LAS GUERRERAS MAGICAS
CAPITULO 7 – LA TRAMPA DE ALANIS
Antes de volver al castillo, Anaís se encontró con Paris, quien tenía intenciones de vengarse de ella y de Lucy. Después de relatarle la historia de cómo llegó al castillo, Anaís y Paris fueron atacados por Paris y su criatura Ygrámul. A pesar de que lograron derrotar a la criatura, Paris fue herido e infectado por un extraño veneno, y ahora, Anaís lo lleva junto con Lucy al castillo para curarlo.
Lucy no habló mucho en todo el viaje de regreso al castillo, solo miraba de vez en cuando a Paris, recostado en las piernas de Anaís. Ella sabía que Paris había atacado el castillo, lo que significaba que era enemigo de GuruClef y lo demás, y solo pensaba en lo que sucedería cuando llegaran al castillo.
-¡Agh!- el dolor causado por el veneno en el cuerpo de Paris era cada vez más intenso.
-¡Date prisa Fyula!- le pidió Anaís al ver el estado de Paris.
-Anaís.- dijo Lucy- ¿Dónde conociste a este muchacho?
-Lo vi por primera vez cuando nos hospedamos en la posada, luego nos encontramos esta mañana.- Anaís no dejaba de contemplar el rostro de Paris- Es un buen chico. Me simpatiza mucho.
Lucy no se atrevió a decirle la verdad, pero sabía que tarde o temprano se enteraría. Cuando se aproximaron al castillo, Lucy se dio cuenta de que Latiz estaba nuevamente en la entrada principal con el joven de cabello blanco. Al percatarse de que Fyula iba a descender, el joven terminó la discusión y se alejó rápidamente y Latiz permaneció en su lugar.
Anaís bajó a Paris del lomo de Fyula y, con ayuda de Lucy, lo llevó ante Latiz esperando a que él también las ayudara.
-Latiz ¿podrías darnos una mano?- le pidió Anaís.
-¿Por qué han traído a Paris aquí?- la regaño Latiz.
Anaís se desconcertó ante la actitud de Latiz, era la primera vez que lo veía molesto, a pesar de que él tenía un carácter bastante serio.
-Pues, estábamos en el bosque y una criatura nos atacó. Paris está herido y necesita ser atendido.- explicó Anaís.
Latiz solo miró a Paris y no dijo nada, solamente se dio la vuelta y les dijo que lo siguieran. Llegaron a una habitación aislada, no estaba junto a los demás dormitorios. Latiz les dijo que dejaran ahí a Paris y que se fueran. Ellas obedecieron y fueron a ver a Caldina para entregarle las especias de Haule.
-¡Chicas!- gritó Caldina al verlas- Creí que algo malo les había sucedido. Se suponía que debían regresar ayer. ¿Qué pasó?
-Tuvimos que quedarnos para ayudar a la gente de la aldea con algunos problemas.- sonrió Anaís.
-Pero aquí tenemos las especias de Haule.- Lucy buscó en su mochila y sacó el frasco que contenía las especias.
-¡Estupendo! Ahora ya podré preparar mi té especial para la princesa.
Caldina tomó el frasco muy emocionada y corrió hacia la cocina. Anaís y Lucy decidieron salir del castillo y caminar por los alrededores para platicar sobre lo que había sucedido esa mañana.
En la fortaleza del emperador Megas, Nova le daba un pequeño reporte a su amo sobre la situación de la princesa y la espada Leethus.
-Hasta ahora todo marcha a la perfección. Si no me equivoco en un par de días más la espada habrá terminado de absorber la energía vital de la princesa Esmeralda. Además, Alanis se dirige al castillo de Céfiro para hacerse cargo de Latiz y Zagato.
-¡Excelentes noticias Nova!- dijo Megas.
-Así lo creo señor. Pero creo que debo expresarle mi inquietud por esas dos jovencitas, las que detuvieron el ataque a la aldea de Talim.
-¿Por qué habríamos de temerle a dos insignificantes niñas?
-No quise decir eso señor, simplemente quería hacerle notar que ellas…
-No pienso perder tiempo luchando con dos niñas que saben un par de trucos de magia. En cuanto a su presencia en la aldea de Talim, creo que es mera coincidencia. Será mejor que me mantengas al tanto de los planes de Alanis, y no olvides vigilar a Ascot.
-Como usted diga.
Nova se dispuso a salir de la habitación cuando una joven de cabello largo y rosado se interpuso en su camino.
-¿Cumpliendo ordenes como siempre, Nova?- dijo la joven.
-Regresaste muy pronto¿acaso ya terminaste con tu entrenamiento en el Abismo Rojo?- dijo Nova molesto.
-¡Ja!- sonrió ella y arrojó una espada a los pies de Nova- Esos tontos soldados ni siquiera se daban cuenta de mi presencia hasta que los atravesaba con mi espada, y de los pocos que se enfrentaron a mí no quedó ni el polvo.
-¡Ha ha ha!- rió Megas desde atrás- Sabía que no me defraudarías.
-Todo lo que sé me lo has enseñado tú.
-Desde que te presentaste ante mí has mostrado un buen desempeño, y tus habilidades superan las de cualquier otro.
-¿Eso quiere decir que vas a permitirme ir al castillo?- preguntó emocionada.
-Paciencia. Todo a su tiempo. Irás al castillo cuando estés lista. Por ahora puedes ir a donde más te plazca.
La chica salió de la habitación y Nova se quedó pensativo, preguntándose que era lo que esa chica tenía de especial.
Anaís y Lucy le avisaron a GuruClef lo que había sucedido con Paris y el ataque de las criaturas a la aldea de Talim.
-Y por eso lo trajimos al castillo.- contaba Anaís- Creo que debe tener algún tipo de veneno en su cuerpo y necesita de alguna medicina.- GuruClef permaneció pensativo.
-¿Sabes quién es en realidad Paris, Anaís?- le preguntó él.
-A decir verdad no me dijo nada. Solo mencionó que era un espadachín que vivía aquí en el castillo.
-Puedo ver que en tu corazón hay un sentimiento especial por ese muchacho.- se acercó a Anaís y la tomó de la mano- Pero debes saber la verdad. Lucy¿podrías dejarnos solos un momento?
Lucy se retiró del gran salón y se fue hacia los jardines del palacio. Las horas habían pasado volando, el sol estaba por ocultarse en el horizonte y el cielo comenzaba a tornarse de un color azul oscuro. La ventana en el techo de los jardines producía un efecto sobre la poca luz del atardecer que pasaba a través de ella. Al igual que el agua, el cristal de la ventana creaba un arco iris que iba del techo al suelo de los jardines, y el resto de la luz bañaba de colores a las plantas.
Al otro lado de los jardines había un gran árbol, y sobre una de sus ramas estaba Latiz, sentado y al parecer meditando. Desde la primera vez que lo vio, Lucy se había sentido atraída por él, su actitud tan seria y misteriosa la llenaba de curiosidad, pero era esa misma actitud la que le hacía dudar sobre si debía hablarle o no.
-Hola.- dijo tímida e insegura.
Latiz rompió sus pensamientos y miró hacia abajo. Durante un rato contempló a Lucy sin decir nada, únicamente la miraba a los ojos. Al final Lucy se sonrojó y desvió la mirada.
-Tu nombre ser Lucy ¿cierto?- Lucy solo afirmó con un ligero movimiento de cabeza- ¿A que has venido al castillo?
-Pues… Presea me pidió que la acompañara, además no tengo otro lugar a donde ir.
-¿No tienes familia?
-Si… pero… yo no…
En ese instante, Latiz cambió la expresión seria de su rostro por una de desconfianza, varias veces miró sobre la cabeza de Lucy, como si buscara algo.
-¿Qué pasa?- le preguntó Lucy.
-Hay alguien más aquí.- respondió Latiz- ¿Quién anda ahí?- dijo alzando la voz.
Lucy aguardó sin decir nada, luego vio que un arbusto se sacudía ligeramente. Cuando Latiz trató de acercarse, una sombra saltó del arbusto y escapó por un pasillo.
-¡Espera!- gritó Latiz mientras corría tras la sombra y Lucy detrás de él.
-Siéntate Anaís.- le pidió GuruClef al usar su magia para crear una pequeña silla.
-¿Qué sucede GuruClef?- le preguntó desconcertada- ¿Hay algo con Paris?
-No lo sé. Desde que abandonó el castillo no ha sido el mismo.
-¿A que te refieres?- Anaís se preocupaba cada vez más.
-Paris es el hermano menor de la princesa Esmeralda. Solía vivir aquí en el castillo con nosotros. Siempre fue un muchacho muy atento y considerado. Cuando practicaba con Ráfaga siempre mantuvo la disciplina. Todos en el castillo lo apreciaban y le tenía cariño.
-Si todo iba tan bien¿por qué se fue?
-Poco antes de que tú llegaras al castillo, él conoció a un muchacho llamado Ascot.
-¿Ascot?- Anaís recordó entonces que Paris había llamado así al chico que los atacó en el bosque.
-Paris y Ascot era muy buenos amigos. Se compartían sus secretos y conocimientos. Mientras Paris le enseñaba a Ascot el uso de la espada, Ascot le enseño como usar la magia. Después vino el ataque a tu aldea.
-¿Qué tiene que ver mi aldea con Paris?- Anaís se comenzaba a asustar.
-Cuando Latiz y Zagato llegaron a Amarganz, no encontraron más que cenizas y cuerpos sin vida. Las criaturas lo habían destruido todo. Mientras luchaban para destruir a las criaturas, vieron entre las llamas a dos personas, una de ellas era Ascot y la otra era Paris.
Anaís se sorprendió mucho al escuchar lo que GuruClef decía, incluso derramó una lágrima al saber quién le había arrebatado a su familia.
-No puede ser…- se decía a sí misma.
-Después de ese incidente, Paris no regresó. Nadie lo volvió a ver hasta el ataque de las criaturas al castillo.
-Pero GuruClef… él no es malo… pude ver en sus ojos su bondad, estoy segura de que no pudo ser él quien destruyó mi aldea.- y finalmente Anaís se soltó a llorar.
Latiz y Lucy persiguieron a la sombra por varios pasillos, pero la sombra era muy rápida y escapó.
-¿Hacia dónde?- le preguntó Lucy.
Latiz cerró los ojos y después de un momento, señaló un camino hacia la izquierda. Ese pasillo era diferente a los demás, y Latiz sabía exactamente a donde conducía. Antes de llegar al final del pasillo, se escuchó una fuerte explosión proveniente de una habitación. Latiz aceleró el paso dejando a Lucy atrás. Cuando la nube de polvo se disipó, Latiz vio que la entrada a la habitación sagrada había sido destruida y en su interior estaba la sombra, de pie frente a un pedestal.
-¿Quién eres y que haces aquí?- preguntó Latiz desenfundado su espada- Será mejor que contestes y te alejes de ese pedestal.
La sombra ignoró las palabras de Latiz y recogió el objeto que estaba sobre el pedestal. En ese momento Lucy llegó a la habitación, y gracias a la luz de algunas velas en la habitación vio a la persona que intentaba robar la espada Valis. Una figura alta y esbelta, tenía el cabello largo y de color azul. Vestía un pantalón corto y una blusa un poco holgada, ambos de color azul oscuro.
-Necesito llevarme la espada. Así que te pido que me dejes pasar.- dijo la chica.
-Lo siento, pero Valis no puede salir de esta habitación.- dijo Latiz adoptando una posición defensiva con su espada.
La chica saltó hacia Latiz y uso la espada Valis para desviar la de él con un golpe y así poder salir de la habitación. Lucy también trató de detenerla con su Flecha de Fuego, pero la chica detuvo el ataque con ayuda de la espada.
La platica de Anaís y GuruClef fue interrumpida por un ligero temblor causado por un ataque al castillo.
-¿Qué sucede?- preguntó Anaís. En ese momento Zagato entró en el salón.
-¡GuruClef, Alanis está atacando el castillo!- informó Zagato.
-¿Qué?
En el exterior, Alanis empleaba casi toda su magia contra el castillo.
-¡Ja ja ja ja! Veamos que tanto puede resistir el castillo ante mi poderosa magia ¡Dagas de Hielo!
Cientos de dagas de cristal se formaban a su alrededor, algunas eran pequeñas y otras eran gigantescas, y luego se lanzaban a toda velocidad hasta chocar contra el escudo del castillo.
En la habitación donde se encontraba Paris, Caldina y Presea trataban de ignorar el ataque para continuar curando a Paris.
-No puedo creer que estén atacando el castillo de nuevo.- decía Caldina mientras trataba de vendar el hombro de Paris.
-Estoy segura de que es Alanis. Puedo sentirlo.- Presea cambiaba constantemente una compresa de agua fría para bajar la fiebre de Paris.
-¡Esa vieja bruja! Ojalá nunca la encuentre frente a mí, por que la…
-Tranquilízate Caldina. Yo me encargaré de Paris, tu revisa como se encuentra la princesa Esmeralda.
-Muy bien.
Lucy apenas podía seguir a Latiz, hasta que en el cruce de varios pasillos lo perdió de vista. Sin estar segura de que camino tomar, corrió por el primer pasillo que encontró, pero apenas había dado unos pasos, un sonido familiar la detuvo.
-Pupu pu pu pupu
Al darse la vuelta vio en otro de los pasillos al pequeño conejo que había visto antes en la casa de Presea y en los jardines del castillo. El conejo saltaba sin cesar haciendo ademanes para indicarle a Lucy cual era el camino correcto.
-¿Por ahí?- le preguntó Lucy señalando otro pasillo.
-Pu pu pupu.
Lucy se sentía intrigada por saber la identidad de ese conejo, pero el momento no se lo permitía, así que corrió por el pasillo para alcanzar a Latiz y a la chica.
-¿Cuánto tiempo más voy a tener que esperar?- se preguntaba Alanis- Si no aparecen voy a…
-¡Ya fue suficiente Alanis!- Zagato había salido a la puerta del castillo para detener a Alanis.
-¡Que bien! Comenzaba a aburrirme de esto.
-Será mejor que te vayas antes de que desenfunde mi espada.
-¡Ja ja ja! Siempre te ha gustado tratarme mal ¿no es cierto?
-No sé de que hablas.- dijo Zagato tranquilizándose un poco.
-No te hagas el inocente. Ambos sabemos perfectamente que me odias por lo que le hice a tu amada Esmeralda.
-¡No te atrevas a pronunciar su nombre!
Zagato desenfundó su espada y atacó a Alanis furioso, pero era ese mismo sentimiento de odio lo que le impedía concentrarse y dar un buen golpe. Alanis se movía sin dificultad evitando los cortes de la espada.
-¿Qué pasa? Ni siquiera puedes golpearme.- rió Alanis sarcásticamente.
-¡Te dije que te largaras!- Zagato enfurecía cada vez más.
En un rápido movimiento, Alanis esquivó la espada de Zagato y sujeto sus manos, luego se acercó a su oído y le susurró algo.
-Sabes tan bien como yo que la princesa pronto va a morir, y no puedes hacer nada para evitarlo.
Zagato empujó a Alanis y agitó su espada con fuerza. Esta vez Alanis esquivó la espada, pero su punta alcanzó a cortar su mejilla.
-Yo te amaba Zagato, pero la tonta Esmeralda se tenía que interponer entre nosotros.
Del castillo salió la chica que llevaba la espada Valis seguida de Latiz, y al final venía Lucy. Los tres detuvieron su carrera al ver a Alanis y a Zagato.
-Lo siento, pero tengo asuntos más importantes que atender.- Alanis aprovechó un descuido de Zagato y lo beso- Terminaremos nuestra charla en otra ocasión.
Alanis se apartó de Zagato y extendió sus brazos hacia los lados. Una gran aura de color púrpura se formó a su alrededor mientras se preparaba para utilizar un hechizo.
-¡Araya!- al igual que el hechizo de Dagas de Hielo, éste formó cientos de astillas de cristal pero de color púrpura.
Latiz utilizó su escudo mágico para proteger a las dos chicas, pero, debido a la cercanía con Alanis, Zagato no tuvo tiempo de usar su escudo y fue herido varias veces por las astillas de cristal. Después de terminar su ataque, Alanis desapareció dejando a Zagato mal herido e inconsciente. Cuando la chica que robo la espada Valis trató de huir de nuevo, Latiz la detuvo con la Centella Luminosa.
-Lucy, encárgate de traer la espada y a la chica, yo me ocuparé de mi hermano.- ordenó Latiz.
Cuando Lucy levantó la espada sintió un calor intenso, como si varias llamas rodearan su cuerpo. La sensación duró poco tiempo, y cuando terminó, levantó a la chica del brazo y la llevó al castillo junto a Latiz, quien cargaba a Zagato. Detrás de un árbol, Alanis observaba la escena muy complacida y feliz.
-Pobre Zagato, no se imagina lo que le espera. Pero pronto descubrirá cual es el verdadero efecto de mis astillas de cristal. Y cuando lo haga, no quedará nadie que pueda hacerle frente al emperador Megas. ¡Ja ja ja ja ja ja!
(Fin del Capítulo)
Les gusto? Eso espero, y si no ya saben que pueden escribirme para pedrime algún posible cambio. Creo que ya todos los personajes aparecieron, aunque aún me falta hablar más de Aguila y Marina, pero lo importante es que ya salieron a escena.
Kuu: Gracias por tus sugerencias sobre las parejas, creo que ya está decidido que Lucy se va a quedar con Latiz y GuruClef con Marina, pero aún no sé a quien voy a poner con Aguila, si es que se queda con alguien.
Yuki-ona: No te preocupes, no me ofendí ni nada por el estilo por que pensaran que yoera escritora. Pero ahora que las cosas se aclararon me siento mucho mejor. Espero leer tus reviews en los siguientes capítulos.
Ceres: Gracias Susy. Supongo que si Latiz no fuera tan serio y reservado, la pareja no tendría mucho chiste, y ese el hecho de que Lucy y él se vayan enamorando poco a poco lo que le gusta a la mayoría.
LucyChan: Me alegra el saber que te gusta mi estilo de redacción (claro que podría mejorar, pero bueno). Siempre trato de entender al personaje para saber como va a reaccionar ante una situación, o el tipo de expresiones que utiliza, y creo que eso es lo que le gusta a los lectores.
Luna: Te aseguro que las cosas se van a poner más interesantes en los próximos capítulos. Casi todos los personajes se van a tener que enfrentar a situaciones dificiles, ya sean batallas o decisiones.
Por el momento es todo. Nos leemos luego. Un saludo a todos los lectores.
