Aquí les dejo el siguiente capitulo de A pesar del tiempo y la distancia. De nuevo agradezco las críticas, ya que cada una de ellas me motiva a seguir escribiendo la historia y mejorarla.

Calemoon. Mil gracias por tu critica constructiva amiga, espero y el texto haya quedado bien según el formato que recomendaste. Entiéndeme por fis es mi primer historia y la verdad no se si lo estoy haciendo bien. ) :

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Era una hermosa mañana en Chicago, pero en de los principales edificios de la cuidad estaba uno de los hombres mas poderoso de E.U. terminando todos sus pendientes.

- A que hora te dijo el Sr. Andretti que vendría George- pregunto Albert ansioso

- A las 11 de la mañana, seguramente no ha de tardar, no te preocupes William-respondió George tranquilamente

- Son casi las 11, espero y no tarde por que quede con Candy de ir a comer juntos.

-Por eso esta tan impaciente, por esa razón terminaste temprano con todo el trabajo- dijo George con una leve sonrisa mientras terminaba de guardar unos documentos.

-. Así es, mi último pendiente es con el Sr. Harry Andretti, lo conoces

-. Claro de hecho conoció a tu padre, es un hombre algo mayor pero con buen ojo para los negocios.

En eso tocan la puerta.

- Al fin llego. Adelante esta abierto- respondió el rubio

En vez de entrar un hombre de edad madura, Albert y George quedaron sorprendidos al ver a una mujer joven de bellos ojos azules, cabello castaño alta , de talle esbelto entrar. La joven se presento.

-Buenas tardes soy Megan Andretti. Mi padre me envía en su representación, debido a su estado de salud no podrá venir, soy su mano derecha en los negocios, así que podemos tratar todo lo referente al contrato del que tanto han hablado. –dijo la joven con seguridad y elegancia.

Megan era hija única del viejo Harry Andretti, desde pequeña acompañaba a su padre en sus viajes de negocios, conocía perfectamente el manejo de las empresas de su padre como única heredera tenia que cuidar su futuro, a pesar de contar con 21años, y debido a la gran cantidad de trabajo permanecía soltera, ya que pensaba que lo hombres solo la seguían por su dinero. Al ver a William Andrew quedo impresionada ya que se imagino encontrar a un hombre mayor.

- Es un placer conocerla Srita. Andretti, pero siéntese por favor- dijo Albert amablemente

- Gracias, perdoné mi franqueza pero lo imaginaba más viejo- contesto sinceramente la joven

- no se preocupe mucha gente cree que soy un viejo decrepito, ya que no tenia mucha vida social, espero no decepcionarla.-dijo Albert con una hermosa sonrisa

- Claro que no, es bueno saber que hay gente joven involucrada en el mundo de los negocios.

- Es el George Johnson mi mano derecha, es casi mi hermano.-dijo el rubio señalando al moreno junto a el.

- Mucho gusto Srita. Andretti, al fin la conozco- dijo educadamente George

- Lo mismo digo, sr. Johnson, mi padre me hablado mucho de usted.

Una vez hechas las presentaciones se pusieron a trabajar, Albert enseguida se dio cuenta de que Megan era una experta en los números y proyección de mercado, cosa que lo tenía muy impresionado, ya que nunca había tratado con mujeres. Trabajaron mucho, ya que tenían una pila de papeles que revisar. Discretamente Megan observaba a William, el cual trabajaba tranquilamente, lo notaba sereno y muy concentrado en lo que hacia.

-. Se esta haciendo tarde William recuerda que tienes que pasar por Candy al hospital- dijo George mirando su reloj

-. Tienes razón, Srita. Andretti no le importa continuar mañana-dijo el rubio dirigiéndose a la joven

-. No claro que no, es mas, estaba por sugerirlo es casi la hora de la comida, y para ser sincera ya tenia mucha hambre.

-Srita. Andretti, en otra ocasión la invito a comer. Pero tengo un compromiso muy importante y no lo puedo cancelar, hasta mañana. Dijo el rubio mientras se acercaba a la puerta.

-. Hasta mañana Sr. Andrew y gracias por la invitación.-contesto Megan

El rubio salio a toda prisa de las oficinas.

-Quien será esa Candy, su hermana, o alguna pariente, por que tiene que ir al hospital acaso esta enferma- pensaba la hermosa joven.

- Le pasa algo Srita. Andretti, de pronto quedo pensativa.- dijo George al verla

- No es nada Sr. Johnson, solo me dio curiosidad saber quien es Candy acaso es la hermana del señor Andrew que esta en el hospital.- pregunto curiosa

- Candy es la prometida de William, y esta en el hospital por que trabaja allí, es una las enfermeras principales.- contesto George sonriente

- vaya, no me hubiera imaginado que William fuera de esos gustos. –dijo Megan asombrada

- La Srita. Candy es una mujer maravillosa, es algo menor que William, pero con muchas cualidades- defendió George a su amiga

- alguien como William, merece alguien de su clase, no una enfermera cualquiera-hablo Megan con desprecio

- En eso no puedo opinar, es criterio de Sir William.- agrego George serenamente

-. Como sea, me retiro un gusto conocerlo Sr. Johnson. Hasta mañana-dijo al salir de la lujosa oficina.

- Hasta mañana Srita. Andretti. Respondió- (Pensando) es una bella mujer, medio la impresión de que William le agrado, lo siento por ella, ya que el esta muy enamorado de la Srita. Candy.

Mientras tanto a la salida del hospital.

- Donde estará Albert dijo que vendría por mí. –dijo desesperada la joven de pronto sintió unas manos que le taparon los ojos

-Adivina quien soy. Dijo una voz muy varonil a sus espaldas

- Albert,-grito la joven emocionada

- estas equivocada soy Max. –contesto mientras quitaba sus manos del rostro de la joven

- Lo siento Max, es que estoy esperando a Albert e imagine que tal vez era el.-contesto apenada

-. Pues ya vez que no es así.-dijo sonriendo

-. Discúlpame, no imagine verte por aquí.

- tengo una cita con una hermosa joven en el parque que esta más adelante, -contesto Maxwell

-. Ya veo, por eso vienes tan apuesto-dijo la pecosa guiñándole un ojo

- pero que cosas dices-dijo sonrojado

- vamos que no te de pena admitir que estas enamorado.-rió la pecosa

- No es eso, es que eres la primer mujer me había dicho que tengo cara de enamorado- dijo mientras sonreía

Ambos jóvenes reían alegremente, sin sospechar que unos hermosos ojos azules los miraba desde la distancia sin perder detalles de sus movimientos.

- Se esta haciendo tarde y Albert no viene. Dijo Candy perdiendo la sonrisa

- Ven conmigo, a Diana le agradara conocerte ya que no tiene amigas. Dijo Max mientras la tomaba de la mano y depositaba un tierno beso-

- Será en otra ocasión, esperare a Albert, tal vez se le hizo tarde, tu sabes negocios. Dijo mientras recuperaba su mano

- Entonces me despido no me gusta llegar tarde a una cita, saluda a William de mi parte-

-Adiós Max y dile a Diana que tendré muchos gusto en conocerla otro día.

- Se lo diré, hasta pronto Candy- dijo Max mientras se alejaba

Pasaron pocos minutos.

- Albert que no llega debe de tener mucho trabajo, iré a buscarlo a su oficina le daré la sorpresa-pensaba la pecosa mientras caminaba rumbo a las oficinas del consorcio Andrew.

Estaba dando vuelta a la esquina cuando de pronto.

- Candy espera por favor- se escucho una voz a poca distancia

- Albert, creí que ya no vendrías. Grito emocionada la joven al verlo

- A donde ibas- pregunto intrigado el rubio

- Iba a buscarte a tu oficina al ver que no llegabas.

- imagine que iras al parque- dijo esperando ver la reacción de la pecosa

- pasaría por ahí, pero que bueno que llegaste- dijo al momento en que lo abrazaba

- entonces si gusta caminemos por el parque-esto ultimo lo dijo sarcástico sin corresponder al abrazo de la joven.

- Te pasa algo, estas enojado- pregunto al verlo muy serio

-. No me pasa nada, estoy bien y como fue tu día.- dijo seriamente

- La verdad estoy algo cansada, fue un día muy pesado, tantos heridos venidos del frente de batalla, me parte el alma ver a tantos jóvenes gravemente heridos o verlos morir sin poder hacer nada por ellos.- dijo preocupada la joven

- Lo entiendo yo viví de cerca el horror de esta cruel guerra. –opino el rubio

-. Pero dejemos de hablar de cosas tristes, donde vamos a comer, por que la verdad me muero de hambre.-dijo la rubia con voz cantarina

-vamos a un pequeño restaurante que esta cerca de aquí.

- No puedes engañarme Albert, se muy bien que algo te pasa, nunca eres tan serio conmigo, tal vez tienes problemas en el trabajo- pensaba la rubia mientras caminaba junto a su príncipe.

Pasaron el resto de la tarde comiendo, Candy hablaba sin parar y Albert solo le contestaba con monosílabos, cosa que mas preocupaba a la joven, como el caballero que es, la llevo a la mansión antes de irse a su casa en las afueras de Chicago.

- Gracias por invitarme la pase muy bien.-dijo Candy con una débil sonrisa, ya que en ningún momento Albert le dijo el por que de su molestia.

- Igual yo, (dándole un beso en la frente) hasta mañana.

- te amo no lo olvides, recuerda que siempre puedes confiar en mi.-dijo la pecosa mirándolo a los ojos mientras le tomaba la mano.

- También yo. Dijo el rubio mientras se soltaba del agarre de la rubia y comenzaba a caminar, pero se arrepintió al ver la cara de tristeza de Candy, dio media vuelta y la abrazo con fuerza- perdóname, no se que me pasa, pero te vi con Vandervit a la salida del hospital platicando alegremente y sentí celos.

-. Ahora entiendo tu comportamiento, no tienes por que sentir celos Albert, sabes que eres el amor de mi vida, y si no te dije que vi a Max fue por que simplemente todo se me olvida cuando estoy a tu lado- dijo sonrojada la pecosa

-. Lo siento pero tengo miedo de perderte, perdóname

- No tengo nada que perdonarte, pero me gustaría que confiaras más en mí. SABES QUE NO PUEDO OLCULTARTE NADA.

- Lo se pero tengo el presentimiento de que alguien desea separarnos,

- Esa son supersticiones tontas, estamos casados y nada ni nadie podrá separarte de mí.

Ambos se dieron un tierno y largo beso, que poco a poco se volvía mas apasionado,

- No tienes idea de cuanto te deseo- dijo Albert recuperando su autocontrol

- que cosas dices, pero no debemos levantar sospechas, que diría la tía Elroy si supiera que estamos casados.

-. Se desmayaría y luego nos daría un gran sermón, diciendo que lo hecho, hecho esta y apresuraría la boda. Pensándolo mejor no es mala idea de que se entere.- comento divertido - Entonces hay que decírselo de una vez, no te parece, ya que el tiempo que paso lejos de ti, es una eternidad.

Entrando a la casa, se encuentra a Doroty que les informa que la Sra. Elroy se sentía mal.

-. La Sra. Elroy no se ha sentido bien desde la mañana, de hecho no querido comer, esta muy pálida. Dijo la mucama visiblemente preocupada.

- Y el doctor que ha dicho,- pregunto rápidamente la rubia

- La Sra. No ha querido que llamemos al doctor.

- Pero por que, Doroty manda a alguien por el doctor.-ordeno Albert

-He mandado a Henry por el, no tarda en llegar.- contesto asustada la joven mucama

- Voy con la tía. Dijo Candy mientras corría a la planta alta de la casa

Al entrar a la habitación de la anciana, la vio muy pálida y con grandes ojeras.

- Quien esta ahí- dijo con voz débil la anciana

- Soy Candy tía, como se siente- pregunto preocupada

-Me siento morir- fue la sincera respuesta de la mujer

- no digas, eso vivirás muchos años mas para ver a tus bisnietos crecer. Dijo Albert Que había entrado detrás de candy

- Siento que el tiempo se me termina, pero si muero lo are feliz, por que al fin mis adorados nietos son felices junto a la mujer que aman.

- No diga eso Tía, quien me ayudara a cuidar los hijos de Albert y míos si no esta usted.

Albert se quedo pensativo, imaginando el tener un hijo con Candy,

- Albert, te estoy hablando de pronto te quedaste pensativo.-grito por 2da vez la pecosa- Le decía a la tía, que ella nos ayudara a educar a nuestros hijos.

- así es tía, los regañaras como a nosotros cuando niños.- Dijo sonreído

-. Me siento tan mal, pero no se preocupen no me moriré hasta verlos casados como Dios manda, -dijo con seguridad

-. Pero que tonterías tan grandes dices tía, espero y venga pronto el doctor para que te sientas mejor. Dijo Candy mientras acomodaba un poco la cama de la mujer.

- donde esta la enferma- exclamo el doctor al entrar a la habitación

-. Por aquí, John – fue la respuesta de la rubia

-. Esperare afuera. Dijo Albert antes de salir de la habitación

-. Ayúdame a revisar a la Sra. Elroy Candy. Dijo John mientras sacaba sus utensilios del maletín

Pasaron unos minutos cuando medico y enfermera abandonaron la habitación.

- Como esta la tía- pregunto Albert preocupado.

-. Se ha quedado dormida. Dijo Candy mas tranquila

- Le he recetado mucho reposo y nada de emociones fuertes, su corazón esta débil.

- Pero a que fue lo que paso, si en la mañana estaba perfectamente según me dijeron los empleados.-pregunto preocupado Albert

- Las múltiples emociones que ha tenido en los últimos días, la han debilitado, pero el orgullo la mantiene en pie, por favor si es necesario oblíguenla a descansar. Y no tendremos por que preocuparnos. Dijo seriamente el doctor

- Entiendo- dijo Albert

-. Are lo posible para que descanse, si es necesario la amarrare a la cama. Dijo la rubia entre seria y divertida.

-No será necesario, si tu la cuidas no pondrá la menor resistencia, no en vano eres la mejor enfermera de todo el hospital. Dijo John sonriendo

-otra vez con lo mismo. Dijo la joven rubia sonrojada hasta las orejas

- Me retiro y no olviden mis recomendaciones y no duden en llamarme si algo malo le ocurre a la Sra. Elroy,

- Seguiremos sus recomendaciones al pie de la letra Doctor. –recalco Albert

- Bien, buenas noches.

-Te acompaño a la puerta John. Se ofreció la joven

-No será necesario conozco el camino.

- Me quedare esta noche aquí, para ver como sigue la Tía, si no te molesta.- comento Albert

-esta es tu casa y puedes quedarte cuando quieras, yo voy a cuidarla toda la noche, pediré permiso en el hospital para faltar mañana no quiero dejarla sola.-Candy

-No será necesario, puedes dejar de trabajar si gustas, eres mi esposa y no tienes la necesidad.

-Ya habíamos hablado de eso, me gusta sentirme útil, y me aseguraste que me apoyarías en todo. Dijo a modo de reproche la joven

- Tienes razón, discúlpame, hablare con el doc. Lenan para que te permita permanecer con la tía hasta que se recupere totalmente, estas de acuerdo.

-de acuerdo, ahora voy con la tía.

Los días pasaron rápidamente faltaba una semana para navidad, Emilia Elroy se recuperaba satisfactoriamente y había vuelto a sus actividades con señora de la casa mandando a un ejercito de empleados a decorar la casa con motivos navideños, pero era muy vigilada de cerca por Candy, que evitaba que la tía se cansara.

- Quien lo diría que estuvo muy enferma tía- dijo la rubia sinceramente al ver a la mujer sentada frente a ella.

a tus cuidados me siento de maravilla, además tenemos que tener la casa lista para navidad, espero que Annie y Archie vengan para esa fecha. Siento que será una hermosa navidad

Un pequeño silencio se hizo entre las 2 mujeres hasta que…

- Candy por que últimamente William no viene tan seguido- pregunto preocupada la anciana-

- Según me ha dicho hizo un trato muy importante con un empresario de apellido Andretti, y que por eso no tiene mucho tiempo libre.

Lo que ambas mujeres ignoraban es que Megan Andretti hacia todo lo posible por tener a Albert junto a ella, ya que se había encaprichado con el apuesto rubio que prácticamente ignoro sus coqueteos, y seguía trabajando como siempre pero Megan cometía pequeños errores que pasaban horas corrigiendo.

Mientras tanto en las oficinas Albert y George comentaban.

- No lo se Albert, a veces pienso que Megan lo hace a propósito para que te quedes con ella hasta tarde. Los errores que comete son de novatos y según se tiene mucha experiencia en los negocios de su padre.-dijo George seriamente

- Pienso lo mismo pero hoy no, atiende los asuntos que faltan con ella, pasare un rato con mi tía y luego invitare a Candy a cenar ya que no tenido tiempo para ellas.

- Bien, espero y no se desilusione la joven Andretti al verme.

- Mira lo que traje. –dijo orgullos mientras sacaba de su portafolio una foto con un hermoso marco dorado, en la fotografía estaban Candy hermosamente arreglada, junto a el

-. Es una hermosa foto, cuando la tomaron- pregunto curioso el hombre

- En la fiesta de compromiso, le pagué al fotógrafo del periódico para que me vendiera una copia, es la única foto que tengo de nosotros juntos. Donde la pondré-dijo emocionado el joven

-. El mejor lugar para ponerla, en el centro de tu escritorio. Dijo George

- Lo mismo había pensado, por que ahí podré contemplarla todo el día.

-. Lo único que siento es que te distraerás del trabajo.-dijo riendo George

-. Es un riesgo que voy a correr –dijo riendo el joven- me voy, antes de que venga la joven Andretti.

Minutos mas tarde llego Megan a la oficina, lucia radiante y hermosa. Pero su expresión cambio al ver solo a George en la oficina

- Al fin llego Srita. Andretti, pensé que no vendría hoy. Dijo a modo de saludo George

- Se me hizo un poco tarde, pero ya podemos empezar en cuanto vuelva William

-. Lo siento pero sir. William no podrá trabajar hoy con nosotros tiene un importante asunto que atender. Me pidió que lo disculpara, pero como realmente nos queda muy poco por hacer, que no es muy importante su presencia.

-. Tiene razón George, terminemos pronto con esto.-molesta

- Bien, traeré los últimos contratos. Dijo George mientras salía de la oficina

Una fotografía llama la atención de Megan

- quien será esta joven a quien William abraza posesivamente.- dijo sin querer mientras tomaba la fotografía del escritorio

- ella es Candy la prometida y futura esposa de William. Dijo George al ver a la mujer que sostenía la fotografía

-Pero si aun es una niña. Grito sorprendida Megan

- La señorita Candy esta por cumplir 19 años pero todavía parece una adolescente. La boda será dentro de 4 meses. Dentro de poco le llegara la invitación, no se preocupe imagino que William y Candy estarán encantados de tenerla de invitada.

- Habla con tanta familiaridad de la futura esposa de William, como si la conociera desde antes.

- Conozco a Candy desde que era una niña, y puedo asegurar sin temor a equivocarme que hará muy feliz a William. Dijo con seguridad el moreno

- Como puede saberlo, todavía no se han casado. Dijo Megan seriamente

-. Sencillamente Por que ambos se aman.

Un silencio se hizo entre los 2, en la mirada de Megan se reflejo un brillo de determinación que George vio perfectamente y comprendió que esa mujer le ocasionaría a William muchos dolores de cabeza. Terminaron antes de tiempo en revisar todos los documentos y se despidieron.

Que es lo que me pasa, nunca me había interesado un hombre a como me interesa William acaso me estoy enamorando. Pero es imposible esta por casarse, y por si fuera poco siento que no le gusto, solo me trata como a una amiga, pero no soy ni su amiga solo su conocida, que diferente al William de la foto, se le ve tan alegre tiene un brillo muy especial en los ojos al igual que esa Candy.-Pensaba Megan mientras caminaba hacia una lujosa tienda de ropa-

De pronto choca de frente con una mujer de hermosa cabellera roja.

- Discúlpeme Señorita venia distraída-dijo Megan apenada

- Tenga un poco mas de cuidado, casi me tira al suelo. Dijo Elisa molesta

-. Lo siento, permítame presentarme soy Megan andretti

- acaso es la hija de Harry Andretti-dijo Elisa sorprendida

-. Conoce usted a mi padre.- la miro con sorpresa

- Claro, su padre a tenido negocio con nuestra familia. (Extendiendo su mano) mucho gusto Elisa Legan

- un placer conocerla. -Contest0 Megan ofreciendo su mano a la pelirroja

- Espero que seamos amigas, - dijo Elisa sonriente

-. Me gustaría mucho, no tengo muchas amigas debido a mi trabajo.

-. Trabajas, en que-dijo la pelirroja sorprendida

- Administro los negocios de mi padre ahora que esta enfermo. Dijo Megan orgullosa

- Entonces por esa razón venias distraída.

-. En parte por eso, acabo de salir de firmar unos contratos con el consorcio Andrew.

- Entonces trabajabas con mi tío William-

- Eres sobrina de William Andrew. Grito sorprendida Megan

- Así es, por que te sorprendes, ya veo mi tío nunca habla de su familia mientras trabaja.

- A decir verdad a si es, solo hablamos de trabajo, dijo suspirando la joven.

-. Por lo que veo creo que te gusta mi tío verdad. Dijo Elisa al ver la cara de Megan mientras hablaban de su tío.

- pero que dices, claro que no- se disculpo Megan

- Si te gusta se te nota en la cara, es una lastima que se haya comprometido con esa sirvienta de establo.- dijo Elisa pero se callo al ver la cara de desconcierto de su nueva amiga- No me mires así es la verdad, aunque candy es ahora la protegida de la tía Elroy siempre será una recogida.

- No entiendo, lo que quieres decirme Elisa, de que hablas- murmuro Megan sorprendida

-. Ven te invito un café y te cuento la historia de esa huérfana.

Elisa le contó a Megan SU VERSION de la verdad acerca de los orígenes de Candy, de que Anthony había muerto por su culpa, que era una ladrona, y la forma de como se escapo de colegio, la forma en la que engatuso a Neil para casarse con ella, para luego dejarlo en ridículo ante la sociedad de Chicago ya que según Candy Neil era un pez muy pequeño comprado con William.

- no lo puedo creer, pero William no ve la clase de arpía con la que se casara.-dijo Megan asustada a todo lo dicho por Elisa.

-. Parece que no conoces a los hombres, pierden la cabeza ante una cara bonita. Además la muy infeliz ha sabido ganarse a todos con su cara de mosca muerta.

- Pobre William espero y se de cuenta de error que cometerá.

-. No te gustaría ayudarme a separa a mi tío de esa mujerzuela.- dijo con cautela Elisa

- Que dices.-grito sorprendida la joven Andretti

- quiero mucho a mi tío y lo último que deseo es verlo sufrir por culpa de esa mujer, ayúdame a separarlo de ella, si realmente sientes algo por William ayúdame. Dijo Elisa fingiendo un dolor y tristeza que estaba muy lejos de sentir.

- No lo se Elisa, nadie puede estar tan ciego para no ver la clase de mujer que es la tal Candy, no estarás exagerando.

- Claro que no, quieres pruebas, las tendrás. Dijo con seguridad Elisa

Las mujeres se despidieron, después de la platica Megan estaba muy pensativa, si todo lo dicho por Elisa Legan era verdad no tendría ningún remordimiento para sacar a la tal Candy de su camino, en los pocos días que había tratado a William se avía enamorado de el, comprobando que el amor a primera vista si existe.

Para los enamorados, todo era de color de rosa, habían pasado una hermosa tarde disfrutando de su amor. Y así los días pasaban felices para los jóvenes, los cuales no habían vuelto a tener intimidad desde que Albert se fuera de viaje, pero realmente no lo necesitaban por que disfrutaban de su muta compañía.

Y llego la tan ansiada noche buena, como era la costumbre cenarían con la tía abuela y después se irían al hogar de pony, para dejarle los regalos a los niños. La cena estuvo deliciosa la tía abuela, platicaba animosamente con Candy y Albert, de lo feliz que estaba de que por fin sus nietos encontraran la felicidad. Al terminar la cena, la Sra. Elroy se retiro a descansar ya que no podía abusar de sus energías, dejando solos a la pareja y deseándoles feliz navidad.

Los 2 corrieron como niños hacia el árbol de navidad el cual estaba majestuosamente adornado en busca de sus regalos.

A la mañana siguiente se fueron al hogar de pony y como las navidades anteriores la pasaron de lo mejor, ambos rubios jugaban con los niños, corrían hacia los árboles y cuando no eran vistos por los pequeños se besaban apasionadamente.

-. Te quiero mucho mi pequeña princesa.

-. Te amo mi príncipe,

-. Que felices serán nuestros hijos cuando vengamos a esta colina a jugar, mientras nosotros los vemos desde la cima del padre árbol, no crees.-dijo Albert imaginándose el futuro

- Espero que amen este lugar tanto como nosotros. Pero es muy pronto para pensar en eso no crees. Dijo Candy tranquilamente

- Me gustaría tener un hijo pronto a ti no- le pregunto Albert

- también a mi, pero debemos de esperar un poco no lo crees, aun somos jóvenes, y me gustaría seguir preparándome, estudiar. Dijo la joven con naturalidad

- y que te gustaría estudiar. Dijo un muy sorprendido Albert

-. Quiero ser doctor, o una gran empresaria para ayudarte en tu trabajo y pasar mas tiempo a tu lado.-dijo sonriéndole

-. Pero si eres un de las mejores asistentes quirúrgicos del hospital, la mejor enfermera del mundo, y en cuanto a lo de empresaria, -dijo sonriéndole mientras le tocaba la cabeza con su dedo-se muy bien que no te gustan los números y no entiendes nada sobre negocios, además eres la mejor enfermera de todas.

-. Tu los haz dicho enfermera, y como tal estoy limitada hacer ciertas cosas, pero como doctor puedo dar un mejor diagnostico, tratar no solo el cuerpo sino el alma del paciente, comprender un poco su sufrimiento y hacerlos sentir un poco mejor.

-. Son muy nobles tus sentimientos pero cuando pensaras en ti.

-. Por que lo dices.- Pregunto sorprendida

-. Solo piensas en como hacer feliz a los demás.

- Cuando me titule de enfermería hicimos una promesa. Cuidaríamos a nuestros pacientes tal y como se nos había enseñado, sin importar cuales fueran la condiciones del enfermo ya que nuestra misión es que las personas sufra lo menos posible y yo Candy White siempre cumple una promesa. Dijo solemne mientras se tocaba el corazón.- además a tu lado soy muy feliz no necesito nada mas.

Ambos guardan silencio por un momento, la rubia observo un poco pensativo a su esposo.

-. Te pasa algo de pronto te pusiste pensativo.- dijo la rubia

-. No me pasa nada,- contesto Albert tristemente

- No me gusta verte triste, vamos sigamos jugando.-incito la joven mientras tiraba de su mano

-. Bien, entonces corre por que te voy a atrapar.-grito mientras se adelantaba al árbol.

Continuaron jugando hasta la noche, pero al irse hacia Lakewood a dormir, Albert seguía pensado en lo dicho por la rubia.

- Al verla correr como una niña me di cuenta que todavía es muy joven. Tiene razón en querer esperar para tener hijos, quizás como es enfermera ha tomado sus precauciones para no embarazarse. –se torturaba el rubio con esta clase de pensamientos.

Y llego el año nuevo lleno de sorpresas para todos. La familia había recibido un telegrama de Annie y Archie informándoles que estaban muy felices, y que lamentaban no haber pasado las fiestas con ellos.

- Me alegro por ellos, deben de estar muy felices.- comento Candy

- Si pero ya quiero que regrese Archie, ya que después seguimos nosotros. Faltan solo 3 meses para nuestra boda. Dijo Albert emocionado

- Tienes razón William, con las fiestas, y mi enfermedad me he olvidado por completo el ajuar de Candy, lo siento hija- dijo la mujer mirando a la rubia.

- No se preocupe tía, yo me encargo de todo, además se como hacerlo solo tengo que recordar las cosas que la madre de Annie le decía a la modista y listo.

- Me sentiría mas tranquila si alguien mayor te acompañara, por que no le dices a la señorita Pony, que te acompañe. Agrego la tía abuela

- No puede, ya que tiene mucho trabajo con los niños, se a quien le puedo pedir que me acompañe, que le parece la Sra. Sandy Wilson le pediré el favor no creo que se niegue. Comento emocionada la joven.

- Me parece una excelente elección, creo que Sandy estará más que dispuesta en poder ayudarte te ha tomando mucho afecto, además tiene un gusto exquisito-opino Elroy

- no veo el porque molestar a la Sra. Wilson, tal vez si le pidieras ayuda a otra persona, la madre de Annie por ejemplo- dijo Albert con cierto tono de molestia

- No conozco a muchas mujeres casada Albert, además no veo el por que te molestas la Sra. Wilson ha sido muy amable conmigo y no veo nada de malo en pedir su ayuda. Le dijo Candy en tono molesto.

-. Si no lo digo por ella, sino por su hijo el cual parece muy interesado en ti.- se defendió el joven

- Ya hemos hablado de eso, Alex solo es un buen amigo. Pero si tu no quieres no te preocupes iré sola con la modista para que no pienses mal de mi. Con permiso tengo que ir al hospital –dijo enojada mientras salía de la habitación

- No debes de dudar de ella William a leguas se ve que esta enamorada de ti, a que le temes. – dijo la sabia mujer cuando los 2 estuvieron solos.

- No lo se tía, tantos tiempo amándola en silencio, siento que cualquiera puede quitarme su amor, además el tal Wilson no me inspira confianza, no me gusta la forma en como la mira, como le habla, siento que el la alejara de mi lado.

- No dejes que unos celos tontos arruinen tu felicidad hijo, Candy es una mujer muy hermosa y no puede evitar que los hombres la vean. Creo que le debes una disculpa-dijo la mujer

- Tienes razón, iré a pedirle disculpas.

Más tarde en una hermosa mansión en Chicago.

-. Pero y si se dan cuenta de la trampa. Dijo Megan nerviosamente

- nunca se darán cuenta, yo puedo entrar libremente por la casa y hacer lo que me plazca sin que ninguno de los empleados me digan nada.- dijo Elisa confiada

- Pero tu plan es algo arriesgado, no crees, William se daría cuenta de la mentira.

-. Tal vez, pero seria demasiado tarde, solo quiero que lo crea aunque lo que sus ojos vean no sea verdad. Conozco a Candy y se que ella nunca le faltaría a mi tío, pero e visto lo celoso que puede llegar a ser, y los celos son malos consejeros.

-. Pero hacer lo que dices, es algo grave.- Megan

- Dime quieres que mi tío se fije en ti si o no. Dijo Elisa seriamente

- Si, pero no quisiera hacerle daño a nadie,

-. Y no dañaras nadie, solo le abriremos los ojos para que se fije con quien piensa casarse, y con lo dolido que estará al ver la clase de prometida que tiene, se refugiara en los primeros brazos para que lo consuelen, y ahí es donde entras tu Megan. Solo de ti dependerá que mi tío llegue a fijarse en ti.-dijo mirándola fijamente a los ojos para darle confianza.

- Bien acepto formar parte del plan. Espero que William se de cuenta de una vez por todas la clase de mujer que pretender desposar. Dijo la mujer muy segura

- Perfecto entonces lo primero que harás será….

En los días anteriores Megan Andretti buscaba a Albert con cualquier pretexto, pero el rubio era muy inteligente y terminaba rápido con su visita, cosa que exasperaba a Megan. Y por desesperación aceptaba el plan de Elisa. Sin sospechar que esta ultima la utilizaba solo para vengarse de Candy. Una tarde en la oficina.

- Veo que ya se marcho tu visita.-dijo George al ver solo a Albert

-. Si, no entiendo la insistencia de Megan. Sabe que estoy comprometido e insiste.

- Pienso que esa mujer se trae algo entre manos, últimamente sale de paseo con Elisa, y perdón que lo diga pero de tu sobrina no podemos esperar nada bueno.

- Pienso lo mismo. Lo siento por Megan dentro de una semana me iré a Florida y volveré en 2 semanas antes de la boda, a menos que me siga no me vera por un tiempo y cuando se de cuenta estaré casado felizmente con Candy.

- Iras solo a la reunión con los inversionista en Florida, o quieres que te acompañe. –pregunto George

-. Quiero que te quedes aquí por cualquier imprevisto, eres mi hombre de confianza y me sentiré mas tranquilo si te quedas por si algo se ofrece en casa, ya que solo se quedaran Candy y mi tía.

-. Se hará lo que tú digas. Vete tranquilo que yo respondo por ellas con mi vida.

-. No esperaba menos de ti amigo. Dijo confiando el rubio

Para llevar a cabo su malvado plan Elisa sobornaba a una de las empleadas de las oficinas de su tío que le informaba los movimientos del rubio. Y sabia del próximo viaje a Florida, a lo cual le informo a Megan que se fuera lo mas pronto posible a ese destino, para no levantar sospechas cuando Albert la "encontrara por casualidad".

Debido a la gran carga de trabajo de Albert, solo cenaba en casa con su tía y novia, ya que tenía que tener todo listo para su viaje. Candy lo extrañaba mucho pero entendía lo importante del trabajo de su esposo, y por ese motivo no se quejaba. Llego el día de la partida de Albert hacia Florida, y en la estación su adorada pecosa lo despedía.

-. Cuando regrese de su viaje Sr. Andrew, me gustaría salir de paseo, ya que últimamente no hemos tenido tiempo para nosotros.-dijo sonriente la joven

- no tienes de idea de lo mucho que te extraño, te prometo que cuando regrese de viaje, te dedicare un día solo para ti.-dijo Albert con amor

-entonces es una promesa.

-Si amor es una promesa, espero solo estar 4 semanas, si no se complica los negocios,

- Te voy a extrañar mucho. Dijo Candy tristemente

-te llevaría conmigo si fuera posible, pero no quiero que la tía se quede sola en la casa, si me entiendes verdad pequeña.

-. Lo entiendo, si me hubieras pedido ir contigo no aceptaría por que no quiero dejarla sola aun esta algo delicada, pero prométeme que me escribirás.-dijo mientras se acomodaba en su pecho

-te lo juro, estaré pensando en ti todo el tiempo, después de este viaje faltaran pocos días para la boda. No sabes como extraño tus besos, tus caricias.

- También te extraño, espero tu regreso pronto, el ajuar esta casi listo. Solo falta esperar al día de la boda.-

- Una vez casados anta los demás, te juro que no te voy a dejar ir. Serás solo mía, donde quiera que vaya tu iras conmigo, no soportó estar lejos de ti.

-que cosas dices. -Dijo Candy Más roja que un tomate

-es una promesa que una vez casados ante los demás no te separaras de mí.

- Mira tengo un regalo para ti, para que me tengas cerca de tu corazón. (Entregándole una cajita azul) pero ábrelo cuando estés en el tren.-dijo Candy

- no debiste hacerlo. Ya que siempre estas en mi corazón- dijo el rubio guardando la caja la bolsa de su saco.

Se funden en beso apasionado, que es interrumpido por el sobrecargo del tren que le informa al rubio que es momento de partir. El tren se aleja poco a poco

-. Cuídate mucho, te estaré esperando para no separarnos más.- grito Candy a su amado príncipe que la miraba con amor desde el último vagón.

Ya en el tren el joven abre la pequeña caja azul cual fue su sorpresa al ver un hermoso relicario ovalado de oro con las iniciales C. Y W. con una linda cadena, dentro del relicario había 2 fotografías una de Candy con una brillante sonrisa en la cual se veía hermosa y del otro lado una fotografía de el un poco serio pero igual de atractivo.

Se puso la cadena tal y como ella le había dicho la llevaría cerca de su corazón. El viaje fue agotador en cuanto llego a la estación lo primero que hizo fue irse al hotel a descansar sin sospechar que estaba siendo vigilado.

Después de marcharse Albert hacia Florida, Candy encontró en la estación a Maxwell, que estaba cerca de una hermosa joven rubia de lacios y largos cabellos rubios.

-. Hola candy que sorpresa verte aquí.- saludo Max con alegría

- Hola Max vine a despedir a Albert, viaje de negocios.-contesto sorprendida

-. Mira te presento a Diana Smith, mi esposa- Dijo Max mientras se acercaba a la joven.

- Un placer conocerla al fin Sra. Vandervit, su esposo me habla maravillas de usted que ya tenía ganas de conocerla, espero que seamos buenas amigas. Dijo candy sonriente

- Mucho Gusto, también tenía ganas de conocerte Max y Alex, me ha hablado muy bien de ti.-contesto amablemente la joven señora.

- Que les parece si las invito a comer.-agrego Max,

-. Déjenme decirles que aunque estoy delgada soy capaz de comerme una vaca entera.-dijo Candy en broma

Los 3 jóvenes rieron de beuna ganas sin sospechar que estaba siendo vigilado.

Al llegar a un pequeño restaurante los jóvenes se sentaron a comer alegremente, de pronto Diana salio con dirección al baño.

- Le pasa algo a Diana, la vi muy pálida, acaso esta enferma.-

-. No le pasa nada grave, solo estamos esperando a nuestro primer hijo.-dijo Max alegremente

-muchas felicidades- grito Candy mientras se levantaba y abrazaba a su amigo por la noticia.

En la distancia una persona toma una fotografía de la joven abrazada a Maxwell.

-. Gracias eres la primera en saberlo.- dijo Max

- Acaso no le as avisado a tu familia.-pregunto curiosa la joven

Maxwell le contó a la rubia la verdad sobre su matrimonio secreto y de la oposición de si tío Jackson, ya que Diana no era una mujer proveniente de una familia acaudalada. De cómo se había casado con ella hacia unos meses atrás y que Alex Wilson había sido padrino y testigo de su boda. Candy estaba emocionada por lo que Max le contaba, ya que por amor ella también se había casado a escondidas, ahora sabia que no solo ella era capaz de hacer lo que sea con tal de luchar por amor.

-Eres muy valiente y deseo con todo mi corazón que tu tío entienda lo que hiciste, nadie debe casarse sin amor, los tiempos cambian.- dijo Candy sinceramente

-. Tienes razón, pero mi tío es un hombre con costumbres muy arraigadas, es una buena persona solo que para el, una rica heredera es un excelente partido.

- ya veras que cuando vea a tu bebe se le derretirá el corazón y te perdonara.

- perdón por la tardanza -pero este bebe no me deja ni respirar. - dijo Diana sin pensar mientras se acercaba a los jóvenes y Pálida mira a su esposo

- No te preocupes amor, Candy lo sabe todo y nos apoya, además recuerda que es enfermera.

-. Entonces me dirás como cuidarme y alimentarme, ya que para serte sincera como muchos dulces.-agrego Diana mientras se tocaba su vientre.

- Claro estaba por proponértelo.

- Gracias Candy no sabes como duele dejar a Diana sola, y más en estos momentos.

- Acaso te vas- sorprendida exclamo Candy

- Si Candy, Maxwell tiene que irse de viaje a New York, y estará lejos por lo menos 3 semanas, y yo no puedo viajar con el por que levantaríamos sospechas además mi embarazo esta empezando a notarse.

- Pero dime donde vives para ir a visitarte.- pregunto Candy

-. Maxwell compro una pequeña casa en las afueras de la cuidad te explicare como llegar.- dijo Diana mientras le explicaba a la pecosa

-yo conozco la zona Albert tiene su casa cerca, no será problema ir a visitarte.Dijo Candy

- Te lo agradezco Candy, sabía que podía contar contigo, Alex tenía razón al decirme que eras una gran mujer con gran corazón.-dijo Max sonriente

- No creo que Alex hable tan bien de mí, si hace poco que nos conocemos – exclamo candy

- Yo pensé que exageraba cuando me contaba sobre ti, pero por lo que veo tenia razón en todo, eres una gran mujer.- dijo Diana

- No sigan por que me avergüenzan, pero dime Max cuando te vas de viaje.

-. Salgo en el tren de la tarde y Diana se empeño en acompañarme.

- Pero no deberías estar aquí y mas en tu estado, deberías estar descansando a ver cuanto tiempo tienes de embarazo.

-. Casi 5 meses.-dijo la joven

- Deberías cuidarte Mas no es bueno para el bebe tanto ajetreo.-dijo Candy con su tono de enfermera modelo

- Lo mismo le dije, pero se encapricho en venir y sabes que no le puedo negar nada.-dijo Max mientras tomaba la barbilla de su esposa

- No puedes reprocharme nada, sabes que nuestro hijo y yo te amamos y queremos estar junto a ti el mayor tiempo posible.

- Ni yo misma puedo oponerme a esa lógica.- rió Candy

-. Me han ganado, espero que cuando nazca nuestro hijo si este de mi lado.-dijo Max sonriente

- Y que les gustaría que fuera.

- A mi me gustaría niño, y que se pareciera a su padre.- Dijo Diana

- Yo deseo que sea niña, y se parezca a su madre, con esos hermosos ojos y ese cabello rubio.

-. Espero que sean gemelos, para que los 2 estén contentos. -

Ambos jóvenes ríen ante el comentario.

- Me despido, deje a la tía sola y aun esta un poco delicada. Mañana pasare a visitarte Diana, y estaré toda la tarde contigo para que no te sientas sola.-Agrego la rubia

La joven se despide dándole un beso a cada uno, pero solo le toman la fotografía besando a Maxwell en la mejilla.

Elisa Legan, contrato a un detective que siguiera los pasos de la rubia y que tomara fotografías de ella, estaba decidida a vengarse, y mas aun sin Albert cerca cuidándola. Sus órdenes eran que en las fotos se viera de una forma comprometedora con Alex Wilson, mas no imagino que la rubia tuviera amistad algo cercana con Maxwell Vandervit y mejor aun que las primeras fotos pareciera que Candy y Max parecieran dándose un beso.

Había pasado una semana desde que Albert se encontraba de viaje, todos los días le mandaba un telegrama a su novia, y Candy le contestaba lo mas rápido posible, la Sra. Elroy estaba recuperada del todo, lo que aprovechaba la joven rubia en visitar a Diana, la cual debido a su embarazo se la pasaba en cama. Diana compartía su casa con su mucama Molí una mujer de unos 40 años, que se hacia cargo de la limpieza de la casa, los 3 mujeres siempre platicaban en el cuarto de Diana debido a que no se podía mover mucho ya que su embarazo según diagnostico medico era delicado. El detective contratado por Elisa investigo y grande fue su sorpresa al saber que el dueño de la casa a la que todas las tardes iba la rubia después de salir del hospital era de Maxwell Vandervit. Pero siempre estaba en duda, ya que el hombre se encontraba de viaje de negocios y la casa siempre parecía vacía, a la única persona que veía era la mucama, el investigador se preguntaba que hacia la joven ahí, sola.

Una mañana Candy estaba con la modista viendo los últimos detalles de su vestido, la acompañaba Sandy Wilson, la cual estaba sumamente feliz de que Candy le hubiera pedido ayuda.

-. No le parece que el escote del corsé esta muy bajo Sra. Wilson-dijo la joven acomodándose el corsé mientras se miraba al espejo.

-. Es perfecto, así esta de moda hija, te ves bellísima, William caerá de espalda al verte.- dijo sandy sin ocultar su admiración

-. Eso espero, por que este corsé me quita la respiración.

- Será mejor que te pongas a dieta o dejes de comer dulces, eres una niña muy golosa.-agrego sonriente Sandy

- Pero estoy tan nerviosa que dan ansias por comer muchos dulces.

- Es normal tener nervios, no todos los días una mujer se casa con el amor de su vida.

- Amo tanto a Albert, nunca había sentido esto por nadie ni por Terry al que creí amar con todo mi corazón.-de pronto Candy guardo silencio sin querer había pronunciado el nombre del hombre al que una vez amo.

-. Quien es Terry- pregunto Sandy con curiosidad

-Terry fue mi gran amor de adolescente,-suspiro la joven al recordar bellos momentos de su pasado- cuando terminamos pensé que moriría, ya que nuestra separación fue muy dolorosa, por que cuando al fin íbamos a estar juntos para no separarnos, paso algo grave por lo que terminamos, pero ahí estaba Albert como siempre para consolarme y apoyarme. Fue mi paño de lágrimas durante ese tiempo por que enferme de neumonía, me cuido sano mi alma y corazón. Lo amaba desde entonces solo que no me había dado cuenta. Pero soy muy feliz al tenerlo a mi lado.-dijo con sinceridad la joven- la verdad no se por que le cuento todo esto, pero usted y su familia me inspiran mucha confianza.

-Y todos nosotros agradecemos tu confianza y por lo que me cuentas, veo que estas realmente enamorada. Me da mucho gusto se que serás muy feliz.

- Por que no habla de su hija, como se llama.- dijo la pecosa cambiando el tema.

-. Se llama Catherine Scarlett tiene tu misma edad,

- Y donde esta ella, acaso no vive con ustedes.-pregunto Candy curiosa

- Catherine siempre vivió lejos de nosotros por motivos que después te contare, pero dentro de poco tiempo estará nuevamente a nuestro lado y seremos una familia de nuevo.

-Me alegra saberlo, usted y su esposo son unos excelentes padres, yo estaría muy orgullosa de ser su hija.-dijo la joven sinceramente mientras le daba la espalda para quitarse el hermoso vestido.

-. Que gusto que pienses así hija, - dijo Sandy, con una voz llena de determinación- hay algo que me gustaría decirte desde hace tiempo yo soy tu…

En ese momento llega Madame Edith con un hermoso velo.

-. Srita. White, no e visto como le queda el velo, lo e traído para probárselo.

Sandy Wilson guardo silencio cuando entro la modista, había estado a punto de decirle toda la verdad a Candy, afortunadamente había llegado Madame Edith para impedirlo, no era el lugar ni el momento adecuado, no tenia derecho de echarle a perder la boda a su hija.

- Quizás no me lo crea Srita. Candy pero es la novia mas hermosa que e visto.-dijo la modista con admiración

-gracias Madame Edith (sonrojada)

- Madame. Edith tiene razón Candy esta bellísima.

-usted lo dice por que me aprecia mucho Sra. Wilson.

En ese momento se escucha que tocan la puerta.

-. Veré quien toca la puerta.-dijo la modista mientras salía de la habitación.

- Me ayuda a quitarme el Corsé Sra. Wilson no puedo con estos nudos.

-claro a ver date la vuelta Candy.

- Su hijo vino por usted Sra. Wilson- dijo Madame Edith

-Alex, pero si estaba en New York, vaya sorpresa. Espérame hija ya vuelvo.-dijo Sandy mientras salía de la habitación

- Por lo que veo la quiere mucho,-dijo Edith mientras ayudaba a Candy con su ajuar.

-tenemos poco tiempo de conocernos, pero siento que la conozco desde hace muchos años.

- Cualquiera diría que son madre e hija su parecido es asombroso.-dijo la modista con sinceridad

- No me había dado cuenta, pero es normal en un país donde la mayoría de la población es rubia y de ojos claros.- dijo candy con naturalidad

- Tiene razón, perdone si mi comentario la ofendió.

-. No tiene por que disculparse Madame Edith, ni yo misma me había dado cuenta de que nos parecíamos.

-. Perdón, pero no sabia que mi hijo vendría por mí.-dijo Sandy que en ese momento entraba de nuevo a la habitación.

- Ya habíamos terminado de todas formas.-Edith

- Solo me cambio y nos vamos Sra. Wilson.

- No te preocupes hija, te espero abajo.-sale de nuevo-

- Esta fue su última prueba Srita. White espero y no suba o baje de peso por que no pienso arreglar su vestido. Comento riendo la mujer, mientras acomodaba el vestido

-no se preocupe madame Edith estaré a dieta para tener el mismo peso hasta el día de la boda.

-eso espero.

Al terminar de desvestirse la joven bajo a la sala donde la esperaba Sandy y Alex Wilson.

-es un gusto verte de nuevo Candy, no cabe duda que cada día esta más hermosa. Dijo Alex mientras le daba un beso en la mejilla a su hermana.

-gracias Alex, tu siempre tan galante. Dijo Candy sonrojada

- Que les parece si vamos a comer. Dijo Sandy a los jóvenes

- Es una buena idea la verdad muero de hambre,

Los 3 fueron a un bello restaurante en el centro, sin saber que eran observados. Comieron alegremente y conversaron como la familia que eran. Al despedirse la rubia pidió que la llevaran a la casa de Diana ya que tenía 2 días que no la visitaba, de hecho solo los Wilson y candy sabían lo del matrimonio de Maxwell. Pero solo le dejaron en la entrada y se marcharon.

Al llegar como era costumbre la rubia revisaba a Diana a la que cada vez notaba más pálida.

- Debes de comer mejor Diana, estas muy pálida. No quiero que cuando regrese Max crea que no te cuide. Regaño la pecosa

-. Lo hago pero cada día me siento sin fuerzas. No te preocupes eres la mejor enfermera que haya visto. Max no tendrá queja de ti.

- Abriré la ventana para que entre un poco luz.

Al abrir la ventana y asomarse al balcón vio como empezaba a caer la tarde, sin sospechar que era fotografiada de cerca.

- Vaya la Srita. White estará mas que comprometida, al estar en la recamara principal de un hombre soltero, la Srita. Legan se complacerá con mi trabajo. Tenía razón al decir que la señorita White era una mujer de lo peor. Dijo el detective contratado por Elisa al ver a Candy en la casa de Vandervit.

-. Te voy a sentar cerca de la ventana para que veas que hermosa paisaje.-Candy

- Tiene 3 días que no me levanto de la cama, cuando nazca mi bebe le voy a dar unas nalgadas por todo lo que me ha hecho pasar. Hablo Diana con un falso enojo.

- Eso dices ahora, pero cuando lo tengas en tus brazos se te olvidara todo el dolor y sufrimiento ya lo veras. Lo he visto tantas veces en el hospital.

- Eso espero, hay días en que no tengo fuerza ni para abrir los ojos.

- Entonces mañana mismo traeré a un doctor que es de toda mi confianza. No me gusta lo pálida que luces y no es normal tanta fatiga. El tono de la pecosa era de gran preocupación.

- Gracias no quiero preocupar a Max, tal vez llegue en estos días y no quisiera que me viera así, deseo lucir hermosa para el.

-. Y así será Diana ya lo veras.

Al día siguiente Candy salio del hospital como era su costumbre con John su gran amigo para que fuera a revisar a Diana.

-. Acaso tu amiga no ha visto a ningún doctor,- pregunto preocupado John

-. Claro que si es solo que la noto muy pálida se cansa demasiado. Pero tu eres el medico no quisiera alarmarme y solo sean tonterías mías.

En esos momentos Elisa recibía de manos del detective Jones las "pruebas" para hundir a Candy

-ahora si que estas perdida sirvienta. Rió Elisa Al ver las fotografías de Candy y Max

- La verdad señorita Legan, su prima no hace nada malo, solo llega a esa casa y se la pasa platicando horas con la mucama, ya que es la única persona que habita la casa. Ya que el joven Vandervit esta de viaje.- dijo sinceramente el detective

- Eso lo decido yo, -grito Elisa- además solo quiero que parezca que esta haciendo algo indebido, pero si realmente lo hace mejor para mí.

- Las fotos que tiene en sus manos hace ver que la Srita. White sostiene un romance con el Sr. Vandervit, pero nunca los he visto solos- dijo el detective Jones

- Pero solo son 5 fotografías, necesito más.

- Y las tendrá, solo tendremos que esperar el regreso de Vandervit y mi trabajo estará terminado.- concluyo Jones

- Y el mió también. – pensó Elisa

Mientras tanto John terminaba de revisar a Diana.

- No quiero mentirte Candy la Sra. Esta muy delicada su embarazo es de alto riesgo. Le he recetado unas vitaminas y reposo absoluto, nada de emociones fuertes o disgustos.

- Tan mal esta.

- Puede perder la vida, de hecho tanto ella como el bebe corren peligro. Por eso te pido que por favor no la dejes sola.

-. De acuerdo, seguiré tus instrucciones al pie de la letra. Ella sabe lo grave que esta.

- No, por que eso la alteraría, entonces la dejo en tus manos, se que contigo estará muy bien cuidada.

- Gracias john. Y ya sabes discreción. Dijo la rubia-

- Soy una tumba. Me retiro tengo muchas cosas que hacer y el hospital esta algo retirado.

-. Te acompaño a la puerta.

- No será necesario, ve con Diana ella te necesita.

-. Bien hasta mañana entonces.

- hasta mañana Candy. Dijo el amable medico antes de irse.

Ya en el cuarto de Diana.

- Y como t sientes.-candy

- Bien, la visita del doctor me amino mucho. Dijo Diana mas relajada

-. Que bien entonces te dejare sola un momento voy a la farmacia a comprarte el medicamento que ordeno John.

- Deja que valla Molí, tengo ganas de platicar contigo.

- Entonces ahora vuelvo voy a decirle a Molí.

La rubia tardo solo uno minutos pero al volver llego con una sorpresa para Diana.

Mira a quien encontré en la puerta.

-. Sorpresa. Grito Max saliendo detrás de Candy

- Max, amor volviste. Grito Diana con lágrimas en los ojos

-. Los dejare solos un momento.-candy

- Gracias por cuidar de ella candy. Agradeció Max antes de que la joven saliera

- No tienes nada que agradecer lo hago con mucho gusto, además es una de mis mejores pacientes. (Saliendo pensativa) tendré que decirle la verdad a Max.

A solas los esposos platican, Max le dice a Diana que en cuanto termino sus pendientes tomo el primer tren con destino a Chicago ya que no soportaba estar lejos de ella. Hablaron por largo tiempo, hasta que Diana se quedo dormida. Entonces Max bajo a la sala donde se encontraba Candy tomando una taza de café.

- Diana se quedo dormida.

- Necesito decirte algo Maxwell. John un doctor amigo mió, reviso a Diana y su embarazo es de alto riesgo. El tono de la joven era de real preocupación

- Pero ella esta bien, el bebe como esta.

- Los 2 están perfectamente hasta ahora no te preocupes, pero Diana necesita mucho reposo y cuidados. Molí fue a comprar el medicamento que receto John. Ahora mas que nunca tienes que ser muy cuidadoso.

-. Tienes razón no dejare que nadie perturbe la paz de Diana, no me perdonaría que por mi culpa le pasara algo a ella o a mi hijo. -Max

- Me alegra escuchar eso. Me voy ya es tarde y mi casa esta algo lejos.

- Te llevo, tengo el coche estacionado a fuera.

-. Y Diana, no quisiera que la dejaras sola.

- Esta dormida, y no creo que se levante, además es lo menos que puedo hacer por ti, me contó de cómo la cuidabas y que todos los días la visitas.

-. Lo hago con mucho cariño, entonces me llevas a mi casa. Le dejare una nota a Molí para que no se preocupe.

Ambos salen de la casa, pero el detective Jones que había vuelto a regresar a vigilar se sorprendió al ver a Maxwell, por lo que empezó de nuevo a tomar fotografías de este con Candy saliendo de la casa.

Ya en la mansión Andrew la tía abuela esperaba a Candy que se había demorado más de lo habitual.

La rubia se despido de Max rápidamente, y subió al cuarto de la matriarca de la familia.

- Perdone la tardanza tía, pero se me paso volando el tiempo. Dijo mientras trataba de recuperar el aliento.

-. Te espere toda la tarde, y como no regresabas me tome el atrevimiento de elegir la vajilla que se usara el día de la boda. –le reprocho la tía.

-. Se lo agradezco tía confió en su buen gusto. Se que con su supervisión todo saldrá bien.

- Basta de halagos, y vete a cambiar que ya vamos a cenar, por cierto quien te trajo.

- Maxwell Vandervit lo encontré por casualidad –mintió- me voy a bañar para cenar.

La rubia se sintió mal al mentirle a su tía, pero sabia que lo hacia por una buena causa.

Lo que Candy no sabia es que debido a su tardanza la Sra. Elroy había mandado al chofer por ella el día anterior imaginando que estaba con la modista, pero el chofer regreso solo, por que Madame Edith le contó que la Srita. White se había marchado desde temprano. Y hoy le volvía a decir una mentira. Algo ocultaba la rubia.

Pasaron 3 días mas, como todas las tarde Candy visitaba a Diana y Maxwell, los 3 se había vueltos buenos amigos, Diana le contaba a Candy de cómo se había enamorado de Maxwell mientras trabajaba de mucama en su casa, Maxwell en cambio le contaba a Candy todo acerca de su familia, y Candy a su vez contaba sus grandes travesura en el colegio san pablo, de cómo ella misma se pago la carrera de enfermera y de lo mucho que amaba a su prometido.

-. Lastima que no podrás asistir a mi boda.-dijo Candy tristemente a Diana

- Con mucho gusto iría pero sabes que no me puedo mover de esta cama. Pero Max puede ir y contarme todos los detalles.-diana

- Pero no quisiera dejarte sola, entiendes verdad amiga Candy.

- Estaba por proponerte lo mismo, no me gustaría que estuvieras sola. De todas formas te voy a traer muchas fotografías y te contare todo detalle a detalle.- Dijo Candy emocionada

- Eso espero, quiero pedirte algo Candy-dijo Diana mirando con ternura a la pecosa- Max y yo hemos estado hablando y nos gustaría que fuera la madrina de nuestro hijo.

- De verdad seria un honor para mí.- grito emocionada

- Ya Alex me confirmo que será el padrino de nuestro hijo y como tu serás la madrina, solo nos falta que nombre le pondremos.- dijo Max

- Si es niño se llamara Maxwell Frederick. Y si es niña Jennifer o Emma -dijo la futura madre

- Que bonitos nombres con gusto seré su madrina.

- En cuanto nazca nuestro hijo, elegiremos la fecha del bautismo- dijo Max

- Pero recuerde que me iré de viaje de bodas después de mi matrimonio.

- Y donde se irán de viaje.-Diana

- Creo que Inglaterra ya que de paso Albert atenderá unos negocios.-

- Que bien por que el bautizo será en nuestra casa Londres. No les será difícil llegar si están en Inglaterra.-recalco Max

- Fabuloso, ya que Londres es una de mis ciudades favoritas.- se emociono Candy

- Como nosotros no tuvimos luna de miel, Max me prometió pasar una temporada en su villa de Escocia.- Dijo Diana sonriente

-. Así es, por que cuando vea a mi Tío Jackson, me vera con mi esposa e hijo, no podrá hacer nada para separarnos, y no tendremos que ocultarnos más.

- Pero si eres mayor de edad, no entiendo por que te ocultas.- pregunto Candy confundida

- En el testamento de mi padre hay una cláusula que dice, que mi tutor es el que debe elegirme esposa o si no de lo contrario perderé mi derecho a la fortuna de mis padres. No me puedo quejar de mi tío nunca me impuso a ninguna mujer, hasta que le confesé que estaba enamorado de Diana y que deseaba casarme con ella, fue entonces cuando me estaba obligando a comprometerme con una joven heredera de Inglaterra, pero me escape, no tengo miedo a trabajar por mi cuenta, pero no deseo que Diana y nuestro hijo pase privaciones o necesidades.

- De hecho yo le propuse a Max que renunciara a su fortuna, que los 2 podíamos salir adelante solos. – dijo Diana apoyando a su esposo

- Lo mismo pensaba yo, hasta que mi tío me cerró todas las puertas en Francia e Inglaterra

- Entiendo yo pase por una situación similar hace algún tiempo, pero no te preocupes le pediré ayuda a Albert, tal vez el pueda conseguirte trabajo.

- Gracias pero por ahora estoy atendiendo los negocios de mi padre aquí en Chicago, ya que tío cree que deje a Diana y estoy saliendo con la hija de unos amigos de la familia, solo estoy esperando el nacimiento de mi hijo para poder decirle la verdad, y así tomar el control de mi fortuna.

- Espero que cuando llegue el momento todo te salga bien.- opino la pecosa

- Por eso te voy a pedir un favor muy grande Candy, no le cuentes a nadie sobre nuestro matrimonio o que vivimos aquí, la mas mínima indiscreción puede echar a peder nuestros planes.- le dijo Max preocupado- no quiero que pienses que lo hago por el dinero de mis padres, pienso en el bienestar de mi familia.

-. Te lo juro, no diré nada a nadie ni siquiera a Albert, entiendo tu situación. –Dijo solemne Candy-

-. En su momento yo mismo gritare la verdad a los 4 vientos.- Max

-. Max, ya se esta haciendo tarde por que no llevas a Candy a su casa.-dijo Diana

- No te preocupes puedo tomar un taxi.

- Me sentiré mejor si Max te lleva, - interrumpió Diana- no me gustaría que nada malo le pasara a la madrina de mi bebe.

- Yo también me sentiré mas seguro si te llevo,

- Entonces hasta mañana Diana. Duerme bien.

- Hasta mañana candy que descanses.

- No tardare en regresar amor. Le diré a Molí que suba hacerte compañía.

Ambos abandonan la casa sin sospechar que era vigilado de cerca.

Al llegar a la Mansión Andrew, como el caballero que es Max le abre la puerta a Candy,

- Bien señorita, ha llegado a su casa sana y salva.- dijo haciendo una reverencia

-. Muchas gracias caballero.- imitando a Max

- Entonces hasta mañana, te estaré esperando.

-. Hasta mañana.

Al entrar a la casa la rubia se encontró de frente con sra. Elroy.

- Otra vez tarde hija, donde estabas-mirándola fijamente-

- Salí tarde del hospital tía perdón por no avisar.

- Últimamente as estado saliendo tarde del hospital, tendré que hablar con el director para que te permita salir más temprano, la boda es dentro de unas semanas y no voy a permitir que aparezca con ojeras en las fotografías.

- No se preocupe tía yo hablare con el doc. Lenan a partir de mañana vendré temprano.

-. Eso espero y quien te trajo.

-. Maxwell Vandervit, lo encontré a la salida del hospital y muy amablemente se ofreció en traerme.

- Ten cuidado hija, recuerda que a William no le gusta que seas tan confiada.

- Max no es capaz de faltarme al respeto tía, además no hacemos nada malo es solo un gran amigo y Albert tiene que entenderlo y confiar en mi.- dijo molesta la joven

- Pero no te enojes, solo era un comentario.-le dijo tratando de clamarla

- No estoy molesta, es solo que no entiendo la desconfianza de Albert, cuando vivíamos juntos nada malo paso entre nosotros. Y éramos casi desconocidos y nos respetábamos.

-. Entiendo hija, pero entiende a William tiene miedo de perderte.

- Nunca dudaría de Albert pasara lo que pasara.

-. Y no tendrías motivos, William es un hombre integro incapaz de hacer algo indebido.

- Lo se y esa una de las razones por la cual lo amo.

En sus días es Florida William Albert Andrew deseaba no haber viajado a ese estado, se había topado por "casualidad" con Megan Andretti. La mujer se había convertido prácticamente en su sombra, con el pretexto de no conocer a nadie y salir sola Megan se aprovechó de la caballerosidad de Albert, asistiendo con el a múltiples cenas y comidas de negocios. Las persona a su alrededor comentaban de la cercanía de ambos y mas aun sabiendo que William estaba por casarse. Lo que no sospechaba William Albert es que al igual que Candy estaba siendo vigilado de cerca y era fotografiado saliendo con Megan de diversos eventos y cenas.

Megan estaba convencida de conquistar a Albert, pero el hombre resulto ser muy inteligente, después de cenar la llevaba a su hotel con el pretexto de estar muy cansado, en ocasiones no pasaba por ella diciéndole que saldría con algún inversionista.

El ojiazul extrañaba mucho a su "esposa", pero se conformaba con el ver su foto en el relicario que como todos los días llevaba en su pecho.

- Te extraño tanto candy mi pequeña, que estarás haciendo.

Mientras tanto Elisa informaba a Megan por telegrama que su plan estaba funcionando de maravilla.

- así que todo esta casi listo. Ahora si William sabrá la clase de mujer que eres Candy White, tu sola cavaste tu tumba.- rió Megan ante el papel que sostenía sus manos.