¿Qué puedo decir? Me apuré a escribir este capítulo por dos cosas: uno, ya estoy en finales y quiero concentrarme en mis últimos pendientes, pero no lo podía hacer porque necesitaba continuar con esto. Dos, simplemente quería escribirlo y sacarlo de una vez. A esto aún le falta mucho, no vamos ni a la mitad de la historia, debo decir. Quizás apenas en el siguiente capítulo alcancemos ese punto pero no aún.
Advertencias: Rated M por lemon explícito. Ternura excesiva y amor, mucho amor.
Disc. RotG y The Guardians no me pertenecen. Y, por la salud mental de muchos, qué bueno.
Tendremos la llegada de un nuevo personaje que tal vez conozcan.
Sin más que agregar, los invito a leer.
Handle (me) with care
Capítulo 7: La mano de Eris
Todo comenzó en un profundo silencio, en parte por la timidez que embargaba a Jack, y en parte por el empeño de Bunny en ser lo más delicado y suave que pudiera con él. Le quitó la ropa con cuidado y sonrió ante su expresión; a pesar de estar nervioso había algo –Bunny no tenía idea de qué- que lo hacía entregarse sin demasiados problemas. Bunny no tenía mucho que quitarse de encima, aun así, la sensación de la piel helada de Jack contra sus manos fue electrizante.
-¿Estás seguro de que quieres, Jack?
Jack soltó una risita burlona y trató de parecer tan relajado como siempre, pero su voz sonó temblorosa cuando habló.
-No sabía que tuviera otra opción…
Bunny sonrió. Le dio un beso en la mejilla y bajó a su cuello. Pegó su rostro a su piel y al hablar sus labios rozaron la garganta de Jack, quien sólo por este detalle sintió todo su cuerpo estremecerse.
-Tú tienes todo poder sobre mí, Jack. Puedes detenerme en el momento que lo desees. Por mi cuenta no podría contenerme, pero si por algún motivo te hago daño simplemente dímelo y no continuaré.
Jack suspiró y acarició la cabeza de Bunny. Cerró los ojos.
-No quiero que te detengas. Por nada del mundo.
Bunny levantó la mirada y robó otro beso profundo y demandante de los labios de Jack. Jack sonrió para sí mismo, y esperó un momento, pensando cómo decirle lo que lo tenía inquieto. Decidió que era ahora o nunca.
-No sé qué hacer- dijo entonces, aún había mucho nerviosismo en su voz-, así que tendrás que guiarme un poco.
Se miraron a los ojos por un instante, en lo que Bunny lo pensaba. Luego le sonrió con una gran ternura en su expresión.
-Sabrás qué hacer, estoy seguro. Pero antes debes tener en cuenta que puede dolerte bastante.
Jack contuvo el aire y asintió, ya que estaba perfectamente consciente de eso.
-Y por eso mismo me encargaré de que disfrutes todo lo posible antes. ¿Está bien?
-Parece un trato justo.
Bunny sonrió y se irguió, para poder ver bien a su novio. Jack estaba recostado, ya desnudo, su piel estaba erizada por el fresco de la brisa que entraba por la ventana y por los nervios, un delicioso tono azul llenaba sus mejillas y se notaba ansioso, pero a la vez decidido a entregarse a él. Bunny posó su mano entonces en la parte baja del blanco abdomen de Jack y comenzó una caricia amplia y ascendente por su estómago y su pecho, caricia que provocó que él arqueara su espalda ligeramente ya que nunca antes había sentido algo similar. Sus caricias nunca habían dejado de ser inocentes; besos profundos había, pero después de la ocasión en que Bunny le había hecho esa felación nunca fueron más allá de toques ligeros y castos entre ambos, y siempre en los brazos, cuando mucho en las piernas o la espalda (Jack siempre estaba vestido). Esta vez era distinto. Era como si la mano de Bunny recorriendo su pecho le fuera inyectado una sobredosis de lujuria en la piel, pero una lujuria tan apasionada, tan tierna, que se sentía bien sólo esperar a que se consumara lentamente, sin que fuera necesario ponerse ansioso por que llegara el momento definitivo.
Se mordió los labios y continuó esperando los movimientos de Bunny. Él se inclinó para besar su estómago y su pecho, pero nada de lamer o morder, sólo eran besos, suaves, tentadores. Jack resistió cada uno de ellos mientras subían por su cuerpo y llegaban a su rostro, y sólo allí la lengua de Bunny salió de su escondite y se abrió paso dentro de su boca, poseyéndolo, embriagándolo. Jack no podía creer que acciones tan simples y tan aparentemente inocentes fueran capaces de hacerlo sentir del modo en que se sentía.
Las manos de Bunny buscaron entonces sus pezones y los acariciaron con cuidado, delicadamente. También los pellizcó con ligereza, provocando que Jack se mordiera los labios, tratando de disfrazar un gemido que por vergüenza no quería dejar salir.
Su miembro ya estaba más que despierto y requería atención, y Bunny no tuvo problema en comenzar a hacerse cargo de él con su mano. Lo acariciaba lento, delicadamente, no sólo ahí sino todo su cuerpo, y en cierto modo le era divertido ver cómo Jack quería contener los ruidos que luchaban por salir de sus labios, aunque sin hacer un trabajo demasiado eficiente en ese sentido. Volvió a acercarse a su rostro para besarlo, obligándolo a abrir la boca, y se separó de él tan bruscamente que lo forzó a emitir un gemido lleno de necesidad. Jack se cubrió los labios con las manos. Los colores se le subieron al rostro y volteó a la cabeza hacia un lado, negándose a verlo a los ojos.
Bunny se acercó a su oído y mordió su lóbulo con delicadeza. Luego comenzó a hablar.
-No deberías ocultar esa voz tan hermosa, Jackie. Me encantaría oírte gritando…
Metió su lengua en la oreja de Jack, mientras éste trataba de cubrirse la boca con las manos otra vez, pero Bunny le sujetó las muñecas e hizo que pegara las manos a la cama, quitándole esta posibilidad. Mientras tanto, continuó lamiendo su oreja de adentro hacia afuera, mordiendo delicadamente de vez en cuando, chupando, succionando su piel. Jack sentía pequeñas descargas con cada nueva atención de su parte, pero apretaba los labios para no emitir sonido alguno. Bunny se separó y lo observó.
-Vaya, parece que no soy el único con orejas sensibles…- comentó, y luego llevó las muñecas de Jack por encima de su cabeza, sujetándolas entonces con una sola de sus manos para tener la otra libre. Con ésta, le volteó la cabeza de modo que su otra oreja quedó expuesta ante él y comenzó a darle el mismo trato. Jack se retorcía, tratando de contenerse, pero en sus ojos ya asomaba una que otra lagrima de angustia mezclada con placer y soltaba pequeños quejidos, sin abrir por nada sus labios-. Vamos, Jackie. ¿Cómo voy a saber qué más hacer si no tengo idea de lo que te gusta, eh?
Jack contuvo el aire y se concentró en hablar.
-…T-todo lo que venga de ti me gusta…-explicó, tratando de no sonar tan nervioso como en realidad estaba-, pero…me da vergüenza…
-¿Te sientes avergonzado? Aquí no hay nadie más que yo. Sólo yo te voy a escuchar.
Jack seguía dudando. Bunny se acercó a su cuello y succionó varios lugares antes de llegar a su pequeña nuez. La tomó entre sus labios y volvió a succionar. Jack se desesperó aún más y soltó un gemido bastante fuerte, que consiguió hacer sonreír a Bunny.
-Eso es. Justo lo que quería escuchar, Jackie.
-B-bunny…
-Tranquilo-, acarició con su mano libre su estómago y sus pezones, luego bajó hacia sus muslos y los masajeó con suavidad, uno cada vez-, cómo dije, sólo yo estoy aquí contigo. Cualquier cosa que salga de tu cuerpo sólo será para mí. Y eso incluye tu hermosa voz.
Jack se estremeció por el aliento de Bunny chocando contra su oído. Bunny se levantó un poco para verlo bien. Aún no había soltado sus manos, así que Jack estaba vulnerable e indefenso, lucía exquisito acostado allí.
-Saca tu lengua.
La cara de Jack se puso de todos los colores azules que era posible. Reconocía esa orden porque era la misma que él le había dado antes a Bunny, la noche que al fin lo convenció de corresponder a sus besos. Negó con la cabeza vivamente, aún más avergonzado que antes.
-N-no….
-No te estoy preguntando si lo quieres hacer o no- le interrumpió con una severidad fingida, pero no por eso menos demandante-. Saca tu lengua.
Jack se mordió los labios, aceptando en su interior lo mucho que disfrutaba esa pequeña tortura. Sacó su lengua entonces, poco a poco, obedeciendo la orden y esperando un beso que lo reconfortara. Bunny tomó la lengua de Jack entre sus labios, pero no completó el beso. En cambio, la juntó con la suya, acariciándola húmedamente, para después morderla con la suficiente delicadeza y la suficiente fuerza para que Jack emitiera un nuevo sollozo de anticipación. Finalmente completó el beso, y los gemidos ahogados de Jack dentro de sus bocas no fueron ya tan contenidos como antes.
Continuó bajando con los besos por su cuerpo. Saboreó sus pezones largamente, disfrutando los tímidos quejidos que salían de su boca, y atendió su erección con una de sus manos. Soltó las muñecas de Jack para continuar masturbándolo con ambas manos, permitiéndole con esto asirse a sus hombros mientras sollozaba cada vez más fuerte, hasta que no pudo soportar más todos esos juegos y estimulación y se corrió en la mano de su compañero.
-Bunny…
-Vaya, ¿tan pronto, Jackie?
Jack estaba furiosamente azul. No contestó nada porque Bunny se dedicó a besarlo profundamente y a acariciarlo por largos y agonizantes minutos hasta que su miembro volvió a despertar. Lo siguió acariciando, siguió besando su pecho y luego su estómago y sus piernas, centrándose en el interior de sus muslos. Jack respiraba con dificultad, fuerte, rápido y sintiendo que sus pulmones no aguantaban el aire. Su propia sangre quemaba.
-Sólo un poco más, Jack. Lo estás haciendo bien.
-No estoy…haciendo nada…
-Estás siendo perfecto, y eso es más que suficiente.
Jack ahora sintió los colores subirse a su rostro, pero no debido como antes a la lujuria, sino más bien a la emoción que le provocaban sus palabras. Aún así, sobreponiéndose a su nerviosismo, emitió una sonrisa ladeada y una mirada retadora para Bunny.
-Ahora dices cursilerías. Vaya, Bunny, no pensé que te tuviera tan enamorado.
Bunny rio y se acercó para besarlo de nuevo. Ahora fue mucho más dulce que antes.
-Enamorado. Sí. Así me tienes, Jackie.
Jack sintió un nudo en el pecho, y no quiso contestar. Disfrutó los besos que bajaron por su pecho y su estómago. Finalmente Bunny tomó su miembro entre sus labios y comenzó a succionarlo con delicia, suavemente, largamente. Jack decidió que tenía que complacerlo, así que se permitió gemir con más fuerza que antes. Los sonidos venían desde lo más profundo de su pecho y salían de su boca al ritmo de Bunny sobre él.
Bunny sacó el pene Jack de su boca, lo miró sin dejar de bombearlo con su mano y sonrió.
-Precioso, Jack.
Le dio una lamida larga y besó la punta antes de volver a bajar y succionar ligeramente sus testículos. Luego le abrió las piernas lo suficiente, separó sus glúteos con sus manos y lamió experimentalmente su entrada. Jack gritó por la sorpresa y se incorporó de golpe.
-¡No! ¡B-basta!
-¿Qué pasa?
-Ahí no…- apartó la vista, avergonzado, pero Bunny no lo escuchó.
-Tengo que prepararte adecuadamente. Lo siento, ya te dije que no quiero lastimarte. Además, no deberías avergonzarte por esto. Todo tu cuerpo es precioso.
-Debe haber otra forma.
-Supongo que sí, pero esta me gusta bastante.
Continuó besando y lamiendo su entrada mientras acariciaba su miembro. Jack ahora gemía aún más fuerte y pasados un par de minutos olvidó su vergüenza, producto del inesperado placer que le brindaban sus atenciones. Bunny volvió a succionar su pene y acercó su mano al rostro de Jack.
-De acuerdo, tienes razón. Voy a prepararte bien. Lame mis dedos.-Jack tomó la mano de Bunny, miró sus dedos y respiró profundamente. Bunny lo miró con preocupación.- ¿Estás bien? ¿Quieres terminar ahora?
-No…sólo estoy nervioso.
A pesar de todo, se decidió y comenzó a lamer sus dedos con fuerza, con ansiedad. Cada vez estaba más asustado y a la vez emocionado por lo que estaba a punto de suceder. Bunny alejó la mano de él y sonrió.
-Primero quiero que te corras otra vez.
Jack sintió su estómago encogerse. Cerró los ojos con fuerza y apretó los labios mientras sentía que uno de los dedos de Bunny acariciaba su entrada. Trató de relajarse y disfrutar de las succiones que seguía dando a su miembro. En el momento en que el primer dedo entró en él, sin embargo, no le quedó otro remedio que soltar un grito bastante escandaloso.
-Du…duele…
-Bien, fue suficiente entonces.
-¡No!- protestó cuando sintió que lo iba a sacar de él-, continúa, ya me acostumbraré.
-Pero Jack…
-¡Si te detienes ahora no dejaré que vuelvas si quiera a intentarlo!-Bunny se sorprendió de la firmeza que mostró Jack entonces. Jack estiró un brazo hacia él y le acarició la cara-, llegamos muy lejos para detenernos ahora. No te perdonaré si no continúas.
Bunny suspiró y siguió. Las succiones y lamidas a su pene consiguieron distraer un poco a Jack de su incomodidad inicial, y pasados un par de minutos Bunny comenzó a mover su dedo dentro de él. Pronto encontró el punto que estaba buscando en el interior de Jack y lo frotó una y otra vez. Jack gritaba ahora sin entender por qué se sentía tan bien. Bunny metió con cuidado otro de sus dedos en él y siguió moviéndolos, frotando su próstata y finalmente dejó el miembro de su amor dentro de su boca por largo rato, hasta que Jack eyaculó una vez más entre gemidos angustiosos. Bunny bebió todo su semen con deleite y una vez que lo hizo levantó la mirada hacia él. Jack era una visión. Vulnerable, entregado, puro, casi completamente inconsciente debido al placer.
-Ah, muy bien pequeño. Eres una belleza.
-Bunny… te quiero… te quiero…
-Yo también te quiero, Jack. ¿Estás listo?
Jack asintió.
Bunny sacó sus dedos de su interior, haciendo que Jack se quejara un poco. Luego se acercó a su rostro una vez más. Jack le abrazó el cuello con sus brazos presos de una repentina debilidad. Juntaron sus frentes de nuevo en ese gesto que a Jack tanto le gustaba. Sonrió, y esa sonrisa tan dulce derritió a Bunny.
-Dios, y pensar que estuve a punto de renunciar a ti del todo. Eres lo más hermoso que me haya pasado.
-Bunny…te amo, te amo muchísimo, no quiero esperar más…
La repentina declaración de Jack casi asustó a Bunny, pero supo en seguida que sin duda le correspondía enteramente. Mientras
besaba a Jack para distraerlo por otro rato, aprovechó el líquido que ya goteaba de su propio miembro para lubricarse un poco y lo dirigió a la entrada, esperando que la preparación que le había dado hubiera sido suficiente. Primero frotó su punta contra el pequeño orificio y sintió a Jack abrazarse más fuerte a él. Luego comenzó a presionar, haciendo que entrara finalmente. Jack dejó salir un grito y se sujetó de su espalda, sin poder moverse. Era mucho más grueso de lo que esperaba, los dedos en su interior no habían sido nada en comparación con esto. Bunny esperó a que se relajara un poco y continuó con la presión, y cada centímetro de él que entraba en Jack ocasionaba más y más tensión y un sinfín de sensaciones extrañas en él.
Se detuvo un momento y lo observó. Jack tenía los ojos cerrados y respiraba con fuerza.
-Sólo un poco más, pequeño. Prometo que te haré sentir mejor.
Jack asintió y Bunny continuó presionando hasta haber entrado por completo en él. Esperó a que Jack se calmara, y mientras tanto repartió besos aquí y allá, en su cuello, en sus hombros, en su frente, en sus párpados. Jack abrió los ojos finalmente y lo miró, haciendo una sonrisa adolorida.
-Está bien…está bien, no fue tan….difícil como creía-, su voz denotaba que en realidad estaba incómodo sino es que incluso lastimado, pero era claro que nunca lo iba a decir-, tendrás que esperar un poco.
Bunny le sonrió.
-Me quedaría así contigo toda la vida, Snowflake.
Jack se mordió los labios y cerró los ojos, un poco apenado de que incluso las solas palabras de Bunny lo pusieran así. Se sentía otra vez excitado y erecto, y su pene se rozaba entre su propio cuerpo y el de Bunny.
-Sabes que no se puede-, sonrió finalmente y volvió a mirar a los ojos a su amado-, además, ya quiero continuar.
-Un momento. Empezaré despacio, ¿está bien?
Jack asintió. Bunny movió ligeramente su cadera hacia atrás. Salió un par de centímetros de él, despacio, y luego volvió a entrar, igual de despacio. Jack, que había contenido el aire, lo dejó salir en un suspiro ruidoso mezclado con un ligero gemido.
-¿Duele?
-N-no, pero es…es extraño…vuélvelo a hacer…
Él obedeció, y esta vez pareció un poco mejor para Jack. Bunny por su parte estaba luchando contra sus impulsos. Su cuerpo le decía que comenzara a embestirlo con fuerza y que se olvidara de darle tanta comodidad. Su cuerpo quería clavarse en Jack con la fuerza necesaria para saciar su necesidad de escucharlo gemir y de sentir que era de su propiedad. Pero no podía hacerle caso a esa voz porque Jack ahora le sonreía.
-¿Puedo…puedo besar tus orejas?
Fue una petición tan inocente que Bunny no pudo negarse. Jack tomó una de ellas y comenzó a lamerla y besarla. Lo que quería era distraerse un poco de la molestia que sentía, pero claro que no se lo diría a él porque no deseaba detenerse.
Se metió la punta de la larga oreja en su boca y la chupó con fuerza, y Bunny lo imitó con una embestida particularmente poderosa que consiguió arrancarle un grito, en parte por la sorpresa y en parte por el dolor. Como venganza, Jack tomó la otra oreja y la mordió con bastante fuerza.
-¡Hey! ¿Qué te pasa, Frostbite?
-Ten más cuidado canguro mutaaaah…¡Aaaah! ….aaahhh… ¿qué…qué haces…? ¡Aaaah!
Bunny sonrió con malicia, sintiéndose seducido de cómo el consabido apodo había quedado ahogado debido al gemido fuerte y delatador que dejó ir Jack. Había encontrado su próstata de nuevo, pero con su pene, de modo que ahora frotaba ese punto una y otra vez, lento, tortuoso y fuerte. Jack no comprendió en qué momento exactamente había pasado del dolor a un placer indescriptible que ahora le recorría todo el cuerpo. Se sujetó de ambas orejas y trató de seguir con sus besos ahí pero no podía concentrarse, más bien, parecía que las tomaba para tener algo a qué sostenerse que le diera estabilidad.
-Eso duele, Jackie…-gruñó Bunny entre dientes. Se sentía demasiado bien estar dentro de Jack. Su interior era muy estrecho y cálido, su cuerpo se sentía delicioso en sus brazos y su rostro perdido en el placer sólo conseguía excitarlo más. Hasta el ligero dolor en sus orejas era estimulante en esos momentos.
-Mmmm…yo no tengo la culpa…de que seas…aaaah….de que seas un maldito salvaje….
Bunny soltó una pequeña risa y Jack abrió sus ojos. El cuerpo de Bunny estaba ligeramente levantado y Jack podía ver su propio miembro frotándose entre ambos y las embestidas efectuadas por Bunny, que cada vez eran un poco más largas y más profundas, pero seguían siendo lentas y tortuosas. Retiró la vista de inmediato, pero Bunny se dio cuenta sin problemas.
-¿Viste eso, Jackie?-le preguntó, acercándose a su oído- ¿Te gusta?- dio una lamida rápida al interior de su oreja y siguió hablando- ¿te gusta ver cómo te hago totalmente mío, eh?
-Aaaah….cálla….cállate…aaah…
-No tienes idea de lo bien…lo bien que se siente…Jackie, hasta en esto eres perfecto- Jack volvió a gemir-, tu cuerpo, tu rostro…
-Bunny…no digas esas….esas cosas…
-¿Por qué no? Quiero llenarte, Jack…necesito tenerte…
Bunny se incorporó ligeramente hasta quedar sentado, sin salir de su interior. Levantó una de las piernas de Jack, quien quizás por su delgadez resultó tener bastante elasticidad, y se la acomodó sobre el hombro, buscando llegar mucho más profundo dentro de él, y lo consiguió. Jack se sujetó de las sábanas y gritó con fuerza mientras echaba la cabeza para atrás. Bunny no dejó de embestirlo hasta que Jack se corrió por tercera vez, bañando su propio pecho y su abdomen. Bunny sonrió.
-No te preocupes, no dejaremos que se desperdicie-, se inclinó hacia él una vez más, dejando que su pierna bajara de su hombro- aún me falta un poco más… eso es Jackie, tranquilo….
Lo besó metiendo por completo la lengua en su boca, sintiendo que así lo dominaba totalmente. Jack se aferró de su espalda y le clavó las uñas. Levantó las piernas, que a estas alturas estaban demasiado temblorosas y débiles, y las acomodó alrededor de la cintura de Bunny como pudo, tratando de atraerlo más, que estuviera cada vez más dentro de él.
-Aaah…Bunny… es increíble….ah…ah…
Bunny sonrió y continuó, cada vez aumentando un poco más la fuerza con que lo embestía. Jack estaba completamente abandonado al poder de su cuerpo mientras le hacía el amor. Bunny nunca pensó que pudiera adorar a alguien del modo en que adoraba a Jack, ahí, bajo su cuerpo.
-Jack...- gruñó su nombre en su oído y Jack comenzó a temblar-, Jack, no me cansaré de decírtelo, eres perfecto, te amo… te necesito, Jack…- sujetó su miembro y lo masajeó con fuerza, consiguiendo que se pusiera duro una vez más-, quiero que termines de nuevo, pero esta vez lo harás conmigo, ¿está bien?
-N-no…ya no puedo…ya no puedo más…es demasiado…
Pero su cuerpo no respondía a sus órdenes, lo traicionaba. Jaló la cabeza de Bunny hacia él, obligándolo a besarlo de nuevo porque era la única forma en que podía estar tranquilo. Lo sujetó de las orejas y las acarició con una fiereza que no se esperaba de sí mismo y ahora fue turno de su novio para soltar un sonido gutural dentro de sus bocas unidas.
Bunny dio varias embestidas más y finalmente se quedó quieto, clavado en él tan profundamente que Jack también tuvo que quedarse quieto, impresionado con la forma en que su cuerpo reaccionaba. El semen de Bunny se descargó en su interior, abundantemente, lo que hizo que Jack se asustara un poco. Su cuerpo ahora estaba definitivamente lleno de él. Bunny gruñó en su oído una vez más y continuó embistiéndolo hasta asegurarse de que cada gota de su semen estuviera en su interior. Jack volvió gritar y a correrse con fuerza y los músculos de su entrada apretaron deliciosamente la masculinidad de Bunny, como si quisiera sacar un poco más de él.
Finalmente se quedaron así, quietos, por un largo rato. Bunny salió despacio de su interior una vez que pudo decidirse a moverse un poco. Jack se quejó.
-Tranquilo, Jackie, estarás bien.
Lo besó despacio para alejar su mente de la molestia. Lamió su pecho, retirando los restos de semen, pero ahora el contacto parecía tan natural y tan tranquilo que Jack sintió cosquillas en lugar de ponerse nervioso o ansioso.
Bunny besó su abdomen en un gesto de gran adoración y lo mismo hizo con su cansado y abusado miembro. Jack suspiró. Bunny se internó en sus piernas y revisó su entrada. Aún estaba ligeramente dilatada.
-Tienes sangre- observó con preocupación- ¿por qué no me dijiste?
-No tenía idea- replicó Jack con tranquilidad, o al menos era lo que estaba fingiendo- no pasará nada.
-Eso espero.
Le retiró la sangre con su lengua, lo que hizo que Jack gimiera bajito, pero sin quejarse más al respecto, y luego volvió a su lado, dejando besos en su camino, mirándolo, esperando a que dijera algo. En cuanto Jack se atrevió a verlo a los ojos, se abrazó a él, con ansiedad, casi con miedo. Bunny le devolvió el abrazo y le besó la frente.
-Bunny, no puedo creer que lo hicimos.
Bunny sonrió.
-Yo tampoco, Jack- tomó su mano y la besó-, eres delicioso.
-Muero por hacerlo de nuevo.
Bunny comenzó a reír y abrazó a Jack aún con más fuerza. Jaló una sábana y lo cubrió con ella.
-Primero deberías descansar. Y no me discutas, tengo que ver por tu bienestar, amor.
-Pero yo estoy bien.
-No lo creo- le sujetó la cintura y lo sacudió suavemente, y el movimiento provocó que Jack se quejara- ¿Ves?
-Eso es trampa.
-No, estás adolorido y apuesto a que también estás cansado. Tengo que cuidarte ahora. Es mi deber.
Jack apartó la mirada.
-No es tu deber, no estás obligado a hacerlo. Yo puedo cuidarme sólo. No quiero ser una carga para ti.
Bunny sonrió y lo besó suavemente en la cabeza y luego en la frente. Suspiró mientras pensaba en lo que iba a decirle a continuación.
-No lo tomes a mal. No me refiero a que esté obligado a cuidarte, sino que siento que es lo que debo hacer. Porque eres mi novio…mi amante, mi pareja. Tú no eres una carga en ningún sentido, eres lo más importante de mi vida, debo cuidarte.
-Ha… ¿hablas en serio, Bunny?
Bunny asintió.
Jack se quedó en silencio un momento.
-¿Y cuando dijiste que me amabas…?
-Hablaba totalmente en serio Jack. Te amo. No podría explicar con claridad cómo o cuándo pasó pero te amo más que a mi propia vida.
Jack se abrazó a su cuello intempestivamente y lo besó por un largo rato, deseoso, completamente enamorado.
-Yo también…-suspiró- yo también te amo, Bunny.
-Me alegra oír eso. Era todo lo que necesitaba saber, Snowflake.
-Bunny…
-¿Sí, Snowflake?
-Quiero dormir. ¿Puedo quedarme aquí?
-No tenía planeado dejarte ir a ningún lado, por si no lo habías notado, amorcito.
Jack sonrió y se abrazó su pecho. Bunny lo arropó aún mejor y se abrazó a él. Frotó su barbilla contra sus cabellos de nieve.
-¿Qué haces?
-Nada, pequeño. Sólo olía tu cabello. Anda, duerme, yo también lo haré.
Jack sonrió otra vez y poco a poco se fue quedando dormido. Bunny le iba a explicar lo que había hecho con su barbilla en su cabello, pero supuso que se daría cuenta por sí mismo en algún momento, y entonces, la dulce expresión en el rostro de su amado Snowflake sería más que épica.
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Nature se retiró de Santoff Claussen con la misma rapidez con que había llegado porque efectivamente, tenía mucho que hacer. Al mismo tiempo, lo ocurrido la había dejado un poco pensativa. Jack nunca le había hablado así. Sabía que no había sido una tutora ejemplar pero en realidad nadie la había puesto nunca a cargo de él, ni siquiera el evasivo de Manny, por supuesto. Ella se había interesado en Jack cuando se dio cuenta de su potencial y de lo desprotegido que en verdad estaba, y había hecho lo que estaba en sus manos –aún con la falta de tiempo que siempre la aquejaba- para ayudarle a desarrollarse. Lamentaba que no hubiera sido suficiente, pero ¿qué podía ella hacer?
A estas alturas, todos los espíritus existentes se habían enterado de una manera u otra de la relación de Jack y Bunny. Para nadie era una sorpresa considerando lo frecuente que era verlos juntos los últimos tiempos, aunque había algunos que opinaban, al igual que North y Toothiana, que aquello era algo anti-natural. Después del desastre ocurrido por la mañana Mo se había convencido de que podía pensarlo un poco y no condenar más ya ni a uno ni al otro por tales acciones, quería ver el asunto evolucionar antes de decir algo definitivo. Quizás pedirles disculpas por su reacción anterior también sería buena idea.
Por la noche, después de mucho trabajar y pensar, recibió una visita inesperada mientras se relajaba a la orilla de uno de sus ríos favoritos.
-Bien, bien…me he enterado de algo muy interesante hoy y quisiera que alguien lo confirmara o lo negara antes de que decida cómo sentirme al respecto.
Eris siempre había sido llamativa y exuberante, y solía aparecerse de manera intempestiva donde le daba la gana. Mo la observó. Como siempre, actuaba como si nada le importara. Seductora e imponente, fastidiaba un poco a Mo con su actitud. Pero no había nada qué hacer al respecto. Era su amiga.
-¿De qué hablas, Eris? Sé breve si no te molesta, estoy cansada y me gustaría dormir un poco.
-Antes de que lo hagas dime- se sentó en una piedra cercana a donde estaba su amiga, sentada también- ¿Es verdad eso de que el chico de hielo está saliendo con el Conejo de Pascua?
Mo suspiró.
-Sí, es verdad, y está causando algunos problemas entre los Guardianes-, supo que había hablado demasiado cuando los ojos de Eris tintinearon de interés, así que trató de quitarle importancia-, en fin, supongo que con el tiempo tendrán que aceptarlo. Esos dos…hay algo en ellos que se siente a la distancia. Es una conexión que no había visto ocurrir en siglos.
-Es la cosa más tierna que haya escuchado en mucho tiempo- Eris se llevó una mano al corazón y exageró una expresión conmovida con la que no logró comprar a Nature-. Pero te veo preocupada, ¿ha ocurrido algo?
Mo sabía que tenía que ser cautelosa con Eris. A pesar de los problemas que podía llegar a causar si se lo proponía, ella era necesaria para mantener el equilibrio en el mundo y Mo lo sabía bien. Además, no quería tener conflictos con ella porque su furia podía ser horrible. No que le tuviera miedo. Simplemente no estaba de humor para tener que pelear con ella, así que decidió explicarle lo que pasaba con la esperanza de que se fuera pronto. En el fondo la quería, habían pasado buenos momentos juntas, eran de verdad buenas amigas cuando no pasaba nada extraordinario con ellas.
-Hay un desequilibrio muy extraño entre las estaciones del hemisferio norte y el sur-, comenzó con calma, decidida a confiarle aquello-. En el sur debería estar haciendo algo de frio porque ya está bien instalado el otoño y se acerca cada vez más el invierno, y en el norte debería haber calor por la primavera y la llegada del verano. Pero…hay problemas-, Eris no dijo nada, así que ella siguió hablando-, hay una ligera desviación en esto. El clima…. siempre pasa algo así. Siempre hay esa variación. Por mínima que sea. Pero la que se siente ahora no es normal. Y por lo que me he dado cuenta podría llegar a ser peor. Podría terminar siendo el peor cambio climático desde las eras glaciales. El problema es que no sé si el planeta pueda soportarlo. Los humanos creen que sí…pero ellos no tienen la conexión que tengo yo con la tierra y eso me tiene alterada, así que he buscado qué es lo que puede ser…
Se puso de pie y empezó a caminar en círculos. Durante este tiempo Eris la observó.
-Y no puedo dar con la causa. He pensado hasta que me ha dolido la cabeza, he investigado….pero no lo consigo y no sé qué hacer.
-Tranquilízate, respira. Yo también lo he notado, cualquier espíritu con alguna cantidad respetable de poder lo ha notado…y lo he pensado, Mo. Creo que tengo una respuesta para ti.
Mo miró a Eris con suspicacia, pero lucía confiable, sincera, así que asintió y le hizo una seña con la mano.
-Está bien, habla.
-Mira, en un principio tuve mis dudas, pero cuando escuché lo de Bunny y Jack… Mo, son ellos los que están provocando este cambio.
-….-
-Piénsalo. Ha pasado antes, dos espíritus elementales con poderes contrarios se juntan y crean algún tipo de catástrofe…
-Sí, pero nunca ha sido un cambio climático tan fuerte y repentino….
-Toma en cuenta que hablamos de ellos- Eris lucía preocupada-, Jack Frost es el espíritu de invierno más poderoso y Bunnymund es amo y señor de las estaciones calurosas del año. ¿No crees que tiene lógica? Los poderes se rigen de acuerdo a sentimientos y deseos. Ellos modifican el clima al ritmo de sus sentimientos y deseos. Ellos son los responsables por este problema que te tiene de cabeza.
Mo se quedó de pie y guardó silencio. Respiró profundo. Eso quería decir…la única solución…
-Tienen que separarse. No veo otra alternativa.
Mo volteó a verla.
-Eris, yo no puedo hacer eso. Es…es…
-Es necesario.
-¡No!
Mo de pronto pareció brillar. Su expresión severa de siempre se intensificó, mirando con furia a su amiga, que ni se inmutó.
-¡No actúes como si no entendiera lo que tratas de hacer! ¡Sólo estás tratando de meter ideas en mi cabeza!
Eris permaneció en silencio, y su mirada se llenó de enojo. Mo no se dejó amedrentar por ella.
-Bunnymund y Jack han hecho un buen trabajo como Guardianes y no han descuidado sus deberes. Ellos no merecen dejar algo que tanto desean.
Eris se puso de pie y encaró a Mo.
-Entiende que te digo esto por el bien de todo el maldito planeta. ¿Crees que realmente me importa lo que pase o deje de pasar con esos dos? Si no hay Tierra no hay naturaleza, no hay personas ni mar, muchos nos quedaremos varados en el universo si algo le pasa a este mundo-, se dio la vuelta con altivez, pero luego volvió a verla como si hubiera que rectificar algo-. Y si realmente fueran los causantes de esto, no veo que estén cumpliendo bien su trabajo como Guardianes. Piénsalo. Los niños del mundo mueren por una catástrofe climática a cambio de que el conejo de Pascua y Jack Frost consumen su calentura, ¿te parece correcto?
Mo se paró en seco.
Eris sonrió.
-Puede que ahora creas que soy una bruja egoísta. Pero al menos te hice pensar, ¿No es así?
Mo no contestó nada. Respiró fuerte, como si le advirtiera que le largara de ahí.
-Bien, me retiro. No es necesario que te enojes o destruirás el planeta antes que esos dos. Que pases una buena noche, querida.
Eris se hizo humo y se disipó en el aire de la noche, y cuando la última partícula de su ser se desvanecía junto con el sonido ahogado de su poderosa e irritante risa, Mother Nature soltó un alarido lleno de furia y lanzó una fuerte ráfaga de fuego que nunca la alcanzó, pero empezó a quemar varios árboles alrededor. Mo estaba demasiado alterada.
Finalmente, deshizo el daño hecho a los árboles y se sentó de nuevo a la orilla del río, sujetándose las sienes con las manos. Miró hacia el cielo y suspiró.
-No soy este tipo de monstruo. No puedo ser este tipo de monstruo, ya le hice suficiente daño a Jack.
La luna menguaba y lucía brillante.
-Bastardo. Ni siquiera vale la pena que te pregunte ¿verdad? Nunca me vas a contestar.
Se abrazó a sus rodillas y se fundió poco a poco con la tierra y el río.
Necesitaba descansar.
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Cuando Jack despertó ya había oscurecido. No tenía idea de cuánto tiempo había estado dormido pero adivinó que tenía que haber sido bastante porque ya no sentía somnolencia alguna. Levantó un poco la mirada y observó a Bunny, que aún tenía sus ojos cerrados, profundamente dormido todavía. Se reacomodó en sus brazos y decidió simplemente esperar a que despertara. Usualmente era mucho más inquieto, pero ahora podía pasar horas así, siempre que fuera con Bunny y después de hacer el amor de la manera en que lo habían hecho horas antes.
Enredó los dedos en su pelaje, como ya se le había hecho costumbre, y cerró los ojos, disfrutando su calor, percibiendo lo grande que era su cuerpo a comparación del suyo propio, y pensando en lo bien que sentía estar ahí con él, porque era como estar en un mundo completamente distinto, como estar en otro planeta donde sólo estaban ellos dos, y él estaba protegido y feliz.
Pasaron algunos minutos en los que recordó todo lo que habían hecho y el calor se agolpó en sus mejillas. Era imposible, sin embargo, dejar de pensar en ello cuando Bunny no había hecho más que cuidar de él y procurar su placer todo el tiempo. Nunca pensó que alguna vez tendría un amante, y mucho menos uno que procurara de ese modo su bienestar.
-Jackie, me estás lastimando.
-¡Perdona!- Jack soltó el pelaje de Bunny cuando se dio cuenta de que lo estaba jalando con demasiada fuerza. Se había aferrado a él sin darse cuenta y ahora estaba bastante avergonzado, pero aun así le sonrió a Bunny con dulzura cuando éste bajó la mirada hacia él y le sonrió.
-¿Pasó algo, amor?
Jack cerró los ojos mientras una satisfacción increíble le recorría el cuerpo. Negó con la cabeza.
-Nada, sólo esperaba a que despertaras.
Bunny cerró sus ojos, besó su frente y sus párpados y sonrió contra su piel.
-Bien, aquí estoy. ¿Me querías para algo en específico?
-Sí. Quiero que me beses.
La sonrisa de Bunny se hizo aún más ancha.
-¿Algo más?
-Me gustaría acurrucarme contigo y platicar, y que me hagas mimos. Un bocadillo también me vendría genial.
Bunny soltó una risa llena de buen humor. Tomó a Jack del rostro y lo besó profundamente, pegándolo contra el colchón y asegurándose de que no le quedara remedio más que entregarse completamente a esa caricia. Luego se separó y le sonrió.
-Hace algo de hambre. Espérame aquí en lo que voy a preparar algo, ¿está bien?
Jack asintió, y Bunny se levantó de la cama y salió de la habitación.
Jack miró a su alrededor y se dio cuenta de que jamás había prestado mucha atención al cuarto de Bunny. Había algunas cosas colgadas en las paredes –que estaban hechas de piedra y tierra-, principalmente herramientas. Había un par de cuadros de paisajes que se asemejaban a los bosques y selvas que Jack conocía, pero las plantas que los conformaban eran bastante particulares. Jack supuso que eran paisajes del planeta de Bunny.
A pesar de que Bunny no usaba ropa en un sentido estricto de la palabra, había un ropero lleno de prendas que Jack nunca había visto, lo mismo que algunas viejas cajas. Los muebles de la habitación, que eran la cama, una mesa de noche, un baúl, un escritorio y una silla, eran de fabricación más bien rústica. Había velas en todas partes, una lámpara colgaba en el centro del techo y en general la habitación era uno de los lugares más cómodos y acogedores en que Jack hubiera estado alguna vez. Pero lo que hubiera llamado la atención de cualquiera era un librero enorme que abarcaba toda una pared, justo la que quedaba frente al ropero. Jack se envolvió con la sábana que lo cubría y se levantó de la cama con algo de trabajo. La cadera le dolía mucho aún.
Se olvidó del dolor, vencido por la curiosidad. Se acercó a una de las velas y la encendió con una especie de cerillo que encontró a un lado. La levantó y la llevó hacia el librero.
Recorrió los libros con la mirada, sólo para descubrir que todos ellos estaban escritos en diferentes idiomas, la mayoría eran gruesos y lucían bastante pesados.
Jack levantó una mano y tomó el primero cuyo título pudo entender.
Lo llevó a la mesa y lo abrió. Era una especie de manual de jardinería. Las páginas amarillentas revelaban su antigüedad, y estaba todo construido a mano, o al menos parecía así por la caligrafía y los dibujos hechos de una manera preciosista.
-¿Jack?
Jack dio un salto de sorpresa al escuchar la voz de Bunny venir desde la puerta de la habitación, pero al verlo de pie allí respiró más tranquilo.
-¡Me asustaste!
-Lo siento, estabas muy concentrado. ¿Viste algo que te interesara?
-Sólo algo de jardinería.
Bunny sonrió. Dejó los platos que traía con él sobre el escritorio y se dispuso a encender la lámpara, pero Jack le detuvo.
-Enciende las velas- pidió con una sonrisa inocente, que en realidad pretendía persuadirlo de una forma bastante tramposa-, es más romántico.
Bunny no tuvo ningún problema. Jack no se había movido de donde estaba.
-¿Estás bien?-preguntó mientras encendía la última-, te veo algo…oh…
Entonces se dio cuenta. Jack estaba recargado contra el escritorio, pero no se podía mover.
Se acercó a él y lo sujetó con cuidado, y lo ayudó a sentarse en la única silla disponible. Se hincó frente a él y lo revisó con gran preocupación.
-¿Cómo te sientes? ¿Te duele mucho?
Jack negó con la cabeza.
-Estoy bien. No te preocupes.
Bunny suspiró.
-Lo lamento.
-Lo disfruté, no tienes que disculparte por nada.
Y Jack, al contestar esto mientras le acariciaba el rostro a su conejo mutante, se dio cuenta de que otra vez sentía el calor subir a sus mejillas y una emoción extraña invadiendo su cuerpo.
Bunny le acarició el rostro también y trató de sonreírle. Jack por su parte, sí consiguió sonreírle, y esto alivió un poco a su pareja.
Comieron lo que había llevado Bunny en los platos. Se alimentaba principalmente de vegetales, y su definición de postre eran las frutas, así que no sabía si Jack iba a estar bien con eso pero para su sorpresa y felicidad Jack comió y disfrutó todo lo que había en su plato. Entonces le confesó que tenía mucho tiempo alimentándose de cosas parecidas.
Siendo un espíritu Jack no tenía demasiada necesidad de comer, y cuando lo hacía nunca cazaba sino que se limitaba a tomar fruta de algún árbol o vegetales de la tierra.
-Qué bueno que te gustara. Mañana te prepararé algo mucho mejor, la verdad es que ahora tenía demasiada hambre así que me apuré.
-No te preocupes. Está bien así.
Terminaron de comer y volvieron a la cama. Tal como Jack quería, se acurrucaron y Bunny comenzó a hacerle mimos, acariciándolo y dándole pequeños e inocentes besos que le arrancaban a Jack lo mismo risas que suspiros.
Bunny llevaba un buen rato pensando en lo repentino que había sido todo. Hacía unas semanas apenas, no era capaz de aceptar lo que sentía por Jack, y ahora estaba completamente enamorado de él, hasta le había dicho que lo amaba, habían hecho el amor y se habían entregado uno al otro todo lo que tenían.
Y Bunny se sentía genial con todo eso.
Sentía que no quería volver atrás por nada del mundo.
Volvió a pensar en que había estado a punto de olvidarse de Jack para siempre, había estado a punto de renunciar a él, y ese hubiera sido sin duda el peor error de su vida porque ahora que Jack era suyo no podía imaginarse dicha vida sin él.
-Bunny.
-¿Sí, Jack?
-He estado…he estado pensando y hay algo que quiero decirte.
-¿De qué se trata?
Bunny se volteó hacia él y le prestó toda su atención. Jack sonrió, pero siguió hablando bajito, con una mezcla de misterio y fingida timidez.
-La próxima vez….- Bunny asintió sin despegar la vista de sus ojos-, la próxima vez puedes hacérmelo un poco más fuerte.
-Q-¿QUÉ?
Jack comenzó a reír, más bien, a carcajearse sonoramente ante la cara de sorpresa de Bunny, quien esperaba todo menos que le pidiera semejante cosa.
-Vamos canguro, no pongas esa cara. En realidad lo iba a decir de otra forma, pero sonaba bastante vulgar… aunque si quieres te digo lo que…
-Ya está bien, entendí- interrumpió, un poco ofuscado-no tienes que decir eso también. Sólo me tomaste desprevenido.
Lo miró ahora, y le sorprendió de que a pesar de que lo que había dicho era bastante atrevido, tenía los colores subidos en el rostro y ahora evadía su mirada. Su piel brillaba bajo la luz de las velas, lucía tan hermoso que Bunny por un momento no pudo creerlo. Lo tomó de la barbilla y lo obligó a verlo a los ojos, y sus preciosos iris azules parecían más puros y profundos que nunca.
-¿Ahora te arrepientes de lo que dijiste?- preguntó con una sonrisa triunfante y tierna al mismo tiempo, esperando que la respuesta fuera afirmativa, pero se llevó una sorpresa.
-N-no, es sólo que….hablo en serio. Si me voy acostumbrando a que me lo hagas un poco más fuerte estaré listo…si algún día necesitas, de verdad, hacerlo… y así no tengas que molestarte por prepararme tanto y cuidarme tanto…
-Jack, no entiendo.
-Quiero decir que sé que te contuviste mucho hoy. Y quisiera que algún día puedas hacer conmigo lo que tú quieras sin preocuparte tanto…
Bunny lo abrazó más fuerte que antes y suspiró.
-Jackie, no digas esas cosas, no es como si yo fuera a desahogarme contigo todo el tiempo.
-Pero yo quiero que lo hagas. Si…si alguna vez estás molesto, o estresado o preocupado…me gustaría que vinieras a mí y me dejaras hacerte sentir mejor.
-Hay más formas de hacer eso. Puedo simplemente besarte, o abrazarte. Podrías escucharme si tengo algún problema, y eso sería más que suficiente para mí.
Bunny tenía que admitir que si Jack seguía diciendo esas cosas terminaría haciéndole el amor de nuevo en ese mismo instante, porque parecía tan entregado que casi le asustaba su forma de pensar. Pero entendía perfectamente, porque deseaba lo mismo, pero de él para Jack. Deseaba ser ese medio de desahogo, deseaba ser algo así como una extensión de todo su cuerpo y de su ser. Y apenas comprendía de dónde podía haber salido todo ese amor que sentía. Jack asintió finalmente y se dejó absorber por el abrazo y los besos que vinieron a continuación.
-Bunny…
-Jack, ya te dije…
-No, es otra cosa.
-…dime.
-Tengo una sensación extraña. Siento que…siento como si tuviera que esconderme, pero no sé de quién ni porqué. Me recuerda…me recuerda a cuando comencé a ser un espíritu y no sabía absolutamente nada y todo lo que había a mi alrededor daba miedo.
Bunny suspiró. Le acarició la espalda y apoyó la barbilla en su cabeza, frotándose de nuevo contra él.
-Debe ser por Toothiana y North.
-¿Tú crees?
-Es lo más probable. Pero no temas más. No dejaremos que nos separen, ¿está bien? Ellos no te alejarán de mí.
Jack asintió y le dio las gracias en voz baja, y le repitió que lo amaba, a lo que Bunny correspondió sin tardar. Al cabo de un rato, se había dormido.
Bunny se puso de pie, apagó todas las velas y volvió a su lado. Se recostó y lo rodeó con sus brazos, y después de varios minutos oliendo el fresco cabello de Jack, se quedó profundamente dormido también.
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Tuvieron que pasar otras tres semanas, quizás un mes, para que Mo se decidiera ir a Santoff Claussen. Entró con la altivez con que siempre lo hacía, pero su expresión ahora era tan afligida que Phill se sorprendió. La guio en seguida al taller de North y la dejó pasar sin anunciarla.
-Mo…- North se puso de pie al verla entrar. Ella se aproximó y se sentó ante su escritorio sin esperar invitación. North se quedó de pie-, es toda una sorpresa que estés aquí, ¿ocurrió algo?
-Tengo noticias sobre lo del cambio del clima, pero temo que no son buenas.
North abrió mucho los ojos. Se puso de pie y le sirvió una copa de vino de una mesa que tenía en un rincón de la habitación. Ella lucía demasiado alterada. Aceptó la copa y la bebió.
-¿Es grave?
Mo asintió.
-Tengo la mejor explicación que pude conseguir, pero puede ser difícil… antes tengo que hablar contigo, con Sanderson y con Toothiana.
-Pero…Jack y Bunny….
-Ellos tendrán la peor parte. Por eso quiero hablar con ustedes primero.
North miró a Nature sin saber qué decir.
Juraría que la mujer estaba a punto de ponerse a llorar.
Continuará….
Y sí. La diosa Eris aparece en la película de Simbad, y creo que esto funciona porque es un personaje malvado, genial, sexy, interesante y es de Dreamworks :D así que la tomé prestada para este fic. Ahora sí estoy volviendo a mezclar mitologías sin ton ni son, pero creo que por el momento está bien.
En cuanto a Mo y sus habilidades, creo que como es Madre Naturaleza tiene poderes de elementos, incluyendo el fuego como en este caso. Aun si tiene esos poderes, a mi parecer Bunny es más poderoso que ella porque después de todo él es un creador. Mo es la naturaleza en sí, y si a Bunny le da la gana podría destruirla o crear más, y por eso no se deja intimidar por ella a diferencia de los otros. En los libros Bunny describe sus creaciones y da la impresión de que es lo que uno llamaría un dios, aunque nunca se refieren a él de ese modo y nunca llegué a comprender si su poder se compara con el de Man in the Moon aunque por obvias razones supongo que éste último es más fuerte.
En fin, suficiente explicación.
Déjenme sus reviews y díganme qué les pareció. La retroalimentación es parte de la dieta balanceada de una ficker.
Jejejeje.
Besos!
Aoshika October.
