DISCLAIMER: Naruto y sus personajes pertenecen al maestro Masashi Kishimoto

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CAPÍTULO Vll

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UCHIHA Y HATAKE

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– ¿Qué pasa?

Shizune baja la cabeza mientras corremos entre los árboles.

–Es sobre Sasuke.

– ¿Sasuke? –Pregunto llevándome una mano al pecho, sintiendo algo extraño dentro de mí. La preocupación comienza a hacerse presente, temo que de no ser por mi involuntario control de chakra, habría caído al suelo. No he visto a Sasuke desde el día de mi boda hace siete meses. Kakashi me informó que al día siguiente Sasuke fue a su oficina a anunciar que se marchaba una vez más, que todavía tenía cosas que hacer fuera de Konoha. Kakashi no se encontraba en su oficina pues nos tomamos tres días para pasarlos en el país de las aguas termales, pero dejó su aviso a Shizune y se marchó sin esperar una respuesta del Hokage. Se ha sabido poco de él, Naruto y mi esposo son los únicos que han estado contactándolo, aunque mi mejor amigo nunca me cuenta nada, evita a toda costa tocar el tema y yo nunca insisto. Kakashi por razones obvias mantiene el asunto "Sasuke" fuera de conversación. Sé nada sobre él, solo que está en una misión importante que le tomará desde meses hasta años… sin embargo ahora aparece Shizune frente a mi casa –la enorme casa que compartimos mi marido y yo –tocando como si la vida se le fuera en ello. Me ha sacado a media noche y me ha dicho que hay una emergencia en la aldea del sonido, pero no me explica exactamente qué ha pasado.

–Lo siento mucho, Sakura. Nadie planeaba que tú te enteraras sobre esto, o al menos no aún, por petición del mismo Sasuke. Pero las cosas se han apresurado bastante y Tsunade-sama no se encuentra disponible en estos momentos… –miro a mi compañera y después giro mi rostro nuevamente hacia delante, dándole a entender que la escucho. Recuerdo que en efecto, Tsunade-sama se encuentra en el país de la Tierra entrenando a nuevos medic-nin. Algo malo debe estar pasando para solicitar la presencia de mi maestra y de su discípula. De nuevo esa opresión en mi pecho temiendo que Sasuke se encuentre en peligro.

– ¿Qué está pasando, Shizune? –pregunto ya desesperada tras tanto palabrerío.

– El primogénito de Sasuke está por nacer.

– ¿Q… qué? –pregunto con la voz entre cortada. Esta vez sí siento mis piernas fallar.

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–Me extraña mucho que estés aquí, Sasuke.

–Hmp.

–Digo, considerando el tipo que eres, es extraño que te preocupes por el nacimiento de tu hijo.

–No molestes, Suigetsu.

–Aun no entiendo cómo es que la remolacha hizo para acostarse contigo… seguro te embriagó, ¿verdad?

Maldito insolente. De mi mano sale un furioso relámpago apuntando a su cuello. Él se lo ganó. En menos de dos segundos lo tengo amordazado contra la pared a punto de electrificar su escurridizo cuerpo.

–Ya, ya. No es para que te pongas así, Sasuke. Deberías estar alegre por el nacimiento de tu hijo, pero tu cara amargada parece como si el hecho más bien te molestara. Bueno, qué podemos esperar de ti… ¿verdad? ¡Oh, mira! ¿Ese no es uno de tus halcones?

Lo suelto, solo porque tiene razón. Mi ave desciende con elegancia para posarse sobre mi hombro, con un mensaje atado en las patas.

"Lo siento, Sasuke. No pensamos que las cosas podrían suceder así… desafortunadamente Tsunade-sama no se encuentra en la aldea así que no tuve otra opción más que enviar a Shizune y a mi esposa. Que el pequeño nazca bien"

Maldición.

Esto no podría estar peor… Sakura. ¿Por qué ella? ¿Por qué tiene que ser ella? Tan solo recordar su rostro me provoca esta horrible sensación de vacío. Les pedí al estúpido de Kakashi y al incompetente de Naruto que mantuvieran este asunto lejos de su conocimiento… ¿Por qué mierda tienen que hacer esto?

Arrugo el papel con fuerza y lo boto por ahí.

– ¿Malas noticias? ¡Oh, no me digas que Orochimaru se ha enterado de tu retoño! –Chilla Suigetsu con preocupación. –Maldición, Sasuke. Me costó bastante trabajo mantener a Karin aquí por todos estos meses sin que Orochimaru se enterara…

–Cállate.

–Sasuke… las cosas se están poniendo peor –Juugo sale a donde estamos nosotros. Dentro de la habitación en la que él se encontraba se escuchan horribles gritos. –Si no hacemos algo, a este paso Karin va a…

–Ni siquiera lo digas, Juugo –sentencia Suigetsu con cara seria. Juugo baja la mirada ocultando algún gesto de dolor.

–Karin no se va a morir. Ella es fuerte –digo con voz inmutable –pero… si hay que elegir Juugo, salva al niño.

–Siento decir que yo no soy médico, Sasuke. No puedo hacer mucho más que transferirle chakra del sello de maldición… pero al parecer el pequeño está teniendo bastantes complicaciones y Karin no lo está soportando.

–No digas tonterías, grandulón. La zanahoria sería incapaz de morirse ahora que tendrá un hijo de Sasuke… –añade Suigetsu comenzando animado y terminando con una voz fúnebre. –Claro que… tal vez habría sido mejor si Sasuke hubiese estado con ella durante estos meses sin abandonarla como lo hizo…

Dirijo una mirada de advertencia al hombrecillo de agua que esta vez no habla en broma. Siento de pronto dos chakras aproximarse con velocidad hacia donde nos encontramos. Mi corazón da un vuelco y un único latido estruendoso antes de detenerse por segundos al ver una larga melena rosa salir de entre los árboles. Ha… ha dejado su cabello crecer… Su mirada, trato de buscar sus orbes jade y por fin lo logro. ¿Qué hay… qué hay en sus ojos? Corre hacia nosotros con determinación y un gesto extraño sobre su rostro.

– ¿Dónde está? –grita la otra mujer antes de llegar.

–Dentro, por favor… –Juugo abre la puerta con anticipación.

–Sakur… –Ella pasa corriendo junto a mí sin detenerse a mirarme. El momento en el que ella roza su hombro con el mío corre en cámara lenta. Soy capaz de percibir su aroma, la frescura de su hermoso cabello largo, el calor de su presencia… mi corazón es un halcón desbocado que recorre el cielo de sus ojos verdes. Mi cabeza se nubla y nuevamente aparecen todos los recuerdos con aquella maldita mujer… y en menos de un segundo ella continúa con su carrera adentrándose en la habitación en la que mi hijo está a punto de nacer.

Suigetsu y Juugo corren detrás de las dos médicos, pero yo soy incapaz de dar un paso. Sólo me quedo parado en el mismo lugar, observando el símbolo del clan Hatake en la espalda de Sakura. Un sonoro grito me devuelve a la realidad, así que corro hacia el interior de la habitación.

–Shizune…

–Lo sé, Sakura. –La mujer de cabellos negros corre a buscar entre los cajones que están debajo de la cama. Saca una sábana azul y la rompe en pedazos con un Kunai. –Necesito agua y fuego –dice mirándonos. Suigetsu se apresura a tomar un recipiente y llenarlo con agua que él mismo extrae de su cuerpo, yo sigo sin hacer nada más que observar a Sakura hablándole a Karin, tomándola de la mano y examinando su vientre con sus habilidades médicas.

–Está muy mal… si no nos damos prisa el bebé puede morir –dice en voz alta para que todos la escuchemos. – ¿En qué demonios estabas pensando, Sasuke? ¿Por qué no la llevaste a un sitio adecuado? No es bueno que dé a luz en un lugar como este, maldición. Su vida y la de tu hijo corren peligro. –Me dice dándome la espalda y sin soltar ni un momento a Karin.

–Sakura, yo…

–Sakura-san… no esperábamos la llegada del bebé en estos momentos, creímos que faltaba…

–Lo sé, par de idiotas. El bebé viene prematuro, no tiene más de veintinueve semanas. ¿Por qué mierda la mantuvieron aquí, eh? Sasuke, ¡debiste llevarla a Konoha! Debió pasar su embarazo en un buen sitio, no aquí, alejada de toda atención médica. Esa puede ser la razón del nacimiento repentino del pequeño. Trío de estúpidos.

–Sakura… –Quiero hablarle, quiero que me escuche, quiero que entienda todo… ¿Pero entender qué? ¿Entender para qué?

– ¡Cállate, maldita sea! ¡No tienes más que decir! ¿O sí?

Bajo la mirada tras la dureza de su voz. Otro grito por parte de Karin nos hace a todos girar los ojos hacia ella.

–Salgan de aquí –solicita la otra mujer –esto es un proceso delicado y no sabemos qué pueda pasar. Por favor, retírense.

– ¿Ella va a estar bien, verdad? –Pregunta Suigetsu mientras la médico nos empuja hacia la salida.

–No lo sé. –Responde mientras cierra la puerta frente a nosotros.

El tiempo corre lento entre gritos desgarradores y movimientos bruscos; es lo único que podemos percibir desde afuera y también lo único que nos da alguna pista para intentar adivinar lo que pasa en el interior. Las horas transcurren y nadie sale a informarnos nada… Sugetsu está perdiendo la cordura. He tenido que detenerlo en varias ocasiones para que no irrumpa con desespero en la habitación.

–Sasuke… ¿crees, tú crees que sobreviva? –Pregunta Suigetsu tras escuchar un lastimoso aullido proveniente de adentro.

No respondo. Me limito a observar hacia la nada, tratando de adivinar lo que susurran los árboles.

– ¡Sasuke! Maldita sea, ¿es que no te importa el bienestar de tu esposa? –esta vez giro mi rostro hacia él, observándolo con seriedad.

–Ella no es mi esposa, Suigetsu. Solo tuvimos sexo.

El imbécil va a decir algo más, pero justo cuando abre la boca, un fuerte llanto se escucha. Mis ex subordinados avanzan dudosos hasta la entrada de la habitación, yo permanezco inmutable parado justo en el mismo sitio. La puerta se abre de pronto.

–Ya ha nacido –nos dice la mujer tras la puerta, con una cara de alivio en donde se muestra el arduo trabajo de tres horas. A pesar de todo… no ha tomado demasiado.

Siento mis piernas temblar. Doy dos pasos hacia adelante, avanzando de apoco, mirando con temor la entrada de la habitación. Recuerdo el momento en el que Karin me dijo que esperaba un hijo mío, recuerdo la sensación desesperante que me atrapó en aquel entonces, recuerdo la furia que sentí para conmigo mismo por haberla tomado sin pensar, recuerdo el dolor provocado por Sakura tras su decisión final, recuerdo aquel último momento en el que la vi, sentada en esa significativa pieza de concreto, recuerdo sus ojos llenos de duda y de sentimientos mientras le confesaba lo que había dentro de mí. Y la sensación de soledad llena se apodera nuevamente de mi ser…

El lugar está tenuemente iluminado por un par de velas, no se escucha más que murmullos y los suaves gemidos de un pequeño recién nacido. Escaneo rápidamente la habitación, veo a Juugo y Suigetsu cada uno al lado de Karin. El más angustiado es Suigetsu, quien la mira con un gesto lastimoso. ¿Será que ha muerto? Presto un poco más de atención a la mujer que yace sobre el pequeño catre y noto cómo su pecho sube y baja, señal de que está respirando. Un tanto aliviado continúo con el escaneo, ahora desesperadamente. Necesito encontrarlo… necesito conocer a mi hijo. Es entonces cuando me topo con un largo cabello rosa sujetado en una coleta. Se encuentra de rodillas en una esquina de la habitación. Es también ahí de donde provienen los sonidos del bebé. Camino hacia ella con más rapidez.

–Sasuke-san, por favor deje que Sakura termine de limpiarla.

Detengo mi paso mirando sorprendido a la mujer. ¿Limpiarla?

Sakura se pone de pie y se gira hacia mí con un pequeño bulto en sus brazos. En su mirada solo puedo ver paz, tranquilidad, alegría… ¿amor? Todo eso dirigido al bebé que carga… y me siento feliz. Sakura sostiene a mi hijo, Sakura y mi hijo. No tengo palabras para describir las emociones que esta escena me provoca… un calor inexplicable se ha instalado en mi pecho. Ella camina hacia donde estoy y soy capaz de apreciarlo mejor. En sus ojos hay lágrimas, ella también está contenta. Dioses, se ve hermosa. Sakura luce hermosa como madre.

–Es muy linda, Sasuke-kun. –Me dice con la voz quebrada. Linda… he tenido una niña. Y Sakura me ha llamado "Sasuke-kun" otra vez. Ella se acerca hasta depositar el pequeño bulto en mi único brazo. De verdad que es linda… una bebé de cabello negro que descansa plácidamente. Es demasiado pequeña, temo dañarla… pero estoy feliz. No digo nada, he de suponer que la forma en la que miro a mi hija, habla por mí.

–Sakura… gracias. –Respondo. No soy consciente de en qué momento las lágrimas se han acumulado en mis ojos. Ella me corresponde con una tierna sonrisa.

–Temo que… debido a su nacimiento prematuro, la pequeña necesita un trato especial. Sasuke-san, por favor lleve a la bebé con su madre –anuncia Shizune.

Y entonces doy dos pasos y le entrego mi hija a Sakura. Ella me mira confundida. Pero lo que yo más deseo, es que la imagen que tenía hace un momento vuelva, quiero mirar a Sakura como la madre de mi pequeña. Ella la toma nuevamente en sus brazos y camina hacia Karin, quien sigue dormida.

–Karin… tu bebé, tómala. –Le dice extendiendo sus brazos.

No lo hagas, Sakura. No sueltes a Sarada…

Karin abre los ojos y Suigetsu da un brinco de alivio. Gira su mirada hacia Sakura, observándola con reproche.

–No la quiero. Llévatela –responde para después voltear la cara hacia el otro lado. Sakura la observa con pena y tristeza. Abraza a mi hija contra su pecho y comienza a arrullarla a la vez que administra chakra a su pequeño cuerpo.

–Todo estará bien, tranquila, bebé. –Le susurra, pero después de eso pierdo la razón. Avanzo hacia Karin con chidori en mano. Ella se ha atrevido a despreciar a mi pequeña, ella le odia. Nadie podrá hacerle daño nunca, nadie. Ni su madre.

Siento un golpe en mi mejilla que me ha hecho caer.

– ¡¿Qué demonios te pasa, Sasuke?!

De pronto todo se ha tornado en un caos. Sakura me mira molesta, con un puño en el suelo y con el otro brazo sosteniendo a mi hija. La pequeña llora con desesperación, Juugo sostiene a Suigetsu impidiendo que se abalance sobre mí, y al final está la otra mujer en posición de guardia protegiendo a Karin, quien me mira horrorizada.

–Hmp. –No digo más, salgo de la habitación a paso veloz y me pierdo entre el espeso bosque. He estado a punto de matar a Karin.

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–Es un maldito bastardo –solloza Karin. Yo me giro a mirarla aún sin soltar a la pequeña en mis brazos. – ¿Tú eres Sakura, no? –Asiento. –Lo sabía… Sasuke no dejó de decir tu nombre mientras teníamos sexo.

Su repentina confesión me hace dar un respingo. Hay sensaciones extrañas dentro de mí. Nuevamente siento pena por esa chica, y es peor que aquella vez en la que Sasuke estuvo a punto de matarnos a ambas. Una vez más, la utilizó.

–Karin… tu bebé es muy pequeña pero ya se está poniendo bien…

–No me acerques a esa mocosa. No tengo ningún deseo de conocerla. No me provoca nada más que aversión y vergüenza hacia mí misma.

Miro el suelo. ¿Qué habrá pasado entre ella y Sasuke para que reaccione así hacia su hija? Yo he estado esperando quedar embarazada por meses, incluso desde antes de casarme, pero no lo hemos conseguido. El hijo de Naruto y Hinata nació hace cinco meses, el de Ino y Sai hace uno, la niña de Chouji y Karui viene en camino… todos mis amigos tienen a sus pequeños y ahora Sasuke también. No puedo evitar sentir algo extraño y lastimoso en mi pecho. Miro a la bebé que tengo en mis brazos y aquel sentimiento negativo es cambiado por uno totalmente distinto y reconfortante.

–Karin, necesitamos llevarlas hasta Konoha para que tengan la atención adecuada –Shizune rompe con el silencio incómodo.

–Como sea…

–Entonces, ustedes dos –ordena mi compañera señalando a los amigos de Sasuke –preparen todo para transportar a Karin adecuadamente. Sábanas calientes, sobre todo.

–Será mejor si vamos en uno de los halcones de Sasuke –señala el más delgado.

–No sé si a estas alturas Sasuke esté de acuerdo… –añade el grandulón.

–No importa si está de acuerdo o no –digo con determinación. –Shizune, pásame una manta.

Envuelvo a la pequeña cubriéndola por todos lados y salgo de la habitación en busca de Sasuke. No puedo dejar a la niña, su tratamiento no puede ser interrumpido. A fuera no hace frío, en estos momentos el clima es un poco cálido así que no me preocupo mucho por la bebé. Intento rastrear el chakra de Sasuke, pero creo que se ha ido demasiado lejos… o ha ocultado su presencia.

Me adentro en el espeso bosque, tratando de localizarlo sin éxito. Después de unos minutos detengo mi andar. Alguien cae suavemente detrás de mí.

–Sasuke…

–Sakura.

–Tenemos que ir a Konoha. Karin está en un estado delicado…

– ¿Cómo está Sarada?

– ¿Quién?

–Mi hija, su nombre es Sarada. –No puedo evitar sonreír con ternura al escucharlo. No entiendo por qué le ha puesto ese nombre, pero es precioso.

–Ella estará bien. La que está en peligro es Karin.

–Hmp.

–Necesitamos uno de tus halcones para…

–No me interesa.

–Sasuke… es la madre de tu hija.

–No lo menciones, Sakura. Tú no…

–Si no la llevamos a un lugar adecuado, puede morir. No entiendo qué ha pasado entre ustedes para que ella no quiera saber sobre su hija y tú no quieras saber sobre ella. Pero es su vida la que está en juego, así que deja tus ridiculeces a un lado e invoca a un halcón, ya que es la opción más rápida que tenemos.

Sasuke me mira serio, pero me obedece sin objeción. Ambos subimos al halcón, ya que nos encontramos bastante lejos del resto. Llegamos en segundos. El tratamiento de Sarada puede interrumpirse ahora sin provocar prejuicios, así que le entrego la bebé a Sasuke y desciendo de un salto. Corro hasta entrar a la cabaña, donde ya todos están listos. Suigetsu y Juugo cargan con el pequeño catre donde Karin se encuentra nuevamente inconsciente y cubierta por un montón de mantas. Todos subimos al halcón y partimos a Konoha. Nadie habla durante todo el viaje. En el camino, continúo con el tratamiento de la pequeña mientras Shizune trata de estabilizar a Karin.

Pronto, en menos de dos horas podemos ver la enorme puerta verde que nos da la bienvenida. El halcón llega hasta el hospital en segundos. Todos corremos como locos alrededor, las enfermeras llegan, rápidamente Karin es instalada en una habitación y Sarada en la incubadora.

Shizune y yo entramos para supervisar y ayudar a la chica, Sasuke se ha quedado pegado frente al vidrio de la habitación en la que se encuentra su hija.

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Ha pasado ya una semana desde el nacimiento de Sarada y ella aún sigue en esa maldita caja. ¿Cuándo te pondrás bien, eh? Eres una Uchiha, los Uchiha somos fuertes… llevas en tu nombre la fuerza de Sakura, la de Itachi y la mía, y en tu sangre las habilidades del clan más poderoso, Sarada. Tienes que ponerte bien pronto…

–Sasuke, deberías descansar un poco…

– ¿Quieres que descanse mientras mi hija está ahí?

–Entiendo tu desesperación, Teme. Pero el que estés pegado aquí día y noche no cambiará nada, es cuestión de tiempo, Sakura-chan lo dijo.

–Hmp. Tú dices eso porque tu hijo está contigo, a salvo.

Naruto se acerca hasta mí y coloca una de sus palmas sobre mi hombro.

– ¿Sabes? Karin ya se encuentra bien, será dada de alta mañana. Sakura-chan se mantuvo con ella durante todos estos días.

–No me importa.

–Sasuke, es la madre de tu…

–Naruto, cállate.

Siento el peso de su mano irse. Lo observo con duda y noto en sus ojos algo de decepción, pero no me importa. Es verdad que no quiero saber nada de Karin, el que sea la madre de Sarada no me hará sentir algo hacia ella. Por supuesto yo voy a ser quien cuide de mi hija, no esa mujer.

De pronto se escucha un alboroto en pasillo, al parecer un paciente se ha escapado. Qué más da, no pienso moverme de este sitio hasta tener nuevamente a mi hija en mis brazos.

– ¡Chicos! –Shizune se acerca corriendo a nosotros. – ¡¿Han visto a Karin?!

–No. ¿Qué no se encuentra aquí 'ttebayo?

–Estaba, pero al parecer ha escapado.

Era de esperarse. Giro nuevamente mis ojos hacia donde está mi hija, me da igual lo que esa mujer haga o deje de hacer, siempre y cuando no se meta con Sarada.

–Sasuke-san, lo mantendremos informado –me dice mientras hecha a correr nuevamente, al parecer nadie ha captado que Karin no me interesa. Si accedí a traerla aquí fue únicamente por la mirada de Sakura…

– ¿Qué piensas hacer ahora, Sasuke?

–Esperar a que mi hija se recupere.

– ¿Y qué hay de la misión?

–Naruto… –Maldición. El Dobe tiene razón… he olvidado casi por completo aquel asunto. –No lo sé.

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Han pasado ya dos semanas desde que Karin y Sarada llegaron a Konoha. La pequeña ya está bien y se encuentra con su padre quien la cuida devotamente. Karin escapó del hospital hace siete días y desde entonces nadie ha sabido nada sobre ella.

A pesar de todo, la mayoría de nuestros amigos ha visitado a la hija de Sasuke con la intención de conocerla y desearle lo mejor, e increíblemente los Uchiha han recibido amenamente todo esto. Yo los visito a diario. A pesar de que ayudé en todos los partos de mis compañeras, Sarada es la única niña con la que he creado un vínculo tan especial. No sé si es debido al rechazo de su madre o a la sobreprotección de su padre… o tal vez es el hecho de que Sasuke es su papá.

Amo cada tarde que paso a visitarlos a su enorme casa. Sasuke se ha obligado a amueblar un poco el lugar para la pequeña y esta parece estar mucho mejor y más grande, y Sasuke luce infinitamente más alegre. Sin embargo esta tarde en particular mi marido me ha llamado a la torre del Hokage, cosa extraña en él, ya que todos los asuntos los tratamos en casa.

–Es extraño que me llames en tu oficina… ¿debo suponer que esto se trata de un asunto serio?

–Algo así… antes que nada dime, ¿qué pasó con Karin?

–No… no lo sé. No han podido encontrarla, al parecer es bastante hábil escondiéndose.

–Eso quiere decir que…

–Ella ha abandonado a su hija.

– ¿Sabes la razón, Sakura?

–No, pero sospecho que las cosas entre ella y Sasuke no están bien.

–Nunca lo han estado, Sakura. ¿Tienes alguna idea del por qué Karin se marchó?

–Yo, no lo sé.

–Es por ti. Sasuke… Sasuke te ama. –Su afirmación sin pisca de duda me hiela. Por mi cabeza desfilan los recuerdos de estos últimos días en la casa de los Uchiha, la profunda mirada de Sasuke –antes fría y ahora llena de sentimientos –clavada en mí mientras sostengo a la pequeña Sarada dándole de comer.

–No digas esas tonterías, menos tú. Eres mi esposo.

–Eso no cambia los sentimientos de Sasuke y el rencor de Karin. ¿Sabes Sakura? La única que sufrirá con todo esto es…

– ¿Nos mandó llamar, Kakashi-sensei?

–Sí, adelante. Naruto, Sasuke…

Esta reunión me cae de sorpresa, no esperaba ver a mi antiguo equipo reunido justo ahora.

– ¿Qué pasa? –Pregunto sin entender. Creo que siempre soy la última en enterarme de las cosas.

–Es sobre la misión en la que estaba trabajando Sasuke…

– ¿Ha pasado algo, Kakashi? –Noto que el tono que Sasuke utiliza es brusco y con un ligero tinte de rencor.

–Algo así… chicos, tomen asiento. –Los tres nos dirigimos hacia el sofá que se encuentra frente al escritorio, Sasuke ciñe a su bebé y la abraza contra su pecho. –Verán… tus sospechas eran acertadas, Sasuke. La hermana menor de Kaguya ha logrado llegar hasta la Tierra.

– ¡Qu… qué! –Pregunto exaltada poniéndome de pie. ¿Cómo es que yo no sabía nada de esto?

–Maldición… –Sasuke frunce el ceño y mira hacia la nada con frustración.

–Sasuke… –Naruto posa una mano sobre su amigo.

–Supongo… que soy el único capaz de rastrearla.

Nadie dice nada, pero todos sabemos lo que aquello significa.

–Yo iré contigo, Sasuke –se adelanta a anunciar Naruto.

–De ninguna manera. Tú eres el futuro Hokage, la aldea te necesita. Tú debes proteger Konoha…

–Entonces iré yo –digo en un arrebato de determinación. Todos me miran atónitos.

–Sakura, tu… –Sasuke me mira con un gesto que soy incapaz de entender.

– ¿Y qué pasará con tu hija, Sasuke? –pregunta Kakashi mirándonos con absoluta seriedad. –Creo que lo mejor, sería dejarla al cuidado de alguien que sea de tu confianza… pero Naruto ya tiene a su familia y si Sakura planea ir contigo…

–No. Iré solo. Sakura por favor… por favor… cuida de Sarada.

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Es duro tener que partir nuevamente. Es incluso más difícil que las últimas dos veces… nuevamente me encuentro en la salida de la aldea, con Sakura. Pero esta vez ella tiene a mi hija en brazos. Estoy a punto de dejar atrás a las dos personas vivas que me han dado los momentos más felices e toda mi vida, Sakura y Sarada.

No sé cuándo volveré… temo que proteger el mundo es lo mejor que puedo hacer por ahora para mi hija. Creo que esta es la manera en la que tengo que pagar mis errores.

Sarada, por favor no te olvides de tu padre, que aquí dentro de este cubo de hielo te has quedado aferrada, derritiéndome desde dentro. No puedo dejarte en un lugar mejor o con alguien mejor. No sé cómo será tu vida a partir de ahora, pero espero no perderme mucho de tu ser. No sé qué clase de momentos te esperan, ni si serán buenos o desgarradores, pero me reconforta el saber que tienes a una buena mujer a tu lado que sabrá guiarte de la mejor manera. Hoy tengo que partir para conseguir un mundo mejor para ti. Siempre trataré de saber de ti y de hacer que tú sepas sobre mí. Desde lejos, estaré velando por tu bien, y por el de Sakura. Algún día espero poder contarte todo lo que ha sido de mí y de esta mujer que hoy te sostiene… hasta entonces cuida de ella, que ella cuidará de ti y yo cuidaré de ustedes.

Me despido de mi pequeña dándole un beso en la frente. Estoy dispuesto a marcharme, pero Sakura me detiene jalando mi capa.

–Sasuke… –En sus ojos puedo ver angustia y un hilo de tristeza. –Por favor, ten cuidado.

Le sonrío amablemente, como aquella vez. Y como aquella vez, le doy un pequeño golpecito en la frente.

–Las veré pronto.

Intento girarme nuevamente para marcharme, pero ella me lo impide una vez más. Extiende su mano hacia mí y yo hago lo mismo. Ella deja caer sobre mi palma una pequeña cadena… la observo con atención. Es un dije de flor de cerezo. Lo aprisiono en mi puño, dándole a entender que lo atesoraré.

–Gracias, Sakura.

Esta vez me giro, y me marcho definitivamente.

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–Se ha ido –escucho una voz gruesa tras mi espalda.

–Kakashi…

– ¿Qué haremos a partir de ahora, Sakura? –No respondo, porque sé perfectamente a lo que se refiere. – ¿Cómo crecerá esta pequeña?

–No tiene ningún rasgo…

–Sasuke estará en contacto con ella. ¿No piensas ocultarle eso, verdad?

–No.

–Algún día te preguntará sobre su mamá…

–A partir de hoy yo soy su mamá.

–Entonces…

–Kakashi… –me he girado hacia él con lágrimas en los ojos. No puedo soportarlo. En nudo en mi garganta amenaza con explotar.

–Lo entiendo.

–Por favor… por favor perdóname.

–No tienes nada de qué disculparte, Sakura. Todo esto es por el bien de las nuevas hojas que adornarán la primavera… –Él se ha acercado a nosotras y nos ha envuelto en un abrazo, un fuerte abrazo. –Todo estará bien…

–Yo… no sé si podré, yo…

–Sabes que siempre, siempre estaré ahí para ustedes, no me atrevería a dejarte sola. Nunca… sin importar que esta pequeña y tú lleven el símbolo Uchiha en su espalda.

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FIN

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¡Hola a todos! Ayer publiqué capítulo y bueno, esta historia ha llegado a su fin. Es el primer fic que termino…

¿REVIEWS?

Espero que les haya gustado desde el tema, el desarrollo y el final.

Ahora explicaré el punto… desde Naruto Gaiden 7 cambió completamente el rumbo de la historia. Es cierto que no sabía con qué pareja terminar, (aunque el SasuSaku me podía mucho más) pero el resultado de ADN me imploró este final, sin ninguna pareja. Después de leer los comentarios negativos en facebook y Tumblr hacia Sasuke sobre el "engaño a Sakura y bla bla bla" entendí que con este fic me desquitaría de aquellos. Así que como ven, a Sasuke le tocó sufrir por culpa de Sakura, y no al revés. O al menos esa fue la intención… el nacimiento de Sarada se vio causado indirectamente por las malas decisiones de Sakura.

Quiero aclarar también que CREO FIELMENTE QUE SAKURA ES LA MADRE BIOLÓGICA DE SARADA y nadie me sacará de ahí, ni con los spoilers de Evil TnT solo que en este fic necesitaba hacerlo así.

Espero que de verdad no les haya disgustado del todo, y agradezco de corazón el que hayan seguido esta historia a pesar de todo, capítulo a capítulo y comentando :3 Muchas gracias.

¡Les mando un abrazo fuerte a todos los KakaSaku, NaruSaku y SasuSaku!

Dependiendo de su respuesta, subiré un pequeño epílogo… ¿Les gustaría?

De verdad, gracias, muchas gracias por leer C: