Castle conducía su coche con celeridad por las atestadas calles de Nueva York aquella noche de sábado. En su cabeza se repetía una y otra vez los comentarios que le había oído a Kate decir mientras preparaban la cinta para verla. Sobre todo uno. Clavado en su cabeza. En su alma. Como la cicatriz que 3XK le había dejado para siempre en su frente. No apuesto mucho por él. De acuerdo. Él tampoco apostaba por ella. Por ella ni por nadie. ¿Qué quería Nick? ¿Matarle? ¿Colgarlo de la bandera? Y que mas daba ya. Le iba a dar a Nick, a Kate y al mundo lo que querían. En ese momento, su móvil que descansaba en el asiento del copiloto, empezó a oírse con fuerza. Castle giró la cabeza. Kate.
"¡Llama! ¡Llama lo que quieras!"
Nick Fallon. Maldita sea. Hasta que no había visto al pobre David colgado en la azotea del hotel Milton no podía creer que aquellos dos asesinatos tuviesen relación con algo que había sucedido hacía ya tantos años y que él prácticamente había borrado de su vida y de su mente hacía mucho tiempo. Cuando recordaba aquello, solía pensar que realmente no era algo que él hubiese vivido. Era como una especie de deja vu. Ahora, después de tanto tiempo, recordaba aquella noche con total nitidez. Es más, recordaba cuales había sido las motivaciones que le habían llevado a hacer lo que hizo y por eso golpeaba con fuerza el volante mientras se dirigía hacia la cita con Nick. El teléfono volvió a sonar de nuevo. Prácticamente no había dejado de hacerlo desde hacía cinco minutos. Ahora no era Kate. El número que salía reflejado no lo tenía en su memoria.
"¿Crees que me puedes engañar? Es ese maldito compañero nuevo tuyo. El viejo ese… ¿Crees que me puedes engañar?"
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"Contesta el teléfono, Castle ¡Por Dios, contesta!"
Kate miraba desolada hacia un lado y otro de la carretera intentando vislumbrar el coche de Castle entre tanto tráfico. Se habían dirigido hacia el norte, mientras que Ryan y Expósito habían ido en la dirección contraria. Aunque aquello era absurdo. Era buscar una aguja en un pajar.
"¿Dónde habrá ido? ¿Dónde habrán quedado?"
Tom, que conducía el coche, intentaba concentrarse en la carretera y no pensar mucho en todo lo que acababa de pasar. A su lado, Kate estaba cada vez más desesperada y abatida.
"Lo mato, Tom. No intentes impedírmelo. Si lo encontramos antes que Nick, yo lo mato. Porque no vino antes a nosotros. ¿Por qué?"
"No lo se. Quizás tuvo miedo."
"¿Miedo? ¿De que? ¿De mi?"
"O de él, Kate. Yo que sé. Esto es absurdo."
Tom se desvío de la carretera y aparco en la acera, entre un contenedor y un carro de helados.
"¿Pero se puede saber que haces?"
"Esto es inútil. Así no lo vamos a encontrar. Pensemos. Vimos las pistas como Castle de donde se produciría el encuentro."
"¿Y que? Castle sabía de que se trataba desde el principio. Y nosotros no."
"Pero ahora si lo sabemos. Hemos visto la cinta."
Kate y Tom se quedaron un momento en silencio. Pasaron unos segundos hasta que los dos se volvieron hacia el otro y gritaron al unísono.
"¡En el instituto! Pero que tontos hemos sido."
Tom volvió a poner el coche en marcha, mientras que Kate llamaba por radio a Ryan y Expósito.
"Javier, lo tenemos. Va hacia el instituto. Teníamos que haberlo supuesto antes. Es como si…"
"Richard Castle lo hubiese escrito."
Kate se volvió hacia Tom y asintió. Aquel hombre empezaba a sorprenderla cada día más y la intuición que había tenido en este caso la intrigaba. Pero ahora no podía pensar en eso. Tenía que pensar en como matar a Richard Castle. O a Nick Fallon. O a los dos.
"¡Oh, por Dios! Vamos, Tom. Acelera."
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Castle aparco su coche en un descampado cerca del instituto. Con paso firme se dirigió hacia el mismo. Siempre le habían gustado los colegios de noche. Eran algo fantasmal. Toda la vida y ruido que solía ocurrir en ellos durante el día, se convertían en oscuridad y absoluto silencio por la noche. No sin esfuerzo, consiguió trepar por la valla y de un salto colarse al otro lado. Mientras atravesaba el patio y se dirigía hacia la puerta principal miraba a un lado y a otro. Decidió pararse en medio del patio y comenzó a girar sobre si mismo lentamente.
"¡Nick! ¡Nick Fallon! Ya ves que estoy aquí. Sal de tu escondite y acabemos este juego."
En ese momento, de una puerta lateral, surgió la figura de un hombre empuñando un arma. Su aspecto era bastante normal. Bajo de estatura y no muy agraciado físicamente, miraba a Castle entre una mezcla de admiración no exenta de miedo.
"Lo sabía. Sabía que tú vendrías. Tú no eres como los demás."
"¿Por qué los has matado?"
"Matarlos. Yo no quería matarlos. Solo quería que viviesen lo mismo que yo viví hace tantos años. Pero no quisieron. Se rieron de mí."
"¿Qué quieres decir? ¿Quieres que me cuelgue de la bandera? ¿Es solo eso?"
"¿Y que otra cosa podía ser? Si lo haces, no te mataré. Tu te cuelgas, yo lo grabo y todo habrá terminado."
Castle sonrió sorprendido. Era solo un juego. Un cruel juego de niños.
"Esta bien. Tendrás lo que quieres. Vamos."
Castle atravesó el patio velozmente pasando por delante de Nick que seguía apuntándole con su arma. Nick lo siguió cada vez más asustado y confundido. Castle comenzo a subir una escalera, preparada para los casos de incendios, que se encontraba en uno de los laterales de la fachada principal.
"¡Vamos, Nick! ¿Vas a tener ahora miedo? Sígueme y tendrás lo que querías. ¿O es que sigues siendo un maldito niño débil?"
Castle subía cada vez con más rápidez, mientras que Nick lo seguía despacio y algo aterrado. A lo lejos empezaron a oírse las sirenas de la policía.
"¿Los has llamado? A la policía. Lo has hecho."
"No. Maldita sea. No. Seguramente habrán descubierto que era aquí donde me habías citado. Aunque no lo creas, son muy listos. Pero no llegarán a tiempo. Tu tendrás tu momento. ¡Venga!"
En ese momento, el coche de Kate y Tom atravesó la valla del colegio con fuerza e irrumpió en escena. Castle había llegado al final de la escalera y empezó a gatear por la cornisa directo hacia la bandera lo más rápidamente que pudo.
"Venga, Nick. ¡Date prisa! Supongo que habrás traído la cámara."
Nick lo seguía a cierta distancia, cada vez más asustado y abatido. Kate y Tom se bajaron del coche y empezaron a correr hacia la fachada.
"¡Castle! ¡Castle! ¡Párate!"
"Han llegado a tiempo para ver el espectáculo, detectives. Nick y yo lo hemos preparado para ustedes. ¿Verdad que si, muchacho?"
Nick se había quedado parado hacia un rato. Estaba petrificado de miedo. No podía seguir y su cuerpo temblaba cada vez con más fuerza. Castle se volvió hacia él y ante el estupor de Kate y Tom empezó a levantarse y quedarse de pie, haciendo prácticamente malabarismos en la estrecha cornisa. Tom se dirigió con rapidez hacia otra escalera que se encontraba en el otro lado de la fachada, contrario a por donde Castle y Nick habían subido y empezó a gatear con celeridad. Mientras tanto, Kate empezará a subir despacio por la misma escalera que lo habían hecho Castle y Nick.
"Sigues siendo un niño débil. Un maldito niño débil. ¿Y sabes que? Yo no entendía porque. Por eso te escogí a ti y no a otro. Tenías una familia perfecta. Unos padres que te adoraban. Muchas veces había pasado por delante de tu casa y os había visto. Envidiaba tus comidas del domingo por la mañana con toda tu familia y amigos. Os había visto muchas veces a tu padre y a ti jugar al béisbol desde mi habitación de nuestra casa en Long Island. Y no entendía porque, a pesar de eso, te comportabas así con ellos y con todos. Retraído, asustado, insociable… ¿Por qué? Tú no tenías motivos para ser así. Yo sí."
Tom había seguido gateando hacia Castle cada vez más confundido y alarmado. Todas las palabras que Castle estaba prácticamente vomitando se le clavaban una a una en una parte de su corazón que ni siquiera sabía que existía.
"Kate, dile a tu maldito compañero que se este quieto y no siga gateando. Me esta poniendo muy nervioso."
"Castle, por favor, déjalo. Mírale. No vale la pena. Esta asustado. No es nadie. Déjalo."
"Pero esto es un juego. No puedo dejarlo. ¿Verdad, Nick? Apostemos, pues… ¿Qué apuestas Kate? ¿Crees que me quedaré colgado de la bandera y Nick podrá hacer su absurdo video o que mi peso no aguantará y daré con todos mis huesos en el suelo? ¡Apuesta, Kate… Apuesta!"
En ese momento, Tom, que no había dejado de gatear por la cornisa a pesar de las advertencias de Castle, se tiró hacia él y lo empujo hacía atrás con fuerza para apoyarse en la fachada lo más que pudiese. Eso hizo que la cornisa, que debido al peso de los cuatro estaba cediendo un poco, temblara con fuerza y que el pobre Nick que había empezado a levantarse con la cámara, resbalara sin remedio y cayera hacia el vacío, aunque Kate que estaba muy cerca de él había estado a punto de cogerlo.
"¡No! ¡Nick! ¡Maldito sea! ¡No intentaba tirarme! ¡No intentaba tirarme! Solo quería que Kate llegase hasta él para atraparle."
Castle seguía empujando con fuerza hacia delante, pero Tom lo agarraba con más fuerza aún y no le soltaba en absoluto.
"¡Díselo, Kate! ¡Dile que me suelte!"
Kate miraba a Castle confundida. Podía ver en él todo el horror y el miedo acumulados durante todos estos meses. A eso se refería en su carta. Ahora podía verlo en primera persona. Y no le gustaba en absoluto. Desde el lugar donde se encontraba podía ver al pobre Nick y el enorme charco de sangre que cada vez más manchaba todo el suelo de la fachada del patio. Castle también miraba hacía allí con un horror y una angustia indescifrables. Tom reacciono en ese instante.
"Y tu dile a él que no le pienso soltar en absoluto. Así que despacio los tres vamos a ir gateando poco a poco hacia las escaleras y bajaremos sin cometer ninguna tontería, porque si lo hace, le juro a él que no tenga la menor certeza de que caeremos los dos juntos como lo ha hecho el pobre Nick y que eso a mi mujer y a mis hijas no les hará ninguna gracia en absoluto."
Tom empezó a aflojar un poco la presión que realizaba sobre Castle, lo suficiente para que este, que no dejaba de mirar hacia donde estaba Nick, empezará a gatear por la cornisa y hacia las escaleras. Por su lado, Kate empezó a hacer lo mismo mientras que el instituto empezaba a llenarse de coches de policía y agentes que parecían salir de todas partes. Llegaban tarde. Se habían perdido un bonito espectáculo.
