Capítulo 6: "Recuerdos: Una amistad que crece más"
Una hermosa castaña se encontraba sentada en un pequeño escritorio dentro de una habitación, mirando un álbum de fotos mientras pensaba: Ya pasaron más de cuatro años desde que nos conocimos, más de cuatro años desde que gracias a ti el Nankatsu se convirtió en un equipo de futbol fuerte y temido a nivel nacional, tú supiste infundir en cada uno de los chicos tú amor, tú pasión por el futbol, a no verlo como más que un deporte sino como una pasión, porque cuando uno hace lo que lo apasiona lo hace con mayor gusto y no siente temores, ni cansancio. Aún recuerdo cuando dijiste que "el balón era tú amigo", todos en un comienzo no comprendíamos a lo que te referías, ¿cómo un balón podría ser un amigo?, pero tú nos explicaste porque tú considerabas al balón tú amigo, tú mejor amigo y fue así como los chicos del Nankatsu comprendieron ello y se volvieron amigos del balón, perdiendo sus temores, sus miedos, formaron una alianza con este, y se hicieron también sus amigos, y por primera vez pudimos hacer de nuestro equipo, un equipo realmente competitivo, tanto así que le empatamos al Shutetsu y por primera vez obtuvimos el primer título futbolístico a nivel de la primaria distrital, luego tú, Taro y Ryo formaron parte del equipo representativo de la ciudad, ese equipo que conto los mejores jugadores del distrito, como Genzo, ese equipo ganó el campeonato nacional infantil de futbol. Sin duda esa fue una gran alegría para todos y desde entonces ese equipo siguió junto, ya que el Shutetsu al no contar con el nivel secundaria, los chicos de su equipo de futbol decidieron registrarse en la Nankatsu haciendo de nuestro equipo, un equipo muy fuerte, los únicos que no formaron parte del nuevo Nankatsu fueron Genzo y Taro. Genzo porque viajo a Alemania para perfeccionarse más como portero, además sus padres viven allá, y Taro debido a que su padre es pintor, tuvo que irse con él a otro pueblo, lo último que supimos de él es que ahora está con su padre en Italia, siempre jugando al futbol y aprendiendo más de este deporte de otros chicos. Solo faltas tú Tsubasa, solo te falta a ti cumplir tú sueño, ese sueño que se quedó estancado cuando Roberto se fue a Brasil sin ti, dejándote destrozado, yo fui testigo de tú dolor, aún recuerdo ese día como si fuera ayer.
Recuerdo
Noooooooooooooooo, porqué te fuiste sin mí Roberto, tú prometiste llevarme a Brasil, tú lo prometiste, decía el niño mientras sollozaba y caía al piso de rodillas, al tiempo que una pequeña castaña lo miraba con nostalgia.
Hijo, decían los padres del niño.
Se fue, se fue, no cumplió su promesa, no la cumplió, ¿por qué?, ¿por qué no la cumplió?, decía el pequeño niño de cabello desordenado mientras gruesas lágrimas de dolor salían de sus ojos.
¡Tusbasa¡ dijo una pequeña castaña mientras se acercaba al niño a darle su apoyo.
Se fue Sanae, se fue, acoto el niño al notar la presencia de la castaña.
Sanae, no respondió nada, solo abrazo, mientras el niño de cabello desordenado rompía en llanto.
Fin del recuerdo: Tiempo actual
Ese día se me partía el corazón viéndote llorar, si yo hubiera podido ser la que hubiera estado en tú lugar soportando tanto dolor, lo hubiera hecho gustosa, pero no se pudo, lo único que pude hacer fue darte mi apoyo incondicional como tú amiga, tú mejor amiga, y así lo hice, pensaba la castaña mientras con los dedos de su mano acariciaba una de las fotos en donde aparecía ella junto a su amigo que levantaba un trofeo, al tiempo que unos recuerdos vinieron a su mente.
Recuerdo
Una pequeña castaña llegaba a un campo de entrenamiento que estaba cerca de un riachuelo.
Aquí estabas, fui a tu casa y tu madre me dijo que no estabas, que habías salido pero que no habías dicho a donde irías, me preocupe mucho Tsubasa, pero luego me puse a pensar, ¿dónde podrías a ver ido?, y me acorde de este campo de entrenamiento, y me alegro no haberme equivocado, aquí estás, decía la castaña mientras se acercaba a un niño de cabello desordenado, que estaba sentado sobre el pasto mirando un cuaderno.
Vaya, diste conmigo, respondió Tsubasa.
Y ello, ¿te incomoda?, dijo Sanae con cierta nostalgia en su voz.
No, claro que no, respondió Tsubasa haciendo una pausa para decir: No quería recibir visitas de nadie luego de lo de Roberto, pero ya comprendí que fue lo mejor, él me dejo una carta en donde me explica el por qué se fue sin mí, y unos apuntes muy valiosos, justo estoy leyéndolos, son increíbles, me explica paso a paso cada una de sus técnicas y tiros,….., decía Tsubasa con una ligera sonrisa en su rostro.
Me alegra ver que ya no estás triste, respondió Sanae, una vez que su amigo dejo de hablar.
No, ya no, ahora me enfocare en ser el mejor futbolista juvenil del país y una vez que lo consiga, cuando acabe el campeonato iré a Brasil, dijo Tsubasa.
Yo te apoyare, en lo que necesites, acoto la castaña.
¿En verdad Sanae?, dijo Tsubasa con una ligera sonrisa en su rostro.
Si, somos amigos, y los amigos se apoyan, tú solo dime que tengo hacer, y yo lo haré, respondió la castaña.
Apóyame colocándome los balones para practicar tiros al arco, dijo Tsubasa con calma.
Bien, respondió la castaña.
Fin del recuerdo: Tiempo actual
Desde ese día te apoye en tu entrenamiento para perfeccionar tus tiros, aunque hay uno que aún te falta lograr, tú me los has dicho a pesar que yo veo que es muy bueno, tan bueno como tú. Desde que entramos a la secundaria, vas ganando dos campeonatos consecutivos para nuestra escuela y distrito, la tristeza que sentiste tras la partida de Roberto paso, sin duda todo se supera con el tiempo, tú me lo estás demostrando, eres muy valiente además de talentoso, este año vamos por el tri campeonato, ya estamos muy avanzados en el campeonato mañana son las semifinales contra el equipo de Matsuyama, un gran amigo nuestro y digo nuestro, pues gracias a que soy la asistenta del entrenador, si la asistenta, desde que pase a la secundaria al ver que el entrenador necesitaba apoyos para mantener todo los materiales en orden del equipo, así como, todo lo que respecta a ustedes, decidí inscribirme para asistenta y califique, allí hice una gran amiga y otra que no sé qué decir, aunque no es mi amiga, tampoco la considero enemiga, aunque es más chica que yo, ambas tenemos algo en común admiramos el talento de nuestro capitán, en realidad quien no lo admira, no la culpo por ello, lo malo es que sus actitudes para con Tsubasa me molestan y la verdad, a veces no comprendo, ¿por qué?, pensaba la castaña mientras miraba una foto en la cual ella aparecía junto a otras dos chicas de coletas y un hombre de bigote, todos vestían un buzo con la misma insignia.
Yukari, mi gran amiga, te conocí en la secundaria y desde entonces nos hemos vuelto grandes amigas, con Kumi, las cosas son algo distintas, tal vez sea porque es dos años menor que yo, además está Tsubasa, creo que ella también quiere ser su amiga como yo, pero él a las justas le habla lo necesario, no como a mí, bueno debe ser porque nos conocemos desde la primaria, por ello hay más confianza, yo lo quiero mucho, él para mí es especial, si es especial, él me hace sentir extraña últimamente, lo raro es que con Ryo que lo conozco desde antes que ha Tsubasa no me hace sentir lo mismo, bueno, tengo que reconocer que Tsubasa es muy apuesto como dice Yukari, y pues yo al no ser ya una niña pues ahora lo noto más y ello produce en mi sensaciones tan extrañas, pensaba la castaña mientras se ruborizaba, al tiempo que su vista se posaba en una foto en la cual ella estaba con una vincha y agitando una banderola.
Qué tiempos aquellos, de ser la jefa de los porristas pase hacer la asistente principal del entrenador, aunque yo nunca he dejado de animar a mi equipo, sobre todo a ti Tsubasa, mi gran amigo, pensaba la castaña, cuando sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de su celular.
La castaña tomo el mismo, al ver el nombre de la persona que la llamaba contesto inmediatamente, mientras una bella sonrisa se plasmaba en su rostro.
Tsubasa, dijo la castaña.
Sanae, necesito de tú ayuda, escucho la castaña.
¿Qué sucede?, ¿estás en el hotel?, dijo la castaña con preocupación.
Sí, pero no en la habitación que me asignaron, estoy en uno de los campos de entrenamiento del hotel, estuve practicando para el encuentro de mañana, pero parece que me lastime un poco el pie, ¿podrías venir a vendarme?, escucho la castaña.
Claro, pero, en ¿cuál de los campos de entrenamiento estás?, dijo Sanae.
En el que está a la salida del hotel, me imagino que estás en la habitación que te asignaron, disculpa que este incomodando, pero eres mi mejor amiga, solo en ti puedo confiarle esto, no quiero preocupar a los muchachos, al entrenador, tengo que llegar a la final, ganar el tri campeonato,…., decía Tsubasa a través de la línea telefónica.
Tú no me incomodas, no digas ello, somos amigos, ahora voy, no muevas para nada tú pie, no lo muevas, respondió la castaña mientras se ponía de pie.
¡Gracias Sany¡ cada día siento que nuestra amistad crece más, sabes de mis sueños, me apoyas, me comprendes, eres mi cómplice, decía Tsubasa.
Eso hacen los amigos apoyarse, y no te preocupes, estoy yendo, respondió la castaña.
Te espero, escucho la castaña.
En tanto: "Campo de entrenamiento"
Un apuesto jovencito de cabello desordenado se encontraba sentado en una banca sujetándose uno de sus pies mientras pensaba: Nuevamente la misma lesión, ya me estaba sintiendo mal, pero no quise preocupar a nadie, creo que el partido contra el equipo de Jito, los enfrentamientos que tuve con él, lastimaron no solo mi hombro, sino además recrudeció mi lesión en el pie, además hice cuatro tiros con efecto, creo que me excedí, pero era la única manera que tenía de ganarle y pasar a la semifinal. Lo bueno es que nadie ha notado que sigo lesionado, les hice creer que tras la atención que me dio el doctor el día del partido, me recupere por completo, pero veo que no es así. Sanae, espero llegues pronto, tú como siempre eres mi cómplice, tú no solo me animas en los compromisos que afrontamos, sino además eres mi enfermera personal, siempre me andas curando las heridas desde niños.
Recuerdo
Un niño de cabello desordenado se encontraba sentado en una banca bajo un árbol, mientras una bella niña castaña que llevaba una vincha de tela en la cabeza estaba sentada en el extremo contrario de la banca vendándole su pie mientras decía con dulzura: Tsubasa, deberías ser más cuidadoso, es la cuarta vez que te vendo el mismo pie, tal parece que eres un imán para las lesiones.
Sí, eso parece, lo bueno es que tengo una amiga que sabe curar lesiones y de vendajes, decía Tsubasa con una amplia sonrisa en su rostro.
Te curo y vendo, porque no es algo muy grave, pero no creas que no me preocupo, cada vez que me llamas para vendarte, pienso si no es una lesión muy grave, tanto así que no podría ayudarte, respondió la castaña.
Pues hasta ahora has podido ayudarme Sany, dijo Tsubasa.
Ya está, respondió la castaña.
Haber, dijo Tsubasa poniéndose de pie mientras daba toquecitos al piso con su pie vendado.
¿Qué tal te sientes?, pregunto la castaña.
Bien, sin duda eres la mejor asistente que pudo conseguir el entrenador, respondió Tsubasa con una hermosa sonrisa haciendo sonreír a su bella amiga.
Fin del recuerdo: Tiempo actual.-
Siempre has estado cuando más te he necesitado Sanae, sin duda eres una gran amiga, una amiga especial, pensaba Tsubasa al tiempo que una dulce voz hizo que el joven girara su rostro.
Aquí me tienes, escucho Tsubasa.
¡Sany¡ dijo el joven de cabello desordenado.
Ahora te reviso, respondió la castaña mientras tomaba asiento en la banca, en el extremo contrario al lado donde su amigo estaba sentado.
Me duele un poco, pero no es de gravedad, dijo Tsubasa.
Es en el mismo lugar, acoto Sanae.
Sí, dijo Tsubasa.
Te aplicare una pomada y te vendare, agrego la castaña.
Me parece bien, dijo Tsubasa.
Y tú hombro, ¿cómo sigue?, pregunto la castaña.
Mejor, no hay dolor, dijo Tsubasa, mientras la castaña empezaba a aplicarle una pomada en su pie.
Minutos después:
Ya está, decía Sanae tras haberle vendado el pie a su amigo.
¡Gracias¡ eres una gran amiga, respondió Tsubasa.
La castaña no dijo nada, solo sintió una extraña sensación dentro de ella al escuchar que su amigo dijo.
Eres como una lucecita que siempre está allí para apoyarme y guiarme, no sabes cuan agradecido estoy porque me hayas brindado tú amistad,…, decía Tsubasa.
Yo también te agradezco a ti, tú amistad y confianza, respondió la castaña, un tanto nerviosa, al tiempo que su amigo posaba sus ojos en ella, pero no le decía nada, solo mirarla, haciendo que la pobre jovencita se sienta muy extraña.
¡Tsubasa¡ ¡Tsubasa¡ era la voz que se empezó a escuchar cerca del lugar donde estaban.
Es Ryo, dijo el nombrado.
Sí, de seguro el entrenador, los quiere reunir para darles algunos consejos para mañana, respondió la castaña.
Si de seguro, dijo Tsubasa.
¡Tsubasa¡ ¡Tsubasa¡
¡Gracias Sanae¡ dijo el joven de cabello desordenado antes de echar a correr hacia el lugar de donde provenía la voz.
Tsubasa, no sé qué me anda pasando últimamente, debe ser la nostalgia de saber que en cuanto acabe el torneo te irás, y ahora no abra marcha atrás, el señor Katagiri, será quien te ayude a cumplir tu sueño de ir a Brasil, ya no te veré más, ya no, pero no debo ponerme triste, mi deber de amiga es apoyarte, apoyar cada uno de tus sueños, apoyarte siempre, animarte en cada encuentro que enfrentas como hasta ahora, curar tus lesiones, pensaba la castaña mientras guardaba su pomada en un pequeño maletín, al tiempo que el rostro de su amigo aparecía en su cabeza haciendo que su corazón empezara a latir con mayor velocidad, haciendo que la jovencita se torne aún más pensativa.
Nota:
¡Gracias a todas las personas que están siguiendo está nueva historia Tsubasa x Sanae¡ ¡Gracias de antemano por cada uno de sus mensajes¡
Tsubasa y Sanae, ya dejaron de ser unos niños, y ahora se encuentran en la etapa de la adolescencia, los sentimientos de ambos empiezan a crecer en ellos sin que estos aún lo noten, ¿qué pasará más adelante?, si quieres saberlo, te invito a seguir leyendo "Mi Luz", una historia llena de romanticismos y algo de drama, que espero llegue a cautivar sus corazones.
Con mucho cariño.
PrincesaLirio.
