¡Bueeeeeeeenas, pequeños!
Aquí seguimos, actualizando… Espero que os guste…
… Enjoy!
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-¿Os habéis hecho amiguitos? ¿Ya? – Preguntó irónicamente una pelirrosa, entrando por el pasillo.
Se formó un silencio tenso entre los tres. Sakura sospechaba, no le gustaban tantas amistades. Sasuke y Tsunade trataban de pensar con rapidez. Finalmente, la bruja fue más ágil:
-Tu amigo – dijo despectivamente, una mezcla de sinceridad y disimulo ante la pelirrosa – no se había enterado de en qué habitación tiene que dormir. – Sasuke se mantuvo en silencio, dándole la razón.
-Ya… - Susurró Sakura con los ojos entornados, escéptica. - ¿Y ya sabes qué habitación es? – Miró directamente al pelinegro, con una pequeña sonrisa irónica. Obviamente, no se creía ni una palabra. Aun así, éste asintió. – Perfecto, pues retírese, por favor, Capitán. La bruja y yo aún no hemos terminado.
Sakura, con una confianza que no creía tener, se sirvió un whisky y escudriñó la habitación, preparando el terreno. Tsunade, viendo que la conversación iba a ser dura, la imitó.
-¿Te ha caído bien? – No le dejó contestar. – No sé por qué me había dado la sensación de qué estabas por mi parte. Aunque claro, tampoco sé que te conté y que no. – Se encogió de hombros y se llevó el whisky a los labios.
-No se trata de eso. – Le replicó. – Pero ahora estáis del mismo lado, ¿no? – Dijo, tratando de justificarse. Su interlocutora frunció el ceño de disgusto.
-A eso se le llama "pacto". – Le explicó como si fuera una niña. – Ellos quieren a Saiko y el navío de Mihawak, yo quiero recuperar mi vida. – Tsunade bebió de su vaso, inquieta. – De todas formas, no me he hecho este viaje para que me hables de ellos. Ya los conozco suficiente. – Miró hacia un lado, casi escupiendo la última frase. – La cuestión es, ¿qué te conté?
Tsunade suspiró, desesperada.
-Ya te he dicho que no deberías saberlo. Es muy duro y…
-Es mi vida. – Le replicó, alzando el volumen. – Yo decidí contártelo, yo decidí someterme a tus encantamientos y yo puedo decidir cuándo romperlos. – La bruja apretó el vaso hasta que sus nudillos quedaron blancos.
-Te equivocas, hicimos un pacto. Lo último lo decido yo. – Dijo con una suficiencia que a Sakura casi la vuelve loca. Apretó tanto los dientes que creyó que se los partiría.
-Ya han jugado conmigo bastante, bruja. No pongas a prueba mi paciencia.
-¿Es una amenaza? – Preguntó desdeñosamente. Ella la quería, las unía un lazo inquebrantable pero esta Sakura, rota y dura como el acero, la estaba poniendo de los nervios.
-No me pongas a prueba. – Dio un paso al frente y se llevó una mano a la catana que descansaba en su cintura. – Es mi vida, bruja, tengo derecho a saberlo. – La mujer desvió su vista hasta dónde Sakura descansaba la mano. Está dispuesta a…
-Ni lo intentes, niñata. – Hizo una pausa en la que Sakura se crujió el cuello de una manera siniestra, exhibiendo una sonrisa macabra. - ¿Sabes que borrarte la memoria no fue tu primera petición? Tuve que convencerte, casi obligarte para hacerte cambiar de idea. – Otra pausa. - ¿Sabes qué querías, niñata? Querías que te matara. – Sakura escuchaba atentamente, impasible. La noticia no era tan sorprendente si pensaba en Mihawak.
-¡¿Y qué?! ¡¿Quién no querría morir después de dos años en manos de ese sádico?! ¡¿Sabiendo que el resto del mundo se ha olvidado de ella?! ¡Incluso tú hubieras sucumbido, siendo su her…! – Tsunade abrió desmesuradamente los ojos. Por las voces que daban, estaba claro que el resto de los tripulantes se estaban enterando y el secreto que Sakura iba a revelar era demasiado personal. Un secreto que había guardado ante todos, menos ante ella. A ella no podía ocultárselo. ¿Cómo podría guardarle ese secreto a esta chica, a mi…?
-¡Cállate! ¡No me provoques, Sakura! – Levantó un dedo, señalándola. – Cállate porque podría hundirte ahora mismo. – Hablaba duramente. El resto de la casa escuchaba. Sakura sonrió irónicamente. - ¡No intentes hacerte la dura, Sakura! ¡No me refiero a las torturas físicas! ¡Mihawak te reveló un secreto! ¡Algo sobre tu vida!
-¡¿Y qué derecho tienes tú a ocultármelo, maldita bruja?! – Soltó el vaso bruscamente, derramando su líquido. - ¡¿Quién demonios te crees qué eres?! – Se llevó la mano a la catana de nuevo, casi desenfundando.
Sasuke salió del pasillo justo a tiempo para agarrar del brazo a Sakura, que se abalanzaba contra Tsunade en ese momento. Cabreada, se deshizo del agarre del Capitán y se marchó.
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Después de un buen rato tratando de tranquilizar a Tsunade, Sasuke había logrado algunos progresos. Estaba sentada en su sillón mientras él la miraba apoyado en su escritorio.
-Creía que no permitías que la gente te hablara así. Ya sabes, la fama. – Le dijo como si tal cosa, tras un rato de silencio. Ella le miró amenazante, él rió. – Bueno, Sakura es mucha Sakura pero…
-¿Has escuchado lo que iba a decir? – Sasuke supo enseguida a lo que se refería. Asintió. – Pues es cierto, no estaba segura de si recordaba eso o si yo lo había borrado pero se lo conté, soy la hermana de Mihawak. – Soltó una risita histérica. – La hermana de ese enfermo y sádico ser. – Escupió con asco. – Hace bastante que no nos vemos aunque de vez en cuando aparece por aquí reclamándome estupideces por el hecho de ser hermanos. – Hizo una pausa. – No se puede ser más cruel ni más… Tsk. – No le salían las palabras. – Lo odio, su alma es más negra que una noche sin luna. Lo odio. – Repitió y Sasuke tuvo la sensación de que hacía mucho tiempo que Tsunade no se desahogaba con nadie sobre su… Hermano. – Y no sé cómo pudo hacer eso a Sakura. Siempre pensé que ella era su límite. Sería su límite. Pero no. – Sonrió con tristeza, vio como una lágrima se escapó de su ojo derecho. ¿Qué demonios…? Sasuke sabía que algo las unía, pero ¿tanto como para esto? Decidió dejar que terminara, quizás si la interrumpía, no seguiría. – Supe por qué, ¿sabes? Por qué no paró con ella. Creo que Mihawak odiaba a Sakura de una manera muy profunda y todo por… - Se calló y cerró los ojos. – Por lo que le recordaba a su madre.
Sasuke pareció quedarse sin respiración, con los ojos muy abiertos. Si no hubiera estado apoyado en el escritorio, se hubiera tambaleado.
-Tsunade… Para. – Le pidió, angustiado. - ¿Qué me estás queriendo decir? ¿Qué Sakura es… Ella es…?
-Sí. Sakura es hija de Mihawak.
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La noche eran tan oscura como su propia alma. Sakura avanzaba sin detenerse, apartando con rabia las ramas de los árboles del espeso bosque en el que se había metido. ¡¿Quién se cree qué es?! ¡Maldita seas! ¡Maldita bruja, maldito Sasuke, maldito Mihawak!
Golpeó un árbol con fuerza, haciéndose sangrar la mano derecha y se dejó caer contra él, agotada. ¿Qué derecho tienen a decidir por mí…?
Sintió el suave viento mover la hojas y de repente, algo le impulsó a mirar al frente, a levantarse de nuevo. Pero no vio nada. ¿Qué…?
-¡Joder! – Un grito de dolor salió de su garganta. Parecía que iba a estallarle la cabeza. Una punzada se clavaba en su nuca.
Los recuerdos, los recuerdos que nunca creyó recuperar, se agolpaban en su mente.
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-Pero, eso es imposible, Tsunade. Ella no…
-¿De veras? Tú mismo dijiste que Sakura no había conocido a su padre, claro que no. Megumi – madre de Sakura – era demasiado buena y quería demasiado a su hija para hacerle eso, prefirió contarle una historia para que ella lo recordara como un héroe o un pobre diablo sin suerte pero no quiso que supiera que su padre era el diablo en persona. – Le explicó. – YO estuve de acuerdo y mi hermano me declaró la guerras de por vida por ello. Aun así, la entendía y mi hermano casi se volvió loco cuando ella lo dejó. – Sollozó, recordándolo. - Megumi creyó que él cambiaría con su amor pero eso no sucedió. A ella la trataba como una reina pero para el resto del mundo seguía siendo igual de despiadado. No quería que Sakura conociera la crueldad de ese modo. – Hizo una pausa. – Cuando la secuestró, pensé que le contaría todo pero no que la torturaría, no que se lo diría de aquella forma… Creo, bueno, sé que es porque Sakura se parece enormemente a Megumi. Por eso y porque sigue creyedo que Sakura es el motivo por el que Megumi le dejó. Si ella no hubiera nacido, Megumi hubiera seguido con él. – silencio. - Qué estúpido, la madre de Sakura era demasiado buena para él.
Sasuke se quedó en silencio, tenso, sorprendido. No daba crédito. Sakura, su Sakura… Hija de ese enfermo.
-Me preocupa que Mihawak le contagiara su locura. – Esto captó la atención del azabache. – Ahora no, porque no lo recuerda pero cuando lo haga… No podré impedirlo eternamente. – Hizo una pausa, recordando. – Tendrías que haberla visto, Uchiha. Esa pequeña y frágil pelirrosa pero con tanta rabia, tan destrozada… Estaba físicamente exhausta, asustaba su aspecto pero lo que más era de temer era su interior. Su alma se estaba volviendo oscura, solo quería que todos sufrieran y morir ella. Incluso cuando lo sabía, quería matar a su padre. – Sasuke alzó una ceja. – NO me mires así, la entiendo, entiendo que lo quiera matar pero… Es su padre. Y ella no es así. Megumi no era así y la destrozaría ver en lo que su hija se está convirtiendo, como el odio está acabando con ella.
-Sigue con la idea de matarlo.
-Lo sé.
Después de una larga pausa de reflexión, Sasuke comenzó:
-No puedo creer esto… Sakura hija de… No lo entiendo. Nunca se supo nada de una hija de Mihawak, ni siquiera de una pareja.
-No le convenía. Era mostrar su debilidad. Casi se vuelve loco cuando se enteró de que su hija estaba contigo, ¿sabes? Creía que te la arrancaría de los brazos pero no para eso… No para torturarla. Supongo que era demasiado inocente por mi parte pensar que Mihawak quería a Sakura.
La puerta se abrió de par en par, interrumpiendo lo que sea que iba a decir Sasuke, mostrando a una Sakura desencajada:
-Ya se dónde está Saiko. Y… Mi padre.
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¡hasta aquí llegamos!
Como veis la historia va rapidita porque, me gusta mucho, pero no quiero alargarla más de lo necesario. No sé si estais de acuerdo… Podeis darme vuestra opinión.
¡Please, dejadme reviewwws para la conti!
Cuidados
~NekooUchiha~
