Capítulo VII
El cumpleaños y las despedidas.
Ha pasado un año desde que los hijos de Candy y Terry a quienes llamaron Ian y Elizabeth Grandchester llegaron a hacer aún más grande su felicidad este era un Diciembre diferente pues ahora en lugar de ser tristes todos los Diciembres estarían llenos de felicidad por tratarse de fechas importantes para ambos que marcaron su destino, el mes de su primer encuentro en aquel barco rumbo a Londres y su reencuentro en América aunque no les gustaba pensar en los años que vivieron alejados por lo tanto sólo pensaban en que se habían visto y el cumpleaños de sus primeros hijos, los niños comenzaban a caminar por toda la casa y eran en extremo curiosos por lo que su madre terminaba exhausta y su padre era quien se encargaba de acostarlos una vez que llegaba del teatro; como era de esperarse una gran fiesta estaba preparándose para celebrar la llegada de esos dos angelitos a la casa de los Grandchester por lo que tanto los familiares y amigos de Candy y Eleanor la madre de Terry (quien hacía seis meses había dejado la casa de su hijo) venían para festejar el acontecimiento.
El primero en llegar fue Albert lleno de regalos para sus ¡¿nietos?! (A Candy le resultaba muy gracioso decir eso sabiendo que su padre era un hombre muy joven incluso tampoco podría ser su padre en realidad), los chiquillos a pesar de no haberlo visto antes de inmediato comenzaron a jalarlo para que jugara con ellos por lo que el rubio no pudo resistir una invitación tal, así que todos estaban en el salón mirando como los niños se divertían con sus nuevos juguetes y mientras Candy y Terry observaban a sus hijos llenos de ternura, el joven actor le susurraba a su esposa cuanto la amaba y deseaba tener muchos hijos más mientras la abrazaba, la rubia se ruborizaba y le daba a su esposo un pequeño empujón para que no dijera esas cosas enfrente de su invitado pero siendo como Terry era, comenzó a decirle que sería una buena idea dejar a Albert ahí y comenzar de una vez a escribirle a la cigüeña.
-Chicos no saben lo feliz que estoy de que sean tan felices juntos pero tengo que reclamarles que me hayan hecho abuelo tan joven (dijo Albert sonriendo a los jóvenes enfrente de él mientras la nana se llevaba a los niños para darles de comer)
-Bueno mi estimado amigo (dijo Terry) no pudimos esperar, tú sabes mejor que nadie como hemos luchado por este amor y es tan grande que de un golpe nos ha dado no sólo uno sino dos hijos
-Hay Albert piensa que de ese modo puedes jugar con ellos, además si pasado mañana piensas regresar a África y no te veremos en un buen rato al menos disfrutarás de ser abuelo un par de días (dijo Candy con una de sus más cálidas sonrisas aunque estaba triste por la partida de su protector)
-Y cuéntenme ¿piensan tener muchos hijos?
-Claro vamos a llenar de risas esta casa y mira que es muy grande (insistió Terry)
-¡Claro que no! solo dos más (aclaró Candy)
-Lo siento señora Grandchester pero tendremos que discutirlo más tarde
-Bueno, bueno ustedes dos ¿no dejarán de pelear nunca verdad?
-Así es, es que nos gusta reconciliarnos (dijo Terry con esa sonrisa traviesa que hacía derretirse a Candy)
-En fin, pasemos al comedor (afirmó la rubia fingiendo estar enojada)
La comida estuvo llena de noticias de Chicago pues algunas de las compañeras del hospital donde Candy trabajaba le habían enviado regalos y algunas cartas para que ella no se mantuviera alejada de sus amigos y sus recuerdos volaron a esa época de su vida que ahora parecía tan lejana pero en la que a pesar de su tristeza conoció a gente buena que le ayudaba a pasar cada día de su vida con mayor facilidad.
Albert les contó también que por fin se terminaron los negocios que tenía con los Leagan a pesar de la oposición de la tía abuela pues él le demostró que no era bueno para los Andrey tener tratos con gente de tan baja reputación después de cómo había acabado Neal en la cárcel y cómo Eliza era una mujer fácil que se le entregaba a cualquiera sólo por diversión, así que el rubio comenzó a dar fin poco a poco con las relaciones de negocio que tenían con ellos, por lo que ya nada los relacionaba con ellos pues esa familia y los Andrey eran parientes muy lejanos.
Por su parte Candy y Terry le contaron a Albert sobre cómo les cambió la vida en un año y que el joven acababa de recibir una propuesta para hacer cine gracias a las buenas relaciones de su esposa con toda la gente que los conocía, él estaba estudiando el guión y pronto decidiría si hacerlo o no ya que no le gustaba mucho la idea de dejar su casa en esos momentos pues debería viajar a Canadá durante un par de meses y no vería a su familia durante ese tiempo si ya era difícil hacerlo cuando iba al teatro como soportaría ir tan lejos y los pequeños aún no podían viajar tan lejos y con un clima tan inclemente . Así continuó la tarde hasta que llegó la hora de despedirse sólo que el corazón de Candy se encontraba inquieto por la llegada de Archie y Annie a la casa pues ella sabía que tenía una charla pendiente con su querido primo con quien después de su fallida boda no había vuelto a hablar.
Patty y su novio James llegaron muy temprano el día siguiente pues ella quería conocer lo más pronto posible a los hijos de Candy que consideraba sus sobrinos y aunque recibía fotos casi en todas las cartas de su amiga quería cargarlos y besarlos, el novio de Patty pertenecía a una de las familias más adineradas de Florida por lo que sus padres estaban felices con el compromiso de su hija, sin embargo a ella no le importaba mucho eso ya que más bien lo que la conquistó de su prometido fue la dulzura con que él se ganó poco a poco su corazón que después de la muerte de Stear parecía haber dejado de latir.
Más tarde llegaron la hermana María y la Señorita Pony que sólo estarían ese día pues no podían dejar el hogar mucho tiempo y cuando conocieron a los hijos de Candy sintieron que la alegría no les cabía en el pecho pues su hija era una muy buena madre y los chiquillos les recordaban a la muchacha cuando era pequeña, además su esposo de verdad la quería y apreciaba por lo que al fin Candy tenía la familia que tanto deseó siempre y por la que ellas rezaron constantemente para que llegara.
Al final llegaron Archie y Annie y aunque el recibimiento de Candy fue igual de cariñoso que con todos los demás, la rubia pudo sentir cierto rechazo de parte de su primo por lo tanto supo que esa conversación pendiente no sería nada fácil para ninguno de los dos así que respiró profundo y disfrutó de la fiesta de sus hijos al igual que los demás pues al otro día llegaría uno de los momentos más difíciles de su vida.
Muy temprano por la mañana Candy se levantó para vigilar que el desayuno estuviera listo y ver que todos fueran bien atendidos; por el medio día Albert se despidió de todos al igual que la Señorita Pony y la hermana María y mientras Terry insistió para llevarlos a la estación de tren a las damas y al puerto Albert lo que le tomaría algunas horas, Candy decidió que era momento de hablar con Archie y por ese motivo le pidió a Annie y a Patty que fueran a dar un paseo junto con James mientras la nana cuidaba de sus hijos en la alcoba para poder quedarse a solas con Archibald en el estudio.
Candy estaba mirando por la ventana cuando toco a la puerta su primo con cara de pocos amigos ella tardó un par de minutos en voltear pues necesitaba tomar un poco de aire.
-Hola Archie siéntate por favor ¿quieres una taza de té?
-No estoy aquí para fraternizar es sólo algo que tengo que hacer para estar en paz conmigo mismo
-Si lo sé y te agradezco que hayas venido
-Bueno en tu última carta mencionaste que era importante
-Archie…yo…sé que te he herido mucho y también sé que no merezco me perdones pero sé también que debemos seguir viéndonos como familia tú has sido muy importante en mi vida así que no deseo excluirte de ella, además si Annie y tu van a casarse sería bueno que volviéramos a ser los buenos amigos de siempre ¿no crees?
-Candy yo…
-Por favor déjame terminar o ya no podré hacerlo…mira desde la primera vez que nos vimos sentí gran simpatía por ti al igual que por Stear y Anthony aunque mis sentimientos por este último cambiaron y se convirtieron en otra cosa, pero bueno esa historia ya la sabes, cuando supe de tus sentimientos por mí yo sabía lo que Annie sentía por ti y en mi corazón ya se encontraba Terry por eso no pude corresponderte entonces al igual que ahora pues mi destino está ligado de modo irremediable a ese hombre hasta el fin de mis días es verdad que pasé una época terrible cuando él estuvo con Susana pero estos sentimientos siempre estuvieron ahí sin importar cuanto deseara amarte yo te quiero y siempre te querré mucho pero no es la clase de amor que tu mereces y si dicen que el mundo merece un gran amor entonces también cada ser humano merece tener lo mismo para sí ¿no crees?, yo sé que te herí en lo más profundo de tu alma pero también sé que eres un hombre cabal y entiendes a la perfección lo que mi corazón guarda para Terry pues tú sentiste lo mismo por mí en algún tiempo y estoy consciente de que yo no te di amor en la misma medida lo único que tengo es este cariño que nunca se acabará y a pesar del tiempo o lo que pase entre nosotros estará presente para hacer un puente dónde podremos comunicarnos. ¿Crees poder perdonarme alguna vez por no poder amarte como mereces? ¿Hay todavía un lugar en tu corazón para recibir a tu prima?
-Candy…(dijo Archie profundamente consternado por las palabras de su prima y sintiendo como el rencor y el dolor de todos los meses anteriores dejaba una sensación agridulce sobre su alma) yo sé que no era tu intención hacerme sufrir es sólo que nunca lograré amar a nadie como a ti desde la primera vez que te vi, si bien es cierto que Annie logro distraerme de mis deseos cuando fuimos novios la primera vez siempre mi corazón salta de gozo cada vez que te ve y cuando aceptaste ser mi esposa creí que me amarías como yo a ti pero eso sólo fue una ilusión por eso me dolió más saber que sólo bastaron las palabras de Terry para hacerte volver a sus brazos, ya sé que siempre lo has amado pero pudiste hacérselo más difícil después de todo él te dejó ¿Qué pasara si vuelve a hacerlo y ya no estoy para consolarte?
-Archie mi querido Archie, sé bien que siempre estarás conmigo para ayudarme a llevar mis penas pues eres mi mejor amigo ¿quién si no tú soportaría mis días más negros y aun así me amaría? Debes tratar de ser feliz porque te lo mereces y aunque yo ya no te corresponderé como quieres siempre habrá un lugar especial para ti en mi corazón así como para Anthony y Stear
-¿Y no se enojará tu marido de compartir tu corazón?
-Terry a pesar de parecer un hombre frío y terrible es un buen hombre y me ama lo suficiente para dejar que yo ame a cuanta gente quiera siempre y cuando lo ame también a él
-Jajajaja ¡vaya esa sí que es una gran hazaña para ese engreído!
-Por favor no hables así de mi maridito, jajajaja. ¿Entonces qué? ¿Primos?
-Claro que si Candy yo nunca podre guardarte rencor sólo estoy un poco dolido de no haber sabido sacar a ese alcornoque de tu alma
Dicho eso Archie se acercó a Candy para darle un abrazo fraternal y ambos derramaron algunas lágrimas en señal de que se habían perdonado mutuamente así estuvieron por un rato casi interminable, hasta que para romper tanta intimidad que lo agobiaba y antes de que todos regresaran a casa Archie sacó de su bolsillo una pequeña botellita azul y se la puso en las manos a Candy diciéndole que era su regalo de cumpleaños aunque atrasado, le contó entonces la historia de aquella fragancia que era parte de la historia que ella los Cornwall y Anthony compartían y que pronto saldría a la venta pues todo el mundo debía saber que ese perfume había sido inspirado por la mujer que derritió los corazones de tres jóvenes con su encantadora sonrisa y como todos estaban enamorados de ella claro a la gente sólo le dirían que lo inspiró una dama pero Archibald y Candy siempre sabría la verdad así que le prometió que ella siempre tendría botellitas de perfume para regalar o para ponerse ella misma pues ese era su aroma y el mejor recuerdo que él siempre tendría.
Gracias a tods por sus comentarios llenan mi alma, por favor no dejen de opinar es importante para mí.
Sluditos!!!!
