Siento muy mucho el retraso, pero he estado súper liada con la universidad.

Finalmente me he licenciado (yay!) y ahora que soy una nini (ni estudio ni trabajo) puedo dedicarle tiempo otra vez a uno de mis mayores hobbies (mientras intento que me den trabajo y tal xD)

Deciros que he concretado bastante la historia del pasado, de la cual no tenía casi nada escrito, y he puesto en orden todas mis ideas respecto al fict. La verdad que empecé escribiendo muy a lo loco y sin tener muy claro los siguientes pasos. Me emocioné con la idea y escribía sin demasiado orden. Un error que ha quedado reparado xD.

Os dejo ya con el fict! Espero que os guste y que me mandéis muchos reviews para que me sienta todavía peor por haber tardado tanto y escribir más deprisa ^^

Capítulo 7. La decisión correcta.

-Papi!-la voz de la niña le despertó. Estaba muy cómodo. Sonrió al ver los ojos grises de la pequeña, y su sonrisa. Estaba fuera de la cama, de pie enfrente de él.

-Hola cariño- dijo, resistiéndose a levantarse, volviendo a cerrar los ojos de nuevo. Dormiría un poco más. La niña sonrió y salió de la habitación dando saltitos.

Justo entonces noto que tenía una mano rodeándole la cintura, y un cálido aliento sobre su cuello. Se relajó unos segundos, y estuvo a punto de volver a quedarse dormido, pero de pronto recordó que la noche anterior se había terminado quedando dormido en la cama de Granger después de que su hija se durmiera entre sus brazos. La persona que estaba dormida pegada a él, tan tranquilamente, era Granger.

"Joder!"

Su cuerpo pasó de estar completamente relajado a tensarse. Quería quedarse durmiendo un rato más, pero estaba claro que eso ya no sería posible, Granger se le había tirado encima. Se giró, quedando cara a cara con ella, seguía dormida, y al darse la vuelta la mano de ella se había quedado sobre su abdomen. Con algo parecido a un ronroneo se pegó a él, volvió a rodearlo con su brazo y se acomodó como si su pecho fuera la mejor de las almohadas.

"¿Que cojones?"

-GRANGER!- Se había echado tan para atrás con el último gesto de la castaña que había terminado cayendo al suelo. Se incorporó inmediatamente, recuperando su dignidad.

-¿Qué pasa…?- La castaña parecía desconcertada de verle allí.

-pasa que eres una violadora! Te me has tirado encima!- No dio tiempo a que ella contestara nuevamente. Salió de la habitación dando un portazo.

Estaba claro que esa mujer iba a aprovechar la mínima para lanzarse encima suyo. No podía permitir que volviera a ocurrir, simplemente no podía. Su yo con recuerdos parecía dispuesto a acostarse con ella, pero el no. El no tenía ningún tipo de historia con ella, y no estaba dispuesto a tenerla. Le agobiaba la idea de recordar momentos íntimos con ella, se encontraba confundido.

-Papi!- la niña le saludaba desde el sofá. Estaba al borde del ataque de ansiedad. No entender nada de lo que sucedía le superaba. Sus amigos estaban raros con el, su madre irreconocible, y estaba en una casa con una Hermione Granger que no terminaba de reconocer y una pequeña que resultaba que era hija de ambos. Era la realidad con la que se encontraba cada día al despertar.

Se acercó a pasos lentos hasta sentarse justo al lado de la niña, que enseguida se sentó sobre él y se abrazó a su pecho. Gesto que le calmó

-mamá me ha dicho que estás malito. Yo voy a cuidarte, papá.

Sonrió. Aunque su mente estaba hecha un lio y se sintiera perdido, ella era la única que le aportaba luz. Esa niña era una bendición. Si le hubiera sucedido todo eso y Alene no estuviera, seguramente hubiera huido a la primera oportunidad que hubiera tenido.

-No va a pasarme nada, pequeña-la niña había hecho más fuerte el abrazo, le pareció que estaba asustada.

-Prométemelo- La niña hizo un pucherito, le miraba con los ojos brillantes. No pudo más que ceder, inmediatamente.

-Te lo prometo, no va a pasarme nada- necesitaba que la niña se calmara, y que no rompiera a llorar. No podía llorar por él, él estaba en perfectas condiciones.

-Estaremos siempre juntos?

-Si- le encantaba sentirse tan querido, que era tan necesario para alguien. Y ese alguien era su hija. Era una sensación indescriptible y que le llenaba el pecho de orgullo.

-Bieeeen!- La niña volvió a enterrar su cabeza en su pecho, regalándole otro gran abrazo. Sincero y lleno de amor. Draco podría repetir aquello todos los días.

-Alene!-la castaña bajaba por las escaleras, con una bata de topos rosas- A desayunar!-compartieron una última sonrisa antes de que la niña se levantara y fuera a saltitos hasta la cocina. La observó divertido, se sentía afortunado, esa pequeña le quería todo y todas las veces que sabía que le había fallado. No podía entender como había renunciado a estar con esa niña todos los días de su vida. Alene le daba vida, una sensación que solo había experimentado con ella. Esa vez se alegró de no recordar esos días sin la niña, de no saber porque no había sido un buen padre, porque sabía que se odiaría por ello.

-Papi!- Decidió dejar de darle vueltas a la cabeza e ir a desayunar también.

Desayunaron con total normalidad y fingida amabilidad. No se habían mirado en todo el desayuno. A el tampoco le apetecía hacer el esfuerzo de hablarle, le bastaba con observar a la niña mientras desayunaba y contaba historias disparatadas sobre un sueño que había tenido aquella noche.

Al terminar, ambas se marcharon arriba a cambiarse, y el se encendió un cigarro mientras observa despreocupadamente como fregaba Leila. Pensó en ir a su casa y hablar con su madre, o intentar quedar con Nott. Había vuelto a recordar, otro pequeño trozo de su vida, y necesitaba hablarlo con alguien. No le apetecía que ese alguien fuera Hermione Granger, no tras el incidente de aquella mañana.

Cuando se dio cuenta las chicas estaban bajando las escaleras, preparadas para salir de casa. Ella había dado por hecho que hoy tampoco llevaría a la niña al colegio. El seguía en pijama, pero podría vestirse en un segundo. Aquello no le gustó.

-Granger- se levantó del taburete. La castaña y la niña lo observaron a un par de pasos de la puerta- Yo llevo a la niña a clase.

-No te preocupes, a partir de mañana si quieres. Ya llegamos tarde- No dijo nada más, ni siquiera le miró. La niña se despedía de el con la mano y una gran sonrisa.

-Hasta luego Papi!- Él le devolvió la sonrisa mientras la chica cogió a la niña de la mano y ambas salieron de la casa.

"esto es una auténtica locura"

No iría a ver a su madre, tampoco quedó con Nott. Optó por tumbarse en el sofá. Donde se durmió. Sin soñar, sin recordar nada.

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No paraba de mirarle. Era molesto. Esa mañana le había ignorado y parecía que había cambiado de idea. El todavía estaba esperando que le pidiera disculpas por lo de aquella mañana. Y estaban recogiendo la mesa después de haber cenado. Le parecía increíble que no le hubiera dicho nada todavía.

-Que miras- le preguntó de malas maneras, comenzando a perder la paciencia.

-¿Has recordado algo más? – se preguntaba si ella se habría dado cuenta de algo, si habría notado su enfado. Era obvio que sí.

-Piensas que me he acordado de cuando follabamos y me metí en la cama contigo por eso?- Le resultaba completamente odiosa. Se encontraba mal, le dolía la cabeza. Y seguía sin pedirle disculpas.

-Si me dices las cosas será todo más fácil- Desde que sus insultos no daban resultado sentía que nada tenía sentido. Era decepcionante, le restaba toda la diversión y el único aliciente por el que hablaba con ella.

-Hoy no me encuentro bien. Voy a subir a la habitación- Se había cansado, cuando se ponía en modo madre con el perdía completamente el interés, y era espeluznante.

-Draco- un escalofrío le recorrió la espalda

"joder"

-No me llames por mi nombre Granger- ya no sabía cómo decírselo. Intentó transmitirle con su mirada lo aburrido que le resultaba hablar con ella.

- Mira Malfoy, tienes que poner de tu parte. Entiendo que tiene que ser duro, y que habrá momentos en los que te encuentres completamente perdido. Te hace bien hablar las cosas.

-Que quieres que hable contigo Granger? No reconozco mi vida, todo lo que ocurre a mi alrededor me supera. Dime que quieres exactamente que hable contigo- Estaba empezando a enfadarse de verdad.

-Has recordado algo más?- No se cansaba de repetir lo mismo. Optó por contestarle, igual así se callaba.

-Nada interesante.

-Sé que te ha molestado lo de esta mañana, pero lógicamente no iba con ninguna intención- el levantó una deja, dudándolo- eres tu quien se metió en la cama con nosotras.

-Mira Granger, teniendo el novio que tienes yo entiendo que hayas querido aprovechar. Soy irresistible- Ella chasqueó la lengua y le miró con aburrimiento.

-Claro, hablamos de cosas importantes o seguimos con tonterías?

-Granger, eres todavía más aburrida que en el colegio- Se cruzó de brazos, resignado y echo la cabeza hacía atrás en un gesto de rabia.

-Que has recordado- Definitivamente no iba a rendirse hasta que le dijera algo más.

-Apenas unos días, nada especial ha pasado. Hemos discutido en clase de transformaciones y McGonagall ha puesto un examen.

"¿contenta?"

-Me acuerdo de eso- sonrío de medio lado- Me puse muy nerviosa, te quería matar.

-Conozco esa sensación- hablar con Granger le estaba calmando e irritando a partes iguales.

-Tu mayor hobbie era molestarme- Agregó ella, con cierta melancolía.

"efectivamente."

-Eres la presa perfecta, Granger-reconoció el- Enseguida te sobresaltas, te molestas con tanta facilidad que es complicado no caer en la tentación de decirte algo.

-Supongo que si- Ella se encogió de hombros, todavía sonriendo. Ya no tenía tantas ganas de estrangularla. Hablar del colegio le gustaba, ese era su escenario.

-Comadreja siempre saltaba en tu ayuda, lo que lo hacía más divertido.

-A Ron le encantaba discutir con los Slytherin, y a vosotros discutir con nosotros- el afirmó con la cabeza. A veces hacían apuestas para ver cuánto tardaba comadreja en ponerse rojo y gritar.

-Es divertidísimo cuando se pone todo rojo y habla sin que se le entienda absolutamente nada- Hizo una imitación magistral de Ronald Weasley, que incluso consiguió robarle una sonrisa a Granger- Vamos Granger, puedes reírte, no está aquí- Ya se encontraba más relajado. Granger soltó una pequeña carcajada. A cualquiera le gusta recordar los buenos momentos.

- Tienes pésimo gusto en los hombres, Granger!

-Piensas las cosas antes de decirlas?- La castaña volvió a reírse, comprendió entonces porqué. Y se puso serio.

-Me has entendido perfectamente- sentenció molesto. De pronto se sentía incómodo. Ella tenía mal gusto, estaba con comadreja. Pero el no, y habían estado juntos, habían tenido una niña juntos.

-Para mí también es duro, Draco- Ya nadie se reía, la atmósfera de la conversación se había ensombrecido de pronto.

-Qué hay de duro, tú tienes tu vida- Su mirada gris estaba llena de rencor, la castaña sonrío tristemente.

-Tengo que ser fuerte por la niña, estar aquí en tu casa contigo, con el Draco del colegio, no es agradable para mí. Tengo pareja, el cual te odia. Aquí en la casar soy la mala, y en mi casa también. No es plato de buen gusto. Recuerda que estamos aquí por ti.

-¿Quieres una medalla?- estaba de mal humor, quería decir algo y que ella se molestara, no que le mirara como si fuera un cachorro herido.

-Entiendo que mi presencia te moleste, pero conforme pasen los días estarás más cómodo, tu vida no es mala, Malfoy. Los recuerdos te harán asimilar que eres un hombre adulto de 28 años, con obligaciones y miles de cosas que hacer.

-Me molesta- admitió, mirándola directamente a los ojos. Le pareció ver entonces como la expresión de su cara variaba mínimamente, un pequeño gesto de dolor. Y no se sintió mejor. Apartó la mirada.

-Recordar las cosas siendo un chico de 28 años en una realidad completamente diferente es una mierda…estoy metiéndome contigo y a segundo siguiente eres mi ex, tengo una hija contigo, te portas bien conmigo, me miras con pena y yo no lo aguanto. No es natural- Se cogió la cabeza con ambas manos y se masajeó la sien cerrando los ojos.

-Intento ponerme en tu piel, y no tiene que ser agradable, pero poco a poco nos acostumbraremos- Abrió los ojos y la observó durante unos pocos segundos, ella le miraba con una expresión amable. Se levantó cansado, el no podía asimilar tan fácilmente llevar un relación correcta con Hermione Granger, eso llevaría tiempo.

-Buenas noches Granger- Salió de la cocina sin mirarla. Necesitaba descansar.

"Suficiente por hoy"

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Snape se está superando. Hace diez minutos que debería de haber terminado, y mañana tenemos el examen adelantado de transformaciones. Puedo notar la desesperación de Granger desde aquí.

-Terminar de copiar los ingredientes- se escucha a mucha como mucha gente comienza a recoger sus cosas-¿Qué hace exactamente Weasley?

-Ya he terminado de copiar los ingredientes en mi pergamino- hoy Snape tiene ganas de marcha.

-Esa no es la respuesta a mi pregunta, le he preguntado que que hace.

-Estaba recogiendo señor.

-No he dicho que recoja en ningún momento.

-Señor tenemos examen mañana y son las cinco y diez- Granger no sabe lo que acaba de hacer. Todo el mundo en la clase contiene el aliento, esto seguro que no trae nada bueno. Snape sonríe de manera macabra.

-Me está usted diciendo que debo de acabar mi clase cuando usted quiera porque tienen que estudiar para un examen fuera del periodo oficial?

-Si- Dice Granger, después de unos segundos de silencio.

-Tengo que darle las gracias Granger, acaba de darme usted una idea buenísima.

"oh no"

-No les voy a hacer ningún examen de forma súbita, pueden estar tranquilos- no me fio un pelo-Se me acaba de ocurrir una idea muchísimo mejor, y mas efectiva en su educación: un proyecto de elaboración de pociones ¿Qué les parece la idea?

La clase queda en completo silencio. Nadie se atreve a decir nada.

-Cada semana tendrán que realizar una poción de las que demos en las dos clases semanales. Ni falta decir que tienen que estar perfectas. No les voy a pedir nada más que lo justo. Por supuesto atenderé a sus preguntas.

-No es justo- Granger es una bocazas y va a conseguir que nos jodan a todos.

-Que no es justo señorita Granger.

"cállate Granger"

-Es final de curso, tenemos un montón de trabajo. No es el mejor momento para un proyecto así, las pociones que estamos viendo requieren de tiempo.

-Mientras las realiza puede estudiar, en el fondo les estoy ayudando.

-Hermione esta encantada con la idea- Interviene Weasley. Snape sonríe, sabedor de su victoria.

-Me alegro, aunque la veía capaz de hablar por si misma- la tensión se puede cortar con un cuchillo. Granger está a punto de saltar de la no se lo está poniendo fácil.

-Nos puede dar mas detalles del proyecto?- Aquí solo puedo pararlo yo.

-Señor Malfoy…- le miro directamente a los ojos, sigue enfadado. Antes de que abra la boca se que yo también voy a recibir- Creo que ya tengo la primera pareja formada, Draco Malfoy y Hermione Granger.

-No!-Granger salta de nuevo de la silla. Toda la clase se gira hacia ella. Poty la coge del brazo y tira hacia abajo, pero ella no hace caso.

-La primera entrega será la próxima clase- Snape se lo esta pasando como un niño.

-Hermione…-se oye a Weasley rogar en el silencio de la clase.

-¿Tiene algo más que decir?

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Despertó de pronto, envuelto en sudor, y un solo pensamiento apareció en su mente

"que típico, lo mío con Granger empezó por un proyecto estúpido de Snape?"

Soltó una carcajada. Era espectador de su propia historia, que no quería que pasara pero que sabía que iba a terminar por ocurrir. Anoche había tardado casi una hora en dormirse, martirizándose, pensando como era posible que terminara enrollándose con ella. Una chica que le daba asco. Aunque estaba claro que en algún momento su opinión cambió.

Debía resignarse y dejar de luchar, adoptar una posición más optimista. Granger no era ninguna belleza pero él se reconocía incapaz de pasar tiempo con una chica y no terminar haciéndolo con ella. Estaba seguro de que el proyecto había sido el inicio de todo.

Se levantó, se sentía ya descansado. Eran las 6.30 de la mañana, faltaba una hora para que Granger y Alene se levantaran. Das decidió darse una ducha y salir a correr hasta las 7.30, mientras seguía dándole vueltas a su imparable y desagradable destino.

Le dió vueltas, muchas vueltas. Que haría Granger para llamar su atención, quizás le había dado por peinarse y ponerse la falda más corta. A él le perdían unas buenas piernas, y por lo que había visto de la castaña, tenía unas piernas bonitas. La opción de emborracharse estaba descartada, no la veía capaz de hacer algo divertido o improvisado. Pero lo que tenía claro es que haría algo para llamar su atención. El no estaba interesado en Granger, para nada. Trabajar con ella en el proyecto de pociones le parecía un auténtico coñazo. Pero tenía que tomárselo con humor, hacer de todo aquello una especie de juego lo hacía todo un poco menos terrible.

Cuando volvió a la casa las chicas estaban ya desayunando.

-Buenos días- saludó con una sonrisa. La niña todo y estar todavía con los ojos pegados y algo adormilada no dudo en saltar del taburete e ir hasta el para abrazarle. La castaña esbozó una ligera sonrisa.

-¿Dónde estabas papi?- acepto el abrazo encantado.

-He ido a correr, pero tranquila que hoy te llevo al colegio- Miro a la chica de forma significativa, ella afirmó, captando perfectamente el mensaje- Voy a ducharme y ahora mismo bajo- La sonrisa de su hija terminó de alegrarle el día. Era lo mejor del mundo. Y todo lo demás daba igual.

[…]

Llevó a su hija al colegio, al volver a su casa buscaría fotos e intentaría averiguar un poco más sobre su vida actual. Siempre que se le cruzaba por la mente terminaba desestimando la idea por miedo a lo que pudiera encontrar. Pero Draco Malfoy no era un cobarde, y no iba a huir más. Luego recogería a Alene, quizás la llevaría a tomar un helado o al parque. Granger se enfadaría por no avisarla, pero seguro que se le pasaba cuando le contara que había recordado. Parecía un buen plan. Sonriente y motivado, abrió la puerta. Tenía ganas de seguir averiguando cosas de su vida. Hoy se sentía bien.

-Draco…- Casi se cae al suelo al ver sentado en el sillón de su salón a su padre, Lucius Malfoy.

-Padre…-No pudo dejar de fijarse en que aquel hombre estaba bastante más desmejorado que el Lucius que el recordaba y que había visto semanas atrás en las vacaciones de navidad. Tenía menos pelo, muchas más canas, y las arrugas se habían abierto camino en su rostro. Aunque su mirada seguía teniendo la misma fuerza e imponía respeto.

-Draco- tomo aire y se acercó hasta el. Lucius continuaba sentado en el sillón, observándole con cautela. El hombre le ofreció la mano, que estrechó pasados unos segundos. Se sentó en el sofá, justo al lado del sillón donde estaba su padre

-Tu madre me informó de lo que te ha sucedido. Me ha pedido que viniera a hablar contigo- Se quedó sin saber que decir, no sabía muy bien como sentirse. Como siempre, Lucius Malfoy se hacía de rogar- No debes de preocuparte por tu trabajo.

-Estuve el otro dia en las oficinas…

-Si, fui informado de tu visita y de todo lo que se te dijo entonces- se mantuvo en silencio, esperando que Lucius dijera alto y claro el motivo de su súbita visita.

-Quiero hablar contigo, vamos a internacionalizar nuestros servicios, abrir sucursales en varios puntos de América. Quiero que lideres el proceso.

"¿Que?"

-Creo que es bueno para ti, que empieces a trabajar, es lo que verdaderamente se te da bien Draco. Tienes responsabilidades y tienes que atenderlas- Tenia ganas de saltar de la alegría, pero se tuvo que recordar a el mismo que a quien tenía enfrente era su padre, a quien conocía perfectamente y de quien no se fiaba. Aquello era raro.

-No he terminado Hogwarts y me estas ofreciendo liderar un proceso de internacionalización de una empresa que no conozco?

-Te pondrás al dia enseguida, tienes capacidad- entonces vió un brillo en la mirada de su padre, demasiado conocido para el, y que como ya sabía no traía nada bueno.

-En la cena de navidad tu mano derecha continuaba siendo Gong, no me incluiste en los planes de ninguna de tus empresas- Su mente le bombardeaba con imágenes que hacían poco lógica la propuesta de su padre. Nada cuadraba.

-La cena de navidad fue hace ocho o nueve años, cuando recuperes los recuerdos todos tus conocimientos volverán a ti.

-¿Y si no lo hacen? Y si tardo años en recuperarlos?- Entonces una idea sobrevoló su mente-¿de verdad confías en mi o es una estrategia para alejarme de una niña que no reconoces como nieta?

Habia dado en el clavo y tristemente sabía que era la única verdad. Su padre no confiaba en el, nunca lo había hecho. Lo había enviado a estudiar a una academia de leyes para posponer el momento de confiarle algún tipo de responsabilidad en las empresas de la familia.

-Te han llenado la cabeza de paja, hijo.

-Nadie ha hablado conmigo padre, es solo que te conozco demasiado- La alegría había dado paso a la decepción.

-Es una oferta real, acéptala y trabaja conmigo, codo con codo.

-¿Qué hacía hasta hace dos semanas? Dime, ¿Cuál era mi puesto en la empresa, que responsabilidades tenia? ¿lideraba ese proyecto que me ofreces ahora?

-Eres vicepresidente del holding.

-Vicepresidente de paja, seguro.

-Trabajas en las oficinas de Londres.

-¿Estaba en el proyecto de internacionalización?- Esa era la cuestión.

-No- lo dice con la boca pequeña, pero sin disminuir la energía en su mirada- No quiero cometer los errores que cometí en su día. Esto es una señal para hacer las cosas bien. No he venido aquí a discutir.

Era el sueño de su vida, que su padre confiara en el, que le diera la dirección de un proyecto importante. Pero no iba a convencerse tan pronto.

-¿Por qué ahora, porque no cuando terminé Hogwarts, o terminé en la academia de leyes?- Lucius no decía nada, estaba pensando la respuesta perfecta.

-Padre, voy a recordarlo. Puedes mentirme si quieres, eventualmente recordaré lo que sucedió- No recordaba nada, pero podía adivinar perfectamente lo que había sucedido.

-Me diste a elegir verdad? Intentaste hacerme chantaje con el sueño de toda mi vida…-Se iba enfureciendo por segundos. Solo a Lucius Malfoy y a su prepotencia se lo podía ocurrir aparecer en su casa a ofrecerle tal cosa, pesando que la falta de recuerdos sería suficiente para huir de allí.

-Tenías un puesto ejecutivo en la empresa.

-Un puesto monótono, sin posibilidad de realizarme, verdad? Tomaba alguna decisión?

-Elegiste quedarte con tu familia- Le había costado decir la última palabra- Granger y tu fracasasteis, te ofrezco una nueva oportunidad de tomar la decisión correcta ¿Qué esperas hacer aquí? Dime Draco, que haces aquí? Solo hago lo mejor para ti.

-¿Madre sabe que estas aquí?- No quería seguir escuchándole.

-Tenemos ideas diferentes de que puede ser mejor para tu recuperación. Juegas con ventaja Draco, a que persona se le presenta una gran oportunidad dos veces? Que persona toma la decisión equivocada y puede elegir el otro camino? Te lo digo yo, nadie.

Su cabeza era un lio. Podía ver la manipulación de su padre, de que iba todo aquello. Pero en parte su padre tenía razón. En su día parace ser que no quiso tomar responsabilidades y se quedó con Granger y la niña y aquello no funcionó, su vida se torció, y todo podría haber sido distinto de haber aceptado el trabajo con su padre. y ahora tenía la oportunidad de averiguarlo, de irse a trabajar a América. Lejos de Granger, y de Alene. Quizás era lo mejor para el, pero no quería ser el padre que solo aparecía en los cumpleaños, el padre que había sido esos últimos años. Su vida personal mejoraría, no cometería tantos excesos ni tonterías, podría tener una vida más estable, tomar decisiones y ser un hombre poderoso de negocios como siempre había deseado, pero su hija cambiaba toda la ecuación. No quería alejarse.

-Necesito tiempo para pensarlo- Por la sonrisa de su padre supo que la respuesta le había resultado mas que satisfactoria.

-Tomate el tiempo que necesites, Draco- Su padre se levantó y le dio un abrazo. Estaba desplegando todas las armas- Sabes cual es la decisión correcta.

La verdad es que no tenía ni idea.

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Chan chan chan! No tenía para nada pensado meter a Lucius tan deprisa pero me puse a escribir y de repente mi mente decidió que apareciera el bueno de Lucius con la propuesta para Draco. Y pensándolo me parece una jugada que Lucius Malfoy haría sin dudar, ahora que sabe que Draco todavía no recuerda su romance con Hermione, que lo cree más vulnerable y egoísta. El momento perfecto para que su hijo se elija a el mismo por encima de cualquier cosa más. Pero Draco es egoísta, narsicista y muchas cosas más, pero no es tonto. Y ata hilos rápidamente, descubre la jugada de su padre, aun así la entiende perfectamente y lo va a pensar. Lucius sabe que el tiempo juega en contra suyo, pero ha hecho la oferta pronto, sabe que le queda muchísimo por recordar. Pero, ¿estará menospreciando el amor que siente Draco por Alene? Veremos…

Mas recuerdos y más líos en el presente en el siguiente capítulo de "mi princesa"

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Un saludito,

Edin