XXX 7º Primeros de agosto

Sentado en la cama Mario relee un papel, una y otra vez. En la puerta de la habitación Sandra, la hija mayor observa a su padre revisar una vez más el trozo de papel:

- ¿Recordando viejos momentos? – comenzó la chica.

- Más o menos – suspiró Mario – Estoy algo nostálgico.

- Más que otros días, querrás decir – Mario alzó la vista para encontrarse con la joven – Papá no quieras engañarme a estas alturas.

- Está bien, si hoy me ha dado por recordar más que otros días – Mario volvió a posar sus ojos sobre el papel.

- Sabes que no volverá – dijo Sandra acercándose a la cama. Mario respira hondo – ahhh – exclamó al percatarse de que el papel no era lo que ella pensaba – Lo siento, creí que era…

- Tranquila – la interrumpió el hombre – Hoy mi nostalgia es un poco distinta. No te preocupes. Sé perfectamente lo que pensabas, pero hoy el telediario ha hecho que me ataquen los recuerdos, puede que esta sea la última carta que recibamos de su mano – Mario sostenía la carta con cariño en la mano acercándosela a su hija.

- Seguro que vuelve, ya verás – apuró la chica. Mario sonrió.

- Sandra, no hace falta que me mientas a estas alturas, los dos sabemos que no es seguro que vuelva.

- Hay que mantener la esperanza, siempre ha regresado a casa, esta vez no tiene porque ser diferente.

- Espero que tengas razón – Mario se secó las lágrimas que comenzaban a salir de sus ojos.

- Lo conseguirá, ya lo verás – dijo Sandra cogiendo a su padre por la barbilla y obligándolo a mirarla a los ojos – Y ya verás la que se arma cuando te vea tan triste.

- Si vuelve, le dejaré que me haga lo que quiera, prometido, pero que vuelva.

- Deberías intentar animarte un poco – comenzó Sandra – No sólo por ti, también por los chicos.

- Cariño, te prometo que lo intentaré – Mario se levantó doblando la carta y guardándola en un cajón de la mesilla – Por todos, por los chicos, por ti y por la carta.

- Quizás… deberías plantearte seguir con el cambio de aires que…

- Sandra, no – cortó el hombre – No podría vivir en esa casa.

- Pero si ya lo tenías decidido. Estaba todo preparado para que nos fuéramos durante las vacaciones, ¿por qué no sigues con lo que habías planeado?

- Sandra que no – dijo Mario casi gritando – Lo siento – dijo respirando hondo.

- Los recuerdos estarán en ambas casas, pero al menos allí, tienes nueva gente que no conoces – Sandra insistía consiguiendo que su padre suspirara otra vez.

- No sé si será buena idea.

- Mejor que quedarte en casa encerrado, seguro que será.