Escudo y estrella.
Hay muchas personas malas en el mundo… ahora lo entiendo. Entiendo porque mamá siempre me decía que era peligroso salir del bosque, cuando vi a Cadence lastimar a Skyla sentí que tenía que aceptar el llamado del señor Armor y unirme a su equipo, pero ahora… ahora he visto las atrocidades de las que son capaces las personas a las que combatimos… son malos… aun no logro entender porque, porque nos lastimaron tanto a mi madre y a mí. Ese señor no paraba de repetir que mi gran crimen era existir y que mi especie era enviada del diablo, no entiendo ¿Por qué decían todas esas cosas? No lo entiendo y ahora… ahora tengo miedo.
Los señores Shining Armor y Flash Sentry, y la señorita Twilight nos salvaron a mi mama y a mí… ya no estamos en peligro pero… ya no me siento seguro… la señorita Twilight me dijo que ya no tenia de que preocuparme pero… no sé porque no me dejaron entrar al hospital, ahora mismo estoy en una cama de una veterinaria… no entiendo…
Ahora tengo miedo, tengo mucho miedo. El señor Shining dejó dos ponis de armaduras y capas de color blanco cuidándome, dijo que con ellos dos no tendría de que preocuparme, que me cuidarían pero… pero no estaré tranquilo hasta no ver a mami… quiero estar con ella… quiero a mi mami… la… la extraño, la quiero… quiero estar con ella.
Ya habían pasado dos días desde que se puso fin a la "cacería de brujas" que Gray había llevado a cabo hacia Trixie y su hijo Blade. Todos los seguidores, tanto guardias como curas y hasta civiles, fueron arrestados y llevados a prisiones de máxima seguridad ubicadas en el monte de Canterlot.
Twilight actuó con velocidad y ordenó que tanto Trixie como Blade fueran llevados al hospital de Ponyville para ser tratados. Indescriptible fue su indignación cuando los directivos del hospital le dijeron que podían atender a Trixie con gusto pero que no tenían ni permiso ni obligación legal ni conocimiento médico para tratar al joven lobo. Tanto Twilight como su esposo y su hermano protestaron y les ordenaron a los médicos tratar al pobre niño, pero ellos reusándose alegando que la ley del hospital expresaba el trato medico gratuito hacia un complejo listado de especies, sin embargo, los lobos no estaban dentro de esa lista. Los médicos también alegaron que la biología de los lobos era un total misterio para ellos, cosa que desgraciadamente era cierta. Ellos sugirieron enviar al pequeño a ser tratado dentro de una veterinaria donde se tenía gran conocimiento de especies similares a los lobos, como los perros o los zorros.
Twilight, tras una fuerte discusión que no llevó a nada y con las fuertes heridas de Blade esperando impacientes para ser tratadas, decidió aceptar la opción del veterinario, cuya poni encargada era una amiga suya desde hace tiempo.
Ella supervisó la organización de la habitación donde tratarían a Blade, le proporcionó una buena cama y un buen equipo médico que la veterinaria y su equipo pudieran usar para cuidar del pequeño cachorro. Este equipo fue retirado del hospital que rechazó al pequeño en primer lugar, cosa que molestó a los médicos pero en esta ocasión Twilight no tolero ningún tipo de protesta y se llevó el equipo de todos modos, haciendo que algunos rumores de abuso de poder por parte de la alicornio se esparcieran.
2 Días tras la detención de Gray y sus seguidores. Trixie había pasado estos dos días inconsciente debido a la falta de energía provocada por los abusos y mala alimentación dadas por sus captores. Shining Armor la visitaba todos los días, culpándose de la situación actual de la yegua, constantemente él murmuraba cosas a la inconsciente yegua, cosas como "perdón" o "esto es mi culpa".
Era una tarde gris y lluviosa en Ponyville. Actualmente la cantidad de guardias se había duplicado con el fin de prevenir cualquier incidente. En el hospital, Shining estaba sentado junto a Trixie con un rostro repleto de preocupación por ella.
—Blade… Blade… Blade… mi hijo. — Era lo que sonaba dentro de la mente de Trixie mientras dormía. Ella soñaba, soñaba con los días alegre con su amado hijo y, sobretodo, con esos días de sufrimiento sin saber dónde estaba y que le harían. — Blade… Blade. — Como pasaba todos los días, Trixie se movía bruscamente en la cama del hospital. Shining, rápidamente, llamó a unas enfermeras que se encargaron de preparar una inyección de calmantes para evitar que se hiciera daño. — Blade, ¡Blade! — Gritó la yegua sorprendiendo a todos, era la primera vez desde que cayó dormida que hablaba. — ¡BLADE! — Finalmente abrió los ojos de súbito y, al no reconocer el lugar donde estaba, entró en pánico. — ¡MI HIJO! ¡¿Dónde está él?! — Gritaba ella envuelta en el pánico mientras luchaba contras las enfermeras quienes a su vez trataban de aplicarle la inyección. Trixie gritaba con furia y hasta llegó a patear en la cara a una de las enfermeras. Rápidamente, una de ellas sacó a Shining de la habitación y, tras varios minutos de gritos y patadas, lograron aplicarle el calmante a Trixie. La cual no llegó a car dormida pero si quedo sin fuerzas como para oponer cualquier tipo de resistencia.
Shining pasó dos horas en la sala de espera mientras los doctores revisaban a Trixie. De pronto, uno de ellos llegó con una libreta.
— ¿Señor Armor?
— ¿Sí? ¿Cómo esta ella?
— Pues está bien, lo que sufrió fue un ataque nervioso, seguramente por todo lo que ha sufrido la pobre.
— Comprendo.
— Si desea pasar a verla, puede hacerlo. Ya está estable y calmada, le aplicamos calmantes de efecto bajo y le dimos algo de té de hiervas azules, bueno para los nervios.
— Está bien, gracias. — Dijo Shining mientras se dirigía a la habitación de la yegua. Al entrar, pudo ver a Trixie más clamada tomando un poco del té que le dieron los doctores. — Hola… Trixie.
Ella volteó hasta ver al unicornio, cuando lo hizo, un sentimiento de alegría y confort se apoderó de la yegua, era como si Shining emanara un aura de seguridad. — Shining… que bueno verte otra vez. — Dijo ella con una sonrisa.
— Igualmente… me alegra mucho que estés bien.
— ¿Cómo esta Blade? — Dijo ella con seriedad. — Me dijeron que… lo enviaron a que lo atendieran en un veterinario… — A pesar de los calmantes, Trixie estaba a punto de estallar, era como si sus instintos maternales suprimieran todo efecto dado por los calmantes.
— Sí… — Suspiró preparándose para hablarle de eso — Lamentablemente no quisieron atenderlo en el hospital. Pero tranquila, la veterinaria que lo cuida es amiga de Twilight y está custodiado por mis mejores Capas Blancas.
— Sí… sé que está seguro… Si son de tu confianza yo creo que estará bien… pero aun así me molesta que lo atiendan en una veterinaria… — Dijo ella con disgusto.
Shining en cambió la miró sorprendido.
— ¿Confías en mis soldados?
— Sí, ¿Por qué no lo haría?
— Bueno… ellos no pudieron evitar que te secuestraran y… yo no estuve ahí para protegerlos…
— Shining… fallaron en su misión, sí. Pero… — Dijo ella mientras tomaba un poco de té.
— ¿Pero…?
— Pero en las horas que me cuidaron a Blade y a mí… se tomaban muy en serio su misión. Se notaba que nos querían proteger, además… ninguno de ellos miró de mala manera a Blade… era como si no les importara que fuera un lobo.
— Sí… es parte de su entrenamiento, se elimina el prejuicio para cuidar de todo aquel que sea inocente… pero ¿No estás resentida?
— Para nada Shining, ellos dieron sus vidas para cuidarnos y murieron por nosotros ¿Qué clase de honor seria para ellos y sus familias si yo los despreciara por fallar? — Ella miró a Shining. — Y… no te preocupes, no te culpo de nada.
—… — Shining no dijo nada mientras miraba el suelo ¿Trixie no lo odiaba? Él no pudo protegerla y ella y su hijo sufrieron por su incompetencia ¿realmente no lo culpaba?
— Shining ¿Qué pasó con los que nos secuestraron?
—… Gray y sus seguidores fueron transportados a Canterlot ayer en la tarde. Fue una sorpresa la cantidad de seguidores que consiguió, inclusive tenía guardias reales en sus filas. No sé cómo los convenció.
— ¿Los enjuiciaran?
— Sí, el juicio se llevará a cabo mañana por la mañana. La santa iglesia Equestriana parece tener altos cargos involucrados con Gray, se ha armado un lio tremendo, sobre todo por los extremistas y conservadores del país que se oponen al juicio y apoyan a Gray. Reforzamos la seguridad del pueblo para que tú y Blade no sufran ningún tipo de atentado.
— Entiendo… ha de ser muy polémico todo esto, seguro que las princesas están con los cascos atados.
— No tienes idea, Twilight tuvo que ir esta mañana a Canterlot, para ayudarlas con todo este lio. Sus amigas también fueron convocadas, con tal de reforzar un poco la búsqueda por la justicia. Pero… no te preocupes, ellos no te tocarán nunca más.
— Gracias… — Dijo con una sonrisa y algo sonrojada.
—… Bueno, iré a buscarte algo para comer ¿Qué quieres?
— Algo de arroz me gustaría y… me gustaría ver a Blade…
— Ni bien estés en condiciones te llevaré a verlo, lo prometo, pero ahora debes descansar.
— Está… bien… — Dijo algo triste, cosa que Shining notó.
Mientras tanto, en la veterinaria de Ponyville. Blade estaba recostado en una cama dentro de un cómodo cuarto financiado por el propio bolcillo de Twilight. Contaba con todo, varios libros, comics y mangas para que el pequeño lea, juguetes para que jugué y mucha seguridad para que este seguro. Dentro del cuarto había dos Capas Blancas vigilando al pequeño. Aunque ellos daban una fuerte sensación de seguridad para el lobito, era muy serios y rara vez hacían un gesto, de hecho, apenas parpadeaban.
La puerta se abrió y por ella entró una yegua unicornio joven de pelaje color café con leche, ojos verdes y crin rubia atada con un listón celeste en forma de cola de caballo. Su CM era un hueso de hule-espuma para perros y respondía por el nombre de Little Love.
— Hola Blade ¿Qué tal amanecimos hoy? — Dijo ella con una cálida sonrisa.
Little Love era una yegua muy cálida y desde que Twilight, una muy buena amiga suya, le dio la tarea de cuidar al pequeño ella se sintió sumamente nerviosa y hasta pregunto porque no podían atenderlo en el hospital y al saber la razón, las palabras no alcanzaban para describir el enojo que le causo. El caso del pequeño cachorro le daba mucha pena a la yegua y trataba de hacerlo reír cada vez que lo veía con tal de que estuviera tranquilo, no tardó mucho en llegar a encariñarse con él. El tema de los lobos era muy delicado en Equestria; se les temía, se les odiaba y se comercializaban sus pieles, la llamada Lican Tel.
— Estoy muy bien señora Love, aunque me pican los puntos que me puso…
— Oh eso es bueno, significa que están cicatrizando. Ahora revisemos un poco tus quemaduras. — Dijo mientras que Blade le daba la espalda y ella movía su pégale con su magia. — Bien, parece que estas mejorando. Ahora, si no te molesta quiero tomarte la temperatura. — Dijo sacando un termómetro rectal.
—… ¿Otra vez? ¿Es necesario?
— Lo siento pequeño, procedimiento de rutina.
Al principio ella trató de tomarle la temperatura vía oral, sin embargo, este método con Blade extrañamente no funcionaba. Luego de investigar un poco ella recordó que los lobos eran parientes de los perros que normalmente ella atendía, solo que más inteligentes y de mayor tamaño. Con el permiso de Blade y el de Twilight, ella probó usar un termómetro rectal para tomarle la temperatura, como normalmente se hace con los perros, sorpresivamente eso funciono y le dio datos correctos de la temperatura corporal del pequeño, aunque desgraciadamente incomodaba mucho a Blade.
— Sólo dime si te duele lo que hago ¿Ok?
— Está bien… — Dijo mientras que ella metía el termómetro y, luego de unos minutos, lo sacaba.
— Pues, tu temperatura afortunadamente sigue estable. Me preocupe ayer cuando vi que te había subido un par de grados, pero parece que no fue nada serio.
— Gracias… creo. — Dijo mientras se frotaba su colita, pues le molestaba bastante cuando ella le tomaba la temperatura de esta manera. — Señora Love… ¿Sabe algo de mi mamá?
— Un guardia vino a verme esta mañana, me dijeron que ella ya despertó, en uno o dos días la darán de alta y podrá venir a verte. Tú por ahora tendrás que descansar y esperar tranquilito que ella vendar pronto ¿Está bien querido? — Le dijo ella con una tranquilizadora sonrisa.
— Está bien…
— Bien, por ahora estas bien. Tengo que atender otros pacientes. Ah, ten. — Ella le entregó un par de películas al cachorro. — Luego hare que te traigan el proyector, así mínimo te divertirás un poco je.
— Gracias. — Dijo amablemente.
En Canterlot, Twilight se encontraba caminando por los jardines reales. Ella se notaba bastante estresada, debido a todo el peso de enjuiciar a Gray y a sus seguidores, y a su vez lidiar con la oposición ante el juicio y también comandar las investigaciones, comandadas por el detective Starlight Dust, para encontrar a los líderes religiosos relacionados con Gray.
— Se ve tensa, princesa. — Dijo Croos llegando con Twilight. — Tal vez un poco de compañía le venga bien.
— Gracias Croos… — Suspiró exhausta — Francamente estoy cansada… casi toda la ciudad está en la puerta del palacio protestante contra los arrestos que Starlight está llevando a cabo… Incluso en la guardia real había adeptos de Gray… esta situación está muy tensa… ahora también temo porque Hera aproveche para atacar…
— Por Hera no creo que deba preocuparse. Las fronteras están bien protegidas y sus ejércitos no podrán pasar.
— Eso lo sé… pero aun así tengo miedo… además… con todo lo que está pasando ¿Qué pasara si esos religiosos vienen a por mí? Oh, por todos los cielos… mis hijos…
— Tiene a su hermano y a su esposo, no podrán tocarla fácilmente, está bien protegida.
— Lo sé… — Dijo ella mirando las flores. — Oye… me gustó mucho el discurso que diste en Ponyville.
— ¿El creo de Liberum Cogitandi? Gracias, su hermano me dijo lo mismo. Es bueno saber que aprecia el credo que Orange diseñó.
— Él siempre fue un genio revolucionario en lo que a religión se trata. Era muy simpático y muy amable con todos… Lo extraño.
— Todos lo extrañamos alteza. Él nos enseñó mucho… nos enseñó a no depender de un libro para guiar nuestra moral, solo obrando con respeto, cariño y honor. Si hay dioses en el cielo, estoy muy seguro que lo dijo Orange realmente es lo que más se asemeja a la realidad.
— ¿No creé que el credo de Orange sea la realidad?
— De verdad, no. Nos es imposible saber siquiera si realmente hay dioses o si solo somos producto de la causalidad del universo, y en el caso de que haya dioses tampoco podemos saber cómo son; Pueden ser tiranos, pueden ser justos, no lo sabemos. Pero… sinceramente espero que el credo de Orange sea el más cercano a la realidad, nunca lo sabré pero ya he decidido dedicar mi vida a estos principios que él nos dejó. Si hay o no un dios, no importa, lo que importa es vivir con honor y dignidad.
Twilight sonrió mientras que una lágrima caía por su mejilla. — Como quisiera que ésto no pasara… Como quisiera vivir con mis hijos en paz y armonía. Como quisiera que el mal que nos azota no existiera… Quisiera que nadie hubiera muerto…
— La entiendo. Pero princesa, la muerte solo es otro camino que todos recorremos. — Le dijo con una sonrisa. — La cortina de amargura y odio que cubre nuestro amado reino se abrirá, para ser paz e igualdad, y entonces… lo veremos.
— ¿Ver? ¿Qué cosa?
— Blancas costas, un país hermoso y verde a la luz de los astros celestiales. — Dijo mirando hacia el horizonte.
Twilight no pudo evitar sonreír.
— No suena tan mal.
—No, no lo es. — Dijo para luego darse media vuelta.
— ¿A dónde va?
— Quiero… hablar con alguien. Buenas tardes princesa. — Dijo para luego retirarse.
¿Con quién querrá hablar Croos?
¿Shining y Trixie iniciaran su romance?
¿Acaso he vuelto a hacer las preguntas?
Descúbranlo en el siguiente capítulo.
Fin cap 7.
