Capitulo 7

El puente del Vancuver no era muy diferente al del Enterprise, más sucio sin duda, quizás más destartalado y oscuro, también más pequeño, pero en si con casi los mismos oficiales, aunque piratas, y por supuesto un capitán al mando.

-Capitán Stride –llamó Vincent Nova, el segundo de a bordo a su comandante.

El hombre prestó la atención al recién llegado de inmediato, después de todo tenía rato esperando esas noticias.

-¿Qué tienes Nova?

-Nos comunicamos ya con "La casa" y les dijimos de nuestro cargamento valioso.

-¿Qué han dicho?

-Estaban más que interesados capitán, incluso nos ofrecieron subir el porcentaje tan solo para que no hiciéramos la oferta por otra parte.

-Excelente –afirmó el hombre, dejando asomar una sonrisa entre su gruesa barba. –Sabía que este ejemplar valdría la pena, más aun desde el momento que lo vi, ¿Ya lo revisó el médico?

-Si capitán, dice que es joven y fuerte, en perfecto estado de salud, sin embargo quería hablar con usted de algo.

-¿Qué demonios pasa? –Preguntó de inmediato el pirata con alarma.

-No lo sé, dijo que se lo diría directamente a usted, lo iba a estar esperando.

-Haberlo dicho antes imbécil –reprendió el superior dando un empujón al otro para pasar y comenzar a caminar seguido por su oficial– si ese muñeco trae algo malo, nos vamos a la mierda.

No mucho después, la nave pirata se encontraba alrededor de la órbita de Totel, preparándose para hacer el descenso por lanzadera hasta el hangar de "La casa".

La casa, era uno de los lugares más conocidos en Totel, aunque pocos podían acceder a él, todos sabían reconocer el nombre del lugar y por supuesto a que se dedicaba, así como que solo ofrecía lo mejor, a precios claro estaba, extremadamente elevados.

No era la primera vez que el Vancuver hacia tratos con el Mayor Robles, el hombre a cargo de las transacciones en "La casa", de hecho se podría decir que eran casi socios, después de todo, esa era la mejor nave traficante de la seda de la araña, y aquel era el más reconocido y exclusivo sitio de venta y subasta de esclavos extraterrestres, de tal manera que se llevaba a cabo una simbiosis bastante lógica y muy lucrativa entre ambos. Y esta vez, ambos habían hecho su mejor trato.

Finalmente el capitán descendió en lanzadera al lugar indicado, con tres miembros de su tripulación, y su valiosa carga, un bastante fuera de sí vulcano, que aunque despierto difícilmente podía enterarse de lo que estaba pasando con la cantidad de drogas que tenía en su organismo.

Al llegar al planeta, las puertas del hangar de "La casa" fueron abiertas, previa autorización, y la pequeña nave suavemente fue descendiendo hasta entrar en este, y colocarse en la posición donde las patas fueron bajadas quedando finalmente estable y estática sobre el suelo. Los paneles se deslizaron y el capitán Stride irrumpió en el lugar, y a su lado Nova lo hiso también. Desde el sitio, un hombre alto y corpulento lo recibió.

-Capitan Stride, nuestro mayor lo está esperando, entendemos que es verdad que trae con usted lo que ha prometido en el mensaje. –habló secamente el hombre sin mayor cortesía o respeto para el pirata.

El hombre de espesa barba sonrió sombría y altaneramente antes de contestar. Odiaba un poco a esos arrogantes de "La casa" tratándolo siempre como mierda, pero ahora, el tenía el sartén por el mango, contaba con algo que estaban ansiosos por tener, de tal manera que era hora de poner sus propias condiciones. Solo esperaba que aquella noticia que le había dado el doctor no afectara demasiado ello.

-Lo tenemos, y les aseguro que es mucho mejor de lo que se pueden imaginar. El mayor debe saber también que no fue nada fácil hacernos con él.

-Se lo podrá decir usted mismo – continuó aquel hombre con el mismo tono despectivo – el mayor Robles está ansioso por verlo, llévenlo a la cámara de disposición dos, él subirá ahí enseguida.

Stride asintió sin contestar, dirigiéndose ahora a su segundo, Vincent Nova.

-Bájalo con cuidado, no quiero ningún otro golpe, a menos ninguno que sea visible, llévalo a donde han dispuesto.

-Si capitán –contestó Nova, disponiéndose de inmediato a obedecer.

Una vez en la cámara dispuesta, apenas había llegado el capitán luego de su grupo de hombres con el cargamento, cuando el Mayor Robles hizo su aparición, Stride se dirigió de inmediato a él, saludando esta vez con evidente diplomacia, al menos toda la que pudiera tener un pirata.

-¿Dónde está? – fue toda la respuesta del mayor, un hombre alto, cabello oscuro, de porte íntegramente refinado y complexión atlética, con unos intensos ojos grises.

El capitán del Vancuver hizo una seña indicándole que pasara, y lo condujo hasta un reducido cubículo que solamente tenía de mobiliario una cama empotrada al suelo. Sobre la misma, en estado aun claramente adormilado y confundido se encontraba Spock, habían removido el pantalón oficial de su uniforme, pero sustituido con otro muy parecido, de una tela un tanto más ligera, y era todo lo que tenía encima además de aquellos grilletes en sus muñecas y tobillos.

Robles dirigió su vista a él con evidente satisfacción, quedándose un rato prendado en la figura, apreciándolo con el mismo deleite que lo haría cualquier fanático de los autos ante un Porche exclusivo de extremo lujo, era conocido que Robles era precisamente un apasionado de los vulcanos. Sonrió complacido, acercándose a su lado para analizarlo mejor.

-Lo han drogado –exclamó el mayor, como una simple afirmación, no una pregunta.

-Fue necesario señor – se apresuró Stride a aclarar –el pajarito se puso algo difícil, aun con los reductores de fuerza, no lo detuvieron para mandar a dormir a algunos de mis hombres, y a otros a la enfermería, se necesitaron cinco para controlarlo, subimos la potencia reductora, pero para evitar más riesgos, preferí que le pusieran un hipoespray especial.

El mayor no opinó nada al respecto, aunque lejos de desanimarse con la información, se había sentido aun mas excitado con el hecho de tener un ejemplar así en sus manos. Se sentó en la cama, a un lado de él para analizarlo mejor, Spock apenas reaccionó cuando el mayor tomó su rostro y lo volteo hacia él.

-Debo admitir que has hecho un buen trabajo Stride, es un vulcano muy hermoso.

El de la barba sonrió evidentemente gozoso ante el cumplido. –Y es muy joven señor, el médico de la nave lo reviso, al parecer ni siquiera ha pasado su primer Pon Farr.

La emoción en la mirada de Robles no pudo ser oculta ante la noticia, casi lanzando una pequeña exclamación – Eso en definitiva será más que interesante para los coleccionistas.

-Aunque hay algo mas –habló de nuevo el capitán pirata, no muy seguro de querer dar la noticia, pero sabiendo que debía hacerlo si quería seguir las negociaciones con ese lugar, solo esperaba que no afectara tanto como estaba temiendo.

-¿Qué pasa? – preguntó el mayor que no había dejado de apreciar al muchacho.

- El médico dice que no es totalmente vulcano, al parecer la mitad de él es humano simple. –informó con algo de desasosiego, que cambió a extrañeza cuando notó que lejos de desalentar al otro hombre, pareció excitarlo aun mas.

-Un hibrido –exclamó el mayor con una clara sonrisa – son casi imposibles, no solo por lo poco común de una unión de este tipo, dada la idiosincrasia vulcana, incluso una vez unidos, la reproducción es altamente improbable y los nacimientos casi nulos. Aunque al parecer no del todo.

Robles acarició levemente el rostro del comandante del Enterprise, esta vez, casi por instinto Spock se movió rehuyendo al contacto, pero sin la suficiente fuerza o coordinación para evitarlo.

-Aquí tenemos uno, el que probablemente y mas dados los últimos acontecimientos, sea el único que exista, ¿Puedes imaginar el valor de algo así? Un ser único en toda la galaxia.

Stride ensanchó su sonrisa con codicia, ahora comprendía la reacción del encargado de "La casa" y se dio cuenta que todos los riesgos corridos para hacerse con ese vulcano habían valido la pena, había dado con un verdadero tesoro, apenas podía imaginar lo que podrían obtener con él, luego de la subasta.

-¿Qué es esto? – la voz del mayor lo atrajo nuevamente a la realidad, esta vez el hombre no parecía complacido mas, si no todo lo contrario.

Había movido el rostro de Spock para el lado contrario dentro de su examen minucioso, y ahora señalaba un pequeño hematoma verdoso en la parte alta de su frente, rodeado por un raspón minúsculo ya formando una costra oscura.

-Fue cuando tuvimos que reducirlo mayor, juro que intentamos no hacerle daño, pero el vulcano es muy tozudo, y se golpeo sin querer.

-Los de esta especie no son tozudos –reclamó Robles todavía molesto, aunque luego recordó la sangre mestiza y decidió finalmente que lo dejaría pasar, así fuera solo por esta vez. –Esto retrasara la exhibición sin embargo.

Volteó hacia el capitán del Vancuver que igualmente lucia bastante irritado, maldiciendo al vulcano por haber puesto las cosas más difíciles, solo esperaba que aquello no afectara a su porcentaje, no cavia duda de que ese orejas picudas tenía suerte de que no lo podía tocar, de otra forma le haría pagar por los problemas que todavía le seguía acarreando.

-Sera mi propio equipo quien se encargue de prepararlo a partir de ahora Stride, tu trabajo a terminado, luego hablaremos del porcentaje.

Las palabras y mirada del mayor le indicaron al hombre de barba que quería que saliera y lo dejara solo con el espécimen, entendiéndolo hizo un gesto con la cabeza y se retiró del lugar. Robles no tardó en volver su atención al oficial de la Enterprise.

Nuevamente aquellas manos acariciaron el rostro vulcano, esta no solo analizando, si no deleitándose un poco con la piel suave de tono levemente esmeralda, delineó cada uno de sus rasgos, hasta la punta de las elegantes orejas. Spock se sacudía intranquilo pero ajeno.

-Más aun que bello, eres perfecto –habló el mayor con emoción bajando ahora sus dedos hasta el pecho del muchacho – un vulcano perfecto, rasgos largos y exquisitos que parecen esculpidos, tu rostro, la extensión de tus piernas – recorrió una de estas extremidades de arriba abajo al mencionarla –y tus manos –se fijó entonces en este rasgo volviendo hasta el brazo del vulcano para tomar una de ellas entre las suyas, Spock se removió aun más inquieto cuando esto ocurrió, Robles sonrió complacido ante ello.

-Además de bellas, veo que tienen la sensibilidad correcta – sintió la débil fuerza del vulcano intentando huir del agarre, que se volvió un intento alterado cuando el hombre acercó los largos dedos a su boca para probarlos. A pesar de su semiinconsciencia Spock se agitó más que nunca, y de alguna manera logró enfocar por unos segundos, despidiendo una mirada desesperada y furiosa a su captor.

Robles lanzó una carcajada, maravillado ante aquellos ojos oscuros y profundos sobre su persona, demostrando el espíritu orgulloso e inquebrantable de vulcano mesclado con una ferocidad completamente humana.

-Único… hermoso, perfecto y único, no sabes la envidia que siento por aquel que tendrá el placer de ser tu dueño y domarte –finalmente soltó al muchacho, dando una última y suave caricia a su sedoso cabello negro azabache. –aunque a mí me beneficiaras de otras maneras.

El mayor Robles se puso de pie y se retiró del cubículo, listo para comenzar los preparativos, el evento que venía a continuación era largamente esperado en Totel, por ello todo debía salir a la perfección.