A una bala de distancia-Uhuru-Chan
No he tenido buenas ideas ._.
...lean las advertencias de hoy, no quiero traumar a mas menores de edad (partiendo por mi xD).
Advertencia: Esta historia tiene/tendrá lemon, muerte de un/unos personajes, violencia, OoC, pedofilia (en este capítulo ._.) y es yaoí, por favor no leas si no te gusta.
Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, la trama de la historia es mía y la frase del summary es de Cerati.
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Capítulo 7: Seamos novios
-¡Saca tus porquerías de aquí Sasuke! Uhn-Grito el rubio pateando la ropa dispersa en el piso, junto a la cama de Itachi.
-Tsk, cuando vuelva ordenare-Respondió el menor tomando su bolso negro-Te recuerdo que voy atrasado porque cierto imbécil apago mi alarma.
-¡tú eres el imbécil que no se despierta y la deja sonar toda la mañana! uhn-Exclamo en respuesta el mayor con su ropa en la mano, mientras se dirigía al baño.
-¡Oye!, déjame entrar primero-Ordeno el azabache empujando al ojiazul-Tú tienes todo el día para entrar al baño
-¡Córrete pendejo!-Grito el rubio jalándolo de uno de sus mechones-¡Ya me hago! Uhn.
-¡Suéltame puta barata!-Bramo Sasuke tratando de zafarse.
Itachi suspiro en el sofá, bebió un sorbo de su café con exceso de azúcar, cortesía de Deidara, y trato de no poner atención a la discusión de sus huéspedes. Solo había pasado una semana y ya era costumbre que los menores pelearan constantemente por cualquier motivo, además la casa era un desastre. Usualmente el Uchiha menor era ordenado, pero últimamente parecía querer hacerle competencia al rubio por el título de "El más cerdo", de hecho lo más asqueroso que el Uchiha mayor había presenciado fue que cierto día al entrar al baño descubrió que uno de los dos menores no tenía buena puntería orinando, no era algo grato de recordar.
-Adiós nii-san-Se despidió el menor a medio peinar saliendo del lugar.
-Adiós-Respondió el Uchiha mayor observando como el rubio trataba de desatar lo que parecía ser una camiseta con la que su otouto lo había maniatado para poder entrar al baño antes.
-¡Itachi!, ¡Necesito ir al baño! Uhn-Exclamo acercándose al mayor-¡Desátame!
-Podrías pedírmelo más educado ¿no?-Murmuro quitando el amarre de la tela.
-No tengo tiempo-Dijo el ojiazul, que una vez libre, fue corriendo al sanitario.
El Uchiha observo su departamento que antes era pulcro y silencioso, y ahora fácilmente podría ser confundido con el hogar de un obsesivo compulsivo recolector, había ropa por todos lados, los platos y vasos estaban mal apilados y sucios en el fregadero, el futon de Sasuke (el cual estaba junto a la cama de Itachi) estaba desordenado, el baño tenia toallas sucias y el inodoro estaba lleno de sarro, los muebles estaban algo desordenados por el ir y venir de diversos objetos que no deberían estar ahí, y por último, sus preciados libros yacían fuera de lugar, algunos con hojas rotas o incompletos, puesto que el rubio estaba juntando papel y haciendo algo "artístico" que Itachi no llego a comprender del todo luego de oír algo sobre una explosión y arcilla.
-Deidara-Llamo el azabache al ver al nombrado salir del baño más relajado.
-¿Qué?-Pregunto sentándose junto al mayor, lanzando antes desde su lugar el pijama hacia la habitación.
-Tienes que limpiar hoy-Dijo el mayor bebiendo su café.
-¿Es broma?-Dudo el rubio mirando al Uchiha-No soy tu empleado uhn.
-De hecho s…
-Además Sasuke también desordena uhn.
-Bueno entonces divídanse las tareas-Sugirió el azabache dejando su taza en la mesita de centro.
-Pero…-El ojiazul no tuvo más ideas para excusarse, así que decidió hacer el plan B, comenzando por un adorable puchero-Ita-koi no seas tan severo conmigo uhn.
-Ya es demasiado deso… ¿Qué haces?-Se interrumpió al ver como el menor se sentaba frente a él en su regazo, como ya se le estaba haciendo costumbre-Cuidado con mi pierna.
-Shh…-Le hizo callar y comenzó a repartir besos en su rostro y labios-umm…al fin estamos solos.
-Dei…en se…rio um hay que…limpiar-Logro articular el Uchiha con dificultad al colarse la lengua del rubio con la propia.
-Más rato uhn.
Itachi respondió a los besos que el rubio le regalaba con pasión, y aprovecho de estrujar los muslos del artista, quien se había comenzado a frotar sobre el azabache con cuidado de no apoyarse tanto en la lesionada pierna del mayor.
-No…hagas eso-Pidió el Uchiha apretando las caderas del menor, para impedir que se moviera.
-¿Por qué?-Cuestiono molestándose.
-No vamos a tener sexo-Dijo el mayor mirando el rostro de su paciente.
-¿Somos novios no es así? Uhn-Pregunto esperando recibir una afirmación.
-Eh… ¿Vas en serio con eso?-Dudo el Uchiha levantando una de sus finas cejas.
-Claro, ¿tú crees que yo voy acosando a cualquier tipo? Uhn-Respondió sintiéndose algo ofendido por el hecho de que el mayor aun dudara de sus sentimientos-Ya…te dije que me gustas…mucho-Termino diciendo con sus mejillas algo coloreadas.
-Bueno, pero las personas como tu van por la vida buscando quien les llene sus carencias, y como usualmente me dejas, creí que tenías algún novio de verdad por ahí-Explico el azabache.
-Imbécil-Gruño el menor levantándose violentamente.
-Espera-Le detuvo jalándolo hacia abajo, para que volviera a sentarse.
-¿Qué?-Pregunto con el ceño fruncido.
-Seamos novios-Dijo secamente el azabache sin cambiar su expresión.
-¿En serio? Uhn-Vio como el Uchiha asentía y sonrió feliz-¡Sí!
Deidara atrapo los labios de su ahora novio con pasión, buscando expresar el cumulo de sentimientos que tenía por el mayor, y justo en ese momento la puerta del departamento se abrió dejando ver al Uchiha menor con expresión de enojo, haciendo sobresaltarse a los mayores.
-¿Desde cuándo te gustan las putas?-Pregunto a su hermano mayor por la posición en la que se encontraba, luego de entrar en el hogar y cerrar la puerta.
-¿Qué haces aquí?-Contra preguntó el Uchiha mayor.
-Me devolví-respondió lanzando su bolso en el suelo y yendo a la habitación.
-Parece enojado uhn-Comento el rubio que se había mantenido tranquilo a pesar del insulto del menor.
-¡Sasuke!-Se oyó junto a fuertes golpes en la puerta.
-¡No abran!-Grito el nombrado desde la habitación.
-Es Naruto-kun-Dijo el Uchiha mayor frunciendo el ceño extrañado-Abre por favor.
Deidara se levantó con cuidado y abrió la puerta, dejando ver al kitsune que respiraba agitado y tenía los ojos llorosos, miro al dueño de casa quien le hizo una seña para que se adentrara al hogar.
-Hola Itachi-san-Saludo y se detuvo a recuperar el aliento-¿Dónde está Sasuke?
-En la habitación-Dijo después de hacer un saludo con su mano-Pero está enojado.
-¿puedo pasar?-Pregunto ignorando la advertencia del mayor.
-Primero dime porque están aquí y no en la universidad-Exigió saber el Uchiha.
-Toma-Dijo Deidara entregándole al menor un vaso de agua.
-Gracias-Bebió el contenido y prosiguió-Yo…me lo encontré en el bus y él se enojó, al final terminamos llegando aquí ttebayo.
-¿Te lo encontraste en el bus?-El menor asintió-Pero tu casa queda en la dirección contraria a la ruta del bus de Sasuke.
-Eh…yo…he venido a verlo todos los días-Confeso al verse descubierto-Tenía miedo de que le pasara algo dattebayo.
-Pasa entonces-Respondió el mayor con una ligera sonrisa adornando su rostro.
Naruto se acercó a la habitación e intento abrir, pero la puerta estaba cerrada por dentro, golpeo tranquilamente y espero, solo recibiendo un "vete" como respuesta, miro hacia atrás y el Uchiha mayor le hizo un gesto de ánimo, suspiro y volvió a intentarlo.
-Sasuke, abre por favor, solo…hablemos dattebayo-Murmuro con su oído pegado a la puerta.
-¿Luego te iras?-Pregunto el Uchiha desde el otro lado de la puerta.
-Si tú quieres…
El Uchiha abrió la puerta y lo dejo entrar, su hermano le envió una mirada calmada desde el sillón, cerró la puerta y se volteo a ver a su ex novio. Naruto se sentó en la cama del Uchiha mayor y le hizo una seña para que se acercara. El mayor se le quedo viendo unos segundos y decidió quedarse en su lugar, se cruzó de brazos y frunció el ceño.
-¿Qué quieres?
-Perdóname-Dijo el rubio afligido-No quería que te molestaras ttebayo.
Sasuke siguió en silencio, no sabía que decir, tampoco iba a resignarse y correr a los morenos brazos del rubio, puesto que su gran orgullo estaba de barrera impidiendo que actuara. El Namikaze se levantó de su lugar y se quedó de pie frente al azabache quien al verlo tan cerca se movió hacia un lado, pero contrario a lo que pensó Sasuke, el rubio abrió la puerta y se dispuso a salir, cosa que dejo sorprendido al Uchiha, suavizo sus finas facciones y le agarró del brazo.
-¿A dónde vas?
-A…nuestra casa dattebayo-Respondió aun con la mano en la manija de la puerta.
-Vamos-Murmuro el Uchiha tomándolo de la mano.
-¿Ah?-Se extrañó el rubio por el repentino actuar del azabache.
-Ya me harte de vivir con la zorra de mi hermano-Se excusó, jalando al rubio hacia el futon que estaba en el piso.
-¿La zorr… ¿Deidara?-Pregunto confundido.
-Sí, ayúdame con mi cosas-Dijo señalando la ropa dispersa en el suelo.
-Espera.
Sasuke se volteo a ver que quería el rubio, observando cómo le sonreía y se acercaba a abrazarlo. Naruto se acurruco en el pecho del mayor y lo estrecho con fuerza, solo una semana y lo había extrañado como si fuesen años.
Mientras tanto, Deidara se empeñaba en limpiar la casa, luego de que Itachi le prometiera un baño juntos por la tarde y después realizar alguna otra actividad que se le ocurriera al rubio.
La casa era un chiquero, por lo que el ojiazul estaba algo desanimado cumpliendo sus labores, además el Uchiha le pagaba al final de casa día y en realidad no hacía mucho por lo que tuvieran que pagarle, a excepción de ese mismo instante cuando intentaba sacar el sarro del inodoro.
-Ya me voy nii-san-Dijo Sasuke saliendo de la habitación que ya había ordenado junto al kitsune-Gracias por haberme dejado quedarme…otra vez
-Cuando quieras vuelves otouto-Respondió el mayor sonriendo levemente-Cuida a mi hermano, Naruto-kun.
-Si-Afirmo el rubio sonriente.
-Deje todo en su lugar, solo hay que volver a poner el futon en el armario.
-Bien, gracias-Itachi intento levantarse en un pie, pero se volvió a sentar cuando Deidara grito "¡Siéntate Uchiha uhn!" desde el baño-Adiós-Suspiro molesto.
-Cuídate-Dijo finalmente el Uchiha menor recogiendo el bolso que lanzo al llegar y saliendo luego con Naruto.
Una vez se habían ido los jóvenes todo se quedó en silencio, aunque se podía oír a intervalos los insultos que el rubio pronunciaba cuando no podía limpiar algo completamente.
Deidara se pasó toda la mañana y tarde haciendo el aseo, y gracias a que el Uchiha menor se había marchado dejando limpio pudo ahorrarse trabajo, además debía ir a comprar comida para abastecerse luego de la semana recién pasada, en la que él y Sasuke habían arrasado con todos los alimentos.
Ya de vuelta de la salida de compras, en la que Deidara había coqueteado con más de un hombre, se encontraba cargado con las bolsas e intentaba abrir la puerta, cuando lo logro fue caminando hasta la cocina, trato de ordenar todo y dejo fuera el tarro de café Colombiano que le gustaba al Uchiha. Vio el reloj y ya marcaba las siete de la tarde, dejo las cosas de lado y fue a la habitación en busca del azabache, que estaba sentado en la orilla de su cama.
-Ita-koi-Ronroneó el menor agachándose a besar al mayor-Dijiste que nos íbamos a bañar juntos uhn.
-Sí, pero vamos a llevar un taburete porque no puedo estar de pie-Comento el Uchiha alejando al rubio-Ve a buscar uno a la cocina.
Deidara fue por el taburete obediente y lo dejo en la ducha (regadera o como le digan), luego volvió por el azabache, caminaron juntos, apoyándose firmemente hasta que entraron al baño. Itachi se sentó en el inodoro sobre el plástico y comenzó a desvestirse con dificultad, al contrario de Deidara quien ya estaba en ropa interior.
-¿Te ayudo? Uhn-Se ofreció al ver que el mayor no podía sacarse los pantalones por el yeso de su pierna.
-Espera, yo puedo…-Se rehusó el Uchiha intentando sacar su pantalón sin mover su pierna, y haciendo algunas muecas de dolor por los fallidos intentos.
-Tsk, deja eso uhn
El menor aparto las manos de Itachi y saco su pantalón con cuidado de no mover su pierna, luego se quedó algo dudoso en hacer su siguiente acción o no, y finalmente saco los boxers del mayor, de todos modos se iban a desnudar.
-Puedo sacármelos yo-Comento el Uchiha sin detener al rubio.
-Ya los saque uhn-Dijo levantándose a sacarse su propia ropa interior, la que dejo en el suelo-Entremos.
Ambos caminaron hasta la ducha, Itachi se sentó en el taburete y dejo correr el agua que estaba ya regulada, cuidando que su yeso no entrara en contacto con el líquido, minutos después detuvo su intento de baño para observar al menor, que se encontraba frente a él, quería saber que le había pasado para que terminara siendo así, pero si era demasiado directo no lograría nada como había ocurrido la semana pasada, así que decidió usar a su favor la carencia del rubio, sin duda lo que más necesitaba y anhelaba: cariño.
-Deidara-Le llamo suavemente mientras lo atraía del brazo-Ven aquí.
-¿Al fin vas a cumplir tus deberes de novio? Uhn-Pregunto divertido, dejándose hacer por el mayor, quien le hico sentarse en sus piernas.
-Algo así-Murmuro acariciándole la espalda, tratando de ignorar el hecho de que sus miembros estaban presionándose uno con el otro.
-Que bien-Dijo acompañado de una sonrisa traviesa.
El azabache siguió acariciando la espalda del menor hasta llegar a sus omoplatos, donde se detuvo para abrazarlo, apoyando su cabeza en el hombro derecho del artista, quien se había sorprendido un poco por las muestras de afecto poco comunes en el Uchiha. Siguieron así por unos minutos, disfrutando de la tibia agua cayendo por sus cuerpos, el mayor oyendo los latidos ajenos y el ojiazul acariciando los delgados cabellos negros de su novio.
-¿Por qué eres así Deidara?-Pregunto en un susurro que llego directo al oído derecho de rubio.
-¿Así como? Uhn-Se estremeció cuando el cálido aliento del azabache llego a su cuello y oído.
-¿Por qué te enfermaste?, ¿Tanto daño te han hecho?-Murmuro dando pequeños besos bajo su oreja.
-¿eh?, no empieces a preguntarme cosas raras uhn-Contesto tratando de ignorar el revoltijo de emociones que sintió en su estómago.
-…Quiero saber todo de ti-Dijo con su suave y ronca voz, levantando su rostro para depositar un tímido beso en los labios contrarios y acariciando sus mejillas-No quiero que nada más te haga daño.
Los azules ojos de Deidara comenzaron a llenarse de lágrimas y su rostro se contrajo en una mueca de dolor y tristeza, tratando de contener las saladas gotas sin éxito, para terminar después apoyándose en el hombro izquierdo del azabache, dando intensos alaridos de dolor, dolor que tenía guardado desde hacía mucho tiempo y que le torturaba silenciosamente desde su infancia.
-Nadie…nunca me ha querido-Sollozo sintiendo sus lágrimas mezclarse con la tibia agua de la ducha-Nunca…siempre he estado solo, ¿Qué hice mal? Uhn.
-Nada, tú no tienes la culpa-Trato de consolarlo-Las cosas pasan, buenas o malas, algunas por propia culpa y otras no.
Deidara siguió llorando amargamente, sintiendo unas reconfortantes caricias en su espalda, pero no lo suficientemente efectivas como para aplacar su llanto.
-Quiero a mi mama-Gimoteo como un niño que se ha perdido-Quiero saber…lo que es una familia…porque de niño nadie me felicitaba…nadie me recibía en casa uhn…Luego crecí y me enferme, desde entonces ya ni amigos tengo…nadie me necesita.
-Ya no vas a estar solo nunca-Murmuro el mayor, haciendo que le rubio le mirara-Porque te quiero-Le seco las lágrimas regalándole una sonrisa sincera-Lo prometo.
-Gracias-Respondió volviendo a soltar sus lágrimas-Gracias…gracias.
-No lo agradezcas-Le dijo abrazándolo fuertemente-Todos tenemos derecho a que nos quieran, quizás llegue algo tarde a tu vida, pero ten por seguro que ya no me iré-Susurro cerca de su rostro, acercándose a besarlo suavemente.
-Júralo uhn-Exigió el menor mirándolo a los ojos-Júralo si es verdad.
-Te lo juro Deidara-Contesto manteniéndole la mirada y sintiendo un extraño cosquilleo en el cuerpo.
El menor sonrió y apoyo su frente en la del moreno, sus palabras sonaban tan bien, y sus promesas le daban seguridad, que agradables eran aquellos fuertes brazos que le rodeaban y le prometían no dejarlo caer otra vez.
…Las promesas hacen daño cuando no se cumplen…
Después de un rato en silencio el rubio había dejado de llorar, y se limitaba a disfrutar del agua que caía en su piel, casi como un relajante masaje, junto a las incesantes caricias del Uchiha. Por otro lado, Itachi trataba de procesar el cumulo de sentimientos que le agolparon al ver al rubio en aquel estado tan triste y frágil, no le había gustado para nada el verlo así, porque aquel Deidara débil y desprotegido como un infante le partía el alma y le dejaba un sabor amargo en la boca.
-Itachi uhn-Le llamo suavemente el menor.
-¿Qué?-Puso su atención en él.
-Quiero dormir-Respondió levantando su cabeza.
-Salgamos entonces.
Deidara se levantó con cuidado y cerro la llave del agua, cogió una toalla y se la puso en la cintura, después cogió otra y se la entregó al Uchiha mientras lo ayudaba a salir de la regadera. Caminaron hasta la cama y el azabache se sentó en ella, el menor fue a buscar la secadora de pelo y la conecto, se sentó junto al azabache y le sonrió.
-¿Te seco el cabello Ita? Uhn-Se ofreció el ojiazul encendiendo la secadora.
-Bueno-Accedió el mayor dándole la espalda.
El ojiazul se encargó de secar todo el cabello de Itachi y también de peinarlo, luego fue el turno de secarse sus doradas hebras, pero el Uchiha lo detuvo y comenzó a repetir las acciones del menor. Una vez que termino de secarlo y peinarlo se dedicó a besar su cuello y mejillas, haciéndole cosquillas al menor, quien parecía haber vuelto a ser el mismo de siempre, aunque se notaba que seguía con ganas de dormir.
-Vamos a acostarnos-Sugirió el Uchiha.
-Si-Asintió el menor.
-¿Puedes ir a buscar mi pijama?-Pidió el mayor acariciándole el cuello cariñosamente.
-No, ¿Para qué?, durmamos desnudos uhn-Dijo el ojiazul sacándose su toalla.
-Eh…mejor no-Respondió siguiendo al menor con la vista-¿me oíste?
-Sí, pero deberás dormir desnudo porque no te traeré nada uhn-Contesto acostándose bajo las sabanas.
Itachi suspiro derrotado y jalo de su toalla, dejándola en el suelo, entro a la cama y el rubio se acercó como si fuera un imán para acostarse sobre él.
-Itachi-Llamo el ojiazul, acariciando sus pectorales.
-¿mm?
-Te voy a contar algo, pero…no me interrumpas uhn-Susurro mirándolo a los ojos.
-Está bien, te escucho.
Deidara comenzó su relato, y si era posible, intentaría no llorar…
Un pequeño rubio caminaba cabizbajo por un barrio bastante lujoso, traía una pequeña mochila de una caricatura de moda colgando en su espalda, trato de acelerar el paso, si llegaba tarde su padre le seguro lo golpearía un par de veces o si estaba sobrio le daría solo un castigo, lástima que era difícil caminar rápido cuando eres bajo de estatura y pequeño de edad, cosa que al parecer, su padre no comprendía. Cuando al fin estuvo frente a su casa, pudo oír el característico bullicio ocasionado por los hombres que solían ir a beber con su padre, suspiro sabiendo lo que ocurriría, y deseando correr hacia algún lugar seguro, pero no podía hacerlo. Busco sus llaves y entro en el hogar.
-Tadaima*-Dijo anunciando su llegada, haciendo que todos se voltearan a verlo.
-Sube a tu habitación-Ordeno un hombre de baja estatura que lucía más viejo de lo que era.
-Si padre uhn.
Corrió escaleras arriba y se fue a su habitación, dejo su pequeño bolso en la silla de su escritorio y se acostó a dormir un rato, a pesar de que recién eran las cuatro de la tarde.
La habitación de Deidara contaba con su cama de opacas sabanas azul marino, el escritorio donde estudiaba y se dedicaba debes en cuando a hacer figurillas de arcilla cuando su padre no estaba en casa por el trabajo, un armario pequeño donde colgaban sus prendas pulcramente ordenadas y donde escondía su preciada arcilla que compraba con el dinero reunido cuando se encontraba alguna solitaria moneda tirada en la amplia casa, en la pared junto al armario había una ventana circular con vista al jardín, y un mueble donde guardaba sus libros y cuadernos del colegio. Al rubio nunca le regalaban juguetes, más bien se le trataba como a un adulto, incluyendo a los empleados de la cocina, el aseo y el jardinero, quienes por orden de su padre, no le dejaban jugar ni hacer travesuras para que no ensuciara su ropa, tampoco se celebraban cumpleaños, navidades o alguna otra festividad, y se le había enseñado desde bebe que los típicos personajes infantiles como Papa Noel o el Hada de los dientes no existían. Aun así Deidara trataba de salir aquellos días en que se acercaban las festividades, por lo menos podía ver lo que otras familias hacían y divertirse un rato imaginando que algún día podría hacer un muñeco de nieve o de la nada encontrara huevos de chocolate escondidos en su habitación.
Entre el grupo de los hombres que festejaban uno en específico ya no se encontraba bebiendo, el mismo que desaparecía cada cierto tiempo cuando el pequeño rubio llegaba a su casa. En la segunda planta Orochimaru rondaba el pasillo silenciosamente, se detuvo frente a la puerta del menor y la abrió cuidando que nadie lo viera, entro al observar al dormido ojiazul y cerró la puerta con pestillo. Sonrió macabramente y se relamió los labios mientras se acercaba al dormido cuerpo, lo destapo suavemente y comenzó a acariciar aquel frágil cuerpo como ya tantas veces lo había hecho, el rubio se estremeció en un escalofrió y comenzó a despertarse ante las insistentes caricias proporcionadas por el mayor, hasta que finalmente abrió desmesuradamente sus ojos e intento levantarse.
-No, por favor Orochimaru-san-Gimoteo sintiéndose asqueado cuando el azabache se acercó, levanto su camiseta y paseo su lengua por sus tetillas y cuello.
-Shh, pequeño, solo disfrútalo-Siseo subiéndose a la cama del menor.
Deidara iba a replicar, pero el mayor se sacó su camisa y amarro las mangas en la boca del rubio, haciendo inaudibles sus sollozos. Orochimaru tironeo los pantalones del ojiazul hasta desprenderlos de su dueño junto con sus calzoncillos, observo el pequeño pene de su víctima y sonrió pervertidamente, miro aquellos azules ojos repletos de lágrimas que se le hicieron apetitosas, se acercó a lamerlas y volvió a alejarse, saco su propio miembro y comenzó a masturbarse y a "masturbar" al pequeño bajo él, quien no sentía nada más que dolor, puesto que a sus escasos nueve años aún no estaba listo para usar aquel órgano sexual.
Onoki busco con la mirada a su compañero de trabajo sin encontrarlo por ningún lado, estaba completamente borracho, pero aun recordaba que lo había invitado. Se acercó a los demás hombres, pero al parecer ninguno se había percatado de la ausencia del azabache. Extrañado comenzó a buscarlo por la casa, hasta que se le ocurrió preguntarle a uno de los empleados que se encargaban de servir las bebidas alcohólicas, quien le señalo que el hombre mayor había subido las escaleras y cuando este le había preguntado a donde iba el solo había respondido "voy al baño de arriba, el de acá está ocupado".
El dueño de casa subió las escaleras con dificultad, tambaleándose al llegar a la segunda planta, se dirigió a la puerta del baño, pero dentro no había nadie, busco en su propia habitación, pero ahí tampoco había nadie, entro a su despacho, pero este también estaba vacío, y el último lugar, y el más improbable era la habitación de su hijo. Se quedó de pie frente a la puerta e intento abrir, pero estaba cerrado con pestillo, frunció el ceño enojado, le tenía prohibido a su hijo que se cerrara la puerta, revolvió en sus bolsillos y saco una llave plateada, la introdujo en el cerrojo y abrió la puerta encontrándose con una escena de lo más repugnante, aquel hombre que buscaba estaba sobre su hijo gruñendo de manera gutural mientras lo embestía rápidamente…y su hijo…su hijo lo miraba con todas aquellas lágrimas de dolor en su rostro, estirando su brazo hacia él, tratando de gritar.
-¡Suéltalo!-Grito Onoki a todo pulmón, acercándose a golpear a aquella bestia
-…Después de eso quede inconsciente uhn-Termino su relato el rubio, con gruesas lagrimas cayendo por su rostro.
-¿Y qué paso con Orochimaru?-Pregunto el mayor, sintiendo asco y rabia al pronunciar ese nombre.
-No se…después de eso papa no volvió a llevar a nadie para beber, pero comenzó a estar cada vez menos tiempo en casa y…dejo de hablarme uhn-Conto secándose sus lágrimas.
-Tu padre sigue vivo ¿no es así?-Deidara sintió-¿Nunca le has preguntado porque actuó así?
-¿Para que preguntarle?, desde que me fui de casa no volví a verlo, ¡ni una sola vez se ha preocupado por mí! uhn-Exclamo frunciendo el ceño y tratando de contener las lágrimas que amenazaban con volver a salir-Al principio…yo le enviaba cartas, pero él nunca las respondía, así que deje de hacerlo.
-Quizás deberías ir a verlo y oír lo que pien…
-Itachi-Le interrumpió con su voz apagada-Ya no quiero hablar de eso…solo…quiero dormir uhn.
El azabache comprendió lo que el rubio sentía y prefirió dejarlo en paz, había sido un gran logro que le relatara aquel trauma de su vida, así que por el momento no le iba a exigir más. Itachi beso la frente del menor y lo abrazo, sintiendo la respuesta del ojiazul cuando este le apretó con fuerza y oculto su rostro con su cabello.
Aquella noche Itachi no pudo dormir.
¿Continuara?
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*: Expresión Japonesa usada para decir "estoy en casa"
Gomen! Tenía que escribir lo del abuso….PORQUE SOY MALVADA :D nah TT^TT me dio tristeza este capítulo, a mi igual todo me da pena así q yo no cuento xD (en serio, siempre lloro con los fics)
Aprovecho el contarles (a quien sea q siga leyendo) que intentare hacer este fic corto, porque creo que si empiezo a poner cosas innecesarias me voy a aburrir yo y se van a aburrir uds…(corto en proporción…osea….algo largo para mi es de 40 o más)
Un dibujito de la escena del baño : uhuruchan. blogspot. com (sin espacios)
¿Un review?, ¿Por piedad?...en serio :c o si no Uhuru escribirá de todos modos pero con tristeza xD…adiós.
