Fake In Love 7.
Eros
La alarma comenzó a vibrar en el celular como había esperado. Dando la señal a Víctor de levantarse de inmediato para colocarse rápidamente su ropa e ir en búsqueda de aquellos accesorios que tenía que usar frente a Yuri. Incomodándose de nueva cuenta al colocar los frenos falsos, tenía practica con ellos pero nunca dejaban de ser incómodos, además, poco a poco estaba comenzando a experimentar ardor en los ojos a causa del uso excesivo de pupilentes. Por más que tomara las precauciones necesarias de higiene por el uso de lentes de contacto, comenzaba a sentir la vista irritada.
Los últimos días con las visitas ausentes a Yuri le habían hecho descansar un poco la vista, pero sentía como su cuerpo le reclamaba por el bienestar de su vista al volverse a colocar aquellos pupilentes. Como si no estorbaran demasiado aquellos lentes gruesos que usaba, que si bien habían sido diseñados para aparentar aumento sin realmente tenerlo, no dejaban de ser causarle disgusto.
Deseaba con ansiedad que llegara el día en que no necesitara nada de eso para estar con Yuri. Su vida sería más simple y natural. Mientras tanto, se resignaba a sentirse desgastado cada que estaba con su pareja, Pero a decir verdad, pasar por eso valía totalmente la pena.
Eran apenas las 5 de la mañana, por lo que Víctor aprovecho a lavarse la cara e intentar por su cuenta volver al maquillaje. Había quedado hecho un desastre. Al menos siempre cargaba un pequeño estuche en uno de los bolsillos del enorme abrigo por si tuviese que dar un retoque de improvisto, había tomado práctica por recomendación de Mila, actualmente se había maquillado por su cuenta tantas veces, que había memorizado la posición de cada una de las pecas.
No se sentía orgulloso de ello. Su farsa estaba llegando demasiado lejos… y aun así, no encontraba manera de detenerla. La gente enamorada suele cometer locuras.
Como por ejemplo, el chico depresivo y temeroso le entrego su primera vez o acabaría con mayor ansiedad. Debería seguir su ejemplo y decidirse a contarle la verdad, porque mientras no lo hiciera se consumiría lentamente, pero por desgracia, por más imbécil que les pareciera a sus conocidos, Nikiforov normalmente se planteaba estrategias con tal de conseguir el mejor resultado.
De momento, solo trataba de pensar en las diversas situaciones o las palabras más sutiles para confesarse. Las opciones eran demasiadas, podía ser discreto, ir demostrando poco a poco indicios de quien es realmente hasta que Yuri se dé cuenta por sí mismo y fingir que el disfraz es algo común para poder salir a la calle sin ser atacado por algún paparazzi, podía confesarlo en alguna ocasión especial como un aniversario, aunque esa fecha se sentía demasiado lejana, o en el caso más extremo, declararse en plena televisión y explicar públicamente que es lo que paso.
Ante cualquiera de las opciones, lo único necesario era encontrar la manera de asegurar el no obtener un rechazo inmediato. Para ello es necesario profesar su amor adecuadamente, pero ¿Cómo hacerlo? Por primera vez en su vida notaba lo complicado que es el amor. Trataba de demostrar su afecto normalmente, lo abrazaba constantemente, lo besaba, siempre trataba de hablarle de manera romántica y aun así Yuri llego a creer que quería terminar con él. Esto solo era la prueba clara de que no le tenían la suficiente confianza.
Bueno, tomando en cuenta de que normalmente le mentía, tampoco tenía cara para quejarse por ello. Al menos habían dado un gran paso en su relación, pero eso solo lo hacía notar enormemente que no tenía los mismos sentimientos que cuando recién conoció a Yuri. Al principio había llegado a pensar en los hermoso que era y que como mínimo debería tener sexo alguna vez con el antes de terminar. Actualmente no era lo mismo, realmente tenía miedo de que terminaran, y habían tenido relaciones, la sensación de haberlo hecho no era lo que creyó algún tiempo que seria.
Yuri no es una especie de objeto sexual o algo parecido, quería tocarlo pero no jugar con su cuerpo excesivamente. El hacer el amor resultaba algo especial, y como Yuri le había comentado, no era solo sexo… las conversaciones, los besos o tan solo dedicarse una mirada bastaban para demostrar su aprecio. Haría solo lo que a Yuri le resultara más agradable, conseguir su felicidad era todo lo que necesitaba. La adrenalina y excitación son buenos a ratos pero no eran primordiales.
Al menos trataba de convencerse de eso, había despertado con el mayor remordimiento de conciencia que había experimentado en toda su vida. No sabía si esto era un golpe por mentir tanto o por ser la primera vez que tomaba la virginidad de alguien en su vida. Probablemente ambas cosas. Amaba demasiado a Yuri como para perdonarse el haberlo penetrado, cada gemido le erizaba la piel y le aceleraba el corazón, deseaba aferrarse a su cuerpo como nunca antes, pero la misma cercanía le hacía distinguir cuando los gimoteos eran de dolor, pudo reconocer la humedad de sus lágrimas y el temblar ocasional de su cuerpo con algunos movimientos.
Los susurros diciéndole que todo estaba bien, no tuvieron mucho efecto.
Había leído en algunos sitios que después de un rato podía lograr que un primerizo se adaptara a su cuerpo y satisfacerlo de alguna manera. Pero sin importar cuantas veces intentara darle una mejor experiencia, solo acababa lastimándolo más, e hiciera lo que hiciera, Yuri solo lo abrazaba para decirle que lo amaba y que no se detuviera, implorando como un masoquista.
¿Cómo podía hacerlo sentir tan feliz y miserable al mismo tiempo?
Tratando de pensar positivamente, Víctor encendió la lamparita de buro de Yuri, la cual no iluminaba lo suficiente, normalmente solo la usaban para identificar la posición de sus alimentos cuando cenaban en la cama mirando novelas con la lámpara principal del departamento apagada. Pero estaba bien, era la luz suficiente como para poder moverse dentro de aquellas paredes y apreciar el cuerpo del azabache.
Nostálgico, aprovecho para descubrirle el rostro y comenzar a acariciarle levemente el cabello, su cuerpo aún se sentía acalorado. Pese a sus movimientos, el joven no reaccionaba, se notaba que estaba exhausto. Sin poder evitarlo, Víctor comenzó a deslizar la sabana lentamente, descubriéndolo poco a poco para volver a apreciar totalmente su cuerpo, no había tenido oportunidad de observarlo por la noche, salvo cuando Yuri recién se quitó la ropa.
Toda su piel se sentía tibia, suavemente Víctor comenzó a acariciarlo con las yemas de los dedos, recorriéndolo desde las mejillas y bajando poco a poco por su espalda hasta llegar a sus caderas, deteniéndose un momento pensativo. No estaba seguro de continuar el camino que dibujaba, pero las dudas lo corroían. Tomando el valor, cambio de posición en la cama, tratando de no hacer muchos movimientos y no despertar a Yuri, mas era inevitable que lo cambiara de posición. Nervioso, le sujeto los glúteos, bajando su mirada para comprobar sus sospechas. Encontrando así, leves rastros de sangre en su entrada.
Maldición, tenía la esperanza de que no hubiese sido así, esto destrozaba su orgullo enormemente. Debió haber ignorado las palabras de Yuri y detenerse con tiempo. Pero contrario a eso, siguió aferrándose al interior de su amado hasta lograr dejar su semilla dentro de él. Era de lo peor…
Con el remordimiento a flor de piel, solo regreso a Yuri a su posición. Observándole de frente detenidamente para luego recargarse sobre su cuerpo, decidido a darle un beso en la parte baja del abdomen. Había marcado su vientre ¿Por qué no podía disfrutar eso?
Un leve movimiento de Yuri le hizo despertar de su trance. Al voltear solo se dio cuenta de que estaba a punto de despertarse, o al menos eso pareció. En realidad el azabache solo entreabrió los ojos unos momentos, dirigiéndole una sonrisa y luego volteo el rostro contra la almohada nuevamente.
Katsuki no consiguió despertar hasta después del mediodía, mientras Víctor solo pasó horas sin saber qué hacer. Lo único que tenía en mente es que no podía dejar a Yuri solo en el departamento hasta que al menos se despertara para despedirse apropiadamente. Luego de un rato abrió el recetario de cocina del japonés para prepararle el desayuno, el cual de igual manera acabo enfriándose.
Dudando si debía despertarlo o no, se percató de la fiebre de su amante. La temperatura se había comenzado a elevar poco a poco, provocando que el ruso comenzara a sentirse más presionado. Quería salir a la farmacia a comprar algunas pastillas pero su mente insistía en que Yuri no debía despertar sin que él estuviese a su lado para sujetarle la mano.
Al final, decidió encender la luz, mientras le cubría el rostro a Yuri para no molestarlo con la iluminación. Comenzando así, a invadir el espacio personal de Yuri y terminar revisando cada uno de sus cajones en búsqueda de algo para la fiebre. El japonés no parecía ser la persona más ordenada del mundo. Aun entre los cajones de ropa había pequeños retazos de papel con frases de libros escritas, mismos que encontró incluso en el gabinete para comida, o los mismos libros revueltos por cualquier lugar.
—… Yuri…— Se notaba que gastaba más en libros en vez de tomar las precauciones necesarias para otros casos, como un botiquín de emergencia o simples pastillas de paracetamol. Pero le daba nostalgia, había hecho lo mismo alguna vez aguantando el hambre para comprar un libro. En aquella época en la cual aún no tenía tanto dinero. La vida suele dar giros inesperados ¿No es así? A veces estas en el suelo, te levantas y puedes volver a caer o a cambiar de posición.
De cualquier manera, Katsuki era demasiado descuidado. Pero que importaba eso si era amado por Víctor Nikiforov. Tomando un poco más de ánimos, Víctor comenzó a ordenar sus cosas recolectando los trozos de papel para hacer luego un collage. En demás, volvió a recalentar la comida y despertó a Yuri cuando finalmente entre uno de los rincones más profundos encontró pastillas.
Se conformaba con que el muchacho desayunara algo y controlase su fiebre. Podía descansar el resto del día, y ¿Para que irse del departamento? No tenía nada importante que hacer, podía quedarse mimando al japonés todo el día.
Cuando Yuri estuvo totalmente consiente, no fue capaz de expresar mucho. Solo aprovecho la comida en su cama y volvió a dormir bajo los consejos de Víctor. El ruso no hizo más que volver a centrarse en limpiar la habitación y a husmear las pertenencias de Yuri, dando con un álbum de fotografías. Entreteniéndose bastante tiempo mientras conocía a la familia de Yuri y cayendo en el horror al llegar a una fotografía.
Era su amado en sus días de infancia, gordito, sonriente y feliz… Al lado de un pequeño cachorro, un caniche...
Por un carajo, habían dado las cuatro de la tarde y había desaparecido el día anterior de su departamento desde alrededor de las siete de la tarde. Es decir, Makkachin se había quedado sin comer por casi un día entero ¿Y así decía sentirse preparado para un hijo cuando aún olvida alimentar al perro?
Imploraba en cuatro idiomas que Makkachin hubiese hecho un desastre en la cocina con tal de encontrar que comer. Inevitablemente tenía que salir del departamento de Yuri. El taxi fue lento, y por consiguiente efectivamente Makkachin pasó 24 horas sin su amo.
…
Al día siguiente, Vitya apareció desde muy temprano a buscar a Yuri, preguntándose si este podría seguir con su rutina mañanera de ejercitarse a tempranas horas antes de ir a trabajar. Tomando la decisión de presentar a su compañero de la vida cuya existencia casi olvida. De igual manera ya era momento de que Makkachin fuese conociendo al humano de su humano.
Sin embargo, apenas Katsuki abrió la puerta, fue embestido por el perro. Para su fortuna, Yuri parecía estar en buen estado de salud y con bastante ánimo.
— ¿Vitya? ¿Es tu perro? — Pregunto mientras que el caniche no paraba de lamerlo y olfatearlo.
—Lamento traerlo, le jure ayer que pasaría más tiempo con él. — Respondió abochornado. — ¿Te molesta?
—Me gustan los perros. — Rio Yuri. — Además se ve que es muy alegre y empalagoso, se parece a ti. Me habías dicho que se llama Makkachin ¿No es así?
—Uff, es un alivio que se lleven bien. — Vitya se apresuró a quitarle el perro de encima y a ayudar a Yuri a levantarse. Su corazón se tranquilizaba al ver al azabache en fachas pero con expresión alegre. — Amor ¿Estas bien? Lamento haberme tenido que retirar ayer….
—Sí, y está bien, sé que no puedes quedarte en mi departamento todo el tiempo.
—Pero fue después de que tú y yo…—Incluso le apenaba mencionar el evento.
—Vitya, en serio. Me siento mucho mejor, dormí más de la cuenta así que ¿Qué podrías esperar? Normalmente tengo mucha energía después de pasar el día entero en cama.
—Si tú lo dices…—No estaba muy convencido del todo, Yuri podía notarlo, así que por su parte solo dio un enorme suspiro y se acercó al castaño, extendiendo su rostro, cerrando los ojos y levantando los labios.
Esto era un truco sucio.
…
Los días comenzaron a transcurrir con naturaleza. Mientras tanto, Katsuki había comenzado a inquietarse, Vitya se mantenía alegre como en los primeros días, le hacía compañía durante las mañanas para que se ejercitara. Esas salidas se habían vuelto más amenas junto a Makkachin, incluso el trio comenzaba a jugar carreras. Por las noches seguía en pie el ver las novelas juntos, aunque para estas horas Makkachin no estaba presente.
Simplemente era disfrutar tranquilamente aquellos ratos, conversando de cosas sin sentido, preparar la cena juntos y besarse ocasionalmente. Pero justamente estos momentos eran los que empezaban a incomodar a Yuri, los besos eran más tiernos que apasionados, como si su amante hubiese disminuido su nivel. Es decir, estaba acostumbrado a que Vorofik se propasara cada vez más, y habían tenido sexo una vez ¿No era esa razón suficiente como para que quiera sobrepasar el límite aún más de lo acostumbrado?
Ya paso los problemas de primerizo, habían tocado su cuerpo por completo, le había dolido, pero no era como para morirse, y despertó con fiebre, pero tampoco era para tanto, ni el dolor en las caderas. Se sentía mental y físicamente preparado para hacerlo una vez más. El sexo es sexo, las primeras veces duele pero luego se siente bien ¿No es así? Por eso las personas pierden la cabeza por ese tema y hay quienes terminan adictos a eso.
No era por ser morboso pero ya había mentalizado que podía permitir que Vitya lo arrinconase frecuentemente contra la pared como perro en celo hasta satisfacerse ¿Dónde estaba el hombre que había escrito en su perfil que le gustaba tener sexo duro y sin condón? Incluso podían intentar un Rape Play, no tenía problema con ello.
¿O acaso Vitya no había disfrutado tocarlo? ¿Era malo en la cama? ¿Eso tenía solución?
Con la idea bombardeándole la cabeza, Yuri no hizo más que sentirse forzado a hacer algo al respecto. Esta vez descartaría la idea de ser poco para Vitya si no podía complacerlo, es decir, ya se habían demostrado que se amaban, así que lo único que le llegaba a la cabeza era buscar la manera de resaltar su atractivo y lograr complacerlo.
Con lo que al paso de tres semanas cayo en la vergüenza de googlear un "Como satisfacer sexualmente a mi pareja" obteniendo cientos de resultados de páginas con imágenes eróticas y anuncios porno. Entre las cuales selecciono una cuya redacción le parecía más estética.
"EROS: Encuentra el amor pasional dentro de ti"
Al final termino leyendo todas las recomendaciones que esta página hacía, tratando de definir cada apartado. El material era variado, desde la presentación hasta el desempeño, incluía tips de posiciones, frases y hasta objetos de compañía. Recalcando sobre todo la imagen que otorgaba.
Según este sitio, debía encontrar las partes más atractivas de su cuerpo y con toda la vergüenza del mundo Yuri volvió a posar frente a su espejo para observarse detenidamente ¿Qué había de bueno en él? El ejercicio constante lo estaba ayudando, su piel estaba más firme que la vez anterior y había reforzado sus piernas. De hecho, podían ser su punto fuerte. Si comparaba su cuerpo con el de una mujer, podía destacar la claridad y gordura de sus muslos.
Pero si se enfocaba en estas tenía que tener cuidado en las poses de seducción que usaría. Técnicamente si quería resaltar sus piernas estaba dando directo el culo.
Incluso solo en su departamento por las noches, después de que Vitya se retirara, tenía total vergüenza al comenzar a revisar su cuerpo y practicar. Quedando en ropa interior mientras aprendía a posar de manera erótica y en algunos casos comenzaba a practicar como debería quitársela totalmente. Sonrojándose mientras se arrepentía de tomar como base sus piernas, colocando un espejo detrás de él y uno en frente para conseguir doble vista.
Realmente caía en bochorno al ver su propio ano.
Si se enfocaba en su cintura, tendría que hacer unas cuantas abdominales más, e ir practicando como quitarse la camisa desde abajo hacia arriba hasta dar con sus pequeños pezones. Solo que se sintió aun peor con ese tema al ver que había quien le tomaba importancia a la estética de estos, el color, el tamaño, que tan duros se podían poner ¿Era en serio? ¿Cuál se supone que era el ideal?
Además, no eran naturalmente duros, tenían que ser tocados para que se pusieran así. A final de cuentas Yuri termino pellizcándose a sí mismo para comprobar su estética en esos momentos, optando por mejor volver a cambiar de opción al gemir en una ocasión. Le daba pena.
Una recomendación extra para seducir, era un baile erótico. Había una lista anexa de música que se podía utilizar para estos casos, junto con vídeos tutoriales que colocaba en mudo. No quería escuchar lo que la chica de los vídeos en poca ropa decía, solo debía imitar movimientos. Una semana más tarde, Katsuki estaba dominando el cómo mover las caderas, meneándose lentamente mientras a la vez aprendía a como quitarse la ropa. En realidad, siempre había tenido habilidad para bailar aunque no lo hacía a menudo.
Sin embargo, a cada paso que avanzaba, aumentaban sus ganas de dejar de seguir recomendaciones de Eros. Cada vez eran situaciones más subidas de tono donde llegaba al punto de encontrar audios de "la manera correcta de gemir"… Resultaba un tanto traumante.
Las extrañas prácticas nocturnas que se volvieron su tendencia solo lo hacían preguntarse si realmente era capaz de ponerlas en práctica frente a Vitya. Es decir, tenía vergüenza aun estando solo ¿Cómo hacerlo frente a alguien más? ¿Qué tendría que hacer para atreverse? ¿Tomarse una botella de whisky?
Bueno… tal vez en un futuro lejano, en una situación especial.
Se sentía tan estúpido por no dejar de hacerlo, pero realmente tenía las intenciones de avivar su atractivo. Su rutina de ejercicio se volvió más intensiva, o tal vez solo era su perspectiva, por más que se esforzara Vitya conseguía estar un paso adelante, la velocidad del ruso era increíble e inclusive era bueno trepando paredes, no se cansaba tan fácil. Aunque este le había confesado que normalmente se ejercitaba y tenía el reto con esa clase de ejercicios.
A pesar de eso, no se rendía en los intentos de volverse más apuesto. Sabía que estaba consiguiendo mejorías, había captado la atención de varios de sus compañeros en la academia de actuación e incluso algunos ya no lo reconocían. No era el mismo chico con sobrepeso de hace unos meses, aunque aún conservaba ese carácter reservado, pero incluso eso cambiaba levemente, en días pasados había tenido conversaciones con personas a las que no había esperado dirigirles la palabra alguna vez en su vida.
Aunque claro, estaba Pichit sobre él reclamando su territorio. El moreno no permitía que alguien quisiese remplazar el lugar de mejor amigo, y vaya giros de la vida, termino aceptando a Vitya como su pareja, al notar que este provocaba que el autoestima de Yuri comenzara a elevarse. Hay cosas que tal vez no se consiguen con simple amistad, sino algo más. Si Vorofik era lo que Yuri necesitaba en su vida, no habría de rechazarlo, mas no es como si no le contase a Yuri de planes macabros de llevarlo con un estilista a que le corte esas malditas rastas y hacerlo vestir más decente.
Es decir ¿Cuál es el caso de que Yuri se vuelva un bombón andante si se mezcla con aguacate en vez de chocolate? No tenía sentido.
Pero he ahí Yuri Katsuki comprando un bálsamo labial.
Qué carajo.
Pichit estaría colmado de conocer esos secretos nocturnos de su mejor amigo. De momento, era tranquilizante ver a Yuri sonreír mientras leía mensajes en su móvil, y… tenía un ligero cambio, no podría definir que era pero era como si su aura fuese distinta.
…
—Vitya… ¿Quieres algo de especial de cenar? — Preguntó Yuri mientras se mantenía frente a la mesa con ingredientes que ya había seleccionado y que ya estaba a punto de preparar.
—No amor, lo que sea esta bien. — Mientras tanto, Víctor yacía en la cama de Yuri leyendo el libro que le habían recomendado, sin prestar mucha atención al entorno.
— ¿Seguro? Hoy hace buen clima, creo que tengo ánimos de hacer lo que quieras.
—No, en serio. Hoy no tengo antojo. — Apenas y podía responder, se había centrado en la lectura. La historia era bastante interesante.
— ¿Algo dulce estilo japonés? — Yuri hizo un intento más de captar su atención mientras trataba de destensar su cuerpo.
—Bueno, ya que insistes porque no mejor preparas Katsudon en vez de algo dulce ¿Tienes los ingredientes? Creo que aun debería quedar de la última vez que compramos en el súper.
—Claro…puedo preparar al cerdito. — Comentó abochornado, mirando de reojo alguna reacción de su pareja.
—Eres un encanto. — Respondió casi mecánicamente mientras pasaba de una página a otra.
¿Por qué diablos sus pensamientos no podían sincronizarse al menos una vez? Es decir, Yuri sentía que sus intenciones eran bastante evidentes. Sus labios brillaban por el bálsamo, vestía una camisa de botones que para nada combinaba con los shorts cortos del tipo que nunca acostumbraba usar, se había duchado hacia unos minutos atrás, su cabello estaba arreglado y sobre todo, estaba ignorando su novela.
Vamos, había leído muchas recomendaciones de como incitar a su pareja a tener relaciones. Solo tenía que hacer alguna señal.
—Uh, creo que hace bastante calor. No tengo idea de cómo es que soportas toda esa ropa encima. — Lentamente, Yuri comenzó a desabrochar los botones superiores de la camisa. En realidad por algo la había escogido aunque no combinara.
—La costumbre. — Y su amado Vitya no dejaba de leer ¿Era una especie de castigo o venganza?
—Te sentirías mejor sin tantos harapos, puedes quitarte algo de ropa. Si te da frio puedo encender la calefacción… o hacer algo que te caliente. — Tragó hondo tras estas palabras.
—Estoy cómodo. —Ni siquiera volteó a verlo.
Casi llegando a su límite, Yuri terminó quitándose el mandil y soltando los instrumentos de cocina, sintiéndose obligado a llamar su atención de manera directa. Recargo la rodilla contra la cama y se colocó encima de Víctor, haciendo a un lado el libro para que le dirigieran la mirada.
— ¿Me ayudas con el cerdito? — Preguntó con las mejillas coloradas, mientras Vitya hizo un puchero.
—Ya casi acababa de leer… ¿Podrías esperarme unos minutos más? — Yuri sólo termino rendido, bajando los hombros y dando un gran bufido.
—De acuerdo, sigue con lo tuyo. — Sin esperanzas, se quitó de encima y regresó a la mesa, comenzando a abrocharse los botones de la camisa una vez más y a estirar sus shorts para que no quedaran tan arriba. Detalles que esta vez Nikiforov logró percatar.
—Wait, wait wait ¿Me estabas coqueteando? — Pensó en voz alta, provocando que Yuri reaccionara nervioso.
—N-no es así ¿Qué te hace pensar eso? — Negó por la vergüenza, sin dirigirle la mirada, mientras tomaba el cuchillo y cortaba un tomate de un solo tajo.
—Oh diablos ¡Lo estabas haciendo! — Exclamó mientras soltaba el libro y se levantaba de la cama.
— ¡Ya te dije que no es así!
— Ay amor cuanto lo siento… P-pero ¡Aun es muy apresurado!
— ¡Pero si ya cogimos una vez por un demonio! — Gritó impulsivamente tras la excusa estúpida que escuchó.
Víctor sólo terminó yendo directo a abrazarlo y quitarle el cuchillo de las manos. Esperando que con esto, el temperamento de Yuri comenzara a controlarse. Mas al pasar los segundos, la respiración agitada del japonés comenzó a pasar de agitada a tensa mientras sus manos temblaban y sus ojos comenzaban a brillar. Estaba frustrado.
—No somos muy buenos comunicándonos. — Lentamente, Víctor comenzó a guiar a Yuri a la cama, dejándolo que se sentara, sin dejar de sujetarle la mano. — ¿Te sientes mal? ¿Hay algo que quieras decirme? Si algo te inquieta solo dime.
—Lo siento, me ganaron los nervios. — Yuri comenzó a inhalar y exhalar profundamente para calmarse. — Solo… llevaba días preguntándome algo, Vitya… ¿No te gusto tocarme? ¿Por qué no volviste a intentarlo?
—Yuri…— Susurro bajito, mientras suspiro dando una sonrisa. — ¿Eso es lo que te preocupa?
—Sí.
—Lo siento, en realidad no me he sentido muy seguro de volver a intentarlo, es decir… ¿Acaso no te dolió? No quiero provocarte algo incómodo. Es mejor que todo fluya naturalmente, así que no tienes por qué preocuparte.
—Creí que el hecho de hacerlo una vez significaba que se volvería frecuente…
—No tiene que ser precisamente así. — Vitya le dedico una cálida sonrisa, mientras le acariciaba la mejilla. — Tómalo con calma…
—Vitya, cuando salías con otras personas ¿Qué tan seguido tenían sexo?
—Eso no se pregunta…— Yuri hizo una mueca. — Además, no es como si me pusiera un calendario y contara eso…
—No me gustaría que te estuvieses conteniendo solo por mí. — El azabache agacho la mirada. — No quiero que creas que soy un incapaz, ya lo he decidido. Quiero hacer cualquier cosa por ti, pero no será fácil si te restringes. Me gustaría que me trataras como a tus otras parejas…
—Yuri, no puedo tratarte como a alguien más. A ti te amo, además no entiendes… Podemos llegar a un punto en el que sea natural entre nosotros, pero no puede ser de inmediato. Ya paso una vez y te dolió, pasara una segunda, tercera y hasta cuarta vez… y aun dolerá. Por eso no tienes que precipitarte.
— ¿Y cómo llegaremos al punto en que deje de doler si no lo hacemos? No porque tardes meses en volver a tocarme significa que no dolerá la segunda.
—Bueno…— Víctor solo presiono sus manos. — Tienes razón… Pero tampoco tienes que apresurarte, esto puede avanzar de manera lenta.
—Quiero practicar.
—Hablas de esto como si fuese un simple ensayo de actuación.
—Puedo tomarlo como un ensayo de actuación.
—Hmm… ¿Y cómo se supone que podría ser eso?
Yuri solo dio un gran suspiro y se dejó caer directo al pecho de Vitya. El hombre le resultaba complicado, más de lo que creyó, y ninguno se entendía. Pero por algo estaban juntos ¿No es así?
—Es sólo práctica. — Volteo a verlo sin quitar la mueca de su rostro. — Empiezo a creer que cambiamos de posición y el que no se siente capaz eres tú.
—Gracias por el cumplido…
—Solo hazlo ¿De acuerdo?
Genial, ahora Yuri quería forzarlo. Jamás creyó que terminaría en esa posición, pero no quería discutir. Realmente Katsuki no entendía que el único perjudicado con esto era él. Pero si quería entender por la mala, que así fuera.
— ¿Entonces practico como comerme al cerdito? — Suspiro resignado, mientras Yuri elevo el rostro y le sonrió, para luego cerrar los ojos y extender los labios.
Tramposo.
—Sólo enséñame lo que sabes hacer. — Sonrió sintiéndose vencedor después de que Vitya le diera un leve rose en los labios.
—Yuri, soy tu novio no el kamasutra.
Irremediablemente Yuri empezó a reír. Esta clase de cosas deberían ser naturales ¿No es así? Además, se había prometido a sí mismo a denotar su interés en Vorofik como pareja de una relación seria. No más temor a ser botado, no más miedo a no ser correspondido, no más juegos de chico inseguro. Sólo restaba seguir adelante, formar un lazo de confianza y permanecer el uno con el otro.
—Vitya, confío en ti. Haremos esto bien ¿De acuerdo? —
—De acuerdo, pero te advierto que me detendré si veo que te estoy lastimando.
—Está bien.
Víctor comenzó a retirarse el abrigo, mientras Yuri se recostó en la cama y comenzó a desabrocharse la camisa. Después de respirar profundo, Nikiforov se colocó bajo las piernas del azabache, extendiéndole cada una a los lados para mayor comodidad. Sin poder evitar ruborizarse al ver la imagen de su amado. Tan tierno… preparándose con los brazos extendidos, aun con los lentes puestos.
Jamás habría esperado en su vida que este muchacho le hiciera esa clase de propuestas indecentes.
Para mayor comodidad, le retiro los lentes a Katsuki, podrían estropearlos en el acto, y aun con las dudas dentro de sí, terminó por retirar las enormes gafas que él también tenía puestas, junto con aquella boina extraña. Estaba más expuesto de lo habitual, pero no importaba, no es que confiase en la mala vista de Yuri. Si era descubierto en cualquier situación, su alma descansaría en paz.
Pero Yuri pareció hacer caso omiso a su apariencia. Solo tragaba hondo para prepararse mentalmente.
Era extraño, la sencillez con la que Yuri le reclamaba algo contacto no parecía ser nada fuera de lo común. Estando juntos, solos, en un día cualquiera y en una situación cualquiera. Sin embargo, Víctor estaba tan enamorado que en su mente solo llegaban situaciones fuera de lo común para llegar a esta clase de momentos, como estar en la playa, en un lugar exótico o al menos en un lecho de rosas. Daría una y mil cosas por el japonés, pero este parecía conforme con un ambiente simple.
La pauta silenciosa de su amante, solo hizo que Yuri comenzara a sentir nervios. Estaba siendo observado, pero a pesar de estar semi desnudo frente a él, no podía notar morbo en su mirada, pero su pareja estaba demasiado atenta a cada detalle. Después de un suspiro, Vitya comenzó a acariciarle el cuerpo, deslizando las yemas de sus dedos por su pecho mientras sonreía tranquilamente.
— ¿Pasa algo? — Preguntó el azabache.
—No es nada, solo estaba mirando cuanto has cambiado desde aquel día.
— ¿Hay algo malo?
—Claro que no, solo que al principio creía que quería hacerte el amor una y mil veces, mientras pellizcaba tus pequeñas lonjas. Ahora no veo de dónde agarrar.
— ¿Qué? ¿No te gusta la gente delgada?
—Claro que si, por mí el peso no importa mientras se trate de ti. Pero realmente te vez diferente…
—Pero… así te gusto ¿Verdad? — volvió a preguntar inseguro
— ¿Por qué tanto empeño con eso? ¿No puedes siquiera tener un poco más de confianza? — El ruso se acercó a besarle los labios.
—Lo siento, no pierdo la costumbre. Suelo pensar que si tuviera otra apariencia… tal vez sería mejor.
— ¿Y qué te hace creer que la apariencia importa mucho?
—Bueno… no es que importe, solo… hay personas que no pueden aceptar que alguien no luzca conforme a sus expectativas, y... tú sabes.
—Yo siempre te he querido sin importarme tu apariencia ¿Por qué dudas conmigo? ¿Yo no te gustaría si luciera diferente? — Luego de hacer esa pregunta, el pecho de Víctor se sintió presionado, tenía miedo de la respuesta. Más Yuri solo sonrió.
—Vitya yo también te amo, no importa que seamos diferentes, como te veas o que es lo que te guste, para mí siempre serás el hombre ideal.
—Ya veo…— Víctor sonrió de manera aliviada. — ¿Y qué pensarías si te dijera que el castaño de mi cabello no es natural y estoy cubriendo cabellos grises? — Yuri solo soltó una leve carcajada.
—Haha, puedes pintarte el cabello cuantas veces quieras y eso no cambiaría mi opinión sobre ti. Para empezar a nadie le gustan las canas, tienes todo el derecho del mundo de pintarte el cabello.
— ¿Te gustaría que mi cabello fuera corto?
— ¿Eh? Bueno, me gustaría verte al menos una vez con cabello corto… aun si luego lo quieres volver a dejar crecer.
— ¿Y si mis ojos no…
—Vitya. — Interrumpió. — No tienes por qué preocuparte por esas cosas, ni yo, ya capte el mensaje.
—Pero es que yo…
—Nada de peros. — El pecho de Víctor comenzó a presionarse con fuerza, quería encontrar la manera de confesar su secreto. Sin embargo, el azabache detuvo sus labios rozándolos con los suyos, acercándose a abrazarlo y obligándolo a recostarse sobre él. —Te amo, tampoco me gusta que te pongas inseguro, lo único que tengo que decir es que sin importar que pase siempre voy a quererte ¿De acuerdo? Solo tienes que corresponderme.
—Yuri yo… lo siento, he estado guardándome cosas durante mucho tiempo, y realmente quiero decir tanto… pero no encuentro manera porque creo que me acabaras odiando.
— ¿No me amas?
— ¡Claro que te amo!
—Entonces no me importa lo demás.
—Yuri, nunca vayas a olvidar lo que acabas de decir… Por favor.
—Vitya… deja de hacerte el despistado e intentar desviar nuestra situación principal. Vamos a tener sexo.
— ¡No estaba cambiando el tema intencionalmente! Además… ¡Me da miedo hacerlo mal! — Grito frustrado por cualquiera que fuera el tema.
— ¿Entonces me dejas hacerlo a mí?
—Hey no, tranquilo… Tampoco es para tanto. — Yuri solo hizo un puchero. — Solo necesito concentrarme…
…
No es posible tener sexo placentero con un novio nervioso y con ganas de llorar en el intento. A sus 27, Vitya no pareció tomarse el tema con suficiente madures y se rindió a mitad del trabajo. No era de extrañarse, desde un principio tuvo nervios y no soporto el ver la expresión de Yuri cuando le introdujo el miembro entero, fue doloroso que Víctor lo hiciera de golpe a causa de los mismos nervios.
Ninguno gano algo bueno de esto. Pero ni siquiera ese tipo de situaciones bochornosas provocaron que Yuri perdiera las ganas de poder tener relaciones con Vitya de manera normal, porque contrario a resultarle una mala experiencia por lo incomodo que resulto ese tipo de contacto, su alma se aliviaba al ver como su pareja estaba constantemente preocupado por él, e insistía en que solo quería cuidarlo.
Una pareja normalmente enfrenta situaciones de este tipo ¿No es así? Además, amaba la expresión apenada de Vorofik.
Juntos habían decidido tratar el problema, aunque fuese un proceso lento. No es como si alguien los estuviese presionando desde el exterior, lo que había entre ellos era una intimidad más fuerte y diferente. Que sus mentes no estuviesen totalmente sincronizadas y que padecieran de problemas de comunicación no era razón para dejar de quererse. Tan sencillo como eso.
Solo les restaba continuar siendo una estúpida pareja melosa y medio disfuncional.
Al día siguiente solo despertaron el uno al lado del otro, acabando por grabar audios cursis para usar como alarma en las mañanas. Así un apenado y forzado "Vi-Vitya, ven a despertarme con un beso" seria lo primero que Víctor escucharía en las mañanas, mientras que Yuri escucharía un "Yuri, mi alma siempre estará contigo, pero cuando cuentes hasta tres y abras los ojos, no solo mi alma te acompañara, estaré a tu lado extendiendo mis brazos para recibirte"
Claro, frases seleccionadas entre algunos 20 o 30 audios diferentes que guardaron cada uno.
Mientras tanto, Yuri sólo se propuso mentalmente una fecha especial para poner en práctica todo lo que había aprendido de Eros, decidiendo que avanzaría al siguiente nivel entrando a las secciones más morbosas a las que no se había atrevido a clickear antes. Y por otro lado, Víctor también se proponía una fecha para que finalmente la farsa acabara.
N/A: Ay deoh, tenía planeado empezar el drama en el capítulo 8 pero no estoy muy segura si será en ese o en el 9. No sé, ya veré que decido cuando suba el siguiente.
¡Gracias por leer!
