Género: Drama, romance, fantasía, medieval.
Parejas: RenxJeanne, RenxTamao, JunxLee Brus Long.
Edad: Tamao ?? años, Ren 19 años.
Advertencia: Occ, UA, muerte de personajes.
Negación: Shaman King no me pertenece sino a Hiroyuki Takei. Solo utilizo sus personajes sin fines de lucro aunque la historia aquí contada es MÍA.
Fic: "Funbari no Drabbles"
Autora: Yuki-Minyooki-chan
CAÍDA DE UNA PLEGARIA
Había caminado un buen tramo desde las montañas hasta el rio. Quería estar solo. En tiempos anteriores este pensamiento era uno más del montón y no le daba importancia a los demás. Toda mi vida estaba siendo trazada por la monotonía y rara vez albergada algún deseo suficientemente positivo. No hay nada más oscuro que yo. Mi alma está envuelta de frialdad, crueldad y un dolor seco casi sangrante.
¿Me considerarían la persona más pesimista del mundo? Sí es así, no me interesa lo que piensen. En tiempo pasado conocí la felicidad. Había vuelto a ver a mi hermana. Una persona cálida con gracia, inteligencia y humor únicos. La conocí justamente en mi adolescencia. ¿Por qué en la adolescencia? Se preguntaran algunos, dada las circunstancias, en mi país las tradiciones son algo importante. Por lo que mis padres se deshicieron de ella apenas nací.
Y la volví a ver, de casualidad, por supuesto, en uno de mis viajes para reconocer el valor de la tierra. Pase con ella, aproximadamente, tres meses. Me conto todo lo que había hecho – desde el momento de abandono familiar hasta cuando se caso y perdió a su marido; tenía un hijo llamado Pao Yu Long de un año de edad… ¡Por todos los demonios! ¡Era tío! –, y me trato y expreso tanto cariño que me fue difícil digerir tanta información. Ahí pude sentir lo que era amor, fraternal pero era algún tipo de amor. Mi felicidad sin embargo fue breve. Pasado un año la mataron y no fue nada más y nada menos que nuestros propios padres. Por una estúpida ley que crearon los antiguos ancianos. Yo no podía demostrar aquel tipo de debilidad por alguien. Me llegaron las noticias en el momento del anuncio de mi compromiso con Jeanne – una joven hermosa pero con un fanatismo a la religión bastante molesto e irritante. Yo, obviamente, no creo en nada. –, esporádicamente rechacé ambas cosas. Tanto el compromiso como la muerte de mi hermana.
Luego, como para terminar con mis pensamientos positivos, me enviaron unos días después de la noticia que mi sobrino aun estaba con vida en alguna parte. No me lo pensé dos veces y fui a buscarlo. Raras eran las veces en que actuaba antes de pensar. Y en estos momentos lo he conseguido, después de pasar por las filas enemigas – de alguna forma termino allí mi sobrino… lo habrán vendido los muy malditos de los mercenarios. – cuando logre rescatarlo vi que aun se encontraba en una pieza pero de salud no corría la misma suerte. Tal vez debería matarlo ahora, yo mismo, para evitarle el sufrimiento, que era, inminente.
Seguro que pensaron que es cruel. Una sonrisa cínica adorno mis labios unos momentos y el frio de mis ojos se reflejaba ya en aquellas aguas oscuras del rio. Estaba empezando a nevar. No era de importancia las mujeres en lo que respecta a mi familia, pensé distraídamente al recordar lo que le hicieron a mi hermana. No, no lo eran. Siendo una dinastía mi lugar como varón era más elevado que cualquier tesoro. Pronto seria el próximo líder de ejércitos, de tierras y de la vida de cada mísero ser vivo que viviera en ellas. Y odiaba en el alma todo lo referente a mi querida familia. Pao estaba empezando a temblar con más fuerza y no sabía qué hacer…
Maldije todo mi linaje, todo lo referente a los Tao. ¿Qué podía hacer yo para salvar a esta criatura? Sin duda, no sabía nada de niños. No sabía nada de nada. Estaba vacío, sin ningún tipo de sentimiento acogedor, y eso, me irrito y enfureció. Descubriendo al fin que he sido una maldita marioneta en manos de aquellos que comparten mi sangre.
Me arrodille en la orilla del rio, el viento era fuerte, las hojas de los arboles silbaba en conjunto a las ráfagas heladas. El crepúsculo se estaba acabando y preso de la desesperación abrace al pequeño. Daría lo que fuera para cambiar su destino, para cambiar el pasado, para cambiarlo todo.
Y por primera vez en mi vida solté una lagrima, que perezosamente recorrió mi mejilla y aterrizo en la de mi sobrino. Dios, tenía los ojos de Jun pero al parecer el cabello de su padre. El dolor de mi cuerpo y alma empezaron a ser enormes. Tenía que hacer algo lo que sea pues si Pao moría yo no deseaba regresar a esa fortaleza que alguna vez llame casa.
El caballo relincho con impaciencia… se hizo más noche, trayendo consigo el frio… estaba nevando con más fuerza pero no me moví de mi lugar. Suspire y decidí hacer algo, lo que fuera para mejorar las condiciones de supervivencia. Haría todo lo que estaba a mi alcance para que mi sobrino viviera, y yo lo cuidaría. Se lo prometí a mi hermana en aquella visita espontanea que le hice una vez.
–Por favor, señor, dame una señal… algo necesito desesperadamente de tu ayuda. Envíame lo que sea… creeré con fuerza en ti, pero por favor ayúdame, ayuda a mi sobrino…
Roge al todo poderoso… deje mi orgullo y le roge. En tiempos lejanos me hubiera reído por estas palabras. Pero estaba desesperado y, aunque detestaba admitirlo, derrotado por las circunstancias.
Me dirijo al caballo y coloque al pequeño, momentáneamente, claro está, en una de las bolsas donde metía lo que necesitaba, y saque la bolsa de cuero donde metía el agua para dirigirme al rio. Me incline y deje que entrara toda el agua posible. Estaba helada pero aguante. Cuando me alce escuche una especie de grito. Mis sentido se pusieron alertas y saque mi espada para mirar luego en todas las direcciones pero la visibilidad era difícil con aquella ventisca. Sin embargo, el grito se escucha cada vez más cerca. Incrédulamente parpadeé unas cuantas veces para darme cuenta que provenía del cielo.
No podía ser, me dije. Eso era inverosímil. Pero al sentir ya el grito sobre mí me di cuenta que sí podía ser. El peso de aquello que me golpeo no era tanto pero la envestida que me dio si fue suficiente para derrumbarme. Definitivamente eso me dolió… y también todas las piedritas que se enterraban en mi espalda.
–Auch…– se quejó una voz delicada. Probablemente de aquello que me golpeo pues seguía un poco aturdido.
–Muévete. – ordene con voz seca. Sí, la amabilidad no es lo mío.
–¡L-lo siento! – se disculpó con tartamudeo. Al parecer era una mujer.
Se removió un poco encima de mi cuerpo, y eso se estaba sintiendo agradable… me choque al pensar en eso, ¿Cómo era posible aquello? A lo mejor el frio me estaba empezando a afectar. Pero poco fue la atención que le dedique a mi pensamiento pues me concentre en que ya no me caía nieve… algo lo estaba bloqueando. Cuando me di cuenta de lo que era me quede atónito.
–No puede ser…– susurre con estupefacción. No podía ser cierto… ¿Me estaría volviendo loco? ¡Uy! Perfecto, otra cosa más en mi lista de fatalidades en mi vida.
–Perdona por atropellarte pero no se me da bien volar con ventiscas…– se disculpo aquella joven con un poco de vergüenza. Se paró de mí totalmente para luego desplegar y guardar sus alas… –He venido a cumplir tus plegarias. –informó con suavidad.
Vi que se aproximaba al caballo, este se mantuvo relajado como si ya no tuviera frio y no le desagradaron los extraños. Era como si se conocieran de toda la vida. ¿Qué rayos era ella? Pero no me dio tiempo de meditar más pues saco a mi sobrino de la bolsa en donde lo metí. Alerta, me aproxime a ella y coloque mi espada justo en su espalda. Con gélida voz le hable lentamente.
–Aléjate de él.
–Ren, no le hare nada malo. – aclaró con ternura al girarse y verme de frente. Me sorprendió que supiera mi nombre. Pero decidí dejar impresionarme luego.
Ver a aquella criatura con el pequeño en manos me… conmovió. Un sentimiento extraño, nuevo en realidad. Se acerco con paso lento eludiendo mi arma y coloco una de sus manos a mi mejilla. Exactamente la que había tenido con anterioridad un recorrido de mi lagrima. Abrí los ojos con estupor al sentir la calidez y suspire entrecortadamente. El frio que sentía estaba desapareciendo con avives.
Sin saber cómo empezamos a partir. Vi desde mi altura la cara de Pao –llena de tranquilidad y regocija miento–. Le superaba en estatura por lo menos unos veinte centímetros. Ella tenía cabellos largos rosas y ojos color frambuesa. La túnica blanca hacia que su piel se notara levemente. Sus alas eran grandes y de un ligero color paja.
Llegamos a una cabaña. Y ella se dedico a explicarme ciertas cosas mientras atendía a mi sobrino con calor maternal. Vi mover sus labios con magnificencia y me dieron ganas de probarlos. Aquel tono rosa de color de sus cabellos lo poseían sus labios. Me altere por las reacciones poco conocidas en mi persona. Hasta que me concentre en que no me había dado un dato que era crucial.
–¿Cómo te llamas? – interrogue con un poco de desconfianza. Aun no sabía lo que era y sin embargo tampoco me cuestione hasta el momento como me relaciona con facilidad con ella. No era idiota, pero no podía confiar sí porque sí.
–Tamao… soy tu… soy un ángel. –explicó con las mejillas coloreándose dulcemente.
Le dedique una mirada seria hasta fría poniéndola nerviosa. Aquello era demasiado bueno para ser cierto, demasiado fantástico pero el dolor que sentía de su aterrizaje era real por lo que ella era la caída de una plegaria que realice y se hiso realidad.
Indudablemente tenía que creer… aunque la credibilidad de esto se probaría mañana por la mañana. Ahora bien, si era posible todo esto no puedo ahora deducir con simpleza como se llevaría nuestro futuro, con qué cosas tendría que lidiar para salir adelante. Y sorprendentemente pensé eso incluyendo a aquel ángel.
A Tamao…
OWARII
¿Qué les pareció? A mí me encanto *¬* no sé… me motive. Jajaja xDD y a lo mejor haga un fic de esto PERO aparte, por supuesto. Como ven esta todo narrado desde el punto de vista de Ren. Y mate a su hermana y todo T.T admito que eso no me gusto mucho. Aprecio a Jun, siempre me ha gustado con hace doblegar a su hermano solo con una sonrisa n.n me parece tan cute.
Atte. Minyooki
¡Dejen Review!
