Oishi y Eiji estaban desayunando tranquilamente en el gran comedor de la familia de Oishi, ambos parecían ser muy buenos amigos. A vista de Oishi, Eiji parecía ser como una persona completamente norma, si Oishi no supiera que Eiji es un asesino de seguro no se daría cuenta nunca, Eiji es una muy buena persona que tuvo la desgracia de caer en un lugar en el que manipulan sus vidas y les obligan a realizar estos trabajos.

-¿Por qué dices que ellos te creen muerto?- le dijo Oishi a lo que Eiji se lo quedo mirando

-porque lo he visto, cuando simplemente desapareces durante una misión te buscan por un tiempo y después te creen muerto

-¿Por qué no intentaste escapar antes?

-porque nunca antes había tenido interés en escapar, además es muy difícil

-¿hace cuánto tiempo estas en ese lugar?

-no lo sé, creo que pase toda mi vida allí

Paso un momento de silencio antes de que a Oishi se le ocurra otra pregunta

-si pudieras ver a tu verdadera familia, ¿Qué pensarías?- Eiji lo miro sorprendido y luego bajo la cabeza

-supongo que… les preguntaría ¿Por qué me dejaron en un lugar así?

Antes de que Oishi le haga otra pregunta se escucha la puerta siendo golpeada con algo de brutalidad. Oishi se asoma y el detective Tezuka junto con Sanada entran casi al instante

-¿Qué es lo que buscan?- les pregunta Oishi

-lo buscamos a él- apunta Tezuka a Eiji

-estas arrestado por tentativa de asesinato- Sanada se acerca rápidamente a Eiji y toma sus muñecas colocándole las esposas por detrás de la espalda

- Oishi, me pides protección y estas desayunando con el asesino como si nada- le dice Tezuka fulminándolo con la mirada

-yo sé lo que dije, pero Eiji solo cumple con las ordenes que le dieron, él en realidad no quiso matarme

-eso lo discutiremos después, tú también debes venir con nosotros- le dijo Tezuka mostrándole las esposas

-¿Por qué?

-eres sospechoso de cooperar junto con Eiji de efectuar muchos otros asesinatos- Tezuka le coloca las esposas y junto con Sanada dirigen a ambos al auto en donde venían.

Ya estando en la estación de policía los colocan en celdas diferentes y comienzan interrogándolos

-¿Qué hacia Eiji en tu casa?- le pregunto Tezuka a Oishi.

-él había entrado en mi casa ayer por la noche a matarme, yo pude detenerlo con el arma que me diste y después le ate las manos y los pies y lo encerré en mi armario. Lo saque esta mañana y él no tenía ninguna intención de hacerme daño

-¿Cómo entro a tu habitación?

-yo me había ido a darme una ducha y mi mama estuvo ordenando mi habitación y creo que Eiji entro en ese momento

-¿Cómo intento matarte?

-quiso ahorcarme, pero pude detenerlo

-¿Cuándo viste a Eiji por primera vez?

-cuando mi familia lo contrato para que matara a mi tío, solo lo vi una vez y no le dije nada, después lo volví a ver en la escuela y comenzamos a charlar.

-en los archivos de tu tío dicen que él murió por sobredosis de alcohol

-creo que es eso lo que Eiji quiso hacer que pareciera

-¿no sabes nada de qué es lo que hizo Eiji mientras estaba con tu tío?

-no, nunca le pregunte a Eiji sobre eso

Tezuka siguió preguntándole cosas aunque de menor importancia, por otro lado en una celda diferente se encontraba Eiji ya vestido con el mameluco naranja característico de las prisiones

-¿Por qué estabas en la casa de Oishi?- pregunto Sanada con un tono severo

-me ordenaron matarlo- le dijo como si nada con una sonrisa

-¿Quién te lo ordeno?

-Sadaharu Inui

-¿Por qué te dijo que lo mataras?

-no lo sé, simplemente me dicen a quién debo matar y yo simplemente lo hago

-¿Por qué no lo mataste después de que él te soltara?

-porque Oishi es mi amigo, es la única persona con la que puedo hablar libremente y no sentir que estoy haciendo algo malo al contarle lo que siempre hago

-¿es por eso que le enviaste una nota codificada advirtiéndole que probablemente irías a matarlo?

-sí, yo no quería matarlo, buscaba alguna manera de decirle a Inui que no había podido encontrarlo

-si pudieras elegir hacer alguna otra cosa, ¿Qué elegirías?

-elegiría poder tener una vida normal, en lugar de hacer todo esto- la sonrisa de su boca se borró y miro directamente a los ojos de Sanada

-¿has matado a Takahashi Oishi?

-Si

-¿Cómo lo has hecho?

-primero lo embriague para que la policía creyera que murió por sobredosis, pero en el último baso de alcohol coloque un veneno de efecto retardado

-todas estas formas de matar ¿te las han enseñado en ese lugar en que vives?

-sí, desde que tengo memoria

-¿has conocido alguna vez a tu familia real?

-no, una vez le pregunte a Inui quien eran pero nunca me respondió

-si tanto quieres una vida normal ¿Por qué nunca escapaste de ese lugar?

-no es tan simple, si llegas a escapar te estarán buscando sin descansar, y hasta ahora todos los que han intentado escapar siempre los han encontrado

-escúchame, ahora vas a pasar toda la noche en prisión hasta que se te condene por todos los crímenes que has cometido, pero estoy casi seguro de que Inui se acercara a hablar contigo en algún momento, ¿te gustaría llevar un micrófono escondido para gravar la conversación?

-si- le respondió Eiji casi al instante, a continuación le acomodaron el micrófono por el cuerpo de Eiji y lo llevaron a la prisión

A Oishi lo vinieron a buscar su familia, en lugar de estar enojados con Oishi estaban extremadamente preocupados

Mientras tanto por el interior del gran edificio blanco un singular grupo de papelitos mal cortados iban de mano en mano en cada asesino y futuro asesino

El mensaje es muy simple "¿Por qué aceptamos que nos den ordenes?" y nos es para nada difícil adivinar quién es el autor de dicho mensaje

Eiji los había repartido antes de salir a intentar matar a Oishi. Eiji ha logrado el objetivo que tuvo al repartir estos papeles, poner a pensar a cada persona que lo leyera y empiece a dudar de las ordenes de Inui y comiencen a ver la realidad que por tanto tiempo estaba ignorando.

Pronto llego la noche y Tezuka y Sanada lograron obtener una grabación de la conversación de Eiji con Inui. Tan solo les faltaba conseguir más asesinos para hacer firme la teoría de una organización conspirativa

Fuji caminaba por la avenida de la ciudad hacia su nuevo objetivo, una dueña de casa adinerada cuyas hijastras quieren recibir el dinero de su seguro de vida. Sin embargo a pocas cuadras de llegar su teléfono suena

-¿sí?- contesta Fuji con su teléfono en la oreja

-regresa al edificio, Tezuka te está siguiendo- la voz de Inui le advirtió de lo que ocurría

-enseguida voy- Fuji colgó el teléfono pero no tenía ninguna intención de regresar, en lugar de eso busco con la vista el vehículo donde esta Tezuka y se acercó a él

-¿Eiji está en prisión, verdad?- le pregunto Fuji desde fuera de auto

-si- le respondió Tezuka aun intentando saber las intenciones del muchacho

-¿podrías llevarme con él?- Tezuka asintió y Fuji se subió al auto

-¿Qué haces por este lugar a estas horas?

-me ordenaron que matara a una señora- le respondió como si fuera la cosa más común del mundo

-¿sabes que no te dejare ir cuando lleguemos a la prisión?

-ya lo sé

Después de unos minutos después llegan a la prisión y lo llevan a hablar con Eiji

-¡Fujiko!- grita Eiji emocionado cuando lo ve

-hola, ¿Qué se siente estar encerrado?

-nya, no hay diferencia con aquel lugar

-esos papeles que has repartido están surgiendo efecto, ahora todos dudan de las ordenes de Inui- le dijo Fuji mostrándole uno de los papeles que Eiji repartió

-qué bueno, pensaba que todos me hubieran tomado como un loco- le sonrió Eiji aliviado- pero ¿Qué haces tú aquí?, Tezuka no te dejara ir

-ya lo sé, supongo que te hare compañía

Después de esto Tezuka lo interrogo y lo colocaron en una celda separada de la de Eiji.

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-nunca antes no habíamos enfrentados a un detective tan persistente- dijo la vieja Sumire Ryuzaki

-hay que admitir también que nunca antes un detective nos había entretenido tanto- le respondió Hanamura Aoi

-no se preocupen demasiado, terminaremos silenciándolo como a todos los otros-les dijo relajadamente Osamu Watanabe

-todo lo que hemos planeado hasta ahora han dado resultado, inclusive Eiji y Fuji han tenido éxito en hacerse pasar por buenas personas- les dijo sonriendo Mikiya Banda- es hora de pasar al siguiente paso

-llamen a Seiichi Yukimura, Masaharu Nio, Kintaro Toyama y a Hikaru Zaizen- ordeno Taro Sasaki y después de unos minutos los nombrados entraron a la gran sala

-esto es lo que harán, Yukimura y Nio se encargaran de silenciar a Tezuka y a Sanada. Mientras que Kintaro y Zaizen liberaran a Eiji y Fuji de la prisión- les ordeno Sasaki

-¿Sanada volvió a indagarnos?- le pregunto desconcertado Watanabe

-si estuvieras más atento a lo que sucede lo sabrías- le respondió Sumire

-no aceptare errores en esta misión, si es necesario maten a los detectives pero no deben dejar ni un solo rastro, váyanse- sentenció Sasaki

Ya eran casi la una de la mañana y Tezuka se había quedado hasta tarde en la oficina para terminar de ordenar todo el papeleo. Sanada estaba buscando un poco de café, ya que ninguno sabía cuánto tiempo les llevara ordenar todo, pero ninguno se daba cuenta de lo que en verdad sucedía

Kintaro, con la ayuda de Zaizen, escalo por la pared de la prisión hasta llegar a una ventana, gracias a su delgado y pequeño cuerpo pudo pasar de alguna forma por los barrotes y entrar a un largo pasillo completamente frio. Camino con lentitud pasando por al lado de varias celdas en la que una de ellas era la celda de Fuji, este lo miro y solo le sonrió

Kintaro continuo caminando hasta llegar a una oficina en el segundo piso que vigilaba las celdas de los reclusos. Entro allí con sigilo y vio al guardia que se estaba durmiendo en su asiento. Se acercó a él y le inyecto una droga en el brazo que le provoca somnolencia y falta de memoria.

Cuando ya estaba durmiendo desactivo la cámara de seguridad y borro la grabación de hace unos minutos donde seguramente aparecía él. Luego le abrió la puerta a Zaizen, Yukimura y Nio. Los dos últimos se fueron por su lado mientras Kintaro y Zaizen se encargaban de liberar a sus compañeros.

Sanada estaba en una máquina de café, primero preparo el café de Tezuka y lo dejo en una mesa detrás suyo y volvió a darse la vuelta para preparar el suyo. Nio estaba escondido debajo de la mesa y sigilosamente vertió un poco de alcohol en la bebida de Tezuka y luego volvió a acomodarse en su escondite. Luego de eso Sanada tomo el vaso y regreso en donde estaba Tezuka

-aquí tienes- le dijo Sanada entregándole el baso

-gracias- le dijo Tezuka mientras sacaba una pastilla y la introducía en su boca

-¿estas enfermo? - le pregunto Sanada

-no, tengo un problema en el pecho- le dijo tomando un gran trago de café- este café esta horrible- se quejó Tezuka haciendo una muesca de asco

-que esperabas, esta es una prisión no es una cafetería- le replico Sanada

No paso más de dos minutos en que Tezuka comenzó a sentirse mal, en un principio comenzó a marearse, su ritmo cardiaco aumento significativamente y posteriormente se desmayó. Todo en unos escasos minutos

Sanada se apresuró en socorrerlo pero antes de que pudiera hacer algo Yukimura lo tomo por el cuello y le inyecto veneno por sus venas.

-te habíamos advertido que ya no te interpusieras- fue lo último que pudo escuchar Sanada antes de caer al piso y finalmente morir allí

-se tardaron mucho- les reclamo Kintaro ya fuera de la prisión

-perdón, nos llevó algo de tiempo poder terminar lo nuestro- decía Yukimura mientras cargaba con un gran montón de papeles y carpetas

-¡deja de quejarte y ayúdanos a llevar esto!- le grito Nio

-¿esta es toda la investigación de Tezuka?- pregunto Eiji tomando unas cuantas carpetas

-sí, Sasaki nos ordenó que también nos desasiéramos de los archivos- le dijo Yukimura

A continuación los seis muchachos se dirigieron a unas calles más alejadas de la prisión y allí entraron a un auto negro que los esperaba en una esquina de la calle