Capítulo 7: "Revelando sentimientos"
Su cuerpo era rodeado por una luz brillante, casi cegadora. Ella lo miró sin comprender y pestañó un par de veces para corroborar que no fuera un sueño. Pero él seguía estando en el mismo lugar, observándola fijamente a través de sus ojos que se igualaban a las intensas llamas de la fogata que tenían enfrente. Sus ojos castaños se llenaron de lágrimas. Estaba cansada, pensaba que ya no podía llorar más, pero... se había equivocado.
- Inu... yasha...
-Kagome... no llores, por favor... sabes... que eso me lastima mucho...
- ¿Cómo?... ¿cómo puedes decirme que no llore... cuando fuiste tú quién me trató tan mal?- Reprochó ocultando el rostro entre sus manos.
-Kagome...
Inuyasha se acercó a ella y sacó las manos que le tapaban la cara. Kagome lo miró sorprendida y sin permiso alguno, limpió cada una de las lágrimas que ella dejaba escapar. La observó dulcemente y le sonrió de manera tranquila y acompasada, sin peder la ternura.
- Inuyasha... yo... no comprendo... – Confesó sintiéndose tonta- hace momentos... me dijiste que no me recordabas y que no sabías quien era, que me fuera y me trataste de una manera muy horrible, muy... dolorosa... -
-Ese... ese no soy yo... bueno... sí, pero... no soy la persona que tú recuerdas... ese Inuyasha... desapareció... para siempre...
- ¿A qué te refieres con que... desapareció?- Preguntó nerviosa.
-Yo... no estoy muy seguro... pero... Kagome, antes... recordaba todo, sabía quienes eran Miroku y Sango, sabía quien eras tú... pero después de haber estado con Kikyo... yo... es decir, mi cuerpo... no recuerda nada...
- Pero... ¿por qué?...
-Yo tampoco... sé... pero, si de algo estoy seguro... es que fue Kikyo...
- ¿Quieres decir que... jamás volverás a ser el de antes?... – Una sensación de tristeza la recorrió, sin poder evitar que el miedo la invadiera.
-Kagome... escúchame.. tienes que ayudarme... tienes que hacerme ser el mismo de siempre, tienes que revertir el efecto de la perla...
- ¿El efecto de la perla?... no comprendo...
-Creo queKikyo utilizó la perla para borrar todos mis recuerdos... tienes que superar ese poder, tienes que revertirlo... por favor...
- Pero... ¿cómo se supone que yo lo haga Inuyasha?...
-Haz lo que hiciste cuando nos conocimos, ayúdame a ser una mejor persona... como antes...
- Inuyasha, eso... era distinto, porque... estabas herido a causa de la traición de Kikyo, sin embargo... ahora, tienes a Kikyo y no desconfías de ella, estás... enamorado... eso quiere decir... que no hay espacio para mí en tu corazón- Comentó con dolor al saber cual era la cruel realidad que le tocaba.
-En ese caso, tendrás que volver a repetir la historia... tienes que hacer que todo vuelva a suceder...
- Inuyasha... yo... no podría hacerlo... a costa de tú felicidad y la de Sango, Miroku, Shippo, Kojaku, Kikyo... no, no podría... no podría hacerlo, no tengo las fuerzas suficientes como para cargar con ese remordimiento- Dijo bajando la vista.
-Kagome... mírame... yo no soy feliz... no de esta manera... ¿me oyes?... por eso quiero que lo hagas, quiero volver a acordarme de ti... además, los chicos están dispuestos a hacer esto, yo lo sé... por favor... tienes que hacerlo... quiero estar contigo, necesito que lo hagas...
- Inu... yasha...
-¿Lo harás?... dime que sí...
- Yo... - No dijo más. Inuyasha se acercó a ella y depositó un dulce y cálido beso en sus labios. Al principio se sorprendió, pero luego le correspondió feliz. En ese mismo momento, Inuyasha fue desapareciendo. Ella lo observó con dolor, se estaba yendo... la iba a dejar sola¿por qué?- Inuyasha... no... no te vayas, no me dejes sola– Rogó.
-Kagome... mi dulce Kagome... no voy a dejarte... estaré todo el tiempo contigo, protegiéndote de que nada malo te pase, ya verás... tú solo confía en mí... no dudes de mi palabra...
.- Jamás lo haría... – Sonrió ella sonrojada.
-Sí... lo sé... confía en mí¿sí?... juré que iba a protegerte... ¿verdad?... pues eso haré... te protegeré siempre, sin importar donde estemos, sin importar nada, aunque tenga que sacrificar mi vida para ello... ¿comprendes?... puedes quedarte tranquila...
- Lo haré... – El hanyou comenzó a alejarse pero ella lo detuvo- ¡Inuyasha!... ¿qué debo hacer?... ¿cómo lograré que todo vuelva a ser como antes?- Preguntó adolorida- ¿no hay otra manera de hacerlo?... ¿no hay una manera además de la repetir la historia?-
-Eso no lo sé, intenta... intenta estar a mi lado... intenta encontrar mi cuerpo y ayudarlo a ser como soy... tal vez... tal vez así puedas evitar cualquier cosa... y dejar todo como ahora...
- ¿Crees... crees que funcione?... es decir, no va a ser fácil acercarme a ti, no tengo... no tengo motivos... – Contrarrestó ella volviendo a la realidad.
-Siempre has sido buena inventando excusas o mintiendo...
- ¿Cómo?... ¿cuándo te he mentido?- Indagó ella ofendida por la acusación.
-Aquella vez que Kikyo te arrebató el fragmento... me mentiste... me dijiste que no preguntara y me diste a entender que no había pasado nada entre Kikyo y tú, pero... pero yo sé que ella había querido matarte... sin embargo no me lo dijiste...
- Yo... no lo hice porque sabía que estabas enamorado de Kikyo, por eso... preferí no herirte con el comentario... – Dijo con aquel recuerdo aún en su mente.
- Entiendo... y también te comprendí en ese momento... aunque ¿sabes?... después de eso Kikyo cambió mucho, era... la mujer que yo recordaba... la que amaba...
- Entiendo... – Confesó con dolor.
-Pero escucha... también te amo a ti... te amo... pero tienes que darme tiempo para poder comprender que es lo que siento y aclarar mi mente y mis sentimientos...pero no olvides que te amo...
- Inu... yasha...
-Ahora tengo que irme, pero promete que intentarás acercarte a mí y ayudarme a ser quien soy...
- Lo prometo... – Sentenció ella con una sonrisa tímida y algo triste.
-Confío en ti... mi querida Kagome... te estaré esperando...
Se despidió de ella con otro dulce beso al cual Kagome respondió. Luego de eso, la imagen de Inuyasha desapareció así como había aparecido. Kagome sintió un nudo en la garganta y todavía tenía la sensación de los labios de Inuyasha sobre los suyos, él... ¿había dicho que la amaba?. Sí, eso le dijo, pero también de dijo que amaba a Kikyo, y eso era obvio, ya que, ellos compartían algo muy especial. ¡Por Kami!, Ahora estaba peor que antes, ya que, tenia muy poca esperanza de que su querido hanyou volviera a ser el mismo de antes... Pero tenía que ser fuerte, le había prometido que lo ayudaría, que haría lo imposible para que volviera a ser el mismo, debía cumplir con su promesa, así como él cumplió cada día con la suya... la de protegerla sin importar nada. Estaría tranquila, Inuyasha estaría a su lado cuidándola¿cierto?... pues entonces, tenía que confiar en él.
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- Todo esto es muy extraño¿no te parece Sango?- Preguntó el monje mientras que se sentaban en la hierba.
- Sí, lo sé... Kagome, Inuyasha, nuestras supuestas vidas... es todo... muy loco¿no cree?- Confesó ella.
- Sí... – Contestó Miroku en un suspiro.
- Aunque debo decirle que me gustaría mucho recuperar aquella vida de la cual me hablaron Inuyasha y Kagome... quisiera volver a ser la misma de antes... – Dijo con un poco de timidez.
- ¿Aún sabiendo que perderías a tu padre y a tu hermano?- Se asombró Miroku.
- Sé... que es muy doloroso, pero... ¿qué acaso esa no es nuestra verdadera vida?- Contrarrestó ella.
- Tienes razón... ¿sabes?... yo siento... que nosotros, somos más que simples compañeros de viaje, como Inuyasha nos dijo, creo... que hay algo más¿tu no sientes lo mismo?- Indagó un poco nervioso.
- Bueno... sí, a veces... creo- Balbuceó la exterminadora nerviosa.
- Es todo... tan extraño... – Musitó Miroku mirando el cielo.
Sango lo observó de reojo. Le había mentido, desde el momento en que se conocieron ella sintió que eran más que amigos, desde el primer momento en que lo vio lo sintió más que un compañero, más que un simple monje. Se sonrojó de solo pensar aquello. Tenía que preguntarle a Kagome, ella sabría, después de todo, Inuyasha no había entrado en detalles y dudaba mucho que un hanyou como él se fijara en los sentimientos de las otras personas, cuando se refería a eso, quería decir que lo más probable es que no los comprendiera del todo, que no se diera cuenta de lo que pasaba entre dos personas. Por eso creía que Kagome sería la más indicada para ese tema.
- ¿En qué piensas?- Dijo Miroku haciendo que Sango se sobresaltara y se sonrojara al verse descubierta pensando en tantas cosas referidas a él, aunque el monje no lo supiera.
- En... en nada... – Miroku la miró con una expresión la cual le transmitió que efectivamente le estaba mintiendo descaradamente- bueno... en realidad... pensaba... que sería... de mi vida, si todo volviera a ser como antes, me refiero a como sería yo cuando estaba en mi vida real- Confesó.
- También yo me pregunto lo mismo... a veces me pongo a pensar que sería de mí, y la verdad, una curiosidad por verme me invade y en esos momentos me gustaría tener mi otra vida, pero al mismo tiempo, me da miedo de que no sea como yo pensaba, ya que, al no tener a mi padre ni a mi abuelo, es algo que me deja intranquilo y muy triste, después de todo... son mi familia- Comentó con extroversión.
- Sí, entiendo... yo siento lo mismo... – Aseguró ella.
- Claro, después de todo, nuestra historia es parecida. Ya que, nuestra familia muere por culpa de ese ser llamado Naraku¿cierto?... – Sango asintió con la cabeza- vaya... que irónico que mencionemos a ese ser como si fuera inexistente cuando fue él quien arruinó nuestras vidas¿cierto?-
- Es extraño... es verdad... – Afirmó la castaña. Se quedaron unos minutos en silencio observando el cielo. Sango se paró de pronto y Miroku la miró extrañado- creo que... es hora que vayamos con Kagome, debe sentirse muy sola... ya que, no tiene a nadie más- Comentó con algo de tristeza por ella.
- Es cierto, mejor vayamos con ella... – Apoyó el monje imitando a la chica.
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- ¡Kagome¡regresamos!- Anunció Sango acercándose a la chica.
- ¡Ah!... amigos... ¡qué bueno que estén aquí!... me alegro mucho de verlos... – Sonrió ella intentando parecer tranquila.
- Oye Kagome¿sabes si por aquí hay algún tipo de agua termal?... es que quería tomar un baño... – Comentó la exterminadora.
- Ah... sí, creo que hay unas por aquí cerca... si quieres vamos juntas... – Propuso dándole otra sonrisa.
- Sí, me encantaría... – Contestó Sango, sabiendo que era una oportunidad perfecta para hablar con ella.
- Bueno, vamos entonces... monje Miroku iremos a darnos un baño... – El monje asintió con un brillo en los ojos que Kagome enseguida reconoció- ...y más le vale no espiarnos... –
- Eh... pero... ¿cómo piensa qué yo podría hacer algo semejante?- Preguntó haciéndose el inocente.
- Porque lo conozco y sé que solía hacer eso antes... y no creo que haya cambiado... – Dijo Kagome riendo al verlo tan nervioso.
Ambas chicas se fueron camino a las las aguas termales y Miroku las observó irse con algo de pesar. La joven lo había descubierto y no tenía sentido que fuera, por más que se muriera de las ganas, después de todo, estarían atentas. Suspiró desilusionado y miró el cielo, preguntándose, que sería de su vida antes.
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- Kagome... ¿puedo hacerte una pregunta?- Indagó Sango tímidamente.
- Claro que puedes... dime- Respondió ella muy alegre.
- Es que¿sabes?... yo... jamás he tenido amigas, y cuando estoy contigo... siento... que... eres una persona en la que puedo confiar y que puedo contarte mis cosas y verdaderamente te siento... como... mi mejor amiga- Confesó con una mano en el corazón.
- Lo sé, yo también te veo de esa manera... siempre has estado a mi lado... eres una buena persona Sango y sabes que puedes contar conmigo... – Aseguró la joven sacerdotisa.
- Gracias...
- Ahora dime... ¿qué es lo que quieres preguntarme?- Animó con una sonrisa.
- Bueno... yo... ¿tú sabes... que... relación hay entre Miroku y yo?- Soltó con impaciencia y sintiendo que sus mejillas estaban sonrojadas.
- ¿Ah?... sabía que me lo preguntaría tarde o temprano... – Rió Kagome ante la sorpresa de Sango- bueno... digamos que el monje Miroku y tú son muy unidos... tienen una relación... diferente a la que tengo yo con él, por ejemplo... es más... en cierta ocasión, el monje Miroku te propuso ser la madre de sus hijos, una vez que terminaran de derrotar a Naraku y él volviera a ser un hombre normal... -
- ¡¿Qué... qué dijiste?!- Gritó Sango muy colorada.
- Eso, que el monje Miroku te pidió que fueras la madre de sus hijos... – Repitió Kagome sonriendo.
- Y... ¿y yo qué le dije?- Preguntó ansiosa la chica.
- Pues... lo que era obvio... que sí...
- Ay, por Kami... no puedo creerlo... – Susurró la castaña.
- Bueno... es así, la verdad... es que me sentí muy feliz cuando lo escuché... porque los espiamos... sentimos haberlo hecho, además... con Inuyasha... – Calló de pronto y bajó la vista al recordar al hanyou.
- ¿Qué...? ...¿qué sucede?...
- Nada... es solo que... recordé a Inuyasha... y...
- Dime Kagome... ¿tú... estás enamorada de Inuyasha?- Investigó Sango. Kagome levantó la vista sonrojada y muy sorprendida. La castaña se dio cuenta de su pregunta- ay... lo siento... no debí ser tan entrometida... fue... una torpeza, perdona... lo siento- Se disculpó.
- No, no tienes porqué pedir disculpas... la verdad es que... yo... sí, estoy enamorada de Inuyasha... – Confesó.
- ¿Y él?...
- Bueno él... – Balbuceó Kagome.
-Después de eso Kikyo cambió mucho, era... la mujer que yo recordaba... la que amaba... Pero escucha... también te amo a ti... te amo... pero tienes que darme tiempo para poder comprender que es lo que siento y aclarar mi mente y mis sentimientos...pero no olvides que te amo...
Kagome recordó aquellas palabras. Inuyasha... él le había confesado que la amaba y también a Kikyo, estaba... realmente confundida, al igual que él. Vaya suerte la suya¿por qué decírselo justamente ahora?. Bajó la vista y no pudo decir más. Sango la miró con tristeza.
- ¿Acaso Inuyasha no corresponde a tu amor?- Preguntó con cautela de no herir a la joven.
- No... no es eso... él... - ¿Qué iba a decirle?... ¿qué el espíritu de Inuyasha le había dicho que la amaba a ella y a la sacerdotisa?. De seguro no iba a creerle, iba a pensar que estaba loca. Suspiró con pesar- ...él... creo que... siente cariño por mí... solo... eso-
- Pues... yo no creo que sea solo eso... – Contrarrestó Sango para sorpresa de Kagome.
- ¿A no?...
- No, porque verás... cuando nos hablaba acerca de ti, tenía una mirada extraña, sus ojos... brillaban mucho y siempre tenía una expresión bastante feliz y su voz era dulce, como si tú recuerdo le diera alegría... no sé, pero no era el mismo cuando habla de ti y cuando hablaba de nosotros... – Comentó con algo de complicidad.
- Ah... pues... yo... no sé que decirte...
- Para mí él siente algo por ti, pero tal vez no te lo diga porque es un poco malo diciendo lo que siente... después de todo es un hanyou¿no?... tiene una parte youkai, y ambas sabemos que los youkais no expresan lo que sienten... es... contra su naturaleza... – Explicó.
- Sí... es cierto- Por más que quisiera no podía decirle a Sango la verdad, ya que, si era difícil de creer para ella¿cómo no iba a serlo para Sango?.
- ¿Y qué piensas hacer?- Kagome la miró intrigada- me refiero para que él vuelva a ser el mismo de antes... –
- Bueno... pues... pienso... pienso acercarme a este nuevo Inuyasha para intentar que sea como el de antes... tal vez... si lo persuado un poco... – Dudó.
- Creo que es lo más razonable... ¿no crees?...
- Sí, creo que sí- Respondió la joven sacerdotisa con un poco de inseguridad.
- Puedes quedarte tranquila... cuentas con todo nuestro apoyo... su excelencia y yo vamos a ayudarte en todo lo que necesites... de eso ten seguridad- Animó la castaña.
- Sí... gracias... amiga- Sonrió Kagome agradecida verdaderamente.
Sango le devolvió la sonrisa y ambas salieron del agua para ir donde Miroku que ya las esperaba impaciente, después de todo, se aburría estando solo. Todos se miraron y después de estar conversando un rato más, se fueron a dormir. O al menos, Sango y Miroku, porque Kagome no pudo conciliar el sueño en toda la noche, ya que, no dejaba de pensar e Inuyasha y sus palabras. Él la amaba y confiaba en que ella lo ayudaría, tenía que hacerlo, tenía que ayudarlo de alguna manera. Suspiró, y después de varias horas, finalmente el sueño la venció y se quedó dormida, sin saber que alguien la estaba observando desde una rama.
- Kagome...
Inuyasha sintió que su corazón latió muy fuerte y luego de mirarla por un rato más, se fue, sin poder apartar ese sentimiento de su mente. Estaba confundido, su mente no la recordaba, pero su corazón... cada vez que la veía sentía algo en su interior que le decía que esa chica no le era indiferente. Pero... ¿qué era todo eso?. Con un montón de sentimientos mezclados en su interior, regresó a la aldea.
Continuará...
N/A: Bueno, aquí un nuevo capítulo. Espero les haya gustado. Sé que a veces es todo muy confuso, pero... esa es la idea del fic, jajaja Gracias por todos sus reviews Kiomi, Saku-Kag15, Bela, Peko-Chan, Paula, Kimi-Solo-Duerme, Friaya, Kariko, Kagome Kamiya, Setsuna 17, Refira M, CherryMosh, Linakro, Nvelle de Telleyrand, Einafets, Daniithap-Chan, Inu Diana, Kata, Emihiromi y Carmen Taisho y a todos los que simplemente leen, espero que sigan llegando más comentarios de ustedes. En verdad me animan mucho. Les deseo lo mejor y mucha suerte. Gracias por el apoyo incondicional!! Las amo con el alma amigas!!
Kag-
