Código: Guardianes

Capitulo 7

En la Tierra la noche dejaba paso a la mañana. En una colina desde la cual se veía una pequeña ciudad, un inmenso roble empezó a brillar de amarillo, mientras en su tronco, la imagen de un martillo brillaba con más fuerza aún, mientras un potente rayo tronaba con fuerza, para dejar de brillar con la misma prontitud con la que empezó

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En Asmara, en el castillo de los antiguos monarcas humanos, un hombre avanzaba raudo por los grandes pasillos del otrora blanco castillo, volviéndose de un negro espectral al cambiar de dueño. Este era un hombre joven, de pelo negro en punta, pero rapado por los lados, y con amplias alas negras a la espalda. Sus ojos café denotaban su naturaleza salvaje y brutal, con anillos de plata y oro en las manos, y un gran tatuaje en la espalda con letras griegas. Llevaba una armadura negra , con escasa decoraciones moradas en el pecho, y, como revestimiento de sus alas, una extensión de esa misma armadura. Sus pasos eran largos y firmes, haciendo balancear la inmensa espada que llevaba en el cinto, brillando en rojo cada vez que le daba la escasa luz que llegaba desde fuera. Finalmente, llegó hasta la sala del trono, donde se encontró con su señor.

Este se encontraba sentado, pero aún así, su sola presencia imponía respeto y miedo, aunque nuestro hombre no se vio en absoluto asustado por su fría mirada de hielo. Alzándose de su trono, Virio, apodado El Cruel por su pueblo, caminó hasta estar a un par de metros delante del sujeto que acababa de entrar. Este se arrodilló instantáneamente.

-¿Qué tal ha ido tu misión, Elijah?; preguntó Virio

El tal Elijah asintió; Bien señor, todo ha ido según lo planeado, hemos recaudado los impuestos sin demasiados contratiempos, no nos encontramos por los bosques ha ese indeseable, señor; dijo, sin alzar la mirada.

-Es extraño que no os hayáis topado con ese maldito Zorro, cada vez que le intentamos capturar se nos escapa; dijo con algo de ira

-De todas formas señor, las recaudaciones ya están a buen recaudo en palacio, no se atreverá a entrar aquí con toda la guardia dentro

Virio sonrió; Que ironía que un príncipe esté arrodillado, ¿no?; dijo , de repente, con algo de sorna. Elijah no respondió

-Y pensar que tu antes eras uno de esos indeseables angelitos de Heavenland, y no uno cualquiera, eras el hermano gemelo del príncipe Michael, y un aspirante al trono; dijo, mientras andaba a su alrededor

-Nunca me gusto aquel lugar, demasiado luminoso y puro para mi gusto; dijo, con asco. Virio río; Por supuesto, aquí tienes lo que necesitas, mujeres hermosas para pasar contigo las noches, riquezas, y la oportunidad de ser el más poderoso de mis generales, no por nada controlas la magia negra con total maestría; dijo, volviéndose a sentar; Puedes marchar. Buen trabajo, Elijah

Tras levantarse y dar un saludo con la mano, Elijah se retiró de la sala, dando largas zancadas por los inmensos pasillos. Acabó llegando ante una puerta de madera alta como la pared. Con una mano empujo la inmensa puerta, entrando a la sala. Allí le esperaban 12 personas con capucha, sentados a una mesa

-¿Qué tal fue con el jefe, Elijah?; preguntó uno de aquellos tipos, con voz femenina pero cargada de veneno

-Esta complacido con los resultados, chicos; dijo, sentándose. Todos los presentes se quitaron las capuchas, mostrando sus rostros. Entre ellos estaban Sissi, Herb y Nicolás, aunque en el extremo opuesto de la mesa, y prácticamente tocando la esquina.

-Señor; habló uno de ellos, levantándose. Su piel blanca contrastaba con sus ojos rojizos su pelo rojo fuego, con símbolos paganos en las mejillas; Mis compañeros y yo nos preguntábamos cuando iremos a acabar con esos malditos críos que se hacen llamar guardianes. Hasta ahora fueron los novatos; dijo, señalando a los tres adolescentes; y han demostrado ser unos completos inútiles; acabó, haciendo reír al resto, exceptuando a los tres adolescentes, que le miraron con malos ojos

Elijah pareció pensarlo un momento, para luego asentir; Muy bien, como quieras Inferno, iras con Océano y con Loren, demostradme que sois los tres más fuertes; dijo, mientras los tres se levantaban , y salían de la sala. Tras salir, Inferno empezó a andar, seguido por los lados por sus compañeros. El más alto, de pelo azulado y ojos claros le habló

-¿Cómo piensas luchar contra los guardianes, Inferno?; le preguntó. Este sonrió

-Tranquilo Océano, entre los tres podremos con ese puñado de adolescentes y con todos los que vengan con ellos; dijo, con suficiencia. Loren, a su derecha, negó con la cabeza; Deberías ir con más cuidado, no sería la primera vez que te dan un paliza por tu soberbia; dijo, poniéndose frente a él de un par de zancadas. Le miró de frente con sus grandes ojos color magenta, con algo de su pelo morado cayéndole por la frente, aunque no mucho. Se sostuvieron la mirada un par de instantes, hasta que Inferno se dio por vencido; Vale, esta bien, iré con cuidado, Mama; se quejó. Loren sonrió satisfecha, siguiéndole y silbando. Océano solo pudo sonreír con esa escena, para seguirles poco después

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Mientras tanto, en la Tierra, nuestro jóvenes amigos volvían a casa tras un entrenamiento con sus maestros. Según lo informado, el maestro de Aurora llegaría por la tarde de ese mismo día. Tras esto, los jóvenes volvieron de regreso a Kadick

-La Tierra es preciosa chicos, es un planeta muy hermoso; dijo Aurora ilusionada, mirando a los altos árboles que conformaban el bosque de la academia

-Si, como en Asmara, en la Tierra hay una amplia diversidad de climas y de lugares. Ya verás , te va a encantar; aseguró Aelita , que caminaba a su lado.

-El único problema van a ser tus alas; dijo William, que caminaba algo más adelante; No puedes presentarte en Kadick con esas pintas de ángel; dijo,

-¿Hay algún problema con eso?; dijo, algo apenada. William rápidamente negó; En absoluto, solo que no es normal aquí en la Tierra ver a gente con alas a la espalda; informó, raudo

-Si es ese el caso, no hay problema; dijo, simplemente. De repente, sus alas se iluminaron , y se retrajeron completamente, convirtiéndose en un tatuaje en su espalda. Todos la miraron con curiosidad

-A este paso nada me va a impresionar; murmuró Jeremy

-Ahora el problema va a ser meterla en Kadick; le dijo Ulrich, a su lado. Jeremy asintió; Creo que hubiera sido mejor que se quedara con Asmeya y los demás en la Hermita, hubiera sido más seguro para ella, pero fue su elección; dijo Jeremy en respuesta.

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Mientras, Inferno, Océano y Loren se encontraban en una sala con un mapa de su mundo en la mesa. El primero estaba realizando el ritual de sinestesia, mientras sus compañeros le observaban. Después de que su colgante dejara de brillar, y tras abrir los ojos, sonrió satisfecho

-Chicos, es hora de visitar la Tierra; dijo, contento

-¿A dónde tenemos que ir?; preguntó Loren, curiosa. Su compañero sonrió con suficiencia; Coged bufandas, nos vamos a Alemania

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Tras correr de vuelta a la Hermita por orden de Asmeya, los chicos se encontraron a los asmarianos hablando entre ellos, mientras la princesa realizaba el ritual pertinente. Justo cuando el último de ellos entró, el ritual acabó, y Asmeya sonrió satisfecha

-¿Dónde , Asmeya?; preguntó Jeremy

-Tenéis que ir a recuperar un emblema a Alemania, está en una ciudad llamada Fritzlar (1), no sé que emblema es, pero está ahí; informó. Todos los chicos se juntaron , mientras Aurora abría, siguiendo las indicaciones de William, un portal para dicha ciudad.

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Una gran nevada había llegado a la ciudad germánica, cubriéndola de su blanco manto, haciendo una hermosa postal. Una joven de pelo platino y ojos zafiro recorría la plaza de la ciudad, observando el imponente roble que adornaba el fondo ,que, a pesar de estar tan lejos, aún se podía ver desde allí. Como solía hacer, se quedó mirando al roble, milenario, el cual, según las historias, estaba allí desde antes de los propios romanos. Tras mirarlo ensimismada por unos segundos, se fue hacia su destino, mientras silbaba con alegría. Al mismo tiempo, pero sn percatarse, uno de los callejones de la plaza se iluminó con varios colores. De este salieron nuestros héroes, junto a Asmeya y Cesar, como era costumbre. Tras ser envueltos en luces azul, morada, verde y marrón , Jeremy, Odd, Aurora y Patrick respectivamente ya estaba listos para lo que vinieran, aunque sus ropas eran más de abrigo, dándoles calor. El resto vino equipado con abrigos y bufandas

-Los emblemas están brillando, significa que estamos cerca, aunque habrá que buscar bastante para encontrarlo con tanta nieve; dijo Odd, sacando las uñas

-Jeremy¿ no podrías facilitarnos la tarea y derretir toda la nieve?; le pidió Yumi, a su lado. Jeremy negó; Sería peor, con toda la nieve que hay, el suelo quedaría embarrado y sería imposible buscar el emblema, habrá que hacerlo a la antigua

Tras la pequeña charla, se fijaron en una tienda de la plaza donde vendían palas para la nieve. Teniendo la misma idea, se dirigieron a dicha tienda. Pero una idea les cruzó la mente, y es que ninguno tenía ni idea de alemán. Pero Asmeya les tranquilizó

-Tranquilos, los emblemas traducirán lo que digáis y lo que escucháis aun idioma que conozcáis, no os preocupéis; dijo, sabiendo lo que pensaba. Ya tranquilos, entraron a la tienda

Allí les esperaba la joven que acababa de cruzar la plaza, aunque no les vio venir.

-Buenos días; saludó la joven, alegre. Ellos le devolvieron el saludo

-Nos gustaría comprar unas palas; pidió Jeremy, apoyado en el mostrador

-Por supuesto, enseguida vuelvo; dijo, entrando al trastero. Mientras hablaban, Odd se fijó en el inmenso roble que se veía a lo lejos. Tras llegar con las palas, la joven le miró sonriendo

-Ese roble es el roble de Thor, por si te lo preguntabas; informó ella, mirando al roble. Odd le miró curioso. Ella prosiguió; En la época pagana, este roble era un lugar de peregrinación para alabar al dios, y se ofrecían numerosos sacrificios; dijo, mientras se acercaba

-Thor era el dios del rayo, ¿verdad?; preguntó Asmeya, con curiosidad. La joven asintió; Si, aparte de ser el símbolo del pueblo, es lugar de reunión, y el centro de la fiesta que hoy se va a celebrar para festejar el día de la ciudad, por eso van a retirar la nieve de la colina; dijo ella, colocando las palas en la mesa. Los chicos se miraron entre ellos, sonriendo

-Creo que ya no necesitaremos las palas, necesitábamos quitar la nieve para buscar una cosa, pero si la van a quitar; dijo Cesar, mientras las cogía. La joven les miró curiosa

-Eso que estabais buscando debe ser importante para quitar toda esta nieve; dijo, poniéndolas bajo la mesa. El grupo asintió; En fin, espero que encontréis lo que quiera que busquéis, adiós; dijo ella, mientras el grupo salía

Justo al salir, reencontraron con tres jóvenes con ropas negras mirando el roble. Cuando se dieron la vuelta, tanto Cesar como Asmeya se tensaron. Las tres personas ante ellos sonrieron

-Vaya, parece que la princesa ha llegado, colegas; habló el del centro, de pelo rojo y ojos del mismo color. A su lado había un hombre de pelo azulado con ojos claros, y al otro lado, una mujer de ojos magenta con pelo morado. Los tres la miraron desafiantes

-Veo que al fin Virio ha decidido sacar a las ratas grandes de sus jaulas; dijo, fría. Los tres se miraron para empezar a reír; Cuida esa lengua princesa, no te la vallamos a cortar; habló el del centro

-No te tengo miedo, Inferno; le espetó ella, rauda. Este la miró con suficiencia, creando con una mano una llama, y lanzándosela al grupo. Este lo esquivo a tiempo, no así la joven de hace unos instantes , la cual salía de la tienda, y que solo pudo ver con pánico como la llama se le acercaba. Para su suerte, Odd se interpuso en medio, agarrándola de una mano. La bola cayó sobre la puerta, encendiéndola enseguida, pero una rápida intervención de Jeremy impidió que las llamas consumieran la tienda. La joven les miró entre confundida y asustada, mientras miraba a los tres sujetos irse de allí aprovechando la distracción. Asmeya se arrodilló ante ella, y le preguntó

-¿Sabrías guardar un secreto?; pidió ella. La chica asintió; Me llamo Electra, por cierto; dijo ella, aún asustada.

-Encantada Electra, me llamo Asmeya; se presentó ella; Mi historia es un poco larga, pero antes debo comprobar algo; tras eso, Asmeya sacó sus polvos mágicos. Tras rociarla, un aura amarillenta la envolvió. Electra no sabía muy bien que era aquello, y se sorprendió mucho al escuchar la historia de aquella gente. Cuando acabo, no sabía muy bien que decir.

-Nunca había escuchado una historia como la vuestra; dijo, con un murmullo, tras pensar un rato. Los chicos la miraron con una sonrisa; Es normal que no les creas al principio; habló Aurora; a mi también me costo creerlo, pero si es de ayuda…; dijo, mirando a los lados. Tras asegurarse de que nadie venía, una luz apareció tras su espalda, rebelándose las alas. Electra la miró sorprendida, con una mano en la boca, y con los ojos abiertos de la impresión

-Es….es un ángel; dijo ella, con un murmullo, para empezar a pellizcarse la cara

-Si lo que estas pensando es que es un sueño; dijo Ulrich; no lo es

Electra pareció despertar de una ensoñación, para mirar a Asmeya; Dices que soy una de las nuevas guardianes; dijo, con seriedad. Asmeya asintió; Supongo que no es tan descabellado tras ver a un tipo lanzar una bola de fuego con las manos, a una chica con alas de ángel y a otro chico convertir nieven agua y lanzarla contra la puerta de tu local, así que…; dijo ella, encogiéndose de hombros para sonreír de lado; Supongo que te creo, princesa; dijo, dándole la mano. Todo el grupo celebró sus palabras con alegría, la cual acabó cuando Cesar les recordó cual era su misión

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Tras correr por varias calles, los tres malos se pararon en una pequeña plazoleta con una fuente. Los tres miraron a los lados para asegurarse de que aquellos críos no les seguían

-Bravo genio, ahora no sabeos donde estamos ni como volver a la plaza para orientarnos; criticó Loren, mientras le miraba. Él le devolvió la mirada, desafiante

-¿Y que propones tu, doña sabelotodo?

-Coger un mapa del punto de localización de ahí enfrente e ir apuntando los lugares donde hemos mirado

-¿Piensas mirar calle por calle de esta apestosa ciudad, Loren?; le casi gritó Inferno. Ella le miró furibunda; ¡Por supuesto que no, idiota, seguiremos la guía de nuestros emblemas negros!; le espetó, ella también cerca del grito

-Chico, chicos, chicos, relajaos, no hay necesidad de discutir; les dijo Océano, mientras ponía una mano sobe los hombros de sus compañeros y les tranquilizaba

-Es este idiota pelo de fuego, no yo; dijo ella, mirándole de reojo

-¿Cómo me llamaste?; le dijo Inferno, mientras su pelo se incendiaba, producto de su ira. Ella le miró con una sonrisilla; Pe-lo de fu-e-go; dijo, diciendo silaba a silaba. Inferno se dio la vuelta, furibundo, murmurando toda clase de cosas, mientras su cabeza seguía en llamas, mientras Loren reía con ganas y Océano negaba con la cabeza, divertido

-Que gran verdad es que los que se pelean se desean; dijo, con una sonrisilla. ;Loren se sonrojó por eso, mientras bufaba, haciendo reír, esa vez, a Océano

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Mientras tanto, los héroes, guiados por Electra, subieron a la colina donde se situaba el gran roble. Preguntando por sucesos extraños, muchos lugareños aseguraron ver brillar al roble de amarillo, mientras cientos de rayos retumbaban de repente a su alrededor. Aquello sirvió para los chicos como suposición para que por allí se encontrara el símbolo. Y no se equivocaban pues sus emblemas brillaban cada vez más. Al llegar a lo alto, los chicos vieron el imponente árbol erguirse poderoso desde el suelo, con grandes ramas casi sin hojas, anunciando el final del otoño y el inicio del crudo invierno norteño. Mientras se acercaban, una voz les paró

-Al parecer no sois tan tontos como imaginaba; dijo Inferno, saliendo de tras unos árbol. Junto a él estaban sus secuaces

-¿Cómo habéis llegado aquí tan pronto?; dijo Electra, sorprendida

-Tras una "pequeña" discusión, me separé de mi grupo,. Iba a localizarles con mi gema, cuando os vi caminar hacia aquí, y pensé que probablemente habíais cerrado el ratio de búsqueda hasta aquí, así que decidí avisar a mis compañeros, y por lo que veo, no me he equivocado; dijo, con algo de sorna. Todos le miraron mal

-Pero dejemos la palabrería, y empecemos a luchar; dijo, mientras un par de bolas de fuego se creaban en sus manos, mientras en las de Océano se creaban dos bolas de agua, y en las de Loren se transformaba en una gran serpiente

-Pense que no lo diría nunca; murmuró Ulrich, mientras se les lanzaban a combatir. Mientras Patrick luchaba contra Océano usando sus recien adquiridos poderes, Odd luchaba contra Loren, mientras se transformaban en distintos animales, intentando contrarrestar la ventaja del oponente. Al mismo tiempo, Jeremy se batí contra Inferno, con algo de dificultades, pues aunque las llamas no le afectaban demasiado por su poder de agua, si le afectaba el humo que generaban , y eso empezó a mermarle, pero por suerte, Aurora retiraba el humo con una fuerte brisa, ayudándole contra el enemigo

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Mientras ellos luchaban, los que no tenían un emblema se afanaban por encontrar el emblema. Electra ayudaba a Aelita a mirar por unos arbustos cercanos al arbol cuando recordó una de las numerosas marcas que tiene el marco. Esta era un martillo con runas en él, símbolo del poder de Thor. Cuando lo tocó, un potente rayo trono del cielo, que rápidamente se cubrió de nubes , mientras a Electra la cubría una luz amarilla

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En su lucha, Odd se encontraba en problemas: él estaba convertido en un gran oso, pero Loren estaba , como al principio, transformada en una enorme serpiente. Justo cuando iba a tragarse al indefenso Odd, casi sin aire por el letal abrazo que le estaba dando, un rayo le impacto en la cabeza. Gritando de dolor, y volviendo a su estado normal , la joven se palpaba la cabeza, mientras cerraba los ojos de dolor. Odd miró a los lados para ver que pasaba, cuando se encontró a Electra, vistiendo un peto color amarillo con un casco en la cabeza de color también amarillo y alas a los lados. En su mano derecha, un guantelete con el emblema del rayo brillaba con fuerza. Cuando Electra se fijo en este, se dio cuenta de que en él, estaba grabado la imagen de un hombre con un partillo en alto, mientras de este salían rayos

-Maldita cría…; murmuró ella, mientras la miraba con ponzoñosa mirada. Electra sonrió; Mi nombre no es cría, sino Electra, por si te interesa; dijo, con algo de ironía

-¡Me las pagaras, heredera del rayo!;gritó , abalanzándose sobre ella, mientras se transformaba en una enorme serpiente de nuevo. Electra la esquivó como pudo, pero no pudo hacer nada cuando la envolvió con su cuerpo. Loren rió

-¡Jajjaja! Ya no estas tan confiada, ¿eh?; dijo, mientras se disponía a tragársela. Entonces, un enorme rayo impactó en el cuerpo de Loren, haciéndola gritar de nuevo, mientras su cuerpo despedía humo por la brutal descarga. Sosteniéndola para que no se cayera, Inferno abrió un portal con al otra mano, mientras era ayudado por Océano, que paraba los intentos de ataque de los chicos con un muro de agua. Tras desaparecer de allí, las nubes sobre el cielo se fueron, haciendo que el sol brillara de nuevo.

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Tras volver de la fracasada misión, Inferno llevó a Loren a una cama para que descansara. Tras dejarla en su cama, se dirigió a donde descansaba su compañero, para empezar a despotricar sobre el enemigo

-¡Como se te ocurre dejarla sola contra un guardián!

-Venga, no te preocupes, ella estará bien, un par de rayos no la van a matar; dijo, dándole una palmada en el hombro

-La próxima vez, conocerán mi ira; murmuró Inferno, mirando al frente

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Tras la batalla y felicitar a Electra por conseguir su emblema, los jóvenes volvieron a la Hermita para que conozca al resto de sus compañeros. Junto a los maestros, se encontraba un hombre joven de pelo marrón y alas a al espalda, y de ojos cian. En cuanto vio a la princesa, se inclinó respetuosamente

-Es un honor conocerla, princesa Asmeya; dijo, solemne; Mi nombre es Axiel, el maestro de la guardiana del viento

-¡Perfecto!, en ese caso, te presento a tu alumna; dijo, invitando a Aurora a pasar. Este la miró con una sonrisa, tras darle un amistoso abrazo por la espalda, y revolverle un poco el pelo.

-Ya es tarde, guardianes. Os sugiero iros a la cama para recuperar fuerzas; dijo Asmeya, mientras estos asentían; Mientras hacemos los tramites, dejaremos a Electra con su familia, para poder traerla a Kadic, ¿está bien , Electra?; la aludida asintió, volviendo a su ciudad natal. Todo el grupo, tras eso, decidió volver a Kadic para un merecido descanso

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(1): Fritzlar es una ciudad real de Alemania cercana a Frankfurt, y donde se encontraba en la realidad el árbol donde se solían realizar los ritos paganos en honor al dios Thor.

Bien aquí un nuevo capitulo ¿Qué os parece? ¿Os está gustando? Espero que si. Como siempre, comentad , decid que os gusta y que no , dad ideas si así lo creéis conveniente. Siento la tardanza , dentro de poco subiré la actualización para Código Olimpo , pero es que he estado ocupado estos ideas. Para acabar , me despido , hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece

PD: Curiosidades de la vida, Asmara existe! No como planeta , claro, pero si como ciudad, se trata de la capital de la república de Eritrea, un pequeño país cerca de la península arábiga, en África. Me quedé muy impresionado cuando o descubrí, jamás me lo hubiera imaginado. Que coincidencia más grande ¿eh?