Misaki
Los días con Yuki se pasaban muy rápido, ya hacía cuatro meses de nuestra reconciliazión, habíamos vuelto a empezar pero al mismo tiempo todo era igual que antes. Eso a mi me gustaba y deseaba que nunca se acabara. Aunque ya no me trataba con frialdad e indiferencia no era cariñoso, pero no se le puede pedir peras al olmo. Yo era feliz de esa forma y tampoco necesitaba que Yuki se volviera acaramelado.
Desde que besé a Usagi-san yo me sentía muy incomodo con él, por eso era frío y cortante cuando estabamos juntos. No me gustaba tratarle así, no se lo merecía, pero no era capaz de olvidar ese beso que tanto me había gustado. Ya no iba tanto a su casa a estudiar por ese motivo, además, Usagi-san acababa de sacar un nuevo libro y estaba muy ocupado promocionandolo.
Paseaba por las calles de la ciudad de vuelta a mi casa, Yuki y yo habiamos decidido que por el momento seguiría viviendo con mi hermano, esta vez no queríamos forzar las cosas. Aunque ya no vivieramos juntos pasaba casi todo el tiempo en su casa.
Miraba los escaparates de las tiendas, todos estaban muy bien adornados. Se fijó en el de una librería. No pudo evitar que un libro me llamara la atención. Como llevaba dinero encima, entré en la libreria para comprar ese libro. Aunque odiaba leer nada más ver la portada de aquel libro sentí que debía leerlo, de hecho, me moría por llegar a casa y empezar a leer.
-Buenos días.- Saludé a la dependienta.
-Buenos días, ¿le puedo ayudar en algo?- Me preguntó con una sonrisa.
-Sí, estaba buscando un libro.- Le dije devolviéndole el gesto.
-¿Qué libro de sea?- Dijo la joven dependienta.
-"No quise evitar enamorarme de ti"- Le dije algo sonrojado ya que el libro estaba dirigido al sector femenino.
-Muy bien, ahora se lo traigo.- Entró al almacén y en menos de un minuto salió con el libro en la mano. Era algo más gordo de lo que me había parecido en el escaparate, pero esta vez ese detalle no me asustó. Metió el libro en una bolsa y me cobró.- Aquí tiene el nuevo libro de Usami Akihiko.
-Muchas gracias.- Dije y salí de la tienda rumbo a mi casa.
Akihiko.
Ni estando enamorado de Takahiro lo había pasado tan mal. Todas las noches me tumbaba en mi cama y rompía a llorar desconsoladamente hasta que me vencía el sueño, así día tras día. Amaba a Misaki y él era muy feliz con ese imbécil. Ya había pasado cuatro meses desde que se había reconciliado y yo cada día que pasaba tenía menos esperanzas de que él volviera a mi. Volviera. Eso no estaba bien dicho, nunca había sido mío aunque eso era lo que quería creer.
Lo bueno de estar sufriendo por amor era que me daba inspiración para escribir, acababa de publicar un nuevo libro en apenas cuatro meses. Aunque hubiera cambiado todo eso por tener a Misaki entre mis brazos. No era justo, ¿por qué nunca podía ser correspondido? Esto ya lo había vivido antes, ¿por qué debía volver a pasar por este tormento Solo quería el amor de ese niño de mirada esmeralda, aunque sabía que eso era mucho pedir.
De vez en cuando me llegaban mensajes de Yuki, me decía lo feliz que era con el pequeño. Eso me hacía mucho daño, al principio los contestaba pero ya ni me molestaba en hacerlo, era inútil perder el tiempo. Aun me quedaban esperanzas de poder poseer a Misaki, me daba igual como sucediera, eso no me importaba, pero una vez lo tuviera no lo dejaría marchar nunca.
-¡Akihiko!- Entró Aikawa en el apartamento como solía hacer.- El libro está siendo un exito, ha sido el más vendido del mes.
-Lo suponía.- Me limité a contestarle.
-La semana que viene la vas a tener muy ocupada, irás a un programa de la tele a hablar sobre tu libro y tendrás una firma de autografos en la librería que más está vendiendo, ¿te parece bien?- Dijo Aikawa sonriente.
-No.- Le dije sin mirarla, estaba demasiado deprimido.
-No tienes elección, esto también forma parte de tu trabajo como escritor.- Dijo Aikawa.- Harás lo que te diga.
Si me hubiera dicho eso unos meses atrás la hubiera echado de mi casa a patadas, pero ahora no tenía fuerzas ni para balbucear algún insulto. La verdad era que ese niño me había cambiado más de lo que yo me imaginaba.
Misaki.
Subió por las escaleras que llegaban hasta la azotea y ahí estaba ella, con ese vestido rosa, ahora roto gracias al forcejeo que había tenido con él unas horas antes. Ese vestido rosa, que se amoldaba a su cuerpo, el vestido que había caído en sus manos gracias a la casualidad. El vestido que no estaba destinado a ser de ella.
-Lily, lo siento, no fue mi intención.- Murmuró con miedo, no quería oír lo que ella iba a decir. La conocía demasiado para saber que no iba a ser bueno.
-Aunque no fuera tu intención lo has hecho y punto.- Dijo Lily tajante. No se dio la vuelta, tenía la vista fija en la gran ciudad que se extendía a sus pies.- No se puede remediar.
-Solo te pido una explicación.- Le pidió desesperado, deseaba que este tormento llegará a su fin de una vez. Era insufrible.
-¿De verdad no te das cuenta?- Dijo Lily dandose la vuelta por fin, provocando que el vestido hondeara. Sus ojos eran el reflejo de la lástima y el cansancio.- ¿No te das cuenta?- Le repitió acercándose más a él.- Tu eres el otro.
No lo pudo aguantar. Le temblaban las piernas y las manos, se sujetó como pudo en la pared para no desplomarse en el suelo. Le dio la sensación de que su corazón ya no latía.
-Por favor, dime que no es cierto.- Pidió intentando controlar que las lágrimas no escaparan de sus ojos, el orgullo le impedía romper en llanto.
-Es mucho mas cierto que lo nuestro.- Dijo Lily sin dejar de mirarlo de esa forma. Ella era así, podía ser la pesona más dulce del mundo pero con tan solo una frase podía arrancarte el corazón de la forma más sádica y cruel.- ¿Y sabes por qué? Preguntó y él como pudo negó.- Porque no ha habído un "nuestro", esa ha sido una película que te has montado tu y has sido feliz con eso, es triste y me da lástima pero eres tú el otro.
-¿Qué haces leyendo?- Me preguntó Yuki que acababa de salir de su estudio.- Eso no es muy normal en ti.
-He visto el libro y me ha dado curiosidad.- Le contesté.
-¿Y que libro es?- Preguntó Yuki sentandose a su lado en el sofá.
-"No quise evitar enamorarme de ti"- Dije deseando que no apareciera el nombre del autor en la conversación, Yuki odiaba a Usagi-san aunque no sabía muy bien por qué.
-¿Ese no es el nuevo libro de tu sensei?- Preguntó Yuki frunciendo el ceño y yo me limité a asentir.- Tenemos que hablar, esto no funciona.- Me dijo de golpe y yo me temí lo peor.- Es mejor que lo dejemos estar antes de que sea demasiado tarde, Misaki, te aprecio pero no te amo.
En ese momento deseé estar muerto.
