Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo :)


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Capítulo 7: Esa chica maid II

"De algún modo…

Siento como si estuviera ocultando

algo mucho más serio que está soportando"

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Mientras terminaba de bajar el ascensor veía de reojo a esa chica maid. Aunque luchaba por no demostrarlo estaba muy feliz, una sonrisa apretada se le salía sin querer.

— Padre y Nii-sama estarán orgullosos –murmuraba para sí misma sin darse cuenta de que estaba hablando en voz baja.

Bien, al menos puedo hacer a una persona feliz. De acuerdo, no era una persona sino un demonio.

Las puertas se abrieron de par en par cuando llegamos al primer piso e intenté caminar lo más relajado que pude sin fruncir el ceño, pero me era imposible, como alguna vez me dijo el viejo Isshin: "Ichigo, no importa lo que hagas o cómo te vistas, siempre lucirás como un estudiante matón". Rukia en cambio lucía como si en toda su existencia no hubiera roto ni un plato, se veían rastros de inocencia en sus ojos grandes y violetas y en su cara de buena, además, en conjunción con su estatura menuda y su uniforme negro y blanco de maid lucía realmente como alguien amable y servicial. Definitivamente un ángel caído del cielo.

— Tomaremos un auto que te lleva a donde quieras –dijo mi compañera.

— Un taxi –la corregí y ella me sacó la lengua, después se paró en la orilla y alzó la mano para llamar a alguno – A esta hora hay mucho tráfico, dudo que podamos encontrar uno libre –ni siquiera terminé bien de decir aquello cuando enseguida se detuvieron abruptamente como cinco taxis al mismo tiempo peleando por Rukia.

— ¿Decías, Ichigo? –sonrió triunfalmente.

Yo solo gruñí y me limité a dejarla entrar primero.

— ¿Cuál es el plan? –pregunté.

— Primero lo primero. Voy a patearle muy duro el trasero a Urahara.

Rukia le indicó la dirección al chofer que se dedicaba a verla de vez en cuando por el espejo retrovisor. En una de esas miraditas secretas lo observé enojado y él no volvió a intentarlo.

De repente una duda invadió mi cabeza, sin embargo, no podía hablar en voz alta con el taxista al volante, así que me acerqué a Rukia cortando totalmente las distancias, le pasé un brazo por los hombros y la acerqué a mí, inclinándome hacia su oído. Ella pareció extrañarse de mi comportamiento.

— Tengo una duda –susurré.

— Te informo que puedes hacer preguntas sin tener que violar mi espacio personal –me contestó también en susurro.

— ¿Cómo es que conoces a Urahara?

Un abrupto sonrojo capturó las mejillas de Rukia, haciéndome fruncir el ceño notablemente.

— Yo… en su tienda… compré algunas cosas que me hacían falta –dijo, avergonzada.

— ¿Disfraces?

Asintió.

— Él me dijo que una vez te vio conmigo vestida de súcubo, pero no te reconoció. Dijo que no eras nada parecido a la Rukia que él conocía.

Sonrió malévolamente.

— Cuando llegué por primera vez a su tienda yo… tomé una forma algo terrorífica y creo que lo asusté. Bueno, en realidad era esa mi intención.

— ¿Y eras tú la que estaba con Urahara en el hospital antes de que llegara Nanao-san y su esposo?

— Sí, quería matarlo en ese momento, pero enseguida llegaron esas personas contigo, además el hospital estaba a reventar de gente. Quería seguirlo, pero era eso o quedarme a que despertaras.

Y escogió quedarse.

Me quedé observándola de cerca, diciéndole gracias con la mirada aunque ella no volteó a verme.

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Íbamos llegando a la tienda de Urahara, al parecer todo en ese lugar estaba tranquilo. Rukia le pagó al taxista con un billete que sacó de un bolsillo de su delantal blanco y le dio las gracias amablemente.

— Prepárate, Urahara, porque voy a despellejarte vivo –anunció Rukia viendo la tienda con los ojos entrecerrados y los brazos en jarra.

— Nada sádico… si puedes –le pedí seriamente.

— No te preocupes –me sonrió levemente –Cuando lo descuartice te pediré que te voltees –me prometió, aunque no supe si solo bromeaba, y acto seguido empezó a caminar por delante.

Adelantándome un poco abrí la puerta y le di el pase a la maid. Ella entró sigilosamente. Todo estaba iluminado por tenues luces y cada cosa estaba en su sitio, hasta Urahara, sentado en el peldaño de madera que sobresalía al fondo de la tienda.

— Bienvenidos otra vez a mi tienda. Que gusto que ya estás bien, Kurosaki-san –sonrió alegremente –Ah, Akuma-san (demonio) justo hoy me llegó un disfraz que sé que te gustará, es de gatita, es muy minimalista –guiñó un ojo a Rukia, quien lo veía con cara de muy pocos amigos.

— Así que te gusta jugar, ¿no, Urahara-san? –sonrió Rukia quien estaba delante de mí.

El sombrerero loco perdió su sonrisa de inmediato y se quedó levemente preocupado.

— Ah, vamos. Yo no pensé que Kurosaki-san fuera a reaccionar así, simplemente le mandé a entregar un pedido de comida… ah, ¿ya te hablé del café maid que inauguré? Podrías trabajar junto a Ichigo, te ves hermosa vestida de maid, Rukia-chan –habló con voz juguetona y se levantó de su lugar, caminando hacia nosotros –Oh, no estás sonriendo, que pena. Las maids por lo regular sonríen todo el tiempo… -estaba a escasos centímetros de Rukia quien respiraba como un toro furioso, sin embargo, Urahara-san no paraba de hablar. Esto iba a salir muy mal – Te perdiste de ver a Ichigo vestido de mesero, creo que juntos se hubieran visto espectaculares...

Urahara-san apenas se estaba inclinando al rostro de Rukia cuando ella levantó el puño con fuerza impactándolo por debajo de la quijada del hombre, levantándolo levemente del suelo y luego tirándolo como a un metro de nosotros. El sombrerero cayó de bruces con la boca llena de sangre por dentro y mirando a Rukia tranquilamente, como si hubiera esperado el golpe.

Sin previo aviso entraron por otra puerta dos niños a ayudarlo; la niña tímida y el niño de pelo rojo, ambos armados con un bate de fierro. Venían hacia Rukia con toda la intención de hacerle daño, sin embargo, cuando ella volteó a verlos, éstos niños parecieron petrificarse, se detuvieron abruptamente y luego se dejaron caer de rodillas sin dejar de ver a Rukia a la cara, tenían los ojos desorbitados, asustados terriblemente.

— ¿Qué les pasó? –me pregunté a mí mismo e iba a dar un paso hacia adelante cuando Rukia me detuvo con su voz.

— Alto, Ichigo. Ni un paso más.

— ¿Qué les hiciste? –musité preocupado.

— Como demonio que soy puedo hacerme ver de muchas formas para diferentes personas, ahora mismo ellos están viendo uno de mis más terribles rostros –dijo con voz petulante –Y tú, maldito híbrido –dijo, volteando a ver a Urahara.

— Ah, Rukia-chan, qué bonita cara tienes, tan bella como siempre –rió nerviosamente mientras se levantaba.

— Enviaste a Ichigo y al mismo tiempo lo utilizaste para descartarte como sospechoso. Muy inteligente, Urahara-san, pero… no más inteligente que yo. No contaste con que regresaría por el alma de Ichigo.

— Si en un tiempo determinado el demonio no es capaz de obtener un contrato con un humano –abordó Urahara levantado, sobándose el área afectada – él demonio se retira para buscar otra víctima, es lo normal, pero tú… tú no pareces querer despegarte de él. Pareciera como si él te gustara…

— Detente, Urahara. Por tu bien detén esa lengua tuya –lo interrumpió Rukia con voz fuerte –Ichigo, sal de aquí, no te gustará lo que haré para sacarle la verdad a este tipo.

— ¿Qu… qué vas a hacer?

— Solo salte –y enseguida volteó hacia mí. Me sobresalté de inmediato pero después me di cuenta de que no había porqué asustarse. Rukia tenía el rostro normal, con sus ojos violetas y su piel tersa. Entonces les estaba mostrando a Urahara y a los chicos otra cara. Ya entiendo más claramente.

Me salí de la tienda y esperé algunos segundos detrás de la puerta cuando de repente escuché el grito desgarrador de Urahara que me sobresaltó. Creo que jamás en mi vida, ni siquiera en las películas, había escuchado un grito tan más real y lleno de horror como ese, de miedo puro, y de sufrimiento. Los minutos corrían y Rukia no salía. De repente algo llamó mi atención y miré abajo. Por la puerta estaba saliendo sangre y me había alcanzado las suelas de las botas. Me alejé enseguida, asqueado, aterrado. Sí, estaba saliendo sangre de la puerta, sangre roja oscura y brillante. No quería ni imaginarme lo que esa maid estaba haciendo. Al cabo de unos minutos más los gritos se volvieron gemidos de súplica, y después ya nada.

La puerta se abrió y de ella salió mi maid con su delantal salpicado de sangre y sus manos mojadas de carmín. Intenté echar un vistazo dentro de la tienda pero Rukia no me dejó ver nada porque tras ella cerró la puerta rápidamente.

— ¿Lo mataste? –pregunté, aunque sinceramente no quería saberlo.

— No… no mucho –contestó mirándose su vestimenta –Agh, me he arruinado mi hermoso disfraz –lamentó con el ceño levemente fruncido.

— ¿Y los chicos? ¿Los mataste? –me preocupé.

— No, tranquilo. Los dormí. Llamaremos a la policía y los rescataran antes de que se despierten –dijo mientras caminaba, alejándose de allí.

Por un momento me quedé ido, mirando la tienda. Adiós empleo.

— ¿Y qué averiguaste? –le pregunté mientras corría para darle alcance.

— Dijo que él no asesinó a tu familia. Él se encontraba espiándote en tu casa justo cuando la policía daba un rondín* por tu colonia y lo capturaron, enseguida pasó a ser parte de la lista de sospechosos. Me dijo que era amigo de tu padre, y no mentía. Estaba espiándote porque quería ver la casa donde había ocurrido el asesinato, es un curioso de lo peor. Y también quería protegerte de tus emociones, él no quería que tuvieras un contrato con un demonio.

— ¿Protegerme? –Voltee a verla en seguida – ¿Él quería ayudarme?

Rukia alzó los hombros.

— Me parece más un sujeto que gusta de experimentar con lo que pueda pasar o no con las personas a su alrededor. Se divierte. Es un híbrido, mitad humano y mitad demonio, no pertenece enteramente a ninguno de los mundos y es rechazado por los dos, naturalmente que buscaría la manera de pasar el rato. Además, te mandó hacia el hospital donde estaba Nnoitra y Unohana, y ni siquiera te acompañó, te mandó a tu suerte confiando en que tú pensabas que ya uno de esos dos era el culpable.

Enseguida me detuve y abrí los ojos a su máxima expresión, quedándome petrificado como una estatua.

— Rukia, si Nnoitra no fue, ni tampoco Urahara-san, eso solo nos deja a Unohana Retsu.

— Lo sé, pero Ichigo, créeme, Unohana Retsu es una mujer muy dulce… cielo, no creo que ella sea la culpable –me miró preocupada, sabiendo que estaba quitándome mi ilusión de tajo –Está aterrada, vio cómo asesinaste a su paciente, y por poco la asesinas a ella.

— Demonios –me tapé la cara con las palmas de mis manos, intentando tranquilizarme, mantener mi mente fría. Ahora era cuando me arrepentía enormemente de no haber seguido mi medicación. Menos mal que ya me la habían dado en el hospital. – Rukia, si todos los sospechosos de la lista del jefe policía están tachados, entonces, ¿qué hacemos ahora? Diablos, hemos vuelto al inicio.

Rukia lanzó un largo suspiro de cansancio.

— No lo sé –confesó con voz cansina.

— Tal vez debamos volver a ver a Inoue-san, puede que recuerde otras cosas –sugerí.

— No –arrugó la nariz –Ella no me agrada, y mucho menos su demonio –se cruzó de brazos.

— Bueno, entonces podríamos empezar por llamar a la policía para que venga a la tienda de Urahara y de paso cambiarte ese disfraz.

— Ay, es verdad, mi vestuario –se entristeció –Tú consigue un teléfono mientras regreso a casa de Urahara para hurtar un poco, ¿sí? –me sonrió y se fue corriendo por donde vino.

Loca.

A una cuadra había una caseta telefónica y justo por allí iba pasando mi amigo Chad. Me apresuré para alcanzarlo.

— Ichigo, ¿qué haces por aquí? ¿No deberías estar trabajando? –me saludó el gigante de acero.

— Acabo de salir justamente. Oye, tengo que hacer una llamada urgente, ¿tienes una moneda?

— Toma.

— Gracias, te la devuelvo otro día, amigo –abrí la caseta.

— Oye, Ichigo, ¿pasa algo malo?

— ¿Algo malo? ¿Sin contar que asesinaron a mi familia y que ahora no tengo ni para comer? Pues no, Chad, no pasa nada malo –fruncí el ceño.

— Perdona, no quise decir eso…

Me volví hacia la caseta y la cerré. Marqué enseguida el número de la policía y mientras me respondían me pregunté el por qué le había dicho esas cosas a Chad. Me había comportado muy grosero con él y no sabía ni por qué. Me había tomado a mal su comentario, pero de todas formas él no tenía la culpa. Como sea, creo que me disculparé con él la próxima vez que lo vea. La policía contestó y finalmente les di la dirección donde les dije que había escuchado gritos de un hombre y después colgué sin darles mi nombre. Cuando salí de la casera Rukia ya venía corriendo con un pomposo disfraz de maid, esta vez con el vestido color azul claro y delantal blanco, un moño rojo en su cuello, hasta una capa y entre las manos traía lo que parecía ser una pistola de juguete con el adorno de un conejo.

— ¡Mira lo que encontré! ¡Mira el conejito! ¿No es lindo? –vaya, realmente le había gustado ese conejo blanco orejón, lo veía con ojos brillosos. Ese conejo se llama chappy, Yuzu solía coleccionar figuras de él.

De repente siento que un gran peso recae sobre mis hombros al recordar a mi hermana y un deje de tristeza se anidaba en mis ojos.

— Me gustaba más la maid seria, esta parece más una maid de cafetería barata –opiné. Ella me empujó levemente y se cruzó de brazos.

— Serás amargado. Este disfraz es por mucho mejor que cualquiera que haya usado, me hace ver como una heroína, ¿no? Mnn… ¡Rabbit-chan! Así quiero que me llames ahora –sonreía y yo intentaba imitarle su alegría, pero lo único que logré fue hacer una mueca triste y ella se preocupó. Se le borró la sonrisa – ¿Qué pasa? –me miró fijamente con sus expresivos ojos violetas –Estás cabizbajo –dictaminó correctamente – Hey, anímate, encontraremos al asesino, Ichigo, y cuando lo encontremos lo descuartizaré miembro por miembro.

— Lo sé, Rukia –levanté la comisura derecha de mi labio y alcé mi mano hacia el rostro de ella, acariciando con el pulgar la mejilla de ella, dirigiéndole una mirada cansada y vacía –Sé que lo harás.

— Mejor descansemos un rato. Vamos a sentarnos en la banqueta –me invitó sentándose enseguida en la orilla de la acera y yo la seguí. Sin previo aviso extendió sus brazos por mi costado y me abrazó. Por algunos segundos yo no hice nada, pero después le pasé un brazo por la espalda.

— Rukia, estoy muy cansado.

Ella se apretó más contra mí sin saber qué decir. Pero no hacía falta decir nada. Ella estaba ahí, acompañándome, para mí eso era muchísimo más que suficiente.

— Rukia, vamos a casa –le palmee la espalda un par de veces con suavidad y nos levantamos, caminando por la calle.

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Llegando a casa Rukia me ofreció hacerme una cena súper espectacular pero en realidad no estaba de ánimos. Directamente me fui a la cama y apagué las luces. Pasé mis brazos por detrás de mi cabeza y pensé por un rato en todo lo que había pasado en estos días. Tan solo habían transcurrido como dos semanas, eso creo, y ya habían pasado muchas cosas.

Estaba cansado mentalmente. Parecía como si la fuerza de querer llevar a cabo mi venganza se hubiera drenado de repente.

Me dolía todo. La cabeza, cada músculo, incluso el corazón. Mi corazón se rompió más a cada momento de esa noche en que recordé a mi padre, a Karin, a mi Yuzu. Sentí las ganas de llorar y me cubrí los ojos con el brazo, esperando que Rukia no fuese a encontrarme en tal estado si es que entraba a mi cuarto.

Rukia.

Cuando la recordé me pregunté dónde estaba, no me había seguido a la habitación. Me quedé en silencio escuchando muchos ruidos, sonaba la lavadora, la aspiradora… y lo que parecía una persona lavando trastos a la velocidad de la luz. Vaya, estaba haciendo el aseo. Sonreí levemente. Esa Rukia es una tonta.

No supe en qué momento me quedé tan dormido que casi pude caer en coma.

"— ¡Ichi-nii! –gritó Karin corriendo hacia mí con miedo.

No soy Ichi-nii –habló una voz parecida a la mía pero… no lo sé, sonaba aguda y se reía. Era una voz burlona – Llámame… "

— ¡KARIN! –grité tan fuerte que hasta me dolió la garganta. Desperté templando y con una capa de sudor frío, con los ojos abiertos a su máxima expresión e hiperventilando furiosamente y con la mano levantada al aire, como queriendo alcanzar a alguien. Miré el techo. Estaba en mi habitación.

Me levanté a la mitad intentando regular mi respiración agitada y calmar mis temblores. Había tenido una pesadilla demasiado real. Detestaba esto. Revisé mi habitación con la mirada, no había rastro de Rukia. Bajé mi rostro para mirar mis manos y las vi temblando. Me sorprendí al ver que en mi mano derecha tenía una nota. Era una pequeña hoja de papel que tenía dibujos feos de lo que parecían ser conejos y osos. La abrí y me di cuenta de que no le entendía nada a lo que decía.

Un acertijo.

Tenía que eliminar algunas letras para dar con el mensaje. Rukia y sus truquitos baratos. Encendí la luz y tomé un lápiz, empezando a tachar algunas letras de la nota, al menos eso me estaba entreteniendo haciendo que me olvidara del sueño anterior.

Ichigo, cabeza de zanahoria mal formada:

Tu casa es un verdadero desastre, cuando la vi no pude quedarme quieta y empecé a limpiar, espero que no te moleste…

Oh, claro que no me molestaba.

al terminar de limpiar me di cuenta de que en tu alacena lo único comestible eran arañas negras y telarañas, pero como sé que eso no les gusta a los humanos pues fui a comprar comida, no me preguntes de donde sacaré el dinero, no te gustará. Hasta entonces duerme, te vez cansado. Luces realmente lindo cuando duermes… como una zanahora mutante que ronca como león.

Maldita enana.

Volví a recostarme pensando en el sueño.

No me había detenido a pensar en aquél justo momento en que entré a casa el 15 de julio encontrando a mi familia muerta.

"— Oni-chan, llegaste temprano del trabajo –se sorprendió Yuzu –Estoy preparando arroz frito con… -de repente dejó caer el tazón que estaba utilizando y éste se quebró en pedazos cuando cayó al piso.

En pedazos.

Tú… tú no eres mi oni-chan…"

Desperté sobresaltado. ¡¿En qué momento me había quedado dormido?! No sabía qué había pasado pero ya estaba de día. Los rayos del sol se colaban impertinentes por la ventana de mi habitación.

Me levanté a la mitad mientras pensaba en lo que había soñado. Primero Karin, luego Yuzu. ¿Por qué estaba soñando cosas que nunca habían pasado? Me recosté un momento para intentar calmarme.

"— Bien. Haz lo que quieras, Kurosaki Ichigo. Pronto firmarás ese contrato –me aseguró con una media sonrisa."

Desperté sobresaltado. Es de noche en mi ventana. ¡¿Cómo es posible?! Estoy perdiendo el sentido de la realidad de forma brusca. No debo recostarme más. Me levanté rápido como si la cama me fuese a tragar. Todo estaba borroso y se movía. De repente sentí que algo me estaba asechando por la espalda y voltee de inmediato, asustado, sin embargo no había nada. Solo una idiota pared.

De cualquier manera no debo dormir más. No puedo más con esta angustia, no debo descansar más. Tengo que encontrar al asesino de mi familia cueste lo que cueste.

Bajé al primer piso en busca de Rukia pero no la vi por ningún lado, solo me encontré con mi casa totalmente limpia, como… como si Yuzu la hubiese limpiado.

— Rukia –la llamé y en ese momento el timbre de la puerta principal sonó.

Caminé a la entrada y abrí la puerta, sorprendido por encontrarlo a él y a sus hombres.

— Zaraki… san –contemplé ofuscado.

— Manos arriba, gusano –gruñó el moreno de aspecto amenazante acompañado de dos agentes policías.

— ¿Disculpe?

— Kurosaki Ichigo, en este momento te encuentras bajo arresto por la unidad de policía de Karakura, tienes derecho a permanecer en silencio, cualquier cosa que diga puede ser usada en tu contra…

— ¡¿Qué diablos?!

— Arréstenlo, muchachos.


*Rondín: Cuando la policía pasa por tu casa para vigilar. No supe cómo ponerlo más general para que los que no son de México entiendan n_n°

La frase del capítulo es del manga.

La aparición de Chad se me hizo muy salvaje sinceramente XD No sé a ustedes.

Espero que les haya gustado el capítulo! :) Para los lectores nuevos, cada capítulo el fanfic cambia de imagen de portada según el disfraz de Rukia, las imágenes de los capítulos pasados están colgadas en mi Facebook por si las quieren ver :) Muchas gracias por leer! n_n

Ahora contesto sus dulces y lindos reviews:

diana carolina: Hola, querida! Muchas gracias por tu review. Y sí, ya Rukia vio que su forma ruda o sexy no le funcionaba así que optó por algo más normal, jaja. Y tienes razón, Rukia es adorable e Ichigo se está dejando cautivar X3 Que estés bien!

Guest: Hola! Muchas gracias por comentar! Claro que seguiré con el fanfic, y que bueno que te gustó, espero que este capítulo haya podido ser de tu agrado n_n Sobre Ichigo y la súcubo, pues creo que eso ya no se puede, el disfraz ya pasó xD Cuídate!

Ninde Elhenair: Ninde por los rumbos de Bleach! O.O jaja Muchas gracias por tu review tan lindo! Siempre tienes una forma muy particular de ver las cosas, y siempre me haces pensar! Como las 72 horas que ya ni me acordaba! Realmente cuando vi tu review dije: Definitivamente me equivoqué de link, pero no XD El UlquiHime quiero que salga de nuevo! Pero no he sabido cómo meterlo, si tienes alguna idea me dices. Espero que te haya gustado el capítulo, bye!

Fer: Hola y bienvenida! Gracias por tomarte el tiempo de dejar review :) Qué bueno que te gustó, me hace muy feliz ese tipo de comentarios. Aquí tienes el próximo capítulo, espero que haya podido ser de tu agrado.

Bere Lel: Hola de nuevo! Muchas gracias por el review! Oh, perdimos a Ichigo en el capítulo anterior y en este tal vez también :'( Espero que estés bien, cuídate! n_n

Kotsuki Kurosaki: Hola y bienvenida al fanfic! Gracias por el comentario tan lindo! X3 Te deja confundida el fanfic? Yo en un principio me hice el juramento de que no iba a poner nada psicológico aquí, pero aquí me tienes confundiendo a mis queridos lectores :'( jaja No sé por qué pero me encantan estas tramas enrredadas XD Y claro que no lo abandonaré, muchas gracias Kotsuki!

KanaKramer: Hola y bienvenida al fanfic! Muchas gracias por comentar! Qué bueno que te guste el fanfic, espero que este capítulo haya podido ser de tu agrado :) Cuídate mucho!

sammyneko: Hola y bienvenida(o)! n_n Muchas gracias por tan lindo review! También me encanta que Rukia cambie de vestuarios, por eso con cada capítulo nuevo cambio la imagen del fanfic :) Sobre Yoruichi sinceramente no lo había pensado pero me parece una idea tentadora, veré si puedo hacer algo pero no prometo nada :) Que estés bien, cuídate!


Nos leemos luego... si tú quieres...