-¡Rey Soo-Woon! ¡Rey Soo-Woon! – Geun-Tae llegó corriendo y se paró con mucha felicidad atrás de Soo-Woon. - ¡Rey Soo-Woon! ¡Rey Soo-Woon! –

-¡Cállate! – Joo-Doh golpeó la mesa con frustración. - ¡Ya te escuchamos la primera vez! –

-Oh, debería calmarse General Joo-Doh, casi derrama el té. – Ania trató de tranquilizarlo.

-¿Decidió ir a la guerra? ¿Contra quién peleará? ¿Shin? ¿Sei? ¿Es contra Kai? – Geun-Tae comenzó a reír del entusiasmo. - ¡Déjemelo a mí! No, ya lo sé, primero, necesitamos soldados y armas… -

-General Geun-Tae. – Soo-Woon lo miró mientras sonreía. – Solo serán juegos de guerra. –

La mirada de Geun-Tae cambió a una de profunda decepción. – Sí… -

-Los generales desean una batalla y la gente desea ver su galante figura. – Soo-Woon le sonrió de nuevo. – Espero realizar un festival en Chishin. –

-E-Eh… Entonces… ¿Será un simulacro? – Geun-Tae tenía una pizca de esperanza.

-No será nada serio, no podemos tener muertos en un festival. – Soo-Woon sostenía una taza de té en sus manos. – No usarán armas reales. –

Geun-Tae parecía ser rodeado de un aura negativa, estaba furioso y sus puños se cerraron, intentó acercarse a Soo-Woon con ese aspecto, pero Joo-Doh lo detuvo.

-Joo-Doh, no interfieras… Eso me gustaría decir, pero te lo agradezco. – Geun-Tae seguía lleno de rabia. – Mis puños se cerraron por sí solos. –

-Bastardo, ¿cómo te atreves?... Eso me gustaría decirte, pero te entiendo. – Joo-Doh estaba frustrado también. – Si tú no lo hacías, lo habría hecho yo. – Joo-Doh se separó de Geun-Tae y golpeó la mesa cerca de Soo-Woon. - ¡Su Alteza! ¡No es momento para juegos! –

-Tienes que divertirte de vez en cuando, General Joo-Doh. –

-Soo-Woon, yo estoy de acuerdo con ellos. – Ania estaba algo frustrada también. – En estos momentos no deberías organizar juegos… -

-Tranquila, deben aprender a divertirse. – Soo-Woon se sirvió más té. – El festival será en una semana. –

-Su Alteza. – Geun-Tae ya estaba calmado. – La Tribu de la Tierra no tiene interés en sus juegos, debería regresar al Castillo Hiryuu. –

-¿Qué? ¿No los haremos? – Chul-Rang llegó acompañado del anciano y otros tres sirvientes.

-Teníamos ganas de verlo. – El anciano lo apoyo.

-¿Qué? ¿Quieren ponerse a jugar? – Geun-Tae comenzó a apretar las cabezas de Chul-Rang y otro sirviente.

-No quieren jugar. – Soo-Woon habló, llamando la atención de Geun-Tae e impidiendo la masacre de ambos sirvientes. – General Geun-Tae, parece que desconoce su encanto. –

-¿Uh? – Geun-Tae no comprendía muy bien lo que Soo-Woon había dicho.

-Después me gustaría ver a los heridos de la mina Udo. – Soo-Woon se dirigió al anciano.

-Le mostraré el camino. – El anciano respondió con amabilidad.

*POV Geun-Tae*

No lo entiendo… No debí compararlo con Yoo-Hong-sama, podría ser peor que el Rey Il…

Soo-Woon tomó de su té y suspiró con satisfacción. – Estaba delicioso. – Soo-Woon mostraba una sonrisa de lo más encantadora.

¿Qué pasará con el reino…?

-Akai Doragon no Matsuei-

Arco II: "Atardecer"

Capítulo 7: "Juegos de Guerra: Un Rey Misterioso, ¿Quién es Soo-Woon?"

*POV Ania*

Ha pasado ya una semana desde que me reencontré con Soo-Woon, el festival iniciará hoy… Él ha sido amable y gentil, es difícil de creer que el haya asesinado al Rey Il e intentara matar a Yona y a Hak… Sin embargo ¿por qué? ¿Quién eres realmente Soo-Woon? Dímelo, por favor…

Había danzas y música por todos lados, en un pabellón con grandes cortinas se encontraban Chul-Rang, Soo-Woon y Geun-Tae, quien estaba sentado en una especie de trono.

-Mire General Geun-Tae, ese baile es muy interesante. –

-Su Alteza. – Geun-Tae tenía una cara de aburrimiento. – Sé que apareceré en el simulacro, pero ¿para qué son estas ropas tan coloridas? –

-Son ropas de festival, hoy será la estrella General Geun-Tae. – Soo-Woon comenzó a moverse con mucha felicidad mientras sonreía. - ¿No son hermosas? – Soo-Woon se detuvo sin dejar de sonreír. – Parecen extranjeras. -

-No son apropiadas para la batalla. – Geun-Tae comenzó a jalar el collar de piedras que tenía en el cuello. - ¡Sobre todo estas piedras! Estorban. –

-¡Geun-Tae-sama! – Una chica de 18 años aparentes, de cabello castaño claro y ojos color marrón estaba sonriendo mientras miraba al general.

-Yun-Ho… -

-¿Qué voy a hacer? – Yun-Ho se sonrojó y se acercó al general mientras cubría su boca con sus manos. - ¡Se ve muy-muy-muy divino! –

-Más vale que no me lleves por ahí diciéndome "divino". –

Yun-Ho quitó sus manos de su boca y sonrió mientras seguía sonrojada. – Yo misma elegí esa ropa. –

-¡¿Fuiste tú?! – Geun-Tae la tomó del cuello y comenzó a frotar su puño contra la cabeza de la chica. - ¿Pero qué crees que…? – Geun-Tae miró a Soo-Woon, quien sonrió, el general se apartó de la joven y miró al rey. – Su Alteza, ella es mi esposa, Yun-Ho. –

-Yun-Ho-san, hola. – El Rey la saludó con mucha amistad.

-También se ve precioso, Su Alteza. – La joven se acercó al rey.

-¡¿Cómo lo conoces?! –

-El rey aprecia mi plantación de té, somos amigos de té. – Soo-Woon le sonrió a la joven. - ¿Verdad? –

Geun-Tae estaba confundido. - ¿Cuándo pasó esto? -

-Es su culpa por ignorar al rey toda la semana, Geun-Tae-sama. – Chul-Rang le susurró al mayor.

-Umm… Soo-Woon… - Ania entró al lugar: llevaba un vestido blanco con distintos tonos de azul, su cabello estaba recogido en una coleta, tenía un broche plateado con una bella piedra azul y un encaje blanco en el cabello, un collar grueso de listón azul y usaba los cascabeles que Shin-ah le había obsequiado como pulsera. - ¿Me veo rara? – La pelirroja estaba nerviosa.

-No, eres muy linda y con esa ropa te ves preciosa, Ania-san. – Soo-Woon le sonrió, haciendo que la chica se sonrojase.

-¿Lo crees? Gracias… - Ania lo miró fijamente mientras seguía sonrojada.

Sus palabras son sinceras… Soo-Woon dijo que me veía bien, y además él dijo que soy linda…

Ania le sonrió al chico con gran dulzura y luego miró a Yun-Ho. – Gracias por elegirme la ropa, Yun-Ho-san. –

-No ha sido nada, es muy linda. – Yun-Ho se acercó a ella. – Gracias por dejarme arreglarla. –

Geun-Tae se puso de pie y abrió la cortina, viendo a toda la gente que estaba sentada dentro de aquél enorme lugar muy parecido a un coliseo.

*POV Geun-Tae*

El sonido de la música del festival… Las voces de mi tribu… Juegos para un pueblo que ha olvidado una guerra contra las sombras de las naciones sobre nosotros… No es momento para estas cosas.

-Ya es hora, vamos. – Soo-Woon y el General salieron del pabellón, inmediatamente toda la gente comenzó a apoyar al general.

-Vamos también, Ania-san. – Yun-Ho y Ania salieron del pabellón y subieron a las gradas para tomar su asiento, estaban en la primera fila y tenían su propio espacio, en ese lugar se encontraba un pintor, Yun-Ho, Ania y Chul-Rang.

Detrás de la puerta para entrar al centro del coliseo había dos equipos de 18 personas, todos tenían un plato de porcelana en las manos y una espada de madera, Soo-Woon tenía su plato amarrado en su cabeza.

-Para este simulacro se dividirán en ejércitos rojo blanco. – Soo-Woon sonreía mientras daba las indicaciones. – Y deberán romper los platos de sus oponentes con espadas de madera. –

-General Joo-Doh, ¿ya se puso el suyo? – Un hombre miró al general, quien tenía su plato atado a la cabeza mientras conservaba su mirada seria.

-Se lo toma muy enserio… - Otro hombre dijo.

-El General Geun-Tae y yo seremos los reyes del ejército rojo y blanco respectivamente. – Soo-Woon continuó. – Los demás se dividirán en nobles y plebeyos. El plato de un plebeyo vale un punto, el de un noble 5 y el del rey vale 10, el ejército que consiga más puntos ganará, si se queda sin platos perderá, deben poner atención a sus rangos: los del mismo rango pelearan como iguales, un rey puede romper el plato de un noble, pero no el de un plebeyo, los nobles pueden romper el plato de un plebeyo, pero no el del rey, los plebeyos pueden romper el plato del rey, pero no pueden romper el de un noble. – Soo-Woon se detuvo unos segundos. – Los que pierdan su plato serán prisioneros del enemigo y podrán revivir una sola vez si reciben un plato extra de sus aliados. – Soo-Woon volvió a sonreír. – Ah, serán descalificados aquellos que rompan las reglas de rango o golpeen con su espada algo que no sea el plato, jueguen con seguridad y peleen duro. –

-Que hombre tan poco inspirador… - Geun-Tae se colocó su plato.

-Estoy de acuerdo. – Joo-Doh lo apoyó.

-Coincidimos, para variar. – Geun-Tae sonrió burlón. – Se supone que es una competencia, pero ¿tu rey puede pelear? La Bestia del Trueno, el amigo de la infancia del rey, era un genio, un guerrero mejora su habilidad con experiencia en el campo de batalla, pero él poseía la fuerza de mil hombres sin haber ido a la guerra. Pero no he escuchado rumores de la habilidad de combate del rey. – Geun-Tae se acercó a Joo-Doh. – Es pálido y sus brazos son muy delgados, si la Bestia del Trueno era un tigre, entonces el rey es un conejo. – Geun-Tae comenzó a burlarse.

-¡No coincidiré contigo! – Joo-Doh se enfureció un poco y se fue.

-¿Eh? ¿Por qué te molestas? –

Joo-Doh se detuvo y lo miró. - ¿Tanto te ciega el talento natural? Te impresiona tanto la apariencia apabullante del tigre, que no entiendes la verdadera naturaleza de ese supuesto conejo. – Joo-Doh continuó su camino. – Tanto tú como tus admiradores están ciegos. –

-¡Geun-Tae-sama! – Los gritos de la gente se escuchaban por todo el lugar.

-¡Señoras y señores, la espera ha terminado! – Chul-Rang dijo por un megáfono al ver que ambos equipos entraron al centro del coliseo y tomaron sus puestos. - ¡La batalla rompe platos de rojos contra blancos va a comenzar! ¡Yo, Chul-Rang, el asistente personal de Geun-Tae-sama, seré su animador! –

Yun-Ho se encontraba sirviéndoles té a las personas, por su parte Ania estaba parada al lado de Chul-Rang mientras miraba fijamente a Soo-Woon.

-¡El fuego arde en la puerta este, es el color de la justicia! ¡Nuestro héroe, Geun-Tae-sama, dirige al ejército rojo! – Chul-Rang seguía con su trabajo mientras Yun-Ho dejaba la tetera en la mesa personal que tenían ellos y se paraba al lado de Ania. – En la puerta Oeste está el hermoso ángel descendido del Cielo, el Rey Soo-Woon, de la Tribu del Cielo, dirige al ejército blanco. –

-¿Qué? – La gente estaba confundida ya que no sabían nada. - ¿El Rey? –

-¿Dijo "el rey"? –

*POV Chul-Rang*

¿Está seguro? Ya lo dije… Si alguien lo persigue, no podrá culparnos…

-¡Los platos en sus cabezas son muy lindos! – Yun-Ho estaba emocionada.

-Soo-Woon… - Ania lo miraba con preocupación.

*POV Ania*

Soo-Woon lo sabía todo acerca de mí… Me lo contaba todo… Y siempre me protegía… Pensaba que podía cumplir con mi trabajo como tú prometida porque tú estabas conmigo… El angelical Soo-Woon… Pero el Soo-Woon de aquella noche daba miedo, tanto que parecía un demonio… Ángel… Demonio… ¿Cuál de los dos es el verdadero?

-¡Empiecen! – Chul-Rang gritó. - ¿Qué es esto? ¡El ejército blanco hace una jugada atrevida! Su Alteza, el Rey Soo-Woon, está en el centro. – Todos apreciaron que Soo-Woon apuntó su espada, Geun-Tae sonrió e hizo lo mismo. - ¡Geun-Tae-sama acepta el reto! –

-¡Hombres, síganme! – Geun-Tae alentó a sus soldados.

-¡El grito de batalla del ejército rojo resuena por toda la arena! ¡No ha pasado nada, pero todos están emocionados! ¡Su Alteza Soo-Woon se prepara para la confrontación! – Geun-Tae y Soo-Woon se miraron fijamente, pero el rey salió corriendo mientras gritaba al lado opuesto de donde estaba Geun-Tae, todos se quedaron impactados. - ¿Qué es esto? ¡El Rey Soo-Woon ha huido! ¡Geun-Tae-sama está decepcionado después de aceptar el reto galantemente! –

*POV Geun-Tae*

¿Va a huir? ¡Qué cobarde!

-¡Pero los plebeyos del ejército blanco lo atrapan con la guardia baja! – 5 plebeyos blancos se acercaron a Geun-Tae empuñando sus espadas. - ¡Geun-Tae-sama, cuidado! –

-Geun-Tae-sama… – Un plebeyo habló. – Por favor apártese, seremos prisioneros del ejército rojo. –

-Somos miembros de la Tribu de la Tierra, nos obligaron a unirnos al ejército blanco. –

-Estamos con usted. –

-¡Victoria a Geun-Tae-sama! –

Geun-Tae los miró con fastidio. - ¡No los necesito, idiotas! – El general apuntó su espada contra ellos. - ¿Se burlan de mí? ¿Creen que no puedo ganar sin hacer trampa? No hay nada que desprecie más que rendirme ¡No necesito esa lealtad tan cobarde! ¡Dénsela a los perros! –

Los 5 plebeyos se sentaron en el suelo a llorar.

-¡No lloren! – Geun-Tae seguía frustrado.

-¡Nos enorgullece, Geun-Tae-sama! –

-Fuimos unos tontos, perdónenos. –

-Corregiremos nuestro camino y… - Todos los plebeyos se pusieron de pie y empuñaron sus espadas nuevamente y corrieron hacia él.

-¡Lo venceremos! –

Rayos, todos son plebeyos…

-¡Geun-Tae-sama está en problemas! – Chul-Rang continuó narrando. - ¡El Rey no puede atacar a los plebeyos! –

Un noble del ejército rojo logró quebrar los 5 platos de los plebeyos, salvando a Geun-Tae. – Geun-Tae-sama, ¿está bien? –

-Sí. –

-¡Un noble del ejército rojo acaba con 5 plebeyos a la vez! Ahora son prisioneros, pero… –

Un noble del ejército blanco destroza el plato del noble del ejército rojo, otros dos nobles blancos llegan al lugar.

-Los nobles llegaron. – Geun-Tae sonrió con satisfacción. – Los estaba esperando. – Geun-Tae corrió hacia los 3 nobles blancos y les destrozó los platos con una velocidad impresionante. - ¡Nobles! ¡Acérquense si quieren morir! –

-¡Geun-Tae-sama derrota a los nobles del ejército blanco uno tras otro! ¡Pero si los mata lo descalificarán! –

-¡Eso es! ¡Dibuja esa expresión! – Yun-Ho le dijo al pintor.

-No es justo Yun-Ho-sama, yo también quiero uno. – Chul-Rang la volteo a ver. - ¡El Rey Soo-Woon del ejército blanco sigue corriendo por el campo de batalla, perseguido por plebeyos! – Chul continuó narrando el juego. – Por el contrario, el General Geun-Tae del ejército rojo marcha al frente para atacar al próximo oponente. –

-¡Un noble! – Geun-Tae reconoció a un noble blanco entre una nube de polvo, al momento de atacarlo su espada fue detenida por la de su enemigo. –

-¡Es el noble del ejército blanco, el General Hang Joo-Doh! ¡Es un duelo entre generales! –

-Joo-Doh, eres un noble ¿cómo te atreves a levantar tu espada contra un rey? –

-No la levanto, me defiendo. – Joo-Doh le respondió. – Solo fijes ser un rey, ¡que no se te suba a la cabeza! – Un noble rojo intento romper el plato del general por detrás, pero Joo-Doh logró destrozar el plato de su enemigo y apuntar de nuevo a Geun-Tae.

Geun-Tae quiso golpear con su espada a Joo-Doh, pero hombre logró esquivarlo y atacarlo, acabando de nuevo con ambas espadas chocando con fuerza.

–Impresionante, General Joo-Doh. – Geun-Tae lo alabó. – Si usaras tu estilo de dos espadas y estuviéramos en el campo de batalla, ese golpe me habría cortado en dos. – Ambos hombre se empujaron y quedaron algo alejados, una corriente leve de aire sopló moviendo sus capas. – Esto se pone interesante, te mataré. –

-Que hombre tan simple ¿y te consideras un rey? – Joo-Doh habló. – Si estuviéramos en una batalla real, serías un idiota si solo me miraras a mí en lugar de prestar atención. –

-¿Qué? – Geun-Tae miró que 6 plebeyos del ejército rojo rodearon y atacaron a Soo-Woon, pero no terminó como se esperaba…

-¡Fuego aliado! ¡Los soldados rojos rompieron los platos de sus aliados! – Chul-Rang narró el suceso. - ¡Parece que el Rey Soo-Woon se tropezó! Los soldados rojos golpearon a sus aliados accidentalmente ¡Qué suerte tan increíble! – Soo-Woon se puso de pie y sonrió mientras saludaba a la gente. - ¡Esos puntos contarán a favor del ejército blanco! –

¿Suerte?

-¡El Rey Soo-Woon aprovecha la confusión para infiltrarse en la base del ejército rojo! –

-¡No lo harás! – Geun-Tae corrió detrás de Soo-Woon.

-¡Geun-Tae-sama se mueve! –

-¡Su Alteza, prepárese! – Un plebeyo rojo apuntó a Soo-Woon.

-¡El Rey Soo-Woon está en problemas! –

Soo-Woon miró de reojo a Geun-Tae con una mirada asechadora y una sonrisa de satisfacción, Geun-Tae se sorprendió de ver ese estilo de mirada en el "adorable" rey, Soo-Woon golpeó con fuerza la espada del plebeyo frente a él, el arma de madera voló por el aire y cayó frente a Geun-Tae encajándose en el suelo y deteniendo al general que aún se encontraba estupefacto por aquella reacción de rey.

-Que coincidencia tan increíble, un poco más y habría roto su plato, no, pudo romperle el cráneo. –

¿Qué? ¿Me estaba viendo? ¿Me apuntaba?

-¡Lo siento, General Geun-Tae! – Soo-Woon se disculpó, ¿está bien? –

¿De verdad es un conejo?

-¡Que increíble coincidencia! ¡La espada de madera que el Rey Soo-Woon rechazó casi golpea a Geun-Tae-sama en la cabeza! –

¿Una coincidencia? No… Me apuntaba directamente, ¿esos son los ojos de un conejo?

-¡El Rey Soo-Woon libera a los rehenes del ejército blanco! Aunque ahora tienen más soldados que el ejército rojo, si vuelven a romper sus platos serán más puntos para sus oponentes, ¿cómo funcionará esto para el ejército blanco? –

*POV Ania*

La mirada de Soo-Woon cambió segundos antes del ataque… ¿Realmente fue una coincidencia? No lo creo… Soo-Woon, ¿quién eres en realidad?

-¡Los rehenes liberados se dispersan entre el ejército rojo! Y el Rey Soo-Woon… ¡Otra vez está huyendo de los plebeyos! –

*POV Geun-Tae*

¿Qué hace? ¿Me equivocaba?

Una tormenta de tierra se suelta en ese momento, cegando al general.

-¡Una ventisca repentina manda nubes de polvo por la arena! –

No veo… ¿De qué bando era ese soldado? ¿Sombras blancas? ¡Rayos! No se dispersaron aleatoriamente, atacan al ejército rojo mezclados con nobles y plebeyos.

-¡Ejército rojo, no se alejen! ¡Reagrúpense! ¡Síganme! – Geun-Tae escuchó que algunos platos fueron destrozados.

¡Demonios! ¿Cómo hace el ejército blanco para controlar a sus fuerzas con este polvo?

-¡Ejército rojo! – Dos espadas atacaron a Geun-Tae, pero el general logró detenerlas. - ¿Vinieron por mi cabeza? –

-Claro que no, pero el rey nos dijo que le gustan los héroes que desafían a sus enemigos… -

-¿El rey? –

Sabe cómo motivar a mi gente.

-Me impresiona que pudieran moverse con el polvo. – Geun-Tae seguía deteniendo las espadas enemigas.

-El rey nos dijo que nos paráramos contra viendo cuando viniera la ventisca. –

Esperaba al viento.

-¿El rey también dirige su estrategia? –

-S-Sí. –

Geun-Tae pateó a ambos hombres para tumbarlos y corrió hacia el Rey Soo-Woon.

Lo subestimé.

-Después de esa tormenta, el ejército rojo ha perdido muchas tropas, ¿será la primera y última batalla de reyes? –

-Geun-Tae-sama… - Yun-Ho miraba a su esposo.

El rey no huye, atrae al ejército rojo hacia su muerte, el ejército blanco se compone, principalmente, de dóciles miembros de la Tribu de la Tierra, pero aumentó su moral reviviendo a los prisioneros, y, de algún modo, se mueve hábilmente, solo fije huir como un conejo, ¿cuál es su verdadera naturaleza?

Geun-Ta saltó sobre el rey y lo atacó, pero Soo-Woon rechazó el ataque con su espada, Geun-Tae comenzó a atacarlo con gran fuerza y Soo-Woon se protegía con su espada.

-¡General Geun-Tae, duele! –

A pesar de lo que dice, detiene mis golpes.

Geun-Tae miró que Joo-Doh había destrozado el plato de 3 plebeyos rojos.

-¡El ejército rojo perdió más soldados! ¿Qué hará? ¡Geun-Tae-sama es el único miembro restante del ejército rojo! Ni siquiera Geun-Tae-sama puede escapar de esta situación… -

-Se ha quedado solo General Geun-Tae. – Soo-Woon lo miraba fijamente. – Si este fuera un campo de batalla, sin duda habría muerto, ¿qué hará? –

El conejo cobarde ahora me mira como un halcón a su presa, ¿se ve más imponente por la situación? ¿Aunque solo sea un juego? No, no es eso.

-Tengo una sugerencia. – Soo-Woon se dirigió al general. – Puede que sea una competencia amistosa, pero si pierde frente a su gente se avergonzará, le daré una segunda oportunidad ¿por qué no libera a los rehenes y peleamos de nuevo? –

-Me niego, en la batalla, los muertos no vuelven a la vida. – Geun-Tae empuñó su espada contra Soo-Woon. - ¡Aunque haya mil enemigos ante mí, pelearé! ¡Preocuparse por mi reputación no salvará al reino! –

Esto ya no es un juego, es una oportunidad para determinar si el rey de esta nación es digo de servicio.

Soo-Woon sonrió y empuñó su espada también. – Entonces, acepto su desafío. –

-¡No me importa enfrentarlos a todos! –

Geun-Tae corrió hacia Soo-Woon y comenzaron a combatir en un duelo de espadas, ambos tenían una agilidad increíble y sus ataques eran fuertes.

-¡Geun-Tae-sama parecía estar en una situación desesperada, pero ahora pelea solo contra el rey! ¡Geun-Tae-sama! –

Blande su espada con calma contra mí, pero no es suficiente ¿este hombre es un rey verdadero o no?

Geun-Tae golpea a Soo-Woon haciendo que suelte su espada y hacerlo retroceder. - ¡Eres mío! –

Geun-Tae levantó su espada para atacar, sin embargo el rey tomó su espada de nuevo y detuvo el ataque, Geun-Tae se impresionó de ver esa mirada desafiante, temerosa y llena de valor que tenía Soo-Woon, sin embargo el rubio pisó su capa y cayó al suelo sentado, con la velocidad del ataque Geun-Tae logró quebrar el plato de Soo-Woon, todos se quedaron impactados ante aquello, rápidamente se escucharon los gritos de la multitud apoyando a su general.

-¡Sí! ¡Victoria! Aunque todavía no gana… ¡Geun-Tae-sama tiene la victoria! ¡Sabía que nuestro general lo haría! ¡Es el mejor! ¡Ganó esta batalla! –

-Impresionante, General Geun-Tae. – Soo-Woon le sonrió al general. – Me venció. –

-¿Qué cosa? –

-Sí que es fuerte. –

-Esto no es un juego, una vez más, levántate. –

-¿Qu-Qué hacemos? – Un noble blanco se dirigió a Joo-Doh, quien tenía una mirada de frustración. – Empieza a sonar extraño. -

-La competencia no ha terminado, ve. – Joo-Doh respondió.

*POV Ania*

Al final, por fin rompieron el plato del General Geun-Tae y el ejército rojo fue aniquilado… Pero el general no cayó sin dar pelea, acabó con cuatro nobles, negándose a rendirse, y le dio suficientes puntos al ejército rojo para ganar. En Chishin, la milagrosa victoria se celebró durante toda la noche… Y yo, bueno… Pasé la noche con Soo-Woon mientras conversábamos sobre todo lo que había sucedido en esta semana que estuvimos juntos en Chishin… Después de mucho tiempo, al fin estamos juntos de nuevo…

-Fue un festival divertido. – Soo-Woon sonreía mientras tomaba su té. – El rey miró al general. -¿Qué pasa, General Geun-Tae? – Soo-Woon le preguntó al ojimiel.

-¿Por qué está tan molesto? – Chul-Rang le cuestionó también.

-¿Para qué vino, Su Alteza? – Geun-Tae miró a Soo-Woon. – Solo estuvo paseándose por el castillo, bebió el té con mi esposa y se divirtió en un festival. –

-General Geun-Tae, empieza a sonar como el General Joo-Doh. – Soo-Woon sonrió de nuevo.

-¡No me compare con él! – Joo-Doh le reprochó.

*POV Geun-Tae*

Creí que había sentido algo en este rey, ¿me equivoqué?

-¡Geun-Tae-sama! ¡Geun-Tae-sama! – Yun-Ho llegó corriendo muy feliz. – Escuche, esto es increíble. –

-¿Qué cosa? –

-Algunos mercaderes del Imperio Kai quieren comprar mi té. –

-¿Tu té? – Geun-Tae levantó una taza de té. - ¿Esta cosa apestosa? –

-¡No es apestosa! ¡Tiene fragancia de flores! – Yun-Ho sonrió de nuevo. – A la gente del Imperio Kai le encanta el té con olor a flores. –

-¡¿En serio?! –

-Pero ¿qué hago? Mi plantación de té es muy pequeña para todo el Imperio Kai. –

-Estaría bien que te expandas poco a poco. – Soo-Woon habló. – En vez de vender grandes cantidades por poco, si lo comercializas como té de alta calidad especialidad de Chishin, la gente vendrá a la ciudad, mientras más difícil de adquirir sea algo, más desesperadamente lo querrán. –

-Sí, Su Alteza. – Yun-Ho le sonrió.

-Felicidades Yun-Ho-san. – Ania le sonrió.

-Gracias, Ania-san. –

-Yun-Ho-san, gracias por el vestido que me prestaste ayer, aquí está. –

-No, lo mandé a hacer especialmente para usted, consérvelo por favor. –

-¿Enserio? Gracias Yun-Ho-san, lo atesoraré a partir de ahora. –

*POV Ania*

Soo-Woon, mí querido Soo-Woon… Al fin pude darme cuenta… La verdad que yo ocultaba es…

Continuará…