LOS PERSONAJES DE BLEACH PERTENECEN A TITE KUBO, LOS DE NARUTO PERTENECEN A MASASHI KISHIMOTO.

Advertencias: Contiene OoC.


Gracias por sus comentarios: Otonashi Saya, HOTARU SATURN BLACK, Mery-chan, Akisa, Maxuel95, EnriqueArizael, Tensa Suigetsu.


LAS SIETE PUERTAS DEL INFIERNO

Capítulo 7.- Convivencia.

Una hermosa mujer rubia y de ojos marrones se encontraba sentada tras su escritorio con las manos entrelazadas y su mentón apoyado en ellas, escuchaba atentamente a la mujer morena que estaba sentada frente a ella y narraba lo sucedido con los Pecadores y la puerta del infierno.

De vez en cuando veía de reojo al hombre de cabello negro y semblante serio que estaba sentado junto a Yoruichi y que no dejaba de ver a la morena.

—Me alegra que todo haya salido bien. —comentó Tsunade al terminar de escuchar a la Shinigami. —pero me preocupa que hubiera sido tan fácil eliminar esa puerta. —se recargó en su asiento y posó su vista en Byakuya.

—Nosotros también pensamos lo mismo. —dijo Byakuya con solemnidad. —Creo que ellos traman algo, por eso será mejor empezar de una vez con la búsqueda de la siguiente puerta.

—¡Oh Byakuya! no seas tan desconsiderado. —intervino Yoruichi con tono jovial. Él alzó una ceja. —los chicos acaban de pasar por duras peleas y están cansados, necesitan comer y relajarse para estar listos para lo que viene. Tú también necesitas desestresarte un poco. —comentó ella viéndolo a los ojos.

Byakuya huyó de esos ojos dorados y volteó a ver a Tsunade. No podía sostenerle la mirada pues un recuerdo incómodo para él llegó a su memoria.

—Coincido con Yoruichi, aunque es importante encontrar las siguientes puertas también deben pensar en que ustedes necesitan recuperarse de las heridas. —dijo la Hokage.

—Está bien será como quieran. —cedió Byakuya. —¿Dónde está Urahara? —preguntó pues desde que llegaron no lo había visto.

—Dijo que tenía que resolver unos asuntos y se fue hace rato. —comentó Tsunade. —pero mientras tanto podemos brindar un poco. —dijo sacando de uno de los cajones una botella de Sake y poniéndola sobre la mesa.

—No gracias. —dijeron al unísono los Shinigamis.

Tsunade se alzó de hombros y decepcionada volvió a guardar la botella en el cajón, no entendía porque se mostraban tan renuentes a tomar un poco.

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Mientras tanto en la sala de reuniones se encontraban todos los Shinigamis y Shinobis restantes. El ambiente en general era ameno.

En la gran mesa de madera se encontraban sentados Renji junto a Ichigo con Naruto y Sakura frente a ellos. Conversaban sobre los sucesos del día, bueno excepto Ichigo quien se mantenía ajeno a ellos. Naruto y Renji externaron su preocupación por no saber nada sobre las almas destinadas a ser sacrificadas. Sakura se sentía culpable, pues estaba consciente de que ella era una de esas almas.

Ichigo no participaba en la conversación pues su vista estaba fija en Rukia e Itachi que estaban parados frente a una ventana observando la aldea.

Rukia puso su mano sobre la mano del Uchiha mayor, que estaba apoyada en el alfeizar de la ventana, y le sonrió cálidamente. Itachi sonrió y movió la cabeza afirmativamente.

Ichigo sintió una opresión en el pecho al ver ese intercambio de miradas, pero no sabía porque. Lo único que entendía era que le molestaba ver a ese chico tan cerca de ella. No estuvo consciente de la energía oscura que le rondaba en el tobillo.

—¿Tu qué opinas Ichigo? —la voz de Renji hizo que dejara de ver a los de cabello negro y le prestara atención a su amigo.

—¿Eh? —preguntó desconcertado.

—Estamos pensando que podemos hacer con las personas destinadas al sacrificio. —comentó Renji.

—Ya lo dije antes, las salvaré. —sentenció el chico.

Sakura se alegró al ver que Naruto sonrió al escuchar al Shinigami y también exclamó que protegería a esas personas. Le gustaba verlo feliz y se prometió cuidar esa sonrisa hasta el momento en que ella misma se encargara de hacerlo sufrir, una vez más.

Porque lo sabía, por el bien de Konoha y de la humanidad, ella debía morir. Con su muerte evitaría que un demonio regresara a la tierra.

Sakura regresó a la conversación.

Sasuke se encontraba parado frente a la ventana de un costado, mirando como el cielo comenzaba a pintarse de tonos naranjas y el sol se ocultaba lentamente.

No había pasado desapercibido para él el reciente intercambio de miradas de su hermano y esa Shinigami, lo que lo hizo recordar aquel evento con ella e Itachi.

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Sasuke se detuvo frente a Rukia.

Sólo no te metas conmigo o lo pagarás caro. —le dijo Sasuke poniéndole un Kunai en la garganta, pero Rukia siguió con su pose altiva a pesar de su aire amenazante.

La verdad que esa chica lo había sacado de sus casillas, le molestaba que no le tuviera respeto y todavía estaba molesto por la forma en la que se había referido a Itachi, para empezar ¿Cómo sabía de él?, estaba por interrogarla cuando sintió una mano sobre su muñeca.

No digas eso Sasuke. —dijo el hombre enmascarado bajándole la mano para librar el cuello de la Shinigami. Sasuke abrió los ojos por la sorpresa al reconocer la voz. —O aunque seas mi hermano no dudaré en enfrentarme a ti. —dijo mientras se quitaba la máscara.

Bien, eso no es lo que pensaba decirle a su hermano en cuanto lo viera, pero no le había gustado la forma en la que había tratado a Rukia.

Itachi. —susurró Sasuke con asombro. —tu estas…

Muerto. —completó el hermano mayor mientras se quitaba la capa. —que mi aspecto no te engañe, ahora sólo soy un alma y si me puedes ver es gracias a la pastilla de Urahara.

Rukia comprendió que era mejor dejarlos solos así que en silencio salió de la habitación.

¿Cómo es posible? —preguntó Sasuke sorprendido, pues su hermano no se veía bajo el influjo del Edo Tensei.

Después de morir aquí, mi alma llegó a la Sociedad de Almas y fue rescatada por Urahara, gracias a eso no perdí mi memoria. —contó Itachi. —Más tarde me puso bajo el cuidado de Rukia.

Después le explicó a grandes rasgos como lo había cuidado y ayudado en su integración a ese nuevo mundo.

Es por eso que Rukia es alguien importante para mí. —comentó Itachi al finalizar su relato.

¿Tanto como para enfrentarte conmigo por ella? —preguntó ofuscado Sasuke, recordando sus palabras. Itachi suspiró antes de contestar.

Lo que menos quiero es enfrentarme contigo, eres mi hermano y te amo. —contestó el mayor. —pero si insistes en lastimarla no me dejaras otra alternativa.

¿Por qué? —preguntó Sasuke. —¿ por qué es tan importante para ti? —No podía ser sólo por haberlo ayudado, debía haber otro motivo, algo más que simple agradecimiento.

Porque me he enamorado de ella. —respondió Itachi después de un breve silencio. La última vez le prometió que no habría más secretos entre ellos y estaba dispuesto a cumplir su promesa.

Eso no puede ser. —murmuró el Uchiha menor sin salir de su asombro.

¿Por qué? ¿Por qué soy un asesino? —preguntó Itachi con dolor.

Así pensaba al principio, él era un asesino y mal hermano, pues lo había conducido a una vida de venganza, por eso no tenía derecho a ser feliz y mucho menos a enamorarse; pero ella, Rukia, le había hecho ver lo contrario.

Y él irremediablemente se enamoró de ella, a pesar de sus vanos intentos por no hacerlo, a pesar de que él estaba consciente de que no tenía oportunidad contra aquel chico.

No es eso. —Sasuke interrumpió sus pensamientos. —Sólo que ella no me gusta, no siento que este a la altura de un Uchiha.

Con el tiempo te darás cuenta de la gran mujer que es ella. —dijo Itachi. —y verás lo fuerte que es.

Sasuke no respondió, estaba seguro que no cambiaría su percepción de ella. Pero por ahora dejaría ese tema de lado.

Los dos chicos se vieron fijamente, Itachi le sonrió mostrándole que estaba feliz por estar de nuevo con él.

Me alegra que regresaras a Konoha. —comentó Itachi viéndolo con orgullo. Eso le daba a entender que él había superado su sed de venganza y eso le hacía sentir menos culpable.

Decidí proteger Konoha por ti. —señaló Sasuke. Sabía lo mucho que Itachi quería a esa aldea y el sacrificio que había hecho por ella, así que quería honrar su memoria.

Itachí asintió, se sentía tan orgulloso de su hermano, aunque todavía le inquietaba saber si Sasuke lo había perdonado a o no.

Es mejor ir con los demás. —mencionó Sasuke, toda esa situación le parecía incómoda.

Sí. —dijo Itachi y comenzó a caminar hacia la puerta seguido de su hermano.

Ya te he perdonado. —mencionó Sasuke a sus espaldas.

Itachi se giró para mirarlo y alzó una de sus manos para golpear a su hermano en la frente, como solía hacerlo.

No te pongas sentimental Sasu-chan. —dijo divertido, Sasuke frunció el ceño. —Estabas a punto de llorar. —se burló mientras se volteaba para retomar su camino.

Yo no lloro. —se quejó Sasuke a sus espaldas.

Lo cierto era que ambos estaban felices, pues aunque faltaban cosas por hablar, se estaban dando una oportunidad para retomar sus lazos como hermanos.

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El sonido de la puerta al abrirse hizo que los chicos dejaran lo que estaban haciendo y voltearan a ver a quienes entraban. Eran Tsunade, Byakuya, Yoruichi y Urahara.

—¿Ha pasado algo? —preguntó con preocupación Rukia, dejando a Itachi y acercándose un poco a los recién llegados.

—No. —respondió Urahara. —el doceavo escuadrón sigue investigando todavía, pero consideramos pertinente que esta noche descansen bien y ya mañana comenzaremos la búsqueda de la siguiente puerta.

—Urahara ha traído Gigais para nosotros y ha logrado traer el cuerpo de Ichigo. —dijo Yoruichi señalando al pasillo de afuera, donde se podían observar los cuerpos artificiales y el cuerpo de Ichigo tirados en el piso y con ropas normales.

—Eso me da escalofríos. —murmuró Naruto al ver los cuerpos sin vida.

—Esta noche dormirán en la mansión Uchiha. —informó Tsunade. Naruto y Sakura abrieron los ojos por la sorpresa y enseguida miraron a su compañero de equipo.

—¿Qué? —preguntó confuso Sasuke, quien se alejó de la ventana para pararse frente a la rubia.

Los Shinigamis se dieron cuenta que no serían bien recibidos.

—Esa casa es lo suficientemente grande para que todos se queden ahí. —dijo con naturalidad. — Y la única que casi cumple las exigencias del capitán Byakuya. —susurró lo último aunque el chico alcanzó a oírla.

—Me niego. —contestó Sasuke. Él no deseaba tener personas no gratas en su casa.

—No fastidies niño. —dijo Tsunade con enojo. —ya dije que se quedaran en tu casa. —después volteó a ver a los demás. —cuando estén listos él los llevara a la casa. —dijo señalando a Sasuke y después salió de la habitación dando un portazo.

Sasuke se quedó con un tic en la ceja ante la conducta de la mujer de mayor autoridad en la aldea.

—Será un placer para nosotros tenerlos en nuestra casa. —comentó Itachi con amabilidad, y Sasuke supo que ya no había nada que hacer.

—Será mejor que vuelvas a tu cuerpo. —le comentó Urahara a Ichigo. El chico asintió y caminó hacia su cuerpo, lo levantó y entró en él.

Los demás Shinigamis hicieron lo mismo, sus acciones eran seguidas por tres pares de ojos que los miraban con asombro.

Yoruichi decidió convertirse de nuevo en gato.

—Itachi ¿tú no tienes un gigai? —preguntó intrigada Sakura al chico junto a ella.

—Es mejor que no me vean en la aldea. —respondió el chico. —Tendríamos que dar muchas explicaciones y recuerda que acordamos mantener en secreto todo lo concerniente a la Sociedad de Almas y las puertas del infierno.

Sakura asintió. Después todos se encaminaron al barrio Uchiha.

La noche ya había caído y la aldea era iluminada por las luces de las casas y negocios que seguían abiertos.

Los chicos caminaban despreocupadamente por las calles de la aldea para apreciarla mejor. Mientras avanzaban Itachi veía todo con nostalgia, pues no pensó que estaría de nuevo en la tierra donde nació y menos de esa forma. Cuando llegó frente a la su casa, un punzada de dolor se apoderó de su pecho.

Inevitablemente recordó aquella tragedia.

Rukia lo miró.

—Todo está bien Itachi. —le susurró a su lado. —Es momento de enfrentar los fantasmas de tu pasado y superarlos.

—Sí. —le respondió y caminó junto a ella hacia el interior de la casa.

Todo estaba tal cual lo recordaba, Sasuke se había encargado de que la reconstrucción fuera copia fiel de la original.

La estancia era amplia y en una de las paredes se podía observar el escudo Uchiha, en la pared de enfrente dos katanas cruzadas. Los invitados miraban con atención todo.

—Bueno, será mejor que nos vayamos. —comentó Sakura viendo a Naruto. —dejemos que ellos se instalen en la casa.

—Será mejor que te quedes con nosotros esta noche. —dijo Yoruichi saltando del hombro de Urahara para aterrizar en el suelo.

A Sakura le tomó por sorpresa la invitación.

—¡Ah no!, tengo cosas que hacer en mi casa. —dijo un poco nerviosa, no quería incomodar a Sasuke con su presencia.

—También insisto en que te quedes. —habló Byakuya serio.

Él y Yoruichi habían platicado que era mejor que tuvieran bajo vigilancia a Rukia y Sakura, pues los enemigos podrían intentar llevárselas en cualquier momento.

Todos voltearon a ver a Byakuya con sorpresa. Sasuke con suspicacia.

—Sasuke seguramente estaría más cómodo si sabe que hay personas conocidas en la casa y no sólo nosotros. —comentó Yoruichi.

—De acuerdo. —dijo con un poco de pena. —si no te molesta. —miró a Sasuke.

—Me molestan ellos y de todas formas se van a quedar. —respondió el de cabello negro de forma fría.

Y Sakura lo tomó como un sí.

—¡Qué bien! ¡Yo también me quedaré esta noche!—exclamó Naruto autoinvitándose.

Después Itachi les enseñó sus habitaciones.

Sakura se encargó de hacer la cena junto con Renji e Ichigo, que fueron los únicos que se ofrecieron a ayudarla.

Sasuke se había negado ya que no quería cocinar para los Shinigamis. Byakuya había dicho que siendo líder de una casa noble no podía rebajarse a tales acciones y que no tenía la culpa de que el Uchiha no tuviera la solvencia económica para contratar personal, eso enojó sobremanera al anfitrión, pero gracias a Naruto no se abalanzó sobre Byakuya.

Naruto, Rukia, Yoruichi y Urahara se excusaron en que no sabían cocinar, Itachi en que estaba cansado. Aunque Sakura sabía que se debía a las emociones que estarían aglutinándose en él por estar de regreso en su casa.

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—¡Tengo tanta hambre que me comería un caballo! —exclamó Naruto mirando fascinado la comida que estaba en la mesa.

—¡Yo me comería dos caballos! —dijo Yoruichi, en su forma humana, con una gran sonrisa.

Naruto rió a carcajadas.

—Como si eso pudiera suceder, nadie come más que yo. —exclamó muy orgulloso.

Rukia e Ichigo se miraron, eso traería problemas.

—¿Estás retando a la gran Yoruichi Shihoin? —preguntó la morena. Naruto asintió con la cabeza. —Acepto tu reto niño, veamos quien come más.

Sasuke, Sakura, Renji, Rukia, Ichigo, Byakuya y Urahara tomaron cada quien uno de los tazones con comida que había en el centro de la mesa y se lo acercaron, no querían quedarse sin comer.

Después vieron anonadados y un poco asqueados, como la mujer gato y el hombre zorro libraban una batalla campal por ver quien comía más. Al final terminó siendo un empate pues la comida se había acabado.

La cena había transcurrido, pese a lo que muchos supondrían, muy relajada y amena, platicaron sobre hazañas en batalla, momentos graciosos y cosas triviales, en ningún momento tocaron el punto que los había reunido.

Los Shinigamis mayores querían que los jóvenes disfrutaran de unas cuantas horas de paz, porque no sabían que podía suceder después.

Urahara, Yoruichi y Byakuya fueron los primeros en retirarse de la mesa, necesitaban ponerse al corriente sobre lo último acontecido y aclarar algunas cosas.

—Me voy a dormir. —informó Sakura levantándose de la mesa. —Hasta mañana.

—Yo igual. —dijo Renii bostezando y estirando sus brazos para luego levantarse.

—Rukia me gustaría hablar contigo. —dijo Itachi, sentado junto a ella.

—Está bien. —respondió Rukia y se levantó de la mesa. —Nos vemos mañana.

El Uchiha mayor y la Kuchiki menor se despidieron y salieron del amplio comedor.

Sólo quedaron Ichigo, Naruto y Sasuke, sentados en ese orden en el mismo lado de la mesa.

—¡Eso me huele a amor! —exclamó Naruto. —creo que pronto el clan Uchiha tendrá un nuevo miembro.

Naruto sonreía muy feliz sin percatarse de las auras asesinas de sus acompañantes.

—Familia Uchiha- Kuchiki, no suena mal….

—¡Cállate! —gritaron al mismo tiempo Sasuke e Ichigo dándole un golpe en la cabeza.

Naruto se sobó la parte afectada mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

—Del Teme comprendo el enojo. —comentó Naruto volteando a ver a Ichigo. —¿Pero tu porque te enojas? —preguntó con intriga.

Ichigo se puso nervioso, no sabía que contestar, de hecho no sabía porque se había enojado por el comentario del rubio.

—Me voy a dormir. —dijo poniéndose de pie, prefirió esquivar la pregunta.

Mientras subía las escaleras Ichigo se encontró con Byakuya.

—Kurosaki hoy hace una bella noche, creo que deberías salir al jardín a dar una vuelta. —comentó Byakuya. —quizá te encuentres con algo muy interesante.

Al chico de cabello naranja le extrañó su comentario, pero le extrañó más todavía el repentino interés que tenía por hacer lo que él le había propuesto.

—Creo que seguiré tu consejo. —señaló Ichigo y bajó las escaleras para salir al patio de la casa.

Byakuya dibujó una sonrisa perversa y luego desapareció del lugar en medio de llamas rojas.

Minutos después Sasuke y Naruto decidieron irse a dormir, al caminar hacia sus habitaciones, en el segundo piso, pasaron frente a la de Sakura, les extraño ver la luz prendida, pues pensaron que ya estaría dormida.

Naruto se acercó a la puerta con intenciones de tocarla, pero se contuvo al escuchar voces al interior, una de ellas no era de Sakura.

¿Estás segura de que quieres hacer esto? —preguntó una voz varonil dentro del cuarto.

—¿Byakuya? —susurró Naruto y se pegó a la puerta para escuchar mejor. A Sasuke también le dio curiosidad y se acercó para escuchar.

Sí, esto es lo que quiero. —respondió Sakura.

Entonces descúbrete. —ordenó el Shinigami.

Sí. —contestó Sakura. Aunque no la veían sus amigos estaban seguros que se encontraba nerviosa y sonrojada.

—Voy a entrar. —balbuceó Naruto, no le gustaba nada la situación. Pero Sasuke le hizo una seña para que continuaran escuchando, seguramente era un mal entendido.

No pensé que fuera tan grande. —exclamó Sakura.

Muchas imágenes iban y venían en la mente de Naruto y todas subidas de tono. El silenció reinó por varios minutos el interior del cuarto, ya no lo soportaba más así que tomó la perilla. Entraría y detendría lo que fuera que Byakuya y Sakura estuvieran haciendo.

—¿Qué intentan hacer? —la voz de Yoruichi a sus espaldas los asustó. —no es bueno espiar a los demás. —dijo con un aire de diversión.

—Yoruichi. —exclamó el rubio. —Byakuya y Sakura están…

¡Ah! —el quejido de Sakura los interrumpió y los hizo voltear hacia la puerta.

¿Quieres que me detenga? —preguntó Byakuya.

No, sigue. —pidió Sakura. —¡Ah!

Eso fue la gota que derramó el vaso, ya no toleraba más nada. No dejaría que ese tipo le hiciera cosas a Sakura. Furioso pateó la puerta de la habitación y la abrió.

—Sakura. —dijo Naruto viendo a la chica que se encontraba sentada en su cama, con la bata de dormir un poco bajada dejando al descubierto su hombro derecho. Unas gotas de sudor recorrían su rostro. Byakuya estaba parado frente a ella.

—¿Qué pasa? —preguntó ella alzándose la bata. Estaba sorprendida de la forma en la que habían irrumpido en su cuarto, sin embargo estaba aliviada de que no alcanzaron a ver nada, pues Byakuya había sido muy rápido. —¿Por qué entran así al cuarto? —preguntó molesta poniéndose de pie.

—¿Qué te estaba haciendo él? —Naruto señaló acusadoramente al Shinigami que seguía estoico como siempre. Sasuke estaba junto a Naruto y Yoruichi detrás de ellos. —Escuchamos ruidos raros.

—Él no me estaba haciendo nada. —se defendió Sakura un poco sonrojada. —Y aunque fuera así ¿a ustedes que les importa?

—Claro que nos importa, eres nuestra amiga y tenemos que cuidarte. —comentó Naruto, Sasuke sólo asintió dándole la razón. —No queremos que Byakuya se aproveche de ti.

Sakura se molestó, como siempre creían que era una damisela en peligro. Después pidió estar sola. Tenía mucho en que pensar.

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La mañana siguiente los chicos decidieron entrenar un poco mientras esperaban a que los del escuadrón doce localizaran la siguiente puerta, por lo que en ese momento caminaban hacía uno de los campos de entrenamiento de la aldea.

Ichigo caminaba junto a Renji, iba cabizbajo, pues no se olvidaba de lo que había visto la noche anterior.

A la distancia dos personas los miraban desde la copa de un árbol.

—Es hora de iniciar con el plan. —comentó el hombre de cabello rubio con una maligna sonrisa.

—Así es, démonos prisa, estos cuerpos no resistirán mucho. —dijo la mujer de cabello rojo.


Saludos.