Hola, vengo a dejar este de rapidin por que ya tengo sueño y quería subirlo antes de que fuera 28.
Agradecimientos especiales a mi Beta/Amiga/Hermana Yeni.
Besos las quiero.
.
Sol & Luna
.
Capítulo 6
.
«Siempre pensé que dependía de tu sonrisa. No te dejaré ir.
Tantas batallas están a cambio de un camino.
Si tú y yo somos de dos constelaciones diferentes destinados a fracasar, destrozaré el cielo.
Las flores de cerezo están esparcidas en el suelo, dándole un tono rojizo.
Es tan corto como las luces del anochecer, estoy dispuesta a caer al lado de ellos. »
Yan Da (Ice Fantasy)
.
.
.
Bajé completamente molesto. Más que molesto, ¿es que acaso no comprendía de qué se trataba ese baile? Maldita sea, cuando le encontrara le daría una tunda, la pondría sobre mis piernas y le azotaría el trasero.
A diferencia de cuando subí, el lugar ahora estaba desierto. En el maldito recibidor no había nadie, miré por la puerta que conectaba la posada con el comedor y no encontré a nadie. ¡Con un demonio! Todos debían estar afuera. Miré por la otra puerta, que daba al comedor y la imagen casi me tira sobre mi trasero.
Una chica de cabellos negros y vestido a juego, reía con una belleza, mientras bailaban entre ellas. La sorpresa no fue esa mujer, sino la otra, la que se veía hermosa. No era más que Haru. Me quedé helado, su cabello rubio estaba recogido en su nuca y el vestido azul, la hacía ver como lo que era… una mujer.
—Listo, ahora sabes lo básico. Puede que pises a alguien, pero si tienes suerte y quieres, bailarás con el mismo.
— ¿Es lo que tú esperas? —le preguntó cuando ambas se sentaron.
—Sí, pero él casi nunca baila. Por no decir que nunca lo hace… el año pasado ni siquiera asistió. Se quedó aquí todo amargado.
—Todo asegurado bellas damas. —la voz del encargado se escuchó a lo lejos y debido a que ambas voltearon, supe dónde estaba.
—Hermano, te tardaste demasiado. —se levantó la chica y reclamó a su hermano.
Yo simplemente no pude acercarme, quería hacerlo aún más cuando él ofreció su mano a Haru y ella sin dudarlo la aceptó con una sonrisa.
—El primer baile es mío. —le dijo besando su mano causando un sonrojo en Haru.
Di un paso hacia atrás y tras ese, otro y otro. Cuando topé con las escaleras, me sostuve del barandal y subí hasta que no podía ser visto. Les escuché reír e incluso preguntar por mí, tuve la esperanza de que Haru recordara sus palabras y regresara a mí. No lo hizo, pero la tristeza en sus palabras me dejaron perplejo.
— ¿No tendrás problemas con tu hermano?
—No es… estoy segura de que estará bien acompañado en un burdel.
—Oh… bueno. Yo estaré contigo y mi hermano también.
Me dejé caer en el escalón, no me sentía ofendido, ya que no era un santo. Después de todo, eso era lo que siempre hacía cuando pasábamos días en un pueblo. Rentaba un cuarto para ella mientras que yo me iba a conseguir compañía y pasaba la noche en otra cama, al día siguiente llegaba a donde ella estaba.
Siempre busqué las caricias de alguien más, de esa forma liberaba el estrés de no poder cortarle la cabeza ese demonio. Todo era culpa de ese monstruo, mi mundo, mi vida, todo… absolutamente todo había cambiado debido a ella. Después de su aparición no había nada bueno en mi vida…
Sin saber por qué, las palabras del joven que conocí hoy, llenaron mi mente.
"Bueno… cuando me senté y ahora con lo que dijo… tenía usted una cara que sólo hace un hombre cuando tiene una mujer. Y no cualquier mujer, habló de la indicada."
¿Y si lo que ese chico dijo era verdad? ¿Si yo pensaba y le miraba así, sin siquiera notarlo?
Haru había estado conmigo después de que la bruja apareciera. Tal vez, sólo tal vez, estaba yo equivocado. Haru podía ser ese algo bueno, algo que me había sido regalado después de haberlo perdido todo.
Haru era buena en todo, no podía matar a un demonio, pero cazaba mejor que yo. Cocinaba y tenía conocimientos sobre las plantas, ella había salvado mi vida muchas veces con sus remedios. Ella fácilmente podría atender una casa.
De la nada, la imagen de Haru con vestidos similares al de hace un momento, recibiéndome al llegar a nuestra casa, sobando mis hombros y besándome, embarazada, cargando un bebe, de ella a mi lado en cada mañana de hoy en adelante. Todas esas imágenes no me parecieron tan absurdas, al contrario me dejaban una sensación cálida.
Yo quería a Haru. La quería a mi lado. Y la quería para siempre.
Pero y ella… ¿Me querría a mí? ¿Sus sonrojos eran porque ella era consciente de que era un hombre o porque sentía algo más? Yo realmente deseaba que fuera por algo más.
Abrí los ojos y me levanté. Tenía que levantarme e ir con ella, tenía que preguntarle, tenía que saber. Y si la respuesta era negativa pero veía duda en sus ojos y sus palabras, entonces le traería de vuelta a mí.
Subí las escaleras rápidamente, acomodé todo y guardé mis armas al llegar al cuarto, para después salir igual de rápido. Bajé las escaleras y me encaminé hacia afuera, le traería de vuelta. Había luchado toda mi vida y esta era una de las peleas en las que más tenía miedo de perder.
.
.
La calle estaba alumbrada con farolas de colores y los hombres y mujeres bailaban en el centro, de un lado había mesas en las que algunos comían y reían. Nunca en mi vida había visto una noche con tanta luz y menos después de tantas noches que pasé en el bosque o cuevas, donde solamente la fogata y luciérnagas alumbran.
Me sentí completamente emocionada. No sabía cuándo tendría otra oportunidad como ésta y lo mejor, podía libremente ver la cara de todos los hombres, en busca de una en particular. Realmente tenía la esperanza de verle.
Yo estaba junto a Hotaru y Seiya. La razón por la que podía estar así, era ella. Era tan dulce al prestarme uno de sus vestidos, peinarme y enseñarme los pasos básicos de baile. Varios chicos me sonreían al pasar junto a mí, pero ninguno de ellos se acercó ni pidió que bailara con ellos.
— ¿Quieren comer algo?
—Oh, yo no. ¿Haru?
—Yo, no lo sé. —contesté nerviosa.
—Entonces, ¿Quiere bailar?
Ante la pregunta no puede evitar sonrojarme aún más, tenía miedo de pisarle. Pero quería bailar, lo había querido desde que se mencionó el baile… la idea de un baile me había cautivado. Asentí suavemente y puse mi mano sobre la de Seiya.
Él sonrió encantado ante mi obvia respuesta y con un suave jalón, me llevó hasta el centro de la calle. Colocó su otra mano en mi cintura y comenzó a dirigir mis pasos al ritmo de la música. Sonreí cuando no le pisé, como había hecho con su hermana. Después de varias vueltas la música cambió por una más movida y él me sujetó más fuerte de la cintura, me guiñó un ojo y susurró al oído: Tranquila, lo harás bien.
Me asusté un poco cuando se formó una fila con todas las parejas y me dejé llevar por las otras chicas, para entonces Hotaru estaba cerca. Giramos alrededor de ellos e incluso bailamos con otros, todo para terminar otra vez con nuestra pareja inicial. Al llegar junto a Seiya, me miró con un brillo suave, casi cálido.
—Parece que mi hermana te enseñó bien y sé que tal vez estés cansada de escucharlo… pero lo diré nuevamente, te ves hermosa.
La fila se rompió pero los hombres guiaban a las mujeres para hacer lo mismo, ahora sin tener que cambiar de pareja.
—Es sólo el vestido. —alegué.
—Yo no creo que sea el vestido, antes de traerlo, ya te veías hermosa.
Su alegre sonrisa y ese cálido brillo en sus ojos se esfumó cuando levanté la mirada. Sentí una mano pasar por mi cintura y jalarme hacia atrás.
—Tiene toda la razón. Haru no necesita de un vestido o un peinado para verse hermosa. —sentí una punzada cuando jaló mi cabello para liberarlo de las horquillas que Hotaru usó.
Me quedé estática, mi mente me dijo que me liberara pero mi cuerpo no obedeció. Mis pies dejaron de tocar el suelo pero aun así, no me moví. Zafiro me llevó al interior de la posada y a pesar del ruido, escuché los pasos de Seiya tras nosotros.
—Hermano… Señor, —Hotaru llegó a nuestro lado— Le ruego me disculpe, su hermana no tiene la culpa. Yo me atreví a…
—No es mi hermana. — casi gritó y segundos después cuando me echó sobre su hombro, fui yo la que con seguridad gritó.
Que me cargara cual saco de verduras fue lo que me hizo comenzar a pelear, con las manos golpeé su espalda y cuando comencé a patearlo las apretó con sus brazos para impedirlo.
—Zafiro, bájame.
—Sé que no fue culpa de ninguno de ustedes. Ella no entiende bien de lo que se trata este baile y si lo entendiera, sabría que su pareja debo ser yo. De hecho creí que usted… —una de sus manos me soltó.
— ¡Hermano! —Hotaru se escuchó asustada y escuché el golpe sordo.
—...Lo había entendido desde que llegamos. —no podía creerlo, Zafiro había golpeado a Seiya— Espero que ahora esté claro.
Zafiro giró bruscamente y di gracias al cielo por haber decidido no cenar, de haberlo hecho, habría vomitado. Cuando me recuperé del mareo, pude ver entre mi cabello a Seiya en el suelo. Su cara estaba bien, Zafiro sólo debió de haberlo empujado. Quise hacer mi cabello a un lado, pero Zafiro comenzó a subir las escaleras.
Me enojé. Hotaru y Seiya era buenas personas, él estaba siendo un bruto y me estaba tratando como si fuera de su propiedad. ¿De qué se trataba esto? Él podía hacer de todo, pero yo no podía ir a un maldito baile. Comencé a forcejear nuevamente. Las escaleras terminaron y siguió por el pasillo, le escuché abrir la puerta y entrar al cuarto… y entonces la sensación de ser arrojada, me aturdió.
—Escúchame bien… jamás, jamás volverás a desobedecerme. Si te digo que no puedes hacer algo, es por qué no puedes.
Me levanté de la cama y se alejaba de la puerta para correr un mueble, ¿Acaso estaba bloqueándola?
—No… escúchame tú. No eres mi padre para mandarme. —oh, si él estaba cabreado… yo lo estaba más.
—Eso lo sé muy bien. —gritó poniéndose frente a mí, pero eso no me acobardó.
Nunca lo había hecho, llevaba años con él y su altura jamás me resultó amenazante, y no comenzaría a sentirme amenazada ahora.
—Pues no lo parece. ¿Qué daño te hacía el que yo fuera? —se quedó callado.
—Eres una niña, —una punzada, una más a las de siempre…— Eres solo una niña que no entiende el significado de ese baile.
Me dolía el pecho y por los cielos que estaba harta de ese dolor. Por eso es que había decidido el alejarme de Zafiro, por eso consideré en ir a ese baile y aceptar la compañía de Seiya. Seiya y Hotaru eran buenas personas, me hacían sentir bien… y más importante, le había visto, le había sentido.
—No soy una niña Zafiro. Tengo casi 17 —grité señalando mi cuerpo— Me gusta este lugar y quiero quedarme.
—No. Eso no es lo que acordamos… —me agarró del brazo y me pegó a su cuerpo— Yo te prometí llevarte a tu hogar, con tus padres.
— ¡Si mis padres están ahí jamás será un hogar para mí! Ellos no pudieron darme un hogar antes, si yo volviera nada cambiaría. Yo jamás quise volver ahí… todo lo que quise era un lugar donde no estuvieran, donde no pudieran dañarme más, quitarme más de lo que ya me quitaron. —confesé de pronto y él dejó de apretarme arriba del codo.
Se quedó callado, simplemente mirándome, supuse que estaba realmente sorprendido por lo que había dicho. Al ver que no dijo nada, volví a hablar.
— Me gusta este lugar… quiero quedarme. —repetí.
— ¿Te gusta el lugar o ese encargado? —su pregunta me sorprendió.
¿Zafiro había ignorado lo que le dije sobre mi pasado?
—Acaso importa. —me alejé de su lado y tiré de mi brazo para que me soltara.
Lo hizo, mi brazo resbaló de su mano cuando aflojó su agarre.
—A mí me importa. —dijo al tiempo que su mano se apretó en mi muñeca.
Esta vez no me jaló, fue él quien se acercó y pegó su cuerpo al mío. Quise alejarlo porque su cercanía me ponía nerviosa, pero a unos cuantos pasos terminé topando con el dosel de la cama. Sin tener a donde ir, Zafiro hizo algo que sólo llegué a soñar. Me besó.
De un momento a otro las sensaciones me pegaron de lleno y me perdí en ellas. No supe en qué momento me soltó la mano, pero claramente pude sentir en ambas palmas, su espalda y sentir una de sus manos apretar mi cintura, mi espalda, revolver mi cabello. Luego la cama, fue entonces que abrí los ojos y me separé de él, agarrando aire fuertemente.
Me sentía embriagada y su mirada solamente empeoraba el mareo, por alguna razón quería que sus labios volvieran a tocar los míos.
—Maldita sea, eres tan hermosa que no lo soporto. —susurró y antes de que mi mente registrara sus palabras y pensara algo que decir, mis labios fueron nuevamente capturados.
Sus labios no fueron suaves como antes, esta vez fueron más ardientes, pues casi de inmediato me quitaron el aliento. Me giró en la cama pero poco me importó cuando sentí su cálida y húmeda lengua entrar a mi boca. Nos separamos cuando nuestros pulmones ardían por la falta de aire, pero a los pocos segundos, el ardor en nuestros labios nos obligaba a juntarnos de nuevo.
.
.
Gracias por leer y quedo a la espera de sus rw.
Chat'de'Lune, Xiomara Gonzalez(alias Tocaya), Zakura Naeiguino y querido lector fantasma, perdon por no contestar sus rw. Les mando besos, abrazos y mil apapachos bañados en chocolate, jarabe de maíz y miel de maple. Nos leomos luego.
