Capítulo 7: Divagando en su propia mente

Sentía que algo le oprimía el pecho. Corría por oscuros corredores buscando algo que no definía que era, sólo sabía que tenía que encontrarlo cuanto antes. Escuchaba gritos, llantos, su desesperación aumentaba. Una risa malvada le cayó como un baldado de agua fría. Tenía la ligera sensación que algo malo había sucedido. Siguió corriendo pero de pronto sus pernas le fallaron y cayó…

Harry se despertó asustado mirando a su alrededor; se había quedado dormido en la sala común después que los demás los habían ido a buscar. Él, con la excusa de tener que ir por un libro se había quedado sentado en el sillón "ordenando prioridades". Estaba seguro que no había sido más de cinco minutos, pero ese sueño lo perturbaba.

Bajó al Gran Comedor y se sentó en la mesa de Gryffindor con los demás. Harry revolvía la comida con parsimonia, algo ausente y todos notaban el comportamiento taciturno de su amigo.

-Harry, ¿te sucede algo?-

No fue ni la voz, ni el hecho que se preocupara por él, sino la dulzura que reflejó su mamá lo que le hizo levantar la mirada.

Sonrió y negó con la cabeza, aunque cinco personas en la mesa sabían que era mentiras. Ron y Hermione, por supuesto, James, que reconoció esa mirada que decía "todo está bien, pero por dentro esto destrozado" Lily quien lo miraba suspicazmente y una pelirroja varias sillas más apartadas.

Harry se levantó de la mesa y se excusó. Tenía que pensar él sólo, de un momento a otro su magia se saldría de control y podría herir a alguien.

Hace poco menos de seis meses, Harry sentía que su poder había incrementado. Ni siquiera él mismísimo Dumbledore sabía a qué se debía eso, pero no debía ser nada bueno. Nada en su vida lo era, nada de las cosas "maravillosas" que le pasaban le podían traer algo bueno.

Sus pies lo habían llevado al campo de Quidditch, y decidió sentarse en la mitad. Se acostó en el pasto y se dejó llevar por sus pensamientos. Trataba de ordenar todo lo que le daba vueltas en su cabeza, todo estaba ligeramente relacionado entre sí.

Primero estaba aquello de sus padres, era supremamente peligroso que Voldemort se enterara que estaba ahí. Toda su historia podría cambiar. ¡Toda la historia podría cambiar! Sin embargo él también tenía el poder de cambiarlo todo, tenía el poder de tener una familia, de ser feliz… pero no podía, qué pasaría entonces? Seguirían vivos ellos, los hubiera matrado más adelante= Y si se cambiaba de niño elegido, si le daba esa información a sus padres para que la usaran de alguna forma y pudieran hacer que Voldemort cambiara su decisión… Si Neville ocupaba su lugar entonces? Sería supremamente egoísta de su parte hacerle vivir a Neville todo por lo que él había pasado.

Luego estaba ese sueño, los gritos… Estaba seguro que los había escuchado antes. Y esa sensación de opresión le recordaba algo… Aunque estaba acostumbrado a los sueños raros y a veces a los pensamientos de Voldemort, sólo había una cosa que quería borrar de su mente para siempre, y era éste último.

Y finalmente estaba aquel sentimiento extraño hacia una pelirroja, y no precisamente su madre. Ginny estaba más que nunca en su mente. Y todo por culpa de los merodeadores, ellos en parte eran los culpables de que se diera cuenta que ella significaba algo para él, algo más que ser la hermana de su mejor amigo. Se imaginaba a sí mismo con ella, tomando su mano, caminando por los terrenos de Hogwarts, sentados en rincones alejados compartiendo más que palabras, como cualquiera pareja de novios de su edad. Sin embargo era algo que nunca iba a pasar, primero pensaba en Ron, no sabía cómo iba a reaccionar su mejor amigo, y además… No podía exponerla a daño alguno, no se lo perdonaría nunca… Ginny en esos momentos era algo importante para él, así ella no lo supiera; y si la perdía, se moría… Se sonrojó al darse cuenta de los sentimientos tan fuertes por la chica y sonrió melancólicamente.

-Al fin sonríes…- dijo una voz de mujer, una voz que conocía muy bien.

Se incorporó precipitadamente y la miró sorprendido…. Cuánto tiempo llevaría ahí? La miró interrogativamente y ella sonrió.

-Tenías una cara fatal cuando te fuiste del Gran Comedor… ¿Van las cosas bien con tus padres?- le preguntó con dulzura.

Harry la miró analizando la situación. Eran muy contadas las veces que había mantenido una conversación con Ginny estando los dos solos…

-No, si con ellos las cosas están de maravilla… Es sólo que tenía muchas cosas que pensar…-

-Una cosa es pensar, otra intentar suicidarte al estar con este clima a la mitad del campo de Quidditch sin algo que te abrigue…- y con un movimiento de varita hizo aparecer dos mantas.

Harry tomó la primera y la extendió en el pasto y se sentó, Ginny se sentó a su lado y se cubrieron con la otra manta… Un cosquilleo se extendió y rápidamente dijo:

-Tengo miedo…- las palabras salieron de su boca con prisa, como si fuera un niño pequeño que tiene que dar excusas.

-¿por qué?- le preguntó ella

-por mis padres… Voldemort…- pero no continuó, más aún Ginny comprendió la idea…

-No sucederá, tranquilo… Sin embargo creo que no es lo único que te preocupa…-

-Tuve un sueño, uno muy real… Había gritos, oscuridad, frío… Corría- no sabía por qué pero se estaba abriendo totalmente a ella, sentía que le podía contar todo, sin tapujos.

-¿Qué crees que sea? ¿Es algo relacionado con Voldemort?-

-No tengo la menor idea, pero no pinta nada bueno…-

-Por ahora deja de preocuparte por eso…- y le dio un apretón cariñoso en el hombro.

Pasaron varios minutos en silencio y Harry añadió: -Deberíamos volver…-

Ella asintió, se pararon y se alejaron hacia el castillo.

De las graderías salió otra persona, una mirada verde brilló en la oscuridad. Ya sabía algo de aquel chico que le contrariaba tanto y le hacía tener una sensación extraña…

-Potter, ¿dónde estabas? Te tuvimos que encubrir toda la tarde…- le dijo Sirius a Harry.

-Lo siento, perdí el sentido del tiempo…-

-Como sea, ven que queremos entregarte algo…- le dijo Lupin con una sonrisa que había visto antes…

Harry miró a Ron y Hermione y ellos le dieron a entender que fuera con ellos…

Subieron a la habitación de los merodeadores y James estaba sentado en su cama, mientras movía la varita.

-Ah, ya llegaste! Ven, ven…-

Harry se acercó temeroso, Lupin, que notó la reacción le dij: -tranquilo, no trataremos de averiguar nada…-

Harry respiró tranquilo y avanzó hacia su padre. Él le entregó unos pergaminos y un libro antiguo.

Harry los miró interrogativamente y ellos sonrieron, Sirius fue el que habló en esa ocasión:

-Segunda regla: todo merodeador debe ser un animago…-

Harry los miró con cara de sorpresa, pasó la vista por los pergaminos y descubrió que eran apuntes de su padre y padrino, leyó el nombre del libro "Animagia: los secretos ocultos del antiguo arte…".

************************************ Notas de la Autora************************************

Bueno, no digan que no actualice rápido porque para las veces anteriores, volé. Está cortico, pero lo escribí en mi iPod eh? xD.. Me fui de viaje y la playa me inspiró espero que les guste! Un besazo!

LinitaPotter!

*Juro Solemnemente Que Mis Intenciones No Son Buenas*