Estos personajes son propiedad de J.K Rowling y la trama es propiedad de Sarah-Crish Cullen, yo solo me adjudico la adaptación.
Capítulo 6: Largo verano de incertidumbre
Draco POV
El verano pasaba muy lento. Debía ser el único estudiante que estaba ansioso porque empezaran de nuevo las clases, y todo por volverla a ver.
Aquel día en el que me presenté en su casa, estaba dispuesto a confesarle de una vez por todas lo que mi corazón había guardado tantos meses... pero no pude, mis nervios y mis inseguridades ganaron de nuevo.
Suspiré frustrado, no sabía cómo iba a reaccionar. Theo me decía que de una a vez por todas me lanzara a la piscina, que no tenía nada que perder. Tenía la sospecha, en mi fuero interno, de que Theo, gracias a Luna, sabía algo más, pero por más que intentaba sonsacarle, nada, todo en vano... con lo bocazas que puede llegar a ser, en esto no soltaba prenda, y mi hermana tampoco.
Ella, Mione y Luna se habían hecho muy amigas, cada dos por tres iban de compras, a comer... me alegraba por mi hermana, para ella había sido una alegría poder hacer amigas normales, según decía ella.
Ya estábamos a principios de agosto; hacía casi dos meses que no la veía, desde mediados de junio. Mi hermana y ella se comunicaban con frecuencia, incluso un par de veces que Pansy la llamó estando yo presente, pude hablar con ella. Me encantaba escuchar su tímida vocecilla, hasta podía imaginarla sonrojada como un tomate al otro lado del teléfono.
Suspiré cual tonto enamorado, y reanudé la lectura de mi libro. Estaba sentado en uno de mis rincones favoritos de los jardines de Windsor; mi padre se había ido de pesca y mi madre suponía estaría leyendo o dibujando alguno de sus bocetos. Theo estaba de vacaciones y se había ido a su ciudad, Cardiff, para visitar a su familia.
Oí pasos apresurados, y ante mí se plantó mi hermana, con el ceño fruncido y los labios rectos, mala señal, estaba enfadada.
-¡Esto es increíble!- siseaba cabreada mientras se sentaba a mi lado.
-¿Qué pasa?- pregunté sorprendido, ya que Pansy no es de las personas que se enojan fácilmente.
Al ver que no contestaba y seguía mascullando por lo bajo, giré mi vista hacia Blaise, que se acercaba a nosotros, preguntándole con la mirada.
-Tenemos visita- contestó el aludido, haciendo un mohín.
-¿Quién?- pregunté curioso.
-Tío Rodolphus y tía Bella… y Astoria- bufó mi hermana.
Gemí para mis adentros...lo que nos faltaba.
-Llegan mañana- añadió Blaise.
Ahora entendía lo que pasaba; la tía Bella era hija del primer matrimonio de mi abuelo materno. Desde que mi madre se casó con mi padre y se convirtió en princesa, y posteriormente reina, se había vuelto más insoportable aún. Ella y el tío Rodolphus, su esposo, se las daban de importantes, aparte de que siempre tenían algo que decir o sacar en la prensa. Más de una vez mis padres les han llamado la atención, alegando que hablaran de su vida, pero no de la nuestra.
Siempre fue un defensor a ultranza de la monarquía, y cada vez que me veía me daba la charla de que debía casarme y dar un sucesor a la corona... pero no con cualquier muchacha... sino con su sobrina.
Astoria era hija de un hermano de Rodolphus. Los padres de Astoria fallecieron en un accidente de tráfico cuándo ésta era muy pequeña, de modo que toda la vida ha vivido con ellos. Educada en los mejores internados de Londres, ahora estudiaba Economía en la universidad de Oxford, era un año mayor que Pansy.
Pero la educación se la había dejado en los colegios, porque no conocía a chica más presumida, altanera y maleducada que ella.
-Estamos apañados- bufé exasperado, dando una patada a una pequeña piedra. Encima tendría que aguantar los intentos de mis tíos para que me fijara en su querida sobrina, no había cosa que más odiara en el mundo. Decidimos armarnos de paciencia, consolándonos de que sólo estarían diez días y después se marcharían.
Llevaban ya cinco días con nosotros... y era una pesadilla. Yo estaba prácticamente encerrado en mis habitaciones, huyendo de Astoria con cualquier excusa, lo mismo que Pansy y Blaise. Me adelanté con paso apresurado al comedor, ya que era la hora de cenar.
-¡Drakito!, ¿dónde has estado toda la tarde?- me preguntó la dueña de una voz chillona, que se me colgó del cuello. Mi hermana rodaba los ojos, mientras mi madre la miraba arqueando una ceja.
-Haciendo unas cosas... y no me llames Drakito- le dije, mientras muy sutilmente me zafaba de su agarre.
Llegó mi padre, y nos sentamos a la mesa. Me senté entre mi madre y Blaise, quedando Astoria justo enfrente mío. La cena transcurrió más o menos tranquila, hasta que en los postres mi tía abrió la boca.
-Tu padre me ha contado que has obtenido muy buenas notas en la universidad- me dijo mirándome fijamente.
-Sí, la verdad es que estoy muy contento- le respondí educadamente.
-Estamos muy orgullosos de él- añadió mi madre con una sonrisa, que devolví.
-¿Y los asuntos del corazón?- interrogó mi tío, con bastante mala intención.
Me tensé, a la vez que Pansy y Blaise. Tuve que dominar los nervios, para no perderlos, aún así le respondí entre dientes.
-Creo que es eso pertenece a mi intimidad-.
-¿Tienes novia?- preguntó Astoria; parecía que le iba a dar un ataque de ansiedad.
-No, no tengo... y el día que la tenga, será asunto mío y de ella- contesté mordaz.
-Espero que seas consciente y que elijas bien a la que será nuestra futura reina- soltó mi tío, mirando de reojo a Astoria.
Estaba empezando a cabrearme de verdad, pero no quería montar un espectáculo.
-Para poder tener una novia, primero tendré que enamorarme- siseé... aunque ya estaba enamorado.
-Debes sopesar la situación, y evitar caer en la tentación... cierto que en la universidad puedes encontrar a muchachas para distraerte...- empezó a hablar mi tía, pero corté la conversación.
-¿Qué estás insinuando?-.
-Quiero decir, que debes elegir con cuidado a tu esposa; debe ser inteligente, educada, con cultura...- empezó a enumerar.
Ya harto y enfadado de verdad, porque me estaba vendiendo a su querida sobrina, y casi insultando inconscientemente a mi Mione, medio grité.
-¡Ya basta!; el día que encuentre a la futura reina, ten por seguro que será todo eso que enumeras... pero sé que me casaré porque estaré enamorado de esa persona-.
-Drakito, vamos no te enfades- me dijo Astoria con voz melosa.
-Deja de llamarme Drakito- murmuré en voz baja y fría cómo el hielo. Si las miradas mataran, Pansy le hubiera arrancado la cabeza en ese mismo instante.
-A veces hay que hacer un sacrificio por tu país; Lucius, cuñado, ¿qué educación le das a tu hijo, que antepondría el amor de una mujer por el amor a su país?- replicó, sin duda para hacerme estallar.
No pude responder nada, me levanté furioso y salí, con Pansy detrás mío, intentado calmarme. Pude oír a mi padre, en un tono muy autoritario, raro en él.
-Bellatrix, te has extralimitado- dijo muy serio, para tomar aire y seguir -jamás, ¿me oyes?; jamás vuelvas a cuestionar cómo educo a mis hijos- siseó furioso, mientras se levantaba de la mesa.
-Hermana, no quiero que vuelvas a hablar de ese tema; mi hijo se casará con quién el elija- dijo mi madre muy enfadada, dejando clavados en su sitio a los tres tediosos invitados.
Me fui a mi habitación, cerrando la puerta de un portazo. Pansy y Blaise vinieron para poder calmarme, mientras mi hermana me habló.
-Draco...nunca habías saltado de ese modo- me dijo sorprendida.
-¿Cómo quieres que no salte?, mi paciencia tiene un límite Pansy- le repliqué enfadado.
Blaise, que se había mantenido en silencio, hasta ahora, habló por fin.
-Draco, no les hagas caso; ya sabemos cómo son- dijo resuelto.
Suspiré frustrado, mientras desviaba la mirada.
-Pansy, cielo, ¿puedes dejarme hablar con Draco a solas?- le preguntó con cariño.
Ésta asintió, dándome un beso en la mejilla y guiñándole un ojo a su novio mientras salía de la habitación.
Blaise tomó, aire, mientras se sentaba a los pies de la cama, a la vez que yo iba de un lado al otro de la habitación, hecho una furia.
-Amigo, no les hagas caso- repitió de nuevo.
-Ya sé que son unos cretinos...pero a veces es necesario reventar- musité en voz baja.
-Te entiendo; pero no les tomes en serio... serás un buen rey, al igual que tu padre, lo harás muy bien- me dijo, intentado animarme.
-Gracias Blaise- sonreí agradecido.
-Cambiando de tema... te has alterado mucho cuándo ha dicho lo de las distracciones en la universidad- dijo cómo si tal cosa.
Genial, otro que se empezaba a enterar del asunto; así que opté por lo de siempre... dar la callada por respuesta. Al ver que no respondía, pasó directo al ataque.
-¿Es guapa, eh?-oí que me preguntaba.
-¿Cómo? ¿Quién?- dije sorprendido.
-Quién va a ser… Mione -me dijo Pansy en tono explicación para niños pequeños; ¿cuándo había entrado a la habitación?.
Suspiré...a ella no la podía engañar, además se me notaba demasiado -si, sí que lo es-respondí con una sonrisa.
-Así que por eso cada vez que quedabas con Mione y Luna me lo decías para encontrarme con ustedes- terminé de responder.
-Hermanito, me ofendes, ¿por quién me tomas?... ¿acaso no crees en el destino?-me respondió con una sonrisa burlona.
También sonreí...que lista era.
-Veamos como la miras cuando están juntos, y Theo también se da cuenta- Blaise hizo una pausa para seguir -la verdad, nunca te habíamos visto así de... como decirlo... ¿pasmado?-.
No supe cómo responder a eso... ¿tanto se nota?
-Y también vemos la química que tenéis estando juntos...y a ella le sucede lo mismo- siguió relatando Pansy.
-Vale, tocado y hundido- respondí a regañadientes, no podía rebatir aquello.
Les conté varias cosas que no sabían, puesto que el rato que más nos veíamos era en clases; les hablé de su preciosa sonrisa, que prácticamente me idiotizaba, de cómo intentaba comprender un decreto de ley que yo le había explicado mil y una veces y me ponía un tierno puchero para que se lo volviera a explicar, y mil y una anécdotas más. También les conté que fui a despedirme de ella antes de que regresara a Idaho. Pansy sonreía cómplice, seguro que sabía cosas que yo no sabía.
-Estás enamorado hasta las trancas- dijo resuelta.
-Ufffsssss...yo qué sé- respondí, intentado negar lo evidente.
Me miró arqueando las cejas...no la había convencido.
-Me encanta hablar con ella, se puede hablar de cualquier tema...es un cielo de chica...pero a veces le resulta difícil hablar de ciertos temas conmigo... sobre todo lo que se refiere a su madre... y yo sólo quiero escucharla y ayudarla a superarlo- dije y a continuación hice una pausa- ¿te ha contado algo acerca de su madre?- le pregunté a Pansy.
-Se algo, pero no mucho. Quién mejor sabe eso es Luna -respondió ella.
-¿Crees que me lo contará algún día?-pregunté esperanzado.
-Sí, estoy convencida de ello...pero no la agobies- me aconsejó.
-¿Cómo estás tan segura de ello?- repliqué.
-Porque estoy convencida de que, en su interior, y aunque nos lo niegue, ella también te quiere... tu igual no lo notas... pero te mira cómo tú la miras a ella...-dijo.
-Ojalá fuera verdad...- susurré, sin poder creérmelo.
-Draco, tienes que tener en cuenta que para ella no sería fácil; en el supuesto de que empezaran una relación... no podrían salir al cine ni a pasear como cualquier pareja normal; tendrían que verse a escondidas; la vida de palacio, para la gente de fuera, puede parecer un camino de rosas... pero está el protocolo, los actos oficiales, los viajes, la prensa...- empezó a enumerar Blaise, mientras yo asentía con pena... era pedirle demasiado, y en parte, me sentía culpable por ello.
-Pero en eso se la puede ayudar; mamá tampoco tenía ni idea... y mírala ahora- me animó Pansy.
-Dale tiempo al tiempo, el sentimiento es mutuo, se les nota a la legua...- Y si de verdad se quieren, el tiempo lo dirá- dijo ella levantándose, mientras Blaise asentía, dándole la razón.
-Pero para eso tienes que decírselo- aclaró mi hermana.
Me dejaron sólo con mis pensamientos; era un poco tarde, así que decidí irme a dormir para olvidar esa maldita noche y soñar con ella... con mi princesa.
Hermione POV
El verano pasaba tranquilo, y demasiado caluroso para Idaho. Llevábamos unos días superando los treinta y cinco grados, el calor era inaguantable, no se podía salir al jardín sin que hirvieras de pies a cabeza.
Apenas quedaban unas semanas para regresar a Londres... y para volver a verle; añoraba esos ojos grises tan bonitos y a la vez extraños, que a veces me observaban cómo si quisieran traspasarme el alma. Recordaba una y otra vez la noche antes de regresar a casa; parecía tan confuso y nervioso, para mis adentros tenía la tonta ilusión de que no solo quería decirme adiós... pero claro, esto no lo confesaba a nadie, me lo guardaba para mí.
Pensé que el verano en Idaho, en mi casa y con mi familia y amigos, me distraería y no pensaría en el... pero sucedió exactamente todo lo contrario; cada día lo echaba más de menos. Había mantenido el contacto con Pansy, e incluso un par de veces me había pasado a Draco para saludarle; escuchar esa voz me sacudía el corazón de una forma inimaginable.
También había mantenido el contacto con Luna; yo había ido una semana a Boston en julio, para conocer a su familia y visitar la ciudad. Los señores Lovegood fueron muy amables y simpáticos, y me acogieron en su casa como una hija más. También conocí a las hermanas gemelas de Luna, tan guapas como ella y muy revoltosas. Luna también había venido a Idaho en agosto, y se ganó el cariño de William y Stella, esta última feliz por tener a otra chica en casa.
Le presenté a mis amigos del instituto. Megan y ella chocaban demasiado y no se llevaban demasiado bien, pero con Ginny era otro cantar.
Luna se había convertido en alguien muy especial para mí, junto con Pansy y Ginny, eran mis mejores amigas.
Pero un día que fuimos a una pequeña ciudad cerca de Moscow de compras y a cenar, a Luna no se le ocurrió otra cosa que mencionar a Draco. La fulminé con la mirada, ya que en cuánto Ginny oyó el nombre, levantó la vista, muy interesada.
Flash-back
-¿Quién es Draco?- preguntó curiosa.
-Un chico que conocí en clase, es mi compañero en varias asignaturas- expliqué, lazándole a Luna una mirada de advertencia.
Pero Luna hizo caso omiso de mi aviso, y le contó la historia de principio a fin. Ginny estaba con la boca abierta, escuchando atentamente.
Una vez terminó, se giró para mirarme, mientras mis mejillas ya ardían de lo rojas que estaban. Se quedó en silencio unos minutos, meditando lo que iba a decir.
-Madre mía, no puedo creerlo... es tan romántico- dijo emocionada, con la mano en el pecho.
-Ginny... yo no soy para él; y en el remoto supuesto de yo le gustase, ¿no crees que me habría dicho o insinuado algo en todo un año?- pregunté.
Luna me miraba con el ceño fruncido.
-Y dale con eso, por enésima vez Mione, ¿por qué no vas a gustarle?- preguntó ofuscada.
-¿Por qué no?; puede que el chico sea tímido- añadió Ginny, apoyando la pregunta de Luna.
-Porque los príncipes no se casan con chicas como yo... se casan con princesas, o jóvenes de familias ricas y nobles- expliqué, cruzando los brazos, sólo me faltaba sacar la lengua, como una niña pequeña.
-Eso no es así y lo sabes...dios Mione, ¡no estamos en la Edad Media!- contestó resuelta Ginny. La miré arqueando una ceja.
-¿Desde cuándo lees prensa rosa y cotilleos?- le interrogué incrédula.
-Desde que empecé mi carrera; que fíjate tú, se llama periodismo- resopló con una mueca.
Iba a decir algo, pero Ginny siguió su discurso.
-No es que sea mi favorita... pero en Europa es muy común esa clase de periodismo, y ojeamos por Internet las ediciones digitales en algunas de las clases; creo que hasta he visto a la familia real inglesa alguna vez- inquirió pensativa.
-Vaya- sólo acerté a decir eso, hasta que Ginny volvió a hablar.
-¿Draco es el chico de cabello rubio, no?- preguntó con una sonrisa.
-Sí, el mismo- contestó Rosalie.
-Pues Mione, déjame decirte que tienes suerte, está buenísimo- concluyó.
Luna le contó nuestra amistad con Pansy, y mi amiga nos escuchaba asombrada y maravillada, sin dejar de repetirme la suerte que tenía.
Fin flash-back
Luna y Ginny no volvieron a sacar el tema, viendo que cada vez que lo hacían refunfuñaba como una niña de cinco años.
Luna volvió a Boston para pasar las últimas semanas de vacaciones con sus padres, antes de regresar a Londres. Al final el día llegó, y después de despedirme de mis amigos, y de que Ginny me advirtiera de que la mantuviese al corriente, me encontraba ya en el aeropuerto de Idaho, despidiéndome de mi padre, Stella y la abuela Granger, de nuevo hasta las vacaciones de navidad.
Stella sospechaba que algo me pasaba, y estaba convencida de que era por un chico. Pero viendo mi terquedad, desistió de sonsacarme algo a la tercera semana. Y por supuesto, a mi padre no le dije ni mu, por si las moscas.
Este año había decidido pasar mi cumpleaños con mi familia, así que mi partida a Londres se retrasó una semana. Luna ya estaba allí... y Draco, Pansy y Blaise también habían regresado a Londres.
Mi corazón palpitaba furiosamente en mi pecho, mientras el taxista y Luna iban enfrascados en una animada conversación. Cada día se me hacía más difícil disimular lo que sentía, y no sabía cómo iba a enfrentarme al hecho de verle de nuevo. Sabía que le vería antes de que empezaran las clases... y no me podía imaginar lo que me esperaba.
Hola! De verdad no tengo perdón el dejarlas esperando más de un mes por el cap de verdad perdón, pero entre que me salí de la uni, estoy estudiando para el examen de la UNAM, y he tenido algunos problemas personales, estoy vuelta loca :/ pero de verdad prometo que actualizare regularmente :D y Bueno espero sus comentarios acerca de este cap y bueno aunque sé que Bella y Narcissa son hermanas realmente no como lo pongo aquí que serían medias hermanas pero así lo necesito en la trama y también el que Astoria sea sobrina de Bella y el momento donde se confiesen esos 2 se acerca :D Bueno niñas las veo en el siguiente cap, besos.
P.D. Muchísimas gracias por los favoritos, alertas y por todos sus reviews :D
