Pues de nuevo lo siento por tardar tanto en actualizar jajaja
Capítulo 7:
- Bueno... - me empezó a decir Finn, mientras se sentaba en el sofá - ¿Cómo vas a hacer para que Blaine no piense que es una cita doble?
Iba a responder, pero entonces Kurt me interrumpió.
- ¿Qué hay de malo en que sepa que es una cita doble?
- No sé... quizás se siente algo... amenazado. Bueno, yo creo que le gustas y eso pero nunca se sabe.
- Finn tiene razón – intervení por primera vez – Lo mejor será dejarlo caer como algo casual.
- ¿Cómo?
Me llevé un dedo a la barbilla, como pensativa, y empecé a sonreír.
- Déjamelo a mí.
Me senté en el sofá a un lado de Finn, y Kurt me imitó sentándose al otro lado. Saqué mi teléfono móvil y marqué el número de Blaine, poniéndolo en altavoz.
- Kurt – le dije mientras sonaban los tonos – Si crees que voy por mal camino o algo hazme una señal.
Los tres nos reímos, y nos callamos a la vez cuando oímos la voz de alguien a través del teléfono.
- ¡Hola, Rachel!
- ¿Qué tal, Blaine?
- Bien, ¿y tú?
- Genial. Oye, llamaba porque esta tarde iba a ir con Finn a tomarme un café a Lima Bean, pero me ha dejado plantada – empecé a reírme – Así que voy a ir con Kurt. ¿Quieres venirte?
- Oh, claro que sí, me encantaría.
- Perfecto, ¿puedes estar allí a las seis?
- Allí estaré. ¡Gracias por invitarme!
Me despedí de él y colgué. Les sonreí a los chicos, como pidiendo una señal de aprobación.
- Perfecto, Rachel – me dijo Kurt.
Entonces miré a Finn y vi que tenía los ojos entrecerrados.
- Sí, perfecto. Pero... - dijo él - ¿cómo va a ser una cita doble si no estoy yo? Son solo 3 personas. Así es algo más de colegueo.
- Tranquilo, luego le llamaré diciéndole que al final sí puedes venir.
- Entonces genial.
Finn miró a Kurt y se rió suavemente. Luego volvió a mirarme a mí, y yo también mostré una sonrisa. Al parece Kurt se dio cuenta de aquello, ya que nos pregunto:
- ¿Qué ocurré?
- Mírate – respondí yo – no puedes negarme que Blaine te está gustando.
- Sí, estás más emocionado que una gelatina.
Miré a Finn con el ceño fruncido, al igual que Kurt.
- Eso... eso no ha tenido mucho sentido – dijo Finn, como retirando lo que había dicho.
- Bueno... - dijo Kurt, ignorando el comentario de su hermanasrtro – No te lo voy a negar.
Iba a empezar a emocionarme pero justo entonces Kurt me cogió de un brazo y siguió hablando.
- Eso sí, como empieces a fangirlear por esto no dejaré que sigas haciéndome de Celestina.
Finn soltó una carcajada, y yo le fulminé con la mirada.
.
.
Kurt
Rachel y yo llegamos a Lima Bean a las seis en punto, y tras mirar unos segundos en busca de Blaine lo encontramos sentado en una de las mesas de la cafetería.
- ¡Blaine! - le saludó Rachel sin esperar a que llegáramos a la mesa.
Blaine la oyó y se dio la vuelta, mostrando una gran sonrisa al vernos y levantándose para saludarnos.
- Rachel, Kurt – nos saludó él.
Se acercó a abrazar a Rachel y luego a mí, dejándome un poco en shock. Sobre todo cuando empecé a ruborizarme sin motivo aparente (obviando que Blaine estaba justo ahí, claro). Los tres nos sentamos, yo al lado de Blaine y ella en el otro lado, esperando a Finn. Rachel me mandó una mirada como diciendo "di algo" y yo carraspeé en respuesta.
- Bueno... - empecé sin saber muy bien qué decir - ¿pedimos?
Mal Kurt, mal.
- Claro – respondió Blaine empezando a reírse – Voy yo.
Se levantó y se dirigió a pedir los cafés sin nisiquiera preguntarnos cuál, y justo entonces Rachel se inclinó un poco hacia mí y me dijo:
- ¿Qué narices te pasa?
- Shhh – le dije indicándole que hablara más bajo – Solo estoy nervioso.
Ella me hizo caso y bajó el tono de voz.
- ¿Nervioso? - me preguntó.
Entonces se oyó la campanita de la puerta y Rachel desvió su atención hacia ella, empezando a sonreír. Eso solo podría significar que Finn había llegado.
- ¿Dónde está Blaine? - preguntó sentándose al lado de Rachel justo antes de que ella le diera un beso.
- Ha ido a pedir – respondí yo.
Entonces ví cómo Blaine se acercaba a nosotros con cuatro cafés en las manos.
- Y ahí viene – dijo Rachel riendo levemente.
- Hola, Finn – saludó cuando le vio sentado, dejando los cafés en la mesa.
- Me alegro de verte – le respondió él – Y gracias por pensar en mí al ir a pedir los cafés, pensé que solo traerías tres.
Él se rió, al igual que todos nosotros, y Blaine aprovechó para sentarse. Yo cogí mi café y di un trago, sorprendiéndome al instante.
- ¿Cómo sabías que café me gustaba? - le pregunté a Blaine.
- Em... - dijo él empezando a reírse – No lo sabía. Os pedí a todos el que me gusta a mí.
Me encogí de hombros y di otro sorbo. Dirigí un momento la mirada a Rachel y vi cómo me estaba mirando con una sonrisa pícara. Yo solo rodé los ojos.
- Oye – dijo Blaine - ¿Qué os parecería ir el sábado al cine?
Abrí la boca un poco en señal de sorpresa, y miré a Rachel y Finn. Finn levantó una ceja y Rachel carraspeó un poco, en señal de que aceptara, pero yo no fui capaz de decir nada.
- Bueno... - empezó Finn – La verdad es que Rachel y yo tenemos una cita planeada para el sábado.
- Sí, es verdad. Pero podéis ir vosotros juntos – dijo ella sonriendo.
Entonces vi cómo Blaine dirigió la mirada un momento hacia mí y empezó a balbucear.
- S-sí, claro, ¿por qué no?
- Sí, ¿por qué no? - dije yo, empezando a reír.
