Capítulo 6
Lo primero que Shizuru vio al entrar al salón donde se celebraba la fiesta fue un destello verde que casi la deja ciega.
- ¡Hola! ¡Shizuru-oneesama! ¡Soy Tomoe Marguerite! ¡Tu fan número uno!
Shizuru casi respingó por la forma en la que la había llamado esa chica extraña, la cual le presentó una foto para que se la firmara. Shizuru, muy acostumbrada a ser asaltada por la gente, puso su sonrisa más falsa y se dispuso a hacer un garabato rápido en dicha foto. Cuando terminó miró hacia otro lado, para ver quién había en la fiesta. Sin embargo, su "fan" era bien insistente.
- Me encantan tus películas. Las he visto todas como cien veces... – Tomoe estaba como en una nube. Gracias a ser la fundadora del Club Oficial de Fans de Shizuru Fujino, pudo obtener una entrada para el estreno y una invitación para la posterior fecha. Desafortunadamente para ella, no había podido aproximarse a la actriz hasta ahora.
Mientras la chica seguía babeando delante de Shizuru, ésta no le hacía el menor caso. Sin embargo, Natsuki estaba medio atenta a todo su parloteo.
- ¿Así que fundadora de su club de fans, eh? ¿Y lo pones en tu currículum? – Natsuki no podía entender que la gente estuviera tan obsesionada por la actriz.
- Por supuesto que lo pongo. Es todo un honor. – A Tomoe no le había pasado desapercibido el tono sarcástico de la novia de su ídolo.
- ¿Y qué hacéis en el club? ¿Babear mientras veis sus películas? – A Natsuki no le gustaba esa chica, y lo estaba dejando bastante claro. Además, ¿qué hacen los fans cuando se juntan?
- Por supuesto que no. Vemos sus películas desde un punto de vista cinéfilo totalmente. Shizuru es una gran actriz, ante todo. – Tomoe lo negó, pero en realidad era lo que ella hacía. Lo que pasa es que no quería quedar mal delante de su idolatrada actriz.
- Una gran actriz... ya... – Natsuki no estaba muy de acuerdo. Desde su punto de vista, la actriz estaba encasillada. Siempre hacía de protagonista de películas románticas. Bueno, la película que acababan de ver era muy buena, y, vale, era la única que había visto de toda su filmografía, pero seguía pensando que Shizuru era todo fachada. Una fachada muy atractiva, cierto, pero fachada después de todo.
- ¿Por qué no vamos a ver a mi amigo Reito? Creo que lo he visto por allí. – Esto se lo dijo a Natsuki, la cual estaba bebiendo un zumo de naranja que había pillado por ahí, mientras hablaba con la chica del pelo verde. Shizuru no quería que siguieran la conversación que, tal y como parecía ser la tal Tomoe, podría acabar en pelea. Además, tampoco quería que Natsuki empezara a dejarla en mal lugar. No podía dejar que la gente pensara que su prometida no la valoraba como actriz.
- Sí, es verdad. Lo he visto más para allá. – Mai conocía también a Reito Kanzaki, hermano de Mikoto, la cual trabajaba con ella. Además, la chica del pelo verde le causaba escalofríos, y Natsuki parecía haberle tomado manía. Mai quería alejarse de la tal Tomoe a toda costa. Un aura siniestra parecía envolverla.
- Si nos disculpas...- Dijo dirigiéndose a su fan.
De todas formas, Shizuru no quería prestar atención a lo que Tomoe decía sobre su persona. No le interesaba lo más mínimo que la gente la elogiara sin conocerla. Al fin y al cabo, ¿qué sabían de ella? Sólo sabían cómo era en la gran pantalla, y en alguna que otra entrevista, en las cuales se mantenía distante y daba a conocer lo mínimo sobre su persona. Desde su punto de vista, la gente que la idolatraba lo hacía sin conocimiento de causa. Sólo idealizaban su imagen.
Tomoe, ante el desinterés claro de la bella actriz, se contrarió mucho. Si fuera por ella, secuestraría a Shizuru para ella sola, y así poder disponer de su presencia a su antojo. No era la primera vez que se encontraba pensando en tomar medidas drásticas, pero sabía que debía hacerlo con el máximo cuidado posible, para no ser pillada en el intento. Tanto como idolatraba a Shizuru, empezaba a desarrollar una inmensa aversión por Natsuki, la cual se encontraba en una situación por la que ella mataría por estar. Sin embargo, la chica del pelo azul no parecía apreciar la suerte que tenía. Sin duda, el mundo estaba muy mal repartido.
- Por supuesto, Shizuru-oneesama. Espero verla pronto. – Y con eso, Tomoe se despidió de la actriz, la cual, al oír de nuevo la coletilla de "oneesama", dio un respingo.
El grupo se desplazó rápidamente al lugar donde Reito de encontraba. Por supuesto, Shizuru lo hizo con una gracia incomparable, como si en realidad no estuviera tan desesperada por dejar a la inquietante fan.
- Shizuru-san. – Reito desplegó una de sus patentadas sonrisas de anuncio de dentífrico.
- Reito-san. – Shizuru también le respondió con una de sus sonrisas sinceras, reservadas sólo para sus amigos. – Te presento a mi prometida, Natsuki Kuga, y a su amiga, Mai Tokiha.
- Gracias, Shizuru, pero no hacía falta. Ya nos conocemos de antes. Natsuki, Mai. Encantado de veros de nuevo. – Reito era todo un galán, y sonrió a Mai de forma muy amplia. – No esperaba verte aquí. Mikoto no me dijo nada.
- Reito-san. – Mai estaba un poco avergonzada. – La verdad es que me he apuntado en el último momento. ¿Está Mikoto por aquí?
Aunque Mikoto y Reito no eran hijos del mismo padre, mantenían una buena relación. Reito trabajaba con su padre en las Empresas Kanzaki, y Mikoto, a la cual gustaba mucho la comida, trabajaba en la cadena de restaurantes de Mai. Era la organizadora de las fiestas y, dado su carácter extrovertido, de vez en cuando se disfrazaba para entretener a los más pequeños. De ahí el traje de pingüino.
- Sí. Creo que está en el bufé. – Dijo señalando en la dirección de la comida.
- Por supuesto. ¿Dónde iba a estar si no? – Contestó Mai riendo.
Reito y Mai comenzaron una conversación ligera. Se conocían a través de Mikoto, pero no mucho. Era evidente que Reito se sentía atraído por Mai. Ésta, por su parte, se sentía halagada, razón por la cual su interacción se parecía bastante a un tonteo entre enamorados.
- ¿No crees que Reito-san y Mai-san hacen una buena pareja? – Shizuru susurró a Natsuki en el oído. Ésta, ante lo inesperado de la acción, dio un respingo y se puso toda colorada. El aire que se escapó de la boca de Shizuru le hizo un cosquilleo desde su punto de vista innecesario.
- Ejem... sí, bueno...- Natsuki no sabía muy bien a qué respondía. Shizuru se dio cuenta, y se aprovechó de ello.
- ¿Así que quieres hacerme esto y aquello? – Susurró de nuevo al oído de la peliazul. Por toda respuesta se encontró a un tomate con los ojos muy abiertos.
- ¡Po... por supuesto que no! – Natsuki gritó y todo el mundo se volvió para mirarla. Cuando vieron que no pasaba nada, siguieron a lo suyo. - ¿Ves lo que has hecho? – Dijo al oído a Shizuru.
- Eso te pasa por no escuchar. – Bromeó Shizuru. La verdad es que la fiesta estaba siendo bastante aburrida. Yukino se había alejado para hablar con algunos directores de cine invitados. Ella no se sentía con ganas de hacerse publicidad. Además, tenía trabajo de más. Como no tenía nada mejor que hacer, volvió a la carga.
- ¿Así que no quieres hacerme esto y aquello? No deberías ir diciéndolo en alto por ahí. Podrían creer que no estás tan enamorada como dices. – Continuó susurrando a la peliazul.
- Sabes que todo es mentira. – A Natsuki no le gustaba cuando Shizuru estaba juguetona. Eso significaba problemas para ella.
- Entonces, ¿no te parezco atractiva? – Shizuru hizo un puchero.
- Etto... ejem... sí... eres atractiva. – Natsuki no sabía qué hacer. Shizuru parecía al borde de las lágrimas, y eso la ponía intranquila.
- ¡Así que te gusto! – Shizuru sonrió con su sonrisa más perversa. Toda la respuesta que tuvo fue una subida peligrosa de toda la sangre de Natsuki a su cara.
- ¡Me voy al bufé a ver si Mikoto ha dejado algo! – Natsuki no esperó respuesta. Se dirigió a toda velocidad a la zona donde se servía la comida.
Natsuki encontró la zona de los condimentos, y se dispuso a cubrir de mayonesa todo lo que hallaba. Ahora mismo se encontraba en su paraíso particular.
Shizuru hizo ademán de seguirla, pero Tomoe volvió a la carga.
- ¡Shizuru-oneesama! ¡Me alegra volver a verte! – La sonrisa de la chica era espeluznante.
- Lo siento... pero no recuerdo cómo te llamabas. – Shizuru le respondió con una sonrisa falsa.
La respuesta no le gustó nada a la del pelo verde, pero lo disimuló bien.
- Tomoe Marguerite. Es comprensible. Conoces a tanta gente... – comenzó a decir la chica.
- Verás, Marguerite-san. La verdad es que iba en busca de mi prometida. – Shizuru la cortó enseguida. A Tomoe ya empezaba a hervirle la sangre. – Nos vamos a ir ya de la fiesta...
- Claro. Por supuesto. – Tomoe escondió bien su disgusto. – En otra ocasión nos veremos...
- Hasta pronto. – Dijo Shizuru, alejándose rápida pero grácilmente de la fan. Desde luego, no esperaba verla pronto.
Fue de nuevo en busca de Natsuki, la cual se estaba dando un festín de mayonesa.
- Será mejor que nos vayamos. – Le dijo Shizuru que, de forma disimulada, había estado siguiendo los movimientos de Tomoe con la mirada, mientras hablaba con unos y con otros en el salón. Todo el mundo parecía tener algo que decir a la actriz. Sin embargo, ella estaba pendiente de la chica del pelo verde. Era una acosadora profesional, así que decidió irse pronto de la fiesta.
- Pero si todavía queda mayonesa de sobra...- Natsuki empezó a protestar.
- Creo que por ahí estaban pidiendo que nos diéramos un beso. – Mintió Shizuru descaradamente.
- Creo que ya es hora de irse de aquí.- Dijo Natsuki precipitadamente. – Después de todo, mañana tengo que trabajar...
Shizuru sonrió de manera triunfal. Era mencionar algo íntimo entre las dos, y su prometida se volvía dócil como un cachorrito. Por una parte le gustaba poder controlarla, pero por otra le gustaría que la chica se interesara más por ella. No estaba acostumbrada a que la ignorasen tan claramente. Bueno, al menos, se divertía poniéndola colorada. Algo es algo.
NA: Gracias por todos los comentarios. Os espero en el próximo capítulo
