Corría desesperada por los pasillos la pianista definitiva, todos los sentimientos que la invadían estaban tomando control de ella hasta el punto de perder la razón. Nunca antes en su vida se había sentido de esa forma…. Lo único que se le venía a la cabeza era desaparecer de la tierra. Una y otra vez con cada paso se repetía en su cabeza "¿Por qué yo? ¿Por qué yo?". Ya no era la misma Kaede que recordaba, todos sus viejos consejos y recomendaciones para mantener la calma que sabía se habían esfumado de su cabeza, estaba demasiado asustada… demasiado asustada de la verdad y todo lo que podría ocurrir, estaba paralizada en su interior, estaba escapando.

Estaba tan perdida llorando cabizbaja que en medio de su carrera por el edificio choco contra Kirumi, quien se había levantado más temprano para preparar el desayuno y limpiar la academia.

-Eh?, Akamatsu-san?- preguntó Kirumi mientras se volteaba en dirección a Kaede que no había detenido su paso, no tuvo respuesta de la pelirrubia. Se encogió de hombros y decidió seguir hacia adelante, las cosas no se harían solas.

Abrió la puerta rápidamente del edificio y salió hacia los jardines, el sol iluminaba el exterior, pero aún la temperatura ambiente era un tanto fría. La brisa fresca golpeó el rostro de Kaede lo que logró tranquilizarla un poco y detener su llanto. "Vamos, vamos" se decía a sí misma a modo de despertar del shock emocional que había sufrido, tenía que solucionar y averiguar todo definitivamente hoy, no había más tiempo…

-¡Vamos Kaede! – dijo en voz alta mientras apretaba sus puños. –Necesito ayudar a todos, necesito demostrar que todo fue obra de Monokuma!.

Se sentó en un banco en la orilla del camino para tomar aire fresco, sentía que de a poco iba recuperando la cordura. Comenzó a repasar silenciosamente 1 por 1 todos los eventos desde que se habían cumplido las 48 horas para encontrar algún sentido a todo, pero….

-¡Maldición! ¡Saihara-kun! – gritó angustiada, se tomó la cabeza con sus dos manos.

¿Realmente ese pequeño roedor era su amigo? A pesar de que no poseía las pruebas concluyentes para determinarlo…. su nuevo descubrimiento, las palabras de Ouma y su instinto le decían que ¡Sí! ¡Claro que lo era!.

-¡Diablos!- maldijo mientras se mordía el dedo pulgar, se había comportado como una idiota anteriormente. -¿Qué hago? ¿qué hago? – se repetía a sí misma una y otra vez. –¡Debo ir a ver a Saihara-kun! … ¡debo hablar con los demás inmediatamente! ¡Tengo que hablar con Ouma-kun!, ¡necesito terminar la investigación, el juicio es hoy! Y también debo hablar con los cachorros de Monokuma y él….

El rostro de Kaede poco a poco iba perdiendo su color rosado e iba tornándose cada vez más pálido, las múltiples cosas que tenía en la mente la estaban hundiendo.

La alarma de las 8 AM sonó. Kaede salto asustada del banco, no sabía que hacer… las piernas le temblaban

-¡AAHH, Vamos Kaede! – dijo para darse seguridad con su rostro más pálido.

A lo lejos comenzó a divisar las primeras figuras de sus compañeros que se acercaban lentamente… Hoshi, solitariamente pasó por su lado sin emitir ningún comentario, al igual que Korekiyo quien venía siendo perseguido por Angie de manera juguetona. A la pianista se le apretó la garganta… ¿todos sospechaban de ella? ¡No! ¡no podía ser!. Su rostro comenzó a tomar un color azulado, una gota de sudor bajaba por su frente mientras las palabras de Ouma resonaban en su cabeza.

-¡No! – gritó fuertemente en modo de rechazo a esos pensamientos, todos los que se encontraban en el jardín sintieron el grito de Kaede.

La pianista comenzó a correr en dirección a su dormitorio, necesitaba pensar las cosas con calma y de manera más fría. No se percataba de nada a su alrededor, hasta que algo interrumpió su huida… alguien la había tomado por el brazo fuertemente, el corazón de Kaede latió con mayor fuerza, ¿Ahora que seguía?.

-¡Kaede! ¿Qué sucede? – dijo una voz masculina mientras la pelirrubia perdía el equilibrio por el brusco movimiento, otra mano tomaba el otro brazo de Kaede para evitar su caída.

Miró a su lado y vio el rostro de Kaito que lo miraba preocupado y extrañado, giro su cabeza en dirección hacia la otra mano y se encontró con los grandes ojos rubí de Maki.

-No hay remedio contigo… - dijo Maki mirando a Kaito a modo de reproche.

-¡Sé que siempre estarás ahí! – le respondió Kaito sonriéndole con los ojos, lo que produjo que Maki se sonrojara.

Kaede se acomodó y los miró de forma atónita, aún atontada por las emociones.

-¿Por qué esa cara?– le preguntó Kaito.

Se quedó en silencio, no sabía por dónde empezar a explicarle a los chichos lo que le había sucedido.

-Es que…. – dijo cabizbaja – Me he enterado de lo que sucedió ayer…

-Eso… - dijo Kaito rascándose la cabeza.- ¿Estas preocupada por lo que dijeron esos engendros?

- Sí – levantando un poco más la mirada. – ¿Sospechan todos de mí?- le costó realizar a pregunta, pero sabía que tenía que hacerlo.

Kaito se acercó un poco más a Kaede y le dio una palmada en la espalda.

-¡Vamos, Kaede! ¡Levanta esa mirada! ¿No es muy temprano para rendirse aún?... él universo es inmenso igual que nuestras posibilidades de resolver esto, ¡debemos como trabajar en equipo!

El rostro de Maki esbozo una tímida sonrisa, Kaede levantó la mirada e hizo contacto a los ojos de ambos.

-Aún es muy apresurado para declarar culpables –agregó Maki respondiendo a la pregunta de Kaede.

El color al rostro de Kaede volvió a su color rosado, las palabras de sus amigos le habían devuelto el espíritu.

-No dudes en buscar apoyó si te sientes perdida –le dijo Kaito. – Además nosotros también estamos preocupados por Shuichi…

-¡Vamos! – dijo Kaede apretando sus puños. – ¡Por Saihara-kun, por nosotros! Detengamos esta juego de locura!

El espíritu de Kaede se había repuesto, claramente las palabras de Ouma eran falsas, era sólo parte de sus bromas… hasta él estaba preocupado y había estado investigando. Se acercó a Kaito y le dio un abrazo a modo de expresar su gratitud, lo mismo hizo con Maki quien se incomodó por el hecho.

-¡Muchas gracias! ¡Muchas! – dijo Kaede animada. – ¡Los veo en un rato en la cafetería! – dijo mientras iba corriendo de vuelta al edificio central.

Maki miró a Kaito con una mirada asesina.

-No vuelvas a hacer eso… – le dijo.

-¿Tú también quieres un abrazo? – le preguntó acercándose con los brazos abiertos hacia ella.

-Nii-ii de broma! – le respondió alejándose de él con su ceño fruncido, pero sonrojado a la vez.

Mientras tanto… la pelirrubia corría en dirección al aula de la pianista definitiva para volver a encontrar a Saihara. La emoción invadía completamente su cuerpo, mientras corría podía sentir como su corazón saltaba de su pecho, llevaba una sonrisa en todo su rostro… por fin podría mirarlo y darle a entender que sabía que era él. La esperanza de volver a verlo nuevamente como humano dominaba su corazón. Con su mano temblorosa abría la puerta del edificio principal para abrirse paso hacia la sala, pero escucho unos gritos que parecían provenir de la misma.

-¡Oh por dios! – dijo preocupada, su corazón latía a mil por minuto.

Corrió rápidamente hasta el origen de los ruidos y gritos, guiándola finalmente hacia donde ella pensaba… la puerta estaba abierta y se escuchaban varias personas adentro, de manera instintiva entró de forma brusca y la imagen la dejo helada por un segundo.

-AAHH! AACCHUUU – estornudo Miu. -¡DESASTE DE ESA PORQUERIA! – le ordenó a Kirumi quien con una escoba intentaba noquear y eliminar al roedor.

Kirumi concentrada movía la escoba de un lado a otro intentando golpearlo, pero el roedor parecía más listo que ella, además ella no era la super exterminadora de preparatoria. Iruma no paraba de estornudar.

-¡PERO QUE TORPE ERES, PECHO DE TABLA! – exclamó molesta Miu. –¡Yo misma, la GRAN MIU IRUMA lo exterminara! – dijo de forma agresiva.

Saihara podía sentir el peligro, debía escapar deprisa sino quería morir aplastado. Un rayo de esperanza se cruzó por su vista; los ojos de Kaede estaban posados sobre él.

-Tranquila, Iruma-san! – dijo Kiibo detrás de ella nervioso. –Es sólo un animal, un ser vivo, podemos hacer- Fue interrumpido por Iruma.

-¡NI DE BROMAS! – dijo quitándole la escoba a Kirumi y abalanzándose sobre Saihara.

La sincronización fue perfecta, después de haber cruzado miradas cada uno sabía lo que debía hacer perfectamente, al mismo tiempo que Shuichi saltó, Kaede corrió hacia adelante para atraparlo.

-Saihara-kun –dijo Kaede mientras abría sus brazos para recibirlo.

Los movimientos del detective fueron totalmente precisos, dignos de un soldado en combate. Saltó sobre la escoba y saltó en ella para llegar sobre la cabeza de Iruma, quien en cámara lenta observaba como su objetivo se perdía de rango, tomó gran impulso para su salto final lo que provocó la caída de la inventora. Kiibo y Kirumi miraban la escena sin palabras, no entendían lo que sucedía.

-¡Akamatsu-san! – chilló de alegría Shuichi mientras viajaba por el aire hacia ella.

Las brazos de Kaede se elevaron en busca de Shuichi y sus manos lo recibieron de forma cálida. El reencuentro de ambos, la sensación de volver a estar juntos fue aliviadora para los dos. La pianista reía y sonreía de felicidad mientras lo miraba en alto, rápidamente se lo llevo hacia su pecho y lo abrazo cariñosamente para defenderlo de la situación, Shuichi se avergonzó.

-Bienvenido nuevamente, Saihara-kun- le dijo mirándolo de forma cariñosa.

-Gracias! – le respondió le respondió tímidamente.

-¡EEEHH! PERO QUE RAYOS –se quejaba Iruma en el suelo. Giró su cabeza y observó la escena de Kaede y el roedor. -¿QQQQQUUUUÉ?- exclamó mientras tomaba la mano de Kiibo a modo de apoyo para levantase.

-Akamatsu-san ¿puedes explicarnos que sucede? – le preguntó Kirumi.

-ACHUU, ACHUU – estornudaba Iruma.- ¡Saca esa peste de acá rápido! – le ordenó a Kaede.

-¡Es mucho más apestosa es tu actitud frente a un compañero! – le gritó Kaede. Iruma se sintió atacada y nerviosa.

-Peroo! … es sólo un animal, ¿no? – dijo de forma tímida. –Además…. Esta alergia- dijo tomándose la nariz.

-Les explicare todo en la cafetería, ¡vamos! – dijo animada.

La sala había quedado en un completo desastre, había millones de papeles en el suelo, los CDS de los estantes también estaban regados por todos lados, el piano apenas había sobrevivido, todos los demás muebles estaban destruidos. Kaede no podía parar de reír imaginándose toda la situación, estaba muy feliz, Shuichi mirando hacia arriba contemplaba la sonrisa de Kaede con una plena felicidad hasta que recordó el broche del cabello de Kaede, se bajó de los brazos de ella y comenzó a buscarlo en desorden de la habitación mientras la pianista lo observaba, una vez que lo encontró bajo unas partituras Shuichi lo tomó con sus dos patas, no podía dejarlo ahí, era el preciado regalo de su amiga. Kaede se acercó a él y se lo quito de las patas.

-Lo cuidare por el momento, ¿te parece? – dijo mientras se volvía a colocar el broche en su pelo. – Te lo devolveré cuando todo vuelva a la normalidad, ¿Ok?.

El detective sólo asintió con su cabeza, era la única respuesta posible para esa situación. Kaede nuevamente lo tomó en brazos y todos abandonaron la sala para ir rumbo a la cafetería.

-Hora de exponer la situación – le dijo Kaede a Shuichi en voz baja sólo a él para que nadie escuchara.

Atravesaron las puertas de las cafetería y para la sorpresa de Kaede todos se encontraban ahí, menos Kokichi Ouma.

-¡Oh! ¡Akamatsu-san! ¿te encuentras bien? – le preguntó Tenko. –Tenko y los demás estábamos preocupados por ti.

-Chabashira-san, no ha sido nada, sólo me sentía un poco mal – le respondió.

-Qué suerte tienes, si hubiera sido por mí también me hubiera quedado en mi cuarto – le dijo Yumeno.

-¡AH! Yumeno-san, la próxima vez Tenko investigará el doble para que puedas descansar – dijo con mucho entusiasmo.

-Ayer estabas muy triste Akamatsu-san – dijo Shirogane

-Ya basta de eso… debemos prepararnos para el juicio de hoy – dijo Hoshi de forma siniestra. –Ayer tuvimos la visita de hijos de Monokuma…

-Es cierto, debemos encontrar el responsable de la muerte de Saihara- agrego Shirogane.

-Sobre eso… ayer estuve investigando sobre eso, y no hay posibilidad de que haya sido un asesinato – dijo Kaede segura.

-¿Estás segura? Eso dijeron los pequeños osos – dijo Kiibo tímidamente.

-Claro que no, para que sea un asesinato necesitamos un cuerpo y un asesino – dijo Maki Harukawa. – por toda la academia no hay pista de un cuerpo.

-Esto parece más un caso de desaparición o secuestro – argumentó Rantaro.

Kaede miro a Shuichi que seguía en sus brazos, lo acomodo y lo dejo en su hombro derecho para que pudiera observar la expresión de todos.

-Bueno, sobre eso ayer estuve investigando la habitación de Saihara-kun y no parecía estar forzada la entrada ni con signos de que hubiera una pelea- dijo Kaede.

-Sí, eso es cierto, también investigamos la habitación – dijo Kaito

-Akamatsu-san, Gonta tiene curiosidad sobre esa pequeña ardilla que te acompaña hoy – dijo Gonta.

-Por fin alguien dice algo cuerdo acá- dijo Iruma cruzándose de brazos.

-Pues…. Chicos, tengo que decirles que… ¡No hay duda de que Saihara-kun está vivo!- Tomó a Saihara con sus dos manos y se los mostró a todos. – Ayer encontré esta ardilla en su habitación, claramente es una pista. ¡Debemos encontrar la prueba que incrimine a Monokuma en todo esto!

Shuichi quedó en shock, que había sido esa reacción tan repentina de Kaede, por su parte la pianista no podía comentarles sus sospechas ya que no tenía como confirmarlas aún. Todos quedaron en blanco.

-Ya veo – dijo Rantaro pensativo.

Todos comenzaron a hablar al mismo tiempo, la conversación había perdido su hilo conductor, pero aun así Kaede tenía esperanzas. Tomaron desayuno y poco a poco fue disminuyendo el ruido y la presencia de los super estudiantes de la cafetería.

-Claro, nos vemos Shirogane-san – se despidió Kaede se ella.

Rantaro se acercó a Kaede y se sentó a su lado sin decir nada.

-Akamatsu-san – dijo susurrándole al oído. –Hay algo que necesito conversar contigo.

-¿Eh? – Kaede y Shuichi miraron a Rantaro. Ambos se encontraban sorprendidos.

-Veamos acá en 1 hora más, no le digas a nadie – le dijo en voz baja sin mirarla.

-Claa-aaro – le respondió Kaede algo intimidada. Se levantó de la mesa junto a Shuichi y abandonó la cafetería.

Fue rápidamente a su dormitorio sin decir nada y cerró su puerta con llave. Dejo a Shuichi sobre su cama y se sentó a su lado.

-Realmente estoy muy feliz de saber que estas a salvo, Saihara-kun- dijo sonriendo Kaede. –Por fin, por fin estamos juntos de nuevo – se apoyó su cuerpo en su cama y miraba al roedor. –¡Juro que todo volverá a ser como antes! Cueste lo que cueste.

Shuichi giró su cuerpo hacia ella, no podía comunicarse con ella. Se acercó a la pianista y la miro a los ojos, con eso le bastó a Kaede para darle a entender que le entendía.

-Pero qué misterioso Amami-kun, ¿no? – le dijo Kaede mirando al roedor. – Debo ir, ¡no hay duda!.

-Sí, Akamatsu-san, con gusto te acompañare – intento comunicarse con ella.

-Saihara-kun, te dejaré aquí para que estés más seguro, ¡juró que no perderé mis llaves otra vez! – dijo riendo mientras ambos recordaban el mal rato.

-Espera… ¿vas a ir sola? – chilló decepcionado Saihara. ¿Cómo era posible que lo dejara fuera de la investigación?, y sí! Eso lo preocupaba más aún, seguramente podría olvidaría algún detalle importante o sólo quería estar para apoyarla en todo… sí, era sólo eso, ¿no?. El rostro de la ardilla parecía molesto.

Kaede fue al baño y se arregló nuevamente para salir al encuentro con Rantaro. Se demoró la hora que habían acordado acomodando su cabello, su ropa y mirándose al espejo.

-¡Listo! Espérame aquí – le pidió Kaede. Salió apresurada por la puerta con las llaves en la mano y la cerró.

Y, sí… ¿dónde había quedado el equipo de investigación? ¡Sólo era eso!.

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Nota: Uff, que cansada estoy :C. Gracias por su tiempo y preferencia en los productos de Shuuichi X Kaede ¡!