gracias por sus comentarios, me sacaron sonrisas, risas y me alegraron los días.
este capitulo es algo triste, pero, no se desesperen... el siguiente sera peor. be-sitos y nos leemos. disfruten de esta dulce pareja
Una dulce voltereta sobre el césped entrelazando sus cabellos con puntas del pasto. Un súper espía; eso era él. Una voltereta que marcaria en su vida un nuevo logro, embarrando su ropa y robando leves carcajadas a sus mayores antes de decidirse por saltar para atrapar a Chocho. Si, ese animal se había convertido en su mejor amigo y en su súper asistente perruno. – Parece que ustedes dos se llevan muy bien.- comento un hombre de cabellos castaños, quien acababa de llegar, apreciando con entusiasmo la escena antes de percatarse en la peculiaridad del niño. Este crio… se parece mucho a Kuon. Kanae-chin tenía razón… El niño le sonrió al mayor y luego volvió a jugar con el perro, dejando al hombre con un puro sentimiento en su corazón junto a un noble pensamiento rondando en su mente. Kanae-chin tenía razón, este pequeño… seguramente… Kuon, ¿Por qué nunca nos contaste? Miro a su amigo son una sonrisa picarona en el rostro. Nunca creyó que aquello pudiera llegar a pasar al final de la historia, un hijo… le costaba armarse la idea de que ellos habían tenido un hijo. ¿¡Porque nunca se lo dijo!? ¿Qué clase de amigo le escondía a otro aquella bendición? Pues solo Kuon podía ser capaz de hacer algo así, pero, sinceramente es no le molestaba en aquel momento…
Ren sonrió y espero a que el hombre de cabellos castaños ya estuviera sentado a su lado. – Así que… ¿cómo va todo?- pregunto y la risa del pequeño, junto a los ladridos del animal, eran lo único que resonaba en el aire. –Vamos, Yashiro…- espeto Kuon pidiendo que hablara. Estaba algo preocupado por todo lo que sucedía y no quería verse de brazos cruzados sin hacer algo por su amigo y manager. – ¿El chico es tu hijo?- pregunto el castaño y Kuon sonrió bajando la mirada. –Yashiro, no me cambies el tema… tienes que contarme como te fue; ¿Qué te dijo ella?-
Yashiro asintió y se desabrocho el primer botón ce la camisa. Necesitaba respirar. Necesitaba hablar. Necesitaba confiar y salvar al gato antes de que la curiosidad lo matara; pero para eso, primero, tenía que contarle a Kuon como la mujer lo había mandado a pelar patatas.
Hace doce horas atrás, antes de la cena, Yashiro se había animado para pedirle a una bella y sensual chica de cabellos negro que lo acompañara a la celebración del compromiso de María-chan. Ella acepto ya que no tenía motivos para negarse a ir acompañada de su tan buen amigo Yukihito, pero, todo cambio cuando ella lo empezó a evitar hasta el punto de pedirle al novio de María que por favor la pasara a dejar a su casa.
Si, así fue como Yashiro termino "plantado" y con el deseo frustrado de confesar su amor de la forma más romántica posible; con unas simples palabras, pero, sacadas desde el fondo de su corazón y endulzadas con ambrosia para el deleite de la bella pelinegra.
Si, y así fue como Kanae termino… termino evitando que su mundo se tiñera de rosa. No era que no lo quisiera, pero, no estaba lista para un compromiso; y, aun menos, luego de la conversación que tuvo con el novio de María. Ella no quería creer en las palabras de Coppola, pero, tal vez tenía razón. "tú eres igual que yo… tu mirada, tu sonrisa, tu cortesía… eres una versión femenina de mi, querida" le dio como respuesta cuando Kanae le pregunto que había sido lo que lo cautivo de María…
Un código que ella entendía…
Ella sabía que tal vez no podía abrir su corazón al cien por ciento, sentía miedo y siempre lo había sentido, no quería amar por temor a ser vulnerada, pero, ¿era frívola?, ¿era interesada?, ¿acaso parecía ser que era una caza fortunas? No lo sabía y no lo descubriría hasta aclarar sus sentimientos por Yukihito; el único hombre que la había hecho sentir un leve cosquilleo en el vientre. ¿Si ella aceptara estar con él, podrían ser felices?
…¿realmente era frívola al igual que Coppola?
Kanae cerró los ojos y respiro hondo. No tenía idea que iba a hacer con su vida, pero, de lo que si estaba segura era que tenía que avisarle a su amiga algo muy importante. Tenía que mostrarle lo que había visto ella cuando llego, del brazo de Yashiro, a la mansión Takarada hace media hora atrás. Sí, bueno, tal vez no le había dado un "sí" definitivo a Yashiro; tal vez ni siquiera le dio tiempo de hablar para escuchar su propuesta, pero, tenia bien claro el cuento con solo ver como la miraba.
…con solo ver como esos ojos tan encantadores se fijaban en su persona... eres como yo Kanae Kotonami, eres una mujer fría y calculadora… solo por eso te confió esto… solo por tu falta de corazón, soy capaz de decirte mi futuro; mi idea, mi deseo y sueño… el casarme con María, me llevara a la gloria. Ganare dinero y seré el mejor director que pueda haber en el mundo de las producciones… seré el mejor… y claramente, de seguro que tu también, solo por pensar igual que yo, por tener una mente calculadora y una falta de sentimientos, llegaras a ser una gran actriz… en una de esas, te contrato para una de mis futuras grandes producciones… No podía, no podía enamorarse de Yashiro y terminar por hacerle daño. No quería dañarlo como Coppola lo haría con María. No quería ser igual que ese hombre, no quería ser así, no quería dejar de sentir ese amor tan grande que cultivaba en su corazón por Yukihito, por su familia y por sus amigos…
Respiro hondo
Coloco su oreja junto a la puerta para ver si había alguien dentro y lo escucho; escucho la voz de Kyoko diciendo. – Lory-san, decirle a Kuon que Haruki es su hijo… ni siquiera actuando sería fácil. No sé cómo lo hare… tengo un poco de miedo.-
…Kyoko, ¿ese niño es tu hijo? … esos ojitos idénticos a los tuyos, ¿realmente son tuyos? ¿Tuyo y de Kuon?...
Cerró los ojos, respiro hondo y se dio ánimo para abrir la puerta, irrumpir aquella reunión privada y pedirle a su amiga que fuera junto a ella; ahora tenía un motivo realmente razonable para mostrarle la dulce escena que, cuando entro al jardín, dejo a Yashiro y a ella con la boca abierta. Ahora su motivo ya no era mostrarle y advertirle que Kuon tenía un hijo, sino que, mostrarle que Kuon ya conocía a su hijo.
Por favor Kyoko, ve la realidad, la hermosa escena y anímate a abrir tu corazón ante aquel hombre que te mira con un cariño sin igual. Se aman… quiéranse y no se nieguen, porque ese no es el destino de ustedes… vamos Kyoko-chan, querida amiga, tu puedes ser feliz, te lo mereces.
