En la mansión Taisho Inuyasha descansaba tumbado en la hierba. Su mente no paraba de pensar. ¿Que pensaría Kagome de su proposición? La idea de que la muchacha no lo aceptara cruzó por su mente y sintió una opresión en el pecho ante la idea de que no lo amara. Se asusto de sus propios sentimientos, nunca se había sentido tan inseguro. Ni siquiera sabia como aquella chica se había metido tan adentro de su corazón. Pero se moría de celos con solo imaginarla amando a otro.

Kagome tenia que ser para el.

- ¡Inuyasha cuanto tiempo sin vernos! - Una voz masculina lo saludo, mientras una mujer apareció siguiéndolo cogida de su brazo.

- Nos fuimos de luna de miel y al volver te vemos igual que siempre! - Inuyasha se levanto de repente y les dio un abrazo a los dos jóvenes.

- ¡Sango, Miroku! Ya era hora de que volvierais! – dijo alegre estrechándolos con fuerza.

- Nos echabas de menos primito? – pregunto Sango, picadamente para hacerlo rabiar.

- Feh! Para nada. – contesto soltándolos de repente. - Simplemente porque llevabais casi un mes de luna de miel!

- Fue un regalo de bodas de mi padre. Me lo merezco no? – dijo el muchacho de ojos azules sonriendo.

- Demasiado has conseguido! El mejor regalo es que haya permitido a mi compañero de trastadas casarse con la buena de mi prima!

Todos rieron. Miroku, un muchacho moreno con los ojos azul oscuro, e Inuyasha eran muy amigos desde hace varios años. Habían ido a muchas fiestas conocido a bastantes mujeres, hasta que Miroku conoció a la hermosa prima de Inuyasha. Sango era una chica preciosa, con una melena castaña hasta su cintura y unos vivaces ojos color avellana, Miroku se enamoro de ella en cuanto la vio. Tuvieron muchos problemas porque Miroku era chino y el padre de Sango no quería una boda con un extranjero. Inuyasha le ayudo mucho hasta que por fin pudieron unirse y en este día llevaban ya un mes de matrimonio. Se sentaron en el prado a charlar tenían mucho que contar.

- Y que tal van las cosas por aquí? –Preguntó Miroku tumbándose recostando su cabeza en las piernas de Sango.

- ¿¡Es verdad lo que me ha dicho tu padre, Inuyasha!? ¿Es cierto que te casas? – preguntó su prima emocionada.

- Bueno hay algo de cierto en todo eso – contestó Inuyasha rascando su cabeza incómodamente.

- De verdad te echaron la soga a ti!? – pregunto su amigo con los ojos muy abiertos.

- ¿Casarse es como echarse una soga? – replico Sango dando una fuerte cachetada a su marido.

- No no, es una forma de hablar cariño – dijo Miroku agarrándole las manos. - Pero dime Inuyasha ¿quien es la afortunada y como a sucedido todo esto?

Inuyasha contó a sus amigos todo lo que había pasado, omitió todo lo relacionado con Kagome, solo hablo de ella como hermana de Kykio. Después de un rato decidieron volver a casa paseando.

- Oye primito y la hermana de Kykio ¿que tal es? – Preguntó Sango entrecerrando los ojos. Inuyasha se ruborizo al instante, eso era algo increíble en el, su prima y su amigo lo notaron al momento.

- ¿Porque me preguntas por ella? – inquirió Inuyasha tragando saliva con fuerza.

- Porque jamás te habíamos oído hablar de una chica con tanta dulzura como lo has hecho con ella. – Contraatacó Miroku haciendo que Inuyasha se sonrojara aun más.

- Inuyasha estas sonrojado! Nunca había visto que una chica te cause ese efecto!!Y cuando has hablado de Kykio ni siquiera te has inmutado, pero con su hermana....- El matrimonio estalló en carcajadas, se daban cuenta perfectamente de los sentimientos de su amigo, algo que a el le sacaba de quicio.

- Queréis parar ya!? – gritó Inuyasha exasperado. - Y no le contéis a nadie que me he enamorado de la hermana de mi prometida! – Inuyasha se cayó de golpe intentando que esas palabras no hubieran salido de su boca. Pero era demasiado tarde, los chicos quedaron boquiabiertos ante la confesión de su amigo.

- Que te has enamorado de ella? – gritó Miroku deteniéndose en la puerta de la gran mansión.

- ¿Pero Inuyasha como has podido? – Dijo Sango zarandeando a su primo por los hombros. - ¡Si tú te tienes que casar con la otra!

- ¡Creéis que no lo se! – soltándose del agarre de su prima. - Pero la conocí antes de estar comprometido y empecé a sentir algo por ella. Pero mi padre me obligo a casarme y cuando acordaron que Kykio seria mi esposa descubrí que la otra doncella Higurashi era Kagome! Si lo hubiera sabido antes…

- Dios, amigo mío estas metido en un lío…- dijo Miroku palmeándole la espalda.

- Bueno seguro que ya conseguiste lo que has buscado siempre en las mujeres no? - pregunto sabiendo que su primo siempre conseguía eso en primer lugar.

- Que va. No me deja ni que la toque, pero ni eso me importa. - El matrimonio estaba asombrado...de verdad el soltero de oro de los Taisho había encontrado una mujer que lo dominaba y que lo había enamorado.

- Si no me lo estuvieras contando tu, jamás creería que Inuyasha Taisho esta enamorado. Suspiró Miroku apoyándose contra el hombro de su mujer.

- Le he dicho que renunciare a Kykio por ella – confesó Inuyasha irguiéndose y cruzando los brazos en el pecho.

- Pero, ¿y Kykio? ¿Y tu padre? – preguntó Sango incrédula.

- Kykio no me importa es una mujer fría que no me quiere. Y mi padre solo quiere los negocios con el señor Higurashi le da igual con quien me case de las dos.

-Pareces muy seguro de ti amigo. Es la primera vez que te veo decir algo con tanta determinación. – dijo Miroku.

- Estoy seguro. No voy a dejar que Kagome se me escape.

Después de todas las confesiones pasaron a cenar, rieron y los recién casados contaron anécdotas de su viaje. Casi al terminar la cena un sirviente avisó al señor Inutaisho que había venido alguien de la casa Higurashi, Inutaisho salio a recibirle. Al momento volvió al comedor muy nervioso.

- Nos vamos Inuyasha!! Coge tu caballo rápido!!! – irrumpió su padre cogiéndolo por el brazo.

- ¡Pero si estamos cenando! ¡¿Donde demonios quieres ir?! – preguntó Inuyasha aun con la boca llena.

- El sirviente del señor Takamine a venido para pedirnos ayuda, Kykio no ha vuelto aun y es muy tarde, esta muy preocupado y nuestro deber es ayudar a buscarla! – gritó mientras se colocaba la espada en el cinto y le tendía la suya a Inuyasha.

- Nosotros también vamos tío Inutaisho!!Podemos ayudar a buscar a esa chica! . – dijo Sango poniéndose en pie.

- Esta bien vamos - Inuyasha se levanto desganado y todos se dirigieron a casa de los Higurashi.

Al llegar a la mansión Higurashi encontraron al señor Takamine esperándolos en la puerta.

- Inutaisho gracias por venir!Mi hija aun no ha vuelto!- abrazo a su futuro consuegro algo desesperado.

- Pero donde fue el ultimo lugar donde estuvo Kykio? Iremos a buscarla por ahí!!- De repente la muchacha apareció del interior de la casa.

- A mi queréis ir a buscarme? – preguntó sonriendo.

- No! - dijo Takamine cogiendo a Inutasiho por el brazo. - La que a desaparecido es Kagome!

Los ojos de Inuyasha se abrieron de par en par. Su expresión despreocupada cambió a una muy angustiada. Sus amigos lo miraron imaginándose lo que debería estar sintiendo.

- ¡Tenemos que ir a buscarla! ¡Puede haberle pasado algo! – dijo volviendo a montar su caballo a toda prisa.

- Cálmate yo estaba preocupado porque entendí que la que había desaparecido era Kykio – dijo Inutasiho a su hijo.

- Pero hay que encontrarla de todas formas! – gritó el señor Takamine que cada vez estaba mas nervioso.

- Que tengáis suerte yo estoy demasiado cansada para salir al bosque tan tarde – Dijo Kykio entrando en la casa. Sango la observo alejarse, ya entendía todo lo que su primo le había explicado. Esa chica parecía de hielo.

- Vamos nos dividiremos para buscar por mas terreno!! – decidió Inuyasha mirando a su amigo.

- Cuenta con nosotros yo buscare con Sango!! – Dijo Miroku ayudando a su mujer a montar su caballo. Inutaisho notaba la exaltación en su hijo, lo miró frunciendo el ceño.

- No quisiera pensar que te encuentras mas ansioso por encontrar a Kagome que cuando creías que era tu futura esposa la que estaba perdida.

- Papa no es el momento para eso!!! - Salieron con los caballos a recorrer todos los alrededores. Miroku y Sango fueron juntos, Inutaisho por un lado, Takamine por otro y Inuyasha hacia otro lugar.

¿Kagome donde demonios te has metido?

La muchacha de melena azabache abrió los ojos lentamente, notando una punzada de dolor en la cabeza. Se vio tirada en el suelo del bosque y recordó la caída con su caballo. Sintió dolor en su tobillo y vio una fea torcedura en el.

Se incorporó lentamente luchando contra el mareo, percatándose de que ya había oscurecido. ¿Qué hora seria? Parecía haber estado muchas horas inconsciente.

Miró a su alrededor, su caballo no parecía estar por ahí. Seguro huyo asustado después de la caída. Utilizando una rama consiguió ponerse de pie, sintiendo el dolor que martilleaba su tobillo. Tenia que volver a casa.

Inuyasha galopaba rápidamente con su caballo. Era un gran jinete y recorría los bosques y prados sin dificultad en medio de la noche. Estaba agitado, su corazón latía a mil por hora. El chico se dirigía hacia los terrenos donde la vio por primera vez.

¡Maldita sea! Si le había pasado algo...

Encontró el caballo de Kagome abandonado en el camino y siguió las huellas. Temiendo lo peor al ver al animal solo.

Kagome luchaba por caminar agarrada a la rama. Le dolía muchísimo, era una estúpida. No debió cabalgar tan ferozmente. Recordó las palabras de su hermana, y el dolor que sintió al saber que Inuyasha había estado con ella.

Decidió sentarse un rato a descansar, tenia el pie hinchado.

Sintió pasos en los arbustos, agarró más fuerte la rama entre sus manos, preparada para defenderse.

- Quien anda ahí?- preguntó temerosa.

- Hola preciosa. Que haces en el bosque solita y tan tarde? - Un bandido salio del arbusto con un cuchillo en su mano. Tenía el pelo oscuro y muy largo recogido en una trenza. Su piel morena contrastaba con su kimono blanco.

- Marchaos de aquí! – gritó intentando parecer segura. – Mi padre se dirige hacia aquí con su escolta!

- Oh! Que valiente. No preferís pasar un buen rato conmigo! Con el gran bandido y saqueador Bankotsu!! – dijo sonriendo y acercándose a ella.

- Jamás! - La chica lanzo un golpe con la rama, Bankotsu no esperaba esa reacción, se aparto pero no fue lo suficientemente rápido y Kagome le alcanzo en un brazo.

- Maldita seas niña!!!Ahora no seré tan amable!!!- El chico se abalanzo encima de Kagome antes de que a la chica le diera tiempo de arremeter otra vez, le arranco el palo de las manos.

- Socorro!!Soltadme! – jadeo, mientras Bankotsu probaba de desvestirla cogiéndola con una mano por el cuello.

¡Inuyasha!

El muchacho de cabello negro paro en seco su caballo al oír la voz de una chica que pedía ayuda.

Se dirigió a toda prisa al lugar de donde provenían los gritos y encontró a Kagome en el suelo con aquel tipo encima. Sintió como la rabia se apoderaba de el mientras se abalanzaba contra el hombre.

- Maldito suéltala! - Agarro a Bankotsu y lo levanto tirándolo hacia otro lado, estampándolo contra un árbol.

- Y tu quien coño eres?! – Gritó Bankotsu incorporándose resentido. Kagome abrió los ojos y quedo boquiabierta al ver a Inuyasha desenvainando su espada y a Bankotsu en el suelo.

- Da igual cual sea mi nombre! Vas a morir por haberte atrevido a tocarla! - Bankotsu estaba herido por el golpe de Kagome y también por el de Inuyasha, al ver la rabia en el rostro del chico supo que no podía luchar en esas condiciones.

- No sabes con quien te estas metiendo muchachito...yo…-Inuyasha no le dejo hablar.

- ¡Cállate! Me da igual quien seas levántate y lucha conmigo! – Kagome observaba como Inuyasha gritaba a ese bandido. Nunca había visto tanta rabia en una persona. Era como si estuviera totalmente descontrolado.

- Tal vez en otra ocasión...- Bankotsu lanzo su puñal hacia donde estaba Kagome, Inuyasha hizo una maniobra rápida con su espada y desvió el arma hacia otro sitio. Bankotsu aprovecho ese momento para escapar.

- Maldita sea, ha huido...- Hizo ademán de seguirlo pero se giro y vio a Kagome con su kimono roto por las zarpas de aquel bandido y el pie hinchado. La pobre temblaba sentada en el suelo. Se acerco a ella y se arrodillo - Es...estas bien?

- Inu...ya…sha...-La chica callo desmayada sobre los brazos del muchacho estaba agotada y muy nerviosa. Inuyasha la cargo y la subió al caballo galopo con ella hasta que llegaron a una pequeña cabaña que su amigo Miroku tenía por esa zona. Tenia que descansar y mirarle el tobillo, era mejor para ahí antes de ir hasta su casa.

Recostó a Kagome en una amplia cama, saco su sandalia para mirarle el tobillo. Preparo vendas rompiendo una sabana.

La casa era muy acogedora, se notaba que no era habitada muy a menudo pero estaba bien cuidada. Miroku la había utilizado para poder estar con Sango a solas, cuando su noviazgo era un secreto, siempre le había dicho a su amigo que la utilizara cuando quisiera. Kagome seguía durmiendo, Inuyasha le curo el pie con mucha delicadeza para no hacerle daño y que no se despertara.

Al terminar la observó dormir y apretó los puños con fuerza. Nunca mas le iba a pasar algo así, el se iba a encargar de que siempre estuviera a salvo. Se dirigió a la pequeña cocina, para buscar algo de arroz para prepararle algo de comer.

Kagome abrió los ojos poco a poco. Al principio se asusto al no reconocer aquel lugar. Comprobó que llevaba un vendaje en el pie. Y lo que había sucedido en el bosque paso por su mente de repente.

Inuyasha apareció por el pasillo con una bandeja con algo de comida. Kagome se sonrojo al chocar con su mirada ambarina.

- Hola... ¿Como estas? - Kagome se tapo un poco con la manta su kimono roto dejaba ver partes de su cuerpo que una doncella no debía enseñar.

- Bien...Gracias por haberme curado. – contestó desviando la mirada -Pero porque no me has llevado a mi casa?

- Bueno esta cabaña es de un amigo mío y estábamos más cerca de aquí. Como te desmayaste decidí que descansaras aquí primero. Te apetece comer algo? – preguntó enseñando el cuenco de arroz humeante.

- Me sorprende que seas tan amable – sonrió tímidamente. Inuyasha se sentó en la cama, acercando su rostro al de la muchacha.

- Hay muchas cosas de mí que aun no conoces.

Continuara…

Bueno, bueno, bueno. Se ha quedado interesante eh!!Si soy sincera no sabia donde cortar el capitulo, es que esta todo tan interesante. Pero en algún momento tenia que parar!!Gracias a todos por leer!! Un besito, chao!!!

Darkirie