Mica: Hola mi gente, estoy de vuelta. Este es muy diferente al episodio de la serie original pero fue lo mejor que me salió en su momento y a mí me gusto como quedo. También espero que ustedes les guste y sin más que decir, ¡lean tranquilos!
P/D: Recuerden que acepto ideas y personajes, al igual que críticas buenas y/o malas
P/D-2: También lamento los errores (y/u horrores) ortográficos
P/D-3: XD
Capitulo 7: Doble Stanford
Aquel día, en la cabaña del misterio, todo era diferente: Wanda inflaba globos, mientras que Sally terminaba de instalar los parlantes y el equipo de música. Los gemelos, sentados y observando a su seria tía, se sonrieron mutuamente.
-Ho no Stan…no…no me siento muy bien- Ford fingió vomitar. Stan se mordió la lengua para no reírse cuando una especie de serpentina color rosa llego a su cara.
-¿Qué nos has hecho tía Mabel?- hizo lo mismo pero esta vez de color violeta. Entre risas siguieron disparándose entre ellos.
-Deténganse chicos- Wanda se les acerco con cara de preocupación, logrando que ambos se detuvieran y la miraran fijamente. –A-Algo terrible nos paso…- con una sonrisa malvada saco una lata y disparo hacia ellos, quienes se cubrieron la cara entre risas.
-Muy bien, muy bien. Deténganse- Mabel se rio, acercándose y llamando su atención. –Dejen algo para la fiesta niños-
-¿Quién cumple años, señorita Pines?- pregunto Sally terminando de colgar una decoración.
-Nadie- se encogió de hombros. –Solo creí que sería una buena forma de que más clientes vinieran-
-Que buena idea tía Mabel- rio Stan tomando un vaso de gaseosa.
-Gracias pequeño- le acaricio la cabeza, revolviendo los castaños cabellos. –Necesito un favor, saquen copias de los volantes- les extendió un papel rosa, con las palabras "FIESTA EN LA CABAÑA DEL MISTERIO" escrito en grande con diferentes dibujos a su alrededor. –Tengo una fotocopiadora en mi oficina, al fin pude reparar ese vejestorio y quedo como nuevo- los gemelos se miraron entre ellos, para después dirigirse a la oficina de Mabel. Quitaron la manta que cubría la fotocopiadora, viéndola fijamente: estaba muy maltratada e incluso Ford podía jurar que vio una corriente eléctrica rodear a aquel aparato.
-Y la tía Mabel dijo que estaba como nueva- se rio Stan abriendo la tapa y observando las telarañas que había.
-¿Esto funciona?- se pregunto su hermano, apretando uno de los botones.
-No tiene papel- Stan miro a su alrededor. –Y están ahí arriba- señalo en lo alto un estante, donde había una bolsa entera de hojas. Ford asintió y se dispuso a trepar. Logro agarrar las hojas pero tropezó, cayendo hacia atrás y aterrizando sobre la maquina. Pronto, una luz verde lo escaneo y una hoja olvidada salió de la maquina, con el dibujo de la espalda y la nuca del castaño.
-Que buen golpe, hermano- rio Stan agarrando la hoja y dejándola a un costado.
-Si lo intento a propósito no me sale- se froto ligeramente la nuca, para después levantarse y pones las hojas en la maquina. –Ahora saquemos copias de esto y vámonos- salieron de la oficina con las copias en mano, cerrando la puerta tras ellos. Lo que ellos no vieron fue como de la imagen del castaño salía una mano y luego, todo un cuerpo.
(Introducción)
-Muy bien, ahora les repartiré sus ocupaciones- Mabel miro sus notas. –Sally serás la Dj-
-¡SI! No se arrepentirá- sonrío ella con emoción.
-Wanda, te encargaras de vender las entradas- la señalo.
-¿Podre entrar después?- pregunto de brazos cruzados.
-Claro, después de la media noche eres libre de hacer lo que quieras- se encogió de hombros, mientras la pelirroja sonreía. –Y ustedes dos se encargaran de animar las fiesta-
-¡Genial!- Stan salto con emoción. –¡Esta noche será súper!-
… … … …
La música sonaba por el lugar y las luces de colores brillaban por todo el salón. Mabel y los gemelos bailaban, riéndose entre ellos.
-Me estoy divirtiendo mucho, tía Mabel- sonrío Stan.
-¿Qué pasa si alguien quiere irse?- pregunto Ford al ver que unos chicos se acercaban a la puerta.
-Les volveré a cobrar- rio ella, observando como esos chicos se lamentaban y golpeaban la ventana cercana, queriendo irse. Se rieron de aquello y Stan, en un descuido, dio un paso para atrás y choco contra alguien.
-Lo siento mucho, amigo- se disculpo rápidamente. Frente a él había un chico castaño, con ropa algo elegante y el seño fruncido.
-No soy tu amigo niño- se cruzo de brazos. –Soy mucho mejor para serlo- la sonrisa creída del chico ya empezaba a sacar de quicio a Stanley.
-¿Sabes qué?- frunció el seño. –No lamento haberte golpeado por accidente pero si lamento no haberte empujado más fuerte-
-Me gustaría verte intentándolo- se miraron fijamente.
-Stan, cálmate- Ford se acerco, apoyando su mano en el brazo de su hermano.
-¿En serio necesitas de tu hermano para que te salve? Eso es muy triste- se rio. –Y mira nada más, otro raro para el pueblo- agrego al ver los dedos del de anteojos.
-¡Con él no te metas!- Stan le agarro del cuello de la remera, levantando un puño para golpearlo pero sintió una mano en su hombro.
-Tranquilo amigo, suéltalo- esta vez era una chica de cabello azabache, atado en una cola alta y con ojos azules. Stan lo soltó lentamente contra su propia voluntad. –Muy bien, ahora…Patrick…- se adelanto un paso y poso dos de sus dedos en la frente del castaño con ropa lujosa. –¿Cuántas veces te tengo que decir que no debes molestar a la gente?- con cada palabra le golpeaba ligeramente la frente. Le siguió golpeando ligeramente la cara, mientras que el castaño fruncía el seño. –Ahora vete de aquí antes de que te golpee de verdad- dijo lo último con seriedad y el seño fruncido. Patrick frunció aun más el seño, si eso era posible, y se alego de ellos a paso rápido. –Pido perdón, es hijo de la familia más rica del pueblo y cree que puede pisotear a la gente, lo ha intentado mucho con mi amigo-
-Me hubieras dejado que lo golpee- gruño Stanley.
-No, ni te molestes- ella se encogió de hombros. –Él no vale la pena-
-Ella tiene razón Lee- le sonrío Ford a su hermano. –Por cierto, ¿cómo te llamas?- ella abrió la boca para contestar pero alguien se les acerco.
-Ángela, no debiste meterte en asuntos ajenos- hablo el recién llegado. Tenía el cabello castaño claro, de ropa simple y unos anteojos algo grandes y redondos.
-Lo sé Fidds pero no pude evitarlo, la actitud de ese chico me enfada- se encogió de hombros. –Por cierto, mi nombre es Ángela y el es Fiddleford-
-Ho, ustedes deben ser los gemelos Pines- sonrío Fiddleford.
-Sip, Stanley y Stanford- sonrío el de anteojos señalándose a sí mismos.
-¿Es en serio?- sonrío Ángela ante la similitud de los nombres.
-Si…mama y Bob no se esforzaron mucho- rio Stan, hasta que noto algo raro. –Tienes…tienes algo en el hombro- señalo al hombro del contrario, donde se podía ver a una lagartija de color verde asomarse.
-Ho, el es Tom. Es mi mascota- lo alzo y se lo extendió al castaño, quien no pudo evitar agarrarlo y sonreír. Ford noto algo se le había caído al chico y lo levanto.
-¿Esos son…gnomos?- pregunto al ver la fotografía, en donde se podía ver a los mencionados corriendo hacia el bosque.
-Sip- Fiddleford agarro la foto y la guardo. –Los hemos visto hurgando en la basura muchísimas veces-
-Pero nadie nos cree- Ángela se encogió de hombros. –Dicen que estamos locos y somos raros…De seguro ustedes lo creen ahora-
-¡NO!- gritaron ambos al mismo tiempo al ver que ellos se estaban por ir.
-Nosotros los vimos- asintió Stan.
-E intentaron hacer a mi hermano su reina- rio Ford, ganándose una mirada de odio por parte de su gemelo.
-¿En serio?- Ángela rio. –No pensé que los gnomos quisieran a un niño como reina-
-Dijeron que no les importaba el género- Ford se encogió de hombros.
-¡WOW!- exclamaron Ángela y Fiddleford al ver las manos del castaño con anteojos, quien escondió sus manos tras su espalda y se encogió un poco en su lugar. –¡Eso es muy impresionante!- Ford se mostro sorprendido, mientras que aquellos chicos le miraban la manos como ojos brillantes. Ford sintió una sonrisa crecer en su rostro, era la primera vez que alguien, aparte de su hermano, le elogiaba las manos.
-Conseguí amigos- pensó con una gran sonrisa.
A la mañana siguiente
-Hey Stan, voy con Ángela y Fidds ¿vienes?- pregunto acercándose al mencionado, quien cargaba una caja algo pesada.
-Lo siento sixter pero la tía Mabel me pidió ayuda- le sonrío con alegría, feliz de que su hermano tuviera amigos en aquel pueblo. –Ve tu tranquilo, diviértete-
-¿Seguro?- pregunto algo preocupado y como respuesta, su hermano asintió. –Muy bien…nos vemos más tarde- salió del lugar corriendo. Stan suspiro, caminando con la caja hasta la oficina de Mabel y dejando la caja en el piso.
-Hola Stanley-el mencionado se tenso y se volteo rápidamente, observando con atención a su hermano parado frente a la puerta.
-¡Ford! Te dije que podías irte tranquilo- se cruzo de brazos pero sentía una pequeña diferencia en él.
-¿Seguro que soy tu hermano?-levanto la mano y ante los ojos de Stanley había una mano con solo cinco dedos.
-¿Quién eres tú?- frunció el seño y apretó los puños.
-Relájate Stan, soy tu hermano pero no el original-él se encogió de hombros. –Soy una copia…un clon si quieres llamarlo así-
-¿Cómo es eso posible?- pregunto acercando y picando la cara del clon, quien no hizo ademan de alejarse.
-La fotocopiadora-señalo, encogiéndose de hombros.
-¡Genial!- sonrío con emoción.
-¿Quieres jugar Stan?-pregunto con una sonrisa.
-¡Por supuesto!- asintió rápidamente. –Solo déjame que termine con lo que me pidió la tía Mabel-
-Te ayudo-camino a su lado con tranquilidad. Aquella tarde, Stan se divirtió con aquel clon hasta al anochecer, donde cayó totalmente dormido en su cama con una gran sonrisa.
A la mañana siguiente
-Hola Stan- le sonrieron al mencionado cuando se les acerco.
-Ho…hola chicos- les sonrío. –¿Qué los trae por aquí?-
-Encontramos unas huellas muy grandes en el bosque- hablo Fiddleford.
-E iremos a ver qué criatura las ha hecho- sonrío Ángela.
-Genial, ¿puedo ir?- sonrío Stan con emoción.
-Por supuesto que si hermano, vamos- sonrío Ford con alegría. Entre risas salieron corriendo de la casa y yendo directamente hacia el bosque, sin notar a la figura con ojos celosos que los observaba desde la ventana más alta.
… … … …
-Le hemos perdido la pista- se entristecieron Ford y Fiddleford.
-Vamos chicos, véanle el lado bueno- sonrío Ángela. –Llegamos a un lugar muy bonito para descansar- a su alrededor había arboles muy altos, flores de todos los colores y se podían escuchar el cantar de los pájaros.
-¿Quién juega una carrera conmigo hasta la cima del árbol?- pregunto Stan.
-¡Yo!- Ángela se acerco y ambos empezaron a trepar pero cuando estaban a mitad del árbol, un celular sonó.
-¿Hola?- Stan atendió al instante, sentándose en una rama y balanceando las piernas. –Está bien tía Mabel, voy en un momento- guardo el celular y se bajo lo más rápido que pudo.
-¿Qué pasa?- Ángela aterrizo a su lado.
-La tía Mabel necesita que la ayude con las cajas de mercancía- empezó a caminar.
-¿Quieres que vaya contigo?- pregunto Ford haciendo el amague de seguirlo.
-Nha, no será necesario- se detuvo y lo miro con una sonrisa. –Yo podre solo-
-Si tú lo dices- lo observo alejarse hasta desaparecer de sus vistas.
-Vaya, se nota que son muy unidos- sonrío el castaño claro.
-¿Por qué lo dices?- Ford lo miro un momento.
-Tu expresión lo dice todo- Ford sonrío con nerviosismo.
-Venga, veamos si encontramos algo extraño en el bosque- sonrío Ángela, todos empezando a caminar con tranquilidad. –Oye Stanford, ¿es cierto lo que dicen de los gemelos? Eso de que tiene telepatía o algo por el parecido-
-Pues…algo así- se froto la nuca. –Usualmente me molestan mucho en donde vivo pero de alguna manera Lee sabe que algo malo va a pasar y aparece en el momento preciso-
-¿En serio? ¿Y eso a ti también te pasa?- pregunto Fiddleford con curiosidad.
-A veces- se encogió de hombros. –Aunque yo lo llamaría presentimiento, no telepatía-
-Ya veo- se detuvieron de golpe cuando escucharon pasos acercándose.
-¡Bo!- se dieron vuelta rápidamente, suspirando de alivio al ver a cierta pelirroja riéndose ligeramente. –Hola chicos, ¿Qué hacen aquí?-
-Explorando un rato el bosque- sonrío Fiddleford.
-¿Y tú Wanda?- pregunto Ford con curiosidad. –Pensé que estaría en la Cabaña del Misterio-
-Me escondo un rato de mis hermanos- se cruzo de brazos. –Pero si hoy es nuestro día libre pequeño, hoy no hay trabajo de ningún tipo-
-¿Qué?- los tres se miraron entre ellos.
-P-Pero…¿n-no estaban descargando mercancía hoy?- Ford se froto las manos con nerviosismo.
-No que yo sepa- se quedo pensativa. –Además, he visto a tu tía Mabel en el restaurante del pueblo-
-Hay no…- miraron a Stanford, quien llevo una de sus manos a su remera y la apretó fuertemente.
-T-Tengo que volver- empezó a correr rápidamente.
-¡Espera!- pronto, sus amigos lo alcanzaron. –Te acompañamos- Ford sonrío ligeramente ante eso. Cuando menos se dieron cuenta llegaron a la casa de los Pines, donde entraron rápidamente. El lugar estaba silencioso y con las luces apagadas.
-¿Stanley?- llegaron a la sala y prendieron la luz. Recorrieron el lugar con la mirada pero no había nada fuera de lo normal.
-Amm…chicos…- miraron a Fiddleford, quien tenía su vista pegada al techo. –Encontré algo- miraron hacia arriba y se sorprendieron al ver a Stanley colgando de cabeza, con una cuerda atada firmemente alrededor de su cuerpo y un trozo de tela tapando su boca.
-Ya mismo te bajo, Lee- se acerco a la cuerda que mantenía a su hermano cabeza abajo pero algo lo detuvo.
-Si fuera tú, no haría eso-se sorprendieron al ver a Stanford salir de entre las sombras. –Y soy tú-
-Veo doble- Fiddleford se saco los lentes y se froto los ojos.
-¿Qué rayos está pasando aquí?- Ángela parpadeo ligeramente pero el recién llegado seguía ahí parado, sonriéndoles con tranquilidad.
-Pues es algo muy simple, solo soy un clon de ti-sonrío encogiéndose de hombros, para después ponerse serio y fruncir el seño. –Y no permitiré que te lleves a mi hermano-
-¡Él es Mi hermano!- Ford frunció el seño.
-Además…- Ángela agarro un palo cercano, haciéndolo girar un poco y luego apuntando hacia el clon. –…eres solo uno-
-¿En serio eso crees?-pronto, detrás del clon, aparecieron muchos más.
-Rayos…- ella trago saliva pero se mantuvo firme.
-No dejen que se lo lleven-los clones avanzaron ante la orden. Ángela reacciono y evito que se acercaran a sus amigos.
-¡Lo logre!- Fiddleford sonrío cuando logro desatar el nudo de la cuerda. Stan cayó con un grito ahogado pero el castaño claro logro agarrarlo, para después empezar a correr por el pasillo. Pronto se encerraron en el cuarto de Mabel, suspirando de alivio en cuanto los pasos se alejaron.
-Sera cuestión de tiempo a que nos encuentren- murmuro la pelinegra con cansancio.
-¿Estás bien, Lee?- pregunto Ford desatándolo.
-Sí, gracias hermano- suspiro ligeramente y de pronto, sintió un golpe en la nuca. –Hey, ¿a qué se debió eso?-
-Por tonto- el castaño se cruzo de brazos. –¿Cómo y por qué me clonaste?-
-Yo no fui, nerd- se levanto. –Fuiste tú mismo cuando caíste sobre la fotocopiadora-
-¡¿Y no se te ocurrió decírmelo?!- le reclamo.
-Si…bueno…- se rasco la nuca. –Yo lo vi ayer mientras ayudaba a la tía Mabel y digamos que entre juegos y juegos…yo…se me olvido- se encogió en su lugar. –¡Pero juro que solo era uno ayer, no sé de donde salieron los demás!- agrego rápidamente.
-Quizás se clono a sí mismo- comento Fiddleford.
-Eso no importa- Ángela se les acerco. –Lo importante aquí es saber cómo vencer a esos clones antes de que nos encuentren-
-¡Agua!- sonrío Stan. –Recuerdo que mientras peleaba contra ellos a uno se le caía enzima una garra con agua y se disolvía rápidamente-
-Muy bien, tenemos el con qué pero no el cómo- Ford se rasco la nuca.
-Oye Fidds, ¿trajiste las pistolas de agua?- pregunto de la nada ella.
-Po supuesto- de su mochila saco cuatro pistolas cargadas. Los cuatro se sonrieron entre ellos.
… … … …
-¿Dónde se habrán ido?-se pregunto uno de los clones.
-No lo sé pero no pudieron ir muy lejos-respondió otro.
-¡Oigan, por aquí!- se voltearon todos y los vieron. Corrieron hacia ellos pero rápidamente el número de clones se fue reduciendo hasta quedar solo uno, el causante de todo aquello.
-No hagas esto Stan-el clon retrocedió unos pasos, hasta que su espalda choco contra una pared y quedo sin salida. –R-Recuerda que nos divertimos mucho ayer…no me elimines, por favor-
-Lo siento mucho- cerro los ojos y disparo, abriéndolos y observando el charco que se había formado.
-Ok…fue una experiencia muy…entretenida y rara- sonrío Ángela.
-Muy cierto- asintió Fiddleford. –Tenemos que anotar esto como otro de los fenómenos paranormales del pueblo-
-Exacto- se rieron unos segundos.
-Entonces…¿volvemos al bosque para poder terminar nuestra carrera?- pregunto Stan con una sonrisa, recibiendo el mismo gesto por parte de Ángela.
-¡Por supuesto que sí!- salieron del lugar corriendo.
-Vamos, evitemos que hagan locuras- sonrío Ford corriendo tras ellos.
-Sí y quizás encontremos alguna criatura interesante- Fiddleford lo siguió rápidamente.
Un pequeño extra XD
-¡Ya llegue!- Mabel entro a su casa y sonrío. Prendió las luces y su sonrisa se desvaneció: el lugar estaba hecho un desastre, con algunas cosas caídas o rotas, junto a un extraño líquido en el piso. –¡NIÑOS!-
