Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer.
.
Capitulo 7
.
-Hola papá- había saludado la niña y el saludo siguió retumbando en la cabeza de un Edward aturdido mientras la veía, por un momento pensó estar alucinando o soñando, pero discretamente se pellizco para verificar que esto no fuera un sueño y con un siseo de dolor se dio cuenta de que no se trataba de un sueño, que ella estaba ahí frente a él, pero lo más importante y sorpresivo es que lo había llamado papá.
Carlie aguardaba a la espera de alguna respuesta, algún gesto, cualquier cosa, pero solo veía a su padre petrificado frente a ella y empezó a sentir miedo. Miedo a haberse apresurado demasiado, miedo a ser rechazada por él, miedo a que su corazón se rompiera, miedo a no volver a ser la misma ahora que sabia quien era su padre que había sido rechazada por él. Por un momento le paso por la mente que tal vez esa había sido la razón de su madre para ocultarle, que en realidad su padre no tenía interés de conocerla y quería ahorrarle justo lo que estaba sintiendo ahora, el dolor y el rechazo.
-Yo…yo…-comenzó a balbucear sentía que los ojos se le aguaban- yo…siento molestarte…ya me voy.- suspiro pesadamente, dándose la vuelta y sintiendo como una lagrima furtiva recorría su mejillas.
-No, no, no. Espera- escucho a sus espaldas cuando ya había avanzado unos cuantos pasos, se detuvo, pero no se dio la vuelta.- no te vayas por favor, regresa.- le pidió Edward quien la veía con expresión torturada, había despertado de su aturdimiento cuando escucho que se marchaba y sintió un dolor intenso en su pecho cuando la vio caminar lejos de él. Pero la niña seguía de espaldas no se había movido un centímetro, así que ansioso y nervioso se levanto de la banca y camino hacia ella colocándose al frente e hincándose para estar a su altura. Se le partió el corazón al ver que había lágrimas en su rostro, su nariz estaba roja por el frio o por el llanto y una expresión de tristeza inundaba su rostro. De inmediato tuvo deseos de protegerla, acerco una de sus manos con delicadeza y atrapo una de su lagrimas sorprendiéndose de las sensaciones que le recorrieron cuando toco su suave y sonrojada mejilla- no llores por favor, no lo hagas. No debes llorar- acaricio su mejilla con su pulgar y la niña se soltó a llorar aun más. Edward no pudo más y la estrecho entre sus brazos, deseando al momento no dejarla ir nunca más.
Carlie sollozo aun mas cuando se sintió aprisionada entre sus brazos y deseo que nunca más la abandonara. Dejo de sentir el rechazo aun cuando no habían pronunciado una sola palabra que negara sus pensamientos anteriores, ella se sentía protegida en esos momentos. Con cautela levanto sus pequeños bracitos y lo abrazo de vuelta, los dos suspiraron al mismo tiempo y así se quedaron por unos minutos.
-Sh, shh! No llores, shh, shh.- le consolaba Edward, Carlie cada vez se sentía más reconfortada y poco a poco los sollozos fueron disminuyendo, cuando estos cesaron Edward se separo de la niña con rastros de sus lagrimas en su mejillas, metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y saco un pañuelo con el que comenzó a limpiar las lagrimas secas, Carlie sonrió. Aun sin decir una sola palabra los dos se dirigieron juntos a la banca ocupada por Edward hace unos minutos y se sentaron. Y unos minutos más permanecieron en silencio, Edward removía sus manos con impaciencia y nerviosismo, los dos pasaron sus manos por su cabello señal de ansiedad, Edward rio al notar ese gesto.
-Que te paso en el brazo?- decidió hacer una pregunta segura para romper el hielo, aunque en realidad le preocupada el porqué su hija tenia yeso.
-Oh! Me cai.- respondió la pequeña con voz tímida.
-Pero todo está bien?
-Sí, me lo quitan en un par de semanas.- respondió.
De nuevo silencio. Esto era demasiado incomodo, pensaban los dos, querían disolver ese ambiente pero ninguno sabia como hacerlo.
-Esto es demasiado extraño e irreal para mí-comenzó Edward arándose de valor, ya no lo soportaba mas- no sabes cuantas veces soñé con este momento en que tú supieras quien soy, en estar contigo…yo simplemente siento que estoy soñando…yo no sé qué decir…yo…yo.
-Porque regresaste?- pregunto Carlie interrumpiendo su balbuceo.
-Por ti.- respondió Edward en un suspiro con completa sinceridad.- he vivido torturándome a mí mismo por no tenerte a mi lado todo este tiempo, la tortura menguo un poco cuando nos encontramos aquí hace unos años, lo recuerdas?-cuestiono, Carlie sonrió asintiendo- pero ya no puedo soportarlo más, las fotos que Esme me proporciona de ti no son suficientes. Pero tampoco quiero perturbar la vida que ya tienes, la vida que tu madre ha construido para ti, ustedes son felices…
-Porque todos siempre suponen lo que yo siento y lo que me hace feliz-le interrumpió la pequeña con enojo sintiendo como las lagrimas se agolpaban en sus ojos de nuevo.- yo te necesito, te he necesitado todos estos años, quiero a mi papá.-confeso. A Edward se le rompió el corazón y no lo dudo ni un segundo mas, de nuevo la estrecho entre sus brazos dejándose llevar por todas las emociones, mientras su hija volvía a llorar entre sus brazos. Había sido tan estúpido.
-Ya estoy aquí, papá está aquí-mascullo besando el tope de su cabeza- no llores princesa, papá está aquí.
-Has tardado demasiado.-le reprocho Carlie sin apartarse del abrazo protector de Edward.
-Lo sé y no sabes cuánto lo siento.- se disculpo.
Había sido tan estúpido por no luchar por ellas, por dejarse engañar y perder lo mas importante en su vida y aun cuando saber del engaño no haber vuelto de inmediato a recuperar la mitad de si mismo que se encontraba aquí, con ellas. Una parte de esa mitad que ahora estaba entre sus brazos, se sentía casi completo, mucho mejor que estos años lejos. Como pudo ser tan estúpido? Se seguía reprochando en su cabeza. Pero ahora estaba aquí, dispuesto a todo, tenía a una de las razones de su existencia entre sus brazos y eso lo armaba de valor, le inyectaba una felicidad que creía perdida. De pronto comenzó reír, como hace muchos años no lo hacía. Carlie con el rostro aun contra el pecho de Edward frunció el ceño al sentir la vibración de la risa de él, se separo del abrazo y lo observo curiosa y extrañada por el cambio drástico de humor, pero no pudo evitar contagiarse de esa risa cuando vio a su padre reír de esa manera con ese brillo en sus ojos, su expresión parecía iluminada y ella comenzó a reír también. Pronto los dos se observaban sonriendo sin entender de donde había venido eso, pero no les importaba.
-No vas a irte otra vez?- pregunto Carlie cuando al fin habían podido dejar de reír y poniéndose seria como lo exigía la pregunta, no quería que su padre lo tomara a juego, quería una respuesta sincera y Edward noto eso. Le sonrió tranquilizadoramente.
-Si está en mis manos por nada del mundo me marcharía de nuevo, no podría irme, no creo que pudiera soportarlo- Carlie sonrió por la respuesta y Edward se sintió feliz de ser el causante de esa sonrisa, pero no todo podía ser felicidad y no todo podía ser fácil- pero tu madre.- menciono recordando.- no soy santo de su devoción.
-Tenemos que idear algo, mamá no es mala- Edward asintió de acuerdo- no lo tomara bien y es testaruda- Edward volvió a asentir, él lo sabia- pero algo se nos ocurrirá para hacer esto no tan impactante.- concluyo Carlie decidida, no, no iba a dejar que su padre se fuera de nuevo.
.
16 febrero…
Dios! Nunca dejaba de asombrarme al entrar en la casa de Edward, pero que decir casa, mansión le quedaría mejor. Por fuera era majestuosa con un estilo neoclásico, los jardines eran hermosos y por dentro parecía un museo, lleno de muebles antiguos, pinturas que suponía eran autenticas y carísimas y objetos que con solo observarlos podías recorrer el mundo entero. La casa ya tenía varias generaciones perteneciendo a la familia Masen y a lo largo de esas generaciones la colección se iba acrecentando y más ahora que la madre de Edward es la directora del museo de arte de Londres y es extensa conocedora en este tema. Y hablando de ella, nos la encontramos en el salón frente a la mesa central observado con detenimiento algo que no pude identificar por la lejanía en que estábamos, pero pronto Edward me tomo de la mano y me jalo hacia allá. Su madre al notar nuestra presencia nos volteo a ver, a su hijo con cariño y adoración y a mí, bueno, no con mucha simpatía, pero sabia disimularla muy bien.
-Hola querido.- saludo a su hijo quien se acerco y beso su mejilla.
-Hola madre, pensé que estarías en el museo.- dijo Edward.
-No había mucho que hacer hoy, así que decidí venir a descansar un poco a casa.
-Eso me parece bien, a veces pienso que trabajas demasiado.
-Amo mi trabajo- como si de pronto hubiera recordado que estaba aquí volteo a verme, Edward al parecer también lo recordó y me miro también.
-Buenas tardes señora Masen.- me apresure a saludar no me acerque porque tenía que admitirlo, la señora Masen me intimidaba demasiado y bueno ese sentimiento ella lo había sembrado en mi, desde el primer momento en que la conocí había sido cortes porque su educación se lo exigía pero yo sabía que en el fondo no le agradaba y menos que anduviera con su hijo, más bien esa era la razón principal. La señora Masen en si era imponente cuando la conocías por primera vez, su largo cabello color cobre, a veces lo portaba suelto dejando libres las ondas que se formaban, otras veces lo traía peinado impecablemente, como ahora. Sus ojos verdes eran penetrantes, sus facciones eran finas y hermosas dándole un toque de belleza antigua, elegante y distinguida. Siempre vestida impecablemente.
-Buenas tardes.- contesto simplemente y volvía su atención a la mesa, ahora podía ver lo que había sobre ella. Joyas. Trate de no verme tan sorprendida por la cantidad que reposaban tan tranquilamente en la mesa.
-Bella y yo saldremos pero me olvide de algo.- le anuncio a su madre que solo asintió, Edward volteo hacia mi- voy rápido, enseguida vuelvo. Te quedas aquí?- me pregunto, quise decirle que no, no quería quedarme a solas con la señora Masen, pero tampoco quería que pensara que mal por ir junto con su hijo a su recamara.
-Si, aquí te espero.- le dije rogando en mi interior que no tardara demasiado. Edward me sonrió y salió del salón. Me quede parada a lado del sillón moviendo mis talones nerviosamente y paseando la vista por todo el entorno.
-Anda siéntate.- dijo de repente sobresaltándome un poco, le hice caso, sentándome en el mismo sillón que ella, pero en la otra esquina. Me quede observando las joyas que había en la mesa, collares y pulseras con diamantes enormes, otros discretos, pendientes delicados y otros pesados, anillos hermosos e incluso había una bella tiara con diamantes rojos, rubís tal vez. -Son joyas de la familia.- me explico seguro al notar mi escrutinio.
-Son hermosas.- señale.
-Algunas son unas antigüedades, como esta- levanto un collar de esmeraldas, rubíes y zafiros, formando un patrón hermoso y elegante- perteneció a mi abuela, mi abuelo se lo regalo en su boda- me conto- estos pendientes- me enseño unos hermosos pendientes de rubís y de cada piedra colgaba una perla- fue un regalo de mi padre a mi madre cuando la estaba cortejando- continuo ahora levanto una gargantilla de oro blanco con zafiros en el centro, se notaba que era más moderna- esta me la dio Carlisle cuando nos comprometimos.- lo dijo con no un tono muy alegre, lo dejo rápidamente de lado- pero esta si es toda una joya familiar, el anillo de compromiso de mi bisabuela- un anillo de corte clásico con una esmeralda como el protagonista rodeada de diamantes pequeños.- mi abuelo se la dio a mi abuela, mi padre a mi madre también, Carlisle me la dio a mí y por supuesto Edward se la dará a su prometida- debo aceptar que una emoción me embargo por dentro, pero se disipo con las siguientes palabras- alguien que lo merezca. No alguien como tu lógicamente.- lo dijo muy bajo pero lo suficiente para escucharla.
…
-Carlie está en casa?- inquirió Alice tan pronto dejo su abrigo en el sofá y se sentó.
-No, salió a no sé dónde. Pensé que habría ido a tu casa, no me dijo a donde iba y Lexie y Ray están en la escuela- dijo pensativa.
-Seguro está en la librería de Bree.-le tranquilizo Alice- Bella tenemos que platicar seriamente- le dijo Alice tratando de ocultar su nerviosismo y viéndose lo más seria posible, sabía que esto no iba a ir bien, pero se lo había prometido a Carlie y ya era hora que alguien dijera algo.
-Sobre qué? Porque tanta seriedad?
-Bella, se que lo que voy a decir no te va a agradar, pero necesitas hablar con Carlie sobre Edward.- le dijo sin rodeos, era mejor así. Bella se sorprendió por un momento, pero suspiro pesadamente asintiendo.
-Lo sé.- acepto.
-Lo sabes?- exclamo Alice abriendo los ojos con sorpresa, se esperaba cualquier respuesta menos esa.
-Si, he estado pensando en eso y me siento tan mal por ser tan egoísta con ella. Fuera de todos las cuestiones que desencadeno esto ella no tiene la culpa.
-Oh por dios! Porque no entendiste eso hace unos años?- le medio reprocho Alice, Bella se sintió aun mas mal por el comentario y su amiga lo noto- oh lo siento, eso sonó muy rudo de mi parte.
-No, no. Tienes razón, todos siempre han tenido razón. Pero yo solo quería protegerla.- mascullo Bella bajando la vista a sus manos que se retorcían.
-Protegerla de que Bella? Que no nos has contado?
-Fue por ella, ella era merecedora de él.- murmuro Bella con las imágenes del día de las joyas en su cabeza.
-Según quien Bella? El te quería a ti, no a esa zorra. Él te eligió a ti.
-No es así lo recuerdas, el anillo fue para ella.
El sonido de la puerta las distrajo y las dos voltearon para ver entrar a una Carlie saltarina y contenta. Les sonrió a su tía y a su madre y se acerco a saludarlas con un beso en la mejilla. Bella la miro extrañada, desde hace unos días había estado con esa actitud muy vivaz. Bella no lo sabía porque Carlie lo había ocultado muy bien, pero había estado viéndose con su papá en el parque desde hace un par de días, desde que se encontraron y ella estaba muy feliz de convivir con él. Era muy divertido y le había contado sobre los lugares a los que ha viajado, como Carlie ya sabía está viviendo en Italia, estaba en la orquesta de ese país. La pequeña por supuesto no le dijo que ya lo sabía porque había llamado a su casa, prefirió guardárselo. Habían estado platicando sobre como Edward debía presentarse con Bella y los dos habían decidido pedir ayuda a Alice, pero Carlie no había tenido la oportunidad de hablar con su tía, el tiempo cuando salía de casa lo usaba para estar con su padre y no se arriesgaría a hablar de eso por teléfono.
Más tarde cuando su tía se despidió para irse a su casa, Carlie pidió permiso a su mamá para ir a casa de Ray y cuando le dijo que si salió disparada detrás de Alice.
-Tía! Tía!- le grito corriendo, agradecía que Alice no hubiera traído su auto.
-Que pasa pequeña?- le pregunto dándose la vuelta y esperándola.
-Necesito tu ayuda para algo.- le pidió, Alice asintió alentándola a continuar, pero Carlie levanto un dedo indicándole que la esperara y saco un pequeño aparatito plateado, un teléfono celular.
-De donde sacaste eso? Tu madre te lo compro?- Carlie solo negó con la cabeza y marco un numero.
-Si, estoy con tía Alice- ella la miraba curiosa, no tenía ni idea de que pasaba- en el parque?...bueno la llevo para allá.- y colgó.
-Que me vas a secuestrar o algo así? Ya perteneces a la mafia pequeña niña.- bromeo Alice por todo el misterio que se traía parecía como una de esas películas.
-Algo así.- le siguió el juego Carlie y las dos rieron.
-Ya enserio con quien nos vamos a encontrar en el parque?-pregunto Alice una vez iban caminando hacia ese lugar observando para todos lados a ver si encontraba alguna pista porque Carlie no respondía- Carlie! Me estoy impacientando y el bebe también, necesita su bocadillo de media tarde.- canturreo haciendo un puchero y sosteniéndose el vientre.
-Al parecer mi sobrino es muy glotón.
Alice se llevo las manos a la boca y abrió los ojos desmesuradamente.
-Edward!- exclamo amortiguando el grito con sus manos- estamos metidos en un lio.
…
2 de marzo…
Estaba muy nerviosa por estar vestida de esta manera, no me sentía muy confiada, este no era mi estilo. Aunque todos me decían que me veía muy bien y el vestido que me había regalado Edward era precioso, de un lila muy lindo y se ajustaba muy bien a mi cuerpo, largo por supuesto como la ocasión lo ameritaba,(vestido en mi perfil) tenía que estar a la altura, pues no todos los días puedes ir a la gala de beneficencia que organizaba el museo de arte de Londres. No es como si la directora, mi suegra, me hubiera invitado, más bien lo había hecho Edward, pero aun así yo quería verme bien y era difícil sentirse confiada viendo desfilar a todas esas chicas con vestidos de gala escotados y viéndose condenadamente bien.
-Eres la más hermosa aquí.- me susurro Edward al odio, me hizo salir de mis cavilaciones y me hizo estremecer, le sonreí.
-Me siento tan inferior.- murmure bajando la vista, su mano tomo mi barbilla y me levanto el rostro para que lo viera.
-Hey! No lo hagas.- me reprendió- tu eres mucho mejor persona que mucha de la gente que está aquí y tu eres la mejor para mi.- concluyo besándome.
-Nunca llegare a entender para que hacer galas de beneficencia, si tanto quieren ayudar no es más fácil donar el dinero directamente que gastar millones de dólares en hacer todo esto y comprar ropa costosa.- se quejo Alice, Edward y Jasper sonrieron.
-Es como le gusta hacerlo a la gente rica Alice.-le dijo Jasper acariciando su mano.
-Pues me parece tonto, sin ofender claro Edward- se apresuro a aclarar, él negó restándole importancia- pero bueno aquí estamos.- suspiro resignada.
Tuve que pedirle mucho casi rogarle a Alice para que viniera, se negó rotundamente al principio por la razones que acaba de decir. Pero le explique que no quería estar yo sola entre este mundo de gente rica y pretenciosa, que por lo menos quería conocer a alguien a parte de Edward y divertirme un rato. Después de tantas explicaciones, pucheros de chantajes logre convencerla y aquí esta, refunfuñando, pero esta.
-Dios, tú me haces hacer cosas que nadie más haría- le dije a Edward cuando estábamos en el centro de la pista bailando, yo, bailando.- ponerme un vestido elegante, arreglarme, usar tacones, bailar. Eso es lo más increíble de todo, Emmett se reirá demasiado de mi, espero Alice no tome foto de esto.
-Pues me encanta que yo pueda hacerte hacer estas cosas, porque para empezar te ves hermosa en ese vestido y me encanta tenerte entre mis brazos mientras bailamos.- murmuro pegándome más a su cuerpo, hundió su cara en mi cuello y pude sentir su respiración hacerme cosquillas.- te amo Bella.- susurro dándome un casto beso y haciéndome reír, siempre reía cuando me lo decía, no me lo podía creer aun, que este hermoso hombre me amara.
-Yo también te amo.- suspiro contra mi cuello.
-Aun espero que un día digas que te arrepientes y no me contestes de esta forma. Me encanta escucharlo de tus labios.- me abrazo más fuerte y yo reí por lo parecido que eran nuestros pensamientos.
Estaba demasiado concentrada en el baile y en el que hasta que me distraje un poco y recorrí el salón con la mirada me di cuenta de que había mucha gente que nos miraba, unas con curiosidad, otras con extrañeza y algunas mas no nos o me miraban con mucha amabilidad, algunas cotilleaban entre si y comencé a sentirme incomoda.
-Porque la gente nos mira?- Le pregunte a Edward en un susurro.
-Tal vez porque eres la más hermosa aquí.- respondió sin separarse.
-No, Edward. Deja eso, enserio, la gente nos mira y parece que hablan de nosotros.- insistí tratando que se separara para que lo constatara por si mismo, lo corroboro y frunció el ceño.
-Esta gente solo quiere tener algo de que chismear en el almuerzo en el club, no están felices si no dicen chismes de los demás. No te preocupes, no los tomes en cuenta.- me pidió un poco molesto. Solo asentí, aunque me seguían incomodando demasiado esas miradas, sobre todo cuando note que la señora Masen me veía de forma extraña. Me volví a concentrar en Edward, haciéndole caso y no tomándoles importancia a los demás.
En algún momento de la noche después de tomar tantas copas de champagne fui al tocador, cuando estaba en uno de los cubículos las voces de unas chicas llamaron mi atención.
-Pobre Vicky, como Edward puede hacer eso?- dijo una.
-Según la señora Masen Vicky estaba muy enferma y por eso no pudo asistir, ella dice que la chica esa es una amiga, pero yo los vi besándose y no los viste bailando, eso no es solo ser amigos.- ok definitivamente estaban hablando de mi y Edward.
-Pero seguro esa chica es solo una diversión, digo Edward tal vez solo se quiere divertir antes de sentar cabeza para siempre, lo de Vicky y él ya es oficial, discreto pero lo es.- dijo otra, comencé a sentirme mareada y confundida por lo que estaba escuchando.
-Es cierto, Victoria ya me enseño el anillo es hermoso, una reliquia familiar con una enorme esmeralda.
Todo comenzó a darme vueltas en la cabeza y alrededor, mi estomago se sentía sacudido y comencé a sudar frio. Lo único que pude hacer fue inclinarme hacia la taza del baño y devolver toda la costosa cena. Mientras las palabras de esas chicas recorrían mi mente.
Hola:::
Lo sé tarde horrores en actualizar, pero es que la inspiración andaba ausente, me costó mucho escribir la primera parte en verdad y además de que ando trabajando en un one shot con el que estoy muy entusiasmada, cuando lo publique les digo por si se pueden dar una vuelta.
Que les pareció? Espero les haya gustado.
Gracias por sus favoritos, alertas y reviews aunque fueron poquitos, solo 3, umm un poco desanimador, pero infinitas gracias a Labios dulces, Cullen Vigo y JosWeasleyC.
Ahora Review o no? Saben que me encanta saber sus opiniones, ya hubo unas cuantas pistas mas liberadas, cuáles son sus teorías?
Saludos, un enorme abrazo.
Cuídense.
Chaoo…
