Title: ¡Nee, nee, México-kun!
Autor: D3aTh Th3 GirL
Serie: Axis Powers Hetalia
Summary: Serie de One shots/Drabbles sin secuencia sobre México-kun, sus costumbres, historia, puntos de vista, y relaciones con otros países. Algunos contienen yaoi.
Chapter: Una musa para Alejandro
Iniciado: 05 de Febrero de 2010
Finalizado: 06 de Febrero de 2010
Status: En progreso (7/ ¿?)
Warnings: México x Juana, Condesa de Paredes x Juana, México x España. Hetero, Shojo-ai y Shonen-ai, LOL
Disclaimmer: Hetalia no me pertenece, de lo contrario, México aparecería =P
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A Axis Powers Hetalia FanFic
Juana y Alejandro
Nueva España, segunda mitad del siglo XV
─Mira cuanto has crecido, Alejandro─ dijo Antonio mientras caminaban por el castillo del virrey, el Marqués de Mancera─. ¡Y qué guapo estás!
─Ya, ya entendí, hermano─ murmuró Alejandro muy avergonzado, e incómodo entre esas ropas vistosas─. ¿Por qué tengo que ir a esta fiesta? A mí ni me gustan.
─Quiero que conozcas a una nueva doncella en la corte de tu jefe─ dijo España sonriendo─¿No quieres estar guapo para ella?
─En realidad no me interesa.
─Vamos, vamos, no seas tan negativo─ lo animó Antonio, besando su frente y guiándolo hacia─. Ya he hablado con ella y es una muchacha muy guapa y lista. Estoy seguro de que serán grandes amigos, eso me gustaría, de hecho.
─ ¿Y de qué podría hablar con ella? Yo no soy muy inteligente. Mucho menos soy lindo o guapo o algo que se le parezca.
─Sí eres listo, sólo eres flojo─ contradijo España─. ¡Y mi pequeño Ale es la cosa más mona de por aquí!
─No soy pequeño─ farfulló Alejandro muy avergonzado.
Antonio se limitó a reír y condujo a Alejandro a través de la multitud hasta una congregación de personas de rostros inteligentes, cuya atención se centraba en una jovencita de dieciséis años aproximadamente.
Y entonces ella volteó y sus ojos se cruzaron con los de Alejandro, que sintió un vuelco en el estómago.
La muchacha tenía cabello largo y negro, bien peinado y suelto, enmarcando su rostro blanco, que exhibía orgullosamente las facciones finas de su dueña, y sus mejillas rosas coloreaban sus mejillas. Pero lo que más le impresionó a Alejandro fueron sus ojos oscuros, profundos, sabios, inteligentes.
─ ¡Juana, querida!─ la llamó España afectuosamente, interrumpiendo la conversación que mantenía la chica con los eruditos─. ¿Te importaría venir conmigo un momento? Será rápido, lo prometo─ luego Antonio se dirigió educadamente al resto─ ¿Les importaría si les robo a la señorita durante unos minutos?
Ellos no tuvieron ningún inconveniente, y Juana se acercó a ellos.
─Buenas noches tenga, don Antonio─ saludó ella con cortesía, y luego se dirigió a Alejandro, que dio un respingo al recibir la atención de la joven─. Y muy buenas tenga también usted, señorito.
Antonio se echó a reír, y Alejandro se ruborizó.
─Verás, Juanita, quería que conocieras a mi hermano adoptivo, Alejandro González─ los presentó─. Él es mi hermanito adoptivo, Nueva España, o al menos es la parte representativa, claro que también están sus hermanas Filipinas, Costa Rica, Texas… en fin, usted me entiende.
─Es un placer conocerlo, señor Nueva España.
─El placer es mío, señorita Juana.
Y ese día, Alejandro cayó a los pies de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, la que sería su primer amor.
Pasaron algunos años de ese encuentro, y Antonio comenzaba a recelar del profuso cariño que Alejandro le había tomado a Juana. Era muy cierto que deseaba la amistad entre los dos, pero no paso inadvertido el hecho de que el asunto se le estaba saliendo de las manos.
Alejandro iba todos los días al castillo aunque no hablara directamente con Juana. Se conformaba con observarla, y cuando tenía la oportunidad charlaba con ella, tal vez no de cosas artísticas, pero Alejandro siempre se mostraba atento a lo que ella tuviera que decir, y así supo la historia de su vida como hija ilegítima, prodigio desde los tres años, la vida con sus tíos, y ahora parte de la corte.
Juana había cambiado en gran medida a Alejandro, refinando su manera de comportarse y de hablar, sin necesidad de recurrir a las maldiciones y palabras obscenas, cortesía de España.
─Quisiera ir a la Universidad, señorito Alejandro─ le contó Juana─. Pero me es imposible, mi género me lo impide.
─Sabes, tal vez podríamos encontrar algún modo─ propuso Alejandro.
─Ya le he comentado a mi madre la idea de ir vestida de hombre a la Universidad, pero me temo que la desechó.
─No se preocupe, Juana, le prometo buscar alguna forma… si hablo con Antonio tal vez…
─Le ruego no hable de esto con don España─ pidió Juana─. No sería prudente pecar ambos de indiscreción. No. Ya he tomado una decisión, y he escogido tomar el hábito.
─ ¿Está segura?
─Mejor una vida recluida pero llena de aprendizaje que una vida galante y vana.
Alejandro la miró con tristeza y asintió, comprendiéndola perfectamente, pero no pudo evitar sentir compasión por él mismo.
Si ya estaba fuera de su alcance, ahora lo estaría aún más.
***
En un día lluvioso, Antonio encontró a Alejandro contemplando la lluvia a través de la ventana, con los ojos llenos de nostalgia, y llorando amargamente. Suspiró, esperando Lovino perdonara su ausencia, cuando había prometido regresar inmediatamente a visitarlo. Bueno, pero ahora era su hermanito quien lo necesitaba, y no podía irse sabiendo que se encontraba deprimido.
─ ¿Qué pasa, Ale? En los días lluviosos es un hábito verte chapoteando afuera.
─A lo mejor ya estoy demasiado grande para esas cosas─ suspiró Alejandro, secándose los ojos.
─ ¿Cómo? ¡Nunca se es lo suficientemente grande!
Los dos se quedaron en silencio, contemplando la lluvia, y Antonio abrazó a México, besando toda su cara con ternura, y Alejandro se dejó hacer.
─Es por Juanita ¿no?─ murmuró España, haciendo una pausa entre sus besos, para reanudarlos, pues ya sabía la respuesta. Tampoco le sorprendió probar el sabor salado de las lágrimas recién escapadas.
─ ¡Yo la amo, hermano!
El llanto silencioso de Alejandro se hizo más intenso, y pronto ya estaba gimiendo e hipando con fuerza, aferrándose más a Antonio.
─Ay, mi pobrecito Ale…
Persiguiendo una causa perdida.
***
─… la Condesa siempre es muy amable conmigo, Alejandro─ le contaba Juana después de otros años sin verse─. Es una mujer muy inteligente y hermosa, además, ha sido mi protectora en mi estadía en este convento.
Todos esos años ya habían dejado testimonio en el rostro de Juana, que ya era propiamente el de una mujer adulta, aún si los hábitos quisieran velarla. En cambio, parecía que en Alejandro no había cambiado nada, seguía teniendo la misma apariencia de un chiquillo de trece años, el precio de la inmortalidad.
─Me sorprendió encontrarla aquí─ comentó Alejandro, sonriendo─. Usted me habló de permanecer en la orden de las Carmelitas, y llegó a parar a la orden de las Jerónimas.
─En realidad es un cambio muy agradable. Y siempre recibo visitas de la Condesa de Paredes.
─Ella debe ser una gran amiga para que usted la tenga en tan buen concepto.
─Así es.
─ ¿Y ha escrito mucho? Aunque recuerdo que me dijo algo parecido a: "No me gusta escribir"
─Y es verdad, generalmente escribo por encargo. Escuche, este es un fragmento de un poema hecho en honor y encargo de mi amiga la Condesa:
Ser mujer y estar ausente
No es de amarte impedimento,
Pues sabes tú que las almas
Distancia ignoran y sexo.
─Vaya, es muy hermoso, Juana.
─Señorito Alejandro, hay algo que me encantaría confesarle, si es tan amable de prestarme su oído.
─Puede confiármelo.
─Pienso que podría haberme enamorado de la señora condesa.
***
─Alejandro… ehm… ¿y ahora qué pasó?─ Quizo saber Antonio, acunándolo en su brazos, porque aunque ya no era tan pequeño como solía serlo, aún podría mimarlo si quería─. Regreso sabiendo que fuiste hoy a ver a Juana, y en lugar de que regreses tan contento como me imaginaba, llegas todo apachurrado.
Alejandro le contó con la voz entrecortada por el llanto lo que le había contado Juana y lo mal que se la había pasado sabiendo esto.
─Duele mucho, Toño.
─Por supuesto que duele, porque es el primer amor. Y el primer amor siempre parece el único.
─ ¿Qué puedo hacer?
Antonio suspiró, y besó su mejilla.
─Lo más sano para ti es que la olvides, hay demasiados impedimentos para que estén juntos, y no me refiero sólo a su preferencia por la Condesa.
─ ¿Qué quieres decir?
España lo miró fijamente, tan serio que intimidó a Alejandro. Pero pronto Antonio rompió a reír.
─ ¡No me des esos sustos, hermano!
─ ¡Sólo bromeaba contigo, pequeño!
─ ¡Que no soy pequeño, carajo!
Ahí estaba, pensó Antonio satisfecho, el humor de su hermanito querido. Humor que esperaba durara mientras visitaba a sus demás hermanitos adoptivos y a Lovino.
***
Después de esa tarde con Juana, Alejandro dejó de frecuentarla tan seguida hasta que dejó de ir definitivamente, y Juana no hizo ninguna insistencia especial para solicitar una visita de su amigo, y aunque no lo quisiera, eso hirió una vez más el corazón de Alejandro.
Una vez más dejaron que los años corrieran.
─ ¡Alejandro!─ llamó una alegre voz familiar, y Alejandro sonrió, sentado en su sillón sin hacer nada especialmente─ ¡Ya volvió tu hermano favorito!
Se levantó del sillón enseguida y se arrojó contra él, abrazando con fuerza a Antonio, que le devolvió el abrazo.
─ ¿Me extrañaste?─ preguntó Antonio, sonriendo, y Alejandro se ruborizó al escuchar el tono provocativo de su hermano adoptivo.
─Sí, te extrañé mucho. Durante todo este tiempo me he sentido muy solo.
─ ¿No has ido a visitar a Guillermo o a Fernandita (1)?
─No, no los he ido a visitar, ni a ellos ni a… Juana.
─Ah, hablando de Juana─ dijo España con tono sombrío─. Pasé a visitarla antes de venir hacia acá y… pues lo mejor sería que fueras a echarle un ojo.
─ ¿Qué quieres decir?─ preguntó Alejandro, helado.
─Juana está enferma de cólera─ le informó Antonio, frunciendo el ceño─. Te lo digo porque tal vez quieras visitarla y yo podría… ─ Alejandro salió apresurado de su casa sin terminar de escucharlo─… acompañarte…
Se dejó caer en el sillón, cubriendo su cara con las manos, preocupado por lo que podría salir de esa visita. Definitivamente no sería nada bueno para su querido Nueva España, y, abrumado por la amenazante catástrofe, no pudo evitar pensar en todo lo que le hubiera ahorrado a Alejandro si nunca le hubiera presentado a Juana.
***
─Ah, no esperaba que volviera, Alejandro─ habló Juana con voz débil, recostada en una cama, con un aspecto lamentable: la piel se le estaba secando, incluso se le estaba poniendo de un extraño tono violeta. Pero para Alejandro fue un alivio ver el brillo inteligente de sus ojos intacto.
─ ¿Por qué no? Usted es mi amiga, Juana.
─Bueno, hemos p-perdido contacto hace años…
─Lamento mucho eso.
─Está bien, no importa.
─ ¿Cómo se siente?─ preguntó Alejandro golpeándose mentalmente, y acercándose a la cama de su amada ─Perdón, es una pregunta estúpida. Mejor dígame que es lo que ha hecho en estos años, si me hace el favor.
─Tuve problemas con Sor Filotea de las Cruces, y d-dejé los libros y las artes. Lo he v-vendido todo.
─ ¡Juana!─ se lamentó Nueva España, derramando lágrimas─ ¡Lamento no haber estado cuando me necesitaba!
─Oh, pero estuvo ahí─ estiró los labios en un triste intento de sonrisa─. Tal vez no físicamente, pero estuvo.
Alejandro tomó su mano y la besó, susurrando contra ella lo que hace mucho quería decirle.
─Le amo mucho, Juana. Mucho, desde que la conocí.
─Hombres, que curiosas personas, hablando cuando ya no tienen más remedio…
─Lo lamento. Pero sigo amándola.
─No, no me ame... p-porque yo no puedo amarle, no quiero amarle. Lo siento mucho…
─ ¿Por qué?─ quiso saber Alejandro, sintiéndose aún peor que antes, a pesar de haber presentido una respuesta como esa.
─Deje de… hacerse daño…─ Alejandro apretó la mano de la mujer y apretó también los ojos, sintiendo más lágrimas corriendo por su rostro─. Mi Nueva España…
Y tras esas palabras, ella dejó de existir.
Las monjas hicieron llevar el mensaje a Antonio, y le hicieron saber también el estado deplorable en el que se encontraba Alejandro, urgiéndole a venir lo más pronto posible. Ahora, Antonio caminaba hacia casa de Alejandro, llevándolo semi inconsciente en sus brazos, apenado por no haberle advertido antes de los riesgos de amar a una mujer mortal.
─Perdóname Alejandro─ lloró, y los ojos confundidos del aludido lo centraron─. Tú nunca debiste haberla amado, pero yo te dejé que lo hicieras porque… bueno, supongo que lo hice porque se te veía feliz.
─Juana… Juana…─ suspiró Alejandro, sin dejar de sollozar─ ¡Quiero de vuelta a Juana! ¡Tráemela, Antonio!
─Si pudiera lo haría, pero sólo soy una nación, no soy ningún Dios. Y tú tenías que haber estado consciente de lo que hacías cuando te enamoraste de ella.
─ ¡La amo! ¡La amo!
─Yo sé, pero ella ya no está. Dale ese amor a alguien más, alguien que esté vivo y pueda correspondértelo, alguien que… se parezca a ti.
─ ¿Qué… se parezca a mí?
─Que comparta tu inmortalidad, que sea una nación con la que quieras estar.
Los dos se miraron fijamente, y sin pensarlo dos veces, España se inclinó sobre el muchacho, dándole el beso que no obtendría nunca de la mujer muerta, y una vez llegados a la casa, donde Antonio comenzó a desnudar a Alejandro, esperó que si bien no podría nunca desaparecer la herida, por lo menos podría ayudarla a sanar.
***
México, siglo XXI
Muchas cosas habían pasado tras su primer amor, pensó Alejandro, mirando a través del cristal empapado de lluvia de su casa, tomando de cuando en cuando un sorbo de tequila, ya borracho, pero no por eso su mente dejaba de funcionar dolorosamente.
Las palabras que le había dicho Antonio, sobre eso de encontrarse una nación a la cual amar, se le habían quedado grabadas en su memoria, y era un tema al cual le daba muchas vueltas una y otra vez. ¿Qué nación podría amarlo? ¿A qué nación podría amar? Era demasiado difícil para él encontrar una respuesta, y con la cantidad de países que conocía ahora, no estaba muy seguro de sus sentimientos hacia ellos. Podría ser cualquiera, hombre o mujer, Asiático o Africano, Europeo o Africano, de Oceanía quizás…
─Ya lo descubriré algún día, Juana. Mientras, creo que mañana iré a ver a Antonio.
Notas de la Autora:
(1)Fernanda Pérez: Ella es Guatemala, que tendrá su propia historia con México en países posteriores ^^
Y bueno, creo que todos los mexicanos conocemos por lo menos un poco de Sor Juana, y los que no, déjenme contarles resumen: fue una erudita novohispana muy importante. Nació como hija bastarda, pero desde pequeña era muy inteligente, y aprendió a leer a los tres. Al poco tiempo fue enviada a vivir con sus tíos, que la apoyaron para entrar a la Corte del Virrey, el Marqués de Mancera, a los dieciséis años.
Quería era ir a la Universidad, pero no se lo permitieron, así que decidió entrar a un convento. Se unió a la orden de las Carmelitas, pero salió por problemas de salud, y pasó a la orden de las Jerónimas. En la celda donde vivía mantenía charlas con otras eminencias de su época. Una de sus amistades era la condesa de Paredes, con la que se dice mantenía una relación lésbica (yo creo que sí).
Uno de sus conflictos más fuertes fue la desaprobación del obispo de Puebla, que criticaba su gusto por las letras y le recomendaba una vida más religiosa. Sor Juana le dio respuesta ("Respuesta a Sor Filotea"), donde mantuvo su posición, pero tiempo después terminó vendiendo su biblioteca y sus instrumentos musicales. Ella murió de cólera en una epidemia, por ayudar a sus compañeras.
Hetero O.o Pero con una pizca de España x México ¡No le digan a Lovino! (¿Qué se trae México contra los gemelos Italia? xD)
Y para el otro capítulo, definitivamente será la Independencia de Texas ^^ Con mucho de EU x México x Texas x3
Con este capítulo me quedé pensando: ¿Quién será el verdadero amor de México? °o°
Reviews:
shadowleani: Yo también me imagine pastelazos cuando decían de la Guerra de los Pasteles, y me avergüenza decir que pasó mucho tiempo hasta que supiera qué rayos fue. Oh, bueno, al menos ya ahora lo sé x3
aki-chan924: Sí, tiene razón, Arthur es la onda, pero en esa vez no ayudó mucho a México ¬¬U Y el Antonio x Alejandro, este capítulo tiene un poco, pero ya vendrá uno que tenga más sobre ellos ^^
Adnachiel: ¡Oh, no te robes a México! *despreocupada* Róbalo si quieres, mi México es tú México =P Yo tampoco termino de entender eso de dividir así a México, pero bueno, es válido xD
zaphiro: Leí tu fic, y dejaré un review tan pronto pueda , lo prometo.
PanLeeBlackfraids: ¿De Monterrey? ¡Siempre he querido ir al Norte! (Yo vivo en el centro de México) Y yo no es que odie a Texas, aunque si me de coraje, pero entiendo que se quería ir con alguien que tuviera más posibilidade$
Yumeko: Yo también pienso que fue demasiado dinero por unos pasteluchos (¿le echaron oro en polvo en vez de harina o qué?) Yo también odie a Francia cuando supe de eso, pero una vez que miras Hetalia, es imposible pensar lo mismo con lo cómico que es xD
: Me alegra que te haya gustado mi *estúpida* adaptación de la Guerra de los Pasteles. No sabía si así quedaría bien, pero bueno, el chiste es que ya está posteado. Y cierto, a veces México debe aprender a ceder, que le salió peor ToT
yumiki-sama: Pues hoy no es sobre Texas, pero ese vendrá en el siguiente capítulo, lo juro ^^ Puede que sea el capítulo más largo hasta ahora, ya veremos. Y si, también quiero hacer un capítulo sobre el "amor a la triple A" xD
hikari_loka: Maltratan a México porque es… ¡maltratable! Haga algo mal o no. Qué bueno que te haya gustado como representé a México, ojalá no te decepcione nunca *con pancartas que dicen: "Me esforzaré"*
anonimita :D : La Guerra de los Pasteles sí que es genial, a mí me parece algo adorable (¿?) Cuando lees sobre ella es algo así como: ¡Dah! Sería genial que Hidekazu sensei la retomara en Hetalia u.u
