Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling
Capitulo 7: Desastre.
Días habían pasado, desde que se rebeló el nombre del prometido de la castaña, ella se había sumido en su momento de no querer ver a nadie, no le hablaba a sus padres, ni a su hermano, no comía con ellos, solo le pedía su alimento a los elfos, ellos con gusto la atendían, la castaña no quería salir, sabia que se comportaba como una mocosa, pero de verdad le había molestado, la forma en que fue informada, de que el era su prometido, pero porque tanto enojo, su sabia que ese era su destino o a caso era por el hecho de que fuera el, no lo negaba a su manera era atractivo, pero era Snape, el hombre que simplemente le intrigaba, solo que el imaginarse casada con el simplemente era demasiado.
Quería hablar con alguien, deseaba ser entendida pero nadie estaba disponible, en el departamento de aurores, sus amigos estaba en misiones, mientras que Tonks igual había salido, mientras que con Remus ya sabía lo que diría, en realidad podía acudir con Molly pero no era posible, terrible era la sensación de sentirse sola. Asi que al estar molesta con su Madre, lo cual sabía que estaba mal, decidio ir a la habitación de su hermano, el era el único que la entendería, llego a donde estaban grabadas sus iniciales, mientras tocaba con delicadeza, la puerta. Una voz se escucho al otro lado indicando que podía pasar, cuando ingreso la decoración había cambiado desde que a recordaba, ahora había mucho blanco, pero con bastante elegancia intuía que Astoria era la causante del cambio en la habitación, suspiro había sido pocas las veces en que ellas había hablado, siempre estaba su madre o hermana con ella, asi que cuando la observo sentada en el sofá con un libro en las manos, la bruja esposa de su hermano, lo bajo como con miedo. La castaña entro con paso decidido, para ver a la joven. Su actitud le causaba extrañeza, ya que a pesar de que la misma leona fuera introvertida en ocasiones, no era sumisa como la bruja frente a ella.
- Hola,- saludo la castaña,- se encuentra Draco,- cuestiono.
- No regresa dentro de un rato,- respondió sin verla directamente a los ojos. La castaña se volteo, pero antes de salir no pudo evitar su curiosidad.
- Cuando te enteraste que mi hermano, era tu prometido como reaccionaste,- la mirada de la bruja frente a ella, demostraba timidez.
- No podía decir nada solo lo acepte,- respondió.
- Pero que sentiste,- la castaña presiono, sentándose frente a ella.
- Nada solo era un nombre ya sabia que me casaria, asi que la identidad de la persona no importaba,- respondió.
- Nunca deseaste que ese no fuera tu destino,- la heredera Malfoy cuestionaba.
- Cuando creces sabiendo tu destino es mas fácil aceptarlo,- la forma en que lo dijo, demostraba una gran madurez, eso avergonzó a la castaña.
- Se que actuo como una mocosa, por encerrarme pero,- la bruja frente a ella, detuvo el relato de la leona.
- Al contrario es comprensible, tu no te enteraste de tu compromiso, hasta hace poco, tu tenia tu vida hecha y esa noticia, de alguna forma derrumbo lo que tu ya tenias planeado,- la castaña asintió.
- En realidad el matrimonio nunca estuvo planeado en mi vida,- confeso la joven de cabellos castaños,- acepte el hecho de ser una Malfoy, hasta que debería casarme. Pero el un hombre que no conozco,- afirmo con desgana la bruja.
- Pero que prefieres un desconocido, o al menos una persona que es un hombre maduro,- la castaña la observo,- al menos lo conoces.
- Pero es Snape.
- Un héroe que ayudo a la causa de tu bando no es cierto,- la castaña asintió, sorprendida de las palabras de Astoria,- ademas es preferible un hombre a un niño inmaduro,- por primera vez la castaña tomo en cuenta esa perspectiva, un hombre en lugar de un niño, era mejor pero aun asi había algo que la molestaba mucho, no sabia si solo era el hecho de que fuera Snape, o había algo mas.
- En eso tienes razón, solo que en verdad me molesto el modo en que lo dijo,- aseguro.
- Es verdad en eso no se porto tan maduro.
- Yo tampoco me he portado bien estos dias, no debi enojarme con todos,- afirmo la heroína de guerra.
- Es verdad pero comprensible, tu no creciste con las ideas que yo si, asi que es complicado aceptarlo, lo cual es aceptable, solo seria bueno que aprendiera a controlar ese aspecto, para no hacer enojar a tu futuro marido,- la castaña sintió un escalofrió al escuchar eso,- ya que en ocasiones ellos se molestan mucho y puede ser peligroso,- la castaña se alarmo.
- Acaso Draco te ha lastimado,- cuestiono preocupada, la bruja frente a ella negó.
- No te preocupes, para que se enoje conmigo, tendrá que hablarme y pues ni eso hace, simplemente llega se duerme se levanta antes que yo y se va,- dijo con tristeza marcada en sus bellos ojos.
- Tu lo amas de verdad,- afirmo la señorita Malfoy.
- No lo se solo se que quiero que si quiera me mire, me ignora totalmente eo me hace sentir invisible, a mi me enseñaron a ser todo lo que se espera de una esposa, callada sumisa atenta a todo lo que el necesita,- afirmo.
- Pero tu que deseas, leer aprender, no se Astoria, tu igual debes decir lo que opinas no concederle todo, el es un niño que siempre obtiene lo que desea, si tu se lo das todo, el jamás sentirá algo mas por ti, el quiere aventura y tu no se la das.
- Pero eso es impropio de una señorita,- afirmo con angustia marcada en sus orbes.
- Pero tu ya no eres una señorita,- afimo la joven de chocolate mirada.
- Aun asi,- intento decir.
- Nada es tu esposo y debe comenzar a notar, que estas viva, debes hacer que te desee, no se como le haremos aun, pero planeare algo bueno, y no acepto un no por respuesta,- ambas jóvenes se quedaron charlando de cualquier cosa, necesitaba conocerse, en ese tiempo la castaña comprendió tantas cosas que ella no sabia, la educación que hubiera tenido si sus padres la criaran seria tan diferente, asi que ahora entendía a su madre.
Mientras tanto en la biblioteca de la mansión de la familia Malfoy, tres adultos charlaban acerca del desastre de la velada de días pasados, la rubia estaba sumamente molesta, por lo que paso con su hija y Severus, ella estaba callada solo escuchando la charla que mantenía el pocionista, con su marido.
- Solo es un capricho,- afirmaba el pocionista,- no dejara su varita, solo por no casarse conmigo.
- No ha salido en días, no nos habla, esto definitivamente es grave,- decía el rubio.
- Solo es una mocosa comportándose, mal,- seguía la burla del hombre vestido de negro.
- No lo creo ella es muy madura para tener tales conductas,- afirmaba el patriarca Malfoy.
- Solo es una niña,- sentencio el pocionista.
- Ya basta Severus, no permitiré que trates de esa forma a mi hija, ella es una jovencita, ella se entero de su matrimonio de una forma precipitada, ademas de tener que casarse con alguien, mayor prácticamente un desconocido, es suficiente para que este desconcertada, ademas de la manera en que tu se lo dijiste no fue la mejor,- afirmo la rubio.
- Que querías entonces, de una u otra forma reaccionaria de esta forma, ademas yo no tengo que lidiar con los berrinches de una niña,- estaba verdaderamente molesto el pocionista.
- Ya basta Severus, no permitiré tales insultos en mi casa, tu aceptaste hacernos el favor, de comprometerte con Hermione, ahora no me vengas con esto, nadie te obligo no me mal entiendas te lo agradezco, pero no deseo que trates de malas maneras a mi hija,- afirmo la rubia.
- Esta bien, solo se consiente que no consentiré berrinches si no me habla o desea verme hasta el dia de nuestra boda, no la buscare. Asi que no quiero que me lo vuelvas a pedir,- le dijo a la rubia, ya que unos momentos antes, le había dicho que intentara arreglar todo el asunto con Hermione.
- Eso lo entendemos,- intervino Lucius,- solo se as tolerante,- exigió el rubio.
- Solo si ella se comporta,- afirmo el pocionista mientras el silencio reino, el lugar. De pronto la puerta sea abrió dejando ver una cabellera castaña, entrando al lugar, cuando la joven Malfoy entro a la biblioteca observo a todos, juntos en ese momento poco le importo que estuviera el pocionista, tenia los ojos llenos de lagrimas cosa que alarma a su madre, quien al ver el estado en que se encontraba su hija, se acerco de inmediato a su lado para abrazarla, los hombres dentro de la habitación, se asombraron del estado en el cual se encontraba la bruja, ella no hablaba, hasta que detrás de ella apareció Astoria, mientras en un sofá, la castaña se sentaba con su madre.
- Señores Malfoy, Señor Snape,- saludo con cortesía.
- Que la ocurre a Hermione,- cuestiono el rubio irritado por no saber que hacer.
- Recibió una carta y ella solo corrió hasta aca, no me dijo nada,- la rubia busco entre las manos de su hija, hasta hallar un pergamino, cuando la rubia lo termino de leer, se lo entrego a su marido, el rubio la leyó y dejo caer el papel en el escritorio.
- Es Potter tuvo un accidente y esta en San Mungo al parecer es grave,- dijo de manera monótona, se acerco a su hija, arrodillándose para limpiar sus lagrimas, mientras el pocionista miraba la escena desconcertado, esa chiquilla de verdad había cambiado mucho a su amigo, eso lo podía notar perfectamente, ya que había mucho tiempo eran amigos, jamás lo había visto tan débil,- hija vamos a ir a ver a tu amigo, lo ayudaremos si es lo que deseas, solo tienes que calmarte para poder viajar, de lo contrario no podemos salir,- la castaña asintió mientras trataba de calmar los malestares en su pecho. Momentos despues se pusieron de pie mientras iban a la chimenea para aparecerse en San Mungo. Cuando llegaron al lugar, Lucius pregunto por la habitación del niño que vivio, al indicarle el piso donde estaba el joven azabache. Fueron con prisa, la castaña iba del brazo de su padre, mientras Astoria iba con la Sra. Malfoy, la castaña a lo lejos vio a Ron que estaba caminando de un lado a otro en el pasillo, la castaña se soltó de su padre para salir corriendo y abrazar a su amigo, mientras lloraba en su hombro, el le había mandado la lechuza asi que el la comprendía.
- Que paso Ron,- pregunto la castaña aun con su cabeza en el pecho, en el rostro de los acompañantes se mostraba incrédulos por la escena.
- Estaba en una misión, al parecer hubo una redada de objetos oscuros, ya sabes aun hay esas cosas, pero en la casa se desato un duelo, donde atacaron a la compañera de Harry, el al impedir la maldición la rescato pero el recibió la mayor parte, ahora le están suministrando pociones pero aun no hay respuestas favorables,- la castaña solto un gemido lastimero mientras el pelirrojo le frotaba la espalda con la mano, el padre de la joven iba a protestar, cuando la mano de su esposa lo detuvo. Ella sin embargo se acerco.
- Joven Weasley, se que a lo mejor no me recuerda, pero soy Narcissa Malfoy la madre de Hermione, si podemos ayudar en algo solo pídalo,- el pelirrojo a pesar de aceptar la situación de su amiga, odiaba el tono pomposo que usaban.
- Gracias Señora Malfoy, pero lo están revisando no saben aun que tiene pero agradezco su oferta,- hablo el pelirrojo. La mujer rubia fue con su esposo, mientras que Astoria se había quedado observando a Hermione, un par de minutos pasaron hasta que una cabellera plateada salía de una puerta, iba dirigiendo sus pasos a la familia Malfoy, mientras se quitaba unos guantes.
- Weasley, Hermione,- se acerco a los amigos, mientras mostraba una mueca de disgusto al ver a la comadreja abrazando a su hermana,- ustedes son los responsables de Potter,- ambos asintieron,- tendrán que firmar unos documentos, para hacerse responsables.
- Nosotros lo haremos hija,- hablo Narcissa mientras su esposo mostraba una mueca de disgusto.
- Pasen a recepción,- hablo Draco de forma profesional, los señores Malfoy se alejaban,- como decía, al paciente recibió una fuerte maldición, por suerte de eso ya esta estabilizado, lamentablemente tenia en su pierna enterrada una daga con veneno, asi que la exposición ha provocado un caos, haciendo que se quedara dormido, esta estable pero necesitamos crear una poción para ayudarlo, pero eso tardara unos dias, solo esperemos que no empeore,- la castaña solto un gemido.
- Pero esta bien,- cuestiono el pelirrojo.
- Por el momento si, tenemos que esperar es lo único que queda,- ambos asintieron, antes del que Malfoy se marchara, la castaña lo tomo del brazo.
- Draco y su compañera como esta,- cuestiono la castaña.
- Pansy están bien, descansando porque debido a un golpe en la pierna tuvimos que dormirla hasta que se le pasara el dolor,- la castaña asintió. Mientras la joven Astoria se acercaba a su marido, el joven rubio la observo disgustado.
- Draco,- hablo tímidamente,- podemos hablar,- cuestiono.
- No es momento Astoria, estoy ocupado, mejor vete para la mansión, mas tarde regreso,- dijo dando vuelta para alejarse por un pasillo, mientras que el pocionista observaba a una Hermione destrozada por lo acontecido con Potter.
Pasaron un par de dias, en los cuales Hermione no se iba de San Mungo, solo iba al departamento de aurores, para despues ir a visitar a su amigo, por ratos dormía en el despacho de Draco. La familia de la castaña estaba angustiada, pero no decían nada, ya que comprendían a su hija, ella era como la hermana de Harry y era clara su preocupación. En esos momentos la castaña estaba sentada en el despacho de Draco leyendo un libro, la hora de visita habia terminado, ella revisaba algunos libros para encontrar la poción, que le serviría a su amigo para despertar, de pronto la puerta se abrió dejando a su paso un sonido terrible, la castaña levanto la cabeza, mientras veía entrar al pocionista que se veía verdaderamente molesto, se acerco a la castaña, tomandola fuertemente de brazo, mientras ella se jaloneaba, pues le molestaba que el pocionista se comportara de esa forma, el no la soltaba, la castaña se quedo de pie mientras el pelinegro al sentir que no avanzaba hacia la puerta se detuvo, haciendo que por la fuerza opuesta la castaña se hiciera hacia adelante y chocara con el brazo de su prometido.
- ¿Qué le pasa Snape?.- cuestiono la castaña irritada, el hombre se volteo para dirigirle la peor de sus miradas, ni cuando era estudiante lo habia visto de esa forma.
- Que ahora mismo nos vamos, ya basta de ponerme en ridículo,- grito el pocionista.
- ¿ridículo?,- la castaña lo observo incrédula.
- Si niña, que se supone que hace encerrada en este hospital llorando por los rincones por su amiguito,- le grito el pocionista a la joven,- que no se ha dado cuenta que ya no se manda sola, que ahora es mi prometida y por ende me debe respeto,- dijo colerico, la castaña con una mueca de desagrado respondió.
- Eso es absurdo, que no vayamos a casar no significa que sea mi amo,- rebatió.
- Para su desgracia sere su esposo que es prácticamente lo mismo,- afirmo acercándose a su rostro, tomandolo con una mano sujetándolo con fuerza,- ahora nos vamos porque ya le he permitido mucho, no pienso seguir aguantando sus jueguitos,- le afirmo el pelinegro.
- Yo no estoy jugando,- afirmo,- es mi amigo,- el hombre frente a ella solto una risa sarcástica.
- Y cree que eso a mi me importa,- le dijo con burla,- no se equivoque yo no soy como su padre que hace lo que quiere, las reglas conmigo son diferentes,- afirmo,- no lo repetiré nos vamos,- afirmo apretando el brazo de la joven.
- Suélteme me lastima,- se quejo la castaña, la verdad es que estaba desconcertada, sus ojos sentían que comenzaban a formar lagrimas, pero se contuvo.
- Pues que pena, ahora camine,- la castaña frunció el entrecejo y con fuerza se zafo de agarre dando un jalón a su brazo provocándole dolor.
- No me ire, ademas usted dijo que hasta que seamos esposos la obedeceré, ahora sigo bajo el mando de mis padres y si ellos no me ordenan nada no tengo porque obedecerlo,- afirmo la castaña caminando junto al pocionista, el la detuvo, y cuando jalo su cuerpo para ponerlo junto al suyo le susurro con malicia.
- Pues ya veremos cuando nos casemos que me tendrá que obedecer, señorita,- hizo una mueca de burla,- porque espero que lo sea aun, ya que cuando nos casemos dejara de serlo,- dijo el pocionista mientras de un momento a otro sintió ardor en su mejilla, la castaña le habia dado una cachetada, lo único que el pocionista percibió era la puerta cerrándose, dejándolo a el, con la mejilla roja y molesto,- ahora veo que la leona saco las garras, veamos cuanto le duran,- el pocionista se burlo para despues abandonar la habitación. La castaña lloraba mientras pensaba algo que nunca se detuvo a meditar, su relación con Snape al ser de esposo tenia que ser intima, no podía ser cierto, ahora que haría odiaba esto odiaba el desastre en el que su vida se habia convertido.
