¡Hola, hola! Lamento la tardanza, pero aquí les dejo otro capítulo, espero que lo disfruten.
Yusale: ¡gracias! Me ha traicionado el inconsciente. Lamento el error, fue estúpido, pero parece que mis manos escriben solas ese nombre, es como un acto reflejo… Gracias por hacérmelo notar, quiero aclarar que ya lo corregí para que no haya confusiones.
Jolie-love ¡cómo crees! ¡Dios no me perdonaría hacer algo así! Dame un voto de confianza, al menos jaja.
Muchas gracias costancediaz039 ,!sí que eres buena subiendo el autoestima! Jaja. En fin, gracias a todas, me inspiran mucho a seguir con la historia.
Nos leemos abajo, A simple human.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer únicamente puedo apropiarme de la pobre trama.
Muchos de los capítulos llevan el título original del libro, otros no.
Maldito destino, estoy malditamente en tus malditas manos
Me giré lentamente- tal vez demasiado- ansiando que aquella voz, burlona y perfecta, no fuera más que un producto de mi imaginación a causa de los medicamentos que me habían administrado durante lo que pasó de la semana.
Pero, ¿cómo no?, mi suerte jamás lo permitiría, por lo que al quitar mi mirada del piano, la vi.
Bella estaba reposada en el marco de la puerta del estudio, justo como mis padres una semana atrás, sólo que había algo que lo hacía lucir diferente. Ella lo hacía lucir diferente. Allí, en toda su gloria, lograba mostrar esa simple escena como algo único y especial.
¿Por qué en vez de mirarla como un estúpido no dices algo?
-Bueno, ¿qué puedo decir?- quise sonar relajado- ya te puedes imaginar qué me haría mi madre si alardeara sobre algo.
-No, no en esta ocasión- dijo con seguridad. Acortó la distancia entre nosotros y se sentó en el pequeño banco a mi lado. Se veía tan relajada. En serio le envidiaba- en verdad eres muy bueno Edward. Creo que por esta vez ella dejaría que se te suba a la cabeza. Y puedes estar seguro de que yo no me opondría, por mucho que me pese- agregó juguetonamente empujando suavemente mi costado con su hombro, en un gesto de camaradería tal que me hizo olvidar todas las cosas que había descubierto sobre ella.
Sin contar, claro, la usual electricidad que se adueñaba momentáneamente de mi cuerpo cada vez que ella me tocaba.
Aunque sólo duró un segundo.
-¿Qué haces aquí?- quise saber. Aparentemente mi tono salió más brusco de lo que calculé, ya que pude ver el rechazo que ella había interpretado en sus expresivos ojos castaños.
-Sólo quería ver cómo te encontrabas, ya que no pude acercarme para visitarte en el hospital- se explicó mirando sus manos. Toda la seguridad que su figura destilaba cuando entró en la habitación se había esfumado en cuestión de segundos. En cuestión de palabras, para ser exactos.
Mis palabras. Sabía que tenía que disculparme, yo sólo sentía curiosidad, definitivamente no era un rechazo. Pero por alguna razón me molestaba el hecho de que no haya aparecido ni una vez en el hospital. Angela y Tyler podrían creer esa excusa del resfrío, después de todo, ellos no tenían idea alguna de lo que en realidad era Bella; pero conmigo era otra historia. Si ella no me había visitado era porque ella no había querido. Nada se lo impedía, ¿o sí?
-Lamento haberte molestado Edward- dijo levantándose del banco, al ver que yo no contestaba.
Instintivamente la tomé del brazo.
-No Bella, no me molestas, para nada. Discúlpame por haber sido tan brusco, es sólo que me sorprende verte aquí- le dije con sinceridad.
Ella se sentó a horcadas en el asiento y yo la imité.
-¿Por qué tendrías que sorprenderte?- me preguntó curiosa y algo perpleja- creí que ya éramos amigos.
-Y lo somos- me apresuré a aclarar, causando algunas risitas en ella- es sólo que el jueves pasado te fuiste algo enojada y luego lo de dejarme desamparado en el hospital- bromeé- me hizo creer que tal vez no querías ser mi amiga por alguna razón- le resumí. Ella rió un poco.
-Primero que nada- comenzó- no estaba enfadada- levanté una ceja- ¡bien!- admitió- tal vez un poco, pero no contigo. Definitivamente no contigo- dijo muy bajo, suspirando audiblemente.
Ella continuó hablando.
-Y definitivamente no te dejé desamparado en el hospital- dijo algo pícara- mi padre me dejó saber que las enfermeras más jóvenes y novatas se peleaban por hacerte compañía.
Rodé los ojos.
-No me lo recuerdes- bufé. Ella rió.
Demonios, cómo había extrañado aquel sonido. No importaba cuántas cosas atemorizantes sabía sobre ella. No importaba cuán enojado pueda estar con ella por razones que ni siquiera yo conozco. Incluso así, la había extrañado como un loco. Y estar así con ella, era como beber un gran y refrescante vaso de agua luego de meses en el desierto.
-Me las puedo imaginar amenazándose con bisturís para ver quién te asistía mientras te bañabas- agregó riendo.
-Nadie lo hizo- dije rojo.
-Sí, mi padre también me contó eso. Dijo que no dejabas que nadie te ayude, ¡ni siquiera tu propia madre!- rió fuerte- y que luego de cada ducha debían cambiarte la intravenosa porque la anterior ya se te había infiltrado.
Podía sentir la sangre caliente en mis orejas.
-Ya, ¿qué no se supone que es confidencia doctor-paciente?- dije bufando.
-No no- dijo ella negando con la cabeza- eso abarca lo que digas, no lo que hagas- aclaró riendo.
-Qué bien- resoplé.
Sentí su mano en mi hombro.
-Ya, no te enojes- dijo suavemente.
¿Cómo enojarme con ella?
-¿Por qué no fuiste?- le dije serio, mirándola directamente a los ojos. Por supuesto que la perdonaría, sea cuál sea la razón, pero necesitaba saberlo.
Ella pareció confundida. Quitó la mano de mi hombro.
-Creí que Angela te había dicho que estaba…
-¿Resfriada?- terminé por ella, algo escéptico.
-Sí- dijo seria.
-Los dos sabemos que no era así- le dije intentando dejarle saber con mi mirada severa que sabía demasiado como para tragarme eso. Tal vez era mucho pedir para una mirada, pero ella lo comprendió perfectamente.
-Oh, ya veo- dijo parpadeando varias veces- entonces claramente tienes una teoría.
-Llámala teoría, si quieres- le dije.
-¿Me la dirás?- quiso saber. Su buen humor había desaparecido completamente.
Estaba a punto de contestarle cuando mi madre entró hablando al cuarto. Automáticamente me alejé de ella, notando por primera vez que nos habíamos ido acercando con cada palabra.
-Lamento interrumpir. Edward, voy a ir a Port Angeles, ¿necesitas algo?- dijo intentando abrocharse una pulsera en su muñeca. Llevaba puesto un vestido rosa pálido hasta los pies con un lazo blanco a la altura de la cintura. ¿A dónde rayos iba? Papá aún seguía en el trabajo, ¿con quién iría? ¿y por qué demonios se vestía así?
Miré el reloj de pared, eran las siete p.m.
-¿Por qué vas a Port Angeles? ¿No es muy tarde para eso?- le dije preocupado.
Ella rodó los ojos.
-Luces muy bien Elizabeth- dijo Bella sonriendo.
-Gracias cielo- dijo levantando, al fin, su mirada de la pulsera que consumía toda su atención y le sonrió a Bella en agradecimiento. Me miró a mí frunciendo su ceño. ¿Por qué nadie era amable conmigo? No todos somos perfectos vampiros- En serio le haces justicia al nombre Edward Masen- Bella rió- iré a una galería de arte con Esme- dijo despreocupadamente.
-¿Esme?
-¿Mi madre?- Bella y yo preguntamos a la vez.
-Sí- dijo con toda su atención en su muñeca- cariño, ¿podrías ayudarme?- dijo frustrada, dirigiéndose a Bella.
-Claro- dijo ella sonriendo, acercándose a mi madre y abrochando su pulsera.
-Gracias Bella- agradeció.
-No sabía que mi madre iba- dijo pensativamente- sabía que Alice quería ir, pero no ella.
-Bueno, según Esme, Alice decidió ir al centro comercial y no a la galería, por lo que ella aprovechó las entradas y me invitó- dijo resuelta.
Bella parecía sospechar de algo.
-¿Por qué no me sorprende?- dijo negando con la cabeza.
Escuchamos el claxon de un auto.
-Bien, esa es mi señal- dijo riendo mi madre. Me levanté y comencé a acompañarla hacia la puerta principal, Bella venía detrás nuestro.
-Seguramente vaya a cenar, por lo que llegaré un poco tarde. Tu padre tiene que estar aquí en dos horas, a más tardar tres. Si no es así lo llamas y le ordenas que venga. Que yo no esté aquí no significa que se pierdan mis reglas- hablaba muy rápido mientras bajábamos las escaleras- tienes la cena en el refrigerador, lo único que tienes que hacer es recalentarla. Hay suficiente para que Bella se pueda quedar, mas te vale ser considerado.
-Mamá, no soy un niño de ocho años al que dejan por primera vez solo, ¿sabes?
Ella se giró delante de la puerta, mirándonos.
-Edward, no soy lo suficientemente tonta como para dejarte solo, si Bella no estuviera aquí no iría la galería- aclaró en un tono muy dulce y lento, como si le estuviera explicando a alguien con problemas de comprensión, haciendo que Bella riera. Aparentemente su buen humor había vuelto.
-¿Su hora de dormir?- preguntó Bella sonriendo con malicia.
-Bueno, hoy es viernes, puede acostarse a la hora que quiera, pero que no coma mucha azúcar- mi madre le siguió la corriente.
-¿Alergias?- dijo Bella.
-Al agua y al jabón- dijo mirándome divertida.
-Bien, ya entendí el chiste- me quejé bufando, causando que ambas rieran.
-Tranquila Elizabeth, no dejaré que incendie la casa- dijo Bella apoyándose contra mi hombro.
No pude hacer más que mirarla. Se veía tan hermosa, tan cómoda y natural sonriendo despreocupadamente.
-En realidad, linda, eso no es lo que me preocupa. Lo que en verdad me preocupa es que inunde la casa con sus babas.
Cuando escuché el chiste de mi madre moví mi rostro rápidamente hacia otro lugar, rojo de la vergüenza.
-Ya, la Sra. Cullen se aburrirá de esperarte. Ten cuidado- le dije acercándome y besándole la mejilla.
-Sí padre- dijo ella sarcástica- adiós Bella- dijo estirando su mano y tomando la de ella.
-Espero que se diviertan. Ah, y saluda a mi madre de mi parte- agregó risueña.
-Claro. Adiós- se despidió antes de salir por la puerta.
Bella rió cuando se fue.
-¿Mismo ADN y ARN?- preguntó dudosa con una mueca.
-Seguro- dije bufando.
-Qué mal- dijo haciendo una mueca.
Ahora esto se hacía más fácil.
Estábamos solos en mi casa, por lo que nadie podría escuchar nada de lo que habláramos sin llamar al psiquiátrico más cercano para que nos lleven a la fuerza. Ni siquiera podrían oír mis gritos si es que decide matarme…
Por Dios, ¿qué estaba pensando?
¡Es Bella!
Ella jamás haría algo para lastimarme, de ser así, lo hubiese hecho hace algún tiempo. No es como si no hubiese tenido la oportunidad.
Tenía muy claro lo que iba a hacer. Planeaba ser sutil, si es que se puede serlo en un tema como este, y sacar las cosas a la luz poco a poco. No ir directamente al grano, no iba arriesgarme a que salga corriendo una vez entienda que lo sabía. No lo soportaría.
Una vez decidido, tomé aire para hacerle frente al mejor y más bello enigma que se había presentado en mi corta vida, para demostrarle a la única mujer capaz de hacerme sentir normal y humano que estaba dispuesto, literalmente, a enfrentarme a monstruos de terror con tal de disfrutar de su compañía.
Solté el aire para dirigirme con la verdad a Bella, rogando por que el destino supiera en qué me estaba metiendo.
¡Hola una vez más! Bueno, ¿qué opinan? Sé que es más corto a comparación de los que usualmente subo, pero en realidad era un único capítulo que me quedó en serio largo, por lo que decidí fragmentarlo en más capítulos. Por ende, el próximo capítulo lo subiré inmediatamente después de éste. Sin intervalos.
Es más que definitivo que en el próximo capítulo abordan el tema. ¿Cómo piensan que Bella reaccionará? ¿Qué le dirá Edward para convencerla de su decisión?
Espero sus comentarios.
Adiós, nos leemos pronto.
Besos, A simple human.
