Notas de la autora:
Hola!
Muchísimas gracias por los comentarios y por leer los demás capítulos!
Y en vista de que todo el mundo se deprimió después del último capítulo (incluyéndome a mí….) haré una gran fiesta; yo pongo las chelas! …ok no… ya hablando más en serio, sí fue un poco triste el capítulo anterior y no me encantó la situación de Petra, pero es bueno experimentar de vez en cuando (además fue request hecha en la versión en inglés).Pero acá va uno mucho más alegre! Recomendación: escúchenlo con la canción "Haven't met you yet de Michael Bublé"
Koisshi saotome: gracias por los comentarios!
Paloma 12314: Por favor, cuidado con el colon! Es muy delicado. Te recomiendo Yakult y respirar por la nariz… y mentalmente golpear a Hanij si quieres xD
AR: Sorry! También me pasó algo así….y es horrible. De hecho cuando terminé de revisar el fic me quedé medio triste. No te preocupes, no me ofendo ni nada, al contrario gracias por seguir leyendo los fics. Acá va uno mucho más alegre.
Vale: oki doki! Anotado para la próxima semana
La estrecha calle estaba llena de edificios de departamentos, todos con una bellísima fachada de ladrillos rojos con pequeñas masetas llenas de flores colgando por las ventanas. El estilo arquitectónico era algo que asimilaba a una calle europea, sobre todo porque la calle en lugar de tener pavimento tenía un asfalto hecho por piedras. Incluso había faroles a lo largo de esa calle, la cual era única; un pequeño tramo que desentonaba con el estilo moderno y frío de la ciudad.
Una chica de cabellos cobrizos caminaba por el lugar. Se dirigía hacia su casa después de visitar una librería local, en donde había comprado una valiosa primera edición de su novela favorita "After Dark" de Haruki Murakami. Había leído muchísimas veces el libro, pero desafortunadamente la copia que había tenido por varios años estaba en manos de su ex novio.
"Mala idea prestar libros… pero pésima la de no recuperar tus cosas después de cortar con él. Al menos fue una buena excusa para conseguir una primera edición" pensó Petra mientras caminaba lentamente por la calle. Habían pasado ya varios meses desde que terminó con su novio; la mejor decisión que había tomado en bastante tiempo. Las cosas simplemente iban de mal en peor.
A pesar de ser una chica bastante agradable y simpática no podía quitarse de la cabeza que tenía mala suerte para las situaciones amorosas. Sin embargo ese día estaba sonriendo. Era una característica de ella, ese optimismo y perseverancia por conseguir lo que quería. No importaba cuántas veces le partieran el corazón o terminara desilusionada con un muchacho, sabía que encontraría al indicado.
-Es sólo que no te he conocido todavía –dijo en voz baja, con una pequeña sonrisa mientras veía la flores moradas de una de las casas.
Le gustaba caminar por esa calle; la ponía de buen ánimo, y a pesar de que esa ruta la desviaba un podo del camino hacia su casa, procuraba pasar por ahí. Había cierto aire en ese lugar que la hacía ver las cosas de una manera más amable, contrastando con la vida real en la que estaba todos los días, parecía como que el paisaje le daba ánimos.
Tenía la firme creencia de que algún día se encontraría ese hombre, aquel con el que lucharía por mantener una buena relación, por el que valiera la pena luchar, capaz de darle el tipo de cariño que ella quería a cambio de lo mismo. Sí, y cuando lo conociera sería en el momento indicado. Puede que tarde en llegar el momento, y donde sea que estuviese el chico en cuestión, de repente se acercaría y…
-¿Petra Ral? – una voz masculina sonó justo detrás de ella, sacándola de sus pensamientos.
-¿Sí? –se volteó para ver quién la llamaba, encontrándose con un hombre de cabello negro, con pequeños ojos grises y un gesto completamente inexpresivo, incluso parecía que estaba molesto por algo.
-Creo que tiraste esto –le dio una cartera igualita a la suya y ella la miró bastante sorprendida – la encontré en la esquina, suerte que se te acababa de caer.
-Muchas gracias –justo cuando tomo la cartera sus dedos de rozaron y le sonrió ampliamente, cosa que desconcertó al chico, quien cambió su gesto levemente como si no se hubiera esperado que la sonrisa de Petra fuera tan bonita –te lo agradezco…- ella hizo una leve pausa para indagar el nombre de aquel hombre.
-Levi…
-Bueno Levi, muchas gracias por devolverme mi cartera. Pero ¿cómo supiste que era yo?
-Había una identificación adentro y luego te vi aquí. En realidad me sorprendí un poco de que fueras tú.
-Pues como dijiste, que buena suerte –ella lo observó un poco más detenidamente. No era muy alto; apenas era un poco más alto que ella y seguía mirándola fijamente, como si estuviera un poco confundido por alguna razón desconocida, pero cuando desvió su mirada vio el libro que llevaba Petra bajo el brazo
-Haruki Murakami. Es bueno.
-¡Lo sé! After Dark es mi favorito y acabo de conseguir esta primera edición.
-Wow, seguro que es un ejemplar muy raro.
-Así es. Oye… sé que es un poco repentino pero… ¿te gustaría ir por un café? Tengo que agradecerle de alguna forma al caballero que me devolvió mi cartera –volvió a sonreír y el hizo un sonido son su boca como si estuviera molesto por algo.
-Tsch… creo que la suerte fue mía entonces, justamente iba a comprar un café. Vamos.
Levi comenzó a caminar y Petra tardó un poco en seguirlo.
-Es sólo que no te he conocido todavía… ¿o sí? –sonrió para sí y caminó junto a él, sintiendo una cálida sensación en su pecho y divirtiéndose con la forma en la que la dura expresión de Levi parecía cambiar un poco cada vez que ella le dedicaba una sonrisa.
