Sailor Moon y sus personajes no me pertencen
Epílogo
Gritó con fuerza al ejecutar su cadena que ahora se enrolló en un gran Youma. Lo revoleó como látigo para luego embestirlo contra otro grupo de Youmas haciéndolos polvo.
-¡Wow no sabías que podías hacer eso!
Sailor Urano estaba sonriendo bastante sorprendida. Minako sentía su cuerpo totalmente atrofiado y la sangre caía por sus orejas. El parque de la ciudad seguía repleto de Youmas y el cielo estaba oscuro.
-Estoy… Minako no podía articular las palabras. –Estoy de regreso ¡Volví! Aquí es donde…
-¿Dónde qué? Pregunta Haruka sin comprender a su líder. –Dices que estas de regreso cuando has estado aquí todo el tiempo.
Minako giró la cabeza y vio que Sailor Moon estaba preparando su ataque. En pocos minutos el final se acercaría. Era su única oportunidad.
-¡No debe atacar! Exclama corriendo hacia su princesa.
-¡Oye! Grita Urano. -¡Espera!
-¡Sailor Moon! Grita con todas sus fuerzas. -¡Detente! ¡No ataques!
Todas las senshis estaban confundidas.
-¿Qué no ataque? Pregunta Makoto girando la cabeza hacia su líder mientras que con sus manos soltaba rayos rostizando Youmas. –Ese ataque es capaz de destruir a todos los Youmas.
-No, No. Niega Minako. –Es una trampa. Ese rayo es un portal, ellos esperan que ataquemos para poder abrirlo por completo y liberar algo peor…
Las chicas intercambiaron miradas dudosas.
-Pero Mina… el ataque fue idea tuya. Dice Ami.
-¡Lo sé, lo sé! Y me equivoqué. ¡Por eso Usagi debe desviar el ataque a otro sitio!
Rei se acerca a ella. -¿Segura que estás bien?
-¡Pues claro que estoy bien! Masculla golpeando su brazo para que no la tocara. –Por favor deben creerme.
Tuxedo Mask la miró detenidamente. Sailor Venus jamás dudaba de sus decisiones. Pero cómo se estaba expresando parecía estar muy segura de lo que decía.
-¿Cómo es que sabes todo esto Sailor Venus?
-Es una larga historia. Por favor, solo créanme. Sólo debemos seguir luchando. Sailor Pluto está… estaba… está en camino, Llegará en cualquier minuto y podrá cerrar definitivamente el portal.
Haruka y Michiru se miraron. ¿Cómo sabía Minako que Sailor Pluto vendría?
Sailor Moon no podía mantener el ataque por mucho más tiempo. Debían decidir rápido.
-¿Estás segura de que Sailor Pluto vendrá? Pregunta Michiru fulminándola con la mirada.
-Sí. Asiente Venus con seguridad. –Créanme por favor.
-Está diciendo la verdad. Asiente Tuxedo Mask. Podía sentir el fuerte palpitar de Venus. –La trampa tiene varias caras y está decisión solo tomará un instante. Todo recae en ti Minako.
-Si. Lo sé. Pero háganlo. Se los ordeno como líder-. Dice Sailor Venus. –Lo derrotaremos.
Las chicas asintieron. Minako era su líder después de todo y debían obedecerla. Siempre la firmeza y la seguridad de Sailor Venus les daba la sensación de que todo saldría bien.
-¡Sailor Moon! Grita Tuxedo Mask. -¡Desvía el ataque!
Justo a tiempo Usagi no podía resistir más. Apuntó hacia arriba y el ataque fue directo al cielo con tanta rapidez que se perdió en el espacio.
Ya sucedió. Había cambiado el destino.
Ahora todo dependía de ellas para cambiar el futuro.
-¡Peleen con todas sus fuerzas! Ordena Sailor Venus y todas las siguieron.
Estos minutos serán los más difíciles de mi vida. Admitió sintiendo la sangre a ambos lados de su cara y su cuerpo totalmente golpeado. Esto lo definirá todo. Todas ellas realmente confían en mí. No puedo fallarles. Lucharé hasta el último aliento.
Pelearon arduamente. Youma tras Youma caían en cenizas. Heridas y recaídas sucedían pero ninguna se dejaba vencer. Minako gritaba palabras de aliento e iba a ayudar a cada compañera mientras podía.
No supo cuánto tiempo pasó pero una potente luz verde cegó a todas desde el cielo. Dos figuras femeninas estaban allí con sus cetros característicos.
-¡Sailor Saturn! ¡Sailor Pluto! Grito Usagi con total sorpresa.
-¿Cómo llegaron aquí? Pregunta Ami.
-Sailor Venus tenía razón… Murmura Michiru mirándola.
Al fin. Sonríe con alivio.
Ambas Sailor chocaron sus cetros. -¡Atrás todos!
Comenzaron a recitar palabras impronunciables e inentendibles pero segundo a segundo una esfera de poder se acrecentaba en sus cetros eliminando desde el Youma más cercano hasta el último que se encontraba en el perímetro del parque. Por último el gran rayo rojo que seguía chocando en la tierra comenzó a tener raras deformaciones y cambiaba constantemente de tonalidad.
-¡Vuelve a donde perteneces! Exclama Pluto apuntando con su cetro.
Saturn la imitó y juntas atacaron golpeando el rayo, esta vez no produjo ningún estruendo o ruido torturador. Simplemente una gran onda de energía se expandió cegándolas a todas por unos instantes y luego todo acabó.
Una enorme cortina de humo era lo que quedaba. El parque estaba destruido. Árboles caídos, el suelo lleno de cráteres, pozos y arbustos quemados. Solo el parque terminó gravemente dañado. Pero todas estaban a salvo.
Pudo cambiar el destino. Pudo preservar el futuro de Tokio de Cristal. Minako no podía sentirse tan liberada del gran peso que sentía en sus espaldas. A pesar de sentir algún que otro hueso roto, sus oídos sangrando y las heridas latentes no podía sentirse más feliz de saber que todo eso había valido la pena.
La cortina de humo cegó a todas las Sailor Senshis. Se buscaban en la ceguera para poder reunirse. Sin embargo Minako miró hacia arriba donde Pluto y Saturno estaban reunidas.
-Debemos hablar. Dijo Setsuna sonriéndole.
-Estoy ansiosa. Dijo con sarcasmo Minako y es atraída hacia la esfera en donde estaban las dos Sailor Outers.
-Lamento si demoré. Dijo Setsuna mirando a Hotaru. –Tuve que llamar a Saturno para que me ayude. La primera vez que todo esto sucedió no me dio tiempo de hacerlo.
Minako negó con la cabeza. –Al regresar aquí sabía lo que tenía que hacer. No te preocupes.
-Lo hiciste bien Sailor Venus. Ninguna hubiera tenido la fuerza para sobrevivir a tal viaje. No por nada eres la líder.
Mina sonríe débilmente. –Puedo decir que aprendí mucho de todo esto. Solo espero que no vuelva a suceder.
Setsuna río por lo bajo. –Lo dudo mucho.
Entonces la Sailor del Tiempo abre los ojos y muestra una expresión como si se hubiera acordado de algo.
-¡Ah! Por cierto. Extendió su mano y una pequeña caja dorada nació de ella. –Es para ti. Es un regalo. Creo que tengo razones de creer que hoy es un día especial.
Minako abrió los ojos como platos si se palmeó la cara recordándolo. -¡No lo puedo creer! Olvidé completamente que hoy es mi cumpleaños.
Las Sailor Scouts rieron con ganas.
-Creo que será mejor que vayas a celebrarlo. Asiente Hotaru.
Minako alzó la ceja. -¿En estas condiciones?
-Creo que es mi turno darte tu regalo de cumpleaños. Sonríe la niña y levantó su cetro.
Por enésima vez su vista se emblanqueció. Ya Minako obtuvo el acondicionamiento que cuando eso sucedía debía estar preparada para realizar cualquier movimiento.
Pero no. Recobró la vista y sus pies ya estaban nuevamente en el parque. Ya no tenía su transformación, ya no tenía los huesos rotos pero la sangre que caía de sus oídos no había desaparecido.
-¿Están todas bien? Pregunta Sailor Moon.
Minako volteó y vio a todas sus aliadas reunidas. No tenían heridas graves pero sus miradas detonaban mucha confusión.
-¿Qué sucedió realmente? Pregunta Makoto. -¿Qué fue todo eso?
-Sailor Pluto y Sailor Saturn aparecieron y… Intenta explicar Michiru. –Hicieron desaparecer ese extraño rayo…
-Pero… ¿Cómo? Haruka se tocó la cabeza confundida. –Debe haber una explicación.
-Mina… La llamó Ami. -Tú dijiste algo… de que se liberaría algo de ese portal.
La rubia abrió los ojos e intentó mostrarse totalmente confundida. -¿A sí? No lo recuerdo…
-Mina… Alzó las cejas Sailor Mars. -¿Acaso tu sabes qué pasó?
Negó la cabeza rotundamente. –No… realmente no. Estoy igual de confundida que ustedes.
Las demás podían creerle pero no Rei. La pelinegra sabía cuando su líder le estaba mintiendo. Mina supo que ella no le insistió porque no era el momento ni el lugar.
-¡Oigan! Sailor Moon abrió los ojos y exclamó de alegría. –Lo importante es que estamos a salvo. ¡Ninguna salió gravemente herida! Sailor Pluto y Sailor Saturn son nuestras aliadas así que sabemos que derrotaron a este mal y que todo volvió a la normalidad.
Las chicas y Tuxedo Mask no tuvieron otra opción que asentir. Decidieron aceptar la victoria aunque fuera dudosa.
Usagi alzó su cetro provocando que salieran pequeñas estrellas que las bañaron a todas curando totalmente sus heridas. Minako finalmente se sentía recuperada. Ya no le dolía absolutamente nada. Parecía ser solo una pesadilla todo el dolor que había sufrido en ese viaje.
-Ahora si mal no lo recuerdo. Usagi salta a la espalda de Mina. -¡Tenemos que festejar el cumpleaños de alguien!
Minako ríe sosteniendo a su amiga en la espalda. -¿Tú lo crees? ¿Después de todo lo que pasó? ¿No es algo tarde?
-¿EEEH? Todas sus amigas la miraron asombradas.
-¿Qué?
-¿Minako rechazando festejar su cumpleaños? Dijo Makoto.
-Eso está fuera de la lógica. Responde Ami acomodando sus lentes.
-¿Acaso no tendrás fiebre? Se burla Rei tocando su frente para tomarle la temperatura.
La rubia le saca la mano. -¡Estoy bien! No tengo fiebre.
Todos ríen y Minako sonrió con lo que veía. Todos riendo, felices de estar reunidos. Creo que era el mejor regalo de cumpleaños que podía tener.
Todos disolvieron su transformación volviendo a su ropa de civil.
-¡Te guste o no hay que celebrar! Exclama Makoto.
-Tenemos algo preparado. Admite Usagi.
Minako parpadeó. -¿Qué dicen?
-Vamos, vamos, te gustará. La empuja Usagi hacia la salida del parque.
-No es necesario… Intenta negar pero ya todas la estaban escoltando a empujones.
-¡Cúbranle los ojos! Ordena Makoto ofreciendo un pañuelo que Rei tomó y lo ató en Minako teniéndola que guiar el resto del camino.
Horas después todas seguían en el departamento de Makoto. Cenaron la gran comida que prepararon, ya habían cortado el pastel, jugaron muchos juegos y rieron recordando grandes anécdotas. Ya era de madrugada y seguían allí trasnochando. Mamoru ya se había ido. Haruka y Michiru se estaban preparando para emprender su viaje de regreso. Luna y Artemis dormían plácidamente en unos almohadones. El resto de las chicas se quedarían a dormir en el departamento.
Minako no pudo evitar perder la mirada en varios momentos de la noche. A pesar de que actuaba como siempre lo hacía, había algo en ella que cambió definitivamente. Y eso Rei lo pudo notar.
La rubia estaba descasando su cara mientras apoyaba el codo en la mesa. Su mirada estaba perdida en la ventana que mostraba una noche iluminada por muchas estrellas.
-¿En qué estás pensando?
Minako se sobresalta levemente ante el llamado de la pelinegra.
Alzó los hombros. –En nada y en todo al mismo tiempo…
Rei le dio un coscorrón cariñoso en el hombro. –Aún debes contarme que sucedió en el parque.
-No sé de que hablas… Le sonríe desviando la mirada. –Si sabes que no pasó absolutamente nada. Estuve allí todo el tiempo. ¿Lo recuerdas?
Reiko le alza las cejas. –Sabes que no soy tonta.
Minako a veces detestaba la intuición de la Sailor de Fuego. Su poder de percibir auras no la dejaba mentir.
-Entonces digamos de que no es nada de lo que debas preocuparte. Responde rogando que quedara satisfecha.
Parecía que Rei iba a insistir pero fue interrumpida por Makoto.
-¡Rei! ¿Me ayudas con los platos?
La pelinegra se levantó y le dio una última mirada a su amiga. –Deberé quedarme con esa respuesta por ahora.
-Por ahora. Le sonríe su líder y cuando Rei se fue retomó su vista en la ventana que llevaba a un pequeño balcón.
De pronto sintió algo en el bolsillo de su chaqueta y lo recordó. Puso la mano y sacó la pequeña caja que Setsuna le había regalado. La miró desde todos los ángulos posibles. Era el tamaño suficiente para que tuviera alguna pieza de joyería o una llave…
Algo dentro de ella le decía que debía abrir esa caja estando a solas. Miró a su alrededor. Usagi ya estaba dormida apoyando la cabeza en un almohadón. Haruka y Michiru ya se habían ido. Ami estaba terminando de ordenar los muebles y Rei y Makoto lavaban y guardaban los platos.
Tal vez no tendría otra oportunidad.
-Creo que voy a ir a tomar aire al balcón. Avisa poniéndose de pie. -¿Necesitan ayuda?
Makoto negó con la cabeza. –No, no, es tu cumpleaños. No tienes que hacer nada hoy.
Mina sonríe. Abre la ventana corrediza, sale al balcón y la cierra. El cielo estaba estrellado con una gran luna redonda. Una suave ventisca de otoño chocaba pero estaba cómoda con su chaqueta.
Esperó unos segundos a que nadie la interrumpiera. Volvió a mirar la caja y sin dudarlo más la abre cuidadosamente.
Una leve luz se encendió dentro de ella y sólo había una pequeña nota que decía.
"Tienes cinco minutos. Úsalos como quieras".
¿Qué quiso decir con eso? ¿Cinco minutos? ¿Acaso era un deseo? ¿Qué podía pedir solo por cinco minutos?
Aunque su mente no pudo formular su deseo si lo había hecho su corazón. De repente ya no estaba en el balcón de la casa de Makoto. Ahora se hallaba en un enorme palacio blanco totalmente hermoso pero vacío. El sonido era neutro pero lo reconocío al instante.
Al parecer estaba en el palacio del Milenio de Plata. Que fue reconstruido con el poder del Cristal de Plata de Usagi con la derrota de Metalia.
No pudo entender bien por qué fue trasladada allí. ¿Acaso ella quería regresar a sus raíces? No entendía exactamente que estaba sucediendo.
Estaba los pies de las escaleras de mármol de la entrada. Sin saber si debía entrar o no de pronto pronto una hermosa mujer apareció arriba de las escaleras. Era idéntica a Usagi pero más adulta y con los cabellos totalmente plateados. Una pequeña luna creciente estaba en su frente y su vestido blanco era de ensueño.
-Hola, Sailor Venus. Sonríe la mujer. –Me alegra mucho de verte.
-Reina Serenity. Murmura Minako anonadada. -¿Cómo es que yo…?
-Fue deseo de tu corazón, no el mío de traerte aquí.
Bajó levemente la mirada. No sabía que decir. Aún no podía creer que estaba allí.
-Dime Venus. Habla la Reina Serenity con una dulce sonrisa. -¿Cómo ha estado todo en la tierra? ¿Mi hija Serenity está bien?
Minako asiente. –Si, Usagi es muy feliz. Todas gozamos de una buena vida en la Tierra.
-¿Por qué siento que estas dudando de tu respuesta Venus?
Mina pestañea y desvía la mirada con tristeza.
–Puedes decirme que es lo que te inquieta Venus. Aunque siempre fuiste reservada con tus emociones negativas.
-Soy la líder. Dice con seguridad. –No puedo mostrar que tengo inseguridades.
-¿Estás segura de eso? Sonríe la Reina. –Todo el mundo tiene inseguridades. Guardarse esas emociones no ayuda al rendimiento de un equipo.
Sailor Venus no pudo evitar mira a su alrededor. Los recuerdos de todo lo vivido en el palacio se reproducían como una película. Los entrenamientos, los descansos en los jardines, las repetitivas búsquedas de la princesa cuando se escapaba con el príncipe de la Tierra. Poco había quedado en su memoria de esa vida pero cada recuerdo lo atesoraba en su corazón.
-Últimamente estuve dudando. Admite ella. –Si cumplo bien mi rol como líder. Si mis decisiones han sido correctas. Si pude ayudar a todas a ser felices en su vida en la Tierra.
Serenity asintió mostrando que comprendía lo que Minako sentía.
-Hoy sucedió algo extraordinario. Y me hizo dar cuenta de todas las decisiones que tomé como líder y me hacen dudar… si hice lo correcto. Y siempre quise pedirte perdón Reina. En la guerra… no pude salvar a la princesa Serenity. No llegué a tiempo para evitar su muerte.
-¿Perdón? La reina negó la cabeza. -Venus. No hay nada por lo que tengas que pedirme perdón. No todo puede funcionar como deseamos, hay cosas que son inevitables, es más… a veces son necesarias que sucedan, es parte del destino.
La rubia se muerde el labio y reprime las lágrimas. No podía permitirse llorar frente a la Reina de la Luna.
-¿Sabes lo que me decepcionaría? Dice la Reina. –Si las Sailor Scouts no disfrutaran de la nueva vida que se les ha regalado en la Tierra. Si frente a todas las adversidades tú no las lideres para que no se rindan y dejen de luchar contra las fuerzas del mal. Salvando el universo y preservando la paz. Dime Venus ¿Ha pasado?
Minako negó con la cabeza. –No, no pasó.
-Entonces no hay nada de lo que deba preocuparme. Sé que todas ellas están bien bajo tu mando. Nunca dudé de eso.
Minako avanzó unos pasos pisando el primer escalón con los puños cerrados. El vestido y el cabello de la reina flameaban con verdadera naturalidad dándole una extraordinaria belleza.
-No podemos siempre pensar lo que podríamos haber hecho en el pasado Venus. Las decisiones que tomamos son lo que nos ayudan a crearnos como personas en el futuro. Y por eso tengo que hacerte solo una pregunta.
-Puedes preguntar mi Reina. Asiente la adolescente.
-No importa quién seas, no importa las cosas que han sucedido. Dime Venus ¿Eres feliz? Todos hemos pasado por momentos dolorosos, todos perdemos personas queridas, todos sufrimos, todos nos lastimamos; es el precio de ser humano. Pero al final de cuentas, a pesar de todo eso ¿Eres feliz Aino Minako? ¿No te arrepientes de ser quien eres?
La Sailor del Amor abrió sus ojos y pensó en todo lo que su vida en la Tierra le había dado. Batallas, muertes, derrotas, lágrimas. Pero también volvió a encontrarse con sus compañeras Scouts que eran sus mejores amigas. Tenía a Artemis como fiel aliado y mejor amigo, tenía una casa con unos padres que podrían ser algo estrictos pero la amaban. En esa vida tenía la oportunidad de soñar de ser quien quisiera ser. No como en su anterior vida en la Luna que sólo había nacido para proteger a su princesa.
Inevitablemente sonrió y una lágrima cayó de su lagrimal deslizándose por su mejilla.
- Tengo una buena vida con las demás chicas, todas disfrutamos de la nueva oportunidad que nos has regalado. A pesar de eso nunca olvido mis raíces. Soy Sailor Venus, la líder de las Sailor Senshis y cumplo bien mi papel. Si Reina, soy feliz y estoy orgullosa de quien soy.
-Entonces, eso es lo único que importa ¿No es así?
Entonces Minako recordó lo que Sailor Pluto le había dicho cuando ella había dudado si continuar o no su viaje en el Vacío.
-A lo mejor esa sea la pregunta correcta.
Entonces unas siluetas comenzaron a dibujarse junto a la reina. Segundos después soldados, los reyes de los demás planetas y Kunzite estaban allí mirándola.
-Sigue como lo estás haciendo Venus. Sonríe Kunzite extendiendo su mano. –Estoy muy orgulloso de ti.
Minako asiente entre lágrimas y sonríe. -¡No los decepcionaré!
-Nunca lo haces. Sonríe Serenity. –Sigue cuidándolas a todas, especialmente a Usagi.
Minako se animó a subir otro escalón y luego no pudo resistirse. Kunzite comenzó a bajar las escaleras y ella con su mano extendida las subía para poder encontrarse. Hasta que de pronto su vista comenzó a nublarse y solo pudo alcanzar a sentir las yemas de sus dedos.
Nuevamente el viento de otoño estaba soplando. Con una mano sosteniéndose del balcón y la otra estirada hacia las estrellas Minako volvió a la Tierra. Su corazón palpitaba con fuerza y las lágrimas seguían cayendo.
No pudo evitar reírse y limpiar las lágrimas con la manga de su chaqueta. Ahora se sentía totalmente liberada, se sentía feliz, aliviada, se sentía viva. Nada podía reemplazar esa hermosa sensación.
-¡Minako!
Volteó y vio a sus mejores amigas en la puerta del balcón.
-¡Rápido! La película va a empezar. Le dice Usagi, -¡Me desperté solo para eso y prometo que no me quedaré dormida!
-Siempre haces esa prometas y nunca las cumples. Rodea los ojos Rei ganándose las risas de Makoto y Ami.
-¡Que mala eres conmigo Rei!
-¿Estás bien Mina? Pregunta Ami ladeando la cabeza.
Su líder levantó su vista para ver la luna y luego mira a su equipo.
-No podría estar mejor.
FIN
Mi primer Fic terminado! Me da tanto gusto haberlo terminado. Di todas mis ganas para que quedara lo mejor posible y personalmente estoy contenta y satisfecha.
Gracias a los reviews! Gracias también a los lectores anónimos. Ojalá hayan disfrutado de leer este fic que fue escrito con mucha pasión.
No olvides dejar tu review. Críticas y comentarios siempre son bienvenidos. Nos veremos la próxima!
Xmena
