DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a J. K. Rowling T.T porque si fuesen míos, Harry y Draco habrían sido los mejores amigos :D escribo esta historia sin fines de lucro, sólo por diversión.
AVISO: LEEAN LAS NOTAS AL FINAL DEL CAPÍTULO POR FAVOR, ES MUY IMPORTANTE :D
Les dejo con el séptimo capítulo del "RECUPERANDO EL TIEMPO PERDIDO"!
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Capítulo 7
El sol resplandecía orgulloso en el firmamento envolviendo con su calor a un joven pelirrojo, quien mantenía su azulada mirada perdida en el paisaje invernal que podía apreciar desde la ventana de La Madriguera. En sus facciones se podía apreciar claramente el remordimiento y tristeza que sentía en esos momentos. Le costaba creer el comportamiento inmaduro que había tenido para con su mejor amigo la tarde del día anterior.
Celos, eso era lo que lo había conducido a comportarse así con Harry, celos y miedo a perder a su mejor amigo a causa de alguien mejor – desde su punto de vista – porque tenía que admitirlo, Malfoy era rico y reconocido. Golpeó su pelirroja cabeza contra la ventana, era estúpido pensar que Harry pudiese estar interesado en hacerse amigo de Malfoy por su dinero o estatus, el cual era igualable solamente con el reconocimiento y fortuna que el propio moreno poseía. Lo que menos le interesaba a Harry en la vida eran la fama y el dinero, y eso él lo tenía claro.
Se arrepentía por su terquedad y orgullo, ¿le costaba tanto complacer alguna vez a su amigo?, Harry siempre estaba dispuesto a ayudarle, a darle una mano, nunca le negaba nada y nunca, en los 5 años que tenían de ser amigos el león de ojos esmeralda le había pedido algo. El moreno siempre daba, sin esperar nada a cambio. Y él, su supuesto mejor amigo, se negó a aceptar lo único que el ojiverde le había pedido a lo largo de sus años de amistad, simplemente comprensión.
Sintió como algo cálido caía por sus mejillas, sorprendido llevó sus dedos hasta sus ojos, percatándose que estaba llorando. Se sentía miserable por haberle fallado de esa manera a Harry.
A paso calmo dirigió sus pasos hacia las escaleras, necesitaba escribirle con urgencia a Harry para pedirle perdón. Al pasar frente a la cocina, pudo notar como Ginny le miraba con rencor… no la culpaba. De hecho, toda su familia estaba molesta con él… no les reprochaba ese comportamiento… se lo merecía. Restregó nuevamente sus ojos eliminando los restos de lágrimas que aún derramaban sus azulinos ojos. Remediaría lo que había hecho, se disculparía con Harry e intentaría llevarse mejor con Malfoy.
Una vez en su pieza, redactó la carta que le enviaría al moreno. Tardó fácilmente dos horas en terminar la misiva… 4 páginas en las que se disculpaba una y mil veces por el trato que le había dado, por su falta de madurez y hermandad. Cuando finalizó, la releyó unas tres veces, corrigiendo algunas cosas y agregando otras. Cuando se sintió satisfecho, llamó a Pigwidgeon y le entregó el sobre indicándole que lo hiciese llegar a Harry.
Cuando observó que la lechuza ya no se distinguía en el cielo, cerró la ventana y se dejó caer en la cama, rogando porque Harry lo perdonara… no quería perder a su hermano por un estúpido arrebato de celos e inseguridad.
Cerró los ojos y una lágrima furtiva rodó por su pecosa mejilla mientras poco a poco el sueño lo iba venciendo.
Desde la ventana de su habitación, Draco observaba el paisaje que se extendía ante sus grisáceos ojos. Un gran manto blanco cubría el jardín y los alrededores de la mansión, después de que llegaran el día anterior comenzó una fuerte nevada que culminó temprano por la mañana, dejando como consecuencia el panorama que se apreciaba ante sus orbes plateadas.
Recargó su frente en la ventana dejando que su platinado flequillo cubriera sus ojos. Estaba preocupado, se suponía que Harry le avisaría cuando llegara a la casa de los Weasley, no obstante había transcurrido prácticamente un día y el ojiverde no daba señales de vida. Giró la cabeza hacia la derecha y observó el sobre que yacía en su escritorio, era una carta para Harry en la que le deseaba feliz navidad.
Se arrimó al escritorio y tomó el sobre, posiblemente la familia de pelirrojos lo mantenían ocupado con sus juegos y bromas sin dejarle tiempo para que le escribiera. Sonrió, daba gracias a Merlín de que su moreno amigo no tuviese que pasar sus vacaciones con el monstruo de su tío. Sacó su varita de entre su túnica y la agitó levemente, "Tempus" murmuró, el hechizo le indicó que eran las 23:30, se dirigió nuevamente a la ventana y la abrió, enseguida una brisa helada llenó la habitación. Tiritando un poco silbó, al instante una hermosa lechuza negra como la noche se paró en el alfeizar de la ventana y ululó.
- Ten preciosa, lleva esto a la Madriguera y entrégasela a Harry Potter.- el ave ululó de nueva cuenta, tomó el sobre que le ofrecía el ojigris, extendió sus alas azabaches y emprendió vuelo, perdiéndose en el estrellado firmamento.
- ¡DRACO, BAJA A CENAR!- oyó que lo llamaba Snape.
- ¡BAJO ENSEGUIDA SEV!
Salió de su habitación y caminó por el largo e iluminado pasillo que lo conduciría a las escaleras que desembocaban en el lobby de la gran construcción. Debía admitir que en un principio el lugar no le había gustado para nada, era un poco lúgubre. Los colores de las paredes eran apagados y oscuros, dándole a la mansión un toque tenebroso. Sonrió al ver el hermoso color verde oliva oscuro que se extendía por las paredes del pasillo, tuvo que rogarle mucho a Severus para que aceptara su petición de hacer cambios en la mansión: piso, paredes, techo, etc.
Gran parte de la mansión presentaba diversos tonos de verde en las paredes, a excepción de las habitaciones y la cocina. Snape casi le manda un Cruciatus cuando le solicitó permiso para entrar a su cuarto para cambiar el color de las paredes de sus aposentos. Su habitación por otra parte, estaba pintada – por extraño que pareciera – de un color azul acero oscuro (N/A: cualquiera pensaría que Draco tiene hasta la ropa interior verde XD, siempre fiel a su casa ;)) y la ropa de cama, una mezcla de distintas gamas de azul y plateado. La habitación ubicada frente a la de Severus fue una especie de broma personal para su padrino. Ésta era de un pulcro color rojo oscuro y la ropa de cama una mezcla entre dorado y rojo… una perfecta habitación Gryffindor. Rió por horas cuando vio la reacción de su padrino ante tal "aberración de cuarto", como se refería el adulto cuando la mencionaba.
La cocina por otra parte tenía las paredes de un suave color trigo y las cerámicas de un color blanco invierno, lo cual permitía que el lugar estuviese mejor iluminado logrando con esto, que los elfos trabajaran con más ánimos.
A paso lento llegó al comedor, en la mesa, cubierta por un elegante mantel de color blanco con bordados en plateado, lo esperaba el dueño de casa, serio como siempre. Tomó asiento a su lado izquierdo y al instante ingresaron los elfos domésticos llevando consigo diversos manjares dignos para celebrar Nochebuena. Degustaron tranquilamente la comida, Severus no era muy conversador que digamos por lo que la cena transcurrió en silencio.
Una vez que terminaron, Snape le deseó Feliz Navidad a Draco para, posteriormente, cada uno dirigirse a su habitación. Cuando el heredero de los Malfoy se encontró en la oscuridad de su cuarto, se cambió de ropa y se acostó… posiblemente recibiría la respuesta de Harry a la mañana siguiente… con ese pensamiento cayó en un profundo sueño.
"Todo estaba oscuro y silencioso, caminaba desesperado entre las penumbras intentando vanamente hallar alguna fuente de luz. No sabía cuánto tiempo llevaba recorriendo ese lúgubre lugar pero ya comenzaba a desesperarse, y es que, no ser capaz de distinguir tu propia mano incluso si la tienes frente a tus ojos, angustiaría hasta a la persona más fría.
Empezó a correr, corrió y corrió como nunca lo había hecho en su corta vida. Pero después de lo que, a su parecer, fue una eternidad, aún se encontraba inmerso en las tinieblas.
Su corazón latía desaforado, podía sentir como finos ríos de agua saladas recorrían sus mejillas de forma descendente.
¿Dónde estaba?
¿Sería un sueño?
¿Por qué todo estaba tan oscuro?
Su cabeza se llenaba de preguntas que no sabía cómo responder. Se dejó caer al "suelo" y abrazó sus rodillas escondiendo la cabeza entre éstas, su cuerpo se convulsionaba a causa de los sollozos que escapaban de sus labios… quería salir de allí… la desesperanza lo estaba matando.
Ayúdame…
Ayúdame… por favor…
No permitas que me lastime…
Duele…
Sácame de aquí… ayúdame…
Esa voz… la conocía, conocía al dueño de esa voz. Con rapidez se paró y comenzó a buscar a su alrededor al portador de esa lastimera voz. Nada se distinguía, todo seguía muy oscuro.
¡NO!...
Oyó claramente el grito desgarrador que le heló la sangre, quería ayudarlo. ¿Dónde estaba?
¡POR FAVOR, SÁCAME DE AQUÍ!
¡AYUDAAAAA!
Corrió nuevamente, buscando entre la negrura del lugar a la persona dueña de la voz. No supo cuánto tiempo estuvo corriendo pero la angustia en su pecho crecía y crecía al escuchar los sollozos que se escuchaban ahora. Era un llanto lastimero, lleno de agonía y dolor.
De repente, divisó una pequeña fuente de luz, aceleró el paso. Su corazón brincó dolorosamente al observar lo que se presentaba ante sus ojos. Empezó a temblar presa del pánico, no podía ser él… no…
Se arrodilló frente al frágil cuerpo que yacía en el suelo, estaba hecho un ovillo de espaldas a él y temblaba. Su cuerpo estaba muy lastimado y debajo de él claramente se podía ver como un pequeño, por no menos importante, charco de sangre se extendía a velocidad constante. Acercó una mano temblorosa al hombro del muchacho de cabellos azabaches y con suavidad jaló de él intentando conseguir que se recostara sobre su espalda.
Sus ojos se llenaron de lágrima…
Las esmeraldas estaban apagadas y miraban al infinito…
¡HARRYYYYYYY!"
Despertó sobresaltado, sudando copiosamente y temblando. Un sueño… suspiró con alivio, aunque había sido muy vivido, aún podía sentir la angustia de ver a Harry muerto y de sus plateados ojos seguían cayendo lágrimas. Respiró hondo intentando serenarse, buscó su varita en el buró, la agitó y frente a sus ojos se dibujó con números rojizos, la hora… eran las 4 de la mañana gimió, aún era muy temprano como para levantarse.
Resignado decidió intentar dormir nuevamente, se acomodó en la cama cubriéndose con las sabanas hasta la cabeza. Cerró los ojos y sin que se diera cuenta poco a poco fue cayendo dormido.
Un ruido lo sacó de su letargo, sonaba con un repiqueo. Con pereza abrió sus pozas plateadas, llevó una mano a sus ojos y los restregó intentando con esto, alejar el sueño que aún lo adormecía. Con parsimonia se levantó de la cama, el sol se filtraba por las cortinas, claro indicio de que eran posiblemente, pasada las 8 de la mañana.
Arrastrando los pies caminó hacia la ventana, lugar desde donde provenía el ruido que lo había despertado. Con calma, corrió las cortinas y jadeo, frente a él se encontraba Atenea, su lechuza negra. En su pico traía un sobre. Lleno de alegría abrió la ventana dejando pasar al ave, ésta sobrevoló la habitación para luego pararse sobre su escritorio.
Con rapidez, tomó la carta de su pico pensando que era la respuesta de Harry. Pero cuál fue su sorpresa al notar que era su propia carta, sellada… si indicios de haber sido abierta. Contrariado caminó hacia su cama y se sentó, pasó su mano izquierda por su cabello cerrando los ojos en el proceso, ¿Por qué no le contestó?
Estaba dejándose caer de espaldas a la cama cuando sintió un revoloteo cerca de su oreja derecha, abrió los ojos y giró su cabeza en dirección al ruido. A su lado se hallaba una lechuza desconocida para él con una carta en el pico. La lechuza en cuestión era pequeña, su plumaje era gris con algunas manchas blancas, una línea de plumaje negro rodeaba su rostro delimitándolo y poseía grandes ojos amarillos. Con precaución retiró el sobre del pico de la pequeña ave recibiendo un mordico de gratitud. En agradecimiento, convocó 4 pocillos, llenó dos de ellos con agua utilizando el hechizo "aguamenti". Luego convocó comida para lechuzas y llenó los pocillos restantes. Acomodó los contenedores en su escritorio y al instante las dos lechuzas se acercaron agradecidas a comer y beber.
Examinó el sobre que traía su nueva pequeña amiga, se asombró al ver que el remitente era Ron Weasley. ¿Por qué Weasley le escribiría? Con la curiosidad carcomiéndole las entrañas abrió la carta extrayendo la hoja de su interior. Bufó al ver la horrenda caligrafía del pelirrojo.
Malfoy,
Sé que te extrañará que te escriba, pero siento que le debo a Harry esto. Quisiera disculparme por mi comportamiento en el castillo, no fue el apropiado, pero creo que entenderás mi reacción… es difícil para mí, y considero que para ti también, olvidar años de rencillas familiares.
Debo admitir que una de las tantas cosas que envidio de Harry, es la capacidad sobrehumana que tiene para perdonar… él es la persona menos rencorosa que he conocido en toda mi vida. Es muy inocente lo cual admiro mucho. Por eso antes de continuar, me gustaría proponerte una tregua… por Harry… porque él se merece ser feliz, se merece una familia y por lo que observé en Hogwarts, él te considera su hermano, y creo que tú a él, al igual que toda mi familia y yo. Entonces… ¿aceptas?
Esperaré tu respuesta.
Ahora, con respecto a tu carta, lamento comunicarte que Harry no se está hospedando aquí, en la Madriguera… y es por mi culpa, yo… me comporté como un imbécil, le dije cosas horribles sobre la amistad que había entablado contigo y le grité que no lo recibiría en mi casa (sé que soy un tonto, que él no se merecía eso…).
Sé que ahora te preguntarás dónde está Harry, bueno… Dumbledore lo envió con sus tíos. El director dijo que independiente de si yo hubiese o no permitido que se quedase con nosotros, Harry no podía dejar la casa de su familia Muggle porque ellos aún tienen su tutoría legal y hasta que Sirius (Posiblemente Harry te haya hablado de él) no logre que el ministerio se la ceda a él… no podrá dejar esa casa.
Aunque me avergüence admitirlo frente a ti, estoy muy preocupado por Harry. Ayer por la tarde le escribí pidiéndole disculpas. Sin embargo, Pigwidgeon (la pequeña lechuza que te llevó esta carta) volvió en la madrugada trayendo mi carta sin abrir… tengo razones para preocuparme porque por muy enojado que Harry esté conmigo, nunca deja de contestarme las cartas que le envío.
No sé si te lo habrá comentado pero sus tíos son de cuidado… tal vez lo tienen encerrado en su cuarto sin comer como lo hacían antes de que entrara a Hogwarts.
Yo no puedo hacer mucho, pero por lo que oí en el castillo, el profesor Snape es tu padrino. Él puede ayudarnos. Confío en que lo ayudarás, puede ser que mis temores sean infundados, pero es preferible prevenir que lamentar.
Por favor, comunícate conmigo en cuanto sepas cómo está Harry.
Ron Weasley.
No puede ser… ¡MALDITO WEASLEY! ¡¿Cómo permitió que enviaran a Harry con esos monstruos?!
- Dios… el sueño… n-no…- susurró el rubio pasándose la mano por el cabello con desesperación.- Sev… ¡SEEEV!- llamó mientras salía de su habitación.
La habitación del moreno profesor se encontraba en diagonal a la suya. Su propia habitación estaba al lado izquierdo del cuarto "Gryffindor". En segundos se encontró parado frente a la puerta golpeando desesperadamente, llamando a su padrino. Al no recibir respuesta, hizo algo que en ninguna otra situación habría hecho, entrar sin permiso.
Los aposentos del pocionista estaban en penumbras, las cortinas estaban completamente cerradas. Lentamente se adentró en el lugar, tanteando con la mano la pared buscó el interruptor de la luz. Cuando lo encontró lo presionó. Con fascinación observó el lugar, era bastante elegante, las paredes estaban pintadas de un hermoso color esmeralda, las cortinas eran de un color verde bastante oscuro que fácilmente pasaría por negro. La cama se hallaba a un costado, era amplia, con un cobertor blanco invierno. En el centro del cuarto se encontraba una pequeña mesa rodeada por unos confortantes sillones. Hacia el fondo de la estancia había dos puertas.
Con agilidad, recordando el motivo por el cual estaba en esa en esa habitación, corrió hacia las puertas. La primera daba al baño, la cerró con premura. Sin perder más tiempo, abrió la otra.
- ¡SEV!- gritó abriendo estrepitosamente la puerta.- No… está…
Se detuvo un momento para apreciar el despacho de Snape, sería muy similar al de Dumbledore si no fuera porque estaba hecho un desastre, cosa extraña en su padrino puesto que éste odiaba el desorden. Caminó hasta el escritorio, notando una gran cantidad de papeles esparcidos alrededor de éste… como si en un ataque de rabia los hubiesen arrojado al suelo. Sin embargo, lo que llamó su atención fue un sobre verde esmeralda sobre la mesa, lo único que se había salvado de la furia del adulto.
Con curiosidad, lo tomó y extrajo la carta dentro de él. Olvidando por unos momentos la razón, sumamente importante de porqué se encontraba allí, tomó asiento frente al escritorio y se dispuso a leer la carta.
A medida que avanzaba la lectura, su entrecejo se fruncía cada vez más. Hasta que leyó algo que lo dejó helado. Sosteniendo la carta aún en sus manos, salió hecho un bólido del despacho de su padrino. Atravesó corriendo la habitación y salió al pasillo. Continuó corriendo por el pasillo y bajando de dos en dos las escaleras llegó al comedor.
Severus Snape se encontraba sentado en la gran mesa tomando desayuno, sus penetrantes ojos ónix lo observaban fijamente.
- Veo que al fin te levantas, Draco, pensé que tendría que ir yo mismo a buscarte.- aguardó en silencio alguna respuesta por parte del muchacho, pero este continuaba observándolo fijamente.- ¿me dirás por qué bajaste corriendo las escalera?
- Padrino… yo…- al no encontrar palabras para expresarse, levantó la mano en la que traía la carta de Lily Potter. Al instante el rostro, normalmente imperturbable del pocionista, se desencajó.
- D-Draco… dime qué haces c-con esa carta.- susurró con los ojos desorbitados, Snape.
- E-es… ¿Verdad?...
- …
- ¡CONTÉSTAME!
- … S-sí… Albus… Albus me la entregó una semana antes de salir de vacaciones…
- ¡¿QUÉ?!- decir que el ojigris estaba enojado era poco.- ¡¿POR QUÉ NO SE LO DIJIESTE?!
- Con el director tenemos planeado que venga a pasar el año nuevo aquí… y que se quede unos cuantos días, para que nos conozcamos un poco más…- murmuró abatido el moreno.- Albus piensa decírselo cuando volvamos de vacaciones…
- …- Draco no sabía que decir, le costaba aún asimilar lo que acababa de leer, no obstante, la silueta del ojiverde tendido en el piso… muerto, como en su sueño, lo asaltó.- lo siento por ti padrino, sé que tal vez aún no estés listo para afrontar eso… pero Harry no puede esperar.
- ¿De qué hablas?
- Tenemos que ir a la casa de los parientes Muggles de Harry.
- ¿Por qué?- las manos de Snape comenzaron a sudar, aún no estaba listo y le costaba creer que su propio ahijado lo obligara.- Aún no estoy preparado, Draco.
- ¡Pues lo siento, iremos igual!- avanzó hasta el pocionista y lo tomó de la mano para jalarlo hacia la chimenea. Pero el pocionista se zafó causando que Draco lo mirara con ojos incrédulos.- ¡Sev! ¡Vamos, ¿Qué esperas?!
- Escucha mocoso, muy ahijado mío serás, pero tú a mí me debes respeto… esperaré hasta año nuevo para ir por él, tal y como estaba planeado desde un comienzo.- siseó molesto el mayor.
- ¡NO! ¡ESCUCHAME TÚ A MÍ!- bramó el rubio, el tiempo estaba en su contra, Harry podría estar en problemas en ese preciso momento, no podían tardar más.- ¡HARRY NOS NECESITA! ¡TU HIJO TE NECESITA!
- ¿D-de qué estás hablando?
- ¡Mh!...- bufó molesto, tendría que abrirle los ojos a su estúpido padrino si quería lograr que lo llevara con Harry.- supongo que notaste el comportamiento de Harry durante este quinto año…- Severus asintió con la cabeza.- Bien... te lo explicaré a grandes rasgos porque no podemos perder más tiempo, luego te lo explicaré con más calma.
- Está bien…
- Verás… Harry se encontraba en tan deplorable estado… porque… ¡rayos!... porque…
- ¡¿POR QUÉ, DRACO?!
- ¡PORQUE SU TÍO TOMÓ COMO HOBBY ABUSAR DE ÉL!
- ¿A-abusar… de él?
- Sí, tío, ese maldito bastardo le causó un gran daño emocional diciéndole que es un anormal y que se merecía el castigo que le estaba dando. É-él… el malnacido lo maniataba y drogaba para que no se resistiera mientras lo azotaba y golpeaba. Harry… tiene cicatrices en las muñecas y tobillos, además de la espalda y muslos…
- N-no… Draco… hay más… ¿cierto?- El ojinegro temblaba de rabia.
- Sí, hay más… pero te prometo contártelo después de ir por Harry, ¡debemos salvarlo de ese Muggle!- nuevamente el rubio se disponía a tomar la mano del moreno pero éste se le adelantó tomándolo de la muñeca. Corriendo se acercaron a la chimenea, Snape tomó un pocillo que se encontraba en una pequeña mesita a un lado de la chimenea y lanzó un puñado de polvos flú a las llamas las cuales, al instante, cambiaron de color a uno verde brillante. Sin soltar a su ahijado ambos se sumergieron en las llamas.
-Mi hijo no pasará ni un minuto más con esos Muggles despreciables.- Draco abrió desmesuradamente los ojos al escuchar el susurro cargado de posesividad y rabia de su padrino. Sonrió satisfecho al ver que el pocionista aceptaba, finalmente, el nuevo lazo que lo unía a Harry. ¡Caldero Chorreante!- gritó a todo pulmón el moreno. Las llamas crecieron mientras ellos desaparecían entre éstas.
- Aguanta, Harry… vamos por ti.- era el único pensamiento que cruzaba la mente del ojigris mientras viajaba por la red flú.
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YEEEEIIIIIIIII! Otro capítulo terminado ;)
Bueno, al fin se supo (a grandes rasgos) el contenido de la famosa carta que nos andaba trayendo de cabeza a todas!
NOTA 1:
Hace tiempo que tenía ganas de ver a Sev en una relación más paternal con Harry y espero no haberlas decepcionado :)
De todas formas, en el próximo capítulo aparecerá el contenido explícito de la carta. Sin embargo, tranquilas, que aún quedan muchos misterios que resolver ;) de hecho, dejé una pista en el capítulo anterior n_n creo que más de alguna la habrá notado XD
Además, falta saber quién era el otro extraño que estaba espiando a Harry n_n, porque no todo es miel sobre avena, Sev tendrá que sacar a relucir su mejor faceta de padre sobreprotector con Harry para protegerlo de los últimos mortífagos libres! ;)
De nuevo, muchas gracias por leer y por favor continúenlo haciendo ustedes son mi más grande motivación para continuar con la historia y les agradecería que dejaran sus comentarios pues estos son de mucha ayuda para mí, para saber si la historia les agrada o no ;)
NOTA 2:
Ah! Una pregunta, el otro día se me estaba ocurriendo la retorcida idea de hacer un crossover Slash, quería saber sus opiniones n_n no sé si han visto "Gravitation"? si no la han visto, se las recomiendo, el protagonista es muy tierno :D
Pues mi idea es hacer un Harry/Shuichi XD ¿qué les parece? HAGANMELO SABER! Por fis ;)
Okey! Muchas gracias por leer y dejen sus reviews por favor, para que me digan que piensan sobre la idea para mi otro fic ;)
NOTA 3:
También díganme que piensan sobre este capítulo, comenten quien piensan que es el que observaba a Harry. Además ¿quién se arriesga a especular con respecto al misterio que les comenté y que tiene su pista en el capítulo anterior ;)?
Em… tal vez tarde en actualizar el próximo capítulo, no es seguro, pero para que no se preocupen si eso ocurre les aviso con anticipación ;)
Dejen su reviews! Sus opiniones cuentan! ;)
Besos ;)
