Disclaimer

Los personajes pertenecen a S. Meyer y a Abbi Glines. La Trama es mía. Yo solo juego imaginando que Dankmar y Edward vendrán a cantarme a mi ventana.

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Enjoy. ;D


Capítulo 6.

Confesiones.

Releí la nota dos veces más, embotándome de sus palabras. Me apoye en uno de los casilleros y me deslice hasta quedar sentada, rodee con mis brazos mis rodillas y apoye mi barbilla en ellos.

¿Qué se supone que debería hacer?

En primera, podía no acceder. No tendría que enfrentarlos y podría irme a casa a olvidarme de ellos. Era claro que no eran humanos, no del todo, según las palabras de Edward en la nota. Pero si no iba, tendría esta duda carcomiéndome el resto de mi vida. Quería, estúpidamente, saber que eran ellos. No podría estar segura de lo que eran capaces de hacer si no sabía que eran. O eso era lo que trataba de decirme.

Las palabras de Edward resonaban una y otra vez en mi pobre cabeza desquiciada. Él parecía sentir también esta extraña atracción, y eso como que me emocionaba un poquito. Pero había esa pequeña vocecita que me decía que no era seguro, y esa vocecita era solamente la mía.

Yo necesita saber, a pesar de mis instintos que me decían que corriera lo más lejos posible, que era a lo que me estaba enfrentando. Así como ellos querían saber si yo era peligrosa, yo también quería saber si ellos eran peligrosos.

-Voy a ir –murmure, determinada. La niña me observo preocupada, y en sus ojos pude vislumbrar la pregunta que no podía oír –Estoy segura de que quiero ir. Tengo que salir de esto de una buena vez.

Ella me dedico una mirada preocupada y empezó a murmurar sin parar. Me levante y tome mi mochila, busque en una de las pequeñas bolsas, sacando un spray de pimienta.

-¿Lo ves? Si intentan hacerme daño puedo usar esto y las pocas maniobras de defensa de Charlie ¡No pongas esa cara! Estaré bien…creo –hice una mueca.

Tome un profundo suspiro, saliendo del vestuario, me encamine hacia una de las escaleras más cerca. Subí cada escalón con cautela, con la niña subiendo/flotando detrás de mí, de alguna manera se sentía que iba directo con mis verdugos.

Saque el mapa que la señora Cope me dio ayer y busque si había marcado el salón de música. El segundo piso se usaba para los cursos inferiores, por lo que no había tenido la oportunidad de subir aquí.

El mapa indicaba que el salón de música estaba a unas cuatro puertas a mi derecha. Camine lo más lentamente posible que pude, la puerta del salón de música era de un negro desteñido con una pequeña ventana empañada y rayada. Me gire en busca de la niña, estaba aún atrás, murmurando y balanceándose sobre sus pies. Parecía realmente preocupada.

Tome la perilla, girándola, empuje la puerta para soltarla de inmediato. El salón estaba descuidado y se apreciaba que faltaban muchos instrumentos. Los hermanos Cullen, todos, estaban dentro. Rosalie y Alice estaban sentadas en el raído escritorio del frente. Emmett estaba cerca de la ventana, dibujando sobre lo empañado dibujos obscenos. Jasper estaba recargado en una columna del salón, de brazos cruzados, y evaluándome atentamente. Edward estaba sentado en un banco que parecía pertenecer a algún piano que ahora no estaba allí, en cuanto me vio se paró tan rápido que juraría que fue un borrón en movimiento.

Se encontraba claramente sorprendido, de verme venir a su inesperada reunión, supongo.

-Uh… ¿Hola? –eso fue incómodo.

-Hola, Bella –Alice se puso de pie, viniendo hacia mí dando saltitos y sonriéndome como si fuésemos amigas. Ella me abrazo por el cuello y pude ver como sus hermanos la veían entre sorprendidos y asustados. Jasper dio un paso a delante, dando la impresión que alejaría a Alice de mí, pero Edward lo retuvo poniéndole una mano en el pecho. El único que no me prestaba atención era Emmett, que seguía concentrado haciendo penes en la siguiente ventana a donde estaba.

Torpemente le devolví el abrazo a Alice, no sabía que tramaba o sino tramaba algo, pero seguro la rubia me vería como una amenaza sino lo hacía. Ella estaba tan fría como un muerto. Hice una mueca mental por la comparación.

Alice se separó de mí, me tomo de ambas manos y me hizo que terminara de entrar al aula.

-Esto es tan emocionante –empezó a hablar con una voz aguda, como las campanas –nunca hemos visto a nadie que pueda hacer lo que tú haces siendo humana y aunque antes no podía ver nada de ti, ahora puedo ver pequeños fragmentos en los que tú y yo somos amigas ¿No es genial? –ella me vio a través de sus pestañas, saltando sin parar.

-¿Huh? –murmure, confundida por sus palabras. Mire detrás de ella a sus hermanos para averiguar si ellos sabían de lo que hablaba. Todos tenían una mirada alarmada y hasta Emmett se había olvidado de sus dibujos sucios para ver a Alice con una fascinación asustada.

-Alice –le advirtió Rosalie con un siseo.

-¡Ah no, Rosalie Hale! No me vengas con tu "Alice"-imito su voz -sabes que se va a cumplir porque no veo nada más y ¡Tú también serás su amiga! Así que superalo –le apunto con el dedo.

Rosalie se puso de pie en un fluido, rabioso, movimiento – ¡Jamás sería amiga de una humana tan simplona! –me señalo.

Carraspee, haciéndome notar –Esa simplona está aquí –levante una ceja –dejame ver si entendí –me pasee por el poco espacio en el centro –ustedes no son humanos porque cada vez que se refieren a nosotros los humanos –me señale –lo dejan bien claro –Oh, ahora todos me observaban a mí. Que alguien me ayude a cerrar mi boca –por lo rápido que se mueven, la manera en la que sus ojos cambian de color –enumere con mis dedos –lo fría que es su piel –fruncí el ceño –las extrañas palabras de Alice de verme o no verme, que realmente no entendí, ustedes son…-pare mi caminata, observando como contenían el aliento –bueno, la verdad no sé qué son.

Soltaron el aliento sincronizadamente. Emmett empezó a reír y Edward tenía una mirada aliviada en su rostro.

-Ella me cae bien –Emmett se acercó a mí, subiendo su mano frente a mí. No sabía que era lo que quería que hiciera para que me viera tan expectante –Eh…se supone que tienes que darme cinco, ya sabes…chocar tu palma con la mía.

-Oh –balbucee tontamente, sonrojándome. Levante mi mano y choque torpemente con la suya.

-Niña –suspiro, negando lentamente la cabeza –tengo que enseñarte como hacer eso porque apestas.

Mis mejillas se sonrojaron más para mi vergüenza –Miren eso –Emmett levanto uno de sus gigantes dedos a mi mejilla –Parece un tomatito, y peor con ese cabello pelirrojo que tiene.

Oh, no. Nadie se mete con mi cabello castaño rojizo. No pelirrojo.

-¡No soy pelirroja! –aparte su dedo de un manotazo. Pude ver las caras de diversión de la niña, Alice, Edward y para mi sorpresa pude ver un atisbo de diversión debajo de la calculadora mirada de Jasper.

-Bueno…-empezó Edward incómodamente -¿Quién empieza? –miro a todos. Rosalie avanzo hacia una silla que estaba en una esquina, la tomo y coloco en medio de todos.

-Siéntate –me ordeno. Levante una ceja hacia ella, rodo sus ojos –Mira, se supone que estamos en terreno neutral ¿Si? –Me encogí de hombros, ella volvió a rodar sus ojos –esta es mi manera de ser "amable" –hizo comillas en el aire –te daré una oportunidad de demostrar que no eres un peligro pero…-levanto un dedo, advirtiéndome –uno solo, un solo indicio de peligro y estas muerta ¿Okay?

Trague grueso antes de devolverle la misma moneda -¿Por qué tengo que ser la única en hacer interrogatorios? ¿Cómo se si ustedes no son peligrosos para mí? –vamos voz, no me traiciones –No es justo.

Rosalie iba a contestarme pero Edward la interrumpió –Ella tiene razón –todos volteamos a él –Ella tiene derecho de hacer sus propias conjeturas.

-Eso ya lo veremos –rebatió Rosalie –siéntate –rodo sus ojos –por favor.

Apreté mis labios, eche un vistazo a la niña que murmuraba de nuevo sin parar, y camine lentamente hacia la incómoda silla de metal.

-Bien –asintió Rosalie –Esto es lo que haremos ¡Alice! Ven acá. Te haremos preguntas y queremos que las respondas sinceramente –empezó a pasearse delante de mí, con las manos detrás de la espalda. Alice miraba hacia ella con una mueca en los labios –Alice, tu empiezas.

-Eh…-lo medito por unos segundos antes de comenzar a dar saltitos, emocionada -¡Ya sé! ¿Eres humana? –ella sonrió, mostrando una hilera de perfectos y brillantes dientes.

-Hasta donde yo sé, sí.

-Rosalie entrecerró sus ojos hacia mí, entrelazo sus brazos sobre su pecho -¿Cómo que hasta donde tú sabes? –su voz fue brusca.

Le rodé los ojos –¡Duh! Era un chiste. Por Dios, rubia…-pase una mano sobre mi pelo, desordenándolo –Sí, soy completamente humana. Como, duermo, voy al baño ¿Qué más quieres que te diga? –pude ver a los chicos, que estaban sentados detrás de Alice y Rosalie, sofocar una sonrisa detrás de sus manos.

-Tu, pequeña…

Alice interrumpió lo que de seguro era un insulto de Rosalie hacia mí -¡Tengo otra pregunta! ¿Cuántos años tienes? –Alice de verdad parecía una loca optimista, su sonrisa no se había borrado en todo el interrogatorio. Talvés por eso me caía bien.

-16 –respondí sin vacilación.

-¿Desde hace cuánto tiempo? –la voz de Rosalie era fría.

-¿Huh? –incline me cabeza hacia un lado, confundida.

-¿Desde hace cuánto tiempo has tenido 16? –repitió.

-Uh…estamos en enero así que he tenido 16 desde hace cinco meses, dos semanas, dos días y –sabía que no tenía que fastidiarla, pero no podía conmigo misma. Hice como si viera el reloj de mi muñeca que no tenía –no se ¿12 horas?

Oh, ahora era el payaso de Emmett, que metió un puño en su boca para callar la risa.

Rosalie me fulmino con la mirada. Alice volvió a dar saltitos de emoción – ¿Te gusta ir de compras?

-Nop –hice mi punto, enfatizando la "p".

La expresión de Alice por fin cambio, parecía devastada –Pero si te vistes genial –refunfuño.

-Realmente no sé si visto genial, pero normalmente compro ropa de cada tres a cinco meses.

-¿Qué? –parecía horrorizada, como si no pudiera concebir que alguien comprara en tanto tiempo –Pero…

-¡Alice! –Exclamo Rosalie –Deja de fraternizar con el enemigo. Recuerda tu papel, no lo arruines. Piensa en las preguntas que necesitamos hacerle a la humana simplona.

Fruncí el ceño -¡Espera! ¿Están jugando al "Policía bueno, policía malo" conmigo?

Realmente pude ver un atisbo de vergüenza en Rosalie por lo menos en unos tres segundos, antes de que recompusiera su expresión hostil. Bufo, fingiendo indignación –No somos tan infantiles como las mocosas de tu clase.

Entrecerré mis ojos hacia ella, sonriendo. La había atrapado y ella lo sabía.

Me fulmino con la mirada –Ahora, a lo nuestro. ¿Qué fue todo eso que hicistes ayer?

-¿Qué hice ayer? –sabía la respuesta. Mi corazón latiendo al ritmo de una maratón era mi testigo. Sentí una brisa fría subiendo por mis brazos, dejándome la piel de gallina pero relajando mi pulso.

-No te hagas la tonta conmigo –Rosalie acerco su rostro hacia el mío, estaba tan cerca que pude apreciar la advertencia aplastante de sus dorados ojos –Tu, de alguna manera, hicistes todas esas cosas raras ayer –sonrió, maliciosa –la favorita de Edward, definitivamente fue en donde al profesor Banner se le cae la peluca.

Mis mejillas se sonrojaron al recordar que Edward estaba en el mismo salón y presencio todo.

"Diles la verdad". Escuche la misma voz de ayer "Técnicamente, no has sido tú. He sido yo y Emmy quienes hicimos eso" Fruncí el ceño. Yo no conocía a ninguna Emmy, a menos que…"Si –oí su risa, que envió un escalofrío a través de mi –"La niña, se llama Emmy"

-No fui yo –quería dejar el tema de que la voz se hacía más frecuente y que ya sabía el nombre de la niña. Emmy. Me gustaba.

-¿A no? –pregunto Alice, confundida.

-Nop –me recosté sobre el respaldo de la silla, fingiendo indiferencia.

-¿Entonces, según tú, quién hizo todo eso? –Rosalie gruño, literalmente.

Me encogí de hombros. Eso la hizo enojar, sus ojos pasaron del dorado a un negro espeluznante, se inclinó sobre mí, un siseo brotando de sus labios entreabiertos. Mire atónita, como los colmillos crecían por lo menos dos centímetros.

-Tú…ti-ienes col-colmillos –balbucee, incrédula. Levante una mano para tocarlos y recordé, a tiempo, lo estúpido que sería hacer eso, la baje y la apreté contra mi muslo.

-¡Rosalie! –todos gritaron al unísono. Edward se movió tan rápido que solo fue un borrón, se paró junto a Rosalie, y con una mano la empujo hacia atrás.

-¿Qué crees que haces? –el gruñido de Edward me recordó a un león.

Sentí corrientes frías a través de mí, llegando a mi corazón, calentándolo y calmando mi pulso. Una brisa fría me soplo en el oído, erizando los vellos de mi nuca.

-¡Ella se está burlando de nosotros! ¿No lo ven? –Rosalie me señalo. Por mi visión periférica, detecte a Alice, poniéndose junto a Edward. Jasper quedó sentado en el mismo lugar, con una expresión tranquila en el rostro. Emmett estaba de pie, alerta, paseando su mirada de Rosalie a mí. Una y otra vez.

Tenía que terminar con esto. No podía seguir de ese modo, con la guardia en alto, esperando a que Rosalie saltara sobre mí.

-Mira rubia –sentí las piernas temblorosas cuando me levante –Si te digo que no fui yo ¡Es porque no fui yo! ¿Creés que sería tan estúpida para mentirle a… a… –me trabe –por los colmillos son vampiros ¿No?

Observe a cada uno, asintieron resignados. Excepto Rosalie, ella lo hizo con una mirada que me gritaba desafío. Suspire, pasando una mano sobre mi cara, desde mí frente a mi barbilla.

-Bien, esa no me la esperaba –murmure, sentándome de nuevo.

Pensé en lo irónico que era toda la situación. Vine a Forks para tener algo normal a lo que aferrarme. Un extraño chico se aparece en mis dibujos, su voz aparece cuando estoy despierta. Una niña fantasma, espera, es Emmy. Bien, Emmy que aparece de repente, y no se va, no era que me molestase su compañía. Después, cinco chicos extraños, de la misma familia, me dicen que son vampiros.

Y lo peor.

Uno de ellos me atrae.

Una risita se me escapo. Luego otra, y otra, hasta que una carcajada histérica brotaba de mí. Todo esto era tan…irreal y estúpido. De todas las personas en el mundo, estas cosas me pasaban a mí.

-Debe de estar en shock –Oh, casi me olvidaba que los Cullen estaban presenciando mi ataque de histeria.

-¿Tú crees? A mí me parece que se le fue la olla –Emmett le contesto a Alice. Hasta Rosalie parecía preocupada. Y yo, como la lunática que soy…seguía riendo.

-¿Bella, estas bien? –Edward se arrodillo, capturando todo el campo de mi visión.

Tape mi boca, esperando a que las risas pararan. Tuvieron que pasar unos dos minutos más para que dejara de reír. La mirada de todos me hizo sonrojar aún más de lo que estaba después de mi episodio de lunática.

-Sí, estoy bien –murmure.

-¿Qué vamos a hacer ahora? –pregunto Emmett.

Rosalie rodo los ojos –Seguir con el interrogatorio, osito.

-Uh, osito. Lindo –no me había dado cuenta que dije eso hasta que Emmett sonrió burlón hacia mí.

-Eso no es lo que debemos hacer –la voz de Jasper me asusto un poco. Bien, me asusto mucho, lo admito –Lo que tenemos que hacer es cuestionarnos porque ella aún no ha gritado, corriendo lejos de nosotros. No es normal –lo último lo dijo como si yo fuera algún bicho raro.

-Rubio psicópata –Oh, por todo lo sagrado ¿Qué le ocurría al filtro de mi boca?

-¿Qué? –Jasper parecía sorprendido. Yo también lo estaba.

-Perdón –me disculpe, sonrojándome. Note que la mirada de Edward se posó en mis mejillas, sus ojos oscureciéndose.

Emmett dirigió su mirada a Rosalie, sonriendo –Me gusta ¿Podemos quedárnosla? –Carraspee, llamando su atención –Oh, claro ¿Edward quieres quedártela?

-Si –mire a Edward, igual que todos, sorprendida. Bajo su mirada, avergonzado, y carraspeo –Digo, si, deberíamos preguntarnos porque no se ha asustado –buena salvada, quería decirle, pero mordí mi lengua para no hacerlo.

-¿Bella? –Alice me llamo.

-¿Sí? –sonreí, cuando Emmy imito a Alice, poniendo sus manos atrás de su espalda y balanceándose sobre las puntas de sus pies.

-Como no estas asustada ¿Podemos ir de compras el sábado? –hizo un puchero. Uh, era buena. Casi me atrapaba. Casi.

-No puedo –me excuse –Charlie quiere pasar tiempo de calidad, ya sabes…Padre-hija.

-Oh –parecía decepcionada. Pareció tener una idea ya que empezó a saltar, emocionada –Entonces iremos Rosalie y yo, te traeremos ropa ¡Haremos un desfile! –aplaudió.

-Alice –Rosalie sonó exasperada –Deja de fraternizar con el enemigo –se cruzó de brazos, fulminándome con la mirada.

Puse los ojos en blanco -¿Sabes, rubia? Si no fueras tan pesada, hasta serías hermosa –Edward y Jasper cubrieron con sus manos una sonrisa.

-¿Pero qué mierdas te pasa? –Estallo –Te decimos que somos vampiros y tú…tú ¡Tú solo te pones a hablarme así! ¿No tienes sentido de supervivencia? ¿Estás loca? ¿Te falta cerebro? –Grito más fuerte - ¡Reacciona, humana simplona!

Me enoje.

Que se pudra ella. Que se pudra su actitud de mierda. Que se pudran todos ellos. ¡Que se pudra todo!

–No le tengo miedo a unos simple vampiros –me levante y lo solté -¡Porque veo gente muerta!

Oh-oh.

Hasta Emmy, que estaba junto a la ventana, tenía una mueca entre aterrada y sorprendida. Todos en la habitación se pusieron pálidos, a tal punto de lucir como la nieve.

Un incómodo silencio se instaló, sentía mis orejas calientes y mis manos sudorosas. Edward fue el primero en hablar después de unos minutos.

-¿Tu qué? –parpadeo y sacudió su cabeza, como si necesitara despejar cualquier cosa que estaba maquinando.

Ya no podía negarlo. Lo había soltado sin pensar en las consecuencias y ahora, estas aquí estaban.

–Yo veo gente muerta –susurre, desplomándome sobre la silla. Tome mi rostro entre mis manos, deseando desaparecer de allí. Un manto frío me cubrió, reconfortándome. Pero en el momento en el que sentí las manos de Edward sobre las mías, el manto se fue. Casi quería decirle a Edward que se alejara para poder sentir el frío de nuevo.

Edward retiro mis manos de mi cara y las mantuvo entre las suyas – ¿Qué quieres decir con "gente muerta"? –su voz fue suave, al igual que el oro líquido de sus orbes. Él estaba agachado a mi lado. Hizo que mi corazón latiera rápido y mis manos sudar aún más.

-¿Eres como una de esas adivinas que se comunican con los muertos? –reí ante la idea de Alice.

-No, ellos no pueden hablar –aclare.

-Niña –Emmett silbo –Y cuando creí que no podías ser más rara.

-¿Ese es tu secreto? –Rosalie frunció el ceño, aunque por su mirada note que estaba interesada y no molesta como fingía.

-Sí, ese es todo el alboroto ¿Por qué, que tiene de raro ver fantasmas hoy en día? –ironice.

-¿Cómo es, ya sabes, ves una persona a la vez o te ves rodeada de ellos? –Jasper se acercó más al pequeño círculo que, inconscientemente, habíamos formando.

-Uh, puedo ver a todos los que estén rondando por allí, ya sea afuera, adentro, aquí o mi habitación ¡Ah! Y también…

-¡Espera! –Emmett levanto sus grandes manos, frenando mi verborrea verbal -¿Aquí hay fantasmas? –era ridículo que alguien tan grande como él, pareciera tan asustado.

Le eche un vistazo a Emmy, que se había sentado al estilo indio sobre el piso –Yo los llamo más bien "Almas" y sí, aquí hay uno –Emmy me dirigió una mirada molesta, puse los ojos en blanco, divertida –Bien, no es un uno es una Alma, es chica ¿Contenta? –ella sonrió, satisfecha.

-¿Qué? –el grito espantado provino de Rosalie -¿Cómo que hay uno? ¿Está justo en esta habitación? –bajo la voz, susurrando casi inaudiblemente.

-Es un ella –corregí –y ella fue la pequeña traviesa que hizo todo eso de lo que me acusan ustedes.

-¿Pero ella esta…aquí? ¿No debería estar en el más alla? –inquirió en voz baja.

-Ella puede oírte –me burle, susurrando hacia Rosalie –y pues…no sé cómo funcionan las cosas del más alla pero, no, ella está aquí.

Ella abrió cómicamente sus ojos. Aunque ella aparentara estar rabiosa cuando todo el interrogatorio comenzó, era claro que ahora estaba curiosa…y un poco aterrorizada también.

– ¿Tenemos que saludarla? –Alice paseo su mirada por todo el salón, acercándose hasta quedar sentada al lado de Edward.

Rodé los ojos, soltando un suspiro exagerado.

¿En serio, unos vampiros, le tenían miedo a una pequeña alma?

Supe, cuando Emmett, Jasper y Rosalie se sentaron en el suelo mirándome con curiosidad, que este interrogatorio sería más largo de lo que temía.

Dulce. Bebe. Jesús.

Que alguien de alla arriba me dé un descanso ¿Por favor?

Sentí una risa masculina en mi oído y un tartamudeo de mi corazón, respondiendo mi pregunta.


¡Hello, everyone! (^.^)/

Bueno, aquí esta el capitulo ¡Justo como lo prometí!

Hola, NBellaCullen. Gracias por el consejo, lo tomare en cuenta ¡Bienvenida seas, a esta locura! (^-^)

No me he olvidado de ti, Kayla ¡Hola!

¿Nicole, donde estas? *Llora desconsoladamente, buscando el número de Dimitri para que la localice*

Bueno, espero que les guste porque les gusto...¿Verdad? *puchero marca Alice*

Ahora, a lo nuestro:

Si les gusta den click en los sexys botoncitos de abajo y sino les gusta, hagan click en los botoncitos de abajo.

Se aceptan reviews :3

Bye. Isabela, fuera. (^-^)/