Disclaimer: Free! Iwatobi Swim Club y Free! Eternal Summer pertenecen a Kyoto Animation, esta trabajo ha sido hecho sin fines de lucro.

N/A: Hola de nuevo! Me reporto con un nuevo capítulo, donde veremos un poco de la situación que vive Sousuke mientras Haru se adapta a sus nuevas circunstancias, por lo tanto este capítulo sigue la línea de acontecimientos del anterior.

Les agradezco como siempre su lectura y ya saben que cualquier retroalimentación siempre es bienvenida.

Le agradezco especialmente a Mary Kudou, Kutzi Shiro, Chaerin Lee y a Risa Koizumi por sus comentarios y a AlyZoe por ponerlo en su lista de favoritos.

Advertencias del Capítulo: Yaoi, OOC, lime, bullying.

CAPITULO VII

Cuatro semanas habían pasado desde su regreso a Tokio y Sousuke sentía que habían transcurrido cuatro años.

Sabía que había cometido un inmenso error al no decirle a sus padres que había perdido la beca, pero prefirió dejar pasar el tiempo hasta que fuera inevitable retrasarlo más. La bomba estalló cuando su padre lo cuestionó sobre cuando comenzaría las clases, lo siguiente que recordó fueron gritos, reclamos, el llanto de su madre y la fuerte bofetada que le propinó su padre al llamarlo "inconsciente", "malagradecido" y que "le pagaría cada centavo que invirtió en él". Yamazaki había recordado una vez más el motivo principal por el que prefirió estudiar en internados desde que entró a la pubertad: tanto su carácter como el de su padre eran similares y sacaban chispas a la menor provocación.

A Sousuke no le quedó otra opción más que comenzar a trabajar en la tienda de su padre: un almacén de comestibles que había sobrevivido a pesar de los supermercados circundantes. La atención al público no era su fuerte, su gesto de pocos amigos intimidaba a lo clientes por lo que prefería trabajar en la trastienda, recibiendo y descargando la mercancía y luego acomodándola en los anaqueles, lo cuál a la larga perjudicaría su lesión pero supuso que ese era el precio a pagar por sus acciones pasadas.

Sólo habían dos cosas que lo animaban en medio de su agonía: su correspondencia casi diaria con Rin -su sueño de infancia al fin cumplido- y sobre todo lo demás, escuchar la suave voz de Haruka por teléfono, ya que muy para su desgracia no lo había visto en persona desde que se despidieron en la estación de trenes. El sólo hecho de escuchar su voz lo tranquilizaba y el recuerdo de su dulce rostro lo animaba a seguir a pesar de todo; últimamente lo escuchaba algo apagado, pero al cuestionarlo el pelinegro se lo adjudicó al cansancio y decidió no indagar más hasta que se vieran en persona.

Después de mucho insistir pudo convencer a su padre de que le permitiera descansar los domingos-el único día de descanso de Haru- y por fin pudo citarse con su novio, quien lo esperaba en la famosa puerta roja de su Universidad a las 9 en punto, ya que tenían pensado pasar todo el día juntos.

-Llegaste a tiempo- Nanase lo recibió con una pequeña sonrisa, Yamazaki sonrió todavía más y se acercó a saludarlo de la manera usual: acariciando la pálida mejilla del más bajo con el dorso de su mano.

-Hay que aprovechar el día, ¿no crees?

-Lo sé, unos compañeros me recomendaron un lugar donde venden ramen, ¿te gustaría almorzar ahí?

-Suena bien, aunque no sé porqué presiento que su especialidad es el ramen con caballa frita.

-Tal vez- Haru rió suavemente y Sousuke sintió que su corazón se llenaba de algo inexplicable, no podía describirlo pero siempre le pasaba cuando escuchaba al de ojos azules reír.

-Tengo algo para ti-Sousuke sacó de su mochila las muy prometidas guías del transporte.

-Gracias por acordarte- el pelinegro se sintió muy conmovido, tanto así que no tuvo corazón para decirle que Makoto le había conseguido los folletos semanas atrás.

La pareja se encaminó al local de ramen, el sitio era pequeño y acogedor, además de que la comida era deliciosa, mientras les servían sus platillos se pusieron al día con sus vidas, aunque el que más preguntó fue Yamazaki, quien hacía hasta lo imposible por evitar hablar de su situación.

-¿Y has estado en contacto con tus amigos?

-Si. Makoto vino a visitarme ayer en la tarde y platicamos con los chicos por videollamada, Nagisa, Rei y Gou no se dan abasto con los nuevos integrantes del club-comentó el pelinegro con una sonrisa, ya poco quedaba de su modesto club de Natación, ahora era uno de los clubs más populares y numerosos, y sus tres amigos pasaban por toda clase de apuros para sacarlo a flote.

-Los chicos podrían acudir a Nitori, estoy seguro que estaría encantado de prestarles ayuda y hasta podrían reanudar las prácticas conjuntas.

-Es una gran idea Sousuke, le mandaré un mensaje a Rei mañana temprano, gracias.

El muchacho más alto observó cómo el rostro de su novio se iluminaba al hablar de Makoto y los demás y no pudo evitar sentirse algo celoso; sabía que era algo estúpido ya que lo que menos deseaba era que Haru estuviera solo, pero se sentía molesto al saber que el castaño lo visitaba con frecuencia y él no lo había visto en un mes a causa de su trabajo, se prometió a si mismo que haría lo que fuera con tal de verlo al menos una vez a la semana.

-¿Y cómo van los entrenamientos?- Sousuke había formulado la pregunta del millón, la que tanto temía Nanase, y para el más alto fue más que evidente el cambio de expresión de su novio.

-Van muy bien, gracias.-fue la parca respuesta del nadador de estilo libre.

Yamazaki se quedó de una pieza al escucharlo, era verdad que la elocuencia no era una virtud del pelinegro, pero jamás creyó que tendría una actitud tan poco entusiasta.

-Eso está bien, pero me gustaría que me contaras como te ha ido con la adaptación, si haz hecho amigos y esas cosas.

Haruka se quedó pensando unos segundos en la respuesta apropiada, por lo que decidió recurrir a las verdades a medias, lo que menos deseaba era estropear el ambiente.

-Tu sabes que no soy muy sociable, pero hay un par de chicos que son amables conmigo, también Mikoshiba es amable...en cuanto a los entrenamientos...voy poco a poco, sabes que no estoy acostumbrado a un ritmo tan fuerte.

-Lo sé, recuerda aumentar las repeticiones de los ejercicios progresivamente, ¿si estás llevando un registro por escrito?- le cuestionó Sousuke a su acompañante.

-Si, he anotado todo en una libreta pero la dejé en mi habitación, cuando regresemos te lo muestro.

-Excelente, le daré un vistazo para ver si podemos modificar tus rutinas, pero ¿no habrá problema si entro a los dormitorios?

-No lo creo, ya que el domingo descansa el prefecto- el pelinegro bufó molesto al recordar al dichoso prefecto y sus reglamentos.

-Me parece que no te agrada el tipo.

-No me desagrada él, lo que no me gusta son sus prohibiciones, sé que son las reglas de la escuela, pero no me dejan ser libre.

-Creo que a alguien le está costando adaptarse a los cambios.- sugirió el más alto a modo de broma a la vez que golpeaba ligeramente con sus dedos la frente del pelinegro.

-Como sea- comentó Haruka de manera cortante y agachando la cabeza, zanjando así el tema y Sousuke decidió dejar de insistir.

Los dos chicos de pelo negro se dirigieron a la universidad al terminar su almuerzo, el nadador de estilo libre llevó a su novio a conocer las instalaciones del campus y al famoso "Paseo de los ginkgos" un hermosa avenida donde dichos árboles ya presumían sus colores de otoño, también quiso llevarlo a la arena Gotenshita para mostrarle su lugar de entrenamiento, pero le negaron la entrada a Yamazaki al no ser estudiante ni empleado. La situación molestó mucho al usualmente estoico Nanase y eso fue una señal de alarma para Sousuke ya que no era común que el más bajo perdiera los estribos de esa manera, intentó tranquilizarlo y finalmente lo convenció de que no había mucho que hacer al respecto y se dirigieron a los dormitorios en silencio.

-Bueno, esta es mi habitación, pasa por favor- le comentó Haru a su invitado seguido de un suspiro cansado.

-Por tu expresión diría que no te gusta mucho el lugar-aseveró el más alto al entrar al lugar e inspeccionarlo con la mirada.

La habitación era pequeña, contaba con una mesa y una sola silla que hacían las veces de comedor y escritorio, en la mesa se encontraban varios libros y la laptop del pelinegro, además contaba con una cama individual, un sanitario con lavabo, un pequeño closet y una diminuta cocineta que incluía un horno de microondas y un frigobar.

-No está mal, pero por contrato tuve que pagar el semestre por adelantado y pagar extra por la renta del microondas y el frigobar, además tengo que aguantar las reglas tontas del prefecto.

-¿Puedes contarme cuáles son esas reglas?

-Por ejemplo, si abres el gabinete verás que tengo una sartén y una estufa eléctrica, que me prohibieron usar porque puedo activar las alarmas de incendio, además de que se quejaron del olor ¿puedes creerlo?.

Sousuke se acercó a la cocineta y encontró los dos artículos dentro de sus respectivas cajas, además de múltiples latas de caballa enlatada.

-Y no sólo eso- prosiguió Haru- como las regaderas son comunitarias no hay tinas de baño así que compré un sustituto, que también me prohibieron- El pelinegro se acercó a su cama y de debajo de ésta sacó una caja mediana que contenía una alberca infantil inflable.

-¿Me estás diciendo que pretendías usar esa cosa como tina?

-Bien sabes que me ayuda a pensar con claridad, pero los del piso de abajo se quejaron de filtraciones de humedad.

Para Sousuke fue imposible contener la risa ante lo cómico de la situación, lo cuál irritó bastante al otro chico.

-No le veo lo gracioso- el pelinegro hizo un puchero molesto, que al moreno le pareció adorable.

-Vamos no te enojes, el semestre se pasará rápido y podrás irte de aquí y rentar otro sitio, un lugar lindo con una cocina enorme y un baño con bañera, pero mientras eso suceda tendrás que resistir al ogro de tu prefecto.

-Está bien, te prometo que resistiré.

-Buen chico-el más alto se acercó y revolvió la negra y sedosa cabellera de Haru, lo que le causó a éste un sonrojo.

-Eres afortunado de estar en tu casa, no estás lidiando con situaciones incómodas y gente molesta- aseveró un Haru que seguía luchando por controlar su rubor.

-Si, supongo que no está tan mal.-le respondió Yamazaki mirando hacia cualquier otro lado que no fuera la mirada azul profundo de su chico.

-¿Está todo bien Sousuke?, te noto algo extraño- le cuestionó Nanase, quien no pasó por alto el gesto del ex nadador.

-Estoy algo cansado, he trabajado bastante, es todo.

-Es lo que me preocupa, estás levantando cosas pesadas en el almacén y puedes agravar tu lesión.

-Mi hombro no puede lastimarse más, te lo aseguro. A pesar del trabajo duro se ha comportado a la altura.-Sousuke se desabotonó la camisa para mostrarle al pelinegro que traía puesta la hombrera de neopreno.

Haru sintió una presión dolorosa en el pecho, presentía que las cosas no iban tan bien como su novio decía, pero tampoco podía obligarlo a hablar, a fin de cuentas él también estaba haciendo lo mismo.

-Todo está muy bien, de verdad- el de ojos verde azulado posó sus manos sobre los hombros del contrario, reafirmándole su respuesta y se dispuso a cambiar el tema de conversación- ¿Puedo ver tus libros? ,se ven interesantes.

-Adelante- el dueño de la habitación se soltó de su agarre y se sentó en su cama con el ánimo apagado.

El enorme chico se acercó al improvisado escritorio y se puso a hojear un libro de Historia del Arte como si fuera la cosa más interesante del mundo y no es que menospreciara los estudios de Haru, al contrario admiraba mucho su talento, pero las cosas artísticas no eran algo que le entusiasmara demasiado. Dejó el libro en su sitio y tomó un bloc de dibujo, y al revisar su contenido se quedó sin aliento. Las ilustraciones del pelinegro era hermosas, eso lo sabía de sobra, pero estos dibujos eran nuevos para él. Aparte de sus típicas caricaturas de los animales marinos que decía representaban a sus amigos habían dibujos realistas de la playa de Iwatobi, del templo cercano a su casa y retratos de todos sus seres queridos: de los gemelos Tachibana, de los Matsuoka, de los chicos de Iwatobi, de su abuela y de sus padres y al final del mismo Sousuke, quien sintió un calor creciente en su pecho al ver que habían muchos dibujos de él, ya fuera de su rostro, de sus manos, de su mirada caída; entonces se acercó pronto a Haru y se sentó junto a él en la cama.

-Todo esto es increíble- Yamazaki tomó al más bajo de las mejillas y lo acercó más a él, juntando sus frentes en el proceso.

-Te he extrañado mucho Sousuke-musitó Haruka con apenas un hilo de voz.

-Y yo todavía más.

El cuaderno de dibujo cayó al piso cuando los dos chicos se dieron el beso que tanto anhelaban desde hacía un mes. Nanase se aferró al cuello contrario como si su vida se fuera si no lo hacía; había tenido unos días difíciles pero todas sus preocupaciones se esfumaron cuando sintió cómo aquellos fuertes brazos lo rodeaban y lo hacían sentir seguro, mientras el moreno pensaba que bien valía la pena partirse el lomo si su recompensa era degustar esos finos labios que él había reclamado como suyos desde hacía tiempo atrás, el mero hecho de sentir esa tímida lengua enredarse con la suya lo encendía demasiado y sentía cómo se esfumaba todo su autocontrol.

Poco a poco fue empujando a Haru hasta que su espalda tocó el colchón, se separó muy a su pesar de la boca del más bajo y se dispuso a besar la pálida piel de su cuello, a la vez que se colocaba encima de su cuerpo.

-¿Podrías abrir un poco tus piernas?- fue la petición que le hizo Yamazaki a su chico y éste lo obedeció, dejándole el espacio suficiente para acomodarse mejor y alinear sus respectivas caderas.

Haruka sólo se dejaba hacer, sentía que se derretía con las caricias que los labios y la lengua del moreno prodigaban a su piel y no podía dejar de gemir; entonces el nadador jadeó de sorpresa al sentir cómo Sousuke frotaba su pelvis contra la suya y una descarga de excitación recorrió su cuerpo.

-¿Te gustó?- fue la pregunta que más alto le hizo al oído a Haru.

-Si, mucho-el pelinegro le respondió apenas en un suspiro, ya que el de ojos azul claro comenzó a mordisquear su oreja.

-¿Te gustaría que lo hiciera de nuevo?- El moreno volvió a cuestionarlo con un tono de voz más profundo de lo usual, que le causó escalofríos al más bajo de los dos.

-Si, por favor.

Yamazaki se incorporó lo suficiente para desabotonarse el pantalón y quitárselo, quedándose sólo en bóxer, Nanase al verlo hizo lo propio y entonces el primero volvió a colocarse encima del segundo, ésta vez giró su cadera en círculos haciendo que ambos miembros se rozaran a través de la tela, lo que causó que ambos se estremecieran de placer.

Haru apretaba con sus puños la camisa de Sousuke, teniendo cuidado de no presionar su hombro y comenzó a mover sus caderas del mismo modo que su pareja, pero aún así no era suficiente, él ansiaba sentir más placer y con una de sus manos buscó a tientas el resorte del bóxer del contrario e hizo amago de bajárselo pero una enorme mano se posó sobre la suya.

-Espera, deja lo hago yo- El antiguo nadador del Samezuka se bajó el bóxer lo suficiente para mostrar su erección, luego se agachó y comenzó besar y a lamer el miembro del contrario por encima de la tela del bañador, Haruka arqueó la espalda y se tapó la boca con la mano intentando amortiguar el grito que salió de su garganta. Entonces Yamazaki se incorporó y bajó el traje de baño del pelinegro sólo lo justo, sin quitárselo por completo, se reacomodó apoyando sus codos a cada lado de la cabeza de su novio y comenzó a rozarse contra su cuerpo, simulando embestirlo.

Sousuke se estremeció al sentir la piel de Haruka contra la suya, quería perderse en su calor y en su aroma, refugiarse en sus brazos y olvidarse de todo. Primero se movía despacio, hacia arriba y hacia abajo, luego hacia los lados y volvía a comenzar aumentando poco a poco la velocidad, tanto así que la cabecera de la cama comenzó a golpear la pared.

-¡Ah, Sousuke!-Nanase no dejaba de repetir el nombre de su pareja una y otra vez, sus blancas piernas rodearon las caderas de su novio para pegarlo más a él y responder a sus roces de manera instintiva, llegó el momento en que la tensión le fue insostenible y liberó su orgasmo entre su vientre y el contrario; su compañero lo siguió segundos después, cayendo cansado sobre su menudo cuerpo.

-Los del cuarto contiguo pensarán que tuvimos sexo-recalcó el más alto con sorna al intentar incorporarse, pero el pelinegro lo rodeó con sus brazos lo más fuerte que pudo.

-Que piensen lo que quieran-Haru musitó suavemente mientras sentía en su cuerpo los efectos relajantes de su culminación.

Ambos chicos se quedaron abrazados y a medio vestir por largo rato y aunque tuvieron oportunidades de hablar de sus respectivos asuntos desistieron de hacerlo, ya que por fin habían encontrado un tiempo para estar solos y nada ni nadie se los arruinaría.

Ya llegaría el momento de enfrentarse a su respectiva realidad más adelante.


Haruka se sintió muy motivado los días siguientes luego de la visita de Sousuke, ver a su pareja le hizo recordar que tenía una promesa muy importante que debía cumplir y se esforzaría al máximo sin importar los obstáculos. Si bien era cierto que las visitas constantes de Makoto mejoraban su ánimo, el hecho de ver a Yamazaki lo llenaba de una emoción indescriptible, el pelinegro jamás creyó que podría llegar a sentir algo tan intenso por alguien y eso a veces lo asustaba.

Días después el entrenador Yamaguchi reunió al equipo al final del entrenamiento vespertino, los jóvenes de los equipos varonil y femenil se acomodaron en filas y reverenciaron al hombre ya entrado en años, éste les respondió el saludo, se ajustó los anteojos y se dispuso a leer el comunicado.

-Buenas tardes jóvenes, quiero darles un par de anuncios importantes: como todos ustedes saben el Equipo C será absorbido por el Equipo B y no todos sus miembros serán admitidos así que a partir de la siguiente semana estaremos evaluando sus avances y haremos pequeñas competencias entre los tres equipos, por lo que le pido a todos que den lo mejor de si mismos y no se confíen, porque todos tienen las mismas probabilidades tanto de subir como de bajar de puesto. El otro asunto es más delicado aún: estoy seguro que ya están enterados de la situación que padeció uno de los alumnos de nuevo ingreso con respecto a un vídeo que estuvo circulando entre ustedes. Quiero advertirles que la universidad tiene cero tolerancia ante ese tipo de eventos por lo que se hará una investigación pertinente y el o los culpables serán dados de baja de manera automática.

Con esas palabras el entrenador dió por terminada la sesión del día, por lo que los jóvenes se dirigieron a las duchas y Haru fue abordado en el camino por unos preocupados Ikuya y Asahi.

-¿Has oído lo que dijo el entrenador Nanase-kun? Cuando descubran que ese par fueron los responsables los expulsarán de la escuela-fueron las palabras de Ikuya, mientras miraba molesto a Kuze y a Katsuragi quienes platicaban animadamente con los del Equipo A.

-El problema es comprobar que ellos lo hicieron, recuerda que el mensaje les llegó primero a los del Equipo A y no creo que alguno quiera hablar por temor a ser inculpado.- Asahi refutó el argumento de su amigo, lo que causó que éste bufara frustrado.

-Les agradezco mucho su apoyo pero ese asunto no me preocupa, además creo que nuestra prioridad es trabajar duro para pasar las pruebas.-Haruka se mantuvo estoico, él estaba consciente de que las cosas caerían por su propio peso y que tarde o temprano se sabría la verdad.

Haru se despidió de los dos chicos y se dirigió a las duchas, se sentía hambriento y cansado por lo que se dió una ducha rápida, pero cuando salió se se encontró con las personas que menos deseaba ver, por lo que decidió pasar de largo, pero Katsuragi alcanzó a tomarlo del brazo.

-Suéltame por favor, tengo prisa- Haru musitó apenas, poniendo en evidencia su nerviosismo ante la mirada penetrante y maliciosa del que lo sostenía; no era la primera vez que lo observaba de ese modo y eso le incomodaba.

-¿A dónde vas tan de prisa Nanase? ¿Acaso estás evitándonos?- cuestionó el de ojos rojos al pelinegro, fingiendo sentirse ofendido.

-Déjalo ir Tomoyuki, estoy seguro que está apurado porque lo espera alguno de sus novios-aseveró Akihito a su amigo de manera burlona y Haruka lo miró sorprendido.

-¿Así que tienes varios novios?, yo sólo te conocía al guapo de ojos verdes.

-No hablen de lo que no saben- el pelinegro le respondió lo más calmado que pudo, pero sintió mucho enojo al escucharlos hablar así de Makoto.

-Pues te aseguro que al menos se tira a otro, uno alto de cabello oscuro que no se porqué se me hace conocido, pero sólo lo he visto de lejos así que no estoy seguro- Kuze se llevó una mano a la barbilla intentando recordar al aludido.

-¿Así que te gusta jugar sucio eh Nanase-chan?, No creí que fueras tan zorra, bien dicen que los callados son los peores.

-Déjenme en paz-Haru se zafó del agarre de Katsuragi y quiso avanzar, pero el de ojos miel le bloqueó el camino.

-No te asustes Nanase, sólo queriamos ser amigables y desearte suerte en las evaluaciones, y esperamos que no te vuelvas a bloquear- los dos amigos rieron cínicamente y lo dejaron pasar, pero cuando el pelinegro iba en la salida escuchó la voz de Tomoyuki gritándole.

-¡Hey Nanase! ¿Te gustan los que la tienen grande verdad? Tal vez yo pueda ser de tu agrado, ¿no te gustaría probarme?- Haruka volteó y de inmediato se arrepintió porque vio cómo el de ojos rojos se llevó una mano a la entrepierna y se agarró el miembro de una manera tan vulgar que le causó náuseas.

-Idiotas- musitó el de ojos azules a la vez que se giró y salió del lugar, estaba seguro que pondría a esos dos en su lugar sin rebajarse jamás a su nivel, lo haría limpia y honestamente, pero primero necesitaba idear un plan.


Y la mejor manera de idear un plan de acción era generando alianzas y conociendo a sus contrincantes, y quien mejor para ayudarlo que Seijirou Mikoshiba.

-Vaya Nanase-kun, creí que no te interesaba la competencia-aseveró sorprendido el de cabello anaranjado al verse abordado por su nuevo kouhai al final del entrenamiento matutino.

-En parte es verdad, pero ya vienen las pruebas de eliminación y quisiera estar informado.

Ambos chicos se sentaron en las gradas contiguas a las albercas, donde podían observar al resto de sus compañeros.

-Pues si deseas estar informado has elegido a la mejor opción, yo te guiaré por el camino del conocimiento-señaló triunfal el más alto mientras se señalaba a sí mismo con el dedo pulgar.

-Gracias Mikoshiba-senpai.

-Bueno, podríamos empezar por ser más informales, ¿no crees Haruka-kun?

-Está bien, Seijirou-senpai.-Haru le respondió con una pequeña sonrisa que causó un inesperado rubor en su senpai, quien comenzó a dudar muy seriamente de su heterosexualidad, al menos por unos segundos.

-Bien, ¿por donde comenzamos?- Mikoshiba tosió nerviosamente procurando no mirar mucho a su kouhai.

-Me gustaría que me dijeras lo que sabes sobre el Equipo A, por favor.

-Bien, lo primero que se me ocurre al pensar en esos tipos es que son unos imbéciles presumidos, aunque eso si, son muy talentosos, o al menos la mayoría lo son. Casi todos vienen de Tokitsu y de otras escuelas de élite de la capital por lo que forman un grupo muy cerrado y es difícil poder entrar, sobre todo si vienes de una escuela de fuera.

-¿Entonces no hay ex alumnos del Samezuka?

-Me temo que soy el único, casi todos los que se graduaron conmigo se fueron a la Universidad de Kyoto.

Al decir éstas palabras, los dos amigos miraron cómo Katsuragi y Kuze se acercaban a saludar al susodicho grupo.

-Esos dos son de Tokitsu ¿verdad?- cuestionó el de Samezuka al pelinegro, quien sólo hizo un gesto afirmativo- Estoy seguro que buscan el apoyo de sus antiguos compañeros para ascender en el equipo, aunque sería mejor que se pusieran a entrenar, ¿no crees?

-Así es-Haru respondió afirmativamente y se quedó en silencio unos segundos mientras formulaba otra pregunta.-¿Entonces es muy difícil entrar en el Equipo A, verdad?

-No necesariamente, en teoría los lugares nunca son fijos y se puede bajar o subir de categoría según el desempeño, desde que el entrenador Yamaguchi subió a jefe ha luchado por desaparecer el favoritismo y darle la oportunidad a los que la merecen. Aunque no creo que debas preocuparte tanto Haruka-kun, tus marcas ya son de nivel A y apenas dejaste la categoría junior.

-¿Nivel A?, ¿Cómo sabes eso?-Haru abrió los ojos sorprendido, sin comprender de lo que hablaba Mikoshiba.

-Rin-kun me había dicho que eras despistado pero no creí que tanto- Seijirou soltó una estruendosa carcajada, a la vez que palmeaba el hombro de Haruka con fuerza, haciéndolo trastabillar de nuevo, se secó unas lagrimillas y prosiguió con su explicación- Verás, al cumplir los dieciocho se deja la categoría junior y se entra a la senior, aquí las marcas se dividen en cinco niveles: D, C, B, A y S, para participar en eventos internacionales se requiere mínimo la marca B. Y para responder tu segunda pregunta es necesario que veas ésto- El pelinaranja sacó su celular del pantalón, hizo una búsqueda rápida y se lo pasó al de ojos azules.

-Son registros de mis tiempos- Haru observaba sorprendido la pantalla y conforme iba avanzando pudo ver registros de todos los demás miembros.

-Todos llevamos registros de los demás y hacemos cruces comparativos, aquí la competencia es muy fuerte y aunque no lo creas has causado una gran expectación en el poco tiempo que llevas aquí. Por eso no dudo que los del equipo A sean los que manden a Kuze y a Katsuragi a molestarte.

-Yo creo que ellos lo hacen por su propia iniciativa-comentó Haru con un suspiro cansado.

-Sea cual sea su motivación no debes permitir que te afecte, pero si ese par se pasa de la raya no dudes en informarme.

-Gracias por tu apoyo, Seijirou-senpai.

-No tienes que agradecer, a ver dime ¿tienes más dudas?

-Si, me gustaría saber que tipo de pruebas nos pondrán en estos días.

-Eso es sencillo, primero empezarán con las pruebas individuales en modo de eliminatorias según la especialidad, luego seguirán las pruebas por equipos, entre más pruebas realices será mejor, así podrán ver tu rango.

-Entiendo- Haru se quedó en silencio unos segundos mientras sopesaba las palabras de Mikoshiba, era demasiada información junta y se sintió algo tonto al creer que su incursión en el mundo de la natación competitiva iba a ser sencilla y sin sobresaltos, concluyó que cada día cobraban más sentido los consejos de Sousuke.

-Te has quedado muy callado Haruka-kun- El pelinegro salió de su ensoñación al escuchar a su senpai.

-Lo siento, es que estaba pensando en todo lo que me has dicho y creo que no me he estado tomando en serio las cosas. Quería pedirte un último favor: ¿podríamos entrenar juntos esta semana?

Los ojos amarillos de Seijirou brillaron llenos de interés y de entusiasmo al escuchar a Nanase.

-Creí que nunca lo dirías, de hecho tenía pensado proponerte lo mismo y no sólo eso, sino que también me gustaría que organizáramos un equipo de relevos.

-¿Un equipo de relevos?, creí que éstos se organizaban según los niveles.

-Los entrenadores nos dan libertad de organizarnos como queramos para estas pruebas, así que no te sorprenda ver equipos mezclados, todos deben participar.

-Si es así entonces acepto, pero sólo somos dos.

-Eso no es problema, he visto a tus dos amigos y creo que pueden funcionar.

-¿Te refieres a Kirishima y a Shiina?, si quieres puedo hablar con ellos.

-No creo que sea necesario, porque ya hablé con ellos y están de acuerdo, de hecho sólo esperábamos tu respuesta, ¿no es así chicos?- el pelinaranja sonrió entusiasta y Haru se sorprendió al ver llegar a los otros dos chicos.

-Nos da gusto que hayas aceptado Nanase-kun-le saludó Ikuya al pelinegro.

-Estoy seguro que entre todos les patearemos el trasero a esos presumidos y lo mejor de todo es que seremos promovidos al equipo principal-aseveró Asahi emocionado e impaciente por comenzar.

-Secundo tu moción Shiina-kun, llevo más de un año estancado en el equipo B y créanme cuando les digo que estoy harto de estar ahí.- Seijirou se llevó una mano al pecho en un gesto dramático que causó la risa de los demás.

Los tres chicos hablaban sin parar, estaban llenos de planes y de expectativas respecto a los siguientes días y Haru sólo podía observarlos en silencio, se sentía halagado y sobre todo agradecido con sus nuevos amigos. Estaba consciente de que lo que se aproximaba era un paso más hacia su objetivo y no podía fallarles a ellos ni a si mismo.

Y menos aún podía fallarle a Sousuke.