¡Me hace muy feliz leer su lindos comentarios! Realmente me motivan a continuar con esta historia. Espero este capítulo no les decepcione.

Contestando los reviews:

HarukaSou: obviamente Hikaru no se quedaría de brazos cruzados, debía proteger lo que por derecho es suyo, Ayanokoji no podrá acercarse a ellos sin perder la poca (nula) dignidad que aún le queda.

Luna Creciente: ¡Muchas gracias! He tomado en cuenta tu sugerencia y traje una nueva propuesta de la pareja, titulada "Padre sustituto", espero también sea de tu agrado. Se aceptan sugerencias :D

teresa: ¿Acaso había otra forma de hacerle pagar a esa chica lo que hizo a la linda Haruhi? Hikaru sabe cobrárselas muy caro, será mejor que no se metan en su camino.

Mizuki-nya: ¡Ohhh! El manga es bueno, pero difiere mucho en este punto, ya que la mayoría de los personajes que presento no aparecen, pero aun así espero te guste. Si lo lees, te pido de favor no hagas spoiler sobre posibles capítulos futuros ;)


Cuando Tamaki entró en el aula buscando a Haruhi se sorprendió al encontrarla sentada en una banca con Hikaru frente a ella, su vestido amarillo se hallaba con el cierre abajo dejando ver parte de su piel y ropa interior.

–¡¿Q-Qué significa esto?! –tartamudeó sonrojado, sin poder creer lo que veía– ¡Ustedes son hermanos, no pueden hacer "ese" tipo de cosas! ¡Y aun si no lo fueran, no es correcto!

–¿Hnnn? –volteó la mirada el azabache– Sólo examinaba su cuerpo…

–¡No lo digas con tal tranquilidad! –se enfadó el otro con el rostro más rojo que antes.

–¿De qué habla, senpai? Estoy examinando las marcas que esas chicas dejaron en Haruhi, ¿cree que es correcto que la ataran, amordazaran y encerraran en el baño? –se enfadó.

Tamaki abrió los ojos, mirando a la chica y notando la verdad de las palabras del otro; Haruhi tenía unas marcas rojas y otras moradas en los hombros, brazos y espalda, indudablemente trazadas por una cuerda. Desvió la mirada al comprender que no era correcto contemplarle en tal estado y tosió nervioso.

–Los dejaré solos… –anunció el otro chico.

Cuando Hikaru salió no supo por dónde comenzar, esperó a que la castaña se acomodase la ropa antes de acercarse a ella. Se pasó una mano por sus hebras rubias, indeciso ante sus siguientes palabras.

–Lamento lo de Ayanokoji… no creí que ella se comportase así contigo… –comenzó.

–No tiene por qué disculparse, no ha sido su culpa –contestó tranquilamente, siguiendo los consejos de Kaoru.

–Pero… realmente… creo que ella no debió tratarle así sólo por… unos celos enfermizos… –bajó el volumen de su voz.

–Bueno, es normal que cualquier chica se encele al ver a su ex con otra, ¿no le parece?

–¿Ex? –le miró confundido.

–Perdone… no quería tocar un punto delicado… –se disculpó– Me he enterado que salían el año pasado y…

–¿Quién ha dicho eso? –le interrumpió.

–Se ha corrido el rumor –avisó.

–Nos llevábamos bien, pero nunca salimos –notificó tranquilamente.

–Lamento la confusión, Suoh-san.

–¿Podrías dejar de tratarme tan formal? –le sonrió.

–L-Lo siento… –se apenó.

–Dime "Tamaki", ¿de acuerdo? –le miró a los ojos.

–S-Sí –trató de mantener la compostura.

–¿Puedo decirte "Haruhi"?

–Seguro –trató que su voz no temblara ante la afirmación.

–Bien, Haruhi, no sé si sabías que mi familia celebra una fiesta cada año…

¿Acaso Tamaki estaba invitándola personalmente a esa celebración? Haruhi no podía creer lo que escuchaba, llevaba más de un año intentando acercarse al rubio aunque sea un instante y en sólo unos días desde que los demonios llegasen a sus vidas el chico y ella habían tenido más de un encuentro, incluso le estaba invitando a su casa… No podía creerlo, ¡indudablemente Akuma sabía lo que hacía! Sonrió ampliamente.

AKUMA NA EROS

Los ojos ámbar del demonio contemplaban a Tamaki, viendo cómo mordía el anzuelo e invitaba a Haruhi a la fiesta de su familia como disculpa ante la agresión de Ayanokoji. A pesar de que la pelirroja había obtenido su merecido, aun le faltaban dos más, esa azabache y esa rubia también lastimaron a Haruhi y él se encargaría de que pagaran con creces.

–Ahhh, Hika-chan es muy vengativo, ¿cierto?

Se giró topándose con Haninozuka, el cual le miraba divertido mientras cargaba al mismo peluche negro de la otra ocasión, a su lado se hallaba Morinozuka, el cual le contemplaba impávido.

–Nadie se mete con mi presa –le avisó seriamente–, si el corazón de ella se turba o agita antes de que devore su alma el sabor será otro… se arruinará completamente.

–Lo sé –sonrió el pequeño rubio–, es realmente difícil hacer que se llene completamente con felicidad, pero… –el tono de su voz se volvió más sombrío– si logras llenarlo con amor, entonces será completamente único, indescriptible a cualquier otro platillo. Hika-chan ya ha probado antes un corazón de ese tipo, ¿cierto? El corazón de una virgen tiene una cuerda base tan… pura, delicada, deliciosa…

Honey se lamió los labios, recordando algo al parecer. Hikaru sabía que muy pocos demonios habían podido juntar ambos sabores en una sola presa. Cuando una virgen con el corazón lleno de amor era devorada producía tal placer que deseabas continuar probándola lentamente, degustándola a cada segundo, sin embargo, si extendías demasiado el tiempo en que tardabas en devorar su alma, la lastimarías, haciendo que el sabor se viera modificado enormemente. Así, el delicado manjar debía ser comido en segundos, logrando un éxtasis insuperable. Honey era conocido por desesperarse al intentar llenar los corazones de sus víctimas, por lo cual Mori era el que se encargaba del trabajo pesado… sin embargo, con una oportunidad como la de Haruhi frente a él, cualquier demonio intentaría obtener un bocado cuando el banquete estuviese listo.

–No te acerques a mi presa, senpai… –advirtió, volviendo sus ojos rojos– No la comparto ni con Kaoru, Haruhi me pertenece.

–Nunca me ha gustado tomar las sobras de otros –sonrió–, además, el alma de esa chica no es particularmente de mi agrado. Lo que sí llama mi atención –se acercó a él– es la consideración que le tienes, recuerda que se trata de una presa, sólo eso.

Se alejó de él, caminando tranquilamente mientras hablaba con su peluche. Mori se acercó a Hikaru, clavando su mirada en él, esperó por lo que tuviera que decirle.

–No lo veas como una advertencia… sino como un consejo… –le dijo tranquilamente antes de seguir al rubio.

–¿Acaso teme que cometa su error? –preguntó en voz alta– No me enamoraré de una humana…

Se detuvo en seco, sabiendo la verdad de sus palabras.

–Y si lo hiciera, espero Kaoru la mate, así como tú lo hiciste por él…

Se giró a verle molesto, pero allí ya no había nadie.

AKUMA NA EROS

Sonrió mientras caminaba por los pasillos del Ouran, le parecía divertido volver al mundo humano después de mucho tiempo, por eso mismo deseaba disfrutarlo al máximo. Además, no era el único allí, sino que también Takashi, Hikaru y Kaoru podían darle entretenimiento por un rato, estaba especialmente seguro de que en esta ocasión se entretendría con la nueva presa del otro demonio.

Le divertía especialmente ver cómo las humanas caían rendidas ante el poder de cualquier Lord del Infierno, sin importar cuánto se resistieran tarde o temprano se condenaban al fuego eterno por voluntad propia. Los seres humanos eran especialmente despreciables, nunca faltaban solicitudes de trabajo, aunque de ellas se hacía cargo Takashi, no quería lidiar con las mismas nuevamente.

Por eso mismo decidió entrar en la preparatoria Ouran, ya que al hacerlo se aseguraba un lugar de primera fila cuando Haruhi y Hikaru convivieran pues, aunque los demás no lo notasen, había podido ver algo más que un simple contrato entre ese par. Fácilmente podía alterar su apariencia física y entrar como un estudiante de intercambio de 18 años, pero se sentía más cómodo luciendo de apenas seis u ocho años, razón por la cual así se había matriculado, ganándose de inmediato apodos entre sus compañeras de salón, entre ellos resaltaba loli shouta, aunque no entendía qué significaba.

Ahora que finalmente estaba en el mismo sitio que los demonios y su presa podía relajarse y mirar cómo se desarrollaban las cosas, y encima ser alabado por un séquito de chicas, las cuales parecían querer complacer cada uno de sus caprichos. Nada mal, nada mal… y todo en apenas un día, definitivamente el mundo de los humanos le divertía.

Saltó en los pasillos mientras festejaba el que sus compañeras ofrecieran de sus almuerzos caseros, así como comprarle lo que deseara de la cafetería sin importar cantidad o precio. Mitsukuni podía considerarse afortunado, definitivamente todo marchaba mejor de lo esperado.

Se dirigió a la Tercera Sala de Música, lugar donde daría inicio su próxima clase en unos minutos, fue entonces cuando vio a una chica que no parecía particularmente encantada con él, se acercó con fingida inocencia cargando con su peluche de color rosado.

–Hola –le saludó.

La desconocida levantó la mirada, clavando sus orbes en él, ocasionando que retrocediera un paso espantado… ese cabello, esas mejillas, esos labios, pero especialmente esos ojos… no, no podía ser cierto, eso no podía estarle pasando a él. Trató de mantener la calma, no quería lucir débil ante nadie.

–Perdone, creo que no nos conocemos –le sonrió–, soy Haninozuka Mitsukuni, acabo de entrar al Ouran en la clase 3A.

La chica sólo le miró fijamente sin decir palabra, lo cual le molestó de sobre manera, mas no dejó verlo.

–Te vi hace unos minutos, pareces un poco triste, ¿te encuentras bien?

–¡Princesa!

Un chico rubio de ojos azules se acercó, usaba el uniforme masculino y en la mano izquierda llevaba lo que parecía ser el peluche de un gato amarillo, cuya mirada fija era perturbadora.

–Nekozawa-senpai –le llamó la otra.

–Lo siento, vengo tarde, tuve un problema en clase de Arte, al parecer al maestro no le gustó mi versión gótica de Las meninas –avisó.

–Al menos no ha leído tu poesía.

Se sintió complemente ignorado, enfadándose a cada segundo más, quería quemarlos personalmente por tal ofensa a su persona, él era uno de los Custodios de los Siete Círculos, no podía ser tratado de tal forma por simples mortales.

–Lo siento, creo que interrumpo –volteó a verlo por primera vez–, pero debemos ir al Club, princesa.

–Lo sé.

El rubio caminó apresurado, mas ella se detuvo un par de pasos adelante, dándole la espalda.

–No finjas ante mí algo que no eres…

Le miró ligeramente sorprendido aunque no lo demostrase, la chica no era más que una simple humana, ella no podía saber la verdad de su naturaleza.

–¿De qué hablas? –sonrió cálidamente.

–Tú no eres humano… –habló monótonamente antes de marcharse.

Le miró fijamente mientras se perdía en los pasillos, apretó con fuerza el peluche, el cual volteó a verle, sintiendo cómo su poder aumentaba lentamente quizá por la molestia o frustración ante las palabras de esa humana, Mori apareció a su lado en sólo unos segundos.

–Esa belleza azabache nos puede traer más de un problema… Takashi… –habló sombríamente cargando su conejo de peluche que, extrañamente, era negro en ese momento– Será mejor deshacernos de ella.

–Como ordene… –hizo una reverencia antes de desaparecer.

–Kanazuki, Reiko –saboreó su nombre al pronunciarlo.

AKUMA NA EROS

Llegó más contenta que de costumbre al apartamento, realizó sus tareas con una sonrisa pintada en el rostro e incluso comenzó a cantar. Hikaru aún no llegaba, pero Kaoru pareció saber lo que sucedía, indudablemente todo marchaba de acuerdo a lo planeado.

–Neechan parece más animada que de costumbre –le sonrió mientras se sentaba a la mesa–, ¿Tamaki-senpai ha hecho o dicho algo que sea particularmente de tu agrado?

–¡Tenías razón, Kaoru! –amplió su sonrisa– Todos tus consejos me han servido mucho, Tamaki me ha invitado a la fiesta e incluso ha pedido que le llame por su nombre.

–Hikaru estará complacido de saber eso.

Haruhi detuvo lo que hacía, mirándole seriamente con una actitud reprobatoria, su humor cambió en cuestión de segundos, pareciera ser que algo no marchaba bien entre esos dos.

–Hikaru no ha sido de gran ayuda –se quejó–, además, ha pedido algo que… –su rostro se puso rojo al recordar sus palabras– ¡Hikaru es un tonto!

–Tal vez no lo parezca, pero ha estado buscando la manera de ayudarte. Un demonio siempre analiza la situación, los pro y contra, debemos causar el menor impacto en el mundo de los humanos ya que al marcharnos y borrar sus recuerdos siempre podemos dejar algunos cabos sueltos.

–¿Marcharse? –le miró confundida.

–Cuando tengas tu deseo y Hikaru su recompensa, nos iremos, nadie recordará que alguna vez convivimos con ellos –le avisó–. ¿Acaso no lo sabías?

Indudablemente tenía que ser así, Haruhi estaba consciente de ello, pero ser notificada de esa manera le tomó por sorpresa, no podía imaginarse su vida sin ese par de demonios a su lado.

–¿Se marcharán inmediatamente?

–No tendremos motivos para quedarnos e incluso si así fuera hay miles de solicitudes a cada segundo. Comprende que eres sólo una presa, después de devorarte buscaremos a la siguiente.

Quedó lívida; sabía cuál era su lugar en la vida de los demonios, pero escucharlo tan fríamente de labios de Kaoru le dolía demasiado, se tocó el pecho sintiendo que su corazón se rompía un poco, la habitación comenzó a darle vueltas, creyendo que se desmayaría. Hikaru apareció detrás de ella en esos momentos, sosteniéndola.

–Akuma… –murmuró, volteando a verle.

–Descansa, ha sido un día agitado.

Le cargó suavemente y llevó hasta su habitación, dejándola en la cama, iba a salir cuando ella le tomó de la manga del saco, impidiéndoselo. No volteó a verla.

–Soy sólo una presa, ¿cierto? –preguntó– Esto es simple trabajo para ti, no hay nada más… lo único que deseas es devorar mi alma y tomar mi virginidad…

Continuó callado, Haruhi se sintió mal, el silencio era peor a cualquier cosa que tuviera que decirle.

–¡Si es así, entonces acaba con esto de una vez, tómame de inmediato! ¡Te lo ordeno!

En apenas un parpadeo el demonio estaba sobre ella, sujetándole fuertemente de las muñecas mientras su boca se dirigía a su cuello, respirando en el mismo, causándole una pequeña descarga eléctrica por todo el cuerpo; su corazón comenzó a latir más rápido de lo normal al darse cuenta de que él se hallaba entre sus piernas, cerró los ojos al sentir cómo subía lentamente hasta llegar a su oído.

–¿Es lo que desea, mi lady? ¿Quieres que te tome en este instante, que devore tu alma y arranque tu virginidad?

Su voz sonaba excitante, pecaminosa, lujuriosa… y sólo era un susurro. Haruhi sintió cómo sus bragas comenzaban a mojarse, intentando ocultarlo de él.

–En la escuela te negaste a que te tocara, pero llegas a la casa y me pides… eso… –comenzó a bajar por su cuello, besándolo suavemente y dando pequeños mordiscos en algunas partes– ¿Acaso juegas con mi cordura, Haruhi? ¿Quieres probar hasta dónde puedo llegar? No juegues con fuego… terminarás quemándote…

–No has contestado a mi pregunta… –dijo con la poca cordura que aún conservaba– Sólo soy tu presa, ¿verdad?

–Para un demonio es imposible desarrollar sentimientos por un humano –le dijo–, está totalmente prohibido. Debemos recordar que sólo son objetos, recipientes de almas… –mientras hablaba podía sentir cómo su cuerpo temblaba al oírle así– ¿Temes mi verdadera naturaleza, Haruhi? ¿Te aterra el demonio que poseerá tu cuerpo?

–No… –susurró– Temo al demonio que finge ser mi amigo…

–Jamás dije que lo fuera… –el vestido de ella se desintegró en la nada, dejándole apenas en ropa interior, sonrojándola– Seré tu esclavo hasta que Tamaki sea tuyo, no te mentiré a diferencia de cualquier humano, no te traicionaré como podría hacerlo cualquier otro… ordena y obedezco… pero cuando la hora llegue, los papeles se invertirán… tú serás mía… para siempre… Así que te pregunto nuevamente… –dijo mientras besaba su pecho, recorriéndolo lenta y suavemente con la lengua– ¿Quieres que te tome en este instante?

–N-No… –murmuró.

Se quitó de ella, sentándose en la cama. Haruhi se incorporó, contemplándole. La duda llegó en ese momento, a pesar de que el demonio dijera que sólo se trataba de una presa, ¿por qué ese día en el baño le detuvo?

–Si es verdad que nunca me mentirás, contesta: ¿Qué soy para ti?

Akuma quedó en silencio.

–No lo sé… –dijo antes de desaparecer.