Estoy de vuelta! más resfriada que un castor en el polo norte (?) pero de vuelta. (es posible que el resfriado haya afectado algunas de mis neuronas...)
Este capítulo es algo corto, pero va a dar paso a toooooodo lo que esta por venir, espero que les guste y nos leemos al final.
Disfruten!
"Dear refuge of my weary soul,
On thee, when sorrows rise,
On thee, when waves of trouble roll,
My fainting hope relies."
-Anne Steele
Isabelle lightwood no había sonreído en un largo tiempo.
Su hermano Alec había empezado a preocuparse por la falta de entusiasmo de su hermana menor, pero cada vez que intentaba acercársele Isabelle solo le respondía con un gesto de la mano, como si no fuera nada. Ella olvidaba que, aunque no fueran parabatai, sí eran hermanos y Alec la conocía casi como a la palma de su mano.
Isabelle en realidad tenía pocas razones para sonreír. A pesar de que era muy bonita y de que el hecho le había abierto mas puertas de las que podría contar, su belleza nunca le había parecido nada fuera de lo normal. Era demasiado alta, su cabello demasiado liso y sus curvas demasiado prominentes, a pesar de tener una figura esbelta. Había festejado mucho, bebido mucho y roto muchas reglas. En una familia altamente disfuncional como la suya, con padres divorciados ausentes y sin ver a su hermano menor Max, ella sabía que sus escándalos eran una reunión familiar garantizada; y eso era mejor que no saber nada de sus padres.
Entre más pudiera llevarles la contraria a sus padres, mejor. Precisamente por eso se había convertido en "la bomba" Lightwood. Había arrasado con todos los clubes nocturnos de Nueva York y había salido con todos los hombres jóvenes de Idris al menos una vez. Robert y Maryse insistían en que su hija fuera toda una dama; precisamente por eso se enfurecían al ver que ella vivía una vida de caos y descontrol. No era nada más que una fachada. Alec y Jace lo sabían bien.
Desde su última pelea con Jace las cosas habían cambiado. Habían dejado de cazar juntos y el trío de hermanos se había separado, ahora era un dúo algo disfuncional. Los últimos meses ella y Alec habían vuelto al instituto con un porcentaje de heridas considerablemente más alto que antes y Alec tardaba más tiempo en curar sin las runas de su parabatai.
En esos dos días en los que Clary había estado inconsciente, no dejaba de preguntarse que habría pasado de haber estado Jace en el callejón con ellos. El solo pensar que, de haber estado los tres, podrían haber llegado a matar a la joven le hacía poner los pelos de punta. Pobre chica, pensaba. Y a pesar de todo, Clary seguía sonriendo, con esa sonrisa que dejaba ver todos sus dientes; balanceando sus pies descalzos por debajo de la silla y apoyando su cabeza en sus dos manos, mientras veía a Alec cocinar, haciendo malabares con los tomates antes de picarlos y agregarlos a la salsa.
Puede que Isabelle pensara que no tenía muchas razones para sonreír, pero al ver a Clary y a su hermano, sabía que estaba equivocada.
-Entonces, ¿como funciona esto de los cazadores? Alec, cuéntame. –Clary seguía descalza, sentada en un taburete de la cocina, viendo como Alec cocinaba. Los olores la envolvían y se le hacía agua la boca con solo pensar en un plato de comida. ¿Cuánto tiempo llevaba sin comer? ¿Dos días? ¿Tres? Aunque la extraña infusión le había quitado el dolor de estómago, aún tenía un hambre voraz.
Alec se rascó la nuca antes de contestar.
-Los cazadores de sombras somos una raza mitad ángel, mitad humano; somos los encargados de cazar a todos los demonios que han llegado a nuestra dimensión y devolverlos a Edom, su reino. –explicó Alec, con el tono de un experto en el tema.
-¿Y los otros? –preguntó Clary –Seguramente no hay solo demonios.
-No. –respondió Alec, pasándole a su hermana, que acababa de llegar, un tomate para que lo guardara en el refrigerador. –Existen también los ángeles y los subterráneos, que son los hijos de ángeles y demonios con humanos.
-¿Entonces nosotros somos subterráneos?
-No. Los subterráneos son los hijos de los demonios o los que tienen algo de sangre demoniaca en ellos. Tu eres mitad ángel, no una subterránea.
-¿Y los ángeles?
-Los ángeles no son mas que unos bastardos mentirosos. –Jace escupió las palabras al entrar a la cocina, no sin antes lanzarle a Clary una mirada llena de odio. Isabelle, que se había sentado al lado izquierdo de Clary lo reprendió.
-Jace!
-¿Qué quieres que diga Iz? Los ángeles nos botaron en este basurero para que hagamos el trabajo sucio por ellos y nunca han movido un dedo para ayudar. ¿No es así? Llevamos siglos haciendo esto y, hasta donde yo se, ninguno de nosotros ha vsto un ángel. Estamos solos.
-Tal vez, -comenzó a decir Alec, burlón, mientras le pasaba a Clary un plato de pasta, -deberías empezar a ser más amable, Jace. Quizás así los ángeles decidan ayudarte.
Jace estaba furioso, pero Alec e Isabelle, inmunes ya a su mal humor, miraban entretenidos como Clary devoraba la pasta en cuestión de segundos, mientras Jace estaba a punto de echar humo por las orejas mientras se sentaba sobre la mesa de granito.
-No tan rápido, o te vas a atorar-dijo Isabelle a Clary. –No hay necesidad de que comas tan rápido.
Clary, tras dejar los cubiertos en el plato vacío, le dedicó una mirada larga y profunda a Isabelle, antes de suspirar.
-No es por el hambre. Solo aprovecho lo que puede ser mi única comida en días. No sería la primera vez… ya me he acostumbrado.
Todos la miraban boquiabiertos, sin poder creerse lo que decía. ¿Era posible sufrir tanto como para desarrollar ese tipo de mentalidad? Alec se preguntaba cómo se sentiría no poder comer nada en días; el solo pensarlo le producía escalofríos.
Jace rompió el silencio que se había instalado en la cocina poniéndose de pie y dirigiéndose a Clary.
-Mira, niña; no se de donde vengas ni qué es lo que quieres pero si esperas que te demos asilo como cazadora, tienes que demostrarnos que tienes las agallas. Si te quieres quedar, tienes que ganarme en una pelea.
Isabelle se puso de pié.
-Jace, -el tono de preocupación de Izzy no pasó desapercibido por Alec, que observaba con cautela. –Solo hay que hacer una prueba de sangre. No hay necesidad de que pelees con ella. Mírala, apenas se está recuperando.
Isabelle tenía razón. Jace lo sabía, pero no podía resistirse a un duelo con una Morgenstern en especial sabiendo que iba a ganar. Era demasiado fácil; vencerla e impedir que buscara refugio en el instituto, después iría a cazarla, igual que como había hecho antes. Ella moriría y Alece Isabelle no lo sabrían nunca. Nadie lo sabría. Solo Arianna.
Clary, para asombro de todos, se puso de pié y caminó hasta pararse frente a Jace.
-Si la única forma de que me aceptes es ganándote en un duelo, está bien. Pelearé contigo. –Dijo.
Esa fue la última chispa. La ira se retorcía dentro de Jace, a punto de explotar. Apretaba los puños.
-Llegó tu hora niña. Alec, Isabelle; vamos.
Jace salió del comedor hecho una furia seguido por Alec. Isabelle, suspirando le indicó a Clary que la siguiera y se encaminó junto a los otros al salón de entrenamiento.
bum bum, bum bum ,bum bum
Su corazón latía frenético, su eco acompañando sus apresurados pasos.
Sus pies descalzos sentían el frío de las baldosas de cada corredor que atravesaban y sus ojos apuntaban a todos lados, tratando de absorber cada detalle.
Se sentía entumecida, envuelta en nubes.
No podía creer lo que estaba pasando.
El tacto frío de un objeto en su mano la sacó de su estupor.
Una daga, corta y liviana. Jace, al otro lado del salón, también tenía una.
En la mitad del espacio, había una espada.
-Peleen!
Bum bum, bum bum
Los ojos de ambos estaban fijos en la espada. Tenía que conseguirla.
Echó a correr a toda velocidad, él también. Clary movió sus piernas lo más rápido que pudo. Tenía que ser más rápida que Jace.
Como si su vida dependiera de ello, Clary corrió y se lanzó por el aire, lista para coger la espada y levantarla del suelo.
Bum bum, bum bum
Estaba cerca, solo unos pocos metros más. Jace se encontraba más lejos de la espada que ella. Dando un salto, sintió como sus dedos se aferraban al mango de la espada.
Lo había logrado. Podía ganar.
De repente, Clary sintió como un dolor agudo le atravesaba el brazo en el que sostenía la espada. De inmediato, la dejó caer al suelo con un gemido de dolor y sostuvo su brazo adolorido contra su cuerpo, protegiéndolo. Se miró el brazo. No había sangre, pero la palma de su mano había sido quemada, justo donde había sostenido la espada.
Bum bum, bum bum
No había visto a Jace acercarse y levantar la espada, hasta que lo tuvo encima, tacleándola al suelo. Aplastada por su peso, podía sentir el frío de las baldosas colarse a través de la fina tela de su túnica. Iba a perder, él se aseguraría de ello, estaba segura.
Por un segundo giró la cabeza, Clary logró ver a Alece Isabelle, de pié a unos pocos metros. Ambos observaban la pelea con expresiones preocupadas. Sabían, al igual que ella, que iba a perder. Pero Clary no podía permitírselo; tenía que ganar, no importaba cómo.
No había tiempo. Tenía que utilizar su poder ahora.
Sin pensarlo dos veces, Clary soltó su daga y con ambas manos, se aferró al rostro de Jace, tomándolo por sorpresa.
"Suéltame, suéltame, suéltame."
De repente, sintió el impacto de su cabeza contra algo duro y sus pensamientos se perdieron en la oscuridad.
Jace debía admitir que la chica lo había tomado por sorpresa al dejar caer la espada, mucho más al soltar su arma y tomarle el rostro con las manos.
Un parpadeo y sus ojos se habían iluminado, adquiriendo un color verde claro casi imposible; sus pupilas encogiéndose hasta casi desaparecer.
Él no había tenido tiempo de observarla mucho tiempo, pues una punzada de dolor había atravesado su cabeza. Sentía como si alguien estuviera escarbando en su cerebro y la sensación era incómoda y dolorosa.
Haciendo acopio de todas sus fuerzas, Jace tomó la cabeza de Clary con ambas manos y la estampó contra el suelo de mármol, dejándola inconsciente.
El dolor se detuvo.
-¡Isabelle! –gritó Jace.
Los hermanos Lightwood pegaron un salto y corrieron hasta donde se encontraba. Alec de inmediato empezó a buscar cualquier herida que Jace pudiera tener.
-Estoy bien Alec, en serio. –dijo Jace con voz ronca. –Isabelle, sus ojos. Miren sus ojos.
Isabelle se puso de rodillas junto a la cabeza de Clary, aún inconsciente, y le levantó los párpados. De inmediato inhaló aire fuertemente.
-¡Por el Ángel! –exclamó –Alec, ven a ver esto.
El mayor de los Lightwood se acercó a su hermana a ver lo que sucedía.
Clary parecía tener los ojos ligeramente entornados y sus irises eran de un verde tan claro que parecía casi imposible que fuera natural. Era algo que ninguno de los tres había visto jamás.
-Jace, -empezó a decir Alec –¿Qué sucedió en esa pelea?
Jace exhaló aire bruscamente y se sentó en el suelo.
-No fue algo normal, –suspiró –se sentía como si algo estuviera hurgando en mi cabeza, tratando de entrar en mi mente. ¿Estamos seguros de que es una cazadora?
-Si no lo fuera no habría podido entrar. –Replicó Isabelle. –En cualquier caso, si no es una cazadora, conozco a alguien que nos puede ayudar a resolver qué es esta chica.
-¿Y bien? –preguntó Jace, ¿de quién se trata?
Tanto Jace como Alec fijaron su mirada en Isabelle, esperando una respuesta.
-Se trata del Gran Brujo de Brooklyn.
Los tres cazadores se miraron fijamente a los ojos por un segundo, hasta que Jace rompió el contacto visual al entender de quién se trataba.
-Magnus Bane.
Y aparece el Gran Brujo de Brooklynn!
El capítulo es algo corto, pero la verdad es que abandoné mi computadora por un largo tiempo y apenas aprovecho un resfriado para ponerme a escribir. La verdad es que no estoy muy convencida con esta capítulo porque era más que todo un puente para lo que viene después. Díganme qué opinaron... honestamente espero que les haya gustado.
Estoy algo atrasada con mis historias y no he terminado de escribir el siguiente capítulo, así que no puedo garantizar que vaya a haber actualizaciones en los próximos días, pero prometo que el siguiente capítulo va a estar interesante (bwajajajajajaja)
Un abrazo para las personas que dejaron reviews, aquí esta su respuesta.
Dark Puppet Master: Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo y mi visión de una "nueva" Clary. Espero no decepcionarte. Prometo que en el próximo capítulo vamos a averiguar un poco más acerca de ella y va a haber más acción.
Lady-werempire: Muchas gracias por comentar! espero que hayas disfrutado el capítulo y que sigas la historia... hay mucho más por venir
Jacy Herondale: Mi quintilliza! no sabes lo mucho que me alegran el día tus comentarios, en serio. Muchas gracias por todo tu apoyo, !eres increíble! me alegra mucho que te sientas tenida en cuenta porque una escritora no es nada sin sus lectores. Espero de verdad que te haya gustado este capítulo y que sigas pendiente de lo que viene :)
Y solo para tener algo que comentarles...
Vieron que el nuevo Jace va a ser Dominic Sherwood? a mi personalmente me encantaba Jamie pero hay que confesar que Dominic no esta para nada mal (tengo una pequeña obsesión con él desde que lo vi en Vampire Academy y mi condición empeoró cuando lo vi en el video de Style de Taylor Swift... estaba para comérselo!) Ahora solo falta saber quien es Clary, y simon, e Izzy y Alec, Valentine, Jocelyn, Luke... eeeeeeen fin! Pero creo que tomaron una buena decisión con Dominic. Ustedes qué creen?
También les cuento que ahora siento amor intenso hacia Imagine Dragons. Me volví una fan desde que salió su primer cD y hace una semana los vi en vivo y mi amor por ellos se multiplicó hasta el infinito... Además, ver a Dan (vocalista) hablando español es una de esas cosas que te ablanda el corazón un poquito; es tan tierno!
Las canciones que les dejo hoy son:
Diet soda society - The Maine
Missing you - All time Low
Corazón en la maleta - Luis Fonsi
Cough Syrup - Young the Giant
cuánto me duele - Morat (a ellos los amo por que los conozco y son unas divinuras de gente!)
Sin nada más que decir, me despido por ahora. Si les gustó el capítulo o la historia (o si lo detestan y no les gustó para nada) no olviden dejar un review!
Un beso!
-Arabella
