Capitulo VII

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Tic-tac

Un reloj de manera desgastado marcado su ritmo en el espacio silencioso que acompañaba aquella sala. Solo una flor resignada decoraba la mesa, mientras una alfombra roja tapizaba el suelo. Era el cuarto de un hotel. Uno elegante y caro.

Y allí con la mirada perdida un hombre joven descansaba recostado en un sillón. Sus cabellos plateados, largos y un poco ondulados, se deslizaban hasta el suelo, mientras el contraste sol de sus ojos revisa cada espacio en la habitación.

Una persona hermosa, demasiado como para ser humano.

-Kaoru-sama- De repente un mujer de unos diecinueve entro en la habitación. Llevaba un uniforme de ama de casa, negro vestido que guardaba una camisa blanca por dentro con una corbata; Mas un delantal de color blanco.

La joven muchacha se acerco al joven mientras se inclinaba y le entregaba una taza de porcelana fina.

-es hora del te- hablo mientras se agachaba y sus cabellos negros en corte de hongo sobre sus hombros ocultaba su mirada vinotinto.

-Gracias- contesto mientras tomaba un sorbo del dulce te. Porque así era el joven, amante de las cosas dulces, pero un psicópata cuando se trataba de dinero.

-Han llegado los informes de los movimientos de Amt-sama- contesto.

-Ya lo se- se levanto de la silla, mostrando que vestía una ropa de dormir color blanca, con la camisa manga larga abierta en unos botones de al frente –Pero mis planes… no son los mismo que Amt-san- hablo mientras terminaba de beber el te y dejaba la taza en la mesa –No me interpondré en sus planes porque no me interesan… a menos que involucren lo míos- sonrió

-Kaoru-sama- le interrumpió la joven -¿y si ella… si Atena le pide su colaboración?- pregunto.

-Solo trabajo por dinero- miro a través de la ventana, las luces centellantes de los carros que alumbraban los baches de las calles- Pero no creo que quiera mi ayuda…. Después de todo- miro a su sirvienta –Soy un asesino-

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-Y esto es todo- Acabo de explicar Mu a su nueva invitada en su templo. –Si necesitas algo, no dudes en buscarme a mi o a Kiki- El joven pelirrojo asintió.

-¡Cuenta conmigo Shizuka!-

-Arigatoo Kiki-chan, Mu-san- La joven rubios platino inclino la cabeza.

-Bien, supongo que querrás instalarte- hablo Mu mientras le cedía el paso a la joven –Ven con cuidado- le dijo al recordar su condición.

-Hai- asintió la joven mientras entraba en el cuarto, cuando una alarmada Marín entro en el templo dirigiéndose a la sala del patriarca.

-¡Paso Mu!-

-¿sucede algo?- pregunto al cosmos de Marín el santo ariano.

-¡noticias!-

Pasaron solo unos minutos cuando Marín entro en la sala del patriarca. Allí se encontraban Saori y Seiya, aparte de su Santidad el patriarca.

-Atena- Hablo agitada Marín mientras le entregaba un sobre –Tiene que verlo-

Dentro de el, con un nudo en la garganta, Saori descubrió unas fotografías, cinco en total.

-¿Quién los mando?- pregunto Shion viéndolas, eran los niños del orfanato pero las ultimas dos…

-Kanon… al parecer le llegaron a el- contesto – le pareció extraño, por lo que nos la envió… había escuchado lo del secuestro-

-Están vivos- suspiro aliviada Saori pero miro la otras dos -¿Quién es esta persona…?-

-He visto antes este sitio- Seiya tomo la foto, en ella podían ver a una persona, en el fondo del paisaje se lograba divisar un estación -¡Estación Shibuya!- Aseguro Seiya –Japón-

-¿Por qué…. Que tiene que ver ella?- pregunto Saori y miro la ultima fotografía. Observo a un hombre mayor, pero su rostro pareció consternado.

-¿sucede algo Saori?- pregunto Seiya preocupado.

-El…él es Obata-sensei- Hablo Saori –Lo conozco…. Es un viejo amigo de mi abuelo-

-¿Qué?- Shion tomo la foto.

-Supongo que es la única pista que nos queda- los dos asintieron.

-Le llamare- hablo Saori.

A Kilómetros de Grecia. Una gran mansión destacaba en la pacifica calle, habitada solo por algunos carros u niños. Blanco con gris de manera elegante, una enorme reja de color negro que invitaba al paso. Y por dentro, cerámica brillante bajo la lámpara en forma de araña.

Rinc-Rinc…. Se escucho el teléfono a lo lejos, tan solo segundos para que una de las jóvenes sirvientas contestase.

-moshi moshi, Familia Kazuka, en que le puedo servir?- La joven escucho con atención mientras seguía las instrucciones que le profanaban al otro lado del auricular. –Que tenga un buen día- La joven muchacha de cabellos castaños claros se dio la vuelta y camino hacia el despacho, donde estaba segura que se encontraba su "supuesto" jefe.

-¿Qué sucede?- Era un hombre mayor, cabello blanco con toques grises, ojos negros como la noche, y su piel arrugada y seca.

-Obata-sama era una llamada de la fundación Kido- Hablo la joven.

-¿Kido? Hace rato que no tengo noticias de ellos… ¿Qué querían?- pregunto secamente y molesto.

-Mañana- hablo la joven –La señorita Saori Kido pidió una entrevista con usted, a las ocho de la mañana- el hombre frunció el seño.

-¿Por qué no le dijiste que no estaba???- le grito -¡que estoy muerto! ¡eso hubieses dicho!-

-dijo que era urgente- hablo sumisa.

-¡urgente!- Se levanto de su sillón sosteniéndose en su bastón. -¡Largo!- La joven asintió mientras salía de la habitación y caminaba en dirección a la cocina.

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Un grupo grande de jóvenes se encontraban en las afueras de la calzada zodiacal, a unos mil pies se encontraba lo que denominaban "aeropuerto". Allí la joven diosa se detuvo para mirar a sus santos, quienes le acompañaban.

-Tenga mucho cuidado princesa- hablo el santo patriarca mientras se inclinaba en forma de respeto.

-no se preocupen- hablo Saori al estirpe que le despedida un buen viaje –Seiya, Hyoga, Shaka, Camus y Milo me acompañan….- apretó sus manos –Los encontraremos- dicho esto la diosa se dio la vuelta para subir las escaleras al yet privado seguido de los santos.

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La noche comenzaba a caer, mientras que un joven de cabellos negros lisos se adentraba en lo que seria un bar. Unos pasos para llegar a centímetros de la barra, sentarse y quedar al lado de un hombre joven de cabellos plateados.

-"destiny"- pidió Amt con una sonrisa a la camarera, quien nerviosa asintió.

-¿no veo porque una prostituta se deba comportar así contigo?- Hablo el joven chico a su lado. Amt alzo una ceja.

-¿no veo porque un menor de edad deba estar bebiendo aquí?- Contesto mientras recibía la copa de "destiny" que la joven camarera le había traído.

-Tal vez- acepto el joven ojos dorado –Pero dime ¿no es una hermosa mujer?- miro a la joven de la izquierda a solo metros –Como quisiera tenerla… seria un gran experimento-

-Lo olvidaba- rió mientras bebía nuevamente -¿aun no lo consigues? ¿Aun no logras encerrarlas en su propio cuerpo?- Se bufo.

-Aun no- se resigno –Pero que me dices vos… ¿sigues siendo el fanático religioso que desea degollar a Atena?- Bufo en rengaza.

-¿crees de verdad que es una diosa?- Su tono cambio a uno mas frió.

-No lo se- respondió –Su belleza es divina-

-Ja- rió –Si se trata de belleza la tuya es equiparable a la de ella- le miro intensamente.

-Oh… un halago- hablo arrogante –Pero no tengo intención de perderme tiempo en ti, Amt-san- El pelinegro soltó una fuerte risa que llamo la atención.

-¿en mi?- negó con la cabeza –Kaoru, ciertamente cuando te veo no puedo parar de mirarte y me he confundido alguna vez deseándote… pero-

-Pero tú y yo nunca seremos nada-

-Aunque tengamos gusto en común….- termino su copa –Pero lo que si me gustaría…- deslizo su mano entre los cabellos del joven cabellos de plata –Seria matarte… lo se, tu belleza es al punto de enférmame…. Tú no eres humano- le dijo.

-¿y acaso tu lo eres?- se levanto quedando frente a frente, Kaoru con su cuerpo delgado, sencillo semejante a una mujer. Y Amt, un hombre alto mirada esmeralda y cabellos oscuros.

-¿Qué es un humano primero que todo?- bufo –Desde el día en que empezamos a asesinar, tu, yo y nuestros sirvientes… no somos humanos- Se dio la vuelta mientras dejaba unos billetes en la barra. –Suerte con tu presa- Se despidió.

-Ah…- suspiro para sentarse –Baka- Cuando una joven chica coloco su mano en el hombro de Kaoru.

-Kaoru-sama- le hablo la pelinegra –Tiene una llamada- le extendió un celular. La joven lucia un vestido rojo que ajustaba su figura y realzaba sus cabellos cortos.

-Aquí, Kaoru- hablo mientras contestaba y pedía con la mano otro "destiny" –Ah- exclamo –Tienes razón…. Si….. Ese bastardo, ya sabia porque me lo había encontrado, casualidad… no- tomo la copa levantándola en dirección a una rubia hermosa a metros al lado –"destino" diría yo- rió para asentir –Escucha todo y encárgate del viejo una semana después… Y- Vio que la joven se le había acercado -¿Cómo estas, princesa? Le mencione que usted parece una diosa- La joven rubia rió.

-¿podemos pasar el rato?- le propuso, el joven sonrió.

-Bien, te dejo- Colgó el celular y se lo entrego a su amiga para después centrar su atención en la chica. –Su belleza me deja atontado, ¿Qué hace una dama como vos, aquí n este sitio lleno de lobos?- le miro.

-Aburrimiento- Le contesto -¿crees poder entretenerme?- le pregunto.

-Nunca defraudo a una mujer…- saco dinero y lo dejo en la barra -¿me acompaña, señorita?- le tendió una mano, la joven asintió sin esperar que le deparaba el futuro.

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