Capítulo VII

-¡Beckett! ¡Espera un segundo!- Castle tenía que intentar convencerla para que lo deje investigar. Sabía que podía ser de gran ayuda, ya que conocía a la victima desde hacía unos cuantos años.
-Como verás estoy ocupada, Castle. ¿Qué quieres?- preguntó con fastidio dándose vuelta para mirarlo.
-Escucha…Se que las cosas no van muy bien entre nosotros ahora, pero… quiero ayudar.-
-¡¿No van muy bien?!-ella lo miró levantando las cejas con falsa sorpresa. -Realmente tienes un concepto bastante distorsionado sobre lo que está bien y lo que está mal ¿No es así, Castle? ¡Las cosas entre nosotros no van ni bien ni mal! ¡No van en absoluto! No lo terminas de entender ¿No?- dijo la detective con sobrado sarcasmo.
-Sí. Lo entendí perfectamente, pero yo no soy culpable de que nos hayamos encontrado aquí. Me parece que lo mejor que podemos hacer es unir nuestras cabezas por última vez y resolver esto lo antes posible. Así no tendrás que verme el pelo nunca más.-
-¿No entiendes que no quiero tenerte cerca? No puedo volver a trabajar contigo…- dijo Kate con frialdad.
-Lo sé. ¡Pero te prometo que no me cruzaré contigo a menos que sea estrictamente necesario! Hablaré todo el tiempo con Ryan y Espo cuando descubra algo nuevo. ¡Por favor! ¡Conocía a esta chica desde hace tiempo! También conozco a parte de su familia. Son mexicanos, la mayoría vive aquí de forma ilegal… no creo que les haga mucha gracia hablar con la policía…- por suerte, parecía que la elocuencia del escritor estaba funcionando. Beckett se lo quedó mirando un segundo pensativa. No quería tenerlo cerca. – ¡Especialmente hoy! ¡Está increíblemente guapo, así… desprolijo…tan varonil!- pensó sin dejar de mirarlo. Iba a ser muy difícil volver a trabajar con él, pero le parecía acertado el razonamiento del escritor con respecto al caso y seguramente sería de mucha ayuda como siempre.
-Probablemente tengas razón con lo de la familia de la joven. No va a ser fácil sacarles algo…-Respiró hondo con resignación. -Está bien, Castle. Trabajaremos juntos, por así decirlo. Irás con Esposito a la casa de los familiares a ver si obtienes algo. Y déjame aclararte una cosa: No te quiero cerca ¿de acuerdo? Mantengamos la mayor distancia posible hasta que esto acabe.- sin esperar respuesta se dio media vuelta para dirigirse a la habitación dónde se encontraba el cadáver, mientras pensaba que sería imposible trabajar con él sin verlo a lo largo de la investigación.
-Gracias, Kate. Prometo hacerme invisible…- contestó siguiéndola de cerca.
-Hola Lanie. ¿Qué tenemos hasta ahora?- preguntó Beckett al entrar.
-Hola Kate.- contestó su amiga mientras la miraba entrar seguida de Castle. Lanie había terminado el examen preliminar del cuerpo. Todavía estaba atado, boca arriba. Las muñecas tenían como dos vueltas de soga, el otro extremo atado a cada pata de la cabecera. El mismo cuadro se repetía con los tobillos, atados a las dos patas restantes de la cama. –La joven tenía entre 23 y 25 años aproximadamente. Por la temperatura del cuerpo puedo determinar la hora de la muerte alrededor de las 23 hs. del domingo. No parece tener otras marcas de violencia que las de las ligaduras de pies y manos. Pero eso podré confirmarlo cuando haga la autopsia-
La escena impactó un poco a Castle. No es lo mismo con alguien que conoces. Se acercó un poco más al cadáver y lo observó con atención. Había un par de cosas que no encajaban. Su color de pelo, por ejemplo.
-Margarita era morocha. Tenía un maravilloso cabello castaño oscuro, bien lacio ¿Por qué diablos está rubia?- preguntó Castle.
-Es probable que sea una peluca. Lo sabré con certeza cuando en el laboratorio le pueda retirar la media de la cabeza.- contestó Lanie.
-¿Hay algo más que te llame la atención, Castle?- Ryan lo miró con el block de notas en la mano.
-De hecho…sí. El collar, la pulsera y el anillo que tiene puestos son de Gina. Los tiene hace años…- se agachó al costado derecho de la cama y siguió: -Ésta blusa, la pollera… los zapatos…estoy casi seguro que son de mi ex también…o al menos son las marcas que ella usa, como así también el estilo y el talle. No sé…es muy raro… Es como si… - dijo Rick pensativo.
-… se hubiera hecho pasar por Gina.- Beckett terminó la frase, hablando de lo mismo, uniendo involuntariamente sus mentes otra vez, como siempre. Desde el principio había sido así, y parecía ser que eso era algo que no iba a cambiar entre ellos. Lanie y Ryan se miraron sonriendo. La tensión que había hasta el momento en el cuarto era tan espesa que podía cortarse con un cuchillo. El escritor y su musa evitaron las miradas incomodas entre ellos. Ambos se guardaron para sí mismos el reconocimiento mutuo de seguir haciendo un gran equipo.
-¡Exacto! ¿Alguien la habrá obligado a vestirse así? ¿Cómo crees que murió, Lanie? ¿Estrangulada?- preguntó Rick.
-¡Te estás haciendo bueno en esto, Castle! Tengo que hacerle algunos exámenes, toxicológicos entre otros, pero por la marca que tiene en el cuello es casi seguro que esa fue la causa de muerte.- contestó Lanie levantando un poco la media para mostrarle la profunda marca. Beckett se aproximó a la garganta de la joven para examinar mejor la herida.
-…El grosor de la soga que usaron para matarla es mayor que el que utilizaron para atarla…Tampoco lo dejaron en el cuello así que… si no lo encontramos por acá podemos suponer que el asesino se lo llevó- dijo la detective incorporándose y mirando a Ryan.
-¿Se lo habrá llevado para hacerlo desaparecer o como algún perverso tipo de suvenir?- dijo Ryan.
-Eso lo que intentaremos averiguar. Primero hay que revisar toda la casa a ver si lo encontramos aquí.- La detective se dirigió hacia la puerta y agregó: -Los del laboratorio forense deben de haber terminado de juntar la evidencia de la escena. Esperaremos los resultados a ver que más pueden aportar.-
-Yo daré la orden para que se lleven el cuerpo. Cuando termine la autopsia te llamaré de inmediato para darte el informe, junto con los análisis toxicológicos y también el de violación. Estoy segura de que hubo actividad sexual antes de su muerte, pero quiero descartar si hubo abuso.- le dijo la Dra. Parish a su amiga.
-¡Perfecto! Nos vemos en el precinto.- contestó Kate saliendo por completo de la habitación en dirección donde se encontraba Esposito tomando declaración a la ex de Castle. El escritor la siguió a solo unos pasos de distancia.

-Te agradezco que me permitas ayudar, Kate.- dijo el escritor apurando el paso para quedar a lado.
-Lo hago únicamente, porque la conocías y serás de ayuda con la familia.- contesto como al pasar.
-Lo sé, aun así, gracias. Cuanto antes lo resolvamos más rápido saldrá Gina de mi casa…- Castle esperaba que ese comentario dejara bien en claro que no quería a su ex cerca. Beckett detuvo su marcha y le clavó una mirada punzante.
-No parece incomodarte demasiado tenerla cerca nuevamente… Además, parece gustarle tu nuevo look- le dijo con sorna.
-No seas sarcástica ¿quieres? Estás siendo injusta. Sabes perfectamente que no pasa nada con Gina desde hace mucho tiempo.-
-No estoy siendo injusta, estoy siendo realista. Sólo comento lo que veo.- los celos de la detective se ponían en evidencia…
-Para ser detective te equivocas bastante juzgando situaciones, Beckett. ¡¿Cómo puedes decir que entre mi ex y yo existe algo después de lo que pasó entre nosotros la otra noche?! ¿Qué clase de persona piensas que soy?- el escritor sentía el odio de ella en su mirada.
-Eso mismo me estoy preguntando desde anoche. ¿Y sabes que, Castle? No lo sé. Lo único que sé es que en este momento me importa muy poco lo que hagas con tu vida sentimental de acá en adelante. Para dejártelo más claro aun: no me interesa absolutamente nada más de ti más que la ayuda necesaria para resolver el caso lo antes posible. ¿Puedes entenderlo?- terminó de hablar y siguió caminando en dirección a la dueña de casa sin darle oportunidad a él de decir algo más, ahogando celos, rabia y llanto para tratar de abocarse a su trabajo.
-Como usted diga, detective.- dijo en un susurro el desanimado escritor. Él sabía que estaba dolida, pero también sabía lo que le costaba tenerlo enfrente. Castle se sentía del mismo modo. En lo único que pensaba era en ir a abrazarla y pedirle perdón por haberle mentido, por haberla lastimado de esa forma. Al volver a verla lo único en lo que se le cruzó por la cabeza es seguir intentando que cambie de opinión con respecto a la investigación del caso de su madre, que logre volver a confiar en él como antes, como nunca debió dejar de hacer. Sería tarea difícil el sólo hecho que le hablase sin tanto enfado y no sabía bien como se acercaría otra vez, pero todavía no estaba dispuesto a renunciar a ella. Aun no. Inspiró profundo y largó el aire de golpe. -¡Que duro que va a ser esto!- se dijo a si mismo mientras la miraba alejarse.
Esposito había terminado de interrogar Gina cuando Beckett llegó.
-Ya le tomé declaración, Beckett. Te pondré al tanto en cuanto vuelva al precinto después de tratar de localizar a algún familiar.- dijo Javier
-Ok. Ve con Castle a la casa de la madre de Margarita. Él me dijo que algunos de sus parientes residen ilegalmente aquí y es probable que no quieran ni dirigirte la palabra. Yo me voy con Ryan a hablar con los del laboratorio-
-Perfecto. Nos vemos luego.- Esposito se dirigió hacia donde estaba el escritor para informarle las órdenes de su jefa.
-Gina. Te mantendremos al tanto de la investigación y cualquier cosa que recuerdes sobre algún comportamiento extraño o cualquier otra cosa que recuerdes, por pequeña que sea, no dudes en llamarnos.-
-¡Gracias, Beckett! Cualquier cosa que venga a mi mente te lo haré saber…Y ya sabes dónde encontrarme por si acaso…- deslizó ese último comentario con toda la malicia posible buscando una reacción en la joven detective. Desde que la había conocido sentía unos celos terribles de la musa de su ex. Desde que los vio juntos por primera vez notó la forma en la que el escritor la miraba. Nunca la había mirado de esa forma a ella en su vida.
-Sí. Por supuesto. Adiós Gina.- Kate trató de que su cara no mostrara ni un gesto, al menos no delante de ella. Hizo señas a Ryan para avisarle que se iban mientras se dirigía a la salida.
Castle y Gina se subieron al auto de Esposito. Pasarían por el loft del escritor para dejar a la ya más calmada publicista y después pasarían por la casa de la madre de la víctima. En el camino Rick le mandó un texto a su madre para adelantarle la situación en la que se encontraban para que organizara la casa para la inesperada visita. Al llegar, el escritor subió las maletas de su ex hasta el apartamento y se despidió rápidamente. Quería estar el menor tiempo posible en su casa ahora que su ex estaba ahí. Cuando estuvieron solos dentro del auto otra vez Esposito intentó sacarle información sobre lo que pasaba con Beckett, pero rápidamente Castle le hizo entender que no revelaría nada de lo que sucedía entre ellos. Javi lo tomó como un gesto de caballerosidad. En verdad le caía bien ese tío y realmente le hubiese gustado que fuera el compañero en la vida de Kate.

La casa de María, la madre de Margarita quedaba al otro lado de la ciudad, en un barrio humilde de los suburbios. Castle estaba muy apenado por tener que informar la peor noticia que le pueden dar a un padre. Pensó automáticamente en Alexis. No podría seguir viviendo si algo llegara a pasarle. Esposito detuvo el vehículo y lo devolvió a la realidad.
-Llegamos, Castle.- dijo mientras bajaba del auto dirigiéndose a la puerta. El escritor lo siguió de cerca.
Después de darle la terrible noticia a María, Castle empezó a hacerle algunas preguntas que ella fue contestando con timidez. Hábilmente fue sacándole toda la información que tenía sobre su hija. También le preguntó por los hermanos de Margarita, Roberto y Félix. María se puso algo nerviosa y el escritor la tranquilizó explicándole que no se preocupara, que a la policía sólo le interesaba esclarecer el crimen de su hija y que no llamarían a migraciones. Pero lo único que consiguió sacarle es que trabajaban hasta tarde en una fábrica y hoy no había visto a ninguno de los dos por la mañana. No consiguieron que dijera nada más. Le explicaron que todavía faltaba hacer la autopsia y en cuanto estuviera lista le entregarían el cuerpo para que lo pudieran velar. Se despidieron no sin antes dejarle el número de teléfono del escritor por cualquier cosa que pudiese recordar y salieron rumbo al auto.
-Vienes al precinto ¿No?- preguntó Javier.
-Mmm… ¿Te parece? No creo que sea buena idea… ¡aunque tampoco quiero volver a casa!-
-Según lo veo yo, tú eres parte de la investigación y deberías estar con nosotros mientras nos ponemos al tanto de toda la evidencia que reunimos.-
-Puede que tengas razón, de todos modos no creo que le haga mucha gracia a Beckett tenerme ahí ¿Soportarás que ella te regañe?-
-¡Por supuesto, bro! Serás de mucha ayuda en el caso sin contar que tienes cierto interés personal en él. Y eso es lo que pienso decirle en caso de que me diga algo-
-Gracias por el apoyo, Javi.- dijo el escritor palmeándole el hombro.
-No tienes que agradecerme nada, Castle. Nos ayudaste a resolver infinidad de casos ¡Creo que te has ganado el lugar para ser parte del equipo! A pesar de que Beckett no piense lo mismo en éste preciso momento…-
Al rato estuvieron en la comisaría. Como era de esperarse no le hizo mucha gracia a la bella detective, pero entendió que Castle era necesario y no hizo comentario de su presencia. Intercambiaron información mientras ella agregaba los datos a la pizarra comentando a sus compañeros:
-La joven, como ya había adelantado Lanie, ha sido estrangulada. Por la profundidad del surco en su garganta podemos deducir que utilizaron mucha fuerza, por lo que podríamos suponer que el asesino es un hombre. No se pudo localizar el trozo de soga con la que la asfixiaron, pero en la marca del cuello se encontraron fibras, probablemente de la cuerda.-
Ryan siguió el hilo del informe de Beckett y continuó:
- Éstas ya se hallan en el laboratorio para analizarlas, junto con la ropa interior que llevaba el cadáver y la ropa hallada al lado de la cama, pero llevará algún tiempo obtener los resultados al igual que el examen toxicológico. No se encontraron indicios de violación, pero si había presencia de fluidos vaginales, mas no de semen. La peluca es rubia de pelo sintético, no era de gran calidad y puede adquirirse en cualquier salón de belleza de NY.-
Esposito comenzó a hablar del interrogatorio a Gina. Ésta había estado de viaje de negocios hacía ya cinco días. La idea era volver la semana entrante, pero por una complicación tuvo que regresar antes. Ayer a la tarde, antes de abordar el avión, Gina llamó por teléfono a Margarita avisando que llegaría hoy alrededor de las 8 de la mañana si el avión salía a horario. La escuchó como siempre sin notar nada fuera de lo común en la conversación. El vuelo, finalmente se retrasó y la Srta. Cowell llegó a su casa pasadas las 10:30, llamó a su empleada y no recibió respuesta. Le resultó raro que no estuviera esperándola con el desayuno como hacía siempre. Ni siquiera había café hecho en la cocina. Se dirigió entonces a su habitación y se encontró con la escalofriante escena. Después de estallar en llanto y salir gritando llamó al 911 informando lo que había pasado. Segundos más tarde llamó a Castle a su móvil y no hizo absolutamente nada más que esperar a la policía en la vereda llorando asustada. Beckett dibujaba en la pizarra la línea de tiempo y agregaba datos a medida que Javi hablaba. El escritor se puso atrás de la detective y se inclinó hacia adelante acercando su rostro al de ella.
-¿No vas a agregar en la línea de tiempo cuando me llamó a mi? Sería más o menos por aquí…- dijo apoyando el dedo índice sobre la raya dibujada con marcador. Él había notado los celos que le había provocado verlo con Gina y no podía perderse esa oportunidad de verla así otra vez.
- No me parece que sea relevante para la investigación.- dijo mientras se apartaba de él. No quería tenerlo tan cerca. De ninguna manera podía permitir que él notase su nerviosismo. Se suponía que en este momento lo odiaba. ¿Por qué entonces le costaba tanto esa cercanía? No, no era odio. No podría odiarlo jamás. Pero tampoco se podía permitir siquiera pensar en perdonarlo. Al menos no por ahora…
-Mi turno…- dijo el escritor mirando a la detective. –María, nos contó que hablaba con su hija todas las noches por teléfono alrededor de las 22. Margarita nunca había dejado de hacerlo desde que se había mudado a la casa de Gina. Nunca hasta ayer. La madre intentó comunicarse de inmediato al no recibir la llamada a la casa y al celular de su hija sin lograr que nadie la atienda. Tuvo un mal presentimiento, pero no se animó a llamar a la policía por su condición de ilegal. Decidió esperar a alguno de sus hijos y ver que hacían para tratar de localizarla.-
-O sea que… cuando María llamó a su hija todavía estaba con vida…- dijo Kate mirando instintivamente al escritor.
-Exacto. Y… el móvil de Margarita no estaba en la escena, así que podemos suponer…- Castle también la miraba mientras hablaba.
-…que el asesino se lo llevo. - concluyó Beckett. - Castle, consigue el número de Margarita y pásaselo a Esposito a ver si lo pueden rastrear.- ordenó la bella detective.
-¡Aquí mismo lo tengo! Toma, Espo.-
-Gracias, bro.-
-También le pregunté a la madre por la vida sentimental de su hija. Me respondió que estaba sola desde hacía mucho tiempo. Según ella no tenía tiempo para perder en muchachos. Después de cumplir con las tareas en lo Gina, ésta le permitía usar su tiempo libre como desease. Margarita lo empleaba en ayudar a inmigrantes como ella a conseguir la ciudadanía americana. Ayudaba con el papeleo, daba clases de apoyo para todo aquel que tuviese dudas sobre alguna parte del examen y buscaba asesoría legal gratuita para aquellos que pudiesen estar más complicados. Recuerdo que una vez me contó lo que le había costado a ella conseguir la residencia ya que nadie le había dado una mano hasta que conoció a mi ex. Ella fue la única que se interesó por ayudarla en cuanto supo que era ilegal. Y Margarita no quería que nadie tuviese que pasar por lo mismo esperando tener la suerte que tuvo ella. Gina me contó no hace mucho que estaba ayudando a los hermanos a conseguirla. En verdad, esa chica era un ejemplo…-
-Tenemos que encontrar a los hermanos. ¿Sabemos donde trabajan?- preguntó Ryan.
-En una fábrica, pero por ahora sólo tenemos el nombre. IronBros. Es una metalúrgica.- dijo Castle.
-Veré que averiguo.- Dijo Ryan tomando el teléfono.
- ¿Qué más te dijo la madre, Castle?- preguntó Beckett
-No mucho. Que sus hijos trabajan de noche en la fábrica y que no había visto a ninguno de los dos en la mañana… pero déjame decirte algo, detective, no la noté muy preocupada por la ausencia de sus críos. Creo que hay algo que María no nos está diciendo…-
-Hablé con el dueño de la fábrica. ¡Imagínense el susto del empresario cuando le pregunté por dos empleados suyos que supuestamente son ilegales! El tipo nos ofreció su ayuda de inmediato cuando le dije que le mandaríamos a migraciones. Efectivamente Félix Valdéz y Roberto Sosa Valdéz trabajan ahí, pero ninguno de los dos se presentó ayer a trabajar.- dijo Ryan acercándose.
-¿Sosa Valdéz? ¿Por qué Roberto tiene dos apellidos?- preguntó Kate extrañada.
-Roberto, el mayor, no es hermano de sangre de Félix y Margarita. Quedó huérfano cuando era apenas un niño pequeño y María lo adoptó como propio, pero nunca quiso dejar de usar su apellido.- contestó el escritor.
-Tienes una respuesta para todo ¿No?...-
-Ojalá la tuviese…- le dijo mirándola a los ojos –Sé mucho de la vida de Margarita porque he hablado mucho con ella mientras trabajaba en casa. Era una niña encantadora…- dijo Castle con una sonrisa triste.
-Yo… lo siento…- dijo ella apenada por el desacertado comentario. No recordó que él conocía a la víctima.
Esposito regresó con las novedades sobre el teléfono de Margarita.
-Está apagado. Probablemente el asesino se haya desecho de él en algún cesto de basura de la ciudad.- Castle lo escuchaba atentamente mientras mandaba un texto. En dos minutos obtuvo respuesta.
-Escucha, Javi. Gina le regalo un Smartphone a Margarita por su cumpleaños. Ahora mismo me está mandando el modelo y demás información del aparato. Todos estos nuevos artefactos tienen rastreo satelital y no creo que éste sea la excepción. Solamente hay que ponerse en contacto con la compañía telefónica para que nos proporcione el código de rastreo y listo. ¡Sí! ¡Acá está el mensaje!- dijo el escritor mientras miraba su teléfono y se lo pasaba a Esposito.
-¡Excelente, Castle! Me comunicaré con la empresa a ver qué consigo.- Esposito habló durante unos minutos con uno de los gerentes. No parecía haber conseguido mucho.
-Necesito que Gates mande un mail oficial desde el precinto pidiendo el código. Y ellos tardaran al menos 4 horas en que lo apruebe toda la junta directiva. ¡Eso, por supuesto, contando desde mañana ya que son bastante pasadas las seis de la tarde! Para obtenerlo de inmediato necesitaríamos la orden de un juez.- dijo Javi con desaliento.
-Todavía no tenemos evidencia suficiente como para molestar a un juez… Deberemos conformarnos con Gates. Y… También tendrá que ser mañana, ya que la Capitana ya se retiro hace 15 minutos.- dijo Beckett mirando el despacho de su Jefa.
-Y… ahora ¿Que?- preguntó Ryan.
-No hay mucho más que hacer hoy aquí así que nos podemos ir todos a casa. Mañana temprano tendremos algunos resultados del laboratorio y con suerte, el teléfono también. Le dejaré una nota a Gates explicándole que tiene que mandar el correo, así a primera hora los directivos de la compañía lo tendrán en sus computadoras- dijo Beckett dirigiéndose a sus compañeros mientras empezaba a escribir. Esposito y Ryan saludaron a la detective y a Castle que se dirigía al baño y salieron en dirección al ascensor. En cuanto terminó de anotar llevo el papel a la oficina, agarró sus cosas y se dirigió a esperar el elevador.
Castle la vio entrando a él cuando volvía del baño se apresuró para bajar con ella. Llego a la puerta cuando ya estaba cerrándose. Deslizó una mano y éstas se abrieron nuevamente. Entró y se paró muy cerca de la detective.
-Castle, el ascensor está vacío. ¿Es necesario que te pares tan cerca?- dijo mirándolo con el ceño fruncido.
-¿Te pone nerviosa mi proximidad?- Contestó con una leve sonrisa.
-No seas engreído… ¿Tan irresistible piensas que eres?- el pulso de la detective comenzó a acelerarse a medida que él se le acercaba.
-No lo sé. Tú dímelo… Piensas que no me doy cuenta como te pones cuando me arrimo mucho a ti- el escritor se puso frente a ella y se acercó hasta detenerse a apenas unos centímetros de su boca.
-Castle… ¿qué diablos estas… haciendo? Aléjate… - Él la tomó por la cintura impidiendo que retrocediera.
-Haciendo que te des cuenta lo que sientes al tenerme cerca…No me importa que ahora no quieras ni siquiera verme, voy a seguir intentando que cambies de opinión, voy a hacer que te des cuenta de que puedo hacerte feliz a pesar de todo. Voy a hacer que…- Sintieron como el ascensor se detenía. El escritor se puso atrás de ella soltándola rápidamente dejando espacio para que subieran tres personas. Beckett tomó aire. El elevador continuó su descenso. Él se acercó a su oído y terminó de hablarle en susurros:
-… voy a hacer que te des cuenta que yo puedo ser la razón para que no decidas desperdiciar tu vida. Todavía no me he dado por vencido contigo, Kate. Voy a luchar por ti hasta que no me quede aliento.- Ella no dijo palabra. Sólo cerró los ojos mientras lo escuchaba y no terminaba de creer lo que él le decía. ¿Lograría hacerla cambiar de opinión con respecto a abandonar la investigación de su madre? ¿Podía Castle ser más importante que la resolución del asesinato de Johanna? No lo sabía, pero al menos se permitió pensarlo unos segundos.
El ascensor llegó a planta baja y todos bajaron en el orden en el que habían entrado. Beckett salió antes que el escritor y se detuvo un segundo girando para despedirse, aun con la respiración agitada por la cercanía del escritor, y como si no hubiese escuchado nada de lo que le había dicho, finalmente habló:
-Te avisaré si hay algo nuevo con el caso, Castle. Adiós.- Rick salió del elevador redoblando la velocidad para lograr pasarla. Cuando pasó a su lado se despidió:
-Hasta mañana, detective. Estoy casi seguro que mañana tendremos novedades.- dijo mostrándose muy positivo a pesar de la aparente indiferencia de ella. Se sentía bien. Sintió su nerviosismo a flor de piel cuando se acercó y la agarró por la cintura. Podía usar todos sus encantos para que cayera rendida a sus pies otra vez. Esa era la única forma que se le ocurría para persuadirla, para lograr que ella prefiriera seguir con vida junto a él, a morir en el intento por resolver el caso más importante y doloroso de su existencia. Estaba convencido de que podía lograr que Beckett le diera una segunda oportunidad y él la aprovecharía sin ninguna duda. Y aparentemente, ayudar en esclarecimiento del asesinato de la pobre Margarita Valdéz serviría al menos como la puerta de acceso para acercarse de nuevo a su bella musa.

Continuará…