CAPITULO VII. LA HISTORIA QUE NO FUE
No sabía hasta este punto definir su situación. ¿Era su novia? Pues él lo había dicho. Lo que le molestaba era la forma en que la había tratado la última vez. Se estaba tomando demasiada confianza, aunque eso podría ser común pues tenían una "relación", pero ella no podía permitirse dejarlo hacer lo que se le antojara. ¿Qué quería, que fuera su prostituta personal? ¡Ja! ¡Ni en sus mejores sueños!
Aún así se desesperaba, no sabía en que momento habían pasado a ser tan íntimos. El tipo se había metido en su vida de una manera insospechable, y no sabía en qué punto habían pasado a ser tan íntimos.
Bueno, debía marcar los límites, la oportunidad que ella había buscado tanto se aproximaba sin que ella lo hubiese notado gracias a sus no planeados actos.
***
***
Era tedioso tener que estar con él en el mismo salón, saber que estaba sentado en el pupitre de al lado. Cuando entró esa mañana al salón la clase ya había comenzado, solamente le dedicó una mirada de saludo y el resto de la hora permaneció inmutable atendiendo al profesor.
Ella por su parte, en la segunda hora de clase que compartía con él, lo ignoró. Era como si nada hubiese pasado el fin de semana anterior. Ambos estaban de lo más tranquilos, aunque ese día ni siquiera se hablaron.
Ese día por la tarde en la cafetería…
Yo aún estoy en desacuerdo Sakura-chan.-habló Hinata.
Pues yo opino que no dejes ir a ese bombon y que lo obligues a ser tu esclavo sexual.-opinó Ino.
Con ese último comentario tanto la ojiperla como Sakura se sonrojaron.
¡Ino!-chilló la pelinegra.
Yamanaka…. –se quejó la pelirosa.
¿Qué? Pues un chico como él podría servirte para eso y más. Aunque sea un perdedor, hombres como esos no se cruzan en la vida de uno todos los días.-dijo la rubia escusandose.
Aunque… no les voy a negar que me quedé con ganas…-susurró Sakura.
¡Te lo digo! Deberías…
Ya paren las dos, par de pervertidas.-las regañó Hinata mientras servía dos tazas de café y preparaba unas rebanadas de pastel.
¡Ahg! A ver Hinata, deberías tener más vida sexual, perdón, social.
¿Cómo tu?-dijo en voz baja la chica pelinegra.
Vamos Hinata, ambas sabemos que necesitas urgentemente de un chico.-la desafió.
Ese chico llegará en su momento.
¿Y por qué no lo buscas mejor? Tienes derecho a disfrutar de los placeres de la vida.-dijo la rubia en tono pícaro.
La chica Hyuga, que siempre era muy calmada y seria, le dedicó una mirada de enojo a Ino.
Hinata no le siguió a la discusión, sería imposible parar a la otra chica. Siempre le sacaba en cara el por qué no tenía novio e insistía en conseguirle uno.
Déjala. Ella no tiene nada que ver con esto. Además…no sabes lo que daría yo por también ser virgen.- alcanzó a decir Sakura.
En ese momento la actitud de la rubia se tranquilizó, había comenzado a armarle pleito a la más tímida del grupo, pero sabía bien a lo que se refería su prima.
Ok, Ok, perdón. En ocasiones no se medir mi bocota.
Está bien Sakura-chan, ya sé como es Ino de relajienta..
La pelirosa no respondió, estaba sumida en sus pensamientos.
Pensé que ya no recordabas aquello.-le dijo la chica rubia.
¿Estás bien?-preguntó la ojiperla.
La Haruno soltó un tremendo suspiro, no era bueno recordar el pasado. Luego se dirigió a Hinata.
Te digo esto con toda la seriedad posible, no sabes cuantas veces he deseado ser como tu.
¿Cómo yo?
Si, tu…eres pura e inocente, sin embargo también eres una mujer fuerte y con una gran fuerza de voluntad, sin mencionar que eres una buena amiga. En ocasiones…-dudó un poco-… pienso que llevaría una vida feliz si no me hubiese enamorado. El amor duele…¡Vaya que duele! Y puede ser la cosa más destructiva del mundo…-ya no pudo seguir hablando, se le hizo un nudo en la garganta.
Vamos Saku, no pienses de esa manera-la rubia le daba palmaditas en la espalda a modo de apoyo.
Enanorarse duele, pero supongo que está bien.-agregó Hinata.
Pero…pero….¡No saben que daría por olvidarme de sus besos, sus palabras, su rostro, sus actos! ¡Repudió como me acariciaba, cómo sus manos me tocaban….odio el haberme enamorado como una estúpida!
¿Por qué estaba reaccionando de esa manera? ¿Por qué…era tan débil? Eso era el amor para ella, una debilidad.
Sin saberlo se había convertido en presa de sus recuerdos, se había dejado llevar por una tristeza ya olvidada.
Cuando su cabeza ya no pudo más, se dejó caer al piso frio. Ahí en un rincón, escondió su rostro entre sus rodillas y se puso a llorar. Quizás ya llevaba varios días con ese sentimiento, quizás todo salió a flote cuando Sasuke la tocó…No sabía exactamente, pero, sentía una gran herida en el corazón. Lo mejor sería llorar y luego tratar de olvidarlo.
Una voz retumbó en su cabeza, esa voz maldita que desearía nunca haber escuchado.
"Si tan sólo, si tan sólo me hubiese negado en aquella ocasión…toda mi vida sería diferente…"-pensó mientras traía de nuevo a su mente todos aquellos recuerdos pasados……
***
***
- ¿Podrías ayudarme?-preguntó el chico pelirojo mientras sostenía un papel en las manos.
- Lo siento, llego tarde a clases.-respondió una Sakura muy joven, de unos deisiseis o diesisiete años.
- Por favor, en realidad no sé como llegar. Hasta ahorita he sido guiado por el destino….¿Me ayudas?
- Es en serio, tengo clase.
- No te vas a tardar mucho, sólo llevame hasta la dirección.
Delante de ella tenía a un chico muy lindo, demasiado para ella. Nunca, en sus pocos años de vida había visto a un chavo tan guapo. Se lo había topado mientras caminaba algo distraida por los pasillos de la escuela.
Simplemente chocaron, ella no había visto muy bien. Se disculpó y trató de seguir su camino, pero el joven-quien era unos tres o cuatro años más grande que ella-, insistió en que le ayudase a encontrar la dirección.
Está bien, pero vamos corriendo que se me hace tarde.
¿Cómo decirle no a un chico tan guapo? Además, sonreía tanto que la chica parecía morir.
En ese entonces, Sakura traía un pelo muy largo, lacio y castaño. Se lo había teñido desde que su madre le dio permiso de hacerlo. Odiaba realmente su pelo rosa chillante. Las chicas de su edad se burlarían de ella si se daban cuenta de su color natural de cabello.
Estaba realmente emocionada, mientras caminaba guiando al chico, de vez en cuando lo veía de reojo y sonreía para sus adentros. Como cualquier otra adolescente, parecía enamorarse de cada chico lindo que veía. Pensaba en gustarle a algún chico, en tener novio…en su añorado primer beso.
Ella era simplemente una joven inexperta, novata en cuestiones de amor, para ella la vida era color de rosa. Era tan ingenua…tanto que le saldría muy caro.
Muy bien, aquí esta, cruzas esa puerta y está la secretaria, ella te atenderá…ahora si me disculpas.-le dijo mientras le sonreía nerviosamente.
Espera.
¿Si?
Tengo que agradecerte, no con un simple gracias.
¿Ah? Descuida no es nada, pero si no me deja entrar el profesor a la clase nunca te perdonaré.
Se había sonrojado. ¡Vaya, como odiaba que sus mejillas se tiñeran de rojo! ¡De seguro el chico lo estaba notando!
Te invito a almozar, voy a estar un rato más por aca, podríamos encontrarnos a la hora del receso.
¿Eh?
¿Era verdad lo que sus ojos estaban escuchando? Si aceptaba volvería a ver a ese chico. ¡Era tan mono!
Acepta, a mi me encantaría devolverte el favor. Ah, por cierto, soy Sabaku Gaara.-le dijo extendiendo la mano.
Haruno Sakura, mucho gusto.-le estrechó la mano.- pero, te advierto, si el profe no me deja entrar, te culparé y te vas a arrepentir.
Lo sé.-le respondió sonriendo.
Mientras se devolvía corriendo a su salón, reía como loca. Los pasillos y escaleras estaban desiertos, así que nadie escuchaba a la loca que casi gritaba lo feliz que estaba.
Había conocido a un chico que estaba más alla de su modelo de chico perfecto, y lo mejor, almorzaría con él. Iba a ser la envidia de todas las chicas en la cafetería de la escuela.
¡No lo puedo creer! ¿Tu papá es el director?-preguntó incredula mientras sorbía su jugo.
No, el es el dueño.
¿Qué?
Mi familia tiene negocios aquí y allá, no sé si conozcas a Industrias Sabaku.
¡Ah! He oído hablar de ella…-se quedó callada unos segundos- entonces eres un niño rico.
No, no, no menciones eso, me hace sentir extraño.
No le veo mucho de malo al ser rico.
Es mas de lo que tu piensas, pero, cambiemos de tema. ¿Cómo una chica tan linda logró entrar a su clase veinte minutos después de la hora?
¿La había llamado linda? Ella se moriría si le decía una palabra bonita más.
Yo…eh….digamos que soy muy buena el su clase y se perdería de una excelente alumna si no me dejaba entrar.
Ah…¿así que tengo frente a mi a un cerebrito?
No, nada de eso, hago lo que puedo…
No podía evitar ponerse de nervios. Estaba tirando baba por ese chico. Su piel arena, sus mechones rojizos, su sonrisa más que hermosa, sus ojos verdes…todo lo hacía lucir genial.
***
Luego sus recuerdos cambiaron de lugar, ahora en su mente entraba otro momento que compartió con él….
¿Quieres?
Pero…yo…este…
Sakura, sabes que desde que te conocí no he dejado de pensar en ti, la única solución para poder verte a diario sería que fueras mi novia.
Claro que quiero ser tu novia.-le respondió con una lágrima escapándose de sus ojos.
Estaba que explotaba de felicidad, el chico de sus sueños le había pedido ser su novia.
En esos momentos estaban en el mirador de la ciudad. El joven tenía su brazo rodeando sus hombros. Ella se aferró a su pecho mientras trataba de controlar esa sensación de extrema felicidad.
El chico levantó su rostro tomándola por el mentón, y, de la forma más suave e indescriptible, le dio su primer beso.
Habían llegado hasta ese punto después de haberse encontrado tres veces después de haberse conocido. Ella se había enamorado de él. Era demasiado atento, caballeroso, lindo, sonreía como sólo un Dios lo haría, la trataba como a una princesa. Sin duda, era su primer amor y ella quería que fuese el único.
Le contó a sus amigas, todas la felicitaban, tenía a un chico de ensueño como novio. Aunque ella era menor que él, para una chica de preparatoria era todo un éxito tener un novio de universidad.
Lo que vino después fue de ensueño. Cada día después de la escuela él iba a recogerla. Como era el hijo de una familia muy rica, tenía su propio auto. Primero fue la cita en el cine, luego a uno que otro parque, también centros comerciales, el museo, a cualquier lugar donde fueren Sakura se sentía feliz.
¿Y qué vas a hacer terminando la preparatoria?-preguntó el chico mientras tomaban un helado.
Mmm…he pensado estudiar medicina, como tu.-respondió sonriente.
¡Ah! Pues vas a tener que estudiar mucho si quieres entrar!
Claro que lo haré. Entraré a la universidad y así estaremos más tiempo juntos, aunque sea difícil la carrera, ¿no te parece genial?
Definitivamente genial.-dijo devolviendole la sonrisa.- Pero, amor, la uni donde estoy es muy cara, va a ser difícil para ti mantenerte ahí.
¡Ah! Pero no cuentas con que soy la más lista de mi escuela, ¡estoy segura que obtendré una beca!
Mmm…pues te pido que lo pienses bien.-sugirió mientras la tomaba de la cintura y la acercaba a él para besarla.
Ya verás, llegaré a ser una gran doctora.
Te amo.-le susurró al oido.
La débil brisa amenizaba el momento. Esos serían recuerdos que ella nunca olvidaría.
T-te amo. Yo t-también te amo.-contestó ella totalmente ruborizada.
Luego sintió la calidez de sus labios rozando los suyos suavemente y de la manera más delicada. Ella era su chica, él era su primer amor. Un amor de adolescente.
Aunque las mortificaciones por las diferencias aparecían de vez en cuando en su cabeza y le removían el corazón. El era un chico hijo de una familia rica, con otras costumbres, otra forma de vida, era el principe preciado que cualquier chica deseaba tener, además de que era muy lindo, caballeroso, interesante y guapo. Simplemente lo veía como su hombre ideal, no había nadie mejor que él. Pero ella, era una chica de clase media, nada fuera de lo común, muy normal, muy inocente, muy…equis. ¿Por qué alguién tan bueno como él se fijaba en ella? En esas ocasiones la única explicación que encontraba era que la amaba demasiado.
En ese tiempo el mayor sueño de Sakura era sin duda el llegar a estudiar medicina, estar al lado de su querido novio y vivir sus días de juventud de una manera que no había llegado a pensar.
Pero…los finales felices, donde triunfa la el bien sobre la maldad y la princesa vive por siempre feliz con su principe azul…esas sólo son ideas estúpidas de los cuentos de adas.
La realidad es diferente, duele, te lastima y te puede matar. Las personas te traicionan, los sentimientos cambian, la muerte existe, los placeres carnales son más importantes que un amor verdadero….No vives para siempre feliz, la tristeza y el infortunio siempre estan presentes. Tarde o temprano tendremos que llorar, cuando menos lo pensemos nos romperan el corazón, cuando menos lo imaginemos…la cruel realidad nos azota.
… Ese noviazgo normal un día, de la nada, se transformó.
Derrepente y sin aviso, los besos no se pedían, se exigían rudamente.
El celular no sonaba…
Afuera de la escuela su auto ya no estaba ahí con él esperandola.
Su pelo, su piel, su cuerpo exhalaban un olor a hotel.
Las caricias pasaron al lado sexual.
Las citas ya sólo eran visitas nocturnas en la cama.
La mirada de él ahora parecía un tempano en vez de aquella llena de amor.
En el buró en vez de flores había una caja con anticonceptivos.
Las palabras tiernas de amor ahora no se escuchaban, sólo se oían los susurros de exitación y palabras obsenas mientras hacian el amor.
El había sacado su verdadero rostro.
Ella accedía a cualquier trato por parte de su amado.
El sólo le decía linda cuando practicamente la sometía al tener realciones.
Ella, sólo pensaba que eso era lo más común en una pareja de novios, además, lo amaba perdidamente.
El era todo para ella.
Ella para él solo era, un juguete.
¿Dónde había quedado aquel chico maravilloso del que se había enamorado?
Parecía como si a su lado hubiese ahora una pesona diferente, con el mismo destello rojizo de sus cabellos, con sus mismos ojos verdes…los cuales ahora parecían apagados.
Y la desgracia de su vida llegó.
Una noche, inexplicablemente volvieron a tener una cita "normal". Una fiesta. La…fiesta….el baile del principe.
Sakura se había arreglado para el momento, él prometió que sería una velada que ella nunca podría olvidar. La ilusión de tener de vuelta al verdadero Gaara la hizo sentir una emoción inmensa. Con la esperanza de que todo volvería a la normalidad la chica asistió al evento.
Pero, el lugar estaba
La llevó a un gran salón muy lujoso. Era una fiesta, pero el lugar estaba practicamente sólo.
Cinco hombres rodeaban el lugar. Gaara a su lado, un gran reloj en la pared central y una música de violines sonando de fondo.
¿Qué era todo eso?
Ella quiso preguntar sobre lo que sucedía, pero él no respondió a ninguna de sus preguntas. Simplemente se limitó a bailar con ella en medio de la pista.
¿Por qué sus ojos lucían más vacios que nunca?
Tuvo ganas de salir corriendo del lugar, pero le gustaba la idea de estar bailando a su lado. El era lo que más importaba, de seguro luego le explicaría el problema por el que estaba pasando.
Mientras se escuchaba una balada muy calmada, el reloj emitió campanadas.
Serían las doce de la noche.
Gaara se detuvo y se volteó a verla fijamente.
¿Sabes que es eso? Son las doce campanadas. El baile…ha terminado.
Eh…¿ya nos tendremos que ir? -preguntó la chica tratando de esbozar una sonrisa débil.
No, Sakura. Este es el final ….el final del cuento.
Pues…ya es tarde, tienes razón sería bueno regresar a casa.-dijo tratando de sonar optimista y reanimarlo.
El chico, de la nada, extendió sus labios para mostrar una sonrisa….una sonrisa de burla…una sonrisa cargada de malas intenciones…..El hombre malo había vuelto para sustituir al amable.
Ya me has servido mucho tiempo, ya no te necesito.
La sorpresa y las ganas de pensar que había escuchado mal se apoderaron de ella. Quizó preguntar por el significado de esas palabras pero se quedó sin voz.
Has sido todo este tiempo mi puta personal. Creo…creo que necesito ahora a alguién más, ¿sabes? Aburre tener a una chica tan fea como tu.
Estaba hecho, el puñal había ido a quedar directo a su pecho, provocando una herida que comenzaba a sangrar.
Gaara…amor…-alcanzó a balbucear mientras oleadas de lágrimas se agolpaban en sus ojos.
¿Amor? ¡Ja! Vaya que ha sido divertido ver como te enamorabas de mi, como tontamente me decías que me amabas. ¡No puedo creer que halla una chiquilla más cursi que tu!
No…n-no ent-tiendo…-dijo entrecortada mientras aferraba sus manos a su propio pecho, como si la herida fuera real.
¿No entiendes? A ver…¿Cuál sería la manera más clara de decirtelo? Ah..ya sé.-luego se acercó a su oido y le susurró.- la única razón por la que me he acercado a ti, ha sido para tener a alguién a quién pudiese metersela cuando yo quisiese. Eres fea, pero como mujer me has servido muy bien.
Luego se serparó de ella y se aproximó al reloj.
No…Gaara..tu…t-tu me…a-amas…-dijo ella mientras su rostro se llenaba de incontables lineas que dejaban a su paso las lágrimas.
¡Como diablos pensaste que un chico como yo, con un futuro y carrera brillantes se enamoraría de alguién como tu! ¡Me has hecho reir muchas veces con lo inocente y estúpida que eres! –dijo con esa sonrisa de triunfo en el rostro.
Dio unas cuantas vueltas y luego volvió a mirarla.
Eres una estupenda puta. Ha sido genial poder tomarte cuando he querido…Tener una puta personal es un lujo que un chico rico como yo se puede dar. Ahora…escucha bien esto…y espero que sea algo que comprendas, algo que tu tonto cerebro comprenda….Ya no te necesito, ¡largate! ¡Ya me has servido para lo que quería! ¡Largo de aquí!
¿Q-qué?
¡Largo!-gritó y su voz llenó el salón.
Los hombres que deambulaban por el salón se reunieron alrededor de ella.
¡Llevensela!-gritó el pelirojo mientras se daba la vuelta y abandonaba el lugar.
Ese era el último recuerdo que ella tenía de él. Caminando hacia la salida, dándole la espalda. Sakura se juró que nunca olvidaría esa imagen….la del chico que le arruinó la vida, la del hombre que la hizo sentirse sucia. ¿Eso había sido todo simplemente? ¿Ella sólo le había servido para hacerle favores sexuales? ¿Era como él decía, una puta? Comenzó a pensar que sí, recordaba a las tantas cosas que había accedido. Eso sólo lo hacían las parejas que tenían mucha confianza entre ellas, porque se amaban, y las parejas donde…el hombre pagaba por tener placer.
El valor de ser mujer había desaparecido para ella, odiaba su cuerpo, odiaba a los hombrees, odiaba el amor, odiaba las caricias, odiaba los besos. Quería morir.
¿Sakura? ¡Sakura!-gritó Hinata mientras, después de varios minutos de que la pelirosa estuvo llorando, se dejó caer desmayada sobre el suelo frio de la cocina.- ¡Ino, Sakura-chan no esta bien!
Continuará…
