Capítulo 7 INVASION AL SANTUARIO
Un sujeto observaba desde las sombras a los espectros con una sonrisa enorme ya que su plan estaba saliendo como él deseaba sin su interferencia tan directa.
-Apuesto a que la Athena del futuro ya alertó al Santuario de todo, puedo sentir el odio de esa diosa en contra de su clase. El reboot de mi obra maestra ha comenzando oficialmente y habrá nuevos personajes en escena-dijo el dios humano con una sonrisa malévola.
-Youma, el ejército de resucitados van a ser enviados con la legión de Minos-informó una hermosa mujer con una reveladora Sapuri que recordaba un Búho.
-Partita, mi amor. ¿Quieres ver a nuestro hijo, verdad?-.
-Sí, la última vez no salió como yo lo hubiese querido-señaló la mujer en escena.
-Infíltrate en el ataque, tienes que informar a la Athena del futuro porque están en esta era. Dile que me interesa una alianza, ya que ambos compartimos cosas en común-.
-¿Vas a ir conmigo? Quiero evitar toparme con los santos dorados-.
-Hmm, no quiero que Hipnos y Thanatos sospechen. Pero te doy mi reloj, con esto podrás manipular el tiempo cuando lo desees-le entregó un reloj antiguo de forma redonda.
-Te veré cuando termine-.
Partita de Búho desapareció y Youma sonrió porque su venganza contra Chronos estaba más cerca de lo que parecía. Recordaba perfectamente que había sucedido en el siglo XX ya que en la guerra santa contra Hades su alma sellada en el Rosario de 108 cuentas se volvió a liberar luego de su derrota contra Athena al intentar matar a Shion de Aries.
En vez de participar en esta guerra santa, decidió investigar como estaba el mundo en su ausencia, para finalmente traer de vuelta el alma de su esposa con sus habilidades de manipulación del tiempo.
Supieron del final de la guerra santa porque el eclipse no se completó y todo volvió a la normalidad aunque en el proceso su hijo reencarnado Seiya de Pegaso quedó maldito por Hades, a quien finalmente lograron asesinar. El dios menor del tiempo creyó que su ambición de venganza sería ahora imposible pero ninguno previó que este lograría romper su maldición y junto a Athena asesinaron a los dioses gemelos Artemisa y Apolo, declarando la guerra al Olimpo.
Ese futuro dejó sorprendido y con mucho interés al dios olvidado porque sin su intervención la guerra que él deseaba se llevaría a cabo de todas formas. Debido a que el poder de las Kamui y la zona donde se hallaban peleando estaba fuera del alcance de Chronos, aprovechó la oportunidad de mandar a todos los santos poderosos que quedaban a la última guerra santa con el fin de reescribir la historia.
-Ahora mi hermosa actriz favorita de último momento hará su nuevo debut. ¿Qué es lo que tienes en mente?-se preguntó el dios curioso.
Los espectros se movieron hacia el Santuario y en las cercanías se toparon con un gran área llena de rosas rojas, cosa que alertó a los invasores.
-Bienvenidos al Santuario, hijos de puta-se oyó una voz burlona en el sitio.
Todos los villanos vieron a un santo dorado con una sonrisa muy desafiante en una roca y era tan bello como una mujer.
-¿Quién eres tú?-preguntó Minos serio.
-Alfabica de Piscis y nadie va a pasar de acá-advirtió el peliblanco con mucha seguridad.
En la sala del Patriarca, Hyoga sintió el cosmos maligno de Minos ya que este estaba seguramente a alguien y sabía que el que se haya atrevido a desafiarlo no iba a poder solo.
-¿Sentiste el poder de Minos?-se oía la voz de Shun en la cabeza del rubio.
-Sí, voy a ir a enfrentarlo. Sé como destruir sus hilos-.
-Ten mucho cuidado-le dijo el peliverde con seriedad.
-Hyoga, ¿me escuchas?-se oía la voz de Saori seria.
-Toma la daga dorada, dásela a Alfabica-.
El Cisne recibió a través de la teletransportación por cortesía de Sage la Saga Dorada y en ese momento abrió sus alas y llegó con rapidez a donde Alfabica se encontraba peleando con el Juez del Infierno y el santo estaba atrapado en los hilos del sujeto.
-Prepárate para morir, maldito-le sentenció el sádico espectro a punto de romperle los huesos a su rival pero este se quedó inmóvil-¿Qué me pasa? ¿Qué es este frío tan intenso?-.
Los hilos del Juez del Infierno se veían tensos y congelados, cosa que aprovechó Alfabica para liberarse de sus ataduras.
-¿Eres tú Degel?-preguntó el santo bello.
-Soy Hyoga de Cisne, sentí el cosmos de este insecto. Vine a ayudarte-se dio a presentar el santo del futuro.
-No quiero tu ayuda, pienso derrotar solo a esta molestia-dijo con cierto orgullo el santo de oro.
-Toma esto-.
-¿Qué es esto?-preguntó el peliblanco.
-Alfabica, soy Athena. ¿Me escuchas?-retumbó la voz de Sasha en la mente de Piscis.
-Señorita Athena-.
-Escucha, eleva tu cosmos más allá de tu límite empuñando está daga. Esto te dará lo que necesitas para derrotar a tu enemigo-le explicó con rapidez la pelilila.
-¡MALDITO ENTROMETIDO, VOY A MATARTE!-gritó con molestia el Juez del Infierno.
-Yo soy tu oponente, Minos. Voy a derrotarte pase lo que pase-le dejó en claro el santo con determinación elevando su cosmos de forma intimidante.
-Quiero verte intentarlo, santo de Athena-respondió con arrogancia el juez.
-¡BROTA MI COSMOS DORADO!-exclamó Alfabica elevando su poder como nunca.
Minos sintió que el poder del santo se incrementó tanto y de repente su cloth estaba muy diferente a la usual. Tenía un par de alas como hojas de plantas enormes, y varias estructuras de su cuerpo eran más prominentes, además de que su cosmos era tan grande como el de un dios.
-¿Qué le pasó a mi cloth? Este poder es ridículo-.
-Es una God Cloth, el máximo poder de las armaduras de Athena-le explicó Hyoga interesado.
-¿Una God Cloth? Eso no es nada, ¡ONDA GIGANTE DE PLUMAS!-exclamó Minos usando su mejor técnica.
Al despejarse el humo, Alfabica estaba ileso y el Juez del Infierno retrocedió con temor ante la situación que se le salía de las manos.
-¿Qué te sucede, Pinocho? ¿Asustado?-le dijo con mucha diversión Piscis al ver que su enemigo empezaba a acobardarse.
-¡No te burles de mí! ¡MARIONETIZACIÓN CÓSMICA!-.
Otra vez Alfabica quedó atrapado y trató de mover las extremidades del santo para romperle los huesos pero ahora era imposible moverle un pelo.
-Tus hilos son ahora muy frágiles-le advirtió el peliblanco y este los rompió de un movimiento para la sorpresa de su rival y este sacó una rosa blanca llena de su sangre-Ahora muere de una vez por todas, ¡ROSA SANGRIENTA!-.
La rosa blanca era mucho más grande y hermosa de lo normal y atravesó como una espada al espectro como si fuera una espada. La sangre de Minos fue absorbida tan rápido que el corazón del villano explotó y cayó muerto al suelo, aparte de ser envenenado para evitar que resucitará.
-Todo terminó-suspiró Alfabica y su armadura regresó a la normalidad.
Sin embargo, el santo cayó al suelo muy cansado porque no había despertado de forma natural la God Cloth y estaba muy exhausto.
-No me dijiste de esto-jadeaba cansado Piscis.
-No sabía de esto, Saori te puede decir porqué pasó esto-respondió el rubio con una sonrisa.
-Felicidades Alfabica, has crecido mucho-se escuchó una voz familiar para el peliblanco y estaban con consternación ante esto.
-Esto no puede estar pasando-balbuceó el sujeto con temor.
Enfrente de ellos estaba Lugonis de Piscis, quien fuese el maestro de Alfabica pero portaba una sapuri como seña de ser revivido por Hades.
-Maestro, ¿por qué aceptaste aliarte a Hades?-preguntó con mucha desconfianza el santo muy cansado siendo sujetado por Hyoga.
-Es sorprendente que tu compañero no resulte envenenado. Déjame aclarar que yo reviví para advertirles de que entre los resucitados hay verdaderos traidores al Santuario. Entre ellos esta Aspros y es el más peligroso, por lo que debe ser detenido-les advirtió Lugonis serio.
-Lugonis, Lugonis, ¿me escuchas?-se escuchaba la voz de Sage en el lugar.
-Lord Patriarca, es un gusto oírlo-saludó el pelirrojo.
-Escuché tu conversación con Alfabica, dime quienes otros van a donde está Athena-le pidió saber el anciano.
-Están Ilias de Leo, Aspros de Géminis, el maestro Krest de Acuario rejuvenecido y otros santos que no conozco que son de la anterior guerra santa-le informó el espectro.
-Esto es malo, algo planean de seguro-.
-Creo saber que idea tienen, algo parecido sucedió en nuestra guerra santa. Sin embargo, siento un verdadero cosmos maligno entre los invasores, debe ser el santo de Géminis resucitado. ¿Deuteros sigue en el Santuario?-preguntó Saori sería.
-Sí, le ordené que no se fuera por sí acaso-.
-Los gemelos mayores de Géminis tienen un destino maldito. ¿Fue bueno alguna vez y se tornó malvado sin razón aparente?-preguntó la diosa.
-Sí-.
-¿Su cabello cambia de color a blanco?-.
-Sí-.
-Alguien debió manipular su mente desde las sombras, algo parecido sucedió con nuestro Géminis. Que Deuteros lo someta, sé que hacer con él-.
-Quiero a todos con vida si es posible, deseo que me miren a la cara y me digan porque aceptaron la oferta de Hades-pidió Sasha en telepatía a sus santos.
-¿Qué haremos nosotros, Saori?-preguntó Seiya en representación de sus amigos.
-Tú quédate conmigo y Sasha. Si alguien llega acá, tendrá que vérselas contigo-determinó su esposa con una sonrisa.
-¿Y nosotros?-preguntó Shun.
-Shiryu, ayuda a tu maestro. Algo me dice que va a necesitar tu apoyo. Ikki y Shun vayan a proteger a Shion, su supervivencia es la más prioritaria-les encomendó la Athena del futuro.
Los tres salieron corriendo y Sasha no podía evitar preocuparse por sus santos ya que esto no estaba en sus planes.
-¿Tenma, me escuchas?-.
El santo de Pegaso de esta época estaba ayudando a Alone a dominar su cosmos ya que al ser dominado por Hades desbloqueó su potencial, pero de repente oyó la voz de su amiga.
-¿Sasha, donde estás?-preguntó Tenma curioso.
-Te hablo por telepatía, no te acerques a las 12 Casas del Zodiaco hasta que lo indique. Hay espectros muy poderosos y quiero que protejas a Alone en caso de que quieran venir por él-le pidió la chica.
-¿Qué hay de ti?-.
-Seiya está aquí para protegerme, no quiero que te acerques-.
-Está bien, cuídate mucho. No te arriesgues mucho-le pidió el castaño con mucha preocupación.
-Tenma, ¿Sasha va a estar bien?-preguntó Alone serio.
-No quiero quedarme de brazos cruzados, iré a ver a Sasha quiera o no-dijo el Pegaso decidido.
-Iré contigo, Sasha es mi hermana menor y no quiero que le hagan daño-.
-No se olviden de nosotros -se escuchó una voz.
En el fondo estaban Yato de Unicornio y una bella santo femenino lemuriana que iba a ver al Patriarca por un mensaje de Hakurei de Altar.
-Oímos su conversación, iremos con ustedes. Aunque Athena no quiera tenemos que protegerla-señaló la mujer seria
-¿Quién eres tú?-preguntó Alone curioso.
-Yuzuriha de Grulla, tenemos que darnos prisa. Shion debe haberse metido en un aprieto al ser el primer santo dorado en el lugar. Sujétense de mí-les pidió la lemuriana.
En ese instante, los 4 se fueron inmediatamente a las entrada de la casa de Aries donde el desastre comenzaría a partir de ahora.
