7.


Effie siempre se esforzaba al máximo en ayudar a los tributos. Los chicos no eran su especialidad, pero a ellos les enseñaba sobre todo buenos modales para cuando hablasen en la entrevista con Caesar Flickerman. A Effie le parecía vital que pareciesen adorables, graciosos y encantadores para conseguir patrocinadores.

En ocasiones le era complicado, pero solía terminar con buena impresión al final del día. Lo auténticamente difícil era tratar con las chicas, y eso la desquiciaba.

Los chicos podían ganar por la fuerza bruta, pero las chicas podían ganar por mostrar una espléndida actitud antes de los Juegos. Si les parecía atractiva o especialmente interesante tenían los regales de los patrocinadores asegurados. Pero ellas eran más difíciles de tratar. Effie les daba largas y agotadoras clases de cómo andar con tacones, doblar las piernas, sentarse, levantarse, poner las manos en cada ocasión… ¡Lo normal! Pero todas ellas lo hacían mal, y a veces parecían esforzarse para hacerlo mal.

La gota que colmaba el vaso era cuando la chica de turno le decía que no tenía porqué fingir que estaba contenta o sonreír a la gente del Capitolio. Entonces Effie siempre decía lo mismo:

- ¡Pues finge! ¿Ves? Te sonrío aunque me estés exasperando.

Y dibujaba una gran sonrisa que ocultaba las ganas de asesinar que sentía en ese momento. ¡Qué duro era su trabajo!


A Haymitch le resultaba curioso que todos los tributos pensasen que él sabía cómo ganar los Juegos solo por haber sido el ganador un año.

Únicamente se esforzaba (si, se esforzaba, por mucho que dijera Effie) porque se sentía responsable de esos chicos, y de su posible supervivencia. Sabía que Effie se esforzaba por enseñarle a caminar como esos patos mareados que se llamaban habitantes del capitolio, a sonreír como ellos y más tonterías.

El verdadero trabajo de fondo era cosa de Haymitch. Él les buscaba una personalidad, un punto de conexión que llamase la atención de esos ricachones para que se fijaran en los chicos. Podían ser graciosos, elegantes, altivos, encantadores… pero para ello había que practicar lo que dirían durante la entrevista para que no metiesen la pata. Si conseguían su objetivo, los tributos podrían obtener algunos patrocinadores que les ayudasen con sus regalos.

La teoría era muy bonita claro, pero la práctica era distinta, demasiado en ocasiones. Algunos intentaban esforzarse, pero otros eran ariscos y furibundos, aunque Haymitch no podía reprochárselo, él no había estado mucho más contento por estar allí cuando participó.

¡Pero maldita sea! ¡Eso podía suponer la diferencia entre la vida y la muerte!

A veces se entrega a la botella antes de terminar incluso con el tributo en cuestión. En ocasiones era hiriente con ellos, pero no podía contenerse. A veces pensaba que le estallaría la cabeza de aguantarlos.

Al final, cuando teme acabar chillando insultos e improperios, se conformaba con una frase irónica:

- Me rindo, preciosa. Limítate a responder las preguntas e intenta que el público no vea lo mucho que lo desprecias.

Que la suerte estuviese de parte de esos chicos.


Al final de ese día eterno, Haymitch y Effie se sentaban juntos en el sofá, él con una copa, y ella deseando tener otra entre sus manos. Él le leía el pensamiento y llenaba otro vaso antes de dejárselo en las manos.

- Gracias.-musitó ella antes de dar un sorbito elegante.

- Un día largo, ¿eh?-preguntó él con media sonrisa mientras movía el vaso en círculos lentamente.

- Un día muy muy largo.-admitió, con una sonrisa que se le escapó en ese instante.- Casi les ataco con un tacón.

Haymitch soltó una carcajada.

- No me extraña para nada, Effie. Yo casi les grito alguna burrada.

- No me extraña para nada, Haymitch.-dijo ella, mirándole con una sonrisa cómplice que solo entendían ellos, aunque solo ellos dos estaban en la sala.

En ese instante pequeño, en ese fragmento precioso, Haymitch y Effie se entendían a la perfección. Y ambos sabían lo que el otro pensaba. O casi todo, claro.


Nota de autora: ¡Solo dos cositas!

1. ¡Perdón por lo largo que ha salido, pero para explicarlo bien era necesario!

2. Este capítulo me gusta especialmente, y no solo por estos dos personajillos adorables, sino por cierta mención a un tributo especial. ¿Sabéis quién es? ;)

Y cómo mención especial, ¡mil gracias por los reviews! Me hacen mucha ilusión, y me animan a seguir escribiendo mucho más ^^