Cap. 7: Before the end

- Nee Haru- llamó la castaña un poco más tranquila, por el mensaje recién leído- ¿Cuánto vas a tardar en arreglarte?

- No lo se, no mucho ¿Porqué?

- Pues en ese caso no voy a cambiarme, recuerda que si lo hago tardaremos más, además no tengo ganas de hacerlo

- Perezosa- farfulló la menor en tono de burla

- ¡Jooooo! Miren quien vino a hablar de eso- acusó con el mismo tono que su amiga

Haru dio una pequeña risa burlona y se perdió tras cerrar la puerta del baño, donde se arreglaría para ir al encuentro con "Oba-chan"

Midra guardó silencio, tratando de descifrar lo que pasaba por la mente de la castaña de coleta alta, sin embargo al hacer esto, de la nada una típica sonrisa torcida apareció en la castaña, el shinigami comenzaba a retroceder, teniendo una idea de lo que pasaría unos segundos más tarde.

- Midra-chan- llamó la castaña con voz empalagosa, mientras se acercaba y ensanchaba su sonrisa malvada –Según Midra- que solo le traería problemas al dios de la muerte

Momentos después, tal y como el shinigami lo predijo, se encontraba siendo estrujado por la mayor de las castañas, que parecía comportarse como una niña en lugar de alguien de su edad.

- ¡Quítate de encima!- exigió con desesperación, que pasó completamente desapercibida por la castaña

- ¡Ñooooooooooooooooooo!- chilló con melosidad, al tiempo que estrujaba aun más a Midra

La menor solo soltaba carcajadas, desde el baño imaginando la escena, mientras pensaba que a Midra se le trataba como cualquier cosa, menos como a un shinigami, por ejemplo Tatsuki le trataba como a un muñeco de felpa o una mascota, era realmente entretenido ver a Midra siendo hostigado de esa manera, aunque no se quejaba mucho al final, pues Tatsuki terminaba dándole una que otra banana, a cambio de haber sido molestado previamente por ella.

Sin embargo Haru recordó que debía apresurarse y dejar de pensar en trivialidades que podía ver a diario, como la "tortura" de Midra; tenía cosas más preocupantes en las que pensar, como aquel chico…

Tatsuki dejó el hostigamiento hacia Midra, cuando recordó que debía enviar un mensaje de texto a alguien.

El shinigami de apariencia viscosa, miró como la castaña se acomodaba en el sillón, con las piernas cruzadas, mientras sacaba su móvil y comenzaba a escribir un mensaje, la curiosidad llamó al shinigami, sin embargo le perturbó un poco lo que divisó en la pantalla del teléfono.

- ¿Qué?- preguntó Tatsuki sin entender el porque le miraba de esa manera

- ¿Porqué le preguntas a tu amiga, si se ha rasurado las piernas?- inquirió desconcertado

- Curiosidad- admitió, mientras seleccionaba el número de Oba-chan- ¡no tiene nada de malo preguntarlo!- reprochó mientras que presionaba el botón con la opción enviar

Antes de que el shinigami contestara a lo que había alegado la mayor, Haru salió del baño, ya arreglada

- ¿De que me perdí?

- No quieres saberlo- aseguró el dios de la muerte, mirando de forma extraña a la de coleta alta

- De nada Haru, de nada

- Ok…

- ¿Ya nos vamos?

- Si

- Nee Midra-chan ¿vienes?- invitó la mayor

- Quisiera saber cual será la reacción de tu amiga, ante tu extraña pregunta, así que supongo que si, además no hay nada bueno en la TV- dijo mientras miraba con malicia a la menor, que simplemente arqueaba una ceja, pensando en que tenía en mente ese demonio

Las dos chicas y el shinigami salieron de la casa de la de cabello corto y no tardaron mucho en abordar un autobús, se sentaron y conversaron sobre trivialidades, mientras que Midra las observaba desde el último asiento del autobús, con aquellos ojos tan abominables y agudos, que no dejaban escapar nada, sobre todo al tornarse de aquel carmesí tan intimidante.

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No había transcurrido mucho tiempo, desde que la ex agente del FBI, Misora Naomi se había puesto en contacto con "L" y aun seguía pensando sobre su conversación respecto sobre el caso LA BB, definitivamente las cosas no se le habían puesto fáciles, pero gracias al detective privado que estaba "trabajando" de cierta forma con ella, tenían casi asegurado que la muerte no sería, si no hasta el 22 de ese mes, al igual que la fecha de muerte de la primera víctima…

Pero todo era tan atareado para la "ayudante" de L, que no podía presentarse en la escena del crimen, de la segunda víctima, tenía demasiadas cosas que revisar, por lo que tendría que aplazar su visita con Ryuuzaki hasta el día siguiente…

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El par de chicas decidieron tomar un taxi, al no estar muy seguras de la dirección, sin embargo a lo largo del trayecto, Haru memorizó todo el recorrido, a pesar de que no era muy lejos, pero no dejaba que su mente bajara la guardia, desde que se enteró de lo del chico y el hecho de que un presunto asesino tuviese el móvil de una de sus amigas en su poder no le ayudaba a tranquilizarse.

Tatsuki pagó al hombre del taxi, mientras que Haru revisaba con detenimiento el lugar, algo le decía que no encontrarían nada bueno ahí y la mirada de Midra solo despertaba más inquietud en ella.

- ¿Te sucede algo?- inquirió la mayor de las castañas, poniéndose frente a su amiga. Por alguna extraña razón Midra soltó una risa burlona por lo bajo, mientras veía a la nada, de una manera un tanto extraña según las castañas, parecía como si con las mirada se mofase abiertamente de alguien…

- Mh… no, pero creo que a Midra si, supongo que le afectó al cerebro el cambio de ambiente

- ¡Serás mala!- soltó la castaña mientras se le colgaba del cuello a la de puntas rojas, quedando a la misma altura que esta, cosa que provocó que el dios de la muerte soltara una carcajada que se escucharía por lo menos en unas 5 cuadras, por suerte o desgracia para ellas, eran las únicas que podían verle y escucharle.

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Sus ojos regresaron a su color natural, sacó el móvil que había robado a aquella chica ojiazul y fijó su mirada en un mensaje nuevo que había llegado una media hora antes, pero había olvidado leer. Al parecer la chica de coletas había enviado aquel texto, definitivamente nunca esperó que alguien le preguntase eso en toda su vida, le resultaba trastornante el contenido de ese mensaje, simplemente torció una mueca de incomodidad, mientras como si de un reflejo se tratase, enfocó sus ojos sobre sus piernas, e inevitablemente una imagen mental de el mismo se formó, junto con un escalofrío que le recorrió la espalda, por lo que trató de ignorar el mensaje, pero sabía que debía contestar, después de todo asumía que las chicas hablaban de esas cosas…

Así que se apresuró a contestar un Emmm… claro, por cierto en donde están? Les estoy esperando!!!

Momentos después la vibración indicaba un nuevo mensaje, sin embargo el mensaje solo logró estremecerle aun más con lo que esta había contestado Vamos en camino, por cierto lograste comprar el hilo que vimos en la tienda de lencería?

Esto era demasiado para el, no estaba dispuesto a contestar semejante pregunta, le era simplemente vergonzoso y repulsivo a la vez.

La autosuficiencia se reflejó en una sonrisa malintencionada que emitió al ver que después de todo iban en camino y al parecer aun nadie había notado la ausencia de sus últimas víctimas, le daría el suficiente tiempo, por lo menos para tener interacción de sus "futuras víctimas…"