Durante toda la primera clase Pip no se pudo concentrar en lo que el maestro decía ya que se sentía observado y no por cualquiera, sino por el temible Damien Thorn, el cual decía ser hijo del mismo Satán, el chico más temible de toda la comunidad, pues hay rumores de que todos los chicos que se quisieron enfrentar el temible Damien ahora están en el infierno siendo azotados o son míseras cucarachas arrastrándose por las alcantarillas, al pensar en eso a Pip se le erizo la piel.
Al sonar la campana el primero en abandonar el salón fue el pequeño rubio quien en su mente se preguntaba qué fue lo que hizo para que Damien lo estuviera viendo durante toda la clase.
-Oye Pip -una persona toco el hombro del rubio haciendo que soltara un pequeño grito y volteará con la mirada asustada - ¿Oye estas bien? -era su amigo- casi hermano- Butters.
-Sí, yo…lo siento -hablo de manera nerviosa mientras miraba a todos lados esperando no encontrarse con el anticristo.
- ¿Seguro?, pareces asustado y te vez pálido ¿Verdad Kenny? -le pregunto a su acompañante, el cual Pip no había notado por el miedo que sentía y los nervios que lo carcomían.
-Sí, ¿seguro que no quieres ir a la enfermería? -ofreció el rubio más alto.
-No se preocupen solo -las palabras quedaron inconclusa ya que cuando dirigió su vista a los dos rubios que estaban enfrente de él pudo ver como Damien estaba detrás de ellos mirándolo fijamente.
Kenny y Butters al ver que el pequeño ingles palideció más al ver algo detrás de ellos decidieron voltear, encontrándose con Damien.
- ¡Salchichas! -exclamo Stotch sorprendido, pues no había notado cuando el pelinegro llego ahí.
- ¡Demonios! -también exclamo asustado, para después darse cuenta de que era su amigo -Damien, eres un maldito imbécil, no aparezcas -Kenny no termino su frase ya que escucho como alguien caía al suelo a sus espaldas.
- ¡Pip! -grito asustado el pequeño rubio al ver a su amigo desmayado en el suelo.
- ¡Mierda! Damien ¿ya viste lo que provocas? -reprocho Kenny mientras levantaba a Pip del suelo -No te quedes ahí, ayúdame pendejo.
- ¿Y yo por qué? -preguntó molesto el anticristo.
-Porque por tu culpa se desmayó, asi que ven y ayúdame.
Damien solo rodo los ojos y se dispuso a ayudar al pendejo de su amigo, al levantarlo lo llevaron a la enfermería, pero al llegar no había nadie.
- ¿Y ahora qué haremos? -pregunto Butters mientras veía preocupado a su amigo quien seguía desmayado.
-Debemos esperar a la enfermera -hablo Kenny mientras ponía a Pip, con ayuda de Damien, en una de las camas que tenía la enfermería.
-Si quieren vayan a su clase y yo espero a la enfermera -se ofreció el anticristo.
Kenny quedo perplejo ya que Damien nunca se había ofrecido a hacer algo que no lo beneficiara a él, mientras tanto Leo parecía aliviado y agradecido por la oferta del pelinegro.
-Enserio te agradecería si te quedaras a cuidar a mi amigo.
-Sí, no hay problema, además le puedo avisar al maestro que no se sentía bien, ya que tenemos el mismo horario.
Con cada palabra que decía Damien, Kenny quedaba en shock, "el gran Damien Thorn ofreciéndose a cuidar a alguien y hacerle un favor, eso sí es cosa para asustarse" pensaba Kenny mientras miraba a su amigo sorprendido.
-Entonces te lo dejo en tus manos, vamos Kenny -Leo tomo a su nuevo amigo de la muñeca y lo jalo a la salida de la enfermería -Cualquier cosa me avisas por favor -le pidió al chico de ojos rojos quien solo asintió con la cabeza, ante esa acción el pequeño rubio junto con su sorprendido acompañante salió de la enfermería dejando solos a Damien y Pip.
Al estar completamente solos el pelinegro se acercó a la cama donde Pip estaba y de manera cuidadosa se sentó a un lado de él, acerco una de sus manos hasta su cabeza y comenzó a acariciarla.
- ¿Por qué me tienes tan cautivado? -pregunto a su acompañante aun sabiendo que no lo escuchaba.
A su mente llego la escena de cuando vio al pequeño rubio entrar al salón, él estaba sentado en una de los asientos de hasta el fondo mirando a la nada, hasta que vio a su maestro entrar al salón diciéndoles que tomaran sus lugares y se callaran, y cuando el maestro estaba a punto de presentarse la puerta se abrió dejando ver a un chico rubio, agitado y sonrojado por el calor que le provoco correr hasta su salón.
-Perdón por interrumpir, ¿me permite pasar profesor por favor? -pidió de la manera más amable, Damien al escucharlo hablar pensó que era el chico más asquerosamente respetuoso y lame suelas de los maestros, sin embargo, había algo en él que Damien encontraba jodidamente encantador, tal vez sus lindos ojos azules, su estúpida amabilidad o esa estúpida aura de pureza y luz que reflejaba, no lo sabía, pero ahora Damien estaba más que encantado al ver esa mirada tímida en el pequeño chico.
- ¿Por qué llega tarde jovencito?
-Es… es que me perdí -admitió con vergüenza y Damien quedo sorprendido ante la torpeza del chico, porque ¿quién demonios se pierde el primer día de clases?, y además en una escuela que prácticamente tiene señalamiento de donde esta cada salón, pero muy aparte de encontrar la torpeza de ese chico como algo estúpido a él le resulto endemoniadamente adorable.
-Bueno muchachito como eres el último en entrar por favor preséntate antes de tomar asiento.
- ¿Es necesario que lo haga? -pregunto nervioso Pip, "otra maldita cosa adorable de él" pensó Thorn.
-Sí, es muy necesario.
-Está bien -el chico camino hasta estar enfrente de la clase -Me llamo Phillip Pirrup, pero mis amigos me dicen Pip, espero llevarme bien con todos ustedes.
-Puedes tomar asiento.
-Sí, gracias -Pip se sentó dos asientos más delante de Damien.
-Pip -susurro el anticristo después de recordad ese momento donde quedo cautivado a primera vista.
El aún seguía acariciando los cabellos del rubio y con su mirada observaba cada detalle del joven desmayado, dándose cuenta de que tenía unas largas pestañas, una nariz pequeña al igual que sus labios, prácticamente todas sus facciones eran tan delicadas como las de una chica.
"¿Enserio es un chico?" se preguntó mentalmente al ver que no solo su rostro era delicado, sino también su cuerpo, quería descartar esa idea asi que dirigió su vista a donde se supone que tendría a su "amiguito" y sin ninguna pizca de duda puso la mano que antes acariciaba su cabeza en la entrepierna del rubio.
-Sí, es hombre -afirmo mientras movía su mano de arriba a abajo sintiendo el pene de Pip, el cual dedujo no mide más de 12 cm, ante tal acción Pip no pudo evitar soltar un gemido mientras despertaba.
- ¿Qué? -abrió los ojos lentamente y se encontró con Damien quien se veía concentrado haciendo quien sabe qué, pero al sentir que algo apretaba su pene dirigió su vista hasta esa parte de su cuerpo encontrándose con que Damien lo estaba acariciando y apretando - ¡Ahhhh! -grito el inglés mientras empujaba al anticristo haciendo que cayera al suelo.
-Mierda eso dolió -se quejó el pelinegro.
-Perdón. No quería hacerte daño…solo…solo que tu…tu -Pip estaba asustado por la reacción que podría tener el chico tirado en el suelo, asi que no aguantó más y empezó a llorar por el miedo -Wua lo si*snif*ento.
-Oye cálmate -Damien se levantó del suelo y se acercó nuevamente hasta Pip quien no dejaba de llorar -No te hare nada -trataba de tranquilizarlo, pero al parecer el rubio no lo escuchaba y eso, junto con el lloriqueo del menor, lo estaba irritando hasta que exploto - ¡CALLATE DE UNA MALDITA VEZ!
Pip al escuchar el grito de Damien, dejo de llorar y solo hipaba, pero con una de sus manos lo trataba de callar, lo cual no funcionaba al cien porciento.
-Mira, no te quería gritar, pero no querías dejar de llorar como Magdalena y no me dejabas explicar que no te tenías que disculpar ya que fue mi culpa en primer lugar -la manera en la que lo dijo Damien era tan seria y con un tono enojado, que no sabía Pip si se estaba disculpando o reprochando.
-No te *snif* preocupes, y *snif* perdón por causar tan*snif*tos problemas -logro decir aun con pequeños hipidos.
-Aja -fue lo único que dijo antes de que la enfermera entrara y atendiera al pequeño inglés.
