N/A: LO SIENTO DDD: Para que me entendáis, tengo que entregar un trabajo super importante el día 7 y llevo muucho trabajando en él D: Es parte de la nota que me ayudará a entrar a la UNI, así que siento no haber subido capítulo, pero no tenía tiempo para terminarlo. Porque sí, estaba empezado. No pensaba avanzar tan rápido, así que no lo he hecho muy largo, pero he metido ya algo de trama... algo. Muchas gracias a TwistedMindDevi por su comentario, tendrás que esperar un poquito más para saber qué va a pasar realmente, hay mucha trama planeada jaja. Angelusa Chika, pues siento decirte que eso no es posible ;_; Muchos exámenes pero bah, lo importante es que encuentro tiempo. Me alegra mucho que te guste y tranquila, porque tengo la inspiración a flor de piel y a árbol de piel y muchas cosas más (?) Gracias por comentar! Espero que os guste, ¡y prometo que después de entregar el maldito trabajo, podré subir cap mucho más a menudo! Besos del tamaño de la habitación de Amber!
ESTA ES LA SITUACIÓN
- ¡Especias! - gritó una voz en mitad del silencio sepulcral de aquella casa. - ¿Dónde demonios están las especias? - preguntó al aire, aún gritando. - Deben de estar por alguno de estos armarios… - Shilo no había usado especias en los meses que llevaba cocinando. Es decir, no había usado especias en su vida.
Al final encontró lo que buscaba en el único armario que no había abierto antes, ni tan solo en su inspección a la cocina la primera vez que intentó algo allí dentro. De nuevo, su dedo índice recorrió la página 394 del libro de cocina, siguiendo aquella receta de estofado. Ya tenía la carne en una bandeja de cristal, y había estado cortando verduras, para ponerlas en la misma bandeja. Faltaba alguna especia, a elegir, que figurase en la lista del libro. Shilo no tenía ni idea de cuál escoger, así que, sin mirar, cogió un bote cualquiera de madera y moviendo la pequeña rueda de la parte de atrás, dejó que cayese algo de un color negruzco.
- No puede ser tan malo… - musitó para sí misma, mientras lo metía en el horno, con unos guantes negros puestos. Miró el aparato durante unos minutos. Todo estaba en silencio, todo tranquilo, ni un ruido, ni una luz… ¡el horno! Encendió la máquina haciendo que se viese luz por la ventanita transparente. Podía ver el estofado de carne ahí, pronto volviéndose algo borroso por la distorsión del calor.
Suspiró y se sentó en un taburete. Aún no era la hora de comer, pero esperaba que no tardasen mucho, porque la comida no tardaría demasiado, o eso había leído en el libro. De veras, ese libro tenía recetas hasta para cocinar niños. En realidad, eran recetas que tenían nombres que contenían la palabra niño, pero Shilo aún se lo tomaba todo muy a pecho.
Hizo café, algo que había descubierto en televisión pero nunca había probado. Descubrió que era algo delicioso y además casi eléctrico. "¡Animaría hasta un muerto!", se había dicho la primera vez que lo bebió. Pero luego recordó que hablar de muertos era para ella algo difícil, doloroso y demasiado, en general.
Trataba de reconstruir una vida que nunca había tenido, pero eso no quería decir que algunas noches aún se derrumbase recordando a su padre, o a Mag, que se había preocupado por ella. Pensaba en su madre y en lo que tuvo que pasar, y sentía que no merecía estar viva. Pero luego despertaba por la mañana y sentía que debía perseguir el día, conseguir su objetivo; vivir.
La pequeña cocina se llenaba del olor a estofado, y poco a poco la joven cocinera se sentía más orgullosa de su trabajo, sin siquiera haberlo visto aún. Había pasado más de media hora, y aún nada. Era ya medio día, pero no llegaban. Tenía los codos apoyados en la mesa, con la cabeza en sus manos, aburrida mientras miraba el estofado, que apenas se veía por el calor y el vapor adheridos al cristal.
El estofado comenzó a oler unos cinco minutos después. Shilo no conocía ese olor, era fuerte, molesto y nada apetitoso. "¿Les gustará o…?", se preguntó, mordiéndose el labio inferior. No sabía cómo debía oler para saber si ya estaba listo o no, sólo sabía que tenía que esperar a que oliese. No quiso tocarlo por miedo a que aún no estuviese hecho del todo, así que suspiró y siguió ahí, apoyada en la mesa. Fue entonces cuando, por segunda vez en su vida en aquella casa, sonaba el timbre de la puerta principal.
- ¡Vamos! - dijo, abriendo los brazos y poniendo cara de desesperación. Estaba enfadado; casi se pelea con la niña por intentar convencerla, y ahora Autumn le viene con la tontería.
- No sé, Graverobber, siento que abusamos de ella…
- No digas eso, Aut, vamos a ayudarla también… - dijo Zeen, acariciando el hombro de su amiga fácilmente al tenerla rodeada con un brazo. - Vamos a ver qué tal, y si no pasas de esta noche, te prometo que volveremos aquí. - concluyó, mirándola a los ojos.
El hecho de que la mirada que Autumn le devolvió al pelirrojo era de adoración total desarmó al ladrón. ¿Es que jamás iban a decir lo que sentían el uno al otro? Porque era un poco evidente, se veía tanto como el pelo de Zeen. Graverobber miró primero a su derecha, abriendo la boca sin saber qué decir, y luego al suelo, con las manos en los bolsillos, incómodo. Carraspeó un poco, sonriendo ladinamente, como si fuese un secreto lo que acababa de presenciar.
- Está bien. - musitó la muchacha, suspirando y llevándose una mano a la frente, cerrando los ojos. Se echó la cabellera castaña hacia atrás y sonrió un poco. - Espero que tu amiga merezca la pena, porque si es una de esas chicas… adictas tuyas que están toda la noche pidiéndote favores… - con favores no se refería a que le trajese vasos de agua, por supuesto. - …te mato. - lo señaló con un dedo, y él no pudo más que sonreír y caminar hacia la puerta.
- ¿Lleváis todo lo que necesitáis? Es un camino algo largo, así que no llevéis mucho peso tampoco, ¿eh? - avisó, girándose antes de comenzar a bajar las escaleras.
- ¡Gracias por ofrecerte a llevar algo…! - gritó Zeen, mientras cargaba con una mano con unas bolsas llenas de ropa y de algunos aparatos y medicinas de Autumn. Ella, por su parte, llevaba una bolsa llena de cosas de ambos; cosas de aseo, comida, libros y más ropa. No tenían mucho, como veréis, pero para ellos era bastante.
- Tengo en mis manos una bolsa llena de libros y revistas, además de otra llena de mantas y bufandas, y en ambas pone Autumn. - dijo el ladrón, asomándose otra vez por la puerta, esta vez sólo la cabeza, que dejaba ver una traviesa sonrisa. Eso haría callar al muchacho, que se desviviría por su compañera.
Podía robar tumbas, podía escapar de la ley, podía tirarse a toda adicta que no tuviese dinero, y podía ser un maldito canalla en general, pero Autumn y Zeen se habían vuelto sus amigos, por así decirlo, y cuando necesitaba ayuda, ellos se la daban, así que les debía mucho, no iba a dejar que llevasen todo ellos solos, no era una mala persona, simplemente era una buena persona, a la que le habían ocurrido cosas malas.
- Y bueno… - comenzó Autumn, caminando por las calles del centro casi a medio día.
- ¿Dónde está la jodida casa, Graverobber? - preguntó Zeen, terminando por ella. No hacía calor, es más, hacía mucho frío, pero el poco sol que había, mezclado con la contaminación, le molestaba. Aquel sitio era mucho mejor por la noche, aunque mucho más peligroso.
- Shh - lo calló el aludido. No podían oír su nombre, no podían oír quién era. Él no trabajaba de día, si lo oían… estaba perdido. Todo lleno de GeneCops o de adictos desesperados por su cura.- Calma… - dijo, caminando delante, con las bolsas en las enguantadas manos como si no pesasen más que dos manzanas. - Ya estamos cerca, llevamos… casi una hora caminando, supongo que unos quince minutos más y estaremos allí. - concluyó, girando una esquina.
- ¡Quince minutos! - exclamó Autumn, como si le acabasen de decir que iban a tener que caminar hasta que se hiciese de noche.
- Vamos Aut, canta, siempre dices que el tiempo se pasa más rápido así. - le dijo Zeen, dándole un suave pero costoso -con tanta bolsa- codazo.
- No me apetece cantar ahora mismo, Zeen… - murmuró, mirando a su alrededor.
- ¡Vamos, Aut! Nadie va a decirte nada, aquí cantas y… hablas. - terminó, guiñándole un ojo. Y era así, todo aquel que cantase, estaba hablando, hablaba desde sus propias entrañas, confesaba, contaba historias... y eso a Zeen y a Autumn siempre les había gustado. Y qué mejor maestro que el gran Graverobber, que cantaba incluso mientras trabajaba, arriesgándose al plomo en la sien.
Tras un suspiro, Autumn comenzó a tararear una melodía, simplemente unos "la-la-las" suaves que fueron acompañados en seguida por los silbidos elegantes del adulto que caminaba ante ellos. Pronto las notas se hicieron altas y la melodía dio paso a la letra, y los tres se olvidaron de que caminaban hacia la casa de Shilo Wallace. Tal era así, que no fue hasta que se toparon de frente con ésta, que se dieron cuenta de dónde estaban.
- No todo es tan fácil como tú crees, no todo es tan rápido y tan real. No todo es tan mágico, tan absoluto, pero qué puede salir… - Aut calló durante unos segundos y se quedó mirando la enorme fachada. No podía creerse que estuviese en una casa tan enorme como esa. - …mal… - terminó, con un último silbido de Graverobber y una sonrisa de Zeen, que llamó al timbre mientras se acomodaba la chaqueta marrón.
Shilo corrió hacia la puerta, casi tropezándose con sus propias botas, y abrió con una sonrisa, para ver ante la reja a un chico pelirrojo con varias bolsas en la mano, mientras que con la mano libre sujetaba a una chica por los hombros, castaña y de aspecto avergonzado. Ambos parecían no superar su edad, y ambos parecían buenas personas. Pero lo que llamó la atención de Shilo no fue que llevaban solo bolsas y que sus ropas o estilos no eran los mejores, lo que llamó su atención fue que Graverobber no estaba con ellos.
- Tú debes de ser Shilo. - dijo el pelirrojo, mientras sonreía levemente. - Me llamo Zeen, y esta es Autumn. Nos envía Gr… ya sabes. - dijo, soltando una risita después de que un golpe se oyese.
- Sí, soy yo. - contestó ella, mientras se acercaba a la puerta de metal, caminando con cuidado. - Pero… ¿dónde está él? - preguntó, ladeando levemente la cabeza. Sí, tenía la esperanza de que viniese.
- No te preocupes pequeña, simplemente quería ver cómo me echabas de menos. - dijo una voz conocida, que después dejó ver su rostro, asomándose por el lateral derecho del muro que terminaba en la reja, sonriendo.
Shilo puso los ojos en blanco y terminó de acercarse a la reja, para abrirla. De repente unos brazos la rodeaban con fuerza y ella no sabía qué hacer. No la habían abrazado mucho durante su "otra vida", en su infancia su padre le apretaba los hombros, la besaba en la frente, le daba palabras de ánimo… ¿abrazos? Nunca había recibido ninguno bien dado como el que Zeen le estaba dando, su padre siempre había dicho que le harían daño. Zeen le hacía daño, y no porque no le gustase o algo parecido, porque le entraron ganas de llorar y todo de lo bonito que le pareció, sino porque el cuerpo le dolía un poco. Pero merecía la pena.
- Muchas gracias por acogernos, Shilo. - dijo, dejando de abrazarla. - Te prometo que no te arrepentirás, y pensamos ayudarte en todo lo que podamos. Sonrió con ganas, a lo que Shilo no pudo más que responder, y después miró a la chica, que sonrió tímidamente, sonrojada, y asintió con la cabeza. No es que confiase en ellos, sabía que no debía hacerlo tan deprisa, pero le inspiraban... ¿buenas vibraciones? Algo así.
- Gracias a vosotros, nunca he tenido mucha compañía. - comentó, sintiéndose más dichosa. Un carraspeo la distrajo y puso los ojos en blanco. - Bueno, además de la de… él. - señaló al que había producido el sonido y como si no le diese importancia, se giró hacia la puerta. - He preparado dos habitaciones, porque pensé que cuando vino a contarme su plan se refería a amigos como amigos, no a una pareja, lo siento… - dijo, soltando una risita.
- ¡No, no! - dijo Autumn, abriendo la boca por primera vez, alarmándolos a todos un poco por el exaltamiento repentino. - No somos… pareja. - Zeen parecía de acuerdo con eso, aunque Shilo pudo ver tristeza en los ojos de ambos. - Es mi mejor amigo. - dijo, sonriendo, y mirando a Zeen, quien le devolvió la mirada y también la sonrisa. Shilo miró a Graverobber con una interrogación pintada en la cara, y él simplemente cerró los ojos mientras negaba con la cabeza, dándole a entender que lo dejase correr.
- Oh, lo siento, soy… un poco impulsiva, no pensé que no… vosotros no… bueno, lo siento. - se había sonrojado demasiado, para satisfacción de Graverobber, quien sonrió, aún apoyado en el muro. - De todas formas, las habitaciones están una en frente de la otra, si necesitáis que disponga una para los dos… - pero no terminó, porque Zeen negó con la cabeza y le explicó que así estaba bien. Autumn parecía estar de acuerdo, y Graverobber… Graverobber parecía estar dormido apoyado ahí en el muro.
Entraron dentro de la casa y el olor alarmó a los invitados. Shilo le quitó importancia diciendo que sólo era el estofado del horno. Ante esto, Autumn corrió hacia la cocina tras las indicaciones de Shilo y cuando llegaron los tres restantes, la estancia estaba llena de humo, todas las ventanas ya abiertas, y el estofado cayendo a la basura. Shilo dejó la mandíbula caer, sintiéndose culpable. Lo había fastidiado todo.
- No pasa nada, se ha quemado, pero hemos llegado a tiempo. - dijo Autumn, aireando la cocina con una mano. Parecía experta en eso, y Shilo sintió un nudo en el estómago.
- Yo… lo siento mucho, leí que debía esperar… a que oliese y… como olía… - contó, retorciendo las manos ante ella mientras miraba al suelo. Sintió ganas de patear algo.
Antes de que Autumn, que estaba siendo halagada por Zeen por lo que acaba de hacer, pudiese decir algo, un brazo fuerte rodeó a la anfitriona por los hombros y la acercó al cuerpo masculino.
- No hay de qué preocuparse, pequeña. - dijo, guiñándole un ojo cuando Shilo miró hacia él. Aún tenían asuntos pendientes, cosas que contarse. Como ciertos planes. Debía convencerla para que no se olvidase o hiciese la loca, porque ahora sentía mucha curiosidad. - ¿Alguna vez has probado la comida china?
N/A: Y lo dejo aquí porque chicos, en serio, tengo que seguir trabajando o moriré, y mi tutora del proyecto será la culpable D: Espero que os deje buen sabor de ojos (?) porque el siguiente será mucho mejor, lo tengo todo pensado eé SI ENCUENTRO TIEMPO ANTES DEL GRAN DÍA 7... subiré cap. Si lo encuentro, pero no prometo nada. Mientras tanto, animadme con vuestros bonitos reviews y demás, porque son geniales, como vosotros : )
